viernes, 22 de octubre de 2021

El "¡Dios ha muerto!" de Friedrich Nietzsche




¿No oísteis de aquel loco que en pleno día corría por la plaza pública con una linterna encendida, gritando sin cesar: ¡busco a Dios!? Como estaban presentes muchos que no creían en Dios, sus gritos provocaron risa. ¿Se te ha extraviado? -decía uno-. ¿Se ha perdido como un niño? -preguntaba otro-. ¿Se ha escondido?, ¿tiene miedo de nosotros?, ¿se ha embarcado?, ¿ha emigrado? Y a estas preguntas acompañaban risas en el coro. El loco se encaró con ellos y, clavándoles la mirada, exclamó: "¿Dónde está Dios? Os lo voy a decir. Le hemos matado ; vosotros y yo, todos nosotros somos sus asesinos. Pero ¿Cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo pudimos vaciar el mar? ¿Quién nos dio la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hemos hecho después de desprender a la tierra de la caverna de su sol? ¿Dónde la conducen ahora sus movimientos? ¿Ahora la llevan los nuestros? ¿Es que caemos sin cesar? ¿Vamos hacia adelante, hacia atrás, hacia algún lado, erramos en todas direcciones? ¿Hay todavía un arriba y un abajo? ¿Flotamos en una nada infinita? ¿Nos persigue el vacío con su aliento? ¿No sentimos frio? ¿No veis de continuo acercarse la noche, cada vez más cerrada? ¿Necesitamos encender las linternas antes del mediodía? ¿No oís el rumor de sepultureros que entierran a Dios? ¿No percibimos aún nada de la descomposición divina?... Los dioses también se descomponen. ¡Dios ha muerto! ¡Dios permanece muerto! ¡Y nosotros le dimos muerte! ¿Cómo consolarnos, nosotros asesinos entre asesinos? Lo más sagrado, lo más poderoso que había hasta ahora en el mundo ha teñido con su sangre nuestro cuchillo. ¿Quién borrará esa mancha de sangre? ¿Qué agua servirá para purificarnos? ¿Qué expiaciones, qué ceremonias sagradas tendremos que inventar? La grandeza de este acto, ¿no es demasiado grande para nosotros? ¿Tendremos que convertirnos en dioses o al menos que parecer dignos de los dioses? Jamás hubo acción más grandiosa, y los que nazcan después de nosotros pertenecerán, a causa de ella, a una historia más elevada que lo fue nunca historia alguna". 

Al llegar a este punto, calló el loco y volvió a mirar a sus oyentes; también ellos callaron, mirándole con asombre. Luego tiró al suelo la linterna, de modo que se apagó y se hizo pedazos. "Vine demasiado pronto -dijo él entonces-; mi tiempo no ha llegado. Ese acontecimiento inmenso está todavía en camino, viene andando; mas aún no ha llegado a los oídos de los hombres. Han menester tiempo el relámpago y el trueno, la luz de los astros ha menester tiempo; lo han menester los actos, hasta después de realizados, para ser vistos y entendidos. Ese acto está todavía más lejos de los hombres que la estrella más lejana. ¡Y, sin embargo, ellos lo han ejecutado!". 

Se añade que el loco penetró el mismo día en muchas iglesias y entonó su Requiem aeternam Deo. Expulsado y preguntado por qué hacía, contestaba siempre lo mismo: "¿De qué sirven estas iglesias, si no son los sepulcros y los monumentos de Dios?"

El fragmento pertenece a "La gaya ciencia" obra escrita por Nietzsche en 1882. Ese provocador ¡Dios ha muerto! ya fue expresado, negro sobre blanco, veinte años antes por Hegel, e incluso Tolstói juntó las letras de igual forma, y sin embargo no causó tanto revuelo. Para Nietzsche la cosa era algo más compleja. La supuesta caída o destrucción de los valores tradicionales llegada con la superación del Dios judeocristiano, nos aboca a una etapa de nihilismo, de descreimiento, que solo será superado con la llegada del "Übermensch" o superhombre y abandonando un pensamiento pueril y de rebaño, se impongan unos nuevos valores acordes a una moral de señores que destruya los valores de la moral de esclavos. Finalmente parece que nuestra evolución no fue como se esperaba y se impusieron los valores del capital, del consumo y del beneficio y aquí estamos, con una idea de Dios descafeinada incluso para los creyentes y más esclavos que nunca de un mundo deshumanizado.

En la pintura de la entrada aparece "El anciano de los días", obra de William Blake, en la que se representa a Urizen, la encarnación de la sabiduría convencional y la ley en el particular universo mitológico del pintor, un ser que no deja de tener muchas conexiones con la propia idea de Dios. Abajo, en el lugar opuesto, el gran filósofo Friedrich Nietzsche.

 
Imágenes: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Imagen 1  - Imagen 2

miércoles, 20 de octubre de 2021

Tolstói, Anna Karénina, Greta Garbo y la inspiradora Sofía Behrs

 

Sofia Behrs fue la esposa de León Tolstoi, y si bien su relación fue agriándose con el tiempo, su amor fue muy intenso en los primeros años. No cabe duda de que Sofía se volcó en su marido, baste decir que en su labor como copista de la obra de este, escribió a mano hasta siete copias del extenso manuscrito de "Guerra y Paz", hasta lograr su versión definitiva. El caso es que encontrándose Tolstói escribiendo "Anna Karénina" le preguntó a su esposa:

- ¿Recuerdas lo que te decía cuando empecé a enamorarte?

- Si. Lo recuerdo perfectamente.

- ¿Serías capaz de escribirlo ahora?

- Lo intentaré.

 Así, a medida que Sofía iba escribiendo cuantos detalles recordaba de aquel cortejo, Tolstói procedía a copiarlo, no tal cual, sino introduciéndo solamente ligeras modificaciones de estilo o recuerdos suyos. Así de estas evocaciones de la propia pareja nació la conocida declaración de amor del Conde Vronsky a la hermosa Anna (Arkadievna) Karénina. Una declaración que en un determinado pasaje decía:

"Ana Arkadievna, con su ágil manecita, desenganchaba los encajes de su manga de los corchetes del abrigo y escuchaba animadamente, con la cabeza inclinada, las palabras de Vronsky, que salía acompañándola.

–Supongamos que usted no me ha dicho nada –decía él–. Yo, por otra parte, tampoco pido nada, pero usted sabe que no es amistad lo que necesito. La única felicidad posible para mí en la vida está en esta palabra que no quiere usted oír: en el amor.

–El amor –repitió ella lentamente, con voz profunda.

Y al desenganchar los encajes de la manga, añadió:

–Si rechazo esa palabra es precisamente porque significa para mí mucho más de cuanto usted puede imaginar –y, mirándole a la cara, concluyó–: ¡Hasta la vista!

Le dio la mano y, andando con su paso rápido y elástico, pasó ante el portero y desapareció en el coche.

Su mirada y el contacto de su mano arrebataron a Vronsky. Besó la palma de su propia mano en el sitio que Ana había tocado y marchó a su casa feliz comprendiendo que aquella noche se había acercado más a su objetivo que en el curso de los dos meses anteriores."

En las imágenes aparece Greta Garbo como Anna Karénina, en la película del mismo título rodada en 1935 por Clarence Brown. Se cuenta que la enigmática y bella actriz temía los "acercamientos" de Fredric March, el actor encargado de dar vida al Conde Vronsky y famoso por intentar seducir siempre a las protagonistas femeninas de sus películas. La inalcanzable Greta Garbo no estaba por la labor y a pesar de la soberbia imagen que luce en el film, se esforzó en resultarle desagradable. Con la imagen, siempre perfecta no podía hacer nada, es difícil apagar la belleza, por lo que recurrió a llevar ajo bajo sus ropas y a mostrar siempre mal aliento cuando las distancias habían de ser cortas entre ella y el galán, solo así era posible detener los ardientes avances del señor March.



Imágenes: Cortesía de la soberbia página Doctor Macro: Fuentes: Imagen 1 - Imagen 2

martes, 19 de octubre de 2021

Rómulo y Remo o la sangrienta fundación de la ciudad de Roma

 

Según cuenta la leyenda, en la que se encuentran ecos de otras muchas historias, los gemelos Rómulo y Remo eran hijos de la vestal Rea Silvia y de Marte, el Dios de la guerra. Como quiera que en el momento de su nacimiento, su abuelo Amulio, temeroso de perder el poder, había ordenado una matanza de los niños de su círculo familiar a los que consideraba una futura amenaza, mandó también que estos dos gemelos fueran asesinados. Por suerte, a quien se le había encargado matarlos le pudo el hecho de acabar con la vida de dos niños inocentes y los dejó a su suerte, flotando en una cesta sobre las aguas del rio Tíber, cuya corriente les llevó rio abajo hasta una zona ubicada entre las colinas del Palatino y el Capitolio en la que la cesta detuvo su camino. 

En ese lugar fueron encontrados por la loba Luperca y por un pájaro carpintero (animales asociados al Dios Marte, padre de los niños) que se encargaron de cuidarlos y alimentarlos. No tardó en encontrarlos el pastor Fáustulo, quien se encargó, junto a su esposa Acca Larentia de cuidar en secreto de los niños. Ya mayores, y conocedores de su historia, hicieron justicia con Amulio y marcharon al lugar donde detuvo su camino la cesta en su bajada por el Tiber, pensando en fundar en aquel sitio una nueva ciudad, aunque sin ponerse de acuerdo entre ellos. Rómulo quería construir "Roma" sobre el Palatino y Remo "Remoria" sobre el Aventino. Rómulo, ayudado por los buenos augurios, solo logró imponer su idea de ciudad tras ver el doble de buitres en el cielo que su hermano. Así, Rómulo se decidió a marcar los límites de su ciudad, la futura Roma, con un surco sagrado para lo que se ayudaba de un arado tirado por una vaca y un buey blancos. Tal como Rómulo llegaba a las zonas donde pensaba que debían estar las puertas de la ciudad levantaba el arado para no dejar el surco que representaba las murallas que defenderían la nueva urbe. Una vez delimitados los confines de la ciudad ordenó que nadie los traspasara hasta que no finalizaran las ceremonias, pero Remo, celoso, saltó por encima de las nueve murallas que había trazado Rómulo, quien en un ataque de ira se peleó con su hermano causándole heridas de las que moriría poco después. Sus palabras fueron: "Así perezca todo el que se atreva a saltar mis murallas". Rómulo quedó enterrado en la colina del Aventino, el lugar donde este quería fundar "Remoria". Muy cerca, Roma tomó su sangrienta carta de nacimiento el 21 de abril del año 753 a. C.

Lástima que ese sea el triste colofón de esa tierna imagen de los dos gemelos alimentándose de la loba capitolina. Son muchas las representaciones de ese momento, pero la más famosa es la loba que se expone los Museos Capitolinos y que encabeza esta entrada. La escultura es de época etrusca, pero las pequeñas esculturas de Rómulo y Remo que beben de sus generosas ubres, son un añadido renacentista datado en 1471, probablemente obra de Antonio Pollaiuolo.

Imágenes: De Wikimedia Commons - Imagen 1 (CC0) - Imagen 2 (CC BY-SA 3.0)

lunes, 18 de octubre de 2021

"Yo Tarzán, Tú Jane": La frase que Tarzán nunca dijo


Si tuviéramos que pensar en frases memorables de la historia del cine, una que fácilmente podría venirnos a la memoria es aquella que decía "Yo Tarzán, tú Jane", pero resulta que al igual que aquella otra mítica frase "Tócala otra vez, Sam" que nunca se pronunció tal cual en Casablanca, tampoco dijo jamás Tarzán aquellas palabras en ninguna de las películas de Tarzán y menos en los libros de Edgar Rice Burroughs que dieron origen a la saga. 

Ciertamente Johnny Weissmuller le dedicó palabras similares a Maureen O'Sullivan en "Tarzán de los Monos" pero no exactamente esas; de hecho solo repetía insistentemente el nombre de ambos a la vez que golpeaba el hombro de Jane: "Tarzán.... Jane, Tarzán.... Jane..." y así repetidamente hasta acabar con la paciencia de Jane, tal como podemos ver en la deliciosa escena que incluimos al final de esta entrada.

Según parece, el origen de la famosa expresión tuvo su origen en una serie de entrevistas dadas por Weissmuller en 1932 en las que reconocía sus escasas cualidades actorales: "Yo no tuve que actuar en Tarzán el hombre de los monos, solo decía: Yo Tarzán, tú Jane", además de expresar su asombro por el éxito que la aventura tuvo en taquilla: "¿Cómo puede un tipo subirse a los árboles, decir 'yo, Tarzán, tú, Jane' y hacer un millón de dólares?"

Y de esas entrevistas y la reformulación que hace Weissmuller de su presentación con Maureen O'Sullivan, surge la fama de la frase en cuestión, que terminó por tener más éxito en el imaginario colectivo que la versión original.



Imágenes: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro: Imagen 1 - Imagen 2

Los días perdidos del emperador Tito


"Es imposible que yo sea insultado o ultrajado de alguna forma. Yo no hago nada que merezca ser censurado, y no me importan las falsedades que sobre mí se escriban."

Son palabras del Emperador Tito, sucesor de su padre Vespasiano y segundo emperador de la Dinastía Flavia. Con el recuerdo reciente de los desmanes de Calígula o Nerón todavía en la memoria, Tito logró granjearse por su bondad y buen juicio una gran popularidad y el cariño del pueblo romano, tal como se refleja en las palabras que al respecto le dedicó Suetonio en su obra "Vidas de los doce césares":

"Tito, llamado del mismo modo que su padre, fue querido por todo el pueblo romano, cosa muy difícil. Era tan superior que era un placer para la raza humana, fueron estas características lo que le hicieron ganarse los afectos de la población."

Hay quien achaca esta visión tan positiva a que este emperador no tuvo prácticamente tiempo para hacer el mal. Murió de unas fiebres a los 41 años, tras solo 2 años escasos en el poder. En cualquier caso, Tito, en su corta vida si que tuvo tiempo de demostrar su capacidad y valentía en el campo de batalla, de legar al pueblo romano obras públicas como el famoso Coliseo y de mostrarse sumamente generoso con los necesitados, tal como hizo con las víctimas de la erupción del Vesubio o el incendio de Roma ocurridos durante su gobierno. El emperador gustaba de hacer favores a quien lo necesitara y acudiera a él en busca de ayuda, de tal modo que según recogía el ya citado historiador Suetonio, cuando un día llegaba a su fin y no había tenido oportunidad de hacer algo bueno por al menos una persona, solía decir con tristeza: "Hoy ha sido un día perdido", pues más allá de todas sus obligaciones como emperador, sentía que en esa jornada que acababa no había hecho nada realmente importante.



La escultura de la entrada, en la que Tito aparece con una coraza militar es conocida como "Titus Herculaneum" y se expone en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. En la segunda aparece el rostro del emperador sobre una escultura que adopta la clásica postura del Doríforo de Polícleto que se expone en los Museos Vaticanos.

Imágnes: De Wikimedia Commons: Imagen 1 (CC POR 2.5) - Imagen 2 (CC BY-SA 3.0)

domingo, 17 de octubre de 2021

Bobby Fischer y las damas


"Me gusta el momento en que rompo el ego de un hombre"

Son palabras de Bobby Fischer, el campeón mundial de ajedrez entre 1972 y 1975 tras derrotar al ruso Boris Spassky en el que se denominó "Encuentro del siglo". Un verdadero genio del ajedrez, aunque él mismo matizara estas palabras de forma contundente: “No soy un genio del ajedrez, soy un genio que juega al ajedrez". Fischer tenía una personalidad ciertamente llamativa y de él se cuentan muchas anécdotas. 

En cierta ocasión, cuando ya era un Dios consagrado del ajedrez, jugaba unas simultáneas en las que prontamente le ganó la dama a uno de sus oponentes. Tras avanzar Fisher al siguiente oponente, el rival anterior, de forma tramposa, colocó de nuevo la dama perdida en juego sobre el tablero. Cuando Fischer completó la ronda de jugadores y se enfrentó de nuevo ante aquel jugador, no hizo ninguna observación sobre la milagrosamente resucitada dama y continuó la partida con total normalidad, como si nada hubiera pasado. El sujeto empezó a jactarse ante el público de que aquel supuesto genio no se había dado cuenta de la jugarreta que le había colado. Siete jugadas más tarde Fischer volvió a ganarle la dama, pero en esta ocasión y sin mediar una sola palabra con el tramposo, se metió la dama en el bolsillo y se la llevó consigo. En sus palabras: "El ajedrez es una guerra sobre un tablero. El objetivo es aplastar la mente del adversario", como la de este oponente, que no pudo ganarle en una simultanea ni tan siquiera con reina de repuesto.


"A nadie le interesan tus excusas cuando pierdes"

Imágenes: De Wikimedia Commons. Imagen 1 (CC0) - Imagen 2 (CC-BY-SA 3.0)

sábado, 16 de octubre de 2021

Groucho Marx y el Sexo


"¿Por qué dicen amor cuando quieren decir sexo?".

La frase es por supuesto del siempre agudo Groucho Marx, un verdadero Don Juan siempre atraído por las curvas de las lindas chicas que se movían a su alrededor y a las que encandilaba haciéndolas reír con sus alocados chascarrillos: 

"No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual."

Aunque también podía terminar un encuentro amoroso de forma ciertamente ácida:

"Señora, he pasado una noche estupenda, pero no ha sido esta"

Antes de que las chicas se lo rifaran no tenía tan fácil encontrar compañía y sentenciaba: "Recuerdo perfectamente la primera vez que disfruté del sexo. Todavía conservo el recibo"

Con los años su interés por el sexo se intensificaba: "Quiero una jovencita que excite mi vieja libido y haga que mis orejas echen humo" y no es de extrañar que titulara un libro sobre el amor y sus aventuras de cama como: "Memorias de un amante sarnoso", allí sentenciaba al respecto del sexo: 

"Esa gloriosa experiencia que la madre naturaleza improvisó con el fin de mantenernos en pie y, de vez en cuando, acostados". 

Estuvo casado en tres ocasiones, por lo que sabía de sobra lo que decía cuando manifestaba: "El matrimonio es la principal causa del divorcio". No sabría decir si fueron sus andanzas como Romeo las que acabaron con sus matrimonios, pero podría ser, toda vez que mantenía: 

"Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. Detrás de ella, esta su esposa"

Y si lo pillaban, siempre tenía una excusa a mano:

"¿Por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a usted, de hecho me recuerda a usted más que usted."

En un libro de Charlotte Chandler titulado "!Hola y adiós! Groucho y sus amigos", se cuenta que más allá del falso epitafio de la tumba de Groucho que decía "Perdonen que no me levante", Groucho soñaba con poner otro más acorde a sus pulsiones más profundas: "Nunca besó a una mujer fea". Triste y decepcionantemente, en su lapida tan solo pone su nombre. En esa línea de buscar la belleza en la mujer, huía cuanto podía de las sorpresas y sentenciaba:

"Una cita a ciegas puede convertirse en un cerdo con sombrero y un bolso de mujer"

La misma Charlotte Chandler con la que mantuvo aquella famosa entrevista en un Playboy de 1974 recogía en su libro esta reveladora conversación:

- Charlotte Chandler: ¿Qué es lo más valioso de la vida?

- Groucho: Muy fácil. ¡Follar! No hay nada que lo supere.

- Charlotte Chandler: Pero el sexo no lo es todo.

- Groucho: Bueno, también puedes intercambiar fotos, regalarte caramelos y chocolates y divertir al otro tocando el piano. No se puede estar todo el día dale que te dale.

Cierto, no se puede estar todo el día metido en faena, eso provoca dolores de espalda que le pueden dejar a uno con unos andares tan singulares como los de Groucho, por lo que es natural que de vez en cuando recomendase moderación, así en cierta ocasión, entrevistando a una mujer, tuvo el siguiente intercambio de palabras:

-¿Por qué y cómo ha llegado usted a tener veinte hijos en su matrimonio? 
-Amo a mi marido. 
-A mí también me gusta mucho mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca."

En la película "Los Hermanos Marx en el Oeste, dejaría su particular teoría sobre el arte de ligar:

"Está loca por mí. ¡Qué mujer no lo está! Yo sé que va usted a preguntarme cuál es mi secreto… ¡Voto al diablo que sois osado! El secreto es no darles a entender que se las quiere. No ir nunca tras ellas. Que ellas vayan detrás de ti. Hay que avivar el cariño del amor con el abanico de la indiferencia "

Manifestación que podía completar con unas palabras del todo controvertidas, pero puede que disculpables, en alguien que hacía de la provocación, una marca de la casa:

"Las mujeres son muy útiles, sobre todo por la noche y, con frecuencia, durante el día" 

Y si alguien sabía pedir en matrimonio a una dama con estilo, nadie duda que ese era Groucho Marx:

"Cásate conmigo y nunca más miraré a otro caballo."

Y por supuesto sin ningún interés:

"¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta."

Imágenes: Todas son cortesía de la estupenda página Doctor Macro: Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5, 6

viernes, 15 de octubre de 2021

"La foule" de Edith Piaf


La famosa canción "La foule" (la multitud) de Edith Piaf tiene inspiración en una canción de origen hispano, concretamente en la canción "Que nadie sepa mi sufrir", un tema compuesto en 1936 por los argentinos Ángel Cabral, que puso la música y Enrique Dizeo que puso la letra. Casi veinte años después de su creación Edith Piaf hizo una gira de conciertos por América Latina y escuchó la versión que en 1953 grabó Alberto Castillo de este tema y la adaptó al francés con letra de Miguel Rivgauche. El éxito que tuvo en voz de la sensacional Edith Piaf hizo que también el tema tomara nuevas fuerzas en español, siendo reestrenada como "Amor de mis amores", que no es si no el primer verso del estribillo de la canción.

La letra francesa es sencillamente una maravillosa y fugaz historia de amor que nos habla del encuentro entre un hombre y una mujer que se conocen entre empujones, arrastrados el uno hasta el otro de forma casual, movidos por la corriente que los lleva en una multitud que se mueve de forma desordenada y caótica durante una fiesta. Los dos están a la merced de ese gentío y se encuentran por puro azar uno frente al otro, con sus cuerpos pegados y se enamoran al instante. Pero la cosa no durará. La misma multitud bulliciosa los separa, con la misma rapidez con la que los unió, pero que no lo acercará más. Un canto al destino, a veces vertiginoso, que nos trae y nos quita la felicidad y muestra a los hombres como seres indefensos ante los caprichos del azar.

Abajo os dejo la versión de Edith Piaf con sus subtítulos en castellano y la versión original la escucharemos en los labios de otra gran dama de la canción, en este caso María Dolores Pradera.


"La foule" por Edith Piaf: Una letra maravillosa


Y también preciosa es la original, aquí con María Dolores Pradera

 Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

jueves, 14 de octubre de 2021

El escándalo (Citas):

 

"Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra" (Simone de Beauvoir)

"Vino el escándalo. Pintó de rojo todas las paredes. Saltó de rama en rama, de solapa en solapa, igual que un pájaro. Pájaro loco, escándalo. Picoteaste granos en mi palma. Te abrí mi puerta. Vuela ahora. Haz estallar el tímpano del necio. No dejes al honrado, persíguele debajo de su cama sombría. Incendia las esquinas. Pon tu súbita antorcha en los ojos extintos del menguado. Haz caer al incólume. Despierta al sordo. Y vuela. Vuela y vuelve. Vuelve, pájaro loco, a posarte en mi mano." (Pájaro loco, escándalo - José Ángel Valente)

"Todo delito que no se convierte en escándalo no existe para la sociedad" (Heinrich Heine)

"El amor y el escándalo son los mejores endulzantes para el té" (Henry Fielding)

"Te das cuenta de quiénes son tus amigos verdaderos cuando estás involucrado en un escándalo" (Elizabeth Taylor)

"Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla" (Demócrates)

"Una mentira no tiene piernas, pero un escándalo tiene alas" (Thomas Fuller)

"El amor es un escándalo de tipo personal" (Antón Chejov)

"Para realizarse, el amor necesita quebrantar la ley del mundo. En nuestro tiempo el amor es escándalo y desorden, transgresión: el de dos astros que rompen la fatalidad de sus órbitas y se encuentran en la mitad del espacio" (Octavio Paz)

"Y es que antes se llega a la celebridad con escándalo y talento, que con talento solo; y aun suple a veces al talento el escándalo" (Emilia Pardo Bazán)

"Defender la alegría como una trinchera, defenderla del escándalo y la rutina, de la miseria y los miserables, de las ausencias transitorias y las definitivas" (Mario Benedetti)

La imagen pertenece a un fragmento de la escultura "Ugolino y sus hijos" obra de Jean-Baptiste Carpeaux que representa en cierta medida una historia escandalosa que ya contaremos en otro momento.

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

lunes, 11 de octubre de 2021

Cutie, el robot filósofo: "Yo, Robot" - Asimov

 

El Robot QT-1 Cutie reflexiona sobre su existencia y su origen, con las mismas cuitas que todo ser humano, en la obra "Yo Robot" (1950) de Isaac Asimov:

Cutie: (...) Yo, por mi parte existo, porque pienso…

—¡Por Júpiter… un robot Descartes! —gruñó Powell.

— (...) Y la cuestión que inmediatamente se presenta —continuó Cutie imperturbable—, es: ¿cuál es la causa de mi existencia?

Powell se quedó boquiabierto.

—Estás diciendo tonterías. Ya te he dicho que te hicimos nosotros.

—Y si no nos crees, con gusto volveremos a desguazarte —añadió Donovan.

El robot tendió sus fuertes manos con un gesto de imploración.

—No acepto nada por autoridad. Para que no carezca de valor, una hipótesis debe ser corroborada por la razón, y es contrario a todos los dictados de la lógica suponer que vosotros me habéis hecho.

Powell detuvo con su mano el gesto amenazador de Donovan.

—¿Por qué dices esto, exactamente?

Cutie se echó a reír. Era una risa inhumana, la risa más mecanizada que había surgido jamás. Era aguda y explosiva, regular como un metrónomo y sin matiz alguno.

—Fíjate en ti —dijo finalmente—. No lo digo con espíritu de desprecio, pero fíjate bien. El material del que estás hecho es blando y flojo, carece de resistencia, y su energía depende de la oxidación ineficiente del material orgánico… como esto —añadió señalando con un gesto de reprobación los restos del sándwich de Donovan—. Entráis periódicamente en coma, y la menor variación de temperatura, presión atmosférica, la humedad o la intensidad de radiación afecta vuestra eficiencia. Sois alterables.

Yo, por el contrario, soy un producto acabado. Absorbo energía eléctrica directamente y la utilizo con casi un ciento por ciento de eficiencia. Estoy compuesto de fuerte metal, permanezco consciente todo el tiempo y puedo soportar fácilmente los más extremados cambios ambientales. Éstos son hechos que, partiendo de la irrefutable proposición de que ningún ser puede crear un ser más perfecto que él, reduce vuestra tonta teoría a la nada.

Alan Parsons Project le dedicó a este Robot tan filosófico el tema "I Robot" y más tarde, en 2004, Alex Proyas, basándose parcialmente en el relato de Asimov, el oráculo de la robótica en la ciencia ficción, dirigió "Yo, Robot", película a la que pertenece la cabeza robótica que aparece en la fotografía de cabecera, la de un robot NS-5.

Imagen: De Wikimedia Commons - CC BY-SA 3.0: Fuente Original

viernes, 8 de octubre de 2021

La última carta de Marilyn Monroe (a Lee Strasberg, su profesor de interpretación)


 

Querido Lee:

Me da mucha vergüenza empezar así, pero gracias por entenderme y haber cambiado mi vida -aunque la hayas cambiado sigo perdida, quiero decir que no logro centrarme-. Pienso que debe de ser porque todo actúa en contra de mi concentración -todo lo que uno hace o vive es imposible casi. En una ocasión dijiste, la primera vez que te oí hablar en el Actor's Studio que la concentración es lo único que hay entre el actor y el suicidio. En cuanto piso el escenario pierdo la relajación mental por algún motivo, -hasta ahí llega mi concentración-. Mi voluntad es débil, pero no puedo soportarlo todo. Sueno loca pero es que creo que me estoy volviendo loca. Gracias por dejar que Paula (mujer de Strasberg) me ayude en la película. Es la única mujer realmente afectuosa que he conocido. Me basta con ponerme delante de una cámara y sentir que me abandona la concentración y todo lo que he intentado aprender. Entonces, me siento como si no existiera para la raza humana".

Con cariño
Marylin

La carta, con membrete del Hotel Bel Air de Los Ángeles, no está fechada, pero se especula con que fue escrita no mucho tiempo antes de la muerte de Marilyn el 5 de agosto de 1962, puede que incluso días antes. Iba dirigida a Lee Strasberg, su maestro de interpretación, quien había supuesto un gran apoyo para la actriz gracias a las clases que le impartió en el Actor's Studio, lugar al que Marilyn, con un encomiable afán de mejora y superación, acudía para aprender arte dramático en una época en la que ya era una actriz de enorme éxito.

Fue precisamente Lee Strasberg el que durante el funeral de la actriz se encargó de pronunciar el elogio funerario de la actriz, mientras sonaba al piano el tema "Over the rainbow"…. todavía Elton John no le había dedicado "Candle in the wind".

La carta fue subastada no hace mucho, alcanzando un precio de 156.000 dólares.


Imagen: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro - Fuente Original

jueves, 7 de octubre de 2021

Clint Eastwood dispara a matar


“Verás... El mundo se divide en dos categorías: Los que tienen revólver cargado y los que cavan. Tú cavas”.

Y ya sabemos, que esta frase de Clint Eastwood, como "el hombre sin nombre" en  "El bueno, el feo y el malo" (1966), la tuvo siempre muy presente el actor y se aseguró de que fueran siempre los demás los que cavaran en sus trabajos cinematográficos. Después de que las películas del oeste con Sergio Leone y su trilogía del dólar, convirtieran inesperadamente a Eastwood en un actor famoso y seguramente antes de que comenzara su espectacular carrera como director, una joven se le acercó mientras este caminaba por el interior de los platós de la Warner Brothers y agriamente le dijo:

 - "Hace mucho tiempo que quería decirle esto, es un maldito hijo de puta, siempre hace que los mexicanos sean los malos en sus películas y siempre los mata"

El actor seguramente pensó que aquella mujer, como en el título de una de sus famosas películas, había cometido dos errores, el primero molestarle durante su paseo y el segundo decir cosas que no eran del todo ciertas. Eastwood, recordó aquella frase suya en la que como "Harry el sucio" (1971) sentenciaba: "Yo no soy racista, odio a todas las razas por igual" y siguiendo esa línea le contestó a la mujer:

"No se enfade -le decía, como si acabara de echarse sobre el hombro su famoso poncho y escupiera un poco de tabaco de mascar a un lado- también mato a muchas otras personas"


Y es que entre la saga de los spaghetti western, la serie de Harry el Sucio y otras en las que daba vida a personajes realmente rápidos de gatillo, ha resultado Eastwood uno de los actores más letales de la historia del cine. Un verdadero filón para los sepultureros. Y ya se podía dar por contenta la airada mujer de que no le contestara como el protagonista de "Sin Perdón" (1992):

“Me llamo William Manny. He matado a hombres. He matado mujeres y niños. He matado todo tipo de seres vivientes. Y hoy he venido a matarte a ti”

Curiosamente, Eastwood decidió perdonarla por sus dos errores, se dio la media vuelta, y se marchó.

En la imagen podemos ver a Eastwood junto a una asustada Marianne Koch en un fotograma de "Por un puñado de dólares"

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

martes, 5 de octubre de 2021

Los errores: "Errare humanum est"


"Si yo viviera mi vida otra vez, cometería los mismos errores..., sólo que más deprisa." Tallulah Bankhead

"Me gustan mis errores, no quiero renunciar a la libertad deliciosa de equivocarme." Charles Chaplin

"La experiencia no tiene valor ético, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores. Demuestra que el futuro será idéntico al pasado" (Oscar Wilde)

"... Y si es verdad que errar es humano, nadie podrá negarnos el mérito de haber alcanzado un nivel de humanidad realmente asombroso" (Quino)

"Sólo hay un error en el mundo y es pasar por encima de los otros" (Bram Stoker)

"Errar es humano; perseverar en los errores es diabólico" (San Agustín)

"Puedo perdonar todos los errores, menos los míos" (Catón el joven)

"Los que nunca han cometido errores es porque nunca han intentado hacer cosas nuevas y diferentes" (Albert Einstein)

"Muéstrame a alguien que nunca ha cometido un error y yo te mostraré a alguien que nunca ha logrado mucho" (Joan Collins)

"Aprende de los errores de otros. Nunca vivirás lo suficiente para cometer todos tú mismo" (Groucho Marx. En algunas fuentes Eleanor Roosevelt)

"Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia." (Santiago Ramón y Cajal)

"Cita siempre los errores propios antes de referirte a los ajenos. Así nunca parecerá que presumes." (Noel Clarasó)

"Cometer un error y no corregirlo es otro error." (Confucio)

"Detrás de un desastre hay muchos pequeños errores." (Miguel Ángel Tapia)

"El error es inherente al ser humano. Lo importante es no sobrepasar la cuota diaria." (John Nigro)

"El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte, te equivocas dejando de arriesgarte en tu camino." (René Juan Trossero)

"El estudio de tus errores no te revelará el secreto del éxito, pero el estudio de la abnegación y el esfuerzo sí lo hará." (Bernard Holdane)

"El hombre inteligente aprende de sus propios errores, el sabio aprende de los errores de los demás." (Arturo Adasme Vasquez)

"El que nunca cambia de opinión, nunca corrige sus errores, nunca será más sabio mañana de lo que lo es hoy." (Tryon Edwards)

"Errar es humano, pero más lo es culpar de ello a otros." (Baltasar Gracián y Morales)

"Es mucho más fácil detectar el error que descubrir la verdad; el primero se halla en la superficie y no cuesta demasiado dar con él; la segunda reposa en las profundidades y explorarla no está al alcance de cualquiera." (Johann Wolfgang von Goethe)

"Los errores que hay que evitar son aquellos que eliminan la posibilidad de volverlo a intentar." Autor desconocido

"Los errores se dividen en dos clases: aquellos en que se pensó y no se hicieron y aquellos que se hicieron y en los que no se pensó." (John Charles Salak)

"Muchas personas creen al haber superado un error que ya no necesitan volver a enmendarlo." (Marie von Ebner-Eschenbach)

No hay peor error que el no reconocerlo. Rafael Escandón

"No pretendo convencer a mi enemigo del error sino llegar con él a una verdad más alta." (P. Enrique Domingo Lacordaire)

"Preferiría cometer errores con gentileza y compasión antes que obrar milagros con descortesía y dureza." (Madre Teresa de Calcuta)

"Si cierras la puerta a tus errores, dejarás afuera la verdad." Rabindranath Tagore

"Sólo se reconoce el error cuando todo el mundo lo comparte." (Jean Giraudoux)

"Todos los hombres pueden caer en un error; pero sólo los necios perseveran en él." (Marco Tulio Cicerón)

"Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él." (Mohandas Karamchand Gandhi)

"Un error reconocido es una victoria ganada." (Caroline L. Gascoigne)


La imagen pertenece a la obra "Le Désespéré", un autorretrato del pintor francés Gustave Coubert realizado entre 1844-1845

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

lunes, 4 de octubre de 2021

Joaquín Sorolla a su esposa Clotilde: "Pintar y amarte"


“…ya te he contado mi vida de hoy, es monótona, pero qué hacerle, siempre te digo lo mismo, pintar y amarte, eso es todo, ¿te parece poco?".

Son palabras de Joaquín Sorolla en una carta dirigida a su esposa Clotilde, que se prestó como modelo para este soberbio "Desnudo de Mujer" (1902), una obra donde se encuentran evidentes ecos de "La Venus del espejo" de Velázquez. También podría haber dicho y con razón: "Pintarte y amar". El mágico tratamiento que el pintor daba a la luz y al color vuelve a mostrarse aquí en todo su esplendor y los reflejos que en otros cuadros pintaba sobre el agua y el cuerpo de los bañistas en las escenas de playa, quedan aquí para una espectacular colcha de color rosa que transmite su luz al sonrosado y precioso cuerpo de su esposa y musa Clotilde García del Castillo, a la que podemos ver abajo en una fotografía luciendo su entallada cintura. El cuadro se expone en el Museo Sorolla de Madrid


Imágenes: De Wikimedia Commons - Imagen 1 (CC0) - Imagen 2 (CC BY-SA 4.0)

domingo, 3 de octubre de 2021

El joven Steven Spielberg y el horizonte de John Ford



Hubo un tiempo en el que Steven Spielberg era un simple aficionado al cine, un jovencito lleno de sueños que corría a intentar buscar nuevos conocimientos allá donde pudiera encontrarlos. Después de haberse colado en el set de rodaje donde trabajaba Alfred Hitchcock para hacerle preguntas al director y que este lo echara a gritos de allí, se decidió a hacerle una visita al siempre arisco y difícil John Ford. Después de un buen rato esperando logró que la secretaria de Ford le franqueara la puerta del despacho del director. Allí lo encontró, fumando un gran puro, con los pies, enfundados en unas sólidas botas sobre la mesa y recostado sobre su sillón. Dueño de la situación le pregunto al aspirante a director:

- Ford: "Así que, jovencito, usted quiere ser cineasta..."

- Spielberg: "...Si, señor quiero ser director de cine"

- Ford: "¿Qué sabes de películas?"

- Spielberg: "He hecho algunos trabajos en 8mm. en Arizona donde vivo y voy a la secundaria"

- Ford: "¿Qué sabes de arte?" - Spielberg, medio tartamudeando, no sabía dar respuesta y continua Ford- "Ve hasta el primero" -señalando a los cuadros con escenas del Oeste que tenía en el despacho- "Dime qué ves en ese cuadro"

- Spielberg: "Bueno…. Hay un indio sobre un caballo"

Ford: "No, no no, no…¿Dónde está el horizonte? ¿No puedes encontrar el horizonte?" -entonces Spielberg señaló el horizonte con uno de sus dedos y Ford continuaba con su lección- "No lo señales. ¿Dónde está? Ve todo el cuadro. ¿Dónde está el horizonte?"

Spielberg: "En la parte de abajo del cuadro"

Ford: "Bien, ve al próximo, ¿Dónde está el horizonte en ese cuadro?"

Spielberg: "En la parte de arriba del cuadro"

Ford: "Ven acá" - Spielberg se acerca a escritorio donde se encontraba el director como quien va a recibir una iluminación y el director le da un consejo que Steven nunca podrá olvidar: "Cuando puedas alcanzar la conclusión de por qué poner el horizonte en la parte de abajo o en la parte de arriba es mucho mejor que poner el horizonte en la mitad del cuadro, entonces algún día podrás ser un buen cineasta. Ahora lárgate"

En el siguiente vídeo lo cuenta el propio Spielberg:


Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

sábado, 2 de octubre de 2021

Jean Paul Sartre y el existencialismo


“Yo soy mi libertad, apenas me habías creado cuando deje de pertenecerte. La naturaleza dio un salto atrás, pero para mí los años no pasaban, me sentía muy solo en medio de tu mundo bien intencionado, como un hombre que perdió su sombra. En el cielo no quedaba nada, ni bueno, ni malo, ni nadie que me diera órdenes, pues yo soy un hombre y cada hombre debe hacer su propio rumbo, tú no puedes castigarme, ni reprenderme, por eso te doy miedo”

El fragmento, en el que Orestes se dirige de tal manera a Dios, pertenece a "Las moscas", una obra de teatro escrita por Jean Paul Sartre en 1943. Pero el protagonismo hoy va para "El existencialismo es un humanismo", una conferencia dada por Jean-Paul Sartre en el Club Maintenant de París en 1945 y posteriormente publicada en 1946. En ella Sartre se queja de como se había pervertido el significado de la palabra "existencialismo" hasta asemejarla al desánimo, la desesperanza o a un asfixiante pesimismo que empapaba cualquier expresión artística tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Dejamos algunos fragmentos:

"El hombre es el único que no solo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Este es el primer principio del existencialismo."

"¿A qué se llama existencialismo? La mayoría de los que utilizan esta palabra se sentirían muy incómodos para justificarla, porque hoy día que se ha vuelto una moda, no hay dificultad en declarar que un músico o que un pintor es existencialista. (...) Lo que complica las cosas es que hay dos especies de existencialistas: los primeros, que son cristianos, entre los cuales yo colocaría a Jaspers y a Gabriel Marcel, de confesión católica; y, por otra parte, los existencialistas ateos, entre los cuales hay que colocar a Heidegger, y también a los existencialistas franceses y a mí mismo."     

      "El existencialismo ateo que yo represento es más coherente. Declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre, o como dice Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho. Así, pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla. "      

     "El existencialismo no es de este modo un ateísmo en el sentido de que se extenuaría en demostrar que Dios no existe. Más bien declara: aunque Dios existiera, esto no cambiaría; he aquí nuestro punto de vista. No es que creamos que Dios existe, sino que pensamos que el problema no es el de su existencia; es necesario que el hombre se encuentre a sí mismo y se convenza de que nada pueda salvarlo de sí mismo, así sea una prueba válida de la existencia de Dios. En este sentido, el existencialismo es un optimismo, una doctrina de acción, y sólo por mala fe, confundiendo su propia desesperación con la nuestra, es como los cristianos pueden llamarnos desesperados."


Para Sartre, los actos de cada persona son definitorios del propio ser. Por ejemplo, aquel rechazo suyo al Premio Nobel que le otorgaba la Academia Sueca de 1964, alegando que él tenía por norma rechazar todo reconocimiento o distinción y que la relación entre el hombre y la cultura debían desarrollarse al margen de las instituciones. Y con este acto, Sartre, siguiendo la línea de pensamiento de su existencialismo, demostró una vez más que un hombre se hace a sí mismo en cada instante, se forja continuamente a través de unas acciones que le definen. 

Otras citas de Sartre sobre el existencialismo y la libertad: 

"Al querer la libertad descubrimos que ella depende enteramente de la libertad de los demás"

"Habremos de ser lo que hagamos, con aquello que hicieron de nosotros"

"Aquello que cada uno de nosotros es, en cada momento de su vida, es la suma de sus elecciones previas. El hombre es lo que decide ser"

"Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros"

"Nadie es como otro. Ni mejor ni peor. Es otro. Y si dos están de acuerdo, es por un malentendido"

"Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es"

"Todo ha sido descubierto salvo cómo vivir"

"No somos libres de dejar de ser libres"

"Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo"

"No hay necesidad de fuego, el infierno está en los otros"

Imágenes:
Imagen 1: De Wikimedia Commons - (CC0) - Dominio Público - Fuente original
Imagen 2: De Flickr -sin modificaciones- (CC BY-NC-ND 4.0) - Fuente Original

viernes, 1 de octubre de 2021

Un buzo llamado Salvador Dalí

"A los seis años quería ser cocinero y a los siete, Napoleón. Desde entonces, mi ambición ha ido en aumento sin parar"

Son palabras de Salvador Dalí, que si tenía vocación de algo era de ser Salvador Dalí. A los 15 años escribía en su diario "Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio".

Y nadie le puede negar que fue un maravilloso genio de la pintura que proporcionó cantidad de deliciosas obras de arte, a la par que también nos regaló momentos extravagantes y a veces casi ridículos. En 1936, con ocasión de la Exposición Surrealista celebrada en Londres, se presentó ante un nutrido grupo de personas vestido de buzo y acompañado de dos grandes perros;  de tal guisa pretendía dar su conferencia, no en vano mantenía que se disponía a viajar a las profundidades de la mente humana, a demostrar "su existencia en el fondo del mar del subconsciente". 

El traje de buzo había sido alquilado por uno de sus amigos en una casa especializada, donde le preguntaron a cuanta profundidad pensaba descender quien lo usara. "Hasta la profundidad del subconsciente, después subirá enseguida" fue la respuesta. La cosa habría quedado en una performance más o menos lograda sino fuera porque el provocador Dalí, no reparó en que el traje no había sido preparado con una entrada de aire, por lo que, cerrado herméticamente, cuando agotó el que había en su interior, el artista empezó  a ahogarse y a gesticular airadamente, lo que el público tomó, entre risas cada vez mayores, como parte del delirante show preparado por Dalí. El poeta David Gascoyne, se dio cuenta de que aquello no era una broma más del pintor y logró retirarle la escafandra justo en el momento en el que Dalí estaba a punto de desmayarse. Dalí, con su particular visión de la realidad, lo contaba así: 

"Cuando por fin salí de la escafandra todos quedaron impresionados por mi palidez mortal que constituía la medida exacta de ese daliniano elemento dramático que no deja nunca de acompañar mis actos y empresas más triviales. Estos mensajes del subconsciente son sin duda los que me inspiran en la realización de mis pinturas."

Salvador Dalí supo antes que nadie el valor de la provocación, de la promoción de si mismo fuera como fuese, de ser noticia y estar en boca de todos para llamar la atención sobre su arte. "El que quiere interesar a los demás, tiene que provocarlos" decía, es más, en 1970, hablando de situaciones "surrealistas" como la anterior y perfectamente planeadas por el pintor, declaró: “Yo, si no organizara estos espectáculos y dijera disparates, interesaría mucho menos como pintor”

"Cada mañana, cuando me levanto, experimento una exquisita alegría, la alegría de ser Salvador Dalí, y me pregunto entusiasmado ‘¿qué cosas maravillosas logrará hoy este Salvador Dalí?"

Su pintura es tan soberbia que realmente no le habría hecho falta tanta excentricidad, aunque también hay que reconocer que el mundo del arte era mucho más divertido con su forma de conducirse. Hoy, un traje de buzo, supongo que en recuerdo de la sufrida anécdota de la conferencia de Londres, preside la entrada del sensacional Museo Dalí de Figueras.


«Dios es solo otro artista, como yo»

Imagenes:
Imagen 1: De Flickr - (CC BY-NC-ND 2.0) - Fuente Original
Imagen 2: De Wikimedia Commons - (CC BY-SA 3.0) - Fuente Original

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Antonio Gasset (D.E.P): "Días de cine" e ingenio. Sus 10 frases más memorables

 

Ayer, 29 de septiembre, falleció Antonio Gasset, el que fuera mítico presentador durante bastantes años del programa "Días de Cine", uno de los faros de cualquier aficionado al séptimo arte en nuestro país. Para el recuerdo de todos quedan las ingeniosas frases que regalaba a los espectadores desde el programa:
 
“Días de cine, un programa dedicado a entretener a víctimas del insomnio, noctámbulos, parejas en crisis y politoxicómanos, e incluso algún aficionado al cine, está a punto de comenzar con sus contenidos dedicados a la actualidad cinematográfica, tediosa casi siempre pero, hay que reconocerlo, brillante en alguna ocasión.”

“Disfrutad del cine si podéis. Si no, también tenéis la música, la literatura o incluso la historia, a no ser que queráis ser presidente del Gobierno.”

“Llegó la pausa, alejaros del mando a distancia, cualquier tentación podría conduciros a algún infierno, incluidos espacios electorales.”

“Aprovechen la pausa para revisar su agenda de amigos, encontrarán que han malgastado su preciado tiempo y paciencia en conocer a un montón de ineptos, no se corten, cojan un boli y táchenlos.”

“Llegó la pausa. Tomaos con filosofía y paciencia las pasiones futbolísticas, sexuales y políticas. Las primeras, porque se trata de un juego; las segundas, porque suelen ser efímeras; y las terceras, las políticas, porque el oscuro objeto del deseo suele ser un mentecato.”

“Cuando vuelvan de la publicidad me habré desnudado y me tiraré al mar —en Cannes—”. A la vuelta de la publicidad se explicó: “Era un patético intento por mantener la audiencia.....”

“Esto ha sido todo, este fin de semana serán los Oscar, premios por los que no siento el más mínimo interés. Aunque son buenos para descubrir el índice de estupidez de algunos informadores en función del número de veces que utilizan la palabra “glamour”. Palabra que por cierto nunca he conocido bien su significado. Por supuesto, interpretaciones tan ridículas y lamentables como la de Charlize Theron y Renée Zellweger serán premiadas, no tengáis ninguna duda.”

“Sed buenos, y si por lo que fuera no podéis, seguid siendo malos, la diferencia es mínima.” 


martes, 28 de septiembre de 2021

Diógenes, Platón y las verduras



Diógenes tenía y sentía su independencia como su más preciado tesoro personal y procuraba, con el mayor celo, no depender de los demás en nada, ni tan siquiera de los objetos que pudieran resultarle innecesarios, algo que ilustra muy bien aquella anécdota que recogía el momento en el que vio a un niño beber agua de una fuente ayudándose del hueco que formaban sus manos para recogerla, instante mismo en el que se dijo a sí mismo: "Este muchacho me ha enseñado que todavía tengo cosas superfluas", tras lo cual rompió la escudilla con la que hasta entonces se ayudaba para beber, momento que es el representado en la escultura que ilustra esta entrada, obra de Émile André Boisseau y que se expone en el Museo Nacional de Bellas Artes de Rio de Janeiro. No era una persona fácil Diógenes y a pesar de su extrema pobreza autoimpuesta y de ser admirado por la mayoría de los atenienses, no contaba con demasiados amigos, resultando una de las excepciones la del filósofo Platón, que le llamaba "Sócrates delirante". En cierta ocasión Platón, el de las anchas espaldas, encontró a Diógenes en una fuente, lavando las verduras que ese día tenía por alimento, y le dijo:

- "Ya lo ves amigo mío, si hubieses adulado a Dionisio, el tendero, hoy no tendrías tú mismo que lavar tus verduras"

- "Y si tú te pusieras a lavar tus verduras, no tendrías que estar adulando a Dionisio", fue la respuesta del siempre cáustico, pero también admirable Diógenes de Sinope.

Imagen: De Wikimedia Commons - (CC BY-SA 4.0) - Fuente Original

Katharine Hepburn: Escarlata O'Hara Vs Tracy Lord

 

A Dios pongo por testigo que todas las actrices de Hollywood intentaron con todas sus fuerzas conseguir el papel de Escarlata O'Hara en "Lo que el viento se llevó". Las anécdotas ocurridas durante el interminable casting para buscar la actriz adecuada darían por si solas para una muy interesante película. La ingobernable Katharine Hepburn no iba a ser menos. En aquella época, la Hepburn se encontraba en un momento difícil de su carrera. Tras protagonizar cuatro películas que resultaron un completo fracaso entre el público, senda que continuó con el mal recibimiento de la hoy muy valorada comedia "La fiera de mi niña"; la industria le colocó la etiqueta de "veneno para la taquilla" y la actriz pasó a representar todo lo contrario a una buena inversión, de hecho su participación en una película era un verdadero riesgo económico, situación esta con la que difícilmente sería contratada para protagonizar un papel de gran responsabilidad. Quizás por eso, cuando el todopoderoso productor David O. Selznick, se entrevistaba con ella con motivo del casting para Escarlata, este sintió que la Hepburn carecía del suficiente atractivo sexual para el papel y se cuenta que cruelmente le dijo: "No me puedo imaginar a Rhett Butler (Clark Gable) persiguiéndote durante doce años".

Katharine Hepburn, la actriz con más premios Oscar en la historia, nada menos que cuatro, y rebelde como ella sola, hubo de buscar una manera de salir de aquel atolladero, lo hizo con otro rol mítico, el de Tracy Lord (abajo en la foto), la protagonista de "Historias de Filadelfia", una mujer tan compleja como Escarlata, una mezcla de humor, agresividad, nerviosismo y vulnerabilidad, un rol perfectamente complejo para demostrar todo su talento y salir por todo lo alto de aquel oscuro pozo al que la industria cinematográfica la había arrojado. Katharine Hepburn diría de su personaje "Le di vida y ella me dio mi carrera de nuevo"


Imágenes: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuentes: Imagen 1 - Imagen 2