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sábado, 7 de diciembre de 2024

Weegee Vs Budd Schulberg


¿Cuál es la palabra adecuada para esa sonrisa falsa que se enseñan el uno a la otra?, se preguntó Halliday. (...) Casi toda su vida había podido ser grosero con la gente que le era indiferente; la obligación de ser educado con todo el mundo por si acaso, porque, quién sabía, tarde o temprano alguien podía serle útil, suponía una grave violación de la libertad, pensó Halliday. Solo los aristócratas y los vagabundos se permitían el lujo de ser groseros"

El fragmento pertenece a "El desencantado" (1950), un sensacional libro del neoyorkino Budd Schulberg (1914-2009), famoso escritor norteamericano que creció en el mundillo del cine (su padre fue presidente de la Paramount), un entorno muy exigente en el que también llegó a hacer sus pinitos, de hecho, suyos son los guiones de películas tan recomendables como: "La ley del silencio", "Más dura será la caída" o "Un rostro entre la multitud".

En el libro se recoge con fina maestría una imagen muy real de los años dorados del cine y de las peripecias que vivió cuando le encargaron escribir un guion mano a mano con Francis Scott Fitzgerald, del que realiza un interesantísimo retrato de sus años de decadencia a través del personaje basado en él, Manley Halliday. 

La fotografía es obra del gran Arthur H. Fellig, más conocido como Weegee y tiene por título "La crítica" (1943). La andanada que le debía estar soltando la vagabunda a las señoronas seguro que era de órdago, pero como si nada, sonrisa, altivez y paso firme. Parece que Weegee ayudó a que la foto resultará tal cual. Aquel día era la apertura de la sexagésima temporada del Metropolitan Opera House y conocedor del ambiente que se movería en el lugar, convenció a una amiga, clienta demasiado habitual del Sammy's, uno de los tugurios para bebedores del Bowery noeyorkino, para que fuera su compinche. No le hizo falta más que ofrecerle un vino barato para convencerla de que abordara a las personalidades que fueran llegando. Lo demás es historia de la fotografía. El contraste del lujo y la pobreza, al que ayudaba sobremanera el rotundo flash usado por Weegee, ya marca de la casa, que lograba unos marcados contrastes de luz, en este caso entre los impolutos y refulgentes abrigos de las atildadas señoras George W. Kavenaugh y Lady Decies, y el pobre, oscuro y sucio abrigo de la cómplice amiga de Weegee. Se ganó su vino y de camino pasar a la historia de la fotografía. 

Imagen: Tomada de la pagina del Museo Whitney

viernes, 31 de mayo de 2024

Fragmentos de "Hambre" (1890 - Knut Hamsun)

 

"Me paré. ¿Qué tenía mi cara? ¿Había comenzado a morir en realidad? Me toqué las mejillas; estaba delgado, no era para menos; estaba desencajado. ¡Dios mío! Volví a andar a pasos cortos. Nuevamente me detuve. Debía de estar hecho una calavera. Y los ojos pronto se me hundirían en la cabeza. ¿Qué aspecto ofrecía? ¡También era ocurrencia del diablo que uno se desfigurase por tener hambre! De nuevo noté que me invadía la cólera, la última llamarada, el último espasmo. ¡Dios me valga! ¿Qué cara, eh? Estaba dotado de una cabeza que no tenía semejante en todo el país; de un par de puños que, ¡vive Dios!, podían moler y pulverizar a un descargador; y con todo, en plena ciudad de Cristianía, tenía que ayunar hasta perder la figura humana. ¿Tenía aquello sentido, estaba dentro del orden y de la medida? Había hecho todo lo hacedero, me había reventado noche y día, como caballejo de pastor, había estudiado hasta que se me saltaban los ojos, había ayunado hasta perder la razón. ¿Qué diablos tenía, en cambio? Hasta las prostitutas rogaban a Dios que me quitase de su vista. Pero ahora se había acabado… ¿Comprendes? ¡Acabado! Aunque el diablo se metiera por medio ¡habría que acabar…! Con creciente furor, rechinando los dientes al sentirme tan acabado, seguí entre quejas y juramentos, echando pestes, sin cuidarme de las gentes que pasaban a mi lado. Volví a martirizarme voluntariamente golpeándome la frente contra los faroles, hincándome las uñas en las palmas, mordiéndome la lengua como un demente cuando hablaba con claridad y riendo furiosamente de mi daño."

Tanto el fragmento inicial, como el que cierra esta entrada pertenecen de la obra "Hambre" (1890) del escritor noruego Knut Hamsun (1859-1952), autor de gran fama en su época y que después de ganar el Nóbel de Literatura en 1920 cayó un poco en desgracia por sus filias con las ideas nacionalsocialistas, lo que no evitó que su obra fuera de gran influencia en legiones de grandes escritores posteriores como: Franz Kafka, Stefan Zweig, Hermann Hesse y los estadounidenses Ernest Hemingway, quien afirmaba que "Hamsun me enseñó a escribir", Henry Miller, Paul Auster, John Fante o Charles Bukowski, quien le consideraba "el mayor escritor que ha vivido jamás".

En "Hambre", Hamsun nos cuenta la historia de un personaje ficticio llamado Widel-Jarlsberg (en el que no pocos encuentran ribetes autobiográficos), cuyo oficio de escritor no le da en modo alguno para comer y cuando intenta buscar trabajo de cualquier otra cosa, nunca consigue nada estable, lo que lo lleva paulatinamente a una situación desesperada en la que no tiene que llevarse a la boca y además está medio muerto de frío en aquella inmisericorde ciudad noruega de Cristianía (hoy Oslo). Debe dinero a su arrendadora y en un momento dado quiere empeñar hasta los botones de su chaleco; no tiene con que comprar nada y a pesar de ello, maniatado por un estricto e irritante código ético personal, se ve obligado a dar limosnas a los necesitados si en su bolsillo quedara todavía alguna moneda y por supuesto no puede permitirse pedir ayuda y  rechaza toda aquella que entiende atenta contra su dignidad. Las cosas del maldito orgullo que no pocas veces lleva a oscuros callejones sin salida. Es una novela corta que merece ser leída. Sirva otro fragmento de invitación.

"Comenzaba a oscurecer, cada vez estaba más abatido, me oprimía la fatiga y me recosté en la cama. Para calentarme las manos pasaba los dedos por mi cabello, a lo largo, a lo ancho, de través. Cogía pequeños mechones, pelos arrancados que se me quedaban entre los dedos e inundaban la almohada. No pensaba en ello precisamente en aquel momento, como si no se tratara de mí; por lo demás, tenía cabellos de sobra. Intenté nuevamente sacudir el extraño sopor, que se filtraba en todos mis miembros como una bruma; me senté de nuevo en la cama, me golpeé con la mano las rodillas, tosí todo lo fuerte que me permitía el pecho, y caí de nuevo en la cama. No podía hacer nada; me extinguía sin remedio, con los ojos abiertos, completamente fijos en el techo. Por último, metí el dedo índice en la boca, y comencé a chuparlo. Algo comenzó a moverse en mi cerebro, una idea que se abría camino allá dentro, una invención completamente de loco; ¡eh!, ¿y si mordiera? Y sin reflexionar, cerré los ojos y apreté los dientes. Di un salto. Por fin estaba despierto. De mi dedo goteaba un poco de sangre y la chupé. No me molestaba. Además, la herida no tenía importancia; pero de repente había vuelto sobre mí; movía la cabeza; fui a la ventana a buscar un trapo que ponerme en la herida. Mientras me ocupaba de esto, mis ojos se llenaron de agua y lloré en silencio. El esquelético dedo mordido tenía un aspecto muy lamentable. ¡A qué situación había llegado, Dios del cielo!"

En la primera imagen se puede ver un autorretrato del pintor Edvard Munch, titulado "El vagabundo nocturno" (The night wanderer), óleo que se expone en el Museo Munch de Oslo. 

Imagen: De Wikimedia Commons - CC0  Dominio Público en Fuente Original

martes, 18 de octubre de 2022

La vida no es más que "Una comedia ligera"



"A veces tengo la sensación de que toda mi vida se derrumba. Tal vez es un momento de flaqueza, tal vez un momento fugaz de lucidez, eso poco importa; luego vuelve todo a la normalidad.(…). Los años pasan (…) y en vez de añadir algo a nuestras vidas, nos quitan lo poco que tenemos; siempre es lo mismo: deseamos una cosa con todas nuestras fuerzas, durante mucho tiempo, y cuando por fin lo conseguimos, es demasiado tarde, o es menos de lo que imaginábamos, o descubrimos que en el fondo no lo deseábamos con tanto ardor. Todos nuestros sueños son insignificantes cuando se materializan. En cambio, si perdemos algo, no hay consuelo. Así es la vida. Siempre lo supe, pero lo que no podía sospechar es que además todo ocurriera con tanta rapidez. Miro hacia atrás y no veo nada."


El fragmento pertenece al libro "Una comedia ligera" obra de Eduardo Mendoza publicada en 1996.

Imagen: Tomada de Pinterest: Fuente Original

domingo, 7 de agosto de 2022

Carta de Jack Kerouac a Marlon Brando: "On the road"



Marlon Brando estaba en la cúspide, había sido nominado cinco veces al Oscar como mejor actor, premio que terminó llevándose en 1954 por "La ley del silencio" (On the waterfront - Elia Kazan). Jack Keoruac acababa de lanzar exitosamente "En el camino" (On the road), una de las novelas que se tornarían icónicas en el pasado siglo XX. El escritor suspiraba por que Brando se metiera en el papel de Dean Moriarty, y ni corto ni perezoso le mandó la siguiente carta para intentar convencerlo:

"Querido Marlon,

Rezo para que compres "En el camino" y lo conviertas en una película. No te preocupes por la estructura, yo sé cómo comprimir y reorganizar la trama un poco para darle una estructura aceptable para una película: convirtiéndolo en un viaje que incluya todos los viajes de costa a costa del libro; un solo gran viaje desde Nueva York a Denver a San Francisco a México a Nuevo Orleans y de vuelta a Nueva York. Ya puedo imaginar las maravillosas tomas que podrían realizarse desde el asiento del automóvil, mostrando el camino (día y noche) desenrollarse por el parabrisas mientras Sal y Dean se relajan. Quiero que tú hagas el papel porque Dean (como sabes), no solo es un atontado fanático de los autos, sino un irlandés verdaderamente inteligente (de hecho, Jesuita). Tú interpretas a Dean y yo hago a Sal (Warner Bros. dijo que yo haría a Sal) y te mostraré cómo es Dean en la vida real, no hay manera de que lo imagines sin ver una imitación genuina. De hecho, podemos visitarlo en Frisco o hacerlo venir a Los Ángeles, aún es un gato frenético, pero actualmente se estableció con su última y definitiva esposa recitando un Padre Nuestro con sus pequeños hijos cada noche… como lo verás cuando leas la obra de teatro "Generación Beat". Todo lo que pretendo de esto es lograr establecerme a mí y a mi madre un ingreso de por vida, para así poder tomar mis cosas y andar y vagar por todo el mundo y escribir todo lo que me venga a la cabeza y ser libre para alimentar a mis amigos cuando estén hambrientos y no preocuparme por mi madre.

Por cierto, mi próxima novela es "Los subterráneos" que sale en Nueva York en marzo próximo y es acerca de un romance entre un tipo blanco y una chida de color y es una historia muy moderna. Algunos de sus personajes los puedes ver fácilmente en el Vilage (Stanley Gould, etc.) y puede ser adaptado a un guion mucho más fácil que "En el camino".

Lo que quiero hacer es reinventar el teatro y el cine de América, darle un ritmo espontáneo, hacer a un lado los prejuicios de la “situación” y dejar a las personas delirar tal y como lo hacen en la vida real. Esa es la jugada: ningún argumento en particular, ningún “significado” en particular, sólo la forma en que la gente es. Todo lo que escribo lo escribo en el espíritu desde donde me imagino a mí mismo como un Ángel de regreso en la tierra y que lo observa todo con ojos tristes tal y como es. Sé que compartes estas ideas, y por cierto, el último show de Frank Sinatra está basado también en lo “espontáneo”, que es la única manera de ser en este mundo, ya sea en los negocios o en la vida. Las películas francesas de los 30 son aún superiores por mucho a las nuestras porque los franceses realmente dejan a sus actores ser ellos mismos y los escritores no son quisquillosos acerca de algunas nociones preconcebidas acerca de qué tan inteligente es la audiencia, ellos hablan sinceramente de alma a alma y todo el mundo entiende a la primera. Finalmente, cuando sea rico, quiero hacer grandiosas películas francesas en América… El teatro y cine americanos son un gran dinosaurio inmaduro pasado de moda contra el ritmo de la mejor literatura americana.

Si de verdad quieres empezar con esto, haz los arreglos para verme en Nueva York la próxima vez que vayas, o si vas a Florida, aquí estaré pero lo que deberíamos hacer es ponernos en camino y comenzar algo de verdad grandioso. Estoy aburrido hoy en día y estoy buscando algo que hacer en este mundo, de todos modos: escribir novelas se está volviendo demasiado fácil, lo mismo con las obras de teatro, escribí la obra en 24 horas.

¡Anda, ahora, Marlon, levanta esos dedos y escribe!

Sinceramente, se despide, Jack Kerouac"

La carta, que se encontró entre las pertenencias de Marlon Brando tras su muerte en 2004, debió escribirse a finales de 1957 -fecha de publicación de "On the road" o inicios de 1958, fecha esta última en que se publicó "Los subterráneos". Kerouac no logró su película sobre "On the road" que hasta el día de hoy no tiene ninguna adaptación que este a la altura del espíritu y calidad del libro.


Imágenes: Img 1 Cortesía de Doctor Macro - Img 2 de Wikimedia Commons (CC BY SA 2.0)

martes, 8 de marzo de 2022

Fragmentos de "1984" - (II) - George Orwell

 

"....Saber y no saber, hallarse consciente de lo que es realmente verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas, sostener simultáneamente dos opiniones sabiendo que son contradictorias y creer sin embargo en ambas, emplear la lógica contra la lógica, repudiar la moralidad mientras se recurre a ella, creer que la democracia es imposible y que el Partido es el guardián de la democracia; olvidar cuanto fuera necesario olvidar y, no obstante, recurrir a ello, volverlo a traer a la memoria y luego olvidarlo de nuevo; y sobre todo aplicar el mismo proceso al procedimiento mismo. Esta es la más refinada sutileza del sistema: inducir conscientemente a la inconsciencia, y luego hacerse inconsciente para no reconocer que se había generado un acto de autosugestión. Incluso comprender que la palabra doblepensar, implica el uso del doblepensar." (doblepensar es una palabra en neolengua que se refiere al control de la realidad, también da a entender que se refiere a la filosofía.)"

"...luego de leer aquellas paginas contaba con una mayor seguridad de no estar demente. Hallarse en la minoría, incluso en la minoría de uno solo, no significaba estar loco. Allí estaba la verdad y lo que no lo era, y si se defendía la verdad aun con el mundo entero en contra, no era uno loco. Un rayo ambarino del sol poniente que se filtró por la ventana, descansó sobre la almohada. Winston cerró los ojos. Los rayos solares en sus ojos y en el delicado cuerpo de la muchacha tocando el suyo le daban una sensación de sueño, fortaleza y seguridad. Todo estaba en orden y él se hallaba seguro. Se durmió pensando en que "la cordura no depende de las estadísticas", convencido de que esa reflexión contenía una sabiduría profunda."

"Si el líder dice de tal evento esto no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco. Esta perspectiva me preocupa mucho más que las bombas."

"Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano incesantemente."

"No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura."

"Si quien controla el pasado, controla el futuro, ¿Quien controla el presente, controla el pasado?"

"La Libertad significa libertad para decir que dos más dos son cuatro. Si eso se admite, todo lo demás se da por añadidura."

"No se trata de si la guerra es real o no, la victoria no es posible. No se trata de ganar la guerra, si no de que esta sea constante. Una sociedad jerarquizada solo es posible si se basa en la pobreza y en la ignorancia. En principio el fin de la guerra, es mantener a la sociedad al borde de la hambruna. La guerra la hace el grupo dirigente contra sus propios sujetos y su objetivo no es la victoria, si no mantener la propia estructura social intacta."

En una entrada previa en la que ya recogíamos algunos fragmentos de "1984" comentábamos acerca de la obra: 

Para George Orwell (nacido Eric Arthur Blair), su participación en la Guerra Civil española resultó una experiencia decisiva que le marcó para siempre su visión de la realidad y "1984" presenta una extrapolación de prácticas del comunismo y el fascismo que le resultaban inquietantes en aquellos convulsos años. Su desencanto con el comunismo, al igual que en "Rebelión en la Granja" es patente en "1984". El famoso "Gran Hermano" es a todas luces una copia, hasta en los detalles físicos, del culto a la personalidad de Stalin y por contra el "Enemigo del Pueblo", Emmanuel Goldstein, parece estar inspirado en la figura de Trotsky. En 1946, tres años antes de publicar "1984" escribió: "La guerra de España y otros acontecimientos ocurridos en 1936-1937 cambiaron las cosas, y desde entonces supe dónde me encontraba. Cada línea en serio que he escrito desde 1936 ha sido escrita, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democrático como yo lo entiendo".

La manipulación interesada de la verdad, la reescritura interesada de la historia, pero también de la actualidad, algo habitual en la Rusia estalinista, también se encuentra en el germen de la novela, no en vano el "Ministerio de la verdad" tiene mucho peso en la obra. El propio Orwell lo contaba en "Mi Guerra Civil Española":

"Ya de joven me había fijado en que ningún periódico cuenta nunca con fidelidad cómo suceden las cosas, pero en España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone en una mentira corriente. (...) En realidad vi que la historia se estaba escribiendo no desde el punto de vista de lo que había ocurrido, sino desde el punto de vista de lo que tenía que haber ocurrido según las distintas «líneas de partido». (...) Estas cosas me parecen aterradoras, porque me hacen creer que incluso la idea de verdad objetiva está desapareciendo del mundo. A fin de cuentas, es muy probable que estas mentiras, o en cualquier caso otras equivalentes, pasen a la historia. ¿Cómo se escribirá la historia de la guerra civil española? (...) Sin embargo, es evidente que se escribirá una historia, la que sea, y cuando hayan muerto los que recuerden la guerra, se aceptará universalmente. Así que, a todos los efectos prácticos, la mentira se habrá convertido en verdad. (...) El objetivo tácito de esa argumentación es un mundo de pesadilla en el que el jefe, o la camarilla gobernante, controla no solo el futuro sino también el pasado. Si el jefe dice de tal o cual acontecimiento que no ha sucedido, pues no ha sucedido; si dice que dos y dos son cinco, dos y dos serán cinco. Esta perspectiva me asusta mucho más que las bombas, y después de las experiencias de los últimos años no es una conjetura hecha a tontas y a locas."

En una carta explica: "Yo no creo que el género de sociedad que describo (en "1984") vaya a suceder forzosamente, pero lo que sí creo (si se tiene en cuenta que el libro es una sátira) es que puede ocurrir algo parecido. También creo que las ideas totalitarias han echado raíces en los cerebros de los intelectuales en todas partes del mundo y he intentado llevar estas ideas hasta sus lógicas consecuencias."

Tal y como decía Orwell, válido para hoy mismo: "En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario"

Otras frases del escritor:

"El lenguaje político está diseñado para que las mentiras parezcan verdades, el asesinato una acción respetable y para dar al viento apariencia de solidez."

"El pensamiento corrompe el lenguaje y el lenguaje también puede corromper el pensamiento."

"Lo característico de la vida actual no es la inseguridad y la crueldad, sino el desasosiego y la pobreza."

"Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante"

"En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario."

"Para hacer cumplir las mentiras del presente, es necesario borrar las verdades del pasado."

"En el marco de un asunto importante, siempre hay aspectos que nadie desea discutir."

"Los seres humanos se comportan como seres humanos y no como engranajes en la máquina capitalista."

Imagen: De Wikimedia Commons - (CC POR 2.0) - Fuente Original

lunes, 25 de octubre de 2021

¿Qué libro famoso se publicó el año en que naciste?

 
1911 - El árbol de la ciencia (Pio Baroja)
1912 - La muerte en Venecia (Thomas Mann)
1913 - El jardinero (Rabindranath Tagore), Hijos y amantes (D.H. Lawrence), El gran Meaulnes (Alain-Fournier), Por el camino de Swann (Marcel Proust)
1914 - Dublineses (James Joyce), Niebla (Miguel de Unamuno), Platero y yo (Juan Ramón Jiménez), La taberna errante (G.K. Chesterton)
1915 - La metamorfosis (Franz Kafka)
1916 - Retrato de un artista adolescente (James Joyce)
1917 - Cuentos de amor, de locura y de muerte (Horacio Quiroga), La bendición de la tierra (Knut Hamsun)
1918 - Cuentos de la selva (Horacio Quiroga)
1919 - Demian (Hermann Hesse)

1920 - La edad de la inocencia (Edith Wharton)
1921 - La tía Tula (Miguel de Unamuno)
1922 - Ulises (James Joyce), Siddhartha (Hermann Hesse), El hombre que sabía demasiado (G.K. Chesterton)
1923 - Dersu Uzala (Vladimir Arseniev), El buen soldado Svejk (Jaroslav Hasek) Bambi: una vida en el bosque (Felix Salten)
1924 - La montaña mágica (Thomas Mann)
1925 - El proceso (Franz Kafka), La señora Dalloway (Virginia Woolf), El gran Gatsby (Francis Scott Fitzgerald), Seis personajes en busca de autor (Luigi Pirandello)
1926 - El castillo (Franz Kafka), La bailarina de Izu (Yasunari Kawabata), Tirano Banderas (Valle Inclan), La connfusión de los sentimientos (Stefan Zweig), El asesinato de Roger Ackroyd (Agatha Christie), Don Segundo Sombra (Ricardo Güiraldes)
1927 - El lobo estepario (Hermann Hesse)
1928 - Contrapunto (Aldous Huxley), El amante de Lady Chatterley (D.H. Lawrence), Nadja (André Breton)
1929 - El ruido y la furia (William Faulkner), Adiós a las armas (Ernest Hemingway), Los siete locos (Roberto Arlt), Doña Bárbara (Rómulo Gallegos)

1930 - Mientras agonizo (William Faulkner), El hombre sin atributos (Robert Musil)
1931 - Gog (Giovanni Papini), Los lanzallamas (Roberto Arlt), Las lanzas coloradas (Arturo Uslar Pietri)
1932 - Un mundo feliz (Aldous Huxley)
1933 - El jorobadito (Roberto Arlt), La condición humana (André Malraux)
1934 - Trópico de Cáncer (Henry Miller), Huasipungo (Jorge Icaza)
1935 - Historia universal de la infamia (Jorge Luis Borges), Asesinato en la catedral (Thomas Steams Eliot), Canaima (Rómulo Gallegos)
1936 - ¡Absalón! ¡Absalón! (William Faulkner), Lo que el viento se llevó (Margaret Mitchell), Auto de fe (Elías Canetti), Las paradojas del señor Pond (G.K. Chesterton)
1937 - El hobbit (J.R.R. Tolkien), Tener y no tener (Ernest Hemingway), País de nieve (Yasunari Kawabata)
1938 - La nausea (Jean-Paul Sartre)
1939 - Finnegans Wake (James Joyce), Las uvas de la ira (John Steinbeck), Las palmeras salvajes (William Faulkner), El sueño eterno (Raymond Chandler), Trópico de Capricornio (Henry Miller), Diez negritos (Agatha Christie)

1940 - Por quién doblan las campanas (Ernest Hemingway), La invención de Morel (Adolfo Bioy Casares), El cero y el infinito (Arthur Koestler), El desierto de los Tártaros (Dino Buzzati)
1941 - Entre actos (Virginia Woolf), Los hijos de Matusalén (Robert A. Heinlein)
1942 - El extranjero (Albert Camus), Viaje al fin de la noche (Louis-Ferdinand Céline)
1943 - El juego de los abalorios (Hermann Hesse)
1944 - Ficciones (Jorge Luis Borges), El enano (Pär Lagerkvist)
1945 - Rebelión en la granja (George Orwell), La colmena (Camilo José Cela)
1946 - Historia de una escalera (Antonio Buero Vallejo), El señor presidente (Miguel Ángel Asturias)
1947 - La peste (Albert Camus), Bajo el volcán (Malcolm Lowry), La espuma de los días (Boris Vian), El diario de Ana Frank (Anne Frank)
1948 - Confesiones de una máscara (Yukio Mishima), El túnel (Ernesto Sábato)
1949 - El Aleph (Jorge Luis Borges), 1984 (George Orwell), Hombre de maíz (Miguel Ángel Asturias), El segundo sexo (Simone de Beauvoir), El hombre que calculaba (Malba Tahan)

1950 - Crónicas marcianas (Ray Bradbury), La vida breve (Juan Carlos Onetti), Yo, robot (Isaac Asimov), Barrabás (Pär Lagerkvist), Nadie encendía las lámparas (Felisberto Hernández), El león, la bruja y el ropero (C.S. Lewis)
1951 - Bestiario (Julio Cortázar), El principito (Antoine de Saint-Exupéry), El hombre ilustrado (Ray Bradbury), Molloy (Samuel Beckett), Malone muere (Samuel Beckett), El guardián entre el centeno (J.D. Salinger), Memorias de Adriano (Marguerite Yourcenar), Fundación (Isaac Asimov), El criador de gorilas (Roberto Arlt)
1952 - El viejo y el mar (Ernest Hemingway), Esperando a Godot (Samuel Beckett), Mil grullas (Yasunari Kawabata), Confabulario (Juan José Arreola)
1953 - El llano en llamas (Juan Rulfo), Fahrenheit 451 (Ray Bradbury), El largo adiós (Raymond Chandler), El innombrable (Samuel Beckett)
1954 - El señor de los anillos (J.R.R. Tolkien), El señor de las moscas (William Golding), Una fábula (William Faulkner), El maestro de Go (Yasunari Kawabata), El rumor de la montaña (Yasunari Kawabata), Buenos días, tristeza (Francoise Sagan)
1955 - Pedro Páramo (Juan Rulfo), Lolita (Vladimir Nabokov), El fin de la eternidad (Isaac Asimov)
1956 - Final del juego (Julio Cortázar)
1957 - Fin de partida (Samuel Beckett), En el camino (Jack Kerouac), Doctor Zhivago (Boris Pasternak), El barón rampante (Italo Calvino)
1958 - Desayuno en Tiffany's (Truman Capote)
1959 - Las armas secretas (Julio Cortázar), El tambor de hojalata (Günter Grass), La tregua (Mario Benedetti), Las sirenas de Titán (Kurt Vonnegut)

1960 - Matar a un ruiseñor (Harper Lee), Cántico por Leibowitz (Walter M. Miller), Tropas del espacio (Robert A. Heinlein)
1961 - La casa de las bellas durmientes (Yasunari Kawabata), El astillero (Juan Carlos Onetti), Sobre héroes y tumbas (Ernesto Sábato), Solaris (Stanislav Lem), Trampa 22 (Joseph Heller)
1962 - Historias de cronopios y de famas (Julio Cortázar), La naranja mecánica (Anthony Burgess), Los funerales de la Mamá Grande (Gabriel García Márquez), El hombre en el castillo (Philip K. Dick), Alguien voló sobre el nido del cuco (Ken Kesey), La muerte de Artemio Cruz (Carlos Fuentes), Aura (Carlos Fuentes), El siglo de las luces (Alejo Carpentier), El cuaderno dorado (Doris Lessing),
1963 - La ciudad y los perros (Mario Vargas Llosa), Rayuela (Julio Cortázar), V (Thomas Pynchon)
1964 - Lo bello y lo triste (Yasunari Kawabata), Una cuestión personal (Kenzaburo Oe)
1965 - Tres tristes tigres (Guillermo Cabrera Infante), El lugar sin límites (José Donoso)
1966 - Paradiso (José Lezama Lima), La casa verde (Mario Vargas Llosa), Todos los fuegos el fuego (Julio Cortázar), A sangre fría (Truman Capote), La subasta del lote 49 (Thomas Pynchon), Cinco horas con Mario (Miguel Delibes)
1967 - Cien años de soledad (Gabriel García Márquez), La broma (Milan Kundera), El maestro y Margarita (Mijaíl Bulgákov)
1968 - ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick), 2001: Una odisea espacial (Arthur C. Clarke)
1969 - Conversación en la Catedral (Mario Vargas Llosa), Ubik (Philip K. Dick), El padrino (Mario Puzo), El mal de Portnoy (Philip Roth), Boquitas pintadas (Manuel Puig), Matadero 5 (Kurt Vonnegut), Hasta no verte, Jesús mío (Elena Poniatowska)

1970 - El informe de Brodie (Jorge Luis Borges), Juan Salvador Gaviota (Richard Bach), Ojos azules (Toni Morrison), Mundo anillo (Larry Niven), Un mundo para Julius (Alfredo Bryce Echenique)
1971 - Nuestra pandilla (Philip Roth), Cartero (Charles Bukowski), Miedo y asco en Las Vegas (Hunter S. Thompson)
1972 - Los propios dioses (Isaac Asimov), Cita con Rama (Arthur C. Clarke)
1973 - Pantaleón y las visitadoras (Mario Vargas Llosa), Momo (Michael Ende), El arcoiris de gravedad (Thomas Pynchon), El desayuno de los campeones (Kurt Vonnegut)
1974 - Abaddón el exterminador (Ernesto Sábato)
1975 - El otoño del patriarca (Gabriel García Márquez), El libro de arena (Jorge Luis Borges), Terra Nostra (Carlos Fuentes)
1976 - El beso de la mujer araña (Manuel Puig)
1977 - La tía Julia y el escribidor (Mario Vargas Llosa), El resplandor (Stephen King)
1978 - Mujeres (Charles Bukowski), La vida: instrucciones de uso (Georges Perec), Casa de campo (José Donoso)
1979 - La historia interminable (Michael Ende), La zona muerta (Stephen King), Guía del autoestopista galáctico (Douglas Adams), La decisión de Sophie (William Styron)

1980 - La conjura de los necios (John Kennedy Toole), El nombre de la rosa (Umberto Eco), Queremos tanto a Glenda (Julio Cortázar)
1981 - Crónica de una muerte anunciada (Gabriel García Márquez), La guerra del fin del mundo (Mario Vargas Llosa), Hijos de la media noche (Salman Rushdie), La vida exagerada de Martín Romaña (Alfredo Bryce Echenique)
1982 - La casa de los espíritus (Isabel Allende), Paisaje después de la batalla (Juan Goytisolo)
1983 - El entenado (Juan José Saer), Vida y época de Michael K. (J.M. Coetzee)
1984 - La insoportable levedad del ser (Milan Kundera), El amante (Marguerite Dumas), Neuromante (William Gibson)
1985 - El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquez), Ciudad de cristal (Paul Auster), Meridiano de sangre (Cormac McCarthy), Ruido de fondo (Don De Lillo), El perfume (Patrick Süskind), Beloved (Toni Morrison), El juego de Ender (Orson Scott Card)
1986 - La ciudad de los prodigios (Eduardo Mendoza), It (Stephen King)
1987 - Tokio Blues (Haruki Murakami), Noticias del imperio (Fernando del Paso), La hoguera de las vanidades (Tom Wolfe), Misery (Stephen King), Sorgo rojo (Mo Yan)
1988 - La inmortalidad (Milan Kundera), El alquimista (Paulo Coelho)
1989 - El palacio de la luna (Paul Auster), Como agua para chocolate (Laura Esquivel), Los pilares de la tierra (Ken Follet)

1990 - Un hogar en el fin del mundo (Michael Cunningham), Anochecer (Isaac Asimov), El misterio del solitario (Jostein Gaarder)
1991 - El evangelio según Jesucristo (José Saramago), El jinete polaco (Antonio Muñoz Molina), El mundo de Sofia (Jostein Gaarder)
1992 - Doce cuentos peregrinos (Gabriel García Márquez), Leviatán (Paul Auster), Todos los hermosos caballos (Cormac McCarthy), Corazón tan blanco (Javier Marías)
1993 - Lituma en Los Andes (Mario Vargas Llosa), Cuando ya no importe (Juan Carlos Onetti), La pasión turca (Antonio Gala), Trainspotting (Irvine Welsh)
1994 - Del amor y otros demonios (Gabriel García Márquez), Mañana en la batalla piensa en mí (Javier Marías)
1995 - Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (Haruki Murakami), Santa Evita (Tomás Eloy Martínez), Ensayo sobre la ceguera (José Saramago), No me esperen en abril (Alfredo Bryce Echenique)
1996 - Pulp (Charles Bukowski), El club de la lucha (Chuckm Palahniuk), Estrella distante (Roberto Bolaño), El capitán Alatriste (Arturo Pérez Reverte)
1997 - Pastoral americana (Philip Roth), Mason y Dixon (Thomas Pynchon), Todos los nombres (José Saramago), Memoriasde una Geisha (Arthur Golden)
1998 - La identidad (Milan Kundera), Los detectives salvajes (Roberto Bolaño), Las particulas elementales (Michel Houellebecq), Me llamo rojo (Orhan Pamuk)
1999 - Sputnik, mi amor (Haruki Murakami), Desgracia (J.M. Coetzee). Sed de Champan (Montero Glez)

2000 - Ángeles y demonios (Dan Brown); La fiesta del chivo (Mario Vargas Llosa), Rabos de lagartija (Juan Marsé)
2001 - Las correcciones (Jonathan Franzen); Expiación (Ian McEwan); Soldados de Salamina (Javier Cercas) - La aventura del tocador de señoras (Eduardo Mendoza), Plataforma (Michel Houellebecq)
2002 - Kafka en la orilla (Haruki Murakami); La sombra del viento, (Carlos Ruiz Zafón) - La reina del sur (Arturo Pérez Reverte) - El mal montano (Enrique Vila-Matas)
2003 - Ébano - (Ryszard Kapuscinski) - Desgracia (John Maxwell Coetzee) - El codigo da Vinci (Dan Brown) - El gaucho insufrible (Roberto Bolaño)
2004 - La conjura contra América (Philip Roth);  2066 (Roberto Bolaño) - Escapada (Alice Munro)
2005 - Brooklyn Follies (Paul Auster); Los hombres que no amaban a las mujeres (Stieg Larsson); Aquí nos vemos (John Berger)
2006 - La carretera (Cormac McCarthy) - El olvido que seremos; (Hector Abad Faciolince); Nieve (Orham Pahmuk)
2007 - Suite francesa (Irene Nemirovsky) - Crematorio (Rafael Chirbes)
2008 - Sale el espectro (Philip Roth); En el café de la juventud perdida (Patrick Modiano)
2009 - La soledad de los números primos (Paolo Giordano); Anatomía de un instante (Javier Cercas)
2010 - El mapa y el territorio (Michel Houellebecq); El otoño del celta (Mario Vargas Llosa) - Verano (John Maxwell Coetzee) 

La lista es una mezcla de varias listas presentes en la red y algunos añadidos propios. 
La fotografía es obra de Henry Cartier Bresson y tiene por título "Martine's legs"

Imagen: Tomada de Flickr (CC BY-NC 2.0) - Fuente Original

miércoles, 20 de octubre de 2021

Tolstói, Anna Karénina, Greta Garbo y la inspiradora Sofía Behrs

 

Sofia Behrs fue la esposa de León Tolstoi, y si bien su relación fue agriándose con el tiempo, su amor fue muy intenso en los primeros años. No cabe duda de que Sofía se volcó en su marido, baste decir que en su labor como copista de la obra de este, escribió a mano hasta siete copias del extenso manuscrito de "Guerra y Paz", hasta lograr su versión definitiva. El caso es que encontrándose Tolstói escribiendo "Anna Karénina" le preguntó a su esposa:

- ¿Recuerdas lo que te decía cuando empecé a enamorarte?

- Si. Lo recuerdo perfectamente.

- ¿Serías capaz de escribirlo ahora?

- Lo intentaré.

 Así, a medida que Sofía iba escribiendo cuantos detalles recordaba de aquel cortejo, Tolstói procedía a copiarlo, no tal cual, sino introduciéndo solamente ligeras modificaciones de estilo o recuerdos suyos. Así de estas evocaciones de la propia pareja nació la conocida declaración de amor del Conde Vronsky a la hermosa Anna (Arkadievna) Karénina. Una declaración que en un determinado pasaje decía:

"Ana Arkadievna, con su ágil manecita, desenganchaba los encajes de su manga de los corchetes del abrigo y escuchaba animadamente, con la cabeza inclinada, las palabras de Vronsky, que salía acompañándola.

–Supongamos que usted no me ha dicho nada –decía él–. Yo, por otra parte, tampoco pido nada, pero usted sabe que no es amistad lo que necesito. La única felicidad posible para mí en la vida está en esta palabra que no quiere usted oír: en el amor.

–El amor –repitió ella lentamente, con voz profunda.

Y al desenganchar los encajes de la manga, añadió:

–Si rechazo esa palabra es precisamente porque significa para mí mucho más de cuanto usted puede imaginar –y, mirándole a la cara, concluyó–: ¡Hasta la vista!

Le dio la mano y, andando con su paso rápido y elástico, pasó ante el portero y desapareció en el coche.

Su mirada y el contacto de su mano arrebataron a Vronsky. Besó la palma de su propia mano en el sitio que Ana había tocado y marchó a su casa feliz comprendiendo que aquella noche se había acercado más a su objetivo que en el curso de los dos meses anteriores."

En las imágenes aparece Greta Garbo como Anna Karénina, en la película del mismo título rodada en 1935 por Clarence Brown. Se cuenta que la enigmática y bella actriz temía los "acercamientos" de Fredric March, el actor encargado de dar vida al Conde Vronsky y famoso por intentar seducir siempre a las protagonistas femeninas de sus películas. La inalcanzable Greta Garbo no estaba por la labor y a pesar de la soberbia imagen que luce en el film, se esforzó en resultarle desagradable. Con la imagen, siempre perfecta no podía hacer nada, es difícil apagar la belleza, por lo que recurrió a llevar ajo bajo sus ropas y a mostrar siempre mal aliento cuando las distancias habían de ser cortas entre ella y el galán, solo así era posible detener los ardientes avances del señor March.



Imágenes: Cortesía de la soberbia página Doctor Macro: Fuentes: Imagen 1 - Imagen 2

jueves, 5 de agosto de 2021

"La carreta fantasma" - Selma Lagerlöf (Ed. Tésera)

 

"(...) Este caballo y el carruaje aguantan más de lo que parece. He cruzado con ellos mares embravecidos donde las olas se elevaron altas como casas y hundieron grandes navíos, pero a mí no me afectó. He atravesado simas hasta el interior de la tierra sin que el caballo haya tropezado. Y he cruzado con él ciudades incendiadas, como altos hornos, con llamas por todas partes. Ningún bombero se ha aventurado tan lejos en el fuego y el humo como este caballo lo ha hecho sin temor"

No era un caballo cualquiera. El fragmento pertenece a "La carreta fantasma" (1912), una de las obras más notables de la escritora Selma Lagerlöf, la primera mujer en obtener un Premio Nobel de Literatura en fecha tan temprana como 1909. La obra es una singular novela de fantasmas en la que tres borrachos evocan la oscura leyenda por la que si un gran pecador resulta la última persona que muere al terminar el año, entonces no podrá evitar conducir durante un año entero la Carreta Fantasma, esa que es tirada por tan portentoso caballo, la carreta de la Muerte que recoge las almas de los muertos. David Holm, uno de los tres borrachos, no era precisamente una buena persona y tuvo la mala suerte de morir con la última campanada del año. ¿Imaginan la historia?

La novela, prácticamente desconocida en España, es por fin traducida desde su original sueco al castellano por encargo de la recién nacida Editorial Tésera en su loable propósito de recuperar joyas literarias injustamente olvidadas y que además cumplan con el requisito de estar relacionadas directamente con el mundo del cine. Esta obra fue llevada en 1921 a la gran pantalla por el gran director sueco Victor Sjöström con el título de "El carretero" (Körkarlen) y sus imágenes, de una gran potencia visual, fueron muy tenidas en cuenta por Stanley Kubrick cuando casi calcó de la misma aquella espeluznante escena de "El Resplandor" en la que Jack Nicholson destroza con un hacha la puerta de la habitación en la que se esconden su mujer y su hijo. La edición cuenta con un jugoso prólogo por parte de Enric Ros.

¿No sabías que leer?

Por si alguien está interesado, yo lo he comprado en la jerezana Librería "El laberinto". Os paso el link donde se encuentra disponible el libro: Librería El Laberinto - "La carreta fantasma"

lunes, 2 de agosto de 2021

"Busco en la muerte la vida" - (El curioso impertinente) - Don Quijote de la Mancha



¡Desdichado y mal advertido de ti, Anselmo! ¿Qué es lo que haces? ¿Qué es lo que trazas? ¿Qué es lo que ordenas? Mira que haces contra ti mismo, trazando tu deshonra y ordenando tu perdición. Buena es tu esposa Camila; quieta y sosegadamente la posees; nadie sobresalta tu gusto; sus pensamientos no salen de las paredes de su casa; tú eres su cielo en la tierra, el blanco de sus deseos, el cumplimiento de sus gustos y la medida por donde mide su voluntad, ajustándola en todo con la tuya y con la del cielo. Pues si la mina de su honor, hermosura, honestidad y recogimiento te da sin ningún trabajo toda la riqueza que tiene y tú puedes desear, ¿para qué quieres ahondar la tierra y buscar nuevas vetas de nuevo y nunca visto tesoro, poniéndote a peligro que toda venga abajo, pues en fin se sustenta sobre los débiles arrimos de su flaca naturaleza? Mira que el que busca lo imposible, es justo que lo posible se le niegue, como lo dijo mejor un poeta, diciendo:


Busco en la muerte la vida,
salud en la enfermedad,
en la prisión libertad, 
en lo cerrado salida
y en el traidor lealtad.
Pero mi suerte, de quien
jamás espero algún bien,
con el Cielo ha estatuido
que, pues lo imposible pido,
lo posible aún no me den.

Este pequeño fragmento y el poema conocido como "Busco en la muerte la vida" se encuentra inserto en el capítulo XXXIII de la primera entrega de "Don Quijote de la Mancha", donde se cuenta la novela del "Curioso impertinente", interesante relato en el que el estúpido Anselmo, sin necesidad, pone a prueba a su bella esposa Camila ante su amigo Lotario que es el que nos habla. La imagen corresponde a uno de los grabados que Gustave Doré realizó para ilustrar la obra de Miguel de Cervantes. 

Imagen: De Wikimedia Commons -Dominio Público - Fuente Original

domingo, 4 de julio de 2021

Fiódor Dostoievski, "El idiota" y "Don Quijote"



Miguel de Unamuno mantenía que nadie había entendido tan bien "El Quijote" como los ingleses y los rusos y por supuesto, entre estos últimos, ocupa un lugar destacado el genial Fiódor Dostoievski, que realizó un profundo estudio de la obra de Cervantes e incluso la tomó como base para su novela "El idiota", cuyo personaje central, el Príncipe Mishkin, según palabras del propio escritor ruso, estaba inspirado en nuestro Caballero de la Triste Figura, con el que guardaba interesantes similitudes. Con su idiota, Dostoievski quiso componer un personaje que representase a un hombre sin tacha moral, un hombre bueno, al estilo de Don Quijote, frente al cual habita una sociedad egoísta, interesada, deshonesta y falsa. Al Príncipe Mishkin todos lo tienen por idiota, como a nuestro caballero por loco y sin embargo muestra una aguda capacidad para juzgar de forma certera a las personas y sus intenciones tal y como le decían en un párrafo del libro: "¡Pero, perdón, príncipe, por una lado muestra usted una simplicidad y una inocencia como no se han visto ni en el Siglo de Oro, y de repente, al mismo tiempo, atraviesa usted a un hombre de parte a parte como una flecha, con una penetración psicológica tan profunda!". Un comentario este que bien podría haberse hecho de nuestro héroe manchego que, entre desvarió y desvarío, tanto acierto mostraba al juzgar las cuestiones humanas.

La obra de Cervantes estaba presente en muchos escritos de Dostoievski y muy especialmente en su "Diario de un escritor", obra en la que dice al respecto de las aventuras de nuestro ingenioso hidalgo:

"En todo el mundo no hay obra de ficción más sublime y fuerte que ésta. Representa hasta ahora su suprema y más alta expresión del pensamiento humano, la más amarga ironía que pueda formular el hombre, y si se acabase el mundo y alguien le preguntase a los mortales: ‘Veamos, ¿qué habéis sacado en limpio de vuestra vida y qué conclusión definitiva habéis deducido de ella?’ podrían los hombres mostrar el Quijote y decir: «Esta es mi conclusión respecto a la vida…, ¿y podríais condenarme por ella?"

"(...) Es ese un gran libro; es del número de los eternos, de esos con que sólo de tarde en tarde se ve gratificada la humanidad"

En la cabecera podemos ver un retrato de Fiódor Dostoievski, obra de Vasily Perov expuesta en la Galería Tretyakov de Moscú. La segunda imagen corresponde a un grabado de Auguste Doré para la ilustración de la obra de Cervantes en la que se puede ver a Don Quijote velando armas.

Imágenes: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Imagen 1 - Imagen 2

jueves, 4 de febrero de 2021

Shakespeare y "Un mundo feliz" (Aldous Huxley)


- ¿También usted lo ha leído? Yo creía que aquí, en Inglaterra, nadie conocía este libro.
- Casi nadie. Yo soy uno de los
 poquísimos. Está prohibido, ¿comprende? Pero como yo soy quien hace las leyes, también puedo quebrantarlas… cosa que me temo, usted no pueda hacer.

- Pero, ¿por qué está prohibido?

En la excitación que le producía el hecho de conocer a un hombre que había leído a Shakespeare, había olvidado momentáneamente todo lo demás. El Interventor se encogió de hombros.

- Porque es antiguo; ésta es la razón principal. Aquí las cosas antiguas no nos son útiles.
- ¿Aunque sean bellas?
- Especialmente cuando son bellas. La belleza ejerce una atracción, y nosotros no queremos que la gente se sienta atraída por cosas antiguas. Queremos que les gusten las nuevas.
- ¡Pero si las nuevas son horribles, estúpidas! ¡Esas películas en las que sólo salen helicópteros y el público siente cómo los actores se besan! —John hizo una mueca—. ¡Cabrones y monos! Sólo en estas palabras de Otelo encontraba el vehículo adecuado para expresar su desprecio y su odio.
- En todo caso, animales inofensivos —murmuró el Interventor, a modo de paréntesis.
- ¿Por qué, en lugar de esto, no les permite leer Otelo?
- Ya se lo he dicho: es antiguo. Además, no lo entenderían.

Sí, esto era cierto. John recordó cómo se había reído Helmholtz ante la lectura de Romeo y Julieta.

- Bueno, pues entonces —dijo tras una pausa—, algo nuevo que sea por el estilo de Otelo y que ellos puedan comprender.
- Esto es lo que todos hemos estado deseando escribir —dijo Helmholtz, rompiendo su prolongado silencio.
- Y esto es lo que ustedes nunca escribirán —dijo el Interventor—. Porque si fuese algo parecido a Otelo, nadie lo entendería, por más nuevo que fuese. Y si fuese nuevo, no podría parecerse a Otelo”.

El fragmento pertenece al libro "Un mundo feliz" (1932) de Aldous Huxley, ese mundo distópico que tanto se va pareciendo al nuestro ¿o era al revés? El libro nos muestra un mundo feliz pero castrado y anestesiado, libre de guerras y pobreza pero también falto de arte, literatura, familia o amor. Curiosamente el título del libro encontraba su inspiración precisamente, con no poca ironía, en unos versos de "La tempestad" de Shakespeare, el autor citado en el fragmento anterior y que decían: 

¡Oh qué maravilla! ¡Cuántas criaturas bellas hay aquí! ¡Cuán bella es la humanidad! Oh mundo feliz, en el que vive gente así.

Imagen: De PXhere donde no figura autor ni título. Dominio Público (CC0) - Fuente original

sábado, 16 de enero de 2021

Las verdades de Cyrano de Bergerac - Edmond de Rostand



- CYRANO. ¡Mi elegancia va por dentro y no me acicalo como un ganapán cualquiera! Aunque parezca lo contrario, me compongo cuidadosamente, más que por fuera. No saldría a la calle sin haber lavado, por negligencia, una afrenta; sin haber despertado bien la conciencia, o con el honor arrugado y los escrúpulos en duelo. Camino limpio y adornado con mi libertad y mi franqueza. Encorseto, no mi cuerpo, sino mi alma, y en vez de cintas uso hazañas como adorno externo. Retorciendo mi espíritu como si fuese un mostacho, al atravesar los grupos y las plazas hago sonar las verdades como espuelas.

- LE BRET. Si olvidases tu alma mosquetera, podrías conseguir gloria y fortuna... 
- CYRANO. ¿Y qué tendría que hacer? Buscar un protector, tomar un amo, y como una hiedra oscura que rodea un tronco lamiéndole la corteza, subir con astucia en vez de elevarme por la fuerza. ¡No, gracias! ¿Dedicar, como todos hacen, versos a los financieros? ¿Convertirme en bufón con la vil esperanza de ver nacer una sonrisa amable en los labios de un ministro? ¡No, gracias! ¿Desayunar todos los días con un sapo? ¿Tener el vientre desgastado de arrastrarme y la piel de las rodillas sucias de tanto arrodillarme? ¿Hacer genuflexiones de agilidad dorsal? ¡No, gracias! ¿Tirar piedras con una mano y adular con la otra? ¿Procurarme ganancias a cambio de tener siempre preparado el incensario? ¡No, gracias! ¿Subir de amo en amo, convertirme en un hombrecillo y navegar por la vida con madrigales por remos y por velas, suspiros de amores viejos? ¡No, gracias! ¿Conseguir que Servy edite mis versos, pagando? ¡No, gracias! ¿Trabajar por hacerme un nombre con un soneto, y no hacer otros? ¡No, gracias! ¿Hacerme nombrar papa por los cónclaves de imbéciles de los mesones? ¡No, gracias! ¿No descubrir el talento más que a los torpes, ser vapuleado por las gacetas y repetir sin cesar: « ¡Oh!, ¡a mí, a mí, que he sido elogiado por el Mercurio de Francia!»? ¡No, gracias! ¿Calcular, tener miedo, estar pálido, preferir hacer una visita antes que un poema, releer memoriales, hacerse presentar? ¡No, gracias! ¡No, gracias! ¡No, gracias! 
Cantar, soñar, reír, caminar, estar solo, ser libre, saber que mis ojos ven bien, que mi voz vibra, ponerme al revés el sombrero cuando me plazca, batirme por sí o por un no, hacer versos... trabajar sin inquietarme la fortuna o la gloria, pensar en un viaje a la Luna, no escribir nunca nada que no nazca de mí mismo y contentarme, modestamente, con lo que salga; decirme: «Amigo mío, conténtate con flores, con frutos, o incluso con hojas, si en tu propio jardín las siembras y las recoges.» Y si, por casualidad llegara al triunfo, no verme obligado a devolver nada al César; guardar el mérito para mí mismo, y desdeñar la parásita hiedra... O incluso, siendo encina o tilo, subir, subir... subir siempre solo, ¡aunque no alcance mucha altura!

CYRANO. — ¿Qué decís?… ¿Qué es inútil?… ¡Ya sé que en este combate no debo esperar el triunfo! ¡No!… ¿Para qué?… ¡Es más bello cuando se lucha inútilmente! ¿Cuántos sois?… ¿Mil?… ¡Os reconozco, mis viejos enemigos!… ¡La Mentira!… (Golpeando con su espada en el vacío.) ¡Toma! ¡Toma!… ¡Ah, los Compromisos… los Prejuicios… las Cobardías!… (Sigue golpeando.) ¿Que pacte?… ¡Eso nunca!… ¿me oís bien? ¡Nunca! ¡Ah, por fin te veo, estupidez!… De sobra sé que al final me tumbaréis, mas no me importa: ¡lucho, lucho, lucho! (Hace molinetes inmensos y se detiene jadeando.) ¡Sí, vosotros me arrancáis todo, el laurel y la rosa! ¡Arrancadlos! ¡Hay una cosa que no me quitaréis!… ¡Esta noche, cuando entre en el cielo, mi saludo barrerá el suelo azul, y, mal que os pese, conmigo irá una cosa sin manchas ni arrugas!… (Arroja la espada a lo alto.) y esa cosa es… (La espada escapa de sus manos; vacila y cae en brazos de Le Bret y Ragueneau.) 
- ROXANA. — (Inclinándose sobre él y besándole en la frente.) ¿Y es…?
- CYRANO. — (Vuelve a abrir los ojos, la reconoce y añade sonriendo:) ¡Mi pluma!

Estos tres fragmentos pertenecen a la obra original de Cyrano de Bergerac, escrita por Edmond de Rostand en 1897 y son cada uno a ellos de momentos diferentes de la misma. La obra y sus monólogos fueron adaptados magistralmente en las películas que se dedicaron al maravilloso Cyrano, y aunque las palabras son algo distintas resulta imposible resistirse a escuchar a Gerard Depardieu en la versión de 1990 (Jean Paul Rappeneau). Esta noche toca volver a verla, placenteramente, por enésima vez.



Imagen: De Wikimedia Commons - (CC BY-SA 4.0) - Fuente Original

martes, 12 de enero de 2021

El placer de la huida - Amélie Nothomb


 

"Al parecer, huir es poco glorioso. Lástima, porque es muy agradable. La huida proporciona la más formidable sensación de libertad que se pueda experimentar. Te sientes más libre huyendo que si no tienes nada de lo que huir. El fugitivo tiene los músculos de las piernas en trance, la piel temblorosa, las fosas nasales palpitantes, los ojos abiertos. El concepto de libertad es un tema tan manido que las primeras palabras me hacen bostezar. La experiencia de la libertad es otra cosa. Uno debería tener siempre algo de lo que huir, para cultivar esa maravillosa posibilidad. De hecho, siempre hay algo de lo que huir, aunque sólo sea de uno mismo."

El fragmento pertenece a la obra "Ni de Eva ni de Adán", una novela de la escritora belga Amélie Nothomb (1967) y que narra el romance que la escritora tuvo con un joven acomodado al que daba clases de francés. La escritora, nacida en Kobe e hija de un embajador belga vivió durante años en Japón y China y conoce perfectamente la cultura de la que habla en este libro. Para ilustrar la entrada hemos escogido una escultura del esforzado Atlas, uno de esos que no pueden huir del deber ni soltar lastre aun queriendo. La estatua de la imagen corona el Palacio de Linderhof en Baviera.

Imagen: Tomada de Pixabay (uso libre) - Fuente Original

domingo, 10 de enero de 2021

Fragmento de "La voluntad" - Azorín


"Azorín entra en la calle de los Estudios. Pasa por la misma una mujer con dos niños. Y Azorín piensa:

- No sé qué estúpida vanidad, qué monstruoso deseo de inmortalidad, nos lleva a continuar nuestra personalidad más allá de nosotros. Yo tengo por la obra más criminal esta de empeñarnos en que prosiga indefinidamente una humanidad que siempre ha de sentirse estremecida por el dolor: por el dolor del deseo incumplido, por el dolor, más angustioso todavía, del deseo satisfecho… Podrán llegar los hombres al más alto grado de bienestar, ser todos buenos, ser todos inteligentes…, pero no serán felices; porque el tiempo, que se lleva la juventud y la belleza, trae a nosotros la añoranza melancólica por las pasadas agradables sensaciones. Y el recuerdo será siempre fuente de tristeza. Yo de mí sé decir que nada hay que tanto me contriste como volver a ver un lugar –una casa, un paisaje- que frecuenté en mi adolescencia; ni nada que ponga tanta amargura en mi espíritu como observar cómo ha ido envejeciendo…, cómo ha perdido el brillo de los ojos, y la flexibilidad de sus miembros, y la gallardía de sus movimientos… la mujer que yo amé secreta y fugazmente siendo muchacho. ¡Todo pasa brutalmente, inexorablemente! Y yo veo junto a esta mujer deforme, lenta, inexpresiva…, un gesto, una mirada, un movimiento de la muchacha de antaño…, su modo peculiar de sonreír entornando los ojos titileantes, su manera de decir no, su expresión deliciosamente grave al hacer una confidencia… ¡Y todo este resurgimiento instintivo me llena de una tristeza casi anhelante! Y pienso en una inmensa Danza de la Muerte, frenética, ciega, que juega con nosotros y nos lleva a la nada… Los hombres mueren, las cosas mueren. Y las cosas me recuerdan los hombres, las sensaciones múltiples de esos hombres, los deseos, los caprichos, las angustias, las voluptuosidades de todo un mundo que ya no es."


El fragmento pertenece a "La voluntad" obra firmada por "Azorín" que era el seudónimo de José Augusto Trinidad Martínez Ruiz (1873-1967). La fotografía tiene por título "Mujer anciana sentada junto a la ventana" y es obra de Chalmers Butterfield.

Imagen: de Wikimedia Commons - (CC POR 2.5) - Fuente Original

lunes, 21 de diciembre de 2020

Julio Cortázar: 10 consejos para escribir cuentos


No es que Julio Cortázar hiciera un decálogo sobre como escribir cuentos, en realidad las palabras que aquí se presentan son diez consejos o comentarios sobre el arte del relato corto que Julio Cortazar dejó diseminados en las obras  "Algunos aspectos del cuento" y "Del cuento breve y sus alrededores".

1. No existen leyes para escribir un cuento, a lo sumo puntos de vista.

“Nadie puede pretender que los cuentos sólo deban escribirse luego de conocer sus leyes… no hay tales leyes; a lo sumo cabe hablar de puntos de vista, de ciertas constantes que dan una estructura a ese género tan poco encasillable”. (Algunos aspectos del cuento)

2. El cuento es una síntesis centrada en lo significativo de una historia.

El cuento es “…una síntesis viviente a la vez que una vida sintetizada, algo así como un temblor de agua dentro de un cristal, una fugacidad en una permanencia”… “Mientras en el cine, como en la novela, la captación de esa realidad más amplia y multiforme se logra mediante el desarrollo de elementos parciales, acumulativos, que no excluyen, por supuesto, una síntesis que dé el "clímax" de la obra, en una fotografía o en un cuento de gran calidad se procede inversamente, es decir que el fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sean significativos”. (Algunos aspectos del cuento)

3. La novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knock-out.

“Es cierto, en la medida en que la novela acumula progresivamente sus efectos en el lector, mientras que un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases. No se entienda esto demasiado literalmente, porque el buen cuentista es un boxeador muy astuto, y muchos de sus golpes iniciales pueden parecer poco eficaces cuando, en realidad, están minando ya las resistencias más sólidas del adversario. Tomen ustedes cualquier gran cuento que prefieran, y analicen su primera página. Me sorprendería que encontraran elementos gratuitos, meramente decorativos”. (Algunos aspectos del cuento)

4. En el cuento no existen personajes ni temas buenos o malos, existen buenos o malos tratamientos.

“…en literatura no hay temas buenos ni temas malos, solamente hay un buen o un mal tratamiento del tema”. “Tampoco es malo porque los personajes carecen de interés, ya que hasta una piedra es interesante cuando de ella se ocupan un Henry James o un Franz Kafka”… “Un mismo tema puede ser profundamente significativo para un escritor, y anodino para otro; un mismo tema despertará enormes resonancias en un lector, y dejará indiferente a otro. En suma, puede decirse que no hay temas absolutamente significativos o absolutamente insignificantes. Lo que hay es una alianza misteriosa y compleja entre cierto escritor y cierto tema en un momento dado, así como la misma alianza podrá darse luego entre ciertos cuentos y ciertos lectores”. (Algunos aspectos del cuento)

5. Un buen cuento nace de la significación, intensidad y tensión con que es escrito; del buen manejo de estos tres aspectos.

“…el cuentista trabaja con un material que calificamos de significativo... El elemento significativo del cuento parecería residir principalmente en su tema, en el hecho de escoger un acaecimiento real o fingido que posea esa misteriosa propiedad de irradiar algo más allá de sí mismo… al punto que un vulgar episodio doméstico… se convierta en el resumen implacable de una cierta condición humana, o en el símbolo quemante de un orden social o histórico… los cuentos de Katherine Mansfield, de Chéjov, son significativos, algo estalla en ellos mientras los leemos y nos proponen una especie de ruptura de lo cotidiano que va mucho más allá de la anécdota reseñada”… “La idea de significación no puede tener sentido si no la relacionamos con las de intensidad y de tensión, que ya no se refieren solamente al tema sino al tratamiento literario de ese tema, a la técnica empleada para desarrollar el tema. Y es aquí donde, bruscamente, se produce el deslinde entre el buen y el mal cuentista”. (Algunos aspectos del cuento)

6. El cuento es una forma cerrada, un mundo propio, una esfericidad.

Señala Horacio Quiroga en su decálogo: “Cuenta como si el relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento”. (Del cuento breve y sus alrededores)

7. El cuento debe tener vida más allá de su creador.

“…cuando escribo un cuento busco instintivamente que sea de alguna manera ajeno a mí en tanto demiurgo, que eche a vivir con una vida independiente, y que el lector tenga o pueda tener la sensación de que en cierto modo está leyendo algo que ha nacido por sí mismo, en sí mismo y hasta de sí mismo, en todo caso con la mediación pero jamás la presencia manifiesta del demiurgo”. (Del cuento breve y sus alrededores)

8. El narrador de un cuento no debe dejar a los personajes al margen de la narración.

“Siempre me han irritado los relatos donde los personajes tienen que quedarse como al margen mientras el narrador explica por su cuenta (aunque esa cuenta sea la mera explicación y no suponga interferencia demiúrgica) detalles o pasos de una situación a otra”. “La narración en primera persona constituye la más fácil y quizá mejor solución del problema, porque narración y acción son ahí una y la misma cosa… en mis relatos en tercera persona, he procurado casi siempre no salirme de una narración strictu senso, sin esas tomas de distancia que equivalen a un juicio sobre lo que está pasando. Me parece una vanidad querer intervenir en un cuento con algo más que con el cuento en sí”. (Del cuento breve y sus alrededores)

9. Lo fantástico en el cuento se crea con la alteración momentánea de lo normal, no con el uso excesivo de lo fantástico.

“El génesis del cuento y del poema es sin embargo el mismo, nace de un repentino extrañamiento, de un desplazarse que altera el régimen “normal” de la conciencia”… “Sólo la alteración momentánea dentro de la regularidad delata lo fantástico, pero es necesario que lo excepcional pase a ser también la regla sin desplazar las estructuras ordinarias entre las cuales se ha insertado…  la peor literatura de este género es sin embargo la que opta por el procedimiento inverso, es decir el desplazamiento de lo temporal ordinario por una especie de “full-time” de lo fantástico, invadiendo la casi totalidad del escenario con gran despliegue de cotillón sobrenatural”. (Del cuento breve y sus alrededores)

10. Para escribir buenos cuentos es necesario el oficio del escritor.

“…para volver a crear en el lector esa conmoción que lo llevó a él a escribir el cuento, es necesario un oficio de escritor, y que ese oficio consiste, entre muchas otras cosas, en lograr ese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo, que atrapa la atención, que aísla al lector de todo lo que lo rodea para después, terminado el cuento, volver a conectarlo con sus circunstancias de una manera nueva, enriquecida, más honda o más hermosa. Y la única forma en que puede conseguirse este secuestro momentáneo del lector es mediante un estilo basado en la intensidad y en la tensión, un estilo en el que los elementos formales y expresivos se ajusten, sin la menor concesión… tanto la intensidad de la acción como la tensión interna del relato son el producto de lo que antes llamé el oficio de escritor”. (Algunos aspectos del cuento)

Fuente: La recopilación de escritos no es de elaboración propia; está tomada de la siguiente página:
http://comoescribiruncuento.blogspot.com.es/2013/08/10-consejos-de-julio-cortazar-para.html

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

sábado, 19 de diciembre de 2020

Louise Colet: ¿La musa de Flaubert para "Madame Bovary"?


“La próxima vez que te vea te cubriré con amor, con caricias, con éxtasis. Quiero morderte con todas las alegrías de la carne, hasta que desfallezcas y mueras. Quiero que te sientas maravillada conmigo, y que te confieses a ti misma que ni siquiera habías soñado con ser transportada de esa manera. Cuando seas vieja, quiero que recuerdes esas pocas horas, quiero que tus huesos secos tiemblen de alegría cuando pienses en ellas”.

Un maravilloso y apasionado fragmento este de una de las muchas cartas que Gustave Flaubert escribió a la bella poetisa Louise Colet (apodo literario de Louise Révoil de Servannes). Cuando comenzaron su apasionado romance Flaubert rondaba los 24 años y ella 35. La relación, a juicio de muchos biógrafos el único episodio sentimental de importancia en la vida del escritor, se prolongó durante unos diez años y parece que era un amor más epistolar que carnal. Se veían a cuentagotas, algunos años tan solo seis veces. Unos encuentros tan escasos que a decir de Sartre, Flaubert prefería escribirle cartas a Louise que hacerle el amor. ¡Pero que cartas!

"… A ti te quiero como nunca he querido y como no querré. Eres y seguirás siendo la única, y sin comparación con ninguna otra. Es algo complejo y profundo, algo que me tiene cogido por todas partes, que halaga todos mis apetitos y acaricia todas mis vanidades."

La otra parte de la historia, las cartas de Louise Colet al escritor fueron quemadas por la sobrina de este, pues pensaba que resultaban escandalosas y manchaban la memoria de Flaubert, quien sin embargo, en vida, las guardaba como oro en paño:

"Tus cartas, amor querido, llenan toda una carpeta. Están aparte, con las cositas que proceden de ti. He visto la rama verde que llevabas en el sombrero cuando nuestro primer viaje a Nantes, las pantuflas de la primera noche y un pañuelo mío lleno de tu sangre. Tengo tantas ganas de besarte esta noche. Pongo mis labios sobre los tuyos, y te abrazo desde lo más hondo de mí mismo, por todas partes ¡al fin del mes que viene volveremos a vernos!"

Las cartas que empezaron siendo un incendio apasionado de amor y deseo se tornaron con el tiempo más mesuradas y reflexivas, un tesoro para los estudiosos del escritor donde dejó mucho de sí mismo. En aquellas cartas contaba cosas del tipo:

"Si he sido duro es porque estoy enfermo. Dolorido, amargado, la vida me desloma como un trote demasiado duro que destroza los riñones. El único momento en que no sufro es cuando estoy solo. Los mejores afectos con frecuencia me irritan desmesuradamente… Nunca vi a un niño sin pensar que ese niño terminaría por convertirse en viejo, ni una cuna sin recordar una tumba. La contemplación de una mujer desnuda me hace soñar con su esqueleto. Por eso los espectáculos alegres me ponen triste y los espectáculos tristes no me afectan gran cosa. Lloro demasiado por dentro para derramar lágrimas por fuera."

“Hay en mí, lit­eral­mente hablando, dos hom­brecitos: uno apa­sion­ado del estrépito, del lirismo, de los grandes vue­los del águila, de todas las sonori­dades de la frase y las cum­bres de la idea; y otro que hurga y cava en la ver­dad tanto como puede, uno que detalla por igual los pequeños y grandes suce­sos con la misma fuerza, que quisiera hac­erte sen­tir casi mate­rial­mente las cosas que repro­duce. Este último ama reír y se com­place en la ani­mal­i­dad del hombre”.

La relación que empezó en torno a 1846, se agotó unos diez años después. Poco después de que Flaubert finalizara su maravillosa "Madame Bovary", publicada en 1857. Nunca sabremos realmente cuanto de Louise Colet hay en esta maravillosa novela, que todo hay que decirlo fue un verdadero escándalo en su época e incluso llevó a juicio al escritor. Sabemos que Flaubert llamaba "musa" a Louise en sus cartas y que al menos, el famoso pasaje en que Emma Bovary y León hacen el amor en un carruaje, se basa claramente, según los estudiosos, en un paseo también en carruaje del propio Flaubert y Louise Colet. Por cierto, Louise Colet escribió poco después, en 1859, "Lui", una novela que parecía ser una respuesta a "Madame Bovary".

Ya contábamos que la relación fue enfriándose mortalmente y poco a poco pasó del fuego abrasador al más gélido de los hielos. Flaubert, que nunca se casó, siempre rehuyó la idea de Louise de formalizar su relación. La última noticia que se tiene de su acabado amor es una simple nota que Louise guardó, con el mismo cuidado, junto al resto de toda la amorosa correspondencia que recibió del escritor, una dolorosa nota que decía:

"Señora: me he enterado de que se había tomado la molestia de venir 3 veces , ayer por la tarde, a mi casa. No estaba. Y temiendo las afrentas que semejante persistencia por su parte podría traerle por la mía, la cortesía me induce a advertirle que nunca estaré.

Un saludo atentamente."

La imagen de cabecera es un monumento (1890) ubicado en Rouen dedicado a Gustave Flaubert, obra del escultor Henry Chapu y ubicado en Rouen. Tras el retrato de Louise Colet, aparece un retrato de Flaubert obra de Nadar.

Imágenes: De Wikimedia Commons - Imagen 1 (CC BY-SA 3.0) - Imagen 2 (CC0) - Imagen 3 (CC0)