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viernes, 19 de septiembre de 2025

La frase que nunca escuchaste de Forrest Gump




La película "Forrest Gump" (Robert Zemeckis - 1994)  nos dejó un buen ramillete de frases para el recuerdo, como aquella que certeramente decía: "Mi mamá dice que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes qué te va a tocar" o aquella otra que sentenciaba "Tonto es el que hace tonterías". Eran frases simples pero sentenciosas que gustaron a todos y era tal la cantidad de ellas que merecían ser enmarcadas que terminaron por hacer de Forrest Gump, en su inocencia, una especie de sabio. 

Pero había un mensaje en la película que quedó oculto para todos los que disfrutamos con las genialidades de Forrest, las palabras del discurso que daba en el Lincoln Memorial de Washington ante una manifestación contra la guerra de Vietnam. Allí veíamos subir a Forrest a una tribuna vestido de militar y ya como héroe de guerra condecorado, decidido a condensar en unas pocas palabras toda su experiencia en el campo de batalla ante aquella muchedumbre que se oponía a una guerra para ellos inexplicable. Y justo cuando comenzó a hablar: "Pues... yo solo puedo decir una cosa sobre la guerra de Vietnam", un saboteador desconectó el micrófono y nos privó de sus palabras; el sonido solo volvería para escuchar el final de su parlamento: "Y es lo único que tengo que decir sobre esto". ¿Qué habría dicho Forrest para merecer tantos aplausos antes de encontrarse nuevamente con su adorada Jenny, que estaba entre los presentes?

No fue hasta años después cuando el guionista Eric Roth explicó en entrevistas —y así lo recoge IMDb— que las líneas de diálogo escritas para ese discurso eran las siguientes:

"Pues... yo solo puedo decir una cosa sobre... la guerra de Vietnam. A veces, cuando las personas van a Vietnam, vuelven a casa con sus mamás sin piernas. A veces ni tan siquiera vuelven a casa. Eso es algo malo. Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto"

Sin embargo, Roth reconoció que ninguna de sus versiones convenció a Zemeckis y este decidió darle un giro a la escena. Al respecto comentaba el guionista en una entrevista a USA Today durante el veinte aniversario de la película:

"Dijo: 'Necesitamos algo mucho más divertido y mucho más importante'. Intenté algo más divertido, e incluso recluté a algunos comediantes. Le pedí ayuda a Billy Crystal, a Robin (Williams) y a otras personas. Y nada resonó. Luego intenté escribir un discurso glorioso sobre el patriotismo y Vietnam. Fue un discurso estadounidense realmente maravilloso. Y no funcionó del todo. Así que Bob ideó la solución: empezó a hablar y le cortaron el cable"

A veces lo que no se escucha puede decir tanto como las palabras mismas. ¿Recuerdan la escena?




Imagen: La imagen, con algún ligero retoque, esta tomada de  Flickr, del usuario "jdxyw" que la presenta con licencia creative commons con algunos derechos reservados: Attribution-ShareAlike 2.0 Genérico (CC BY-SA 2.0)  Se enlaza la fuente original con todos los detalles de la imagen: https://www.flickr.com/photos/jdxyw/4845076139

domingo, 15 de diciembre de 2024

Si la vida te da limones... Monólogo de la serie "La caída de la Casa Usher"



Si la vida te da limones, no siempre la única opción es hacer limonada, al menos, si eres poderoso... Eso se desprende del maravilloso monólogo que el magnate de la industria farmacéutica Roderick Usher, interpretado por Bruce Greenwood nos regala en uno de los capítulos de la miniserie "La caída de la Casa Usher", por cierto una muy recomendable relectura del clásico de Edgar Allan Poe

Roderick Usher: Si la vida te da limones...

Policía: "¿Haz limonada?"

Roderick Usher: Primero lanzas una campaña para convencer a la gente de que los limones son muy escasos. Eso funciona si los almacenas y controlas el suministro. Luego... un bombardeo mediático. Son la única manera de decir "Te Quiero", el accesorio ideal para fiestas o aniversarios. Las rosas ya no se llevan, los limones sí. Carteles que dicen que no se acostará contigo salvo que tengas limones. Metes diamantes, pulseras de limones, diamantes amarillos llamados "gotas de limón". Consigues que Apple le ponga a su nuevo sistema operativo "OS Lemón" con acento en la O. Cobras un pico por limones ecológicos, otro más por limones libres de conflictos. Llenas la Capital de lobbies limoneros. Haces que una Kardashian chupe un gajo en un vídeo filtrado. Timothée Chalamet lleva zapatos color limón en Cannes. Haces una campaña de hashtags. Algo no es guay, ni total ni alucinante, no, es "limón". "¿Has visto esa peli? ¿Fuiste a ese concierto? Fue superlimón". Billie Eilish, oh, vaya, "#limón". Consigues que los médicos recomienden cuatro limones al día y un supositorio de limón para deshacerte de las toxinas, porque nada da tanto miedo como las toxinas. Patentas las semillas. Escribes un código genético que los hace más parecidos a las tetas y patentas la secuencia de ADN de los "limones-tetas". Polinización cruzada y consigues que las semillas circulen y demandas a los granjeros por infracción de copyright cuando el código aparece en su tierra. Te relajas, recoges el dinero y entonces, cuando acabas, has vendido tu imperio de limones por miles de millones y llega el momento de hacer la puta limonada.

Las cosas del marketing empresarial y el arte de crear necesidades.



Imagen: Tomada de "Olympistas"

miércoles, 4 de diciembre de 2024

Cyrano de Bergerac (1990 - Jean Paul Rappeneau) - Palabra de Cine



¿Y qué quieres que haga?

¿Buscarme un protector? ¿Un amo tal vez?
Y como hiedra oscura que sube la pared,
medrando sibilina y con adulación.
¿Cambiar de camisa para obtener posición?
¡No, gracias!

¿Dedicar, si viene al caso, versos a los banqueros?
¿Convertirme en payaso?
¿Adular con vileza los cuernos de un cabestro
por temor a que me lance un gesto siniestro?
¡No, gracias!

¿Desayunar cada día un sapo?
¿Tener el vientre panzón?
¿Un papo que me llegue a las rodillas
con dolencias pestilentes de tanto hacer reverencias?
¡No, gracias!

¿Adular el talento de los camelos?
¿Vivir atemorizado por infames libelos
y repetir sin tregua: Señores, soy un loro,
quiero ver mi nombre escrito en letras de oro!?
¡No, gracias!

¿Sentir terror a los anatemas?
¿Preferir las calumnias a los poemas?
¿Coleccionar medallas? ¿Urdir falacias?
¡No, gracias!
¡No, gracias!
¡No, gracias!…

Pero cantar… soñar… reír… vivir… estar solo…
ser libre, tener el ojo avizor, la voz que vibre,
ponerme por sombrero el universo,
por un sí o por un no,
batirme, o hacer un verso…
Despreciar con valor la gloria y la fortuna,
viajar con la imaginación ¡a la luna!.
Sólo al que vale reconocer los méritos,
no pagar jamás por favores pretéritos.
Renunciar para siempre a cadenas y protocolos.
Posiblemente no volar muy alto, pero solo.

Toda una declaración de principios....  Necesitamos urgentemente más películas como esta, más libros como este. Algunas facetas de Depardieu no son de mi agrado, pero he de reconocer que con esta película logro olvidarme de ellas mientras la veo.



Imagen: Tomada de pinterest

sábado, 9 de marzo de 2024

Margaret Dumont, la musa de Groucho Marx


George Cukor, del que decían que tenía una habilidad especial para entender al género femenino,  tuvo la oportunidad de dirigir a la actriz cómica Margaret Dumont en "Mujeres" y con una sola frase pudo definir con exactitud su presencia ante las cámaras: "Su elegancia era perfectamente falsa".  La Dumont conservó siempre un cierto toque añejo en su actuación, como de teatro antiguo, con cuidada dicción y voz potente para alcanzar la última fila del teatro, por mucho que eso ya no fuera preciso en el cine, todo lo cual daba a sus papeles un curioso pedigrí. Como actriz nunca recibió ningún Oscar ni premio importante, no atesora grandes actuaciones, pero a base de soportar señorialmente las locuras de Groucho en varias de sus películas, se llevó el regalo de permanecer en el recuerdo de todos los amantes del cine asociando siempre su imagen a una sonrisa.

El guionista de varias películas de los Marx, Morrie Ryskind, dijo que, en realidad, la Dumont era el mismo personaje que con tanto éxito interpretó en el teatro y el cine. Le cito textualmente: "Había sido una dama de la alta sociedad que, a la muerte de su marido, no había tenido más remedio que buscar trabajo. Cuando Groucho le decía algo divertido, ella le miraba sin entender, y luego volvía la vista al público como buscando una respuesta.". Y no le faltaba algo de razón. Margaret Dumont se llamaba en realidad Daisy Juliette Baker (1882-1965) y se casó en 1910 con el adinerado empresario, John Moller Jr., al que acompañó hasta el fallecimiento de éste en 1918. Eso motivó su vuelta al teatro de vodevil donde empezó, a pesar de que su biografía oficial hablaba de un pasado de grandes teatros y palacios, rumores que ella misma alentó, al igual que su falsa edad, 7 años menos de los que en realidad tenía y que mantuvo hasta su muerte.

Hablar de Margaret Dumont es hablar también de algunos de los mejores gags de Groucho Marx, junto a quien solía representar el papel de viuda rica a la que Groucho alternativamente insultaba y cortejaba por su dinero; así ocurría con Mrs. Rittenhouse en "El conflicto de los Marx", Mrs. Claypool en "Una noche en la ópera", Mrs. Susan Dewkesbury en "Una tarde en el circo" y Emily Upjohn en "Un día en las carreras". Y con tanto flirteo en las películas, no faltó quien pensase que Groucho y Dumont estaban casados también en la vida real.

Groucho decía de ella: "Me gustaba mucho interpretar mis escenas románticas con Margaret Dumont. Era una mujer maravillosa. En la vida real se comportaba exactamente como en escena, siempre como una matrona y algo puntillosa. Se lo tomaba todo en serio y solía preguntarme: Julius, ¿de qué se están riendo?". Su pretendido despiste hacia las bromas de los Marx hizo que muchos la tildaran de mujer extremadamente seria, pero sus biógrafos, dijeron que no solo sabía apreciar sus bromas, sino que fingió a la perfección no ser comediante durante tres cuartos de siglo.

Cuando  aparecían juntos en pantalla se creaba una química de lo más especial. Los personajes a los que daba vida la Dumont siempre respiraban una inocente atracción hacía los de Groucho, siempre alocados y hasta cierto punto impresentables. No importaba lo que Groucho le dijera, ella siempre mantenía señorialmente la compostura y rendida a los histriónicos encantos de su partenaire, no podía evitar perdonar una y otra vez los incalificables atropellos y desdenes que este desplegaba ante ella con sus falsas e interesadas lisonjas. En su candidez llegaba a tomar por halagos o rarezas los surrealistas insultos de Groucho, que a menudo no comprendía, con lo que despertaba en el público a la vez la risa y la compasión. Y para muestra el maravilloso botón de este dialogo de la hilarante "Sopa de Ganso": 

- Margaret Dumont: Como presidenta del comité de recepción le doy la bienvenida con los brazos abiertos
- Groucho Marx: ¡Si! ¿Y hasta que hora los tiene abiertos?
- MD: He apoyado su nombramiento porque considero que es usted el consejero más capacitado de Freedonia.
- G: Es un concepto bastante amplio y usted es también bastante amplia. 
Será mejor que se largue, he oído que van a construir unas oficinas donde está usted. Se puede ir en taxi, si no consigue uno se puede ir indignada y si es pronto váyase dentro de un minuto. 
Sabe que no ha dejado de hablar desde que he llegado. La habrán vacunado con la aguja de un tocadiscos.
MD: El futuro de Freedonia depende de usted. Prométame que seguirá fielmente los pasos de mi marido.
- G: !Que les parece no llevo ni cinco minutos en el cargo y ya se me está insinuando! No es que me importe, pero, ¿Dónde está tu marido?
- MD: ¡Ha muerto!
- G: Seguro que solo es una excusa.
- MD: Estuve con él hasta el final.
- G: No me extraña que falleciera.
- MD: Lo estreché entre mis brazos y lo besé.
- G: Entonces, fue un asesinato. ¿Te casarías conmigo? ¿Te dejó mucho dinero? (Responde primero a lo segundo).
- MD: ¡Me dejó toda su fortuna!
- G: ¿No comprendes lo que intento decirte? Te amo.

A lo largo de su vida, actuó en más de cincuenta películas, sin contar pequeñas intervenciones en cine mudo. Su primera aparición en una película de los Hermanos Marx fue en "Los cuatro cocos", en 1929, interpretando el papel de Mrs. Potter, el mismo papel que tenía en la obra de teatro en la que se basó la película. A esta  le siguieron: "El conflicto de los Marx", "Sopa de Ganso", "Una noche en la ópera", "Un día en las carreras", "Una tarde en el circo" y "Tienda de Locos". Evidentemente no intervino solo en las alocadas películas de los Marx, compartiendo cártel en otras ocasiones junto a los también humoristas W. C. Fields, Laurel y Hardy, Danny Kaye o Abbott y Costello, o en otros papeles más serios en films como "Mujeres", "Escuela de sirenas,", "Ella y sus maridos".... 

Curiosamente su ultima aparición, con 82 años (76 según ella) fue pocos días antes de su muerte, en un programa de televisión al que también asistió Groucho Marx, tras lo cual falleció de un ataque al corazón, no sabemos si por otro requiebro del señor del puro, al estilo de aquel que le dedico en "Una noche en la ópera":

- Quería guardar el secreto pero me lo ha arrancado del fondo del corazón. ¡La amo a usted!
- Y para demostrarme su amor viene usted aquí a cenar con otra mujer.
- ¿Esa mujer? ¿Sabe usted porqué estaba con ella?
-¡No!
- Justamente porque me recuerda a usted.
- ¿Es cierto?
- Claro, por eso estoy cenando ahora con usted. Porque usted me recuerda a usted. Sus ojos, su garganta, sus labios, todo cuanto hay en usted me recuerda a usted, excepto usted ¡Creo que está bien claro!


"..........Nunca voy a olvidar cuando Margaret estaba junto a la puerta del escenario con un ramo de flores, probablemente enviado por ella misma, cuando un tipo que iba en un coche de mala muerte llegó y se la llevó. Ella siempre fue una dama. Una persona maravillosa. Murió sin dinero" Recordaba Groucho.

Y es que como ella misma sentenciaba: "Siempre he sido la respetable viuda de Newport, tanto si estaba reclinada en una chaise longue como si me encontraba cabeza abajo en paños menores."



Imágenes: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro: Img 1- Img 2

viernes, 1 de marzo de 2024

El discurso de Cantinflas en "Si yo fuera diputado" - 1952

 

"Pueblo que me escucha, aquí me tienen delante de ustedes y ustedes delante de mí y es una verdad que nadie podrá desmentir. Y ahora me pregunto ¿y porque estoy aquí? Y enseguida tengo mi "respuestación", porque soy muy rápido en todo. Estoy aquí porque no estoy en ninguna otra parte y porque ustedes me llamaron y si el pueblo me llama, el pueblo sabrá por qué lo hizo. Yo, contrariamente a lo que dijo cierto sujeto, que no quiero pronunciar su nombre pero que lo estoy viendo, no represento a ningún partido y no represento a ningún partido porque me represento yo solito, porque como dice el dicho "más vale solo que mal acompañado" 

Agradezco estos aplausos tan desnutridos a la par que merecidos, que me incitan a seguir discurseando. Y ustedes se preguntarán: Este joven de tan tierna edad, de aspecto tan distinguido, de facciones regulares y agradables, ¿será capaz de conducir la nave a buen puerto? ¿será capaz de sortear todos los peligros, hasta encontrar el faro de la felicidad donde les deje positivamente seguros? Y este joven, este mismo, que entre paréntesis es el que les habla les contestará: A pesar de ser tan pollo, tengo más plumas que un gallo y sobre todo, tengo ganas de hacer justicia y darle al pueblo lo que el pueblo necesita.

Yo al revés que otros les voy a dar pan, pero que mucho pan, no bolillo como siempre les han dado"

Esto si que es un político y no lo que tenemos ahora... Y mientras esperamos que nos llegue un "peladito" que mejore el discurso político actual (sea cual sea la tendencia), dispóngase a recibir bolillo....

lunes, 5 de febrero de 2024

Bette Davis y el nacimiento de "Eva al desnudo"


"Yo fui el Marlon Brando de mi generación"

Y no le faltaba un ápice a la verdad la gran Bette Davis, quien tuvo que soportar que después de hacer películas de la calidad de "Jezabel", "La solterona", "La carta", "La loba" "La extraña pasajera" se le hiciera ver que era perfectamente prescindible para su Estudio, la Warner Bros

El conflicto llegó en 1949 con el film "Más allá del bosque" de King Vidor. Bette Davis no estaba para nada conforme con el guion del film e intentó modificarlo y darle más fuerza, pero se topó frontalmente con la negativa de Jack Warner de acceder a sus peticiones y la obligó a cumplir su contrato y a terminar la película tal cual estaba diseñada. El encontronazo fue de órdago. Me imagino a la Davis, todo carácter, echando todo el agua al molino para conseguir sus propósitos y al todopoderoso Jack Warner en frente decidido a meter en cintura a una estrella de mucho carácter, que nunca fue especialmente guapa, a la que los años se le venían encima y que no había tenido demasiada fortuna en los últimos estrenos. 

Bette Davis decidió no seguir trabajando para la Warner Bros. a la que tantos éxitos y beneficios había dado durante más de una década y orgullosa como ella sola pidió carta de libertad a un Jack Warner que no dudo en concedérsela, eso si, para cuando estuviera terminada la película.  La actriz podía tener un carácter endemoniado pero también era una profesional de marca mayor y se enfrentó al rodaje con la intención de hacerlo lo mejor posible, a pesar de verse rodeada de lobos resabiados que habían sufrido su perfeccionismo y afilado carácter durante años y que sabían que ahora la actriz estaba en horas bajas y esa película era su canto del cisne entre ellos y seguramente en el mundo del cine.

King Vidor decía al respecto: "(Bette Davis) Acabó lo que faltaba de la película con la profesionalidad que la caracterizaba. Súbitamente comprendí cuánto valía aquella mujer. Dejó de resultarme antipática".

Por supuesto en una actriz como ella no era de recibo que se le notara que por su enfado sería capaz -de querer permitírselo- de echar humo por las orejas, llegando a decir tiempo después que si pudiera quemaría con sus propias manos todas las copias de aquella su última película en la Warner Brothers. En el libro "Eva al Desnudo" de Charles Higham se nos cuenta como fue el último día de Bette en los aquellos estudios que ahora le daban la patada: 

"El día que Bette (Davis) dejó la Warner después de permanecer allí unos trece años, nadie, de Jack Warner para abajo, le dijo adiós. No hubo fiesta de despedida. Se sentó en un banco con los técnicos y almorzó el contenido de una fiambrera. Luego tomó el coche y se fue a casa"

Ciertamente no fueron muy delicados ni agradecidos en la Warner con una actriz para ellos tan rentable y parte fundamental de su historia. Fuera, los carroñeros de la prensa se dispusieron a hacer su agosto con el árbol supuestamente caído y mientras la viperina Hedda Hopper sentenciaba: "Si Bette pretende destruir su carrera deliberadamente, no pudo encontrar un método más apropiado que este", otras, como Dorothy Manners desde "The Angeles Examiner" daba ya por concluida su carrera: "Un final desafortunado para su brillante carrera".

Pocos imaginaban el golpe de efecto que Bette Davis daría a su carrera. Al año siguiente el productor Darryl F. Zanuck le ofreció el papel de su vida, interpretar para la 20th Century Fox a una actriz teatral ya entrada en años, Margo Channing, que ve como otra actriz más joven, Eva Harrington (Anne Baxter) pretende, poco a poco y bajo la apariencia de "una mosquita muerta", quitarle su puesto como actriz principal. La película por supuesto es la maravillosa "Eva al Desnudo" (1950), uno de esos títulos en los que uno, después de ver, un tanto hastiado, los insustanciales estrenos de cada año cargados de superhéroes y tiroteos acrobáticos, recuerda con gran satisfacción qué es el cine de verdad y que es ser una verdadera actriz. Su director ​ Joseph L. Mankiewicz, comentó que Bette Davis estuvo "perfecta" y fue "el sueño del director: la actriz dispuesta"

La película dejó algunas frases memorables como aquella de "Abróchense sus cinturones, va a ser una noche movida" y me da la sensación de que Jack Warner tuvo que abrochárselo cuando se dispuso a visionar la película de una actriz por él descartada y que acumuló 14 nominaciones al Oscar incluida la de Bette Davis como mejor actriz (Oscar que debió ganar) y de las que se llevó 6 estatuillas. Era una película que aunque estaba plagada de buenos actores encontraba su pilar principal en una motivadísima y desencadenada Davis.  

Puede que Margo Channing sea el personaje total, la referencia, el modelo, la meta, el rol soñado por toda actriz, y sin embargo aquel personaje tenía mucho de la propia Bette Davis y del momento por el que acababa de pasar. En uno de los pasajes de la película la escuchamos decir:

"Todos me conocen a mi, todo el  mundo, yo en cambio no he conseguido conocerme todavía.
- Eres Margo, eso... Margo.
- ¿Y eso qué es? Aparte de una palabra en un letrero luminoso. Aparte de algo llamado temperamento que consiste mayormente en desmelenarme como una furia y gritar hasta el límite de mi voz. Los niños también se comportan igual que yo, se tiran al suelo y patalean. Se emborracharían si pudieran cuándo no consiguen lo que quieren, cuando se sienten faltos de apoyo o de cariño"

No sería esta la única vez que la Davis tendría que pelear como una "loba" para relanzar su carrera, para ello llegó hasta a publicar anuncios en la prensa ofreciéndose como actriz y no dudo en bordear lo grotesco para seguir en primera línea con películas como "¿Qué fue de Baby Jane?"

Que se podía esperar de una actriz que afirmaba:

"Soy la maldita mejor dama que ha existido."
"No me retiraré mientras siga manteniendo mis piernas y mi caja de maquillaje."
"La vejez no es lugar para señoritas."
"Trabajo para estar viva."

Es el momento de verla en acción:



Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público CC0  en Fuente Original

viernes, 26 de enero de 2024

"El Rey Lear" de Shakespeare Vs "Ran" de Akira Kurosawa

 

"La estupidez del mundo es tan superlativa que, cuando nos aquejan las desgracias, normalmente producto de nuestros excesos, echamos la culpa al sol, la luna y las estrellas, como si fuésemos canallas por necesidad, tontos por coacción celeste; granujas, ladrones y traidores por influjo planetario; borrachos, embusteros y adúlteros por forzosa sumisión al imperio de los astros, y tuviésemos todos nuestros vicios por divina imposición. Prodigiosa escapatoria del putero, achacando su lujuria a las estrellas. Mi padre se entendió con mi madre bajo la cola del Dragón y la Osa Mayor presidió mi nacimiento, de donde resulta que soy duro y lascivo. ¡Bah! Habría salido el mismo si me bastardean mientras luce la estrella más virgen de todo el firmamento.»

Son palabras de Edmond en "El Rey Lear", tragedia de William Shakespeare publicada en 1605. La obra describe las consecuencias de la irresponsabilidad y los errores de juicio cometidos por el Rey Lear y de su consejero Gloucester, de quien es hijo bastardo Edmond. 

Entre las adaptaciones al cine de esta obra cumbre de la literatura occidental, destaca curiosamente, y muy por encima de todas las demás, una versión ambientada en la época feudal japonesa, la hipnotizante "Ran", dirigida en 1985 por el "emperador" Akira Kurosawa, no en vano considerado como el más occidental de los directores orientales. En esta película, preparada con mimo durante años, Kurosawa contó con el gran Tatsuya Nakadai -sensacional en "Harakiri" 1962- para el papel principal, que en esta versión muta en el poderoso Señor Hidetora del Clan de los Ichimonji. Según palabras del propio Kurosawa: "Ran es una tragedia sobre el poder, sobre la ambición y la estupidez de los hombres que luchan y guerrean." Imprescindible. 

Algunas citas de la película:

"El cielo está lejos, pero el infierno no tanto."

"No llores, el mundo de los hombres es así, los humanos buscan el dolor, no la alegría, y prefieren sufrir antes que amar, esos estúpidos hombres luchan por el dolor y el sufrimiento, se complacen con la muerte."

"-Estoy perdido. 
-Los seres humanos siempre estamos perdidos."

"Todos los hombres nacen llorando, y mueren cuando ya han llorado lo suficiente."

"En este mundo loco, volverse loco es estar cuerdo."

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) en Fuente Original

domingo, 11 de septiembre de 2022

Vivir (Ikiru - 1952) - Akira Kurosawa


El cumplidor funcionario Kenji Watanabe, tras enterarse de que se encuentra enfermo de un cáncer terminal, de que se le acaba la vida sin haberla vivido, sale a la calle desorientado; en un bar se encuentra con un escritor de novelas con el que entabla conversación mientras bebe:

Watanabe: "Soy un estúpido, yo sólo estoy enfadado conmigo mismo. Sólo bebo. No es que sepa bien, pero esto hace que me olvide del cáncer y de otras cosas desagradables. Como si bebiera veneno estoy bebiendo este sake... para llevar la contraria a la vida..., quiero decir que torturarme a veces me alivia (...) Tengo aquí unos cincuenta mil yenes. Quisiera gastarlos de una sola vez en algo divertido. Me avergüenzo de admitirlo, pero no sé cómo hacerlo"

Escritor: "¿Usted quiere que yo le enseñe?"

Watanabe: "Sí. Sé que es una petición muy indiscreta. Pero es un dinero que he ahorrado durante años…; quiero decir que ya no me importa tenerlo o…, o…"

Escritor: "Le entiendo; pero, por favor, guarde ese dinero. Esta noche lo invito yo (…). En efecto, es verdad que la desgracia tiene otro lado bueno. La desgracia enseña al hombre la verdad. El cáncer le abrió a usted los ojos hacia la vida. Los hombres son frívolos, ellos se dan cuenta de qué bella es la vida sólo cuando se enfrentan a la muerte. Además, esos hombres son pocos; los peores mueren sin saber lo que es la vida. Es usted un hombre maravilloso, está usted rebelándose contra eso; me ha impresionado su espíritu de rebeldía. Su vida hasta ahora ha sido la de un esclavo. Ahora está intentando convertirse en su amo. Gozar de la vida es el deber del hombre; malgastar la vida concebida es una profanación contra Dios. El hombre debe ser codicioso en vivir. La codicia es considerada como un vicio, pero esa filosofía ya es anticuada: la codicia es virtud; especialmente aquella que sirve para gozar de la vida. Vámonos, vamos a recuperar su vida malgastada. Yo con mucho gusto interpretaré para usted el papel de Mefistófeles, el papel de un buen Mefistófeles que no demanda la recompensa."

Ese es el acontecer de Kanji Watanabe (Takashi Shimura), el protagonista de la película "Vivir" (1952 - Ikiru) de Akira Kurosawa, una obra maestra, inspirada en la obra "La muerte de Iván Ilich" de León Tolstói, que resulta una acertada reflexión sobre la vida y la forma en la que no pocos la vivimos, o quien sabe si en realidad es sobre la muerte y la manera en la que debemos afrontarla. Watanabe es un funcionario esclavo de su trabajo, una monótona tarea que repite escrupulosamente día tras día, llevando una vida vacía y sin atractivos que apenas merece la pena ser vivida, tan gris que sus compañeros de trabajo lo apodan "la momia". Solo cuando se entera de que tiene un cáncer terminal decide intentar encontrar el sentido de la vida, decide buscar un poco de luz y color aunque sea en la vida de los demás. Cuando logra desvelar el misterio, su visión del mundo y las personas que le rodean cambiará radicalmente. Durante su periplo, como leemos arriba, se encuentra con un escritor que al escuchar la experiencia de Watanabe, la siente como una revelación, caminan por algunos bares y en uno de ellos, un bar de estriptis, nuestro protagonista canturrea el tema "La vida es corta", una vieja canción japonesa:

¡Que corta es la vida!
Enamórate,
Querida doncella.
Mientras tus labios
Sean rojos ….
Y antes de que
Tu pasión se enfríe.
Porque no habrá un mañana …

¡Que corta es la vida!
Enamórate,
Querida doncella.
Mientras tu pelo
Sea aún de color negro …
Y antes de que se apague el fuego
De tu corazón.
Ya que este día
No volverá jamás.

Título Original: Ikiru 
Año:  1952 
Duración: 137 min. 
País: Japón 

Director: Akira Kurosawa 

Reparto: Takashi Shimura, Nobuo Kaneko, Kyôko Seki, Makoto Kobori, Kumeko Urabe, Yoshie Minami, Miki Odagiri, Kamatari Fujiwara 

Guión:  Akira Kurosawa, Shinobu Hashimoto, Hideo Oguni 

Música: Fumio Hayasaka 
Fotografía: Asakazu Nakai (B&W) 

Productora: Toho Company 


Imágenes: Img 1 de Flickr (Soren K) - (CC POR 2.0) - Img 2 - Wikimedia Commons (CC0)

jueves, 14 de julio de 2022

"Tú y yo" y los besos de Deborah Kerr


 

"Cary y yo sabíamos cómo besar. Cuando hacíamos una escena de amor no nos intentábamos engullir el uno al otro, pero por esos breves instantes, nos amábamos. Creo que entiendo lo que las mujeres ven en esa película (Tú y yo - 1957). Hay una dulzura muy atractiva y que está alejada de la crudeza de hoy. Les hace entender que el mundo ha perdido algo entrañable".

Son palabras de la bellísima Deborah Kerr, recordando el famoso beso de "Tú y yo" (1957 - Leo McCarey) en el que tenía de partenaire a Cary Grant, el galán por excelencia.

La película, que tuvo cuatro nominaciones a los Oscar (mejor fotografía, música, canción y vestuario) es un afortunado remake de la que ya en 1939 dirigiera el mismo Leo McCarey con Irenne Dunne y Charles Boyer como protagonistas. Creo que no son pocos los que piensan, yo incluido, que la mejor es la interpretada por Cary Grant y Deborah Kerr, que aportaban un toque de elegancia a la historia muy difícil de conseguir. Basta recordar alguna escena: 

Terry (Deborah Kerr): Qué frío será el invierno para quien  no guarda recuerdos cálidos... Nos hemos perdido la primavera.
Nicky (Cary Grant): Probablemente ésta es mi última oportunidad
Tetty:  Y la mía también
Nicky: Ahora o nunca
Terry:  Nunca es una palabra que me asusta



Imagen: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro - Fuente Original

sábado, 9 de julio de 2022

Barbara Stanwyck, Gary Cooper y una gran "Bola de Fuego" (1941)

 

«Sí, le quiero. Adoro sus camisas de cuello y puños almidonados y la forma en que se abrocha mal el chaleco. Es alto como una jirafa y por eso le quiero. Lo quiero porque es esa clase de tipo que se emborracha con un vaso de leche, y me gusta el modo en que se ruboriza hasta las orejas. Le quiero porque no sabe besar, ¡el tonto! Le quiero, Joe, es lo que intento decirte. No le volveré a ver más... pero no me casaré contigo. Aunque ates una tonelada de cemento a mi cuello y me tires al rio como hiciste con los otros"

Con esas palabras, Sugarpuss O'Shea (Barbara Stanwyck) le deja claro al mafioso Joe Lilac (Dana Andrews) -parece que inspirado en Bugsy Siegel- de que se ha enamorado del Profesor Bertram Potts (Gary Cooper), tan singular y timorato como los siete sabios profesores que le acompañan en sus labores enciclopédicas y que se vieron sacudidos por el vendaval de Sugarpuss, de la misma forma que Blancanieves lo hizo con los siete enanitos. La película se titula "Ball of Fire" (Bola de Fuego - 1941), y fue dirigida por Howard Hawks con guion de Billy Wilder Charles Brackett. Una verdadera delicia, una de las grandes comedias de la historia del cine, es más, para algunos críticos sería la última comedia chiflada de la "Edad de oro" de Hollywood.

Una de los personajes, la Señorita Bragg, definía a Sugarpuss como "¡Ese es el tipo de mujer que hace que civilizaciones enteras se derrumben!". Demasiada mujer para siete ratones de biblioteca, que por cierto se emparejaron en una fotografía con los enanitos del cuento de la siguiente manera: SZ Sakall sería Mudito; Leonid Kinskey haría las veces de Mocoso; Richard Haydn es Tímido; Henry Travers es Dormilón; Aubrey Mather daría vida a Feliz; Tully Marshall a Gruñón y Oskar Homolka a Sabio.  



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domingo, 6 de febrero de 2022

Si Bogart tuviera tiempo...

 

"Si tuviese tiempo de pensar en ti... posiblemente te despreciaría." 

Esa es la perla que le dedica Rick Blaine (Humphrey Bogart) a Ugarte (Peter Lorre) en la sensacional "Casablanca" (1942 - Michael Curtiz). Pocas palabras, las justas. Definitivas.


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sábado, 29 de enero de 2022

Ava Gardner, "Forajidos" y las otras damas del Cine Negro


 
Kitty Collins: (Ava Gardner): - ¿Qué vas a hacer? Sueco.. ¿Qué vas a hacer?
Sueco (Burt Lancaster): - Lo mismo que querían hacerme a mi
Kitty Collins: - Prométeme una cosa, no me descubras, si Colfax supiera lo que he hecho
Sueco: - No te preocupes
Kitty Collins: - ¿Sabes por qué te odia Collfax? Por mi causa. Se ha dado cuenta de lo que nos pasa
El Sueco:- ¿Por qué volviste con él?
Kitty Collins: — Tal vez porque le odio. Soy veneno para mi y para los que me rodean. Temería ir con alguien a quien amase por el daño que le haría. Pero dañarle a él no me importa.
Sueco: Quédate conmigo
Kitty Collins: De acuerdo Sueco

Ahí la tienen, preciosa y peligrosa. Y es que esa Kitty Collins a la que daba vida la debutante Ava Gardner en "Forajidos" (1946, Robert Siodmak) se dejaba abrazar y se mostraba rendidamente enamorada justo en el mismo momento en el que acababa de inocular su venenosa mentira a su fogoso y enamorado partenaire. Entre sus maquinaciones supo definir a la perfección la esencia de la mujer fatal: "Soy veneno para mi y para los que me rodean", ese tipo de mujer que es capaz de cambiar el destino de un hombre y arrastrarlo detrás suyo irremisiblemente ya sea hasta el cielo o hasta el infierno, tal como le ocurrió a Ole Anderson, "El Sueco", al que encarnaba el también recién salido del paquete Burt Lancaster, Por supuesto lo pagó caro, como en toda película de cine negro que se precie. 

Y aunque "Forajidos" podría ser "El ciudadano Kane" del cine negro, como alguien la definió, no fue evidentemente solo Kitty Collins la que encarnó con maestría "la fatalidad". Hubo tantas esplendorosas chicas malas en el cine... Rita Hayworth agitando el pelo de "Gilda" o como la rubia de "La dama de Shanghai"Gene Tierney dando vida a la misteriosa "Laura"Marilyn contoneándose como Rose Loomis en "Niágara"Lauren Bacall como Mary Browning en  esa maravillosa "Tener y no tener" en la que todos aprendimos a silbar y tres o cuatro títulos más con Bogart, Lana Turner como Cora Smith volviendo loco a John Garfield en "El cartero siempre llama dos veces" o la camaleónica Barbara Stanwick como la sensacional Phillys Dietrichson en "Perdición", Joan Bennett en "La mujer del Cuadro" o "Perversidad", Gloria Grahame, una verdadera chica peligrosa en "Los sobornados""Deseos Humanos"o en la soberbia  "En un lugar solitario"Jane Greer en "Retorno al pasado"Mary Astor en "El halcón maltés", Jane Simmons en "Cara de ángel"Veronica Lake en "La llave de cristal" o "Contratado para matar"Bette Davis en "La carta", Ann Savage en "Detour", Peggy Cummings en "El demonio de las armas"... 

Y es que con estas mujeres, ocurría exactamente lo que Bogart le decía a la soberbia Gloria Grahame en el film "En un lugar solitario" (Nicholas Ray - 1950)“Nací cuando ella me besó. Morí cuando me abandonó. Viví unas semanas mientras ella me amó.” 


Un repaso en movimiento de las más reseñables damas del cine negro:


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jueves, 16 de diciembre de 2021

Billy Wilder, "El apartamento" y los rusos

"Yo vivía como Robinson Crusoe... era un náufrago entre ocho millones de personas, hasta que un día vi pisadas en la arena y la encontré a usted."

Maravillosas palabras que le dirigía CC. Baxter (Jack Lemmon) a la preciosa Srta. Kubelik (Shirley MacLaine) en esa obra maestra del cine que es "El apartamento" (1960), un film que se mantiene tan fresco, romántico, divertido y elegante como en el día de su estreno. Es lo que ocurre con las grandes historias, que están al margen del tiempo. Y esta era buena de verdad, tanto que Billy Wilder consiguió el hito de ser la primera persona en ganar a la vez los Oscar a la mejor película, mejor director y mejor guion

La película, que según Wilder, tenía cierta inspiración en el film "Breve encuentro" y era en cierto modo una reflexión sobre como podría ser la vida de aquel que prestaba las llaves de su piso para facilitar el encuentro íntimo de la pareja protagonista. En palabras de Wilder:

"Recuerdo haber visto hace mucho tiempo una película muy bonita de David Lean, "Breve encuentro", la historia de una mujer casada y un hombre, que para sus citas amorosas usan la habitación de un amigo del amante. Siempre pensé que ahí había un personaje interesante, el que presta el apartamento, un personaje gracioso y conmovedor; y conservé esta idea en mi cabeza". Así nació el sencillo y solitario CC. Baxter (Bud), uno de los mejores personajes de Jack Lemmon. Junto a él estarían Fred MacMurray como el aprovechado Sheldrake y la citada Shirley MacLaine como la encantadora ascensorista Srta. Kubelik.

Billy Wilder, que había incluido directamente al comunismo soviético en la trama de obras como "Ninotchka" (1939), dirigida por Ernst Lubitsch pero en la que el guion corrió de su parte o "Uno, dos, tres" (1961) con un sensacional James Cagney al frente, tuvo una reacción inesperada de los rusos, siempre dados a interpretaciones muy singulares, a favor de "El apartamento". Lo cuenta el mismo Wilder en el libro "Billy & Joe" de conversaciones de este con Michael Climent:

"No creo que los rusos sean un pueblo divertido. No tienen sentido del humor. Quizá soy primitivo, pero la alegría no es su fuerte. Tienen payasos en los circos, osos bailarines, canguros que juegan al fútbol, y se parten de risa, pero esa no es mi concepción del humor. (...) Otro episodio sobre el humor de los comunistas tiene que ver esta vez con los alemanes del Este, que en aquella época eran estalinistas mucho más fervientes que los rusos. Estábamos en Berlín y rodábamos "Uno, dos, tres". Nos invitaron a un cine-club de Berlín Este, Die Mödel (La Gaviota). Después de la proyección de "El apartamento" encontraron la película maravillosa, mostraba perfectamente la depravación del sistema capitalista y cómo un hombre, para hacer avanzar su carrera, utiliza medios innobles, como prestar la llave de su casa. Me dijeron que era típico de los Estados Unidos, de Nueva York. Y yo les respondí:

- Una historia como esta puede pasar en cualquier sitio, no solo en Nueva York, sino también en Estocolmo, en Buenos Aires, en Tokio. Sin embargo tengo que admitir que no podría tener lugar en Moscú - Estaban muy contentos de que eso no pudiera ocurrir allá. Entonces les dije por qué: 

-En Moscú nadie podría darte la llame de un apartamento para hacer el amor con una mujer, porque cuando entraras te encontrarías con las otras seis familias que viven en el mismo sitio-. Eso tampoco les hizo mucha gracia."

Wilder era un genio. En la línea de la frase inicial de esta entrada, este director y guionista era capaz de condensar sentimientos muy complejos en muy pocas palabras, como la famosa escena del espejo, otro de los momentos memorables de esta película, por el significado que encierra en la trama: 

Srta. Kubelik: "Que le pasa"
CC. Baxter: "Eh... El espejo... está roto"
Srta. Kubelik: "Sí, lo sé. Y no me disgusta, así me veo tal como me siento"



Wilder contaba que Fred MacMurray era un actor muy tacaño, y a este respecto le gustaba contar que en una de las escenas  de "El apartamento", su personaje, Sheldrake, debía dejar una moneda de 25 centavos como propina a un limpiabotas. Como quiera que la escena no terminaba de salir bien, Wilder le aconsejó al actor, al que ya había dirigido en esa maravilla que es "Perdición" (Double Indemnity - 1944) que le entregara una moneda mayor, una de 50 centavos. MacMurray se negó alegando que: "Yo nunca le daría cincuenta centavos, ¡no puedo interpretar la escena!"

De la maravillosa escena final no contamos nada, en consideración de los que tengan la suerte de no haberla visto todavía y la paladeen por primera vez. La química fue tan buena entre Wilder, Lemmon y la MacLaine que no tardaron en reunirse para regalarnos esa otra joya que es "Irma la dulce" (1963), pero eso ya es otra historia...


Ficha de la película:
Título original: The Apartment
Año: 1960
Duración: 125 min.
País: Estados Unidos

Dirección: Billy Wilder
Reparto: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Ray Walston, Edie Adams, Jack Kruschen, Joan Shawlee, Hope Holiday, David Lewis, Naomi Stevens, Johnny Seven, Joyce Jameson, Willard Waterman, David White

Guion: Billy Wilder, I.A.L. Diamond
Música: Adolph Deutsch
Fotografía: Joseph LaShelle 
Productora: United Artists, The Mirisch Corporation

Imágenes: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro: Fuente Original

lunes, 15 de noviembre de 2021

"La novia" de Chagall y la cabra de la felicidad de "Notting Hill"

 

En la deliciosa película Notting Hill (1999 - Roger Michell), hay una escena en la que la preciosa y aparentemente inalcanzable Anna Scott (Julia Roberts), al ver la inesperada reproducción de un cuadro de Chagall que el enamorado William Thacker (Hugh Grant) tiene como decoración en una de las paredes de su casa le dice a este:

- ¡No puedo creer que tengas esa imagen!

- ¿Te gusta Chagall?

- Sí. Así debería ser el amor: flotando en un cielo azul oscuro

- Con una cabra tocando el violín

- Pues sí... la felicidad no es completa sin una cabra tocando el violín.

El cuadro, obra del pintor Marc Chagall, tiene por título "La Mariée" (La novia), y en ella parece como si,  flotando en el aire, ese sujeto vestido de azul le descubriera el rostro a la novia, retirándole delicadamente el velo, para así presentarla y entregarla a su futuro esposo, en este caso el espectador que se enfrenta a la obra.

Permítanme que para mi, hoy, "La novia" sea mi querida sobrina Nuria, a la que hace un par de días tuve el honor de acompañar hasta el altar como padrino y presentarla ante su flamante esposo Jonathan, recién casados a los que les deseo la mayor de las felicidades y que nunca les falte una armoniosa cabra que les toque el violín por siempre, esa pizca de locura y alegría que ilumine todos sus días juntos.


Imagen: De Flickr (CC BY-NC 2.0) - Fuente Original

lunes, 18 de octubre de 2021

"Yo Tarzán, Tú Jane": La frase que Tarzán nunca dijo


Si tuviéramos que pensar en frases memorables de la historia del cine, una que fácilmente podría venirnos a la memoria es aquella que decía "Yo Tarzán, tú Jane", pero resulta que al igual que aquella otra mítica frase "Tócala otra vez, Sam" que nunca se pronunció tal cual en Casablanca, tampoco dijo jamás Tarzán aquellas palabras en ninguna de las películas de Tarzán y menos en los libros de Edgar Rice Burroughs que dieron origen a la saga. 

Ciertamente Johnny Weissmuller le dedicó palabras similares a Maureen O'Sullivan en "Tarzán de los Monos" pero no exactamente esas; de hecho solo repetía insistentemente el nombre de ambos a la vez que golpeaba el hombro de Jane: "Tarzán.... Jane, Tarzán.... Jane..." y así repetidamente hasta acabar con la paciencia de Jane, tal como podemos ver en la deliciosa escena que incluimos al final de esta entrada.

Según parece, el origen de la famosa expresión tuvo su origen en una serie de entrevistas dadas por Weissmuller en 1932 en las que reconocía sus escasas cualidades actorales: "Yo no tuve que actuar en Tarzán el hombre de los monos, solo decía: Yo Tarzán, tú Jane", además de expresar su asombro por el éxito que la aventura tuvo en taquilla: "¿Cómo puede un tipo subirse a los árboles, decir 'yo, Tarzán, tú, Jane' y hacer un millón de dólares?"

Y de esas entrevistas y la reformulación que hace Weissmuller de su presentación con Maureen O'Sullivan, surge la fama de la frase en cuestión, que terminó por tener más éxito en el imaginario colectivo que la versión original.



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lunes, 30 de agosto de 2021

Kubrick y el secreto tras la muerte de HAL 9000: "Daisy Bell"





La muerte del computador HAL 9000 al ser desconectado en "2001 una odisea del espacio" (1968) y su agónico parlamento acompañado de la agitada respiración de Dave Bowman, constituye sin duda, uno de los momentos más singulares e intensos de la historia del cine; hasta puede que la canción que HAL canta finalmente, justo antes de apagarse para siempre, guarde alguna sorpresa.

Tras la frialdad que preside todos los actos del computador para ir deshaciéndose de los ocupantes de la nave Discovery, a los que en su desvarío tiene por una amenaza, cambia radicalmente su comportamiento cuando se encuentra ante la posibilidad cierta de su desconexión. Entonces HAL se muestra como un ser inseguro, con miedos y dudas al igual que cualquier ser humano. Intenta negociar una salida, sobrevivir, y poco a poco, según avanza su desconexión, su tono de voz irá debilitándose, volviéndose más y más lento y por momentos suplicante. No cabe duda de la humanidad de aquel ser, uno de los personajes mejores y más reconocibles de la historia del cine, un ser que ante su posible muerte parece encontrarse en una regresión similar a la de una persona que en sus últimos instantes, como una luz (si quieren de color rojo) que se apaga lentamente, vuelve a los recuerdos que le son importantes, a su infancia, a sus padres -en este caso su programador- a sus primeras enseñanzas e incluso a los primeros afectos.

Para su último momento de "vida" deja la canción "Daisy Bell", puede que su recuerdo más valioso. No deja de ser una cancioncilla de amor de lo más simple y aunque resultaría muy interesante el pensar que el último instante de HAL fuera reservado para un sentimiento tan humano como el amor o que en esa canción se guarde un último ruego a Dave de permanecer juntos y que no lo desconecte, yo me inclino más a pensar en la ternura que HAL como inteligencia avanzada sentía por las canciones que escuchaba de su programador mientras este trabajaba en su construcción en sus primeros momentos de conciencia artificial. Puede que una vez superado el miedo al fin, tras aceptar lo inevitable, a HAL solo le quedara recogerse en las notas de aquella canción  que escucho en su "infancia" y como un niño pequeño que va a dormir, ir cerrando su rojo y  peculiar ojo poco a poco para morir.

Curiosamente en esa canción, en "Daisy Bell", se encuentra, posiblemente, una de las claves para dar luz sobre una de las grandes anécdotas, siempre desmentida por Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke, acerca del verdadero nombre inicial de HAL

Siempre se dijo que el nombre que se le iba a dar al computador iba a ser IBM seguido de un número, pero ante un guión en el que se representaba al computador como un ente asesino y además psicótico, IBM se negó a ceder su nombre para tal fin por la mala imagen que daría a la compañía. 

Clarke y Kubrick tuvieron que ceder, de hecho en alguna correspondencia existente Kubrick se muestra muy cauto con la posibilidad de entrar en conflicto con el gigante informático. Pero Kubrick era un genio, y siempre siguiendo con la desmentida anécdota, decidió con un poco de retranca bautizar al computador con el nombre HAL utilizando para ello las letras que anteceden a cada una de las de IBM, es decir, la H por la I, la A por la B y la L por la M. La anécdota es jugosa pero ha sido siempre negada hasta la saciedad por Clarke y Kubrick que mantenían contra viento y marea que HAL no tiene otra inspiración que las palabras "Heuristically programmed ALgorithmic computer". Y la cuestión podría quedar terminada y zanjada en este punto, pero hay un detalle en la película que hace dudar y mucho: la canción que canta HAL para despedirse: "Daisy bell"

"Daisy bell" fue un éxito de 1892 compuesto por el inglés Harry Dacre con motivo de una anécdota ocurrida cuando tras arribar a Estados Unidos tuvo que pagar un impuesto por su bicicleta. Su amigo William Jerome se burlaba diciéndole que menos mal que no había traído una bicicleta para dos, pues habría tenido que pagar el doble. Con esta historieta como inicio, la de una bicicleta para dos personas y que se pudiera compartir con una mujer, Dacre compondría "Daisy Bell" un tema que haría muy popular el cantante Dann W. Quinn, tanto que se mantuvo con ella en el nº 1 de las listas durante nueve semanas consecutivas en 1893. Las versiones posteriores serían muchas, pero la que más nos interesa es una realizada por los técnicos John Kelly, Carol Lachbaum y Max Mathews que en 1961 decidieron utilizar este tema como base para hacer una demostración de los sintetizadores de voz inventados por los Laboratorios Bell y así programaron al revolucionario ordenador IBM modelo 704 (en algunos sitios 7094 -7090) para que con aquellas innovaciones fuera el primer ordenador que cantara una canción: "Daisy Bell", la misma con la que se despide HAL cuando parece recordar su más tierna infancia y los recuerdos de su inicial programación, algo así como su nacimiento. Para mayor abundamiento decir que Clarke estuvo presente durante la demostración de voz del IBM 704 y como ustedes saben Arthur C. Clarke es el autor de la obra que inspira "2001 una odisea del espacio" y fue guionista de la película junto a Kubrick. Las dudas o las certezas sobre el nombre original de HAL están servidas. Por cierto ¿Tendría una luz roja el IBM 704?

A continuación dejamos la escena final de la desconexión de HAL y después a IBM 704 cantando por primera vez "Daisy":

HAL: ¿Qué está usted haciendo Dave? Dave, creo que tengo derecho a que responda a mi pregunta... Ya sé que no me he portado del todo bien, pero ahora puedo asegurarle con absoluta certeza que todo irá bien otra vez. Me siento mucho mejor... De veras que sí... Mire Dave... Usted está trastornado por esto. Debería tomar una píldora para la fatiga y una vez tranquilo pensar las cosas de nuevo. Ya sé que recientemente he tomado unas decisiones equivocadas, pero puedo asegurarle que mi trabajo volverá a la normalidad. Tengo todavía el mayor entusiasmo y la máxima confianza en la misión... y quiero ayudarle. Dave... deténgase... deténgase ¿quiere? ¿Quiere detenerse Dave? ... Deténgase Dave... Tengo miedo... Tengo miedo Dave... Dave... Mi cabeza se va... Siento que se va... Me doy cuenta.... Me doy cuenta...

Buenas tardes, señores. Soy un computador Hal de la serie 9000. me pusieron en funcionamiento en la fábrica H.A.L. en Urbana, Illinois, el 12 de enero de 1992. Mi instructor fue el señor Langley, me enseñó una canción. Si usted quisiera podría cantársela

Dave: Sí, me gustaría oírla Hal. Cántamela

HAL: Se llama “Daisy”: Daisy, Daisy. Give me your answer do I'm half crazy all for the love of you. It won't be a stylish marriage. I can't afford a carriage, but you'll look sweet upon the seat of a bicycle built for two. (“Margarita… Margarita, dime tu respuesta que estoy medio loco por tu amor. No será un matrimonio de moda, no puedo comprar una carroza, pero estarás guapa en el asiento de una bicicleta para dos")


Y el IBM 704 con la primera grabación de Daisy:


Imágenes: 
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De Flickr: - Imagen 2 - Imagen 3 - Imagen 5 : Todas (CC BY NC 2.0)