miércoles, 11 de febrero de 2026

Mozart y su vertiginosa Reina de la Noche

 


Hay un ramillete de arias de ópera que forman parte del imaginario popular: la preciosa Habanera de Carmen con su pajarillo rebelde, «La donna è mobile» de Verdi o el «Largo al factótum» —Fígaro— de Rossini; pero por encima de todas ellas brilla con luz propia un aria de Mozart. Y es que pocos serán los que en algún momento de su vida no habrán intentado reproducir las acrobacias vocales de la Reina de la Noche en «La flauta mágica». Pronto se darán cuenta de que es como chocar contra un muro, tan bello como difícil de superar.

El aria tiene por título «Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen». La Reina de la Noche solo precisará de esta aria y de otra aparición estelar en el primer acto para convertirse en un personaje inolvidable.

En el último año de su vida y solo semanas después de estrenar la ópera «La clemenza di Tito», tuvo su primera representación «La flauta mágica», una obra en la que convive de forma equilibrada la solemnidad, la comicidad casi bufa y el simbolismo.  Una creación llena de magia y momentos de gran brillantez, como las dos arias que canta la Reina de la Noche.

Mozart tenía en mente las especiales características vocales de Josepha Hofer, la hermana mayor de su esposa Constanze, a la hora de componer las arias de la Reina de la Noche. Su voz, dotada de una gran facilidad para la coloratura, la convertía en una verdadera inspiración. Aquellas dos arias, que se amoldaban a sus capacidades como un guante, le dieron la oportunidad de lucirse ante todos en el estreno de la ópera.

El aria «Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen» está cargada de virtuosismo, pero también de violencia y oscuridad. Es una pieza en la que la Reina de la Noche, plena de ira, empuja a su hija Pamina a matar a Sarastro si no quiere ser repudiada por ella. Esa violencia ha de reflejarse incluso en las acrobacias vocales de la soprano, un reto tan difícil de alcanzar en claridad y potencia que ha encumbrado o hecho sucumbir a cantantes solventes en los escasos cuatro minutos que dura. Por si todos esos despliegues de virtuosismo no fueran suficientes, el aria exige un par de fa sobreagudos —fa6— tan exigentes que pocas son las voces que pueden enfrentarse con garantías al reto vocal que supone ser una Reina de la Noche tan soberbia como la que Mozart tenía en mente.

La otra aria que Mozart escribió para Josepha Hofer, «O zittre nicht, mein lieber Sohn», aunque menos conocida que la anterior es también de una gran exigencia. Aquí la Reina de la Noche embaucará al enamorado Tamino para que rescate a Pamina del supuestamente malvado Sarastro.

En las últimas décadas han destacado en la interpretación de estas dos piezas sopranos como Lucia Popp, Diana Damrau, Edita Gruberová, Sumi Jo o Natalie Dessay, aunque sigue resultando icónica la interpretación de Edda Moser, que marcó una referencia para todas las interpretaciones futuras de las dos únicas arias de la Reina de la Noche. Mozart no necesitó más para construir uno de los personajes más temidos y admirados de la ópera.

Sirvan estas líneas para presentar un vídeo de Diana Damrau cantando, pletórica de potencia, el aria «Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen».

¿Cuántos de vosotros intentaréis imitarla cuando termine el vídeo?



Imagen: De Wikimedia Commons - CC0 - Dominio Público (modificada)

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