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miércoles, 17 de septiembre de 2025

La gabardina de Bogart en "Casablanca": El comienzo de una hermosa amistad


 

Cuando, en el desenlace de "Casablanca" (1942) vemos a Rick Blaine (Humphrey Bogart) presentarse en el Aeropuerto para dejar marchar a Ilsa Lund (Ingrid Bergman) lejos de él y, acto seguido, se aleja caminando de forma cómplice junto al Capitán Renault (Claude Rains), no solo asistimos al comienzo de una hermosa amistad, en aquellas imágenes se estaba forjando, ya de forma definitiva, uno de esos íconos de la moda que llegaron hasta nosotros directamente desde las pantallas de cine. La gabardina.

La prenda había sido diseñada mucho antes, en 1880 por Thomas Burberry, quien encontró un modo de impermeabilizar el hilo antes de tejerlo. El resultado fue una prenda muy resistente al agua que pronto fue utilizada por personas dedicadas a trabajar en el campo. Gracias a sus virtudes impermeables, su ligereza, el corte elegante y sus grandes bolsillos no tardaría en escalar hasta la oficialidad del ejército británico en la Primera Guerra Mundial.

Ya en los años posteriores al conflicto la "trench coat", como llaman los ingleses a la gabardina, empezó a aparecer en algunos thrillers asociada a detectives y personajes misteriosos.

Los chicos malos del cine, Edward G. Robinson o James Cagney, la vistieron en los años 30 ayudando a reforzar la dureza de sus personajes. También William Powell la usó en "La cena de los acusados" ya con un toque de elegancia detectivesca.

Incluso Bogart la llevó como Sam Spade en "El halcón maltés" (1941) antes de vestirla como Rick. Los precedentes son innegables, pero... El verdadero impacto en la persona de a pie fue ver a Bogart, entre la niebla de aquel aeropuerto de "Casablanca", con su sombrero fedora y aquella gabardina beige con cinturón, doble botonadura y solapas levantadas. El mito había nacido.

El New York Times dijo años después que el final de Casablanca fue "la venta de gabardinas más efectiva de la historia del cine". Todos querían llevar una y la demanda se disparó. Era la prenda que te convertía instantáneamente en alguien que parecía tener muchas historias que contar.

Conquistadas las calles, seguiría siendo el uniforme del cine negro, de detectives, gánsteres y personajes duros, ya fuera Robert Mitchum en "Retorno al pasado", Alain Delon en "El silencio de un hombre", Peter Sellers como el inspector Clouseau en "La pantera rosa" o Peter Falk como el detective Columbo

Los ejemplos podrían ser infinitos y variados. Incluso la estética de algunos western en el pasado como "Hasta que llegó su hora" o de películas de acción futuristas como "Matrix" le deben mucho al aura de esta prenda.

La gabardina era capaz de mutar hasta el infinito y pasar así del misterio al glamour, y del hombre a la mujer. Eso demostró Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes". Ahora la gabardina es además un símbolo de la feminidad sofisticada. El cinturón ciñe su silueta otorgándole no solo un aire de sensualidad, sino también de misterio y modernidad.

Este año, parece que viene con fuerza... Si no son de llevar capas o mallas de colorines, una gabardina es lo que más le acercará a un héroe urbano.



Imágenes: Tomadas de la estupenda página Doctor Macro. Fuente Original

sábado, 14 de junio de 2025

Picasso y la Venus de Dior

 

Se cuenta, que en cierta ocasión asistió Picasso a una fiesta benéfica en Cannes. Nada más entrar en el hotel en el que se celebraba el acto, Picasso, hombre de ojos inquietos, se cruzó con una muchacha que además de ser hermosísima iba vestida con exquisito gusto, resultando por sí sola el centro de atención de todas las miradas. En ese momento, y posiblemente pensando en aquella hermosa mujer del cuadro "Venus surgida de las aguas", exclamó:

 - ¡Botticelli!

- ¡No! - atajó rápidamente la joven y con cierto enfado le aclaró el modisto- ¡Christian Dior!

Seguro que a aquella Venus vestida de Dior le pareció imperdonable que Picasso no supiera nada de "haute couture". Hemos querido imaginar que aquella mujer, orgullosa del vestido Dior que llevaba, podía ir enfundada en el famoso modelo "Abandon" que tan famoso se hizo tras su lanzamiento en 1948. Dicen que este vestido, con su cuello asimétrico y que dejaba tentadoramente al descubierto uno de los hombros podía deber su nombre a la invitación a abandonarse a una nueva feminidad que superara las estrecheces y los duros tiempos vividos tras la Segunda Guerra Mundial. La fotografía es de Willy Maywald

Imagen: Tomada de Pinterest (c) 


martes, 10 de agosto de 2021

Balenciaga, el rey de los modistas


"Un buen modista debe ser: arquitecto para los patrones, escultor para la forma, pintor para los dibujos, músico para la armonía y filósofo para la medida."

Son palabras del gran modista español Cristóbal Balenciaga, por muchos considerado como el mejor diseñador de alta costura de la historia reciente de la moda. Nacido en el seno de una familia muy humilde, a los once años quedó huérfano de padre, pescador, que murió en el mar. Su madre, costurera, debió redoblar esfuerzos para sacar la familia adelante. Balenciaga, enamorado de la profesión de su madre, lo aprendió todo de ella y lejos de quedarse en ayudarla a quitar hilvanes, pronto soñó con crear sus propios diseños y en convertirse en un gran modista. 

En estas circunstancias y habiendo nacido en 1895 en un pequeño pero precioso pueblo como Guetaria (hoy en día tiene tan sólo 2.800 habitantes), mucho ha de ser el talento y también la suerte para lograr ascender de la forma en la que lo hizo Balenciaga. La suerte se le presentó al joven modista en la figura de la Marquesa de Casa Torres, abuela de la futura Reina Fabiola de Bélgica, que veraneaba en Guetaria. A la Marquesa le llamó la atención la pasión con la que Balenciaga hablaba y sentía la moda, por lo decidió plantearle un reto que cambiaría la vida del joven. Le entregó una pieza de tela y uno de sus mejores y exclusivos vestidos, emplazándolo a hacer una copia del mismo con la que le demostrara su habilidad y destreza. Balenciaga no lo dudo un instante, sacó sus agujas y tijeras y se puso manos a la obra, logrando entregar a la Marquesa un vestido idéntico al recibido. Desde entonces la Marquesa se convirtió en su mecenas, en una importante valedora que le ayudaría a salir de Guetaria, a ser un referente para la alta sociedad y a poder abrirse al mundo desde su pequeña tienda inicial en San Sebastián. 

Pronto vino Madrid, Barcelona y por fin París. De su imaginación empezarían a surgir modelos que cambiarían para siempre la alta costura. Desde el mundo de los pescadores a la tradicional chaqueta kaiku vasca, pasando por los cuadros de Zurbarán, Goya o Velázquez, todo era fuente de inspiración para él. Sus volúmenes, su amor por las formas y las proporciones, los innovadores colores de sus telas, su modernidad, siempre respetuosa con el clasicismo, lograban dar a sus modelos una elegancia atemporal que hizo de sus modelos toda una revolución. Gracias a todo lo aprendido junto a su madre, Balenciaga era un "couturier" que se involucraba en todos y cada uno de los procesos de creación de un modelo, desde el boceto hasta la confección. Su estilo se caracterizó por el arte de dominar los volúmenes y las proporciones, fue el precursor de los trajes saco y de las faldas bomboneras, del corte de barril, la manga japonesa, la manga murciélago, el vestido túnica e incluso el talle alto...  Ahora sus creaciones son tesoros que se exponen en museos, como el que guarda muchos de sus más exclusivos modelos en su Guetaria natal. Como prueba de su talento quedan las palabras que otros grandes modistas le dedicaron:

“Con los tejidos, nosotros hacemos lo que podemos. Balenciaga hace lo que quiere”. (Christian Dior)

“Él era mi religión, para mí están Balenciaga y el Señor”. (Hubert de Givenchy)

“Balenciaga es un couturier en el verdadero sentido de la palabra. Sólo él es capaz de cortar los tejidos, montarlos y coserlos a mano. Los demás son simples diseñadores de moda.” (Coco Chanel)

“La alta costura es como una orquesta, cuyo director es Balenciaga. Nosotros, los demás modistas, somos los músicos, y seguimos las directrices que él da.” (Christian Dior)

“Si Dior es el Watteau de la costura (lleno de matices, chic, delicado y oportuno), entonces Balenciaga es el Picasso de la moda porque, como el pintor, Balenciaga guarda un profundo respeto por la tradición y posee un depurado estilo clásico que subyace a todos sus experimentos con lo moderno.” (Cecil Beaton)

"Balenciaga es una de las Maisons que mejor han simbolizado la elegancia sin renunciar a la modernidad." (Nicolas Ghesquière)

"Balenciaga fue fiel a la modernidad y a la feminidad, innovador y acogedor. Su trabajo es siempre inspirador" (Simone Rocha)


Imágenes: De Flickr - Todas (CC BY-NC 2.0) 
Fuentes: Imagen 1 - Imagen 2 - Imagen 3 - Imagen 4 - Imagen 5

viernes, 6 de agosto de 2021

Chanel nº 5 ¿Pero por qué nº 5?



"Una mujer que no se perfuma no tiene futuro"

Eso decía el poeta Paul Valery, y aunque yo no esté para nada de acuerdo, lo cierto es que el Chanel nº 5 ha llegado a convertirse en todo un símbolo de lujo y sofisticación, sirva como anécdota el hecho de que al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las colas de soldados más concurridas de París eran las que se formaban ante una boutique de la calle Cambon para comprar un frasco de Chanel nº 5 como regalo estrella, junto a las consabidas medias de seda, para sus esposas o parejas. Puede que siguiendo esa senda, el perfume llegó a convertirse en el pijama más etéreo de la historia gracias a Marilyn Monroe que presumía de ponerse para dormir tan solo dos gotas de este perfume, lo cual sin duda realzaba su figura. Lo cierto es que el Chanel nº 5, creado en 1921, fue toda una revolución en su época. Por entonces las mujeres de vida alegre solían perfumarse con esencias de jazmín buscando un toque sensual que atrajera a los hombres, una fragancia que por dicho motivo estaba totalmente vedada a las supuestas señoras de clase alta que utilizaban la virginal agua de rosas. Chanel decidió mezclar ambas y añadirle otras esencias, hasta 80, en las que se incluían las rosas de mayo, el nerolí, la vainilla y el vetiver de bourbon, el sándalo o el ylang-ylang, superando los perfumes monoflorales que reinaban en aquellos años. Su creación seguía la senda de los perfumes rusos creados por Ernest Beaux, el perfumista de los Zares, con quien se asoció Coco para la creación del Chanel nº 5, un aroma que parece que tenía ecos de perfumes previos por el creados como el Bouquet de Catherine y el Rallet nº 1.

¿Pero si no hay un Chanel nº 1, ni 2 ni 3 ni 4, por que se numeró este perfume con ese escueto nº 5? La historia oficial dice que Ernest Beaux presentó a Coco Chanel 10 muestras de perfume numeradas y esta escogió la nº 5. Cuando el perfumista le preguntó que nombre habría de darle ella contestó: "Presento mi colección de vestidos el 5 de mayo, el quinto mes del año, así que dejaremos el número que lleva y ese número 5 le traerá suerte"

Lo cierto es que Gabrielle Chanel adoraba el número cinco al que tenía por su número de la suerte. Cuando presentaba una nueva colección solía sentarse en el quinto peldaño de la escalera de su atelier desde donde podía observar discretamente las reacciones de las personas que acudían al desfile. Por otro lado, la calidad más pura de una cosa no deja de ser la quinta esencia, lo que resulta muy atractivo para definir un perfume. Chanel se sentía muy atraída por la espiritualidad oriental y hay quien mantiene que las cinco cabezas de Shiva y las cinco visiones de Buda también tuvieron que ver mientras que otros añaden que Chanel era Leo, la quinta constelación del zodiaco o que los Chanel eran cinco hermanos... y ya saben, puestos a buscar explicaciones se puede llegar a la más absoluta ridiculez, aunque ciertamente todo eso ha sido dicho.

La verdad es que el diseño no solo del perfume en si, si no también del frasco y su caja fueron totalmente rompedores y modernos para su época, tal y como fue la concepción que Chanel tuvo de la moda para mujer, cómoda y liberadora. Perfume y ropa partían de una misma idea. Desde el inicio parecía destinado a resultar todo un éxito.

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

lunes, 26 de abril de 2021

El negro "luto" de Coco Chanel

 

"Todo lo que es moda pasa de moda"

Son palabras de Gabrielle Bonheur Chanel, más conocida por todos como Coco Chanel. Curiosamente, en contra de su propia sentencia, su concepto revolucionario de la moda parece resistirse al olvido, puede que porque para ella no solo era importante la ropa, los sombreros o los perfumes con los que vestía a la nueva mujer: "No es la apariencia, es la esencia, no es el dinero, es la educación, no es la ropa, es la clase", o dicho con menos palabras pero siempre en boca de Chanel: "La moda pasa, pero el estilo permanece" y el estilo de mujer que surgió de la mente de Coco Chanel ha perdurado desde entonces. 

Se cuenta que en cierta ocasión Coco Chanel, coincidió con Paul Poiret, conocido como el Rey de la Moda (King of Fashión) y diseñador de los exuberantes y coloridos modelos que se estilaban en la Belle Époque. No era consciente Poiret de que aquella menuda mujer que tanto protagonismo dio a modelos de sencillas y elegantes líneas iba a robarle su trono, simplemente liberando a la mujer de tantos perifollos, ballenas y corsés, dándole mayor libertad de movimientos y apostando por una sobria elegancia en la que el color negro (también el blanco) y el estilizado cuerpo de la mujer tenían un especial protagonismo. Viendo el modisto a Coco vestida, por supuesto de negro, seguramente con unas perlas blancas y su sempiterno cigarrillo entre los dedos, más o menos como en la fotografía de cabecera, le dijo: 

- "¿Perdón, querida amiga, ¿por quién lleva luto?"

- "Por usted, monsieur Poiret" - contestó una Coco Chanel segura de que los días del modisto como árbitro de la elegancia de su tiempo habían llegado a su fin y empezaba su reinado.


Imagen: Tomada sin modificaciones de Flickr (muro de Laura Loveday) - (CC BY-NC-SA 2.0) - Fuente Original