miércoles, 12 de agosto de 2020

Bette Davis y la muerte


“Quiero morir en tacones, siempre en acción.”

Eso decía Bette Davis, en 1989, poco antes de morir. Y es que la muerte no es asunto baladí en el mundo del espectáculo. Muchos desean morir sobre las tablas a lo Molière o ante las cámaras, pero otros no tienen esa oportunidad; son actores y actrices que tras un pasado glorioso han visto como, por una prolongada inactividad, han quedado en el olvido del gran público. Para estas estrellas apagadas su muerte es sin duda su canto del cisne, el momento en el cual los periódicos y revistas, como en un redoble de tambor final, dedican especiales para rememorar las vivencias y éxitos de dicha estrella, espulgan sus archivos en busca de las mejores fotos, buscan las opiniones de sus amigos y la hacen en definitiva, nuevamente protagonista por un día más. Si bien es cierto que a Bette Davis no pararon de darle homenajes en sus últimos años, como el del Festival de San Sebastián, su ritmo de trabajo había decaído mucho y evidentemente había dejado de ser el centro de las miradas para la mayoría, con lo cual no es de extrañar que cuando un abogado la llamó desde Nueva York para decirle que en la ciudad se había corrido el rumor de que había muerto, ella le respondiera airada desde California:

"¿Morirme? Con la huelga de periódicos que hay, ni siquiera se me pasaría por la cabeza"

Evidentemente, "La loba" se negaba en rotundo a correr las cortinas del teatro si no había público para aplaudir.

Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Se enlaza la fuente original:

martes, 11 de agosto de 2020

Fragmento de "La balada de la cárcel de Reading" - Oscar Wilde

 

"Destruimos siempre aquello que más amamos
en campo abierto, o en una emboscada;
algunos con la ligereza del cariño
otros con la dureza de la palabra;
los cobardes destruyen con un beso,
los valientes con la espada"


Hermoso fragmento de "La Balada de la cárcel de Reading" de Oscar Wilde. La traducción es muy libre y en los primeros versos alejada del original que leo en algunas traducciones y que dice así:

"Y todos los hombres matan lo que aman,
que lo oiga todo el mundo,
unos lo hacen con una mirada amarga,
otros con una palabra zalamera;
el cobarde lo hace con un beso,
¡el valiente con una espada!"

Imagen: Tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:

"Un bel dí, vedremo" - Madame Butterfly

 

La opera no es plato de agrado para la mayoría, pero incluso sus más acérrimos detractores suelen rendirse ante la suprema belleza de algunas de sus arias. Es lo que ocurre con "Un bel dì, vedremo", un aria perteneciente a la ópera "Madama Butterfly" de Giacomo Puccini. Es sin duda el aria más famosa de esta sensacional opera y en ella Butterfly ("Cio-Cio-San"), una joven geisha que se ha casado con un teniente de la marina un tanto egoísta y cobarde, el señor Pinkerton, le expresa a su criada Suzuki la esperanza de que su marido regrese después de que hayan pasado ya tres años desde su marcha. Para todos es evidente la desfachatez del marinerito, pero ella sigue contando las horas, inocente y obstinada en su amor. La canción no es más que una recreación de cómo imagina Cio Cio San ese encuentro feliz, una Penélope oriental que no deja de tejer sueños en su mente. Poner más palabras es retardar el disfrute de la obra así que os dejo la letra traducida y pasamos a oírla en la voz de Angela Gheorghiu, una de las grandes voces actuales (que no es bueno quedarnos siempre en María Callas y dejar todo lo demás de lado)

Un bello día veremos
levantarse un hilo de humo
en el extremo confín del mar.
Y después aparece la nave.
Y después la nave es blanca.
Entra en el puerto, truena su saludo.
¿Ves? ¡Ha venido!
Yo no voy a buscarlo, yo no.
Me pongo ahí, en lo alto de la colina
y espero, espero mucho tiempo.
Y no me importa la larga espera.
Y, salido de entre la multitud de la ciudad,
un hombre, un pequeño punto,
sube por la colina.
¿Quién será?, ¿quién será?
Y cuando esté aquí,
¿qué dirá?, ¿qué dirá?
Llamará: - Butterfly- desde lo lejos;
yo sin responder.
Estaré escondida.
Un poco por bromear,
y un poco por no morir
al primer encuentro.
Y él, un poco ansioso,
llamará, llamará;
“Pequeñita, mi pequeña esposa, perfume de verbena”,
los nombres que solía llamarme.
Todo esto sucederá,
te lo prometo.
Guárdate tus temores,
¡yo con segura fe lo espero!"



Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Leopoldo_Metlicovitz,_1904_-_Madama_Butterfly.jpg

lunes, 10 de agosto de 2020

El indomable Robert Mitchum

Más allá de los papeles que hacía en el cine, Robert Mitchum tenía fama de tipo duro en Hollywood y ciertamente lo era, no en vano tuvo una juventud muy dura, en la que vagabundeo en trenes por todo el país y en la que tuvo que ganarse la vida como bien pudo ya fuera como portero de cabaret, estibador, minero y hasta boxeador profesional (llegó a disputar 27 combates en pesos pesados). Quizás por todo ese equipaje de vivencias tenía un aura especial para las actrices, cansadas de tanto melifluo guapetón y por supuesto no era un actor fácil para manejarlo como una marioneta.

Se cuenta que un director de cine poco avisado, en la primera película que rodó con Robert Mitchum, lo quiso meter en cintura y antes de empezar a rodar le soltó:

-Le advierto querido Mitchum, que yo no soy dueño de mis nervios. Cuando me enfado con un actor, le insulto, aunque sea de la talla de usted. Claro que el enfado se me pasa muy pronto y quedo tan amigo como antes.

Mitchum me supongo que sin descomponer en absoluto el gesto le regalaría una de esas miradas suyas cargadas de ironía y le replicó:

- Es una curiosa coincidencia. A mí los nervios se me alteran también facilmente. En cuanto me dicen algo desagradable me lío a puñetazos. Claro que el enfado se me pasa también en seguida y entonces, lo primero que hago es ir a la clínica a ver a mi víctima.

El rodaje seguro que fue como la seda; de hecho, a pesar de parecer no hacer nada en pantalla Mitchum era un actor metódico que se preparaba sus papeles a conciencia, resultando un actor muy apreciado por todos los directores. No es de extrañar que el propio Mitchum, que nunca se dio mucha importancia, dijera de si mismo:

“He interpretado todo, excepto a enanos y a mujeres. La gente no es capaz de decidir si soy el mejor actor del mundo o el peor. De hecho, yo tampoco. Se ha dicho que minimizo tanto que podría haberme quedado en casa. Pero debo ser bueno en mi trabajo. Si no, no me llevarían a rastras por el mundo a esos precios”

Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Se enlaza fuente original:

domingo, 9 de agosto de 2020

El violín de Ingres, Stendhal y Man Ray

Ingres, además de un maravilloso pintor, fue un gran aficionado a la música y un adelantado violinista. En determinados momentos llegó a ser segundo violinista de la Orquesta del Capitolio de Toulouse e incluso tuvo la oportunidad de tocar en recitales organizados por el más grande de los violinistas, el incomparable Niccoló Paganini. En cualquier caso, el violín no dejaba de ser un pasatiempo para Ingres, una distracción para relajar la tensión de su verdadera vocación, la pintura. Y así, para hacer referencia a una afición paralela a la vocación principal, se utiliza la expresión "El violín de Ingres". Un ejemplo claro serían Einstein, que también tocaba el violín para olvidar los números o Woody Allen con su clarinete para alejarse momentáneamente de sus películas.

Ingres tenía como compositores predilectos a Beethoven y a Bach y tenía la manía de desconfiar de aquellos que no amaban la música, es más, no era propenso a admitir entre sus amigos a aquellos que renegaran de Beethoven o Bach, figuras que consideraba sagradas. En cierta ocasión, llegó incluso a romper sus relaciones de amistad con Stendhal, el famoso escritor de "Rojo y negro" o "La cartuja de Parma" por dicho motivo. Y es que al bueno de Stendhal (seudónimo de Henry Beyle), durante una conversación con Ingres no se le ocurrió otra cosa que decir que a Beethoven le faltaba melodía. 

Cuando terminó el encuentro, Ingres indicó de forma rotunda a su sirviente: 

- Si vuelve este señor le dices que no estoy en casa. para él ya no estaré nunca más.

La fotografía de cabecera es la famosa obra de Man Ray titulada "El violín de Ingres" (1924) y la modelo es Lee Miller. El fotógrafo tuvo sin duda una visión totalmente diferente de los entretenimientos que puede ofrecer un violín y la forma en que debe ser tocado.

Imagen: La fotografía está tomada de Flickr donde figura con licencia Creative Commons (CC BY 2.0). Se enlaza la fuente original:
https://www.flickr.com/photos/60378497@N02/5528810655

Hay gentes que lo poseen todo: Jean Cocteau


"Hay gentes que lo poseen todo y no consiguen hacerlo creer; ricos tan pobres y nobles tan vulgares que la incredulidad que suscitan acaba por hacerlos tímidos y les da una actitud sospechosa. En algunas mujeres, las más hermosas perlas resultan falsas. En cambio, en otras las perlas falsas parecen verdaderas. De igual modo, hay hombres que inspiran una confianza ciega y que gozan de privilegios que no podrían pretender. Guillermo Tomás pertenecía a esa raza de ventura. Se le creía. No necesitaba adoptar precaución alguna ni hacer ningún cálculo. Una estrella de mentira le llevaba derechamente a su objeto. Así, nunca tenía el rostro preocupado, turbado ni ceñudo. No sabiendo nadar ni patinar, podía decir: «Yo patino y yo nado.» Todos le habían visto sobre el hielo y en el agua. Un hada especial da esa suerte en el nacimiento. Hay algunos que triunfan y a cuya cuna no acudió más hada que esa. Nunca se le ocurrió a Guillermo hacer su examen y pensar: «¿Cómo saldré de esto?», o «Estoy engañando», o «Soy un miserable», o «Soy un hombre hábil». Caminaba estrechamente unido a su fábula. Cuanto más vivía su papel, más se incorporaba a él y más le aportaba ese fuego y esa franqueza que persuade."

El fragmento pertenece a la novela "Tomás el impostor" (1923) obra de Jean Cocteau. 

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons dónde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Cocteau_1923.jpg 

sábado, 8 de agosto de 2020

Molière y la virtud


En cierta ocasión el gran dramaturgo y actor francés Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673), para todos más conocido por "Moliére", se encontró en su paseo con un pobre que pedía limosna y al que generosamente le dio un Luis de oro. El pedigüeño no daba crédito a la excelencia de la ayuda recibida y creyendo que su benefactor se había equivocado al sacar la moneda de su bolsa se dirigió a él presurosamente y le dijo: "No quisiera ser un aprovechado con quien tuvo caridad conmigo".
Molière, autor de obras como "El avaro", le contestó que no había sido error alguno y que podía quedarse con la moneda, añadiendo otra de igual valor para premiar la honradez de aquel hombre. Posteriormente comentó: "¡Dios mío, donde fue a refugiarse la virtud!"

Algo que bien podríamos decir hoy en día, viendo el estado en el que se encuentran las élites.

En el cuadro aparece un detalle del retrato de Molière realizado por Pierre Mignard y que se exhibe en el Museo Condé  - Chantilly (Francia)

Imagen: Pertenece a los fondos de Wikimedia Commons donde aparece como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Pierre_Mignard_-_Portrait_de_Jean-Baptiste_Poquelin_dit_Moli%C3%A8re_(1622-1673)_-_Google_Art_Project_(cropped).jpg

viernes, 7 de agosto de 2020

Chopin y las musas

La música de Chopin parece tocada por la mano de los dioses. Sus nocturnos, polonesas, valses o mazurkas son preciosas obras de orfebrería musical, perfectas en cada silencio y en cada nota, unas notas que a veces resultan aparentemente tímidas o cargadas de emociones y otras agitadas por un frenesí sonoro pleno de efervescencia. Todo parece espontáneo, rebosante de una falsa sencillez que difícilmente oculta el arduo trabajo que hay tras cada vaivén de las notas. La relación del músico polaco con las musas era chispeante y fluida, pero tras el primer esbozo de la idea de una nueva obra trabajaba sobre la misma de forma incansable y agotadora. Así nos lo cuenta, George Sand, la que fue su compañera sentimental durante varios años:

"Su creación era espontánea y milagrosa. Encontraba sin buscar, sin preverlo. Llegaba a su piano de manera súbita, completa, sublime, o cantaba en su cabeza durante un paseo, y se impacientaba por tocarla para sí mismo. Pero luego comenzaba la labor más estremecedora que jamás haya visto; una serie de esfuerzos, de vacilaciones y de angustias por volver a capturar ciertos detalles del tema que había oído; aquello que había concebido como un todo, lo analizaba demasiado cuando deseaba escribirlo, y su remordimiento al no volver a encontrarlo, en su opinión, claramente definido, lo sumía en una especie de desesperación. Se encerraba en su cuarto durante días, llorando, caminando, rompiendo sus plumas, escribiéndolo y borrándolo una y otra vez, y recomenzando al día siguiente con una perseverancia minuciosa y desesperada. Se pasaba seis semanas en una sola página para escribirla finalmente tal como la había anotado la primera vez."

En el Olimpo de la Música hay muchos dioses, pero cuando hablamos del piano, Chopin es uno de los más poderosos. En la foto de cabecera podemos ver el monumento "Chopin al piano y su musa" (1906), una maravillosa obra en mármol de Jacques Fromment-Meurice que adorna el parisino Parque Monceau. La mujer que abandonada a las emociones descansa a los pies de Chopin, mientras la velada musa arroja sus flores sobre el compositor, es una perfecta representación del poder de su música, del placer inmenso de cerrar los ojos y dejarse llevar por un universo sonoro sin igual.

Y evitando los nocturnos, sirva de ejemplo este Vals Op. 64.2 tocado por Valentina Lisitsa:

Imagen: La fotografía es obra de Guillaume Jacquet y esta tomada de Wikimedia Commons, donde figura como Dominio Publico (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Parc_Monceau_20060812_Frederic_Chopin.jpg

jueves, 6 de agosto de 2020

"El lobo estepario" de Hermann Hesse



"Quisiera   o vencer   dentro   de   sí   al   lobo   y   vivir enteramente  como  hombre  o,  por  el  contrario, renunciar  al hombre  y  vivir,  al  menos,  como  lobo,  una  vida  uniforme,  sin desgarramientos.  Probablemente  no  ha  observado  nunca  con atención  a  un  lobo auténtico; hubiese  visto  entonces  quizá  que tampoco  los  animales  tienen  un  alma unitaria,  que  también  en ellos,  detrás  de  la  bella  y  austera  forma  del  cuerpo,  viven  una multiplicidad de afanes y de estados; que también el lobo tiene abismos  en  su  interior, que  también  el  lobo  sufre."

El fragmento pertenece a "El lobo estepario" (1927), obra del escritor Hermann Hesse. El libro fue creado en una época de profunda tristeza para el literato; tras casarse, abandonó a su esposa a las pocas semanas y abrumado por la dificultad psicológica que sentía para relacionarse con el mundo exterior, se vio abocado a un creciente aislamiento que le atormentaba, sentimientos que vuelca en las experiencias de Harry Haller, el protagonista de la obra. 

Imagen: La fotografía esta tomada de Pxfuel, donde figura libre para su uso. Se enlaza fuente original:
https://www.pxfuel.com/es/free-photo-oshyg

miércoles, 5 de agosto de 2020

Bukowski: "Hola y adiós"


"No hay infierno como tu propio infierno, ninguno es comparable, te retuerces entre las sábanas por la noche, tienes el culo helado, la mente en llamas, todo es estúpido, estúpido, mientras estás atrapado en tu pobre cuerpo y en tu pobre vida y todo se disuelve, se disuelve, se disuelve en la nada. Como todos los demás cuerpos, como todas las demás vidas, se nos va descartando, nos derriba la enfermedad el roce continuo contra los años difíciles, los años más difíciles. No hay escapatoria, sencillamente tenemos que arrostrarlo, aceptarlo, o como la mayoría, no pensar en ello. En absoluto. Te quitas y te pones los zapatos. Las vacaciones vienen y van. Hola, adiós. Te vistes, te desvistes. Comes, duermes. Conduces un automóvil. Pagas impuestos. Te lavas debajo de los brazos y detrás del cuello y restriegas con fuerza todo lo demás, desde luego. Elige el ataúd con tiempo. Palpa la madera tersa. Opta por un interior suave, acolchado, caro. El vendedor te felicitará por tu buen gusto. Luego atérralo. dile que quieres probar si te va bien. 

No hay infierno como tu propio infierno y nunca hay nadie más para compartirlo contigo. Es como si fueras la única persona sobre la faz de la tierra. A veces te sientes como si lo fueras. Y tal vez lo seas. Mientras tanto, sácate las hebras del ombligo, acepta lo que hay, echa un polvo de vez en cuando, no te comprometas con nada en absoluto. Siempre ha sido así, siempre ha sido así. No grites. no queda nadie que te oiga. Qué cosas tan raras, qué cosas tan raras estas ciudades, estos árboles, nuestros pies caminando por las aceras, la sangre en nuestro interior que lubrica nuestros corazones, los siglos finalmente destrozados mientras te pones los calcetines y te los subes por encima de los tobillos"

El poema "Hola y Adiós" de Charles Bukowski, que nosotros, seguramente de forma totalmente imperdonable, hemos modificado la forma de presentarlo hasta hacerlo parecer prosa, pertenece a la colección de poemas póstumos "¡Adelante! Nuevos Poemas" (2006). Bukowski, que redactó esos poemas poco antes de morir, decía de esa etapa creativa: "Las palabras son más sencillas pero más cálidas. Me alimento de distintos surtidores. Estar ya cerca de la muerte es vigorizante"

En el original de "Hola y adiós", cada frase, al igual que el poema en si, comienza con minúsculas. Disculpen el atrevimiento.

Imagen: Tomada de Flickr donde aparece etiquetada con licencia Creative Commons (CC BY-NC 2.0). Enlazamos la fuente original:

martes, 4 de agosto de 2020

Carl Gustav Jung describe nuestra mente


"Imagínese que tenemos que describir e interpretar un edificio cuya planta superior fue erigida en el siglo XIX, la planta baja data del siglo XVI, y un examen detallado de la mampostería revela el hecho de que fue reconstruida partiendo de un torreón del siglo XI. En el sótano descubrimos cimientos romanos, y bajo aquél una caverna sellada, en cuyo suelo se hallan utensilios de piedra y en las capas inferiores restos de fauna de la era glacial. Esta sería una imagen aproximada de la estructura de nuestra mente."

El fragmento pertenece a la obra "Alma y tierra" de Carl Gustav Jung, uno de las figuras claves del psicoanálisis; fue colaborador en sus primeros años de Sigmund Freud pero tomó su propio rumbo más tarde creando la Escuela de Psicología Analítica, también llamada psicología de los complejos y psicología profunda. 

Imagen: La imagen esta tomada de Flickr donde figura con etiqueta Creative Commons → (CC BY 2.0). Se enlaza la fuente original
https://www.flickr.com/photos/orionpozo/6914204764

lunes, 3 de agosto de 2020

Los problemas de Beethoven con su aseo


Beethoven era un ser ciertamente singular y una de las manías que tenía, especialmente en momentos de gran concentración creativa, era la forma en la que procedía a su aseo, un asunto que le provocaba no pocos problemas con sus vecinos y del que se hacían eco en la estupenda película "Copying Beethoven" (2006 - Agnieszka Holland) de la que enlazamos un fragmento al final, unas imágenes que probablemente se basaban en el contenido de la biografía que sobre el compositor escribió su discípulo y secretario Anton Schindler: "El Beethoven que yo conocí", un libro del que entresacamos el siguiente fragmento:

"Lavarse y bañarse estaban entre las necesidades más imperiosas de la vida de Beethoven. A este respecto era un verdadero oriental: en su opinión, Mahoma no exageraba ni un ápice en el número de abluciones que prescribió. Si no se había vestido para salir durante las horas de trabajo matutinas, solía colocarse en paños menores frente al lavabo y verter sobre sus manos grandes jaras de agua, cantando escalas a voz en cuello o a veces tarareando muy alto para sí. Entonces daba zancadas por el cuarto con ojos inquietos o fijos, anotaba algo, y tornaba a verter agua y a cantar ruidosamente. Estos eran momentos de profunda meditación, que a nadie hubieran incomodado de no ser por dos infortunadas circunstancias. La primera era que los sirvientes a menudo estallaban de risa. Esto encolerizaba al maestro, quien a veces los increpaba con un lenguaje que lo hacía parecer aún más ridículo. La segunda era que Beethoven entraba en conflicto con el casero, pues con demasiada frecuencia el agua derramada era tanta que se filtraba a través del piso. Esta era una de las principales razones de la impopularidad de Beethoven como inquilino. EL piso de su sala tendría que haber estado asfaltado para impedir que se filtrase toda aquella agua. ¡Y el maestro era totalmente inconsciente del exceso de inspiración que corría bajo sus pies!"

Ed Harris fantástico como Beethoven. Aquí lo tienen en pleno proceso creativo y recurriendo como dice el texto a sus remojones inspiradores:


Imagen: Desde Wikimedia Commons donde figura como Dominio Publico (CC0). Enlazamos la fuente original:
https://es.wikipedia.org/wiki/Copying_Beethoven#/media/Archivo:Beethoven.jpg

domingo, 2 de agosto de 2020

"Her" o el amor virtual



"¿Sabes? A veces siento que ya he sentido todo lo que voy a sentir jamás. Y de aquí en adelante nunca voy a sentir algo nuevo. Sólo versiones más pequeñas de lo que ya he sentido."
Theodore (Joaquin Phoenix)
Her (2013 - Spike Jonze)8'0/10 en IMDB - 7'5/10 en Filmaffinity

Película maravillosamente compleja sobre las relaciones humanas, sobre el amor, a través de la singular "relación" de un ser solitario con un programa de inteligencia artificial ciertamente "humano". ¿Es eso posible, puede hablar una película sobre las relaciones humanas sin que estas sean reales? Si Michel Piccoli en "A tamaño natural" (1973 - Berlanga) ya se enamoraba de un maniquí en el que encontraba más armonía que en las relaciones de pareja, en esta película de Spike Jonze nos abocamos al abismo de una relación gobernada por la inteligencia todopoderosa de un programa informático que puede amoldarse a nuestros intereses y emociones de una forma tan perfecta, de una manera tan catártica, que las relaciones humanas, por norma más triviales y anodinas, podrían llegar a quedar simplemente relegadas a un segundo plano; en especial en un mundo de personas totalmente interconectadas pero en el que no existe la verdadera comunicación. Samantha, el ser virtual (con voz de Scarlett Johansson) del que se enamora nuestro protagonista Theodore (Joaquín Phoenix) es un ente perfecto. El poder de la palabra, la modulación de la voz, el recurso de encontrar siempre la respuesta correcta como un potente ordenador que juega al ajedrez y sabe de antemano todas las combinaciones posibles, la posibilidad de descifrar en las inflexiones de voz, en los silencios o en las dudas las emociones de aquel con quien habla como ningún ser humano podría hacerlo, otorga a ese “ser” un poder casi divino sobre la persona que, abatido en el mundo de la realidad se somete desesperado al sucedáneo de una relación meramente virtual. No hay olor, no hay sabor, no hay cuerpo, no hay ojos a los que mirar ni labios a los que besar y sin embargo la simple conexión emocional, la mera ilusión de no estar solo y de ser escuchado podría llegar a sustituir el calor humano y el alivio de un abrazo. Película para ser pensada infinitamente, con diálogos apasionantes, con un actor que esboza en un gesto mil verdades. Una película que he tardado demasiado tiempo en descubrir y que recomiendo a todos.

Theodore se dedicaba a escribir cartas por encargo, a plasmar los sentimientos imaginados de otras personas en palabras que estos no tenían tiempo o la habilidad necesaria para escribirlas; creaba fantasías para los demás, regalaba sonrisas y felicidad a los que las recibían. Solo al final, curado de un amor real a través de uno virtual, se atreve a escribir una carta firmada esta vez por sí mismo para su ex mujer. La carta decía así:

"Querida Catherine. He estado sentado aquí pensando en todas las cosas por las que quiero disculparme. Todo el dolor que nos causamos mutuamente. De todo por lo que te culpé. Todo lo que necesitaba que fueras o dijeras. Lamento eso. Siempre te amaré por qué crecimos juntos. Y me ayudaste a ser quien soy. Solo quería que supieras que siempre habrá una parte de ti dentro de mí. Y estoy agradecido por eso. En quien sea que te conviertas y donde sea que te encuentres en el mundo te envió mi amor. Eres mi amiga hasta el final. Con amor, Theodore."

Imagen: Tomada de Flickr donde presente licencia Creative Commons (CC BY-NC-SA 2.0)Enlazamos la fuente original:
https://www.flickr.com/photos/thiagomartins/12023599805

sábado, 1 de agosto de 2020

Homenaje a Alan Parker (D.E.P.)


"El corazón del ángel" que velaba de Alan Parker está roto tras su fallecimiento ayer, día 31 de julio. El director nunca quiso ser un ladrillo más en "El muro" de la mediocridad y "Después del amor" que sentía por su Londres natal, no tardó en claudicar ante la llamada de Hollywood, una llamada que rara vez un director ambicioso "Evita" y emprendió rumbo hacia sus sueños. Lo hizo discretamente, en "El expreso de medianoche", volando como un "Pajarito" ("Birdy") que con "Alas de libertad" se encamina hacia la meca del cine para atender "Los compromisos" ("The Commitments") que allí le esperaban. Lo recibieron con honores, con pancartas que rezaban "Bienvenido al Paraíso" y el no defraudó con su primera película en aquellas tierras. Cuando paseaba por las calles de Nueva York sentía que en cualquier momento podía encontrarse con "Bugsy Malone, nieto de Al Capone", pero esas cosas solo ocurrían en sus películas. Era una tierra extraña aquella que le acogía, de grandes contrastes y de grandes rencores, un lugar en el que "Nadie nace odiando, te enseñan a odiar" y entendió que, si "Arde Mississippi" y todo Estados Unidos, es porque hoy igual que ayer, desgraciadamente, los negros siguen siendo ciudadanos de segunda. Igualmente aborrecía la pena de muerte que tan alegremente se impartía en la nueva Babilonia y en su lucha cinematográfica por salvar "La vida de David Gale" esculpió un alegato de luz por que un hombre no arrebatara la vida a otro en nombre de la justicia. Entre trabajo y trabajo gustaba tomar un descanso en "El balneario de Battle Creek" o en otro lugar parecido, no buscaba como otros "Cuerpos perfectos", solo salud, pero esos descansos a la larga no fueron suficientes para vencer una terca enfermedad que le fue poco a poco robando la vida. Ayer, a los 76 años, llegó el fin y cabe la posibilidad de que sus restos descansen junto a "Las cenizas de Ángela". Alan Parker, estaba hecho de cine, era actor, director, guionista y productor, sus películas cosecharon hasta 10 premios Oscar y multitud de otros galardones y llegó a ser reconocido con la Orden del Imperio Británico. Pagó con sudor el precio de la “Fama", pero la consiguió merecidamente y desde ayer ganó también la inmortalidad. (D.E.P)


Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - (Autora Lisa Moran Parker) . Etiquetada como (CC BY-SA 1.0) Enlazamos la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Alan_Parker_(Director),_London,_2012_(cropped).jpg

viernes, 31 de julio de 2020

Cinema Paradiso: "Hagas lo que hagas ¡ámalo!"


Alfredo - Cada uno de nosotros tiene una estrella que ha de seguir. Márchate, esta tierra está maldita. Mientras permaneces en ella te sientes en el centro del mundo. Te parece que nunca cambia nada. Luego te vas un año, dos, y cuando vuelves todo ha cambiado, se rompe el hilo conductor. No encuentras a quién querías encontrar. Tus cosas ya no están. Has de ausentarte mucho tiempo, muchos años, para encontrar a tu vuelta a tu gente, la tierra donde naciste. Pero ahora no es posible creo que estas más ciego que yo.
Totó - ¿Quién dijo eso Gary Cooper, James Stewart, Henry Fonda eh?
Alfredo - No Totó eso no lo dijo nadie, esto lo digo yo. La vida no es como la has visto en el cine, la vida es más difícil. ¡Márchate! ¡Regresa a Roma! Eres joven, el mundo es tuyo, yo ya soy viejo, no quiero oírte más, sólo quiero oír hablar de ti.

Alfredo - No regreses. No pienses en nosotros. No telefonees, no escribas. No te dejes engañar por la nostalgia. Olvídate de todos. Si no resistes y vuelves, no quiero que me veas. No te dejaré entrar en mi casa ¿entendido?
Totó - Gracias por todo lo que has hecho por mi
Alfredo - Hagas lo que hagas ¡ámalo! Como amabas la cabina del Paradiso cuando eras niño.

Ese par de escenas en las que el ciego Alfredo invita a volar al joven Totó son bellísimas y cargadas de una significación muy actual ahora que muchos jóvenes han de marchar lejos para poder encauzar sus vidas. "El mundo está lleno de Totós" decía su director, Giuseppe Tornatore, por eso será que esta película nos gusta tanto a todos. Ayer volví a ver Cinema Paradiso (la versión del director) y queda claro que según cambiamos con la edad cambia la forma en la que vemos unas películas que se supone siguen siendo las mismas. Se llega a etapas en las que los mensajes que pasaban desapercibidos florecen de forma rotunda ante nosotros como ecos de nuestra propia experiencia. Si antes uno solo tenía ojos para el pequeño Totó (Salvatore Cascio de niño y Marco Leonardi de adolescente), ahora el Alfredo que nos regala Philippe Noiret me parece inmenso, al igual que el Totó adulto de Jacques Perrin; la escena en la que habla con su madre ya mayor encierra muchas verdades. Lo que me gustaba de anteriores visionados me sigue gustando, pero ahora se añaden más cosas. Tan solo una cosa no cambia, el embrujo de la maravillosa música que Morricone compuso para esta película. 

Giancaldo, el pueblecito siciliano, del que marchará Totó para hacerse un gran director de cine, no existe en realidad, es un trasunto del pueblo también siciliano de Bagheria, muy cercano a Palermo, donde nació el director de la película, Giuseppe Tornatore, que desde muy niño era un gran aficionado a la fotografía y al cine. Me gustaría saber cuántas semejanzas hay entre Tornatore y el pequeño Totó que seguro son muchas ¿Conocería Tornatore al loco que decía ser dueño de la plaza donde estaba el Cinema Paradiso? El director se reservó un cameo muy especial en la película, casi poético, pues es el propio Tornatore el que en la película recoge la cinta con los fragmentos de los besos censurados que Alfredo guardó durante años y hace de operador de cámara ante el emocionado Totó que rompe a llorar ante tan delicado regalo. Un final para quitarse el sombrero. La realidad es que, con esta película, Tornatore consiguió la que posiblemente sea la mejor declaración de amor al cine que se haya filmado nunca. Los italianos a veces se pasan de azúcar en sus películas, pero cuando dan con el punto justo son imbatibles.


Imagen: Desde Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Enlazamos la fuente original
https://it.wikipedia.org/wiki/File:Nuovo_Cinema_Paradiso_(film).jpg

jueves, 30 de julio de 2020

Miguel Ángel y la perfección


"La perfección no es cosa pequeña, pero está hecha de pequeñas cosas"

Son palabras de Miguel Ángel Buonarroti, quien tras su obstinada búsqueda de la verdad en el arte sabía muy bien de lo que hablaba.  En cierta ocasión un amigo suyo observando una obra sobre la que estaba trabajando el artista le dijo:
- ¡Pero Miguel Ángel, no has avanzado nada!

El escultor pacientemente empezó a señalarle como había perfeccionado y pulido unos detalles de la mano, como había mejorado la sombra de determinados músculos para darle más sensación de vida o modificado alguna doblez del vestido para que la luz incidiera de forma diferente. Ante esta explicación, el amigo lo interrumpió y le dijo:

- Pero… eso son solo meros detalles, bagatelas.

- Ciertamente, son solo detalles - le contestó Miguel Ángel mientras le miraba fijamente - pero la perfección se hace de detalles; y la perfección no es de ninguna manera una bagatela.

No es de extrañar que ante tal búsqueda de la perfección, una vez Miguel Ángel terminó su Moisés, (escultura que bien pudiera ser la de la anécdota anterior) y viendo aquellas venas por las que sin duda debía correr la sangre, la tensión de los músculos, los cabellos de aquella barba que en modo alguno podrían ser de piedra y la vivacidad de aquel airado rostro, el escultor tras golpear la rodilla de la obra con su martillo le gritara: ¡Habla!

Para la imagen de cabecera hemos elegido un retrato de Miguel Ángel obra de Daniele da Volterra, un buen artista al que, por avatares del destino, se terminó conociendo como "Il braghettone" tras cumplir con el encargo papal de pintar paños sobre los cuerpos desnudos de la Capilla Sixtina. Más abajo podemos ver un detalle del famoso Moisés que pertenece al proyecto funerario de Julio II en San Pietro in Vincoli (Roma)

Imágenes: Ambas están tomadas de Wikimedia Commons. Enlazamos las fuentes originales:

miércoles, 29 de julio de 2020

Truman Capote y las estaciones


"Toda vida humana tiene sus estaciones, y no hay caos interior que dure indefinidamente. El invierno no dura siempre. También existen el verano y la primavera, y aunque a veces, cuando las ramas siguen oscuras y la tierra se resquebraja con el hielo, llega uno a pensar que nunca van a llegar, esa primavera y ese verano llegan, llegan siempre"

Son palabras de Truman Capote recogidas en una carta de este citada en la biografía que le dedicó Gerald Clarke. No cabe duda que para un escritor la mejor primavera es no sentir el pavor del papel en blanco, la falta de ideas, el bloqueo creativo. Truman Capote parecía no tener este problema; era un escritor en extremo meticuloso y al parecer guardaba en su cabeza, como si de un tesoro se tratase, la planificación, con todo lujo de detalles, de todos los libros que iba a escribir en el futuro. Así lo contaba el también escritor Paul Bowles:

"Un día Truman nos trazó su programa literario para los siguientes veinte años. Era tan detallado que por supuesto lo tomé como una fantasía. Parecía imposible que alguien supiese con tanta anticipación lo que iba a escribir. Pues bien, todas las obras que había descrito en 1949 fueron apareciendo, una tras otra, en los años posteriores. Estaban todas en su cabeza esperando a ser incubadas."

En la foto se puede ver a Truman Capote retratado por Roger Higgins en 1959.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons donde figura como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:

Citas de "Revolutionary Road" (2008)


“Si estar loco significa vivir la vida como si importara, entonces no me importa que estemos locos de atar.”
April Wheeler (Kate Winslet)

"No es realista que un hombre con una mente refinada siga haciendo año tras año un trabajo que no soporta, que llegue a su casa, a un lugar que no soporta, con una esposa que no soporta las mismas cosas. Toda nuestra existencia se basa en la premisa de que somos especiales y superiores al resto. Pero no lo somos. Somos como todos los demás. Míranos. Creímos la misma ridícula falsa ilusión. La idea de que hay que resignarse y sentar cabeza cuando tienes hijos. Y nos hemos castigado mutuamente por ello."
April Wheeler (Kate Winslet)

"Si quieres tener una familia debes tener un empleo. Si quieres una casa muy linda y un dulce hogar debes tener un empleo que no te guste."
John Givings (Michael Shannon)

“Saber lo que tenemos. Saber lo que necesitamos. Saber de lo que podemos prescindir.”
Frank Wheeler (Leonardo di Caprio)

Revolutionary road (2008 - Sam Mendes) 
7'3 en IMDB - 6'9 en Filmaffinity
El libro original (mismo título) de Richard Yates, es aún mejor que la película, cumpliendo la norma.

Imagen: Desde Flickr - Tangqkiu - Se presenta etiquetada como Creative Commons (CC BY-NC 2.0)
Fuente: https://www.flickr.com/photos/tangqiu/3230774411

martes, 28 de julio de 2020

¿Cuál fue el Trabajo Final de Carrera de Steven Spielberg?


Steven Spielberg cursó en su juventud la Carrera de Cine y Artes Electrónicas por la Universidad de California, pero abandonó prontamente los estudios para empezar su exitosa carrera como director de cine. No le hizo falta el título para convertirse en uno de los profesionales más exitosos y respetados de Hollywood,  pero llegó un momento en que esa incomoda sensación de lo inacabado se apoderó de él, y por mucho que ya no le hicieran falta para nada, en 2002,  33 años después de haberlos abandonado, decidió dar cima a sus estudios. El caso es que cuando uno va a terminar una carrera universitaria tiene obligatoriamente que presentar su Trabajo de Fin de Carrera y Spielberg, por muchos éxitos y dinero que atesorase no iba a ser una excepción. Así que, mientras sus compañeros de carrera presentaban pequeños cortos de escasos minutos y factura casera, él ni corto ni perezoso, e intentando asegurarse "el aprobado" se decidió a presentar ni más ni menos que "La lista de Schindler". Por supuesto aprobó. El que puede puede...

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - (CC BY-SA 3.0). Se enlaza la fuente original:

Schopenhauer: Sobre la vida y la mentira


"Cada día supone una pequeña vida. Cada despertar y levantarse es un pequeño nacimiento, cada fresca mañana una pequeña juventud y cada irse a la cama y dormir una pequeña muerte"

Son palabras de Arthur Schopenhauer recogidas en su obra "El arte de envejecer" y tan ciertas que esta entrada debería terminar con ellas. A pesar de ello nos atreveremos a contar una anécdota del filósofo para acercarnos un poco más a su forma de ser. Se cuenta que siendo profesor en Berlín, al iniciarse un nuevo curso y en la primera clase en la que conocía a sus nuevos alumnos solía preguntarles:  

- "Por favor, que levanten la mano todos los que hayan leído mi libro sobre las relaciones humanas y la mentira".

Por norma, solían levantar la mano un número considerable de alumnos, momento en el que Schopenhauer daba su primer golpe de efecto a la clase y les decía:

- "Estupendo. Tras esto sé que van a escuchar con atención y conocimiento de causa la lección de hoy sobre la mentira humana, ya que si quieren que les sea franco nunca he escrito ningún libro ni publicación sobre ese tema."

Y para terminar dejamos otra pildorita de las suyas, que igual tacita a tacita nos anima a leer más sobre su persona:

"La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren"

Imagen: Desde Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Enlace a la fuente original:
https://es.wikipedia.org/wiki/Arthur_Schopenhauer#/media/Archivo:Arthur_Schopenhauer_by_J_Sch%C3%A4fer,_1859b.jpg

lunes, 27 de julio de 2020

Doisneau Vs Onetti: Duelo de besos


"Se detuvieron los coches y cruzó, llegando hasta la plaza. Siguió andando, siempre calmoso. Una canasta con flores le recordó la verja de Palermo, el beso entre jazmines de la última noche. La cabeza despeinada de la mujer caía en su brazo. Luego el beso rápido en la esquina, la ternura en la boca, la interminable mirada brillante. Y esta noche, también esta noche. Sintió de improviso que era feliz; tan claramente, que casi se detuvo, como si su felicidad estuviera pasándole al lado, y él pudiera verla, ágil y fina, cruzando la plaza con veloces pasos."

El fragmento pertenece al cuento "El posible Baldi" del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (supongo que su segundo apellido "Borges" quedó en la sombra por las posibles confusiones. No es lo mismo decir que un libro es de Onetti que adjudicárselo a Borges). Para ilustrar este precioso fragmento nos hemos decidido por esa foto de Robert Doisneau titulada "Le baiser de l'hôtel de Ville" (1950) popularmente conocida como "El beso" y que traducido sería "El beso del Ayuntamiento" (de Paris).

Imagen: Tomada de Flickr donde figura con licencia Creative Commons:   (CC BY-NC-ND 2.0)
Fuente originalhttps://www.flickr.com/photos/sebastianba/157333167

domingo, 26 de julio de 2020

Homenaje a Olivia de Havilland (D.E.P.)


Ni sumida profundamente en "El sueño de una noche de verano" habría pensado Olivia de Havilland que alcanzaría la edad de 104 años con la que hoy se ha despedido de todos nosotros. Nadie ha sabido mucho de como ha sido "La vida intima de..." Lady Olivia, ni sus secretos para alcanzar tal longevidad, pero la verdad es que con el tiempo, "Lo que el viento se llevó" fue únicamente su juventud. En sus últimos momentos era "Una mujer atrapada" en un cuerpo orgulloso que ya a duras penas le respondía y que tan solo disfrutaba viendo sus películas y la "Luz en la ciudad" cada nuevo día. Sabía muy bien que todos le preparaban "Una canción de cuna para un cadáver" que se intuía próximo pero que se resistía a cerrar los ojos. Ella por su parte solo se preguntaba como serían las cosas "Si no amaneciera", pero "Como ella sola" sabía, no se puede ver el futuro "A través del espejo", hay que esperar el momento para ver que hay más allá del azogue de nuestras vidas. La relación con su hermana Joan Fontaine, propia de un "Nido de víboras" terminó hace solo unos años y tras la muerte el pasado febrero de "El macho" Kirk Douglas había quedado como "La heredera" única de un Hollywood que con su perdida, dice ya adiós a sus glamurosas y "Adorables estrellas". Es como si todo aquel mundo hubiese sido arrasado por "La carga de la brigada ligera" galopando con sus sables al viento. Ella, que tuvo "Predilección" en tantas ocasiones por Errol Flynn, conocido como "El capitan Blood", y al que amorosamente acompañó, bien "Camino de Santa Fé" o de pendencias hacia "Dodge City", se descalzó tan pronto como pudo para engañar a la muerte, después de saber que todos sus compañeros de generación "Murieron con las botas puestas",  y curiosamente el truco le funcionó hasta hoy mismo. A estas alturas, a "La pelirroja" que antaño gritaba "Es amor lo que busco" ya no le quedaba sitio para "Caprichos del corazón" ni para recibir "De nuevo el amor", y afortunadamente la prensa ya no la acosaba con "El enjambre" de periodistas "En busca del oro" de una exclusiva tal y como lo hacían en el pasado. Ahora, eso si, con la noticia de su muerte, con el fin de una época del cine que su marcha representa, ni "Robin Hood", como buen "Caballero y ladrón" podría robarle su último momento de estrellato, su postrera primera página. Ella no tenía prisa, intuía que "La noche es la enemiga", pero como "El rebelde orgulloso" que tantas cosas  le enseñó, sabía bien que "El hombre propone" pero solo Dios dispone el momento final. Llegada la hora, puede que, como todos, haya pasado "Diez horas de terror" antes del final, pero las afrontó convencida de que llegado el momento, y tras unos años en que presintió muy cercano al barquero, podrá mirarle cara a cara y decirle "No serás un extraño". (D.E.P.)

Este pequeño homenaje realizado con los títulos de prácticamente todas las películas importantes de Olivia de Havilland, es una adaptación del que no hace mucho le dedicamos en este mismo blog con motivo de su último cumpleaños. Pensamos que no había mejor reconocimiento que repasar los títulos que la hicieron una estrella.

El día que Oscar Wilde confesó un asesinato


Oscar Wilde, cuyo nombre completo era Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde (más irlandés no cabe) siempre sostuvo que son muy pocas las personas que en realidad se paran a escuchar con atención lo que decimos. En cierta ocasión se decidió a demostrarle a un amigo la validez de tan severa afirmación; para probarlo, y acompañado de este, se presentó deliberadamente tarde en una fiesta a la que había sido invitado. Resultando el personaje más esperado por los presentes, cuando la anfitriona le preguntó por el motivo de su retraso, Wilde le contestó:

"Lo siento señora, pero he tenido que asistir al entierro de mi tía, a la que maté ayer"

Su compañero se quedo de piedra con esta sorprendente y falsa confesión de asesinato en público, pero todavía lo estuvo más cuando escuchó la respuesta que le dio la señora:

- "No se preocupe. Lo importante es que haya venido"

Quién sabe si la anécdota ocurrió realmente, pero como decía el propio Wilde, prolífico en sentencias:

"... y en cuanto a creer en las cosas, las creo todas con tal que sean increíbles."

Imagen: Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Oscar_Wilde_portrait.jpg

sábado, 25 de julio de 2020

Marguerite Yourcenar: "Las dos de la madrugada"


"Las dos de la madrugada. Las ratas roen en los cubos de basura los restos de un día muerto: la ciudad pertenece a los fantasmas, a los asesinos, a los sonámbulos. ¿Dónde estás tú, en qué cama, en qué sueño? Si tropezara contigo, pasarías sin verme, pues no somos percibidos por nuestros sueños. No tengo hambre: no consigo digerir mi vida esta noche. Estoy cansada: anduve toda la noche para escapar de tu recuerdo. No tengo sueño: ni siquiera siento apetito de la muerte. Sentada en un banco, embrutecida a pesar mío por la llegada de la mañana, dejo de recordar que trato de olvidarte. Cierro los ojos… Los ladrones sólo desean nuestras sortijas; los amantes, la carne; los predicadores, nuestras almas; los asesinos, la vida. Pueden quitarme la mía: los desafío a que cambien algo en ella. Echo hacia atrás la cabeza para sentir por encima de mí el murmullo de las hojas… Estoy en el bosque, en un campo… Es la hora en que el Tiempo se disfraza de barrendero y Dios tal vez de trapero. Él, el avaro, el testarudo; él, que no consiente ver perderse una perla entre el montón de conchas de ostra a las puertas de las tabernas. Padre nuestro que estás en los cielos… ¿Veré yo venir alguna vez a un hombre viejo, con un abrigo pardo, con los pies llenos de barro por haber atravesado Dios sabe qué río para reunirse conmigo? Se dejaría caer en el banco, apretando en su puño cerrado un valioso regalo que bastaría para cambiarlo todo. Separaría los dedos lentamente, uno tras otro, con prudencia, pues el regalo podría echarse a volar… ¿Qué llevaría en su mano? ¿Un pájaro, una semilla, un cuchillo, una llave para abrir la lata de conserva del corazón?"

El cuento pertenece a "Fuegos" (1936) una obra de Marguerite Yourcenar en la que entre relatos y aforismos parece descargar su decepción por el amor no correspondido hacia su editor André Fraigneau. A buen seguro, con la pasión herida, volcó mucho de si misma en una obra que comenzó con un doloroso: "Espero que este libro no sea leído jamás". Como curiosidad sobre la escritora, famosa por sus obras "Memorias de Adriano" y "Opus Nigrum", decir que Yourcenar es una seudónimo creado con las letras de su verdadero apellido "Crayencour" al que después de reordenarlas le resta la repetida letra "c" ¡Hasta para eso mostraba talento!

Imagen: La fotografía de Margarite Yourcenar (1982 - por Bernhard de Grendel) está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como (CC BY-SA 4.0). Se enlaza la fuente original:

viernes, 24 de julio de 2020

Albert Camus y la pobreza


«Novela. Infancia pobre. “Tenía vergüenza de mi pobreza y de mi familia. (¡Pero son unos monstruos!) Y si hoy puedo hablar de ello con sencillez es porque ya no me avergüenza aquella vergüenza ni me desprecio por haberla sentido. Sólo conocí esa vergüenza cuando me metieron en el colegio. Antes, todo el mundo era como yo y la pobreza me parecía el aire mismo de este mundo. En el colegio conocí la comparación.

Un niño no es nada por sí mismo. Son sus padres quienes lo representan. Cuando uno ya se ha hecho hombre, hay mucho menos mérito en no conocer estos feos sentimientos. Porque entonces se lo juzga a uno por lo que es, y hasta se llega a juzgar a los padres por lo que uno ha llegado a ser. Ahora sé que habría necesitado un corazón de una pureza heroica y excepcional para no sufrir aquellos días en que leía en la cara de un amigo más rico la sorpresa que no acertaba a disimular al ver la casa donde yo vivía.

Sí, me sentía mortificado, lo que no deja de ser común. Y hasta los veinticinco años soporté con rabia y vergüenza el recuerdo de aquella mortificación porque me negaba a ser común. En cambio, ahora sé que lo soy, y como ya no me importa poco ni mucho, me preocupo por otras cosas... Quería a mi madre con desesperación. Siempre la he querido con desesperación”».

El fragmento pertenece a "Carnets", una compilación de escritos, pensamientos e ideas de Albert Camus, que el escritor empezó a compilar desde 1935 hasta 1951. Es una especie de diario de trabajo de formato irregular en el que se guardan apuntes y reflexiones de toda índole. Cabe tanto la descripción de un paisaje, como una cita literaria, la esencia de una conversación oída en la calle o recuerdos autobiográficos. El fragmento pertenece al volumen V de esos Carnets, al que comprende sus anotaciones entre septiembre de 1945 y abril de 1948.

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Albert_Camus,_gagnant_de_prix_Nobel,_portrait_en_buste,_pos%C3%A9_au_bureau,_faisant_face_%C3%A0_gauche,_cigarette_de_tabagisme.jpg

jueves, 23 de julio de 2020

Imagen Vs Palabra: La fuerza de Poseidón


"Conduciendo su carro a través del mar, Poseidón, dios de los océanos y de los caballos, encarna los dos antiquísimos símbolos del inconsciente: el caballo y el agua. El agua siempre ha evocado en el hombre el misterio del infinito, posibilidades infinitas y peligros infinitos de nuestra conciencia fluida. Al carecer de forma predeterminada propia, está en constante movimiento, nunca cambia y, sin embargo, nunca es la misma en dos momentos sucesivos. Y el caballo personifica en su primitiva potencia los impulsos instintivos de nuestra naturaleza bruta [...]. Poseidón era el más primitivo de los dioses, el que hacía temblar la tierra, el dios de las tormentas y de los terremotos, de la devastación repentina de los maremotos. Los peligros se desatan cuando brotan las fuerzas yacentes que están bajo la superficie de la conciencia."

El fragmente pertenece al libro "Los dioses de Grecia" (1993) obra de la escritora norteamericana de origen griego Arianna Huffington (de soltera se apellidaba Stassinopoulos) y famosa actualmente por ser una de las fundadoras de "The Huffington Post". Para ilustrar el fragmento, o puede que al revés, hemos elegido el maravilloso busto de Neptuno (el Poseidón romano) esculpido magistralmente en 1725 por Lambert Sigisbert Adam. Su barba se me asemeja a ese mar tempestuoso sobre el que el Dios extiende sus dominios. La obra se expone en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles.

Imagen: La fotografía ha sido tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como (CC BY-SA 2.0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Neptune_Adam_1725_La_County_Museum_California.jpg

El doloroso mensaje de Liam Neeson por la muerte de su esposa Natasha Richardson


"Dicen que lo más difícil en el mundo es perder a alguien a quien amas, alguien con quien envejeciste y a quien viste crecer cada día, alguien que te enseñó cómo amar. Es lo peor que le puede pasar a alguien. Mi esposa murió inesperadamente. Ella me trajo tanta alegría. Ella era mi todo. Esos 16 años de haber sido su esposo me enseñaron cómo amar incondicionalmente. Tenemos que parar y ser agradecidos por nuestros cónyuges porque la vida es muy corta. Pasen tiempo con sus esposas (o esposos). Trátenlos bien, porque un día cuando mires desde el teléfono no van a estar ahí. Lo que realmente aprendí más que todo es a vivir y amar cada día como si fuera el último porque un día va a serlo. Arriésguense y vivan su vida. Dile a tus seres amados cada día que los amas. No des por sentado ningún momento. Vale la pena vivir la vida."

Este mensaje fue publicado por Liam Neeson tiempo después de la muerte de su esposa, la también actriz Natasha Richardson, hija de Vanesa Redgrave y del oscarizado director de cine Tony Richardson. La actriz, con casi treinta películas en su haber y más de una decena de obras de teatro, falleció en 2009 con solo 45 años, tras sufrir una caída mientras recibía clases de esquí en la que se golpeó gravemente la cabeza. 

El actor también dedicó posteriormente unas palabras a la verdadera naturaleza del amor: 

"Todo el mundo dice que el amor duele, pero eso no es verdad. La soledad duele. El rechazo duele. Perder a alguien duele. La envidia duele. Todo el mundo se pone estas cosas confundido con el amor, pero en realidad el amor es la única cosa en este mundo que cubre todo el dolor y hace sentir a alguien maravilloso otra vez. El amor es la única cosa en este mundo que no duele."


Imágenes: Las fotografías están tomadas de los fondos de Wikimedia Commons. Se enlazan las fuentes originales:
1.- (CC BY 2.0) https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Natasha_Richardson_in_1999.jpg 
2.- (CC BY-SA 3.0)https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Liam_Neeson_Deauville_2012.jpg

miércoles, 22 de julio de 2020

James Dean y Anna María Pier Angeli: Un amor imposible


"Tiene un alma muy bella. Te golpea inmediatamente. Es bella. Abrumadoramente bella."

Con esas palabras describía James Dean a su gran amor, la actriz italiana Anna María Pier Angeli. Y es que más allá de la indefinida orientación sexual de James Dean lo que parece cierto es que el amor de su vida fue esta bella actriz italiana, que por cierto tenía una hermana gemela, la también actriz Marisa Paván. Dean y Pier Angeli se conocieron mientras el rodaba "Al este del edén" y ella "El cáliz de plata" junto a Paul Newman. Los escenarios estaban uno junto al otro y de vez en cuando se cruzaban, resultando la atracción entre ambos inevitable. El romance no duró más de unos meses. James Dean encontró una resistencia feroz a formalizar la relación en la madre de la actriz, que tras romper con el actor se casaría apresuradamente con el cantante Vic Damone.  

Se cuenta, aunque también hay quien lo desmiente, que James Dean, el eterno rebelde, no aceptó de buen grado la boda de Pier Angeli, y que ni corto ni perezoso se presentó con su moto Triumph en la puerta de la iglesia en la que se celebraba el enlace y mientras se procedía a la ceremonia el actor mantuvo el acelerador de su moto a todo gas para hacer oír su disconformidad. Llorando bajo la lluvia y mientras hacía rugir su motocicleta puede que aun albergara la esperanza de que ella al oírle cambiara de idea y se marachara con él. Puede que sea la mejor escena de James Dean.

Parece que Dean nunca superó la ruptura con Pier Angeli. Su compañera de reparto en "Al este del Edén", Julie Harris, comentó: "Un día me enseñó una especie de colgante egipcio, lo abrió y dentro llevaba un cabello de ella, del día que se conocieron. Me dijo que nunca había sentido nada parecido". Ese colgante puede verse en algunas fotos del actor colgado de su cuello.

El caso es que menos de un año después de la boda de Pier Angeli, Dean murió trágicamente en un accidente automovilístico. Ella por su parte no tardaría en divorciarse de Vic Damone y su siguiente matrimonio no fue tampoco exitoso. Sobre James Dean y sus matrimonio contaba la actriz:

"Jimmy es el único hombre al que he amado como una mujer debe amar a un hombre. Intenté amar a mis maridos pero nunca duró. Me despertaba por la noche y descubría que había estado soñando con Jimmy. Estaba acostada en la cama con mi marido, pensaba en mi amor por Jimmy y deseaba que fuese Jimmy y no mi esposo quien estuviese a mi lado. Me tuve que separar de mis dos maridos porque pienso que una mujer no puede estar enamorada de un hombre y pensar en otro, aunque esté muerto"

En 1971, cuando Pier Angeli tenía tan solo 39 años se quitó la vida. En su nota de suicidio podía leerse: 

"Tengo un miedo horrible a envejecer; para mí, los cuarenta son el comienzo de la vejez... El amor ha quedado atrás, murió en un Porsche". 


Imágenes: Las fotografías son cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Se enlazan las fuentes originales:
01.- https://www.doctormacro.com/Images/Angeli,%20Pier/Annex/Annex%20-%20Angeli,%20Pier_07.jpg
02.- https://www.doctormacro.com/Images/Dean,%20James/Annex/Annex%20-%20Dean,%20James_09.jpg