domingo, 13 de diciembre de 2020

El milagro del "Cristo velado" de Giuseppe Sanmartino

 

Entre las maravillas que se han tallado en mármol a lo largo de la historia se encuentra en un lugar destacado "El cristo velado" (1753) del escultor napolitano Giuseppe Sanmartino. La obra que se expone en la espectacular Capilla Sansevero de Nápoles, muestra un Cristo yacente, cubierto con un finísimo velo de mármol que milagrosamente deja sentir e intuir cada uno de los rasgos del cristo y su fisonomía. Ya en el contrato que se le hacía al escultor se plasmaba muy claramente que se esperaba de la obra: "una estatua en mármol esculpido, de tamaño natural, que represente a nuestro Señor Jesucristo muerto, cubierto de un sudario transparente tallado en el mismo bloque que la estatua". Sanmartino se hizo cargo del trabajo tras un primer intento, solo abocetado en terracota, de Antonio Corradini, un escultor que ya había realizado portentosas esculturas de vírgenes veladas pero que falleció antes de poder abordar esta obra sobre el mármol. 

El logro alcanzado por Sanmartino es sobrecogedor. Bajo el etéreo velo que esculpe sobre el agónico cuerpo de Cristo se pueden adivinar las marcas del martirio padecido, su sufrimiento, los parpados cerrados, su boca entreabierta, todos sus rasgos y hasta alguna vena como la que se intuye en su frente. A los pies del cuerpo quedan los símbolos de su tortura: la corona de espinas, los clavos y las tenazas utilizadas para sacarlos de la cruz.

A los ojos de todos los que vieron la escultura en el pasado, aquel tratamiento del velo resultaba del todo imposible sobre el mármol, así que se creó la leyenda de que el Príncipe Raimondo di Sangro, de quien había partido el encargo y que era un conocido alquimista, había proporcionado una fórmula mágica al escultor para lograr que un velo real, depositado sobre la escultura del Cristo, se transformase mediante su petrificación química, en el prodigioso velo de mármol que era la admiración de todos. Solo así podrían llegar a aceptar aquel milagro en piedra.

Ni que decir tiene, que eso era solo una leyenda, la que se crea siempre alrededor de las obras maestras cuya factura escapa a nuestra comprensión y se torna sobrehumana. El portentoso escultor Antonio Canova intentó en su día comprar la obra, algo que le resultó del todo imposible; admirado, sentenció que habría dado diez años de su vida por haber logrado esculpir una obra maestra como el Cristo velado.


Imágenes: De Wikimedia Commons - (CC BY-SA 2.0) - Imagen 1 - Imagen 2

1 comentario:

  1. Efectivamente es algo mágicamente alquimia es hermosa obra

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