jueves, 20 de agosto de 2020

El día que fusilaron a Dios

Los vaivenes ideológicos que trae consigo el devenir histórico llevan algunas veces a situaciones de lo más pintorescas y a veces hasta ridículas. En 1917 se celebró en Moscú uno de los juicios más curiosos de la historia, nada más y nada menos que "El Estado Soviético contra Dios" en el que se acusaba al Creador de "Crímenes contra la Humanidad", al entenderse que era el culpable de todos los males. El juicio en principio suponía un curioso reconocimiento de la existencia de Dios, aunque me supongo que lo valioso para la incipiente revolución rusa era el valor simbólico del acto.

El juicio estaba presidido por el Comisario de Instrucción Pública Anatoly Vasilievich Lunacharsky (1875-1933) y constaba de un jurado popular. La vista se prolongó durante cinco horas y en él se colocó una Biblia en el banquillo de los acusados. Los fiscales presentaron numerosas pruebas de culpabilidad basadas en testimonios históricos y en un alarde de teatralidad los defensores designados por el Estado soviético aportaron argumentos en favor de la inocencia de Dios. Su baza principal fue la petición de absolución por grave demencia y desarreglos psíquicos. Sin embargo, el tribunal dejó claro desde el principio que no aceptaría una petición de absolución debido a la extrema gravedad de los delitos juzgados. Al final Dios fue declarado culpable.

El 17 de enero de 1918, a las 6.30 horas de una gélida mañana, un pelotón de fusilamiento disparó cinco ráfagas de ametralladora contra el cielo de Moscú. La sentencia de muerte contra Dios se había cumplido.

En la fotografía se puede ver el famoso Cristo Crucificado (1632) de Diego Velázquez, una obra que se expone en el madrileño Museo del Prado.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Publico (CC0). Se enlaza fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Cristo_crucificado.jpg

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