domingo, 25 de octubre de 2020

John Wayne: Feo, Fuerte y Formal


"Ha habido un montón de historias sobre cómo llegué a ser apodado 'Duque'. Una es que hice el papel de un duque en una representación del colegio, que nunca hice. ¡A veces, también se ha dicho que soy descendiente de la realeza! Todo eso era un montón de basura. ¡La verdad es que me pusieron el nombre de un perro!".

Y es que más allá de su nombre artístico, a John Wayne todos lo conocían por "Duke" - el duque-; el apodo le venía de un pequeño terrier, llamado Little Duke, que tenía el actor siendo joven y del que no se separaba nunca. Al actor, que no le gustaba mucho su nombre de nacimiento, Marión Robert Morrison,  aceptó alegremente seguir llevando el nombre de su perro de por vida.

El éxito de John Wayne como actor está estrechamente ligado a la confianza que le otorgó el grandísimo director John Ford, que lo tuvo como actor principal en no pocas de sus obras maestras. Su primera película juntos fue "La diligencia", pero en realidad se habían conocido un par de años antes, cuando John Wayne solo era un jovencito que, aunque ya había realizado algunos trabajos en el cine, en aquellos momentos se dedicaba a labores de atrezzo en una película del mentado director. Un día que se encontraba cuidando un grupo de ocas que habían de utilizarse en un film, se le escaparon todas y empezaron a corretear por todo el set de rodaje mientras un hombretón de casi dos metros corría tras ellas. Las ocas con Wayne a la zaga terminaron por colarse en una complicada escena que estaba rodando Ford, echándola a perder. Ford, encolerizado empezó a escupir sapos y culebras, hasta que reparó en la cara de asustado que tenía Wayne. Algo debió ver Ford en ese mocetón en aquel momento, que no dejo de pensar en él hasta que terminó por darle el papel que le abriría las puertas de la fama con "La diligencia" (Stagecoach - 1939). John Wayne siempre fue consciente de lo importante que fue aquella ridícula anécdota en su carrera y cuando, ya famoso, se compró un yate, le pareció oportuno llamarle. "La oca salvaje".

"Yo no actúo... Yo reacciono". Wayne era un grandullón que llenaba la pantalla con su presencia; no le hacía falta hablar mucho para lograr transmitir lo que de él esperaba el director. Él mismo era consciente de ello cuando decía: "Habla bajo, habla despacio y no hables mucho". En una ocasión, el director Raoul Walsh dijo del actor: "Un simple paseo de Wayne, su forma de empuñar las armas, o su sola presencia ante la protagonista, dicen más que cualquier frase escrita por el mejor de los guionistas". Evidentemente no fueron pocos los que dudaron de sus cualidades interpretativas y el propio Wayne, uno de los actores más taquilleros de la historia del cine, dijo al respecto: “A nadie le gusta como actúo, salvo al público"

"No quiero aparecer nunca en una película que pueda avergonzar al espectador. Un hombre puede llevar a su mujer, su madre y a su hija a una de mis películas sin sentirse nunca incómodo o avergonzado".

Con los años y la experiencia, su forma de actuar fue ganando en matices, tanto que el director que mejor lo conocía, John Ford, llegó a decir: "No sabía que el muy hijo de puta podía actuar". El caso es que justamente en su última película, "Valor de Ley" ganó el Oscar a la mejor actuación. "Si hubiera sabido esto me hubiera puesto el parche en el ojo 35 años antes" dijo Wayne al recoger el galardón. Días después, como muestra de agradecimiento, hizo una copia de la estatuilla para cada uno de los intervinientes en el rodaje de "Valor de Ley", con la particularidad de que cada una llevaba el añadido de un oportuno parche en el ojo. 

"Yo quiero interpretar a un hombre real en todas mis películas, y defino la masculinidad de forma muy simple: el hombre debe ser duro, justo, y valeroso, nunca pequeño, nunca buscando una pelea, pero nunca dando la espalda a una".

En las películas se mostraba normalmente como un tipo un tanto gruñón, pero parece que en la vida real era un pedazo de pan. La preciosa Maureen O'Hara, con la que hizo "El hombre tranquilo" y "Rio Grande" (foto de la izquierda) entre otras, decía de él:  "Somos como hermano y hermana. Tenemos esa especie de relación, y me siento celosa de todas sus otras partenaires. Es infantil, lo sé, pero no puedo remediarlo. Es el ser humano más tierno, gentil, simpático y leal que jamás he conocido". Y Liz Taylor: "John Wayne es duro como el acero por fuera y blando como la mantequilla por dentro" Así quedó reflejado en el epitafio que figura en su tumba, que posiblemente en homenaje a sus tres esposas de origen hispano, figura en español: "Aquí yace un hombre feo, fuerte y formal", una sensacional descripción de sí mismo, que con el tiempo haría suya Loquillo en una de sus canciones.

Más allá de "La diligencia" y dejando muchas en el tintero  no se puede dejar de citar películas suyas como: Rio Grande, Fort Apache, La legión invencible, El hombre tranquilo, Centauros de desierto (foto de abajo), Rio Bravo, El hombre que mató a Liberty Valance... y tantas otras.

Imágenes: Todas las fotografías son cortesía de la estupenda página: Doctor Macro. 

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