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martes, 16 de abril de 2024

Miles Davis, las mujeres y el jazz


“Desde el primer compás de un concierto soy capaz de adivinar qué hizo mi batería la noche anterior. Si no ha dormido no le queda nada.... las chicas siempre están ahí para arrebatarle la fuerza a los músicos. Son peligrosas. Por otro lado, son ellas quienes realmente tienen un feeling por la música. Nos hacen componer canciones de amor, todas esas canciones de amor, todas diferentes, son ellas…” 

Son palabras de "El principe de las tinieblas", que es uno de los apodos con el que se conoce al gran Miles Davis, uno de los pilares indiscutibles del jazz. Su disco "Kind of blue" es el álbum más vendido de la historia del jazz. Del be bop, al  jazz fusión pasando por el cool, Miles era un trompetista con una trayectoria profesional tan inclasificable como él mismo: "Rebelde y negro, inconformista, frío y con estilo, airado, sofisticado y ultra limpio, añade el rasgo que quieras: yo era todas esas cosas y más". Un genio, sin duda fanfarrón y orgulloso de si mismo, cruel y vulnerable a la vez y con una única debilidad (aparte de las drogas): las mujeres. 

Arriba lo vemos en compañía de la enigmática Jeanne Moreau, actriz protagonista de "Ascensor para el cadalso" (Un ascenseur pour l'echafaud - 1958), una buenísima película de cine negro francés dirigida por Louis Malle y para la que Davis compuso una sensacional banda sonora. En el vídeo que ponemos a continuación vemos un trocito de la película con el famoso paseo de la diva francesa con la música de Miles Davis de fondo. No cabe duda de que las mujeres son capaces de desatar la inspiración de cualquier hombre con el más sencillo de sus gestos, con tan solo andar por la calle mirando la vida a su alrededor. La película os encantará si se cruza en vuestro camino, pero ya solo la banda sonora de "Un ascenseur pour l'echafaud" es toda una delicia

Hora de ver caminar a la Moreau, con Miles Davis de fondo:


Imagen: Tomada de Pinterest -Fuente Original

lunes, 6 de julio de 2020

Érase una vez... Ennio Morricone (D.E.P.)



Hoy, a los 91 años, se nos ha ido Ennio Morricone, ese genio que ha puesto banda sonora a parte de nuestras vidas. Éramos muy pequeños cuando silbábamos aquella hipnótica música de "La muerte tenía un precio" y algo más mayores cuando nos dejábamos embelesar por "Gabriel's oboe". La lista de películas a las que llenó de alma es interminable, logrando que a veces su música tuviera más éxito incluso que la película a la que debía servir de ornamento. Y esa es mi cuita hoy que se nos ha ido. ¿Qué maravillas nos podría haber regalado Morricone si simplemente se hubiera lanzado a componer sin tener que seguir una determinada estela marcada por otro artista en el marco de una historia que no fue ideada por él?

El compositor, sin embargo, recibía esas imposiciones de buen grado: “El hecho de que haya podido componer música con total libertad, y tan diversas, ha sido posible no sólo porque contaba con la técnica, sino porque era necesario que yo cambiara cada vez mi traje compositivo. El filme lo requería. Me acomodaba, cada vez resultaba diferente “

En una maravillosa anécdota con Stanley Kubrick cuenta el propio Morricone que el exigente director no lograba entender el modo en el que su bellísima música bailaba perfectamente sincronizada con las imágenes en las que Claudia Cardinale hacía su aparición en "Hasta que llegó su hora" (Sergio Leone - 1968). Aquella voz de la soprano Dell'Orso parecía ser el alma de la actriz y se adaptaba como un guante a una delicada mano ante nuestros ojos. Así que Kubrick, ni corto ni perezoso, llamó al director de la película, Sergio Leone, para preguntarle cual era la magia de aquel encantamiento. Leone con mucha ironía, y como si el mundo del cine estuviera construido al revés, le contestó: "La música la grabamos antes. La escena, los movimientos y los intervalos de la cámara los hice a partir de la música que ya teníamos y que se tocaba a todo volumen en el plató". Kubrick solo acertó a contestar: "Claro, por supuesto". Aquella magia era evidentemente obra de Ennio Morricone que era capaz de adaptar su música, su talento y su imaginación a cualquier circunstancia que le planteasen.

Se cuenta que cuando le propusieron poner música a "La Misión", uno de sus trabajos más hermosos, el compositor se mostró lleno de dudas y su génesis queda así en labios del autor:

"Un día el productor Fernando Ghia me arrastró hasta Londres para ver la exhibición de una película sin música junto a su director Roland Joffé" (...)"Al llegar a la última escena estaba llorando como un niño. Déjenlo así, les dije, la música es superflua".

Pero evidentemente no le hicieron caso y tuvo que ponerle música, una banda sonora que casi es tanto o más famosa que la propia película que ya de por si es sobresaliente. Y en su espíritu eterno de adaptación contaba:

“La música de La Misión nació de una obligación. Tenía que escribir un solo de oboe, se desarrollaba en América del Sur en el siglo XVI y tenía la obligación de respetar el tipo de música de ese periodo. A la vez tenía que escribir una música que representara también a los indios de esa región. Todas esas obligaciones me encadenaban (…) Pero también lograron que saliera algo claro”

Ese tema al que se refiere, "Gabriel's Oboe", es sin duda uno de sus diamantes musicales más rutilantes, pero "On hearth as it is heaven", otro de los temas incluidos en esa banda sonora de "La Misión", llegó a generar más ganancias que la propia película. Y eso ocurría en no pocas ocasiones con su música. Piensen si no en las bandas sonoras de la conocida como "Trilogía del Dolar".  

El Oscar fue siempre muy injusto con su excelente obra, le resultaba incomprensiblemente esquivo. Solo hace unos años, una sonrojada Academia cedió para darle la estatuilla por la música de "Los odiosos ocho" que ni de lejos está entre sus trabajos más luminosos. Tarantino, el director, había dicho poco antes de ese premio, que a su juicio (el cual comparto), el compositor romano era " el Mozart, Beethoven o Schubert de la actualidad". Morricone, siempre modesto y educado le contestó:

"Me lo he tomado como una broma, pero graciosamente sacrílega. Por suerte, yo no tengo que situarme y, con perspectiva, la historia se encargará de hacerlo"

Y en verdad, ya hace tiempo que lo hemos situado todos no solo en el Paradiso del Cinema, sino en el Olimpo de los Dioses de la MÚSICA (así con mayúsculas). Gracias por tantos buenos ratos.  Hoy el oboe de Gabriel suena solo por ti. Descansa en paz.



Siempre humilde, al saber con seguridad la inminencia de su muerte, el compositor dejó una carta escrita a sus amigos que decía: 

"Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio así a todos los amigos que siempre han estado cerca de mí y también a aquellos que están un poco lejos, que saludo con gran afecto… Solo hay una razón que me lleva a saludarlos así y celebrar un funeral privado: no quiero molestar"

Hace poco le dedicamos una entrada en este blog a Morricone, con otras deliciosas anécdotas de este maravilloso compositor: Ennio Morricone: La humildad de un genio

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons, donde figura etiquetada como (CC BY-SA 3.0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ennio_Morricone_Cannes_2007_edited.jpg

jueves, 11 de junio de 2020

Ennio Morricone: La humildad de un genio


"A genio, como a santo, sólo se llega después de muerto, después de resistir todos los estudios, todos los análisis... Nunca me ha gustado que me llamen así."

Hace unos días nos llegó la noticia de que, con notable acierto, se le había concedido el Premio Principe de Asturias tanto a John Williams como a Ennio Morricone, dos de los genios de la música de estas ultimas décadas, por mucho que el segundo trate de quitarse esa etiqueta con las palabras con las que empezábamos esta entrada. Y es que actualmente, muchas de las grandes piezas de la nueva música clásica viven en el cine y Ennio Morricone ha sido uno de los grandes autores en este campo de las bandas sonoras, logrando piezas tan sublimes que merece superar esta simple calificación y entrar con todos los honores en la lista de los compositores con mayúsculas.

Cuenta la leyenda que un día, paseando Morricone por Venecia junto a un amigo, encontraron a Igor Stravinsky sentado en la terraza de un café. El acompañante de Morricone conocía a Stravinsky por lo que propuso presentárselo. A Morricone esto le produjo un profundo ataque de pánico, ¿que podría decirle él, un pobre artesano de la música a un Dios como el ruso, que había revolucionado la historia de la música y la había puesto patas arriba varías veces con sus ballets y demás composiciones? Enfrente ya uno del otro y hecha la presentación, Stravinsky dijo:

 "¿Morricone? Así que usted es el joven que ha hecho algunas de las más bellas melodías del siglo XX!"

Y tenía razón Stravinsky. Evidentemente es difícil conocer los gustos de los genios, y observar como con demasiada frecuencia encuentran lo maravilloso en lo más sencillo, mientras que los pseudogenios y otras especies se afanan en complicadísimos artificios y "desvaríos" mentales. Y por supuesto nos señala está anécdota la humildad con la que abordan las situaciones y la vida personas valiosas como Morricone y también cómo, casi nunca sabemos cuál es la opinión que se tiene de nosotros y ni la propia valía.

Como curiosidad decir que Morricone fue compañero de colegio de ese inmenso director que es Sergio Leone, con el que ha realizado inolvidables bandas sonoras como las de aquellos geniales spaguetti-western de la Trilogia del dólar rodados en Almería o la insuperable "Erase una vez en América", para mí una de las mejores películas de la historia del cine.

En el vídeo, la dirección de este mix de "La Misión" corre a cargo del propio Ennio Morricone y irremediablemente, viendo la pieza vestida de frac, me pregunto de nuevo ¿qué tiene que desmerecer de cualquier otra gran pieza clásica? Es más, recuerdo que cuando escuché por primera vez el tema de "Gabriel's Oboe" con aquel Jeremy Irons sentando sobre una piedra, tocando su instrumento y dejando a los indios boquiabiertos por aquella música que parecía salir de alguien sobrenatural, pensé, si no era ciertamente la música la única creación del hombre que estaba a la altura de la propia naturaleza o si ustedes quieren, de la creación de Dios. Allí, en aquel paraje indómito parecía encajar tan perfectamente aquella melodía que todo rezumaba armonía. Puede que simplemente Morricone sea un Dios de la Música. Otro día hablaremos de John Williams, que también tiene miga. Os dejo el vídeo. ¡Bon appétit!


Imagen: La fotografía esta tomada de los fondos de Wikimedia Commons, donde figura etiquetada como (CC BY SA 2.0). Se enlaza la fuente original:
https://fa.wikipedia.org/wiki/%D9%BE%D8%B1%D9%88%D9%86%D8%AF%D9%87:Ennio_Morricone_Receiving_Honorary_Oscar.jpg

miércoles, 3 de junio de 2020

"Over the rainbow" - Judy Garland


En algún lugar, sobre el arco iris, muy, muy alto, hay una tierra de la que escuché contar una vez en una canción de cuna. En algún lugar, sobre el arco iris, los cielos son azules, y los sueños que te atreves a soñar realmente se hacen realidad. Algún día pediré un deseo a una estrella y despertaré donde las nubes quedan muy detrás de mí, donde los problemas se derriten como caramelos de limón, lejos, muy por encima de las chimeneas, ahí es donde me encontrarás. En algún lugar, sobre el arco iris,  vuelan los azulilloslos pájaros vuelan sobre el arco iris, ¿Por qué entonces, oh, por qué no podría yo? Si los felices azulillos vuelan más allá del arco iris, ¿por qué, oh, por qué no podría yo?

"Over the rainbow" es una de las canciones inmortales del cine. Nos llegó de los labios de aquella deliciosa Dorothy de zapatillas rojas a la que dio vida en "El mago de Oz" la maltratada Judy Garland, una actriz que decía de esta canción

"Over the Rainbow se ha convertido en parte de mi vida. Simboliza tan bien los deseos y sueños de la gente que estoy segura de que ése es el motivo por el que la gente llora cuando la oye. La he cantado cientos de veces y sigue siendo la canción que llevo más cerca del corazón."

La letra de la canción es de Yip Harburg y la música de Harold Harlem. Aunque ganó el Oscar a la mejor canción en 1939, le ocurrió como a otra de las grandes películas del cine "As time goes by" de "Casablanca", que casi estuvo a punto de ser eliminada de la película, en este caso porque los responsables de la Metro-Goldwyn-Mayer pensaban que la canción de la Garland rompía el ritmo del film. Afortunadamente la canción continuó en la película aunque le cortaron una frase final que no se recuperó hasta tiempo después. Sin duda "El mago de Oz" (Victor Fleming) no hubiese sido la misma sin esta grandiosa balada que ya desde hace mucho es patrimonio de todos.


Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlazamos la página original:
https://www.doctormacro.com/Images/Garland,%20Judy/Garland,%20Judy%20(Wizard%20of%20Oz,%20The)_02C.jpg