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lunes, 7 de julio de 2025

Dalí y el cartel de "El silencio de los Corderos"


"El silencio de los corderos" (1991) es una de las grandes películas que hemos podido disfrutar en las últimas décadas, y fue precisamente este trabajo de Jonathan Demme el que logró romper el tabú latente alrededor de las películas de terror en los Oscar, ya que nunca antes había sido premiada ninguna con el Oscar a la mejor película. La Academia se rindió completamente a este estupendo trabajo y no sólo se llevo el Oscar a la mejor película sino que además logró uno de los más difíciles plenos que se pueden dar en tal cita, el de llevarse los cinco principales premios: Mejor Actor (Anthony Hopkins), Mejor Actriz (Jodie Foster), Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guion, algo que solo han logrado otros dos films en la historia de estos premios: "Sucedió una noche" (1934 -Frank Capra) y "Alguien voló sobre el nido del cuco" (1975 - Milos Forman)

Todos hemos disfrutado infinidad de veces con los sensacionales diálogos de la película, hemos imitado los gestos de Hannibal Lecter y más de uno ha discutido alguna que otra vez si ciertamente existen polillas como la que aparece en la película y en el cartel sobre el rostro de Clarice Starling (Jodie Foster). Y a eso vamos… 

La polilla en cuestión es conocida como "esfinge de la muerte", aunque su verdadero nombre, el científico, es "Acherontia atropos" que, por supuesto, hace referencia a la imagen de su espalda, ya que "Átropos" era el nombre de una de las tres Moiras de la mitología griega, la cual, según ésta, terminaba con la vida de cada mortal cortando con sus tijeras la "hebra" que los ataba a la vida.

Pero en la polilla verdadera solo hay un eco, más o menos cercano a la imagen de una calavera, el resto lo hace nuestra imaginación, así que en el cartel lo que vemos es un montaje fotográfico y la calavera que se ve en la polilla pertenece a una obra de Dalí llamada "In voluptas mors" que data de 1951. En ella la poderosa imaginación de Dalí utiliza los cuerpos de siete mujeres desnudas para crear la ficción de una calavera. No sería este ni el primero ni el último de los juegos visuales de este genial creador. De la efímera escultura dejó constancia el gran fotógrafo Philippe Halsman.


Imagen: De Wikimedia Commons -Fuente Original: Img 2 CC BY SA-2.0

viernes, 20 de diciembre de 2024

La mujer y "Los lingüistas" - Mario Benedetti


"Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática. De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica: 
¡Qué sintagma! 
¡Qué polisemia! 
¡Qué significante! 
¡Qué diacronía! 
¡Qué exemplar ceterorum! 
¡Qué Zungenspitze! 
¡Qué morfema! 
La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas. Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: ''Cosita linda".

Ya sé que no son de buen recibo los piropos hoy en día, pero no por ello deja de ser genial este pequeño cuento de Mario Benedetti titulado "Los lingüistas", recogido en el libro "Despistes y franquezas" (Alfaguara - 1990), una pequeña historia para la que hemos escogido como ilustración una fotografía de Mario di Biasi titulada "Los italianos se giran".

La imagen ha sido tomada de Pinterest

sábado, 7 de diciembre de 2024

Weegee Vs Budd Schulberg


¿Cuál es la palabra adecuada para esa sonrisa falsa que se enseñan el uno a la otra?, se preguntó Halliday. (...) Casi toda su vida había podido ser grosero con la gente que le era indiferente; la obligación de ser educado con todo el mundo por si acaso, porque, quién sabía, tarde o temprano alguien podía serle útil, suponía una grave violación de la libertad, pensó Halliday. Solo los aristócratas y los vagabundos se permitían el lujo de ser groseros"

El fragmento pertenece a "El desencantado" (1950), un sensacional libro del neoyorkino Budd Schulberg (1914-2009), famoso escritor norteamericano que creció en el mundillo del cine (su padre fue presidente de la Paramount), un entorno muy exigente en el que también llegó a hacer sus pinitos, de hecho, suyos son los guiones de películas tan recomendables como: "La ley del silencio", "Más dura será la caída" o "Un rostro entre la multitud".

En el libro se recoge con fina maestría una imagen muy real de los años dorados del cine y de las peripecias que vivió cuando le encargaron escribir un guion mano a mano con Francis Scott Fitzgerald, del que realiza un interesantísimo retrato de sus años de decadencia a través del personaje basado en él, Manley Halliday. 

La fotografía es obra del gran Arthur H. Fellig, más conocido como Weegee y tiene por título "La crítica" (1943). La andanada que le debía estar soltando la vagabunda a las señoronas seguro que era de órdago, pero como si nada, sonrisa, altivez y paso firme. Parece que Weegee ayudó a que la foto resultará tal cual. Aquel día era la apertura de la sexagésima temporada del Metropolitan Opera House y conocedor del ambiente que se movería en el lugar, convenció a una amiga, clienta demasiado habitual del Sammy's, uno de los tugurios para bebedores del Bowery noeyorkino, para que fuera su compinche. No le hizo falta más que ofrecerle un vino barato para convencerla de que abordara a las personalidades que fueran llegando. Lo demás es historia de la fotografía. El contraste del lujo y la pobreza, al que ayudaba sobremanera el rotundo flash usado por Weegee, ya marca de la casa, que lograba unos marcados contrastes de luz, en este caso entre los impolutos y refulgentes abrigos de las atildadas señoras George W. Kavenaugh y Lady Decies, y el pobre, oscuro y sucio abrigo de la cómplice amiga de Weegee. Se ganó su vino y de camino pasar a la historia de la fotografía. 

Imagen: Tomada de la pagina del Museo Whitney

sábado, 27 de enero de 2024

Imágenes Vs Poesía: El viento

 

La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje los objetos
que duermen en la playa.

La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar:
da apariencia de vida
a lo inmóvil, a lo paralizado.
Y el leño que arde,
las conchas que las olas traen o llevan,
el papel que arrebata el viento,
destellan una vida momentánea
entre dos inmovilidades.

Los versos son del poeta español José Hierro  -Premio Cervantes en 1998- y son un fragmento de un poema titulado "Teoria"  recogido en el "Libro de las alucinaciones" 1964. A sus palabras se opone o las complementa una imagen del fotógrafo holandés Henk Jonker (1912-2002), habitual de publicaciones tan prestigiosas como "Time" o "Der Spiegel", y muy elogiado por su acierto en la forma en la que sabía capturar la esencia de la gente común y los pequeños momentos. La imagen tiene por título: "Laundry blowing in the wind" - Volendam, 1947 

Imagen:De Pinterest - Fuente Original

miércoles, 17 de enero de 2024

"No decía palabras" - Luis Cernuda

 
No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Aunque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.


El poema, obra del sevillano Luis Cernuda, tiene por título "No decía palabras" y para ilustrarlo hemos escogido la fotografía de Brassaï, (pseudónimo del fotógrafo húngaro Gyula Halász), titulada "Pareja en un café cerca de la Plaza de Italia" (1932)

Fotografía: Imagen CC BY-NC 2.0 tomada de Flickr - Fuente Original

miércoles, 12 de octubre de 2022

Doisneau, Juan Gelman y los ladrones de poemas


En todas las épocas hubo amantes a los que les faltaron las palabras para cantarle su amor a la mujer que le robaba el pensamiento, enamorados o embaucadores que antes de devanarse los sesos maridando palabras y sentimientos no dudaban en ayudarse de algún hurto literario, que a buen seguro su autor habría disculpado. Algo así parece ser que le pasó al poeta argentino Juan Gelman, que contaba la siguiente anécdota:

"Estaba con Mario Benedetti y Daniel Viglietti haciendo un reportaje en una radio. Había chicas y muchachos entre el público. Mario leyó un poema, luego yo leí un poema de amor. Cuando terminó la grabación, una chica que estaba allí se me acercó y me dijo «¿Ese poema es suyo?» Le digo: «Sí».  Me dice: «¡Hijo de puta!». Le digo:« Mire, yo sé que no es muy bueno, pero soy una buena persona». Ella dice: «No, no lo digo por usted, estoy hablando de un novio que tuve, que me mintió, diciendo que lo había escrito él»"

Pudiera ser que el poema robado, por poner uno de Juan Gelman, fuera "Ausencia de amor":

Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.

Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobrecristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo
lo que he esperado
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.


La fotografía de cabecera es del socorrido Robert Doisneau, siempre atento con su cámara a los arrumacos de amantes callejeros, vemos a una pareja abrazándose en el Jardín de las Tullerías de París, en 1944, durante la ocupación alemana. Poco importaban las alambradas, o los soldados malencarados que vigilaban las calles por las que paseaban abrazados, pudiera ser que para ellos la ciudad de la luz nunca fuera tan hermosa como entonces y puestos a imaginar, puede que poco después de sentarse en ese banco él le hubiera regalado un poema robado a quien sabe que poeta. Sin duda prefiero esa historia a imaginar por qué razón ambos llevan un pañuelo en su mano en una ciudad ocupada.

Imagen: Tomada de Tumblr - Fuente Original

jueves, 25 de agosto de 2022

"La calle" - Octavio Paz



Es una calle larga y silenciosa. 
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo 
y me levanto y piso con pies ciegos 
las piedras mudas y las hojas secas 
y alguien detrás de mí también las pisa: 
si me detengo, se detiene; 
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie. 
Todo está oscuro y sin salida, 
y doy vueltas en esquinas 
que dan siempre a la calle 
donde nadie me espera ni me sigue, 
donde yo sigo a un hombre que tropieza 
y se levanta y dice al verme: nadie.

El poema tiene por título "La calle" y es obra de escritor mexicano Octavio Paz. La foto carece de título y parece ser obra de Magdalena Roeseler

Imagen: De Flickr - Magdalena Roseler - (CC POR 2.0) - Fuente Original

martes, 23 de agosto de 2022

Marilyn, Arthur Miller y los amantes de Central Park

 

Más allá del mito, la fotografía resulta encantadora por la absoluta dedicación del chico a su pareja, por el embobamiento que le hacía olvidarse del mundo que le rodeaba. Solo tenía ojos para ella, inocentemente ignorante de la tentación que se había posado a unos centímetros de él. Una de blanco y la otra de negro, una rubia y la otra morena, una con el pelo recogido y la otra suelto, una recatada y la otra la expresión terrenal del deseo, las dos caras de una misma moneda, sentadas en el mismo banco de un parque. Una foto que cuando la viera la chica y se reconociera como la única que acaparó la atención de aquel hombre teniendo tan cerca a la Venus rubia, se convertiría a buen seguro en un singular piropo. Según tengo entendido, esta foto de 1957 no es ningún montaje; simplemente Marilyn hacía un reportaje con el fotógrafo Sam Shaw por el Central Park neoyorkino y repentinamente y con su habitual desparpajo llegó y se sentó intuyendo que la foto podía tener miga, y Sam Shaw captó de inmediato la idea que había cruzado la mente de Marilyn e hizo su trabajo con la cámara. 

Os dejo un trocito de texto del libro que Arthur Miller "Vueltas al tiempo" (Tusquets) en el que habla de Marilyn y como era envidiada por las demás mujeres:

“En aquella estancia llena de actrices y esposas de próceres, todas deseosas de vestir y comportarse con la ostentosa discreción de una señora, Marilyn Monroe parecía ridículamente provocativa, un pájaro extraño en medio del gallinero, aunque sólo fuera porque el vestido se le ceñía de un modo descarado, afirmando más que sugiriendo que tenía un cuerpo debajo y que era el más apetitoso de la estancia. Y parecía más joven e infantil que cuando la había visto por vez primera. El resentimiento femenino que la rodeaba en casa de Feldman era casi tan sólido como un gas lacrimógeno. Una excepción fue la actriz Evelyn Keyes, ex mujer de Huston, que se la llevó al exterior y se sentó con ella en un banco y que, más tarde, mientras miraba cómo bailaba con no sé quién, me dijo en voz baja: «La despellejarían viva». En vano buscaba el ojo el menor defecto en la arquitectura de sus formas mientras bailaba con su pareja, ya que su perfección parecía inducir a buscar la lacra inevitable que la asemejara a los demás mortales. Era pues una perfección que suscitaba el deseo de protegerla, aunque al mismo tiempo imaginaba yo la dureza de que habría tenido que rodearse para haber sobrevivido allí tanto tiempo y con aquel éxito relativo. Aunque, según parecía, estaba sola en el mundo”


Imágenes: De Flickr - Img 1 - Img 2 - (CC BY-NC-ND 2.0) 

lunes, 27 de junio de 2022

Betty Grable, la chica de las piernas del millón de dólares


 

Durante la Segunda Guerra Mundial, época por excelencia de las "pin ups", una de las estrellas más famosas entre la soldadesca era Betty Grable; ni tan siquiera las soberbias Marilines, Ritas, Lanas o Charises podían competir con los posters de aquella chica en bañador, que oportunamente fotografiada de espaldas, presumiendo de sus piernas y alrededores, parecía invitar, digamos que picaronamente, a seguirla con aquella miradita que nos lanzaba por encima de su hombro derecho. Era la foto que copaba la mayoría de las taquillas de las calenturientas fuerzas "armadas" estadounidenses, llegando a ser conocida como "La chica de las piernas del millón de dólares". Acerca de su talento como actriz ella misma decía: "Soy una chica de canto y baile. Puedo actuar lo suficiente para salir adelante. Pero ese es el límite de mis talentos". Pero también era consciente de sus fortalezas, de sus activos e intentaba sacarles todo el partido posible: "Tengo dos buenas razones para el éxito, y estoy de pie sobre las dos". "Mis piernas me hicieron".

El estupendo diccionario de actores cinematográficos de Manuel Gutierrez Silva dice de esta singular popularidad de la actriz: 

"Comenzaba una década (la de los 40) durante la cual Betty se colocó entre las estrellas más populares de Estados Unidos, muy especialmente en los años de la guerra y por razones de índole casi sociológica. Las mediocres comedias musicales que interpretó daban al público la distracción sin aditivos que éste buscaba (…) Constituye el ejemplo de la actriz sin especial talento interpretativo que sin embargo gustaba al público americano de entonces por su sencillez, su relativa simpatía y, sobre todo, sus famosas piernas, aseguradas por la Fox a un precio millonario en la compañía Lloyd's de Londres. Tanto es así que una foto de la estrella en bañador (la que encabeza este post) enloqueció a los soldados durante la guerra, y la imagen de la rubia adornó las paredes de muchos barracones para levantar los ánimos (y seguramente algo más…) Es por ello que a las starlettes que posaban en aquellos posters se las conoce como pin up girls, término que en 1944 daba titulo precisamente a un film de la pin-up por excelencia: Betty Grable. Y es que , frente a la sofisticación ambigua y de aires europeos de Garbo o Dietrich, los reclutas preferían el erotismo ingenuo y agradablemente provinciano de Betty, la buena chica optimista y sanota que les traía el aroma hogareño de Minnesota o de Kansas, y que se parecía más a las camareras, dependientas y empleadas de fabrica con las que ligaban los días de permiso"

La foto a la que se hace alusión en el anterior texto llegó a ser incluida por la revista Life en su lista de las 100 fotografías que cambiaron el mundo y fue obra del fotógrafo de estudio Frank Powolny. Zanuck produjo para ella y sus piernas, varias decenas de lujosos musicales en tecnicholor resultando uno de los últimos el exitoso "Como casarse con un millonario" en el que era acompañada por Lauren Bacall y una Marilyn que pujaba decididamente por quitarle su lugar en los sueños eróticos de los americanitos. 

El ocaso de la carrera de Betty estuvo marcado por las disputas con los ejecutivos del estudio que la hacían trabajar hasta el agotamiento. La cosa llegó a tal punto que en medio de una discusión con Darryl F. Zanuck, ella le tiró su contrato y salió furiosa de su despacho. De manera gradual fue dejando el cine, pasó a la televisión y destacó en Las Vegas.

Estuvo casada con Jackie Coogan, aquel maravilloso chavalín que hizo con Charlie Chaplin la película "El chico". Tras divorciarse de este se casó con el sensacional trompetista de jazz Harry James. En 1973 fue ingresada en repetidas ocasiones por problemas médicos que terminaron por empeorar y finalmente provocarle la muerte. En el banco tenía una caja de seguridad y en su interior se encontró una nota en la que se podía leer: "Lo siento, no hay nada más". Había llegado a ser conocida como Lady Taquilla, hizo ganar millones a los estudios para los que trabajaba, alegró a toda una generación, pero sus últimos días pasaron entre serias dificultades económicas. Como diría Sinatra: "That's life"....


Imágenes: Img 1 de Wikimedia Commons (CC0) - Img 2 e Img 3 Cortesía de Doctor Macro

martes, 21 de junio de 2022

"No decía palabras" - Luis Cernuda


 

No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Aunque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.


El poema, obra de Luis Cernuda, tiene por título "No decía palabras" y la fotografía que lo acompaña es de Brassaï: "Pareja en un café cerca de la Plaza de Italia"

Imagen: De Flickr -rocor- (CC BY-NC 2.0)

domingo, 24 de octubre de 2021

"El primer beso" - Amado Nervo


 

Yo ya me despedía.... y palpitante
cerca mi labio de tus labios rojos,
«Hasta mañana», susurraste;
yo te miré a los ojos un instante
y tú cerraste sin pensar los ojos
y te di el primer beso: alcé la frente
iluminado por mi dicha cierta.

Salí a la calle alborozadamente
mientras tu te asomabas a la puerta
mirándome encendida y sonriente.
Volví la cara en dulce arrobamiento,
y sin dejarte de mirar siquiera,
salté a un tranvía en raudo movimiento;
y me quedé mirándote un momento
y sonriendo con el alma entera,
y aún más te sonreí... Y en el tranvía
a un ansioso, sarcástico y curioso,
que nos miró a los dos con ironía,
le dije poniéndome dichoso:
-«Perdóneme, Señor esta alegría.»

Este sencillo pero maravilloso poema es obra del poeta mexicano Amado Nervo. La imagen, que tiene por título "Amantes en el barrio latino" (1932), es obra del fotógrafo húngaro Brassaï, pseudónimo de Gyula Halász. 

Imagen: De Flickr - (CC BY-NC 2.0) - Fuente Original

lunes, 31 de mayo de 2021

El descanso de Winston Churchill en Berlín

 

Una vez que Alemania ya se había rendido en la Segunda Guerra Mundial y con motivo de la Conferencia de Potsdam, el Primer Ministro británico Winston Churchill visitó Berlín en julio de 1945 y por supuesto dio un paseíto por el bunker de Hitler. Parece que la caminata le quitó un poco el resuello y sin quitarse el puro de la boca, se decidió tomar un respiro en una de las sillas que se encontraban en el exterior de la estructura. Puede que sin saberlo, aunque lo dudo mucho, eligió un desvencijado sillón que al parecer perteneció a Hitler. Y es que, como si de un Juego de Tronos se tratase, al final, lograr sentarse victorioso en el asiento del adversario tiene su morbo. Churchill tampoco pudo resistirse y quien sabe si tuvo un momento para reflexionar sobre la sangre, sudor y lágrimas que costó la foto y terminar con aquella pesadilla de guerra. 

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

jueves, 27 de agosto de 2020

Las tres lineas de todo ser humano: Marguerite Yourcenar


"Hay tres líneas en la biografía de todo ser humano, y nunca son una horizontal y dos perpendiculares. Son tres líneas sinuosas, perdidas al infinito, constantemente próximas y divergentes: aquello que el ser humano ha creído ser, aquello que ha querido ser y aquello que fue."

Son palabras de la escritora Marguerite Yourcenar, famosa por sus obras: "Memorias de Adriano" y "Opus Nigrum". No cabe duda que todos, en un momento u otro, habremos de enfrentarnos a esos tres reflejos de nosotros mismos en el espejo, sin saber si nos reconoceremos, si veremos la misma imagen que de nosotros mismos teníamos, convertidos en jueces implacables de la propia vida y de los sueños incumplidos. Aunque puede que haya quien piense distinto. O como decía la propia Yourcenar, forzando un poco para introducir otra cita suya:

"En todas las épocas hay personas que no piensan como los demás. Es decir, que no piensan como los que no piensan"

La fotografía, de autoría desconocida, está datada en 1918. 

Imagen: Tomada de Wikipedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Reflection,_woman,_portrait,_flower,_mirror_Fortepan_11474.jpg

lunes, 17 de agosto de 2020

Cuando éramos niños - Mario Benedetti

 

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en los cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

El poema "Cuando éramos niños" es obra de Mario Benedetti y para acompañarlo hemos elegido la fotografía "Remy escuchando el mar" (1955) de Edouard Boubat.

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura con licencia (CC BY-SA 3.0) Enlazamos la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Remi_%C3%A9coutant_la_mer,_Edouard_Boubat,_Paris,_1995.jpg

lunes, 27 de julio de 2020

Doisneau Vs Onetti: Duelo de besos


"Se detuvieron los coches y cruzó, llegando hasta la plaza. Siguió andando, siempre calmoso. Una canasta con flores le recordó la verja de Palermo, el beso entre jazmines de la última noche. La cabeza despeinada de la mujer caía en su brazo. Luego el beso rápido en la esquina, la ternura en la boca, la interminable mirada brillante. Y esta noche, también esta noche. Sintió de improviso que era feliz; tan claramente, que casi se detuvo, como si su felicidad estuviera pasándole al lado, y él pudiera verla, ágil y fina, cruzando la plaza con veloces pasos."

El fragmento pertenece al cuento "El posible Baldi" del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (supongo que su segundo apellido "Borges" quedó en la sombra por las posibles confusiones. No es lo mismo decir que un libro es de Onetti que adjudicárselo a Borges). Para ilustrar este precioso fragmento nos hemos decidido por esa foto de Robert Doisneau titulada "Le baiser de l'hôtel de Ville" (1950) popularmente conocida como "El beso" y que traducido sería "El beso del Ayuntamiento" (de Paris).

Imagen: Tomada de Flickr donde figura con licencia Creative Commons:   (CC BY-NC-ND 2.0)
Fuente original: https://www.flickr.com/photos/sebastianba/157333167

viernes, 10 de julio de 2020

El primer "selfie" de la historia


Es seguro que la imagen de arriba no es la primera fotografía de la historia, pero sí que es para muchos el primero de los retratos y siendo el protagonista el propio autor de la toma, es a todas luces el primer selfie. La foto es, como decíamos, un autorretrato del estadounidense Robert Cornelius (1809-1893) quien, ayudado de su propio conocimiento en química y metalurgia, así como del apoyo del químico Paul Beck Goddard, intentó perfeccionar el daguerrotipo. En octubre de 1839, Cornelius tomó un retrato de sí mismo fuera de la tienda de su familia que no es otro que el daguerrotipo que acompaña esta entrada, una imagen para la que hubo de permanecer quieto durante aproximadamente 15 minutos y que muestra el retrato descentrado de un hombre con uno de sus brazos en el pecho, a lo Napoleón, el pelo despeinado como un hobbit y que parece mirar al futuro con expectación, un futuro que él estaba ayudando a crear. Este tipo de imágenes y retratos, la fotografía en sí, resultó el incipiente comienzo del declive de toda una forma de entender la pintura. ¿Quién podría querer un óleo aproximado de una persona querida o de sí mismo pudiendo tener una fotografía exacta?

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:RobertCornelius.jpg

domingo, 24 de mayo de 2020

El Principito y el bebedor


"El planeta siguiente estaba habitado por un bebedor. Esta visita fue muy breve, pero sumió al principito en una gran melancolía.
–¿Qué haces ahí? –preguntó al bebedor, a quién encontró instalado en silencio ante una colección de botellas vacías y una colección de botellas llenas.
–Bebo–respondió el bebedor, con aire lúgubre.
–¿Por qué bebes? –le preguntó el principito.
–Para olvidar –respondió el bebedor.
–¿Para olvidar qué? –inquirió el principito, que ya le compadecía.
–Para olvidar que tengo vergüenza –confesó el bebedor bajando la cabeza.
–¿Vergüenza de qué? –inquirió el principito, que deseaba socorrerle.
–¡Vergüenza de beber! –terminó el bebedor, que se encerró definitivamente en el silencio.
Y el principito se alejó, perplejo.

"No hay la menor duda de que las personas mayores son muy extrañas", seguía diciéndose para sí el principito durante su viaje."

El fragmento pertenece a la obra "El principito" (1943) de Antoine de Saint-Exupéry y la imagen que hemos elegido para ilustrarla es una fotografía obra de Javier Rodriguez titulada "Botellas vacías". 


Imagen: La fotografía es obra de Javier Rodriguez y ha sido tomada sin modificaciones de su página de Flickr donde figura etiquetada con licencia (CC BY-SA 2.0). Se enlaza la fuente original: https://www.flickr.com/photos/galeriadechato/40484545781

jueves, 11 de julio de 2019

Las siete edades de Shakespeare


"El mundo entero es un teatro, y todos los hombres y mujeres simplemente comediantes. Tienen sus entradas y salidas, y un hombre en su tiempo representa muchos papeles, y sus actos son siete edades. Primero, es el niño que da vagidos y babea en los brazos de la nodriza; luego, es el escolar lloricón, con su mochila y su reluciente cara de aurora, que, como un caracol, se arrastra de mala gana a la escuela. En seguida, es el enamorado, suspirando como un horno, con una balada doliente compuesta a las rejas de su adorada. Después, es un soldado, aforrado de extraños juramentos y barbado como un leopardo, celoso de su honor, pronto y atrevido en la querella, buscando la burbuja de aire de la reputación hasta en la boca de los cañones. Más tarde, es el juez, con su hermoso vientre redondo, relleno de un buen capón, los ojos severos y la barba de corte cuidado, lleno de graves dichos y de lugares comunes. Y así representa su papel. La sexta edad nos le transforma en el personaje del enjuto y embabucado Pantalón, con sus anteojos sobre la nariz y su bolsa al lado. Las calzas de su juventud, que ha conservado cuidadosamente, serían un mundo de anchas para sus magras canillas, y su fuerte voz viril, convertida de nuevo en atiplada de niño, emite ahora sonidos de caramillo y de silbato. En fin, la última escena de todas, la que termina esta extraña historia llena de acontecimientos, es la segunda infancia y el total olvido, sin dientes, sin ojos, sin gusto, sin nada. "

El fragmento pertenece a la obra de Shakespeare titulada "Como gustéis" (1599) y para ilustrarla hemos elegido una fotografía de una de la más entrañables de esas siete edades, la niñez, en la que todo es una sorpresa y un juego. La imagen , titulada "Remy escuchando el mar" es obra del fotógrafo francés Edouard Boubat.

Imagen: La imagen, sin modificaciones, esta tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde se encuentra etiquetada como de uso "gratuito" dentro de los términos de la licencia: Attribution-ShareAlike 3.0 Unported (CC BY-SA 3.0). Se enlaza la fuente donde se detallan todos los derechos de la obra:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Remi_%C3%A9coutant_la_mer,_Edouard_Boubat,_Paris,_1995.jpg