miércoles, 19 de agosto de 2020

Las "maldades" de Pablo Picasso


"Un pintor es un hombre que pinta lo que vende un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta"

Picasso, sabía muy bien lo que decía. Consciente de su fama mundial y del elevado valor que de inmediato adquiría cualquier cosa que saliera de sus manos (y tuviera firma), tenía a veces comportamientos que cuando menos se pueden tachar de "singulares". En los años cincuenta, Picasso, que por entonces vivía en el sur de Francia, tenía la costumbre de tomar baños en el mar. Cierto día encontrándose en la playa fue reconocido por una familia, y viendo esta como Picasso jugueteaba con unos niños, mandaron a su hijo con una hoja de papel a pedirle "un dibujito". El artista no quería que los padres se llevaran un "Picasso" sin pagar un céntimo mediante aquella artimaña de mandar a su inocente hijo, pero a la vez no deseaba desairar al pequeño, así, tras tirar la hoja que le traía, puso al pequeño de espaldas y aprovechó el lienzo que le ofrecía el propio cuerpo del niño para pintar en el una hermosa paloma. El niño corrió contentísimo a mostrárselo a sus padres, mientras Picasso le comentaba a sus amigos: "Me pregunto cuándo bañaran al pobre niño".

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente:

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