domingo, 2 de agosto de 2026

Alain Mimoun: El que resiste gana

 

"Veo mi carrera como un castillo: mi medalla de plata en Londres es la base; mis dos medallas de plata en Helsinki son las paredes; mi medalla de oro en Melbourne, el techo".

Eso comentaba Alain Mimoun (en el centro de la imagen), un portentoso corredor para el que las cosas nunca fueron fáciles pero que sabía perfectamente que quien persevera con determinación acaba venciendo. 

Nacido en 1921, en el seno de una humilde familia árabe-bereber de la Argelia francesa con el nombre de Ali Mimoun Ould Kacha, se enroló en el ejército francés en 1939 y pronto hubo de acudir a los frentes de batalla de la Segunda Guerra Mundial. En la famosa y cruenta batalla de Montecassino sufrió una grave herida de metralla en la pierna izquierda que, de no haberse negado a la amputación,  habría acabado no solo con la pérdida de la extremidad, sino también con toda la gloria deportiva que vendría después.

Es cierto que Alain Mimoun ganó cuatro veces el Cross de las Naciones, antecedente del actual Campeonato Mundial de Campo a Través, además de conquistar numerosos títulos. Sin embargo, durante años pareció condenado a ser la eterna sombra de un gigante del atletismo: Emil Zátopek, la Locomotora Humana (a la derecha en la foto).

En los Juegos Olímpicos de 1948 en Londres Mimoun se llevó la plata en los 10.000 metros lisos entrando en meta unos trescientos metros por detrás de Zátopek. Cuatro años después, en Helsinki 1952, supo recortarle distancias al prodigioso corredor checoslovaco, pero no peldaños en el podio. Volvió a quedar segundo tras Zátopek en el 5.000 m.l y en los 10.000 m.l, y todavía le quedaron fuerzas al corredor checo para lograr el imposible: conquistar un tercer oro en la maratón. Podría parecer que Mimoun debía tener un gran rencor por quien le arrebataba una y otra vez la gloria olímpica, pero lejos de eso eran grandes amigos.

En Melbourne 1956, sus terceros Juegos Olímpicos, ambos corredores se volvieron a encontrar en la prueba de maratón. Mimoun ya tenía 35 años mientras que Zátopek —que venía de sufrir problemas físicos— contaba con 34, unas edades ya avanzadas para la élite de la época. 

El calor era sofocante —la temperatura rondaba los 38 ºC a la sombra— y golpeó duramente a los competidores. Sin embargo, pareció dar alas a Mimoun, que se protegía del sol con un pañuelo bordado con las iniciales de su esposa y anudado por las cuatro esquinas sobre la cabeza. Especialmente motivado por el nacimiento de su hija el día anterior, y tras imponer desde la mitad de la prueba un ritmo insufrible para sus oponentes, cruzó la meta como vencedor con más de un minuto de ventaja sobre el segundo clasificado. 

Sin embargo, al llegar a meta no hubo una gran celebración por parte de Mimoun. El corredor, que tanto había perseguido aquel oro, parecía estar únicamente pendiente de la llegada de Zátopek, quien finalmente cruzó la meta en sexto lugar a la línea de meta, más de cuatro minutos y medio después y sin saber quién había vencido. 

Mimoun fue hacia él y tal como recordaría años después, le dijo: 

«Emil, felicítame. Ahora soy campeón olímpico. Ya no soy tu sombra: soy el sol». 

Según el relato de Mimoun, Zátopek se volvió hacia él, se quitó la gorra, se cuadró, lo saludó militarmente y ambos se fundieron en un abrazo. 

«Para mí, ese gesto fue mejor que la medalla de oro», confesaría Mimoun, e incluso añadiría: «Ni siquiera ser campeón olímpico hubiera tenido sentido sin la existencia de Zátopek».

Mimoun continuó corriendo. Todavía participaría en unos cuartos Juegos Olímpicos, los de Roma 1960, donde, lejos ya del podio, sería testigo del portentoso triunfo de Abebe Bikila, que conquistó la maratón corriendo descalzo. 

Infatigable, Mimoun siguió logrando registros increíbles como veterano. De hecho, a los 81 años, según afirmaba el atleta, aún corría de diez a quince kilómetros diarios. 

Sin duda, el que resiste, gana.

Mejores marcas
5.000 m.l.: 14:07,4 en 1952
10.000 m.l.: 29:13,4 en 1956. Con 45 años —en 1966— aún corría la distancia en 30:16,8
Maratón: 2 h 21 min. 25 s, en 1958 – Con 51 años —en 1972— aún lo corría en 2h 34 min 36s.



Imagen: De Wikimedia Commons - CC0 - Fuente Original.

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