martes, 14 de julio de 2026

Robert Rauschenberg y el arte de borrar el arte

 

Aunque Malevich y Rodchenko ya habían presentado obras esencialmente monocromas, Robert Rauschenberg decidió explorar, a comienzos de los años 50,  otras formas de expresión del vacío visual. En 1951 creó sus «White Paintings», lienzos totalmente pintados de blanco que, en solitario o agrupados en varios paneles, estaban concebidos para reflejar los cambios de luz o los efectos fortuitos de las sombras sobre su superficie. Era la realidad cambiante que incidía sobre los lienzos la que les daba significado, la que acababa, por así decirlo, de pintarlos.

El compositor John Cage, amigo y colaborador de Rauschenberg, describió aquellos cuadros como «aeropuertos para las luces, las sombras y las partículas» porque estaban prestos para recibir todo aquello que pudiera posarse sobre ellos. Esa idea de vacío visual fue una de las inspiraciones de John Cage para su obra 4'33", una pieza de piano sin notas que da nacimiento en 1952 al vacío sonoro, en un paso más allá de una broma muy anterior de Alphonse Allais que con aquella partitura sin notas titulada «Marcha fúnebre compuesta para las exequias de un gran hombre sordo», avanzaba en la idea del silencio. Si en los cuadros de Rauschenberg eran las luces y sombras las que daban réplica al vacío visual, en la obra de Cage el aparente silencio solo se veía alterado por las mínimas reacciones, toses o movimientos del público. Una obra difícil de clasificar en la que, si los asistentes alcanzaban a escuchar algo, era, en buena medida, a sí mismos.  

Rauschenberg, sin embargo, aún quería ir un paso más allá. En 1953 se presentó en el estudio de Willem de Kooning, uno de los artistas más prestigiosos del momento, algo tembloroso y algo más que achispado —iba con una botella de Jack Daniel’s en la mano—, para pedirle un dibujo suyo con el único propósito de borrarlo.

Rauschenberg temía que su propuesta fuera mal recibida —de hecho, había llamado a la puerta confiando casi en que De Kooning no estuviera en casa—, pero el pintor lo recibió y escuchó sus explicaciones. Aunque no le gustaba la idea parece que intuyó el propósito del ya conocido autor de las “White Paintings” y, en vez de mandarlo a paseo, rebuscó entre sus dibujos y le entregó uno de ellos, no cualquiera, decidió que debía ser uno que realmente echara de menos y que, además, ya puestos, resultara difícil de borrar.

Rauschenberg empleó cerca de un mes y, según recordaría después, más de cuarenta gomas en borrar el dibujo, del que apenas quedaron unas leves manchas, hendiduras y rastros sobre el papel. Dos años más tarde, cuando quiso incluirlo en una exposición pidió la colaboración a su amigo y artista Jasper Jhons para decidir como presentar la obra. Jhons ideó y ejecutó la pequeña leyenda situada bajo el papel, en la que podía leerse: «Dibujo de De Kooning borrado. Robert Rauschenberg. 1953».

La trascendencia posterior de esta obra conceptual, en la que el arte es destruido para crear arte y un artista hace oír su voz suprimiendo —al menos gráficamente— la de otro, es para pensarlo dos veces. No bastaba con que borrara una obra suya, como ya había hecho: era preciso que perteneciera a otro artista afamado para que el gesto lograra todo su potencial expresivo. ¿Qué habría allí que ya no está? ¿Qué gran obra habremos perdido?

Curiosamente los dibujos de Willem de Kooning de aquella época se suelen valorar en varios cientos de miles de dólares mientras que este, del que no queda apenas rastro, podría ser vendido fácilmente por una cifra muy superior. Se vendería la idea y la significación que aquel borrado ha adquirido en la historia del arte. La ironía es que en 1958 la galería Leo Castelli la ofreció por quinientos dólares y nadie la compró. Hoy pertenece al Museo de Arte Moderno de San Francisco.

En Andalucía bien podrían decir de Rauschenberg y de aquel atrevimiento, tan próximo para algunos al arte de vender humo: «¡No tiene arte ni ná!». Una frase que puede pronunciarse con incredulidad ante lo que parece una burla o, cambiando apenas la entonación, con verdadera admiración. Elijan ustedes.

Imágenes: Tomadas de Wikimedia Commons - Img 1 - CC BY SA 3.0 - Img 2 - Uso legítimo

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