sábado, 23 de mayo de 2026

Cenicienta y la sandalia perdida de Rhodopis

 

Casi mil setecientos años antes de que Charles Perrault nos entregara la versión más recordada de la Cenicienta y la aventura con su zapatito de cristal, Estrabón nos hablaba de Rhodopis —la de mejillas sonrosadas—, una bella cortesana que de forma inesperada llegó a ser la esposa del faraón de Egipto tras perder una humilde sandalia. El autor griego lo contaba así:

«Cuentan la fabulosa historia de que, cuando se estaba bañando, un águila le arrebató una de sus sandalias a su doncella y se la llevó a Menfis; y mientras el rey administraba justicia al aire libre, el águila, cuando llegó sobre su cabeza, arrojó la sandalia en su regazo; y el rey, conmovido tanto por la hermosa forma de la sandalia como por la extrañeza del suceso, envió hombres en todas direcciones al país en busca de la mujer que calzaba la sandalia; y cuando la encontraron en la ciudad de Naucratis, la llevaron a Menfis y se convirtió en la esposa del rey.»

Unos dos siglos más tarde, el autor romano Claudio Eliano retomó la historia y concretó un poco más: identificó a aquel rey con Psamético, faraón entre los años 664 y 610 a. C. Todo indica que la historia era popular en la Antigüedad, así, mucho antes de que Perrault imaginara una calabaza convirtiéndose en carroza y unos ratones en lacayos, un águila ya había hecho en Egipto las veces de milagrosa hada madrina. 

Y todavía hay quien aspira a ser original: «Nihil novum sub sole»

Imagen generada por IA

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