miércoles, 18 de noviembre de 2020

Claude Monet, los nenúfares y la lotería

"El color es mi obsesión diaria, la alegría y el tormento"

Claude Monet, el impresionista por excelencia y el que dio carta de naturaleza al movimiento con el cuadro "Impresión. Sol naciente" (1872) pasó la mayor parte de su vida con problemas económicos. De joven se ganaba unos francos gracias a su habilidad con las caricaturas pero durante bastante tiempo dependió de las ayudas de su padre que tenía un pequeño negocio de especias, que no siempre daba para alegrías. A finales de 1878, ya con 38 años, Monet aun se quejaba amargamente: "No soy un principiante, y es terrible a mi edad estar en esta situación, teniendo que mendigar y molestar a los compradores"

Todo cambiaría en 1891, año en el que un golpe de suerte le hizo ganar 100.000 francos en la lotería francesa. Esa independencia le facilitó vivir a su modo y por supuesto dedicarse a su pintura desde una nueva perspectiva, empezó el serialismo en el que abordaba un mismo tema con diferentes iluminaciones, horas del día o estaciones. "Para mí, un paisaje no existe en sí mismo, ya que su aspecto cambia en cada momento, pero su entorno lo trae a la vida, el aire y la luz, que varían continuamente..." De ese pensamiento del pintor nacieron series como las de la Catedral de Ruan, los Almiares, las vistas de Venecia, Londrés o los acantilados de Étretat. La estabilidad financiera le permitió volcarse en otra de sus pasiones, la jardinería, en la que era un verdadero experto. En su casa de Giverny construyó un puente japonés y un lago poblado de nenúfares al que bautizó como "el jardín del agua". "Mi jardín es mi más bella obra de arte" decía el pintor y esa pasión por la jardinería quedó patente en muchas de sus obras de madurez, de las que son buena prueba todos los cuadros en los que plasmó su esplendoroso jardín y especialmente su interminable serie dedicada a los nenúfares (Les nymphéas) de la que existen cerca de 250 obras, algunas de gran formato como las del Museo de la Orangerie de Paris.  

"Yo quiero pintar el aire que envuelve el puente, la casa, el barco, la belleza del aire en el que están estos objetos, y esto no es en modo alguno imposible."

Sin duda sus nenúfares resultaron toda una obsesión para Monet, pero no fueron lo que se dice un éxito en vida del pintor. Para los críticos eran pinturas desordenadas, poco trabajadas y hasta había quien atribuía su forma aparentemente inacabada a la visión borrosa del pintor. Con la llegada del expresionismo abstracto en los años 50 del siglo pasado estas obras, carentes de líneas y de contornos difusos, fueron reivindicadas en todo el mundo como obras maestras. 

En 1918, tras el fin de la Primera Guerra Mundial, Monet prometió a su país un monumento a la paz, que finalmente tendrían la forma de enormes pinturas de nenúfares y que son el origen de las ocho obras que actualmente se exponen en el Museo de la Orangerie. La sala dedicada a esos cuadros, permitía que las obras se dispusieran según la idea del pintor en un espacio de 360º que facilitara la inmersión en el conjunto y se apreciara no solo la visión del autor, sino también la densidad de su atmosfera; de hecho Monet pretendía crear con el conjunto un "refugio para la meditación". Sus casi cien metros lineales de pinturas de gran formato repletas de color, ramas de sauce, reflejos de árboles, nubes y por supuesto nénufares envuelven al espectador y logran dar la sensación pretendida por Monet de "un todo sin fin, una onda sin horizonte y sin orilla", un logro artístico que hace que todo el conjunto sea conocido actualmente como la "Capilla Sixtina del impresionismo", no en vano Marc Chagall diría de Monet en 1947: "Monet es para mí, el Miguel Ángel de nuestra época".




"Estoy completamente absorbido por mi trabajo. Estos paisajes de agua y los reflejos se han convertido en una obsesión. Están más allá de la fuerza de un hombre viejo, y sin embargo estoy decidido a plasmar en el lienzo lo que siento. He destruido algunos ... He empezado otros otra vez ... y espero que algo saldrá de tanto esfuerzo." (Claude Monet)

En la cabecera aparece Claude Monet en una foto de Nadar. A mediación "El estanque de los nenúfares" expuesto en la Galeria Nacional de Londres, y finalmente, sobre estas líneas se puede ver la citada Sala de la Orangerie de Paris.

Imágenes: De Wikimedia Commons. Imangen 1 y Imagen 2 - Dominio Publico (CC0) - Imagen 3 (CC BY-SA 4.0)

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