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miércoles, 14 de enero de 2026

Elvis Presley y la guitarra que no sabía tocar


 

La infancia de Elvis Presley no fue nada fácil y sin embargo el entorno que le tocó vivir puede que fuera parte esencial de su éxito posterior.

Su hermano gemelo nació muerto y este hecho marcó profundamente a su familia y posteriormente al propio Elvis. Era un chico muy tímido e introvertido, diametralmente opuesto a lo que representaría como estrella del rock. Su familia vivía de manera extremadamente humilde, circunstancia que se agravó cuando su padre fue encarcelado por un cheque fraudulento de tan solo cuatro dólares. Esa circunstancia les hizo perder su casa y no lograr acomodo fijo durante años.

Aunque no destacaba como estudiante, ni siquiera en música —no sabía leerla ni encajaba en las enseñanzas puramente académicas— a la edad de diez años su voz impresionó a una profesora durante los rezos escolares matutinos y esta le animó a participar en un concurso de canto. Lo hizo con la canción «Old shep», y si bien solo quedó quinto, ganó por ello un premio de cinco dólares. Esa conciencia de que era capaz de ganar dinero cantando le animó a no dejarlo. Como Elvis decía: «Yo era un niño normal, pero me gustaba la música. La música era lo único que me hacía sentir diferente».

Con once años, la situación de la familia seguía siendo muy difícil. Elvis esperaba para su cumpleaños una bicicleta o un rifle, en cambio recibió una guitarra barata —que no sabía tocar— con la que hubo de conformarse. De forma autodidacta aprendió los primeros acordes y aquella guitarra de saldo se convirtió en inseparable. Tenía pasión por la música góspel, gracias al cual aprendió a sentir la música en su interior —algo que no se enseña en las escuelas— y los barrios pobres en los que vivía lo ponían en contacto directo con las entrañas del blues, del jazz, del rhythm and blues y del country, influencias que el cantante fue asimilando a su manera. Ese era el caldo de cultivo en el que crecería la futura estrella. 

Primero empezó cantando piezas hillbilly ocasionalmente en el colegio —con las consabidas burlas de sus compañeros— pero no tardó en evolucionar radicalmente en todos los aspectos. En su forma de vestir y peinarse llegaron las patillas y el tupe y su música empezó a tomar una esencia propia hasta desembocar en un estilo totalmente nuevo, el chispeante rockabilly que le daría sus primeros éxitos. Sam Phillips dijo: «Si pudiera encontrar a un blanco que tuviera un sonido negro y un sentimiento negro, podría hacer mil millones de dólares». Lo encontró en Elvis Presley. Lo demás es historia del rock: Sun Records, el programa de Ed Sullivan, los movimientos de caderas y la fama.

Puede que con once años, Elvis hubiese sido mucho más feliz con una bicicleta, pero sin duda es también muy posible que la historia del rock hubiera sido otra muy distinta si no hubiera recibido aquella guitarra barata. Si la vida te da limones...

No es extraño que como en la imagen de «El rock de la cárcel» que abre esta entrada, tras tantas dificultades, se pusiera de puntillas y con un significativo golpe de cadera le dijera al mundo que lo había logrado.

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público CC0

viernes, 12 de septiembre de 2025

"Tongue and Lips": De cuando los Rolling Stones le sacaron la lengua al mundo


Hoy está de moda entre los jóvenes —y los que ya no lo son tanto— sacar la lengua en las fotos como una señal de rebeldía. Pero no es ninguna novedad: los Rolling Stones llegaron antes.

No busquen ideas retorcidas en el logo de los Rolling Stones, esa boca insolente con la lengua fuera se conoce como “Tongue and lips” (Lengua y labios), aunque también se alude a ella, y con motivo, como “La lengua de Jagger”.

La inspiración partió del propio Mick Jagger jugando con uno de sus gestos habituales en concierto donde no es extraño verle sacar su lengua de forma irreverente. Además, el cantante encontró un eco de sí mismo en una imagen vista de la Diosa Kali, en la que aparecía con la lengua fuera como símbolo de poder y vitalidad.

No era una época en la que las bandas de rock tuvieran logos, pero aquella visión de Kali, diosa que es a la vez símbolo de energía destructiva y creadora, puso la mente del vocalista de los Stones a trabajar.

Jagger encargó darle forma a su idea a John Pasche, un joven diseñador británico que tan solo cobró 50 libras por lo que acabaría siendo uno de los logos más famosos de la música del siglo XX. El propio Pasche recordaría después:

“Nunca fue mi intención reproducir la lengua de Jagger literalmente, sino capturar la idea de una protesta contra el establishment”

El logo, utilizado por primera vez en el álbum "Sticky Fingers" (1971) —no en la portada que era de Warhol, sino en la funda del disco— pronto se convirtió en todo un emblema de la banda y por extensión en el símbolo de una forma de entender la vida y la música. Los Stones, con aquella boca roja sacando la lengua, buscaban desafiar al mundo; no en vano eran los chicos malos, el reverso de los educados Beatles.

Décadas más tarde, en 2008, el transgresor logo de los Stones ya era un clásico. Además de resultar una obra del mejor arte pop, era el símbolo de toda una época, por lo que el londinense Victoria and Albert Museum no dudó en comprar los bocetos originales por casi 100.000 libras.

Su creador, John Pasche, solo consiguió un extra de 200 libras. Puede que al recibirlas no se sintiera del todo recompensado y tal vez, quién sabe, puede que en su cabeza resonara aquella canción que decía: “I can’t get no Satisfaction”.


Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - CC BY-SA 3.0 - Fuente Original

miércoles, 27 de octubre de 2021

Chuck Berry: el verdadero rey del Rock

 

"Solo hay un verdadero rey del Rock'n'roll, y ese es Chuck Berry"

Son palabras de Stevie Wonder, pero no es el único que opinaba de esa manera, Jerry Lee Lewis solía comentar como en cierta ocasión su madre se dirigió a él y le dijo: "Tu y Elvis sois bastante buenos, pero no sois Chuck Berry". Y por si le faltaban credenciales para ocupar el lugar que verdaderamente le corresponde en la historia del rock, John Lennon afirmaba con rotundidad: "Si tuviera que renombrar el Rock n' Roll, lo llamaría Chuck Berry"

Este chico tan talentoso se llamaba en verdad Charles Edward Anderson y aparte de su nombre artístico, recibió en sus inicios el apodo de "Crazy legs" -piernas locas- por sus bailes e increíble puesta en escena. Nació en la ciudad de San Luis, en una familia medianamente acomodada y en una época en la que había una gran hostilidad entre la comunidad negra y la blanca por unos disturbios raciales que ensangrentaron la ciudad pocos años antes y que hacía que la vida en la urbe estuviera estrictamente segregada en todos los aspectos y la población negra se viera confinada en un sórdido gueto. Todo esto marcaría mucho a Chuck que siempre quiso vivir con las comodidades que veía a los blancos, montar en sus coches, ir a sus cines y... salir con sus chicas, lo que a la larga le traería bastantes problemas. Pero la realidad es que es un chico de color, que ya había pasado un par de años en un reformatorio y al cual en aquella ciudad no le queda otra que dedicarse a otras distracciones más cercanas, los piano-bares, bailes y radios negras que poco a poco van inundando sus venas de blues y rhythm & blues.

Si bien es cierto que ha habido otros supuestos reyes del rock, parece que su padre no es otro, tal y como ya defendíamos antes, que Chuck Berry, quien influido por el Boogie-woogie y el fraseo a la guitarra de T-Bone Walker se decide a crear su propia versión de aquella música que le llega en su entorno, la que va naciendo en su interior, y así va engarzando poco a poco los elementos que formaran posteriormente todo el andamiaje del rock posterior: introducciones incisivas con la guitarra, solos sin mucha dificultad pero reconocibles de inmediato, melodías fáciles de recordar, un ritmo alegre y divertido y algo de humor, intentando hacer con todo ello creaciones que se mostraran cercanas a la vida diaria de cualquier adolescente de los cincuenta.

Chuck empleaba un determinado tipo de guitarra, siempre el mismo, la Gibson "335" que daba aquel sonido, más grueso y redondo que el de otros rockeros. Era un instrumento de caja hueca, pero estrechada que conservaba la amplitud de las guitarras de jazz y añadía un ataque más seco, un sonido más saturado y que por sus virtudes sería también la guitarra de B. B. King o John Lee Hooker. Era el "Sonido Berry".

En 1955 llega el bombazo de "Maybellene" que vendió un millón de discos, temazo al que seguirían otros del calado de "Johnny B. Goode", una canción en la que se cuenta la historia de un chico que podía tocar una guitarra como si de una campana se tratase, y que fue la primera canción de rock que viajó al espacio en aquella sonda espacial "Voyager I" que Carter lanzó con ejemplos de lo que era la cultura de la humanidad por si había algún contacto con alguna cultura extraterrestres (y allí estaba Chuck Berry, sería a él lo primero que escucharan!!!). Otros éxitos fueron: "Roll over Beethoven", "Thirty days", "Carol", "Little Queenie" o "Let it rock" entre muchos otros... 

Si Elvis Presley y otros reyes del rock sólo eran interpretes, Chuck Berry era autor y compositor de todas sus canciones, se encargaba de la guitarra rítmica y de los solos lo que hace de él un artista más completo y totalmente reconocido por artistas como Eric Clapton o los Rollings Stones que siempre han expresado la deuda de todos los guitarristas de rock para con él. 

Alcanzada la fama y el éxito y siendo ya famoso su "duck walk" (que seguro que inspiró en alguna media a Angus Young de AC/DC) llegan los problemas y la cárcel por algunos affaires con chicas blancas, lo que provoca que tras salir de la cárcel, todo sea distinto y el rock que encuentra haya cambiado, además de encontrarse con todas las puertas cerradas... hasta que los Rolling Stones, igual que hicieron con otras figuras de la casa Chess Records, rehabilitaran su imagen, al ir pregonando a los cuatro vientos, que su música era la de Chuck, que bebía de ella, como también lo hizo la de los Beatles en sus inicios y la de muchos otros. A su vuelta a escena no todo sería igual y se haría patente un furibundo resentimiento por los blancos que estropearon su infancia con la segregación y lo privaron de su éxito por affaires que quizás hubieran sido considerados más normales y disculpables de no haber sido negro.

No ha dejado de tener sus rarezas Chuck Berry, y hasta poco antes de morir, cuando empezaba una gira no llevaba músicos, iba sólo, y hacía un pequeño casting de músicos locales para ver quien tocaba con él, dando por sentado que todas sus canciones debían ser conocidas de antemano ya que son clásicos, y como consideraba que tocar con él era un honor suficiente no pagaba un dólar por la colaboración. Si acaso una foto juntos.  Todo un personaje que nos dejó en 2017 a los 90 años..

Roll over Beethoven


Johnny B. Goode


Maybellene


Imágenes: De Wikimedia Commons - 1, 2  y 3 (CC0) - 4 (CC BY 3.0)