En 1993, Luis García Berlanga rodó «Todos a la cárcel». Cuarenta
años antes, en 1953, durante el Festival de Cannes en el que presentó a
concurso «Bienvenido, Mister Marshall», casi fue él quien terminó con sus
huesos entre barrotes.
Para la promoción de la película en el festival de cine, la
productora UNINCI, siguiendo una idea propuesta por Berlanga, no tuvo otra
ocurrencia que encargarle al ilustrador Jano que diseñara unos billetes de un dólar
en los que la cara de Washington se sustituía por la de Lolita Sevilla, Manolo
Morán o Pepe Isbert, los protagonistas de la película presentada a concurso.
Igual que se esperaba en la película que hicieran los americanos
a la llegada a nuestro país, repartiendo dólares a diestro y siniestro, los
responsables de la película hicieron lo propio en Cannes, que pronto se vio
inundada de billetes a todas luces falsos. Incluso cuenta Kepa Sojo que
Berlanga se atrevió a intentar jugar en el casino de Cannes con aquellos burdos
billetes de dólar.
No tardó la policía francesa en retirar todos los billetes que pudo de las calles, y menos aún en llamar a declarar a Berlanga y parte del equipo a comisaría. Resultaba evidente que allí no tenían los ánimos para cantarles aquello de “os recibimos con alegría”. Aunque los billetes no eran sino un pastiche, en cierto modo guardaban muchas similitudes con el original y podían llegar a constituir un delito de falsificación de moneda.
No creo que la presencia de Berlanga ante la policía
francesa pudiera considerarse una detención, pero resulta obvio que tuvo que
aclarar muy bien lo ocurrido y cuáles eran sus intenciones con aquellos dólares
de mentira. Por eso me gusta imaginar a Berlanga declarando: «Como detenido
vuestro que soy, os debo una explicación y esta explicación que os debo os la
voy a pagar…»
Tan bueno hubo de ser su relato que la investigación quedó
en nada y la película, que en principio había movido al enfado a Edward G. Robinson,
miembro del jurado, por la imagen de la bandera norteamericana tirada al río,
terminó llevándose el premio a la mejor película de humor y una mención
especial al guion. No en vano es una de las mejores películas de nuestro cine.
Una muestra más de que la vida real podía ser tan
berlanguiana como las películas del director.

No hay comentarios:
Publicar un comentario