lunes, 30 de noviembre de 2020

Los amantes del Batallón Sagrado de Tebas


¨De manera que si, por una especie de encantamiento, un Estado o un ejército pudieran componerse de amantes y de amados, no habría pueblo que llevase más allá el horror al vicio y la emulación por la virtud. Hombres unidos de este modo, aunque en corto número, podrían en cierta manera vencer al mundo entero¨. (El Banquete , Platón). 

Curiosamente y sin que exista parangón en la historia, ese pequeño ejército de amantes al que hacía referencia Platón, existió en la realidad. Más allá de la popularidad alcanzada por Leónidas y sus 300 guerreros (más algunos apoyos siempre olvidados) en la batalla de las Termópilas, hubo en la antigüedad otro grupo de 300 guerreros que merecen el mismo eco, dada la extraordinaria singularidad de su conformación y la calidad como fuerza de élite de sus componentes: el poderoso Batallón Sagrado de Tebas. Este grupo fue creado aproximadamente en el 378 a. C. por Górgidas (quien sabe si con la inspiración del texto de Platón citado que se fecha entre el 385 y el 370 a. C) bajo la premisa de que los 300 hombres que integraban el mismo habían de ser parejas de amantes, 150 parejas de hombres que lucharían hasta la extenuación por la vida de la persona amada que luchaba a su lado, con el añadido de que si uno de los amantes perdía en la batalla a su pareja, sin duda redoblaría sus esfuerzos para vengar su muerte. 

En cada pareja había un componente de más edad, denominado "heniochoi" (conductor) y otro más joven que recibía el nombre de "paraibatai"(compañero). Plutarco hablaba así de ellos:

"Para varones de la misma tribu o familia hay poco valor de uno por otro cuando el peligro presiona; pero un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible; ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de unos y otros."

Al frente del Batallón se encontraba Pelópidas, al que en la batalla de Mantinea, tal como se ve en la imagen de cabecera, salvó la vida, arriesgando la suya propia, Epaminondas, que después sería uno de los grandes generales de la antigüedad. Entre ambos generales se forjó una solida amistad que duraría años y que muchos la llevan también al terreno íntimo. Con el liderazgo de ambos militares, Pelópidas y Epaminondas, el batallón Sagrado de Tebas, ayudó grandemente a la derrota de los supuestamente invencibles espartanos en las batallas de Tegira y Leuctra, dando la hegemonía a Tebas sobre las demás ciudades estado.

Dicha primacía duró aproximadamente cuarenta años, los que duró el Batallón Sagrado. Hubo de llegar Filipo II de Macedonia con todas las innovaciones tácticas y estratégicas por él ideadas y aprovechadas por su hijo Alejandro Magno, para que el Batallón Sagrado de Tebas sucumbiera totalmente en Queronea (338 a. C.), batalla que constituye el inicio del auge de Macedonia. Los restos de los 300 miembros del Batallón Sagrado fueron enterrados bajo el conocido como León de Queronea (imagen de la derecha). Según cuenta Plutarco, Filipo al ver los cadáveres de aquella formidable fuerza de élite, totalmente única e irrepetible en su concepción, dijo: 

"Perezca quien sospeche que estos varones o sufrieron o hicieron algo inapropiadamente"

 Imágenes: De Wikipedia - Dominio Público (CC0) - Imagen 1 - Imagen 2

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