jueves, 11 de junio de 2020

Ennio Morricone: La humildad de un genio


"A genio, como a santo, sólo se llega después de muerto, después de resistir todos los estudios, todos los análisis... Nunca me ha gustado que me llamen así."

Hace unos días nos llegó la noticia de que, con notable acierto, se le había concedido el Premio Principe de Asturias tanto a John Williams como a Ennio Morricone, dos de los genios de la música de estas ultimas décadas, por mucho que el segundo trate de quitarse esa etiqueta con las palabras con las que empezábamos esta entrada. Y es que actualmente, muchas de las grandes piezas de la nueva música clásica viven en el cine y Ennio Morricone ha sido uno de los grandes autores en este campo de las bandas sonoras, logrando piezas tan sublimes que merece superar esta simple calificación y entrar con todos los honores en la lista de los compositores con mayúsculas.

Cuenta la leyenda que un día, paseando Morricone por Venecia junto a un amigo, encontraron a Igor Stravinsky sentado en la terraza de un café. El acompañante de Morricone conocía a Stravinsky por lo que propuso presentárselo. A Morricone esto le produjo un profundo ataque de pánico, ¿que podría decirle él, un pobre artesano de la música a un Dios como el ruso, que había revolucionado la historia de la música y la había puesto patas arriba varías veces con sus ballets y demás composiciones? Enfrente ya uno del otro y hecha la presentación, Stravinsky dijo:

 "¿Morricone? Así que usted es el joven que ha hecho algunas de las más bellas melodías del siglo XX!"

Y tenía razón Stravinsky. Evidentemente es difícil conocer los gustos de los genios, y observar como con demasiada frecuencia encuentran lo maravilloso en lo más sencillo, mientras que los pseudogenios y otras especies se afanan en complicadísimos artificios y "desvaríos" mentales. Y por supuesto nos señala está anécdota la humildad con la que abordan las situaciones y la vida personas valiosas como Morricone y también cómo, casi nunca sabemos cuál es la opinión que se tiene de nosotros y ni la propia valía.

Como curiosidad decir que Morricone fue compañero de colegio de ese inmenso director que es Sergio Leone, con el que ha realizado inolvidables bandas sonoras como las de aquellos geniales spaguetti-western de la Trilogia del dólar rodados en Almería o la insuperable "Erase una vez en América", para mí una de las mejores películas de la historia del cine.

En el vídeo, la dirección de este mix de "La Misión" corre a cargo del propio Ennio Morricone y irremediablemente, viendo la pieza vestida de frac, me pregunto de nuevo ¿qué tiene que desmerecer de cualquier otra gran pieza clásica? Es más, recuerdo que cuando escuché por primera vez el tema de "Gabriel's Oboe" con aquel Jeremy Irons sentando sobre una piedra, tocando su instrumento y dejando a los indios boquiabiertos por aquella música que parecía salir de alguien sobrenatural, pensé, si no era ciertamente la música la única creación del hombre que estaba a la altura de la propia naturaleza o si ustedes quieren, de la creación de Dios. Allí, en aquel paraje indómito parecía encajar tan perfectamente aquella melodía que todo rezumaba armonía. Puede que simplemente Morricone sea un Dios de la Música. Otro día hablaremos de John Williams, que también tiene miga. Os dejo el vídeo. ¡Bon appétit!


Imagen: La fotografía esta tomada de los fondos de Wikimedia Commons, donde figura etiquetada como (CC BY SA 2.0). Se enlaza la fuente original:
https://fa.wikipedia.org/wiki/%D9%BE%D8%B1%D9%88%D9%86%D8%AF%D9%87:Ennio_Morricone_Receiving_Honorary_Oscar.jpg

1 comentario:

  1. Extraordinaria historia. Los humildes serán los herederos de la Luz.

    ResponderEliminar