sábado, 4 de julio de 2026

Charles Bronson, mucho más que "El justiciero de la ciudad"

 

«Supongo que tengo el aspecto de una cantera que alguien ha volado con dinamita» (Charles Bronson)

Su fama se cimentaba en su aspecto de tipo duro. La vida lo había moldeado así. Charles Bronson era el undécimo de quince hermanos en una familia lituana emigrante en Estados Unidos que había de ganarse la vida extrayendo carbón en la mina. No había dinero para lujos. Si tenía que vestir ropa heredada de una de sus hermanas se hacía y si al regresar del colegio tenía que quitarse los calcetines para que uno de sus hermanos pudiera ponérselos y bajar a la mina, no se le ocurría rechistar. Cuando le llegó la edad apropiada también a él le toco picar el negro carbón en el turno de noche mientras iba al colegio por la mañana. Cobraba un dólar por tonelada de mineral extraído.

Puede que toda aquella penuria le hiciera recibir su reclutamiento al ejército en plena Segunda Guerra Mundial, como una salida, al menos allí tenía comida y un uniforme limpio a diario. Lo hizo como artillero aéreo en un bombardero B-29 destinado en Guam en el que realizó veinticinco misiones, algunas de ellas sobre Japón, hasta ser herido en una de ellas lo que motivó que fuera condecorado con el Corazón Púrpura.

De regreso a la vida civil hizo todo lo posible para no volver a la mina. Recoger cebollas o trabajar como panadero eran las opciones que se le ofrecían. Sus incipientes estudios de dibujo y pintura le llevaron a trabajar en los decorados de un grupo de teatro, donde hizo sus primeros pinitos en la actuación. La fortuna quiso que en una película «You’re in the Navy Now»— uno de los personajes requiriera una cualidad especial que ninguno de los actores disponibles podía hacer con naturalidad: eructar a voluntad, algo que a Bronson se le daba a la perfección. Ese, por poco solemne que resulte, fue el inicio de su carrera ante las cámaras.

Años después, tras demostrar otras muchas cualidades, lograría asentar su carrera como actor y se convirtiera en el hombre de la armónica, en el justiciero silencioso, siempre en un hombre de pocas palabras —dentro y fuera del escenario— que podía atravesarte con la mirada. «Es simplemente que no me gusta hablar demasiado», confesó en cierta ocasión. Cuando le preguntaron el motivo, respondió con una frase que parecía escrita para uno de sus personajes: «Porque me entretienen más mis propios pensamientos que los pensamientos de los demás».

Antes tuvo que abrirse camino con muchos papeles secundarios y hacerse un nombre en el cine europeo donde destacó incluso antes que en su propio país, incluso hubo de cambiar su verdadero nombre: Charles Buchinsky por el Charles Bronson por temor a ser catalogado como comunista en plena caza de brujas o parecer demasiado extranjero. La leyenda cuenta que adoptó ese nombre inspirado por la famosa puerta Bronson de los estudios Paramount.

Fue uno de «Los siete magníficos», estuvo en «La batalla de las Ardenas», en «Los doce del patíbulo» y en «La gran evasión» en la que su director, John Sturges, jugando un poco con el pasado minero del actor y sus miedos, le hizo encarnar a un piloto de aviación prisionero que había de encargarse de excavar el túnel de huida a pesar de su claustrofobia.

Pero puede que sus papeles más recordados sean como «El justiciero de la Ciudad», de la que hubo cinco entregas, «El luchador» y sobre todo, como el impertérrito hombre de la armónica en «Hasta que llegó su hora»

Un duro entre los duros de Hollywood.


Imagen: De Wikimedia Commons - CC0 Dominio Público.