domingo, 25 de octubre de 2026

¡Ah de la vida! - Francisco de Quevedo

 

“¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.

¡Que sin poder saber cómo ni a dónde
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.


Este hermoso soneto de Francisco de Quevedo —que todo no iban a ser calambures y anécdotas jocosas— aparece en la recopilación póstuma «El Parnaso español» de 1648, tres años después de la muerte del escritor. Las circunstancias concretas que le animaron a esta reflexión sobre la vida se me escapan, pero a juzgar por los versos, bien podría decirse que ya le veía las orejas al lobo. 

La escultura de Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos — nombre completo del escritor— es obra de Agustí Querol Subirats. Se encuentra en la ciudad de Madrid y data de 1902. 

Imagen: Fotografía tomada por Luis García - Tomada de Wikimedia Commons - CC BY-SA 3.0

No hay comentarios:

Publicar un comentario