viernes, 16 de octubre de 2020

Rita Hayworth y la bomba atómica

"Todos estamos atados a nuestro destino y no hay manera de liberarnos"

Tras el desbordante éxito de "Gilda" la fama de Rita Hayworth estaba fuera de toda medida, y desde ese mismo momento, tal y como decía la actriz, quedó atada a un destino que en realidad no deseaba. Se había convertido en un mito sexual de la noche a la mañana. La prensa la presentaba como "La diosa del amor" y la actriz lo sufría en sus propias carnes; era evidente que "Gilda" la  había devorado y en alguna ocasión llegó a decir: "Todos los hombres que conocía se fueron a la cama con Gilda … y se despertaron conmigo". Ya no era solo una mujer, representaba algo más, los hombres querían poseer al mito y después se olvidaban de la mujer. Ella se lamentaba: "Todo lo que quería era lo que todo el mundo quiere, ya sabes, ser amada". Su atracción para el público era tal que la "Columbia Pictures", los estudios para los que trabajaba, se acabarían colocando entre las primeras compañías cinematográficas de Hollywood, gracias a los millonarios ingresos que le reportaba la actriz con sus películas. De hecho Frank Sinatra afirmaba "Rita Hayworth es la Columbia"

Y es que el terremoto que causó esta actriz con Gilda y ese striptease tan explosivo como breve y pacato -en realidad solo llega a quitarse un guante- tomó dimensiones inimaginables. No cabe duda de que la chica era "la bomba", por lo que no es extraño que a alguien se le ocurriera la idea de pegar una imagen suya en la bomba atómica que Estados Unidos arrojó sobre el atolón de las Islas Bikini. Rita Hayworth era una declarada pacifista y el "homenaje" parece que no le sentó nada bien. Otros admiradores mas precavidos, pensaron por contra en los devastadores efectos que una bomba atómica podría causar, no solo en el peligro para sus vidas, si no también para sus pertenencias más queridas. Así, en plena efervescencia atómica, se organizó una histérica expedición a la Cordillera de los Andes con el único fin de enterrar en sus cumbres una copia de "Gilda" y asegurar su conservación en caso de que estallase un desastre nuclear. Y es que como decía la película: 

"Nunca hubo una mujer como Gilda"


Imágenes: Cortesía de la estupenda página "Doctor Macro"

jueves, 15 de octubre de 2020

Rudolf Nuréyev, la "oveja negra" del ballet ruso

“Creo haber roto las barreras entre la danza clásica y la danza moderna”

Rudolf Nuréyev, tenía muy claro el papel estelar que había desempeñado en el mundo del ballet. Su fuerza y su personalidad crearon una nueva forma de entender el baile y le auparon a la categoría de mito, siempre expuesto a la comparación con Nijinsky, un bailarín con el que, más allá de sus orígenes tártaros y su inigualable talento para la danza, guardaba no pocas coincidencias. Nuréyev evitaba las comparaciones y pronunciarse con claridad sobre Nijinsky y sin embargo en una ocasión le dedicó estas palabras:

“Nijinski y yo no tenemos nada que ver. La imaginación de la gente de 1900 forjó un ideal, fue el primer montaje publicitario en el mundo de la danza. Realmente bailó muy poco, pero captó la imaginación de la gente de 1900, mientras que yo tengo que captar la imaginación de la gente de los años sesenta a los ochenta”

Nuréyev, podía ser encantador o sumamente endiablado. Los responsables del Covent Garden, expertos en divismo, declararon en cierta ocasión al diario Times: "Mejor cien Callas que un Nuréyev". No era fácil el bailarín. Poseedor de un talento incontestable para la danza era también apasionado y generoso a la vez que impulsivo, temperamental, ingobernable y a veces hasta grosero con sus compañeros. 

Era único. Fue singular hasta para venir al mundo, así el bailarín nació en 1938 en un tren de pasajeros en medio de la inhóspita Siberia, el famoso Transiberiano, en el que viajaba su madre camino de la recóndita Vladivostok, donde el padre de Nuréyev estaba destinado como comisario del Ejército Rojo. Su infancia fue dura, llena de privaciones y rechazos. Débil y enclenque, tuvo la suerte de asistir a un ballet a los seis años que cambió su vida: “En ese momento ya no pude pensar en otra cosa que en ser bailarín. Me sentí poseído, llamado a serlo”. Pero no lo tuvo nada fácil y hubo de luchar contra la oposición paterna para dedicarse a la danza. Por entonces le llamaban despectivamente "el cuervo blanco" que era como decirle aquí "la oveja negra", era el "rarito", pero pronto el baile le haría fuerte y poderoso. 

Al principio solo pudo dedicarse a bailes tradicionales, de modo que no empezó a recibir una formación clásica avanzada hasta los diecisiete años en que fue admitido en la Academia Vaganova (asociada al Ballet Mariinski -después Kirov-). Empezando a esa edad ya es harto improbable que un bailarín alcance las cotas de excelencia que logró Nuréyev, de hecho, su profesora, Vera Kostrovitskaya , tuvo que decirle al incontenible alumno: “Jovencito, usted puede llegar a ser un bailarín brillante, aunque también puede ser que no llegue a nada, que es lo más probable”. Y sin embargo, en tan solo un par de años su evolución resultó imparable y pronto destacó de manera fulgurante convirtiéndose en un pilar de la danza rusa y una de las figuras más señeras que han pasado por el excepcional Ballet Kirov, de donde surgieron casi todas las estrellas de la danza, desde Nijinsky a Barýshnikov o de Pavlova a Galina Ulánova

Él era su propio norte: “Adquirí tenacidad y voluntad, entendiendo muy pronto que debía cuidar de mí mismo. Desde entonces sólo confío en mí mismo y me fío solamente de mi intuición y la experiencia personal”. Puede que por eso, cuando en 1961 (año de la foto de cabecera) Nuréyev se ganó la oportunidad de viajar con su compañía a Paris, donde obtuvo un apabullante éxito, ya estuviera preparado para tomar decisiones cruciales en su vida. En Paris, hacía cincuenta años, desde que en aquella ciudad bailó Nijinsky con los Ballets Rusos de Diaghilev, que los parisinos no veían un bailarín tan prodigioso y formidable como Nuréyev y la ciudad quedó rendida a sus pies. El KGB controlaba de cerca a sus estrellas y cuando las alarmas se encendieron por el tipo de relaciones que estaba frecuentando el bailarín en la noche parisina decidieron retornarlo de inmediato a Rusia. Nuréyev se dio cuenta de que difícilmente le volverían a dejar salir de Rusia, un país inmenso, cuya forma de vida, con todos sus corsés y formalismos, ya se le había quedado pequeño. En el mismo aeropuerto de Paris-Le Bourget, ya camino de Rusia, buscó el momento oportuno y decidido a no volver, pidió asilo político. El escándalo fue monumental, el éxito posterior también. Encontró la libertad en muchos sentidos. En la expresión de su arte, libre ya de ataduras y academicismos pudo volcar más de su propia personalidad. Aquella frase suya que decía "La técnica es aquello de lo que hay que echar mano cuando te quedas sin inspiración" nos da alguna pista de la pasión que volcaba sobre el escenario. 

Su inmediata unión a la bailarina Margot Fonteyn (foto de la izquierda) logró la perfección y una pareja que ya es mítica en el mundo de la danza. Cuando Nuréyev solo tenía 23 años ella ya hacía puntas por los 42. Su experiencia y apoyo para entrar en el Royal Ballet londinense, ayudó mucho a calmar al desbocado bailarín que decía de ella: "Cuando se encuentran amigos como Margot desaparecen todas las dificultades, tanto en la vida como en el escenario.... Margot Fonteyn ha sido para mí la mejor partner, mucho más que cualquier otra anterior o posterior a ella: no pensaba nunca en sí misma mientras bailaba, sino sólo en el espectáculo, y podías estar seguro de que en escena no te traicionaría nunca...". Cuando bailaron por última vez ella tenía ya 69 años. 

Y si exitosa fue su pareja profesional también tuvo suerte al elegir su pareja en la vida, su relación con el también bailarín Erik Brhun, aunque con altibajos tormentosos, fue determinante para dar cierta estabilidad  a los desvaríos y excesos de Nuréyev, que se acentuaron notablemente cuando su declive empezó a hacerse evidente. 

En cualquier caso su decisión de abandonar Rusia no fue pacífica. Volvía a ser "la oveja negra" y descarriada. En ausencia fue condenado a siete años de prisión, le retiraron el pasaporte y todos su bienes fueron confiscados por el Estado. De buenas a primeras su nombre desapareció en Rusia, era como si su figura nunca hubiese existido en el mundo de la danza, a pesar de ser el mejor de sus bailarines. Solo 26 años después de su "fuga", en 1987, obtuvo un permiso especial de Gorbachov para poder volver a su país y así abrazar a su madre moribunda a la que no veía desde su marcha. Puede que ya por entonces estuviera enfermo de Sida, enfermedad que causó su muerte en 1993 cuando tan solo tenía 54 años. Todavía hubo de esperarse cinco años después de su muerte para que el Estado Ruso, en 1998, anulara el castigo que pesaba sobre el ya fallecido Nuréyev argumentando que “no había traicionado a la patria ni habría revelado secretos militares o de Estado”. El bailarín, a pesar del dolor que pudiera suponerle la lejanía de su familia tenía muy claras las cosas: “No siento nostalgia, esta es la verdad, aunque parezca difícil de creer. Pero es que mi vida aquí ha sido muy agradable, y mi carrera de bailarín ha funcionado bien. Todo ha sido tan bueno que no ha habido lugar para la añoranza. Todos mis éxitos están en Occidente. En mi vida presente no echo nada en falta” 

Imagénes: Tomadas de Wikimedia Commons. Enlaces a las fuentes: Imagen 1 (CC0), Imagen 2 (CC BY-SA 3.0) Imagen 3 (CC0)

miércoles, 14 de octubre de 2020

El curioso origen de los apodos de Lenin, Stalin y Trotsky

Los apodos de los primeros líderes de la revolución rusa tenían una sonoridad especial. Más allá de la necesidad impuesta por la clandestinidad de sus inicios, parece que fueran actores que han de renunciar a su nombre real para adoptar otro que esté a la altura del personaje que esperan ser. Y no podemos negar que nombres como Lenin, Trotsky o Stalin resultan tan efectivos como las marcas, parecen diseñados al milímetro para transmitir fuerza y personalidad y sin embargo a veces su origen es de lo más peregrino. 

Lenin, arriba en la foto de entrada, se llamaba en realidad Vladimir Ilich Ulianov y su apodo tiene un origen ciertamente inesperado. Una vez llegadas las discrepancias dentro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, al que pertenecía Lenin,  uno de sus oponentes ideológicos, el también revolucionario marxista Gueorgui Plejánov, terminó alineándose con los mencheviques. Este empezó a firmar algunos escritos con el apodo de "Volgin" (el que pertenece al Volga) haciéndose eco del famoso rio, el más largo de los de la Rusia occidental, una corriente que recorría el país de norte a sur. Vladimir Ilich, que lideraba la opción contraria, los bolcheviques y que curiosamente había nacido en la ciudad de Simbirsk (actual Ulianovsk) a orillas del Volga, buscó por contra el rio que sin sus afluentes es el más largo de toda Rusia, el inmenso y poderoso Lena, un rio siberiano cuyas aguas, simbólicamente, marchan en dirección contraria a las del Volga, del sur al norte y que además estaba cerca del lugar donde estuvo exiliado Vladimir Ilich durante varios años, quien, jugando con el nombre del rio del mismo modo que hizo Plejánov,  pasó a llamarse Lenin (el que pertenece al Lena).  

El caso de Stalin (a la izquierda), es un poco más errático; su nombre de nacimiento era Iósif Vissariónovich Dzhugashvili y hasta llegar a su apodo final tuvo un rosario de nombres: Sosó o Soselo (diminutivo georgiano de Iósif por el que lo llamaban las personas más cercanas), Morti, Nijaradze, Chizhikov, Ivanovich y Koba, este último el más conocido entre los apodos secundarios. Koba era el nombre de un héroe georgiano que aparece en la novela "El parricida" de Alexsander Kazbegui, de la que es el protagonista, un montañés proscrito, temerario y obsesionado por la lealtad y la traición que es capaz de sobrevivir a todos sus enemigos. A Stalin debió encontrar algunos ecos de su persona en Koba y su nombre le pareció un buen seudónimo para si mismo; en cualquier caso, aunque es un apodo muy conocido no sería el definitivo. 

En la senda de Volgin y Lenín, "Don José" terminó por adoptar, quien sabe si para no desentonar en el cartel, el nombre de Stalin, literalmente "Hecho de acero" ("Stal" es acero en ruso). Y a decir verdad, duro, lo que se dice duro, lo fue y mucho.

Trotsky (en la foto de abajo) se llamaba en realidad Lev Davídovich Bronstein, que a mi me suena de maravilla también, pero prefirió adoptar el nombre de Trotsky, el jefe de los carceleros de la prisión de Odessa donde estuvo recluido un tiempo y que estaba encargado de custodiarlo. Tras la prisión fue condenado al destierro en Siberia y cuando ya imbuido de las ideas de Lenin, decidió huir de la nada, primero lo hizo en un carro de heno y posteriormente en un ferrocarril. Para cuando tuvo que elegir un nombre que colocar en el pasaporte falso que habría de utilizar en esa nueva etapa como prófugo, quien sabe por que razón se acordó de su carcelero Trotsky, cuyo nombre le acompañaría ya toda la vida.

Imágenes: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Enlaces a fuentes: Imagen 1, Imagen 2, Imagen 3.

martes, 13 de octubre de 2020

Thomas Mann y la falsa humildad

 

"El escritor es aquel al que escribir le resulta más difícil que a las demás personas"

Eso decía Thomas Mann, sabedor de que lograr la excelencia en algo que en principio puede hacer todo el mundo es ciertamente muy complicado. En cierta ocasión este escritor alemán, autor de obras como "La muerte en Venecia""Los Buddenbrook" o "La montaña mágica" y Premio Nobel de Literatura en 1929, conoció a otro escritor de obra mucho menos reconocida y valorada que la suya pero que tenía a su propia persona y a sus libros en el epicentro de su conversación no dejando de mostrarse ciertamente pedante.  Frente a Thomas Mann este escritor no dejaba de empequeñecerse, pero no de manera puntual y humilde, si no de forma persistente, de modo que cada poco intercalaba en la conversación frases del tipo: "Yo no soy sino un pobre principiante", "A mí, que todavía nadie me conoce", "Mi nombre no puede compararse con el suyo"....  Mann terminó hastiado del escritor y en cuanto pudo zafarse de su presencia y en el tono cáustico que solía utilizar frecuentemente en sus afirmaciones le comentó a la persona que le acompañaba:

"Ese hombre no tiene derecho a empequeñecerse de esta forma. Para tener ese derecho, hay que ser bastante más importante de lo que él es"

Y leyendo esta anécdota no pude evitar acordarme de aquel adagio que en cierta ocasión le escuché a un amigo y que tanto me gustó: "No seas tan humilde que no eres tan grande", frase que en algunos sitios se atribuye a la estadista israelí Golda Meir.

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Enlace a la Fuente Original

lunes, 12 de octubre de 2020

La verdadera muerte de "Braveheart" (William Wallace)


En 1995, Mel Gibson dio el campanazo con su película "Braveheart", se llevó cinco premios Oscar, entre ellos el de mejor película y el de mejor director. A pesar de que la película se permite infinidad de licencias históricas, de pronto William Wallace se convirtió en un héroe que había pasado, a velocidad vertiginosa, del más sombrío de los olvidos a ser conocido por todos. Hasta Melendi se hacía eco de su grito de libertad en una de sus canciones más conocidas. La influencia de la película no es poca, de hecho, en 1996, el año siguiente al estreno del film y ante las crecientes demandas de independencia de Escocia, los ingleses accedieron a una de las peticiones históricas de los escoceses, la devolución de la famosa "Stone of Scone", la sagrada "Piedra del destino", una piedra cargada de simbolismo sobre la que los escoceses nombraban a sus reyes. La piedra en cuestión cayó en manos de Eduardo I tras ser derrotado William Wallace y fue colocada en el asiento del trono inglés. En otras palabras, bien sea como un honor (lo más probable) o como un símbolo de sumisión, los reyes de Inglaterra y después del Reino Unido sentaban sus reales posaderas en el acto de su coronación sobre la venerada piedra de los escoceses, tal y como lo hizo la actual Isabel II en 1953 en el acto de su coronación

Aunque es cierto que William Wallace no fue un angelito con sus enemigos, de hecho se cuenta que se hizo un cinturón para sujetar su espada con la piel de Hugh de Cressingham, uno de los líderes del ejercito inglés en la batalla del Puente de Sterling, el castigo que después recibió fue de una crueldad sin límites. La película pasa de puntillas sobre el suplicio que resultó la muerte del líder escocés. Vemos como medio lo ahorcan, lo estiran e intuimos que algo hacen sobre su cuerpo justo antes de que lance con sus últimas fuerzas el famoso grito de "libertad", vemos como le cortan la cabeza y luego una voz en off nos relata como descuartizaron su cuerpo y lo repartieron por distintas partes del país. Suena terrible, pero se muestra de una forma muy "light" que de ningún modo se acerca a la realidad de una ejecución que fue mucho más cruenta. 

Tras ser declarado culpable de traición al rey Eduardo I (que por cierto no murió a la par que Wallace si no dos años después), fue desnudado y arrastrado de los talones por un caballo desde la Torre de Londres hasta Smithfield, unos seis kilómetros en los que sufrió el escarnio público. Los ingleses que querían que la cosa les durara, parece que pusieron su cuerpo sobre unas pieles para que no se desollara vivo y estropeara lo que estaba por venir. Buscando ser ejemplarizantes con el castigo, primero hicieron un amago de ahorcamiento por asesino y ladrón en el que tuvieron mucho cuidado de cortar la cuerda antes de que muriera para que el ritual de ejecución por alta traición se completara en toda su dureza. Luego procedieron a cortarle sus atributos y a sacarle las tripas estando todavía vivo por su traición al rey inglés y los quemaron ante el agonizante Wallace. Metódicos como ellos solos continuaron arrancándole el corazón, el hígado, los pulmones y los intestinos en castigo por los sacrilegios que supuestamente había cometido contra la iglesia. Acto seguido le cortaron la cabeza  y descuartizaron su ya maltratado cuerpo. No satisfechos aún, su cabeza, conservada con alquitrán quedó ensartada en una pica en el Puente de Londres. La parte de su brazo derecho la enviaron a Newcastle, territorio inglés que sufrió los embates de William Wallace y las otras tres partes a Escocia como "aviso a navegantes" de las consecuencias que comportaba oponerse a Inglaterra y su poder. Así la parte de su brazo izquierdo quedó en Berwick, la de su pie derecho en Perth y la de su pie izquierdo según unos fue a parar a Aberdeen y otros a Stirling, lugar en el que William Wallace obtuvo su mayor victoria sobre los ingleses y donde hoy se erige una imponente torre de 70 metros en su honor (en la foto). En la foto de cabecera podemos ver el monumento dedicado a William Wallace en la ciudad de Aberdeen.

Fuente: Historia de National GeographicWilliam Wallace. El héroe trágico de Escocia

Imágenes: De Wikimedia Commons. Enlace a Imagen 1 (CC0) - Enlace a Imagen 2 (CC BY-SA 2.0)

domingo, 11 de octubre de 2020

Rafael Nadal por él mismo

 

Rafael Nadal ha vuelto a ganar hoy Roland Garros y con su triunfo iguala a Roger Federer como el tenista con más títulos de Grand Slam de la historia, veinte cada uno de ellos. No ocultaré mi rendida admiración por esta persona que además es muy posiblemente el mejor deportista español de todos los tiempos. En mi opinión puede que no sea el mejor tenista técnicamente pero, y ahí esta su grandeza, nadie como él lucha tanto por conseguir sus objetivos, nadie se levanta como él de las caídas, nadie como él nos enseñó que nunca hay que rendirse y que querer es poder. Hoy con este triunfo se adentra un poco más en el territorio de la leyenda. Hoy ha hecho historia y por eso ha venido de visita a este blog. Mi aplauso para él. A ver que nos dice el propio Nadal:

"Todos los que practicamos deportes sabemos que salimos para ganar o perder. Hay que aceptar las dos cosas. Uno no se puede venir abajo para perder un partido o muy arriba para ganarlo. Nadie se acuerda de las victorias, sólo de las derrotas"

"Las derrotas no engrandecen nada por desgracia, pero también uno se da cuenta de la dificultad de lo que he hecho hasta hoy. Ayuda a valorar todo lo que he hecho anteriormente"

"Sin sufrimiento, no hay felicidad"

"Nadie es eternamente perfecto"

"Mi peor rival es el próximo"

"Hay mucha gente que se esfuerza cada día y no tiene la suerte de llegar a la cima. Lo importante es el camino, pensar en el día a día, pensar que las cosas van a llegar"

"Las dudas no se superan, convives siempre con ellas. Lo que sí que puede hacer uno es dar lo máximo cada día, y esforzarse para hacer las cosas mejor día a día"

"Siempre he entrenado al máximo nivel, a la máxima intensidad, y esto me hace sentir más preparado en los momentos de máxima dificultad de los partidos"

"La parte mental es muy importante, porque al final siempre vienen momentos malos y tienes que estar preparado para aceptarlos y así superarlos. Es como la vida, en la que hay que aceptar con la misma tranquilidad los momentos buenos y los malos"

"Lo básico es creer en ti e intentar dar lo mejor de uno mismo cada día. Yo he tenido épocas malas y uno las acaba superando"

"La sensación de representar a tu país y no jugar sólo para uno mismo es muy especial. Hay nervios, responsabilidad, pero es de las sensaciones más bonitas que he tenido en mi vida"

"Ni os engañéis, ni yo me voy a engañar. Que he jugado un partido bueno, sí, bastante bueno. Eso sí, hay que seguir con la cabeza bien fría y saber que he dado un pasito adelante, pero que no he ganado nada. Hay que seguir"

"Lo que más satisfecho me deja es la evolución, superar una situación complicada y estar en semifinales sin haber jugado el mejor torneo. Hoy he jugado a muy buen nivel, pero me quedo con la actitud de todos los días, la de sin encontrar soluciones seguir creyendo que las voy a encontrar"

"Para ver qué se puede mejorar, qué es lo que se ha hecho bien y mal, hay que tener actitud necesaria y cabeza fría, y abierta para analizar las cosas y buscar soluciones"

"No creo que las cosas cambien por sí solas, las tienes que hacer cambiar y yo voy a hacer lo posible por cambiar"

"Es un honor igualar el récord con alguien como Borg. El año que viene intentaré venir aquí y superarlo, pero ahora toca disfrutar de este trofeo, que no es poco, que no es fácil de conseguir. Cualquier comparación con él es un honor"

"No me olvidé de jugar. Quizá aún no es el momento de enterrarme"

"Cualquier victoria es importante para mí porque me da la oportunidad de jugar otro día. Y eso es lo que necesito, jugar. Necesito competir"

"Si la rodilla va bien, ¿qué razón hay para que no lo logre? Durante ocho años he estado entre el primero y el segundo del mundo. Me atrevo a pensar que en siete meses no se me ha olvidado jugar el tenis"

"Los españoles triunfan por varios factores: espíritu de superación, espíritu de mejora y exigencia máxima. Con menos recursos hemos conseguido más que ellos, algo estaremos haciendo mejor"

Imagen: De Wikimedia Commons - (CC BY 2.0). Enlace a la Fuente Original

Fiódor Dostoyevski: "No puedo creer que me vayan a fusilar"


"No puedo creer que me vayan a fusilar" decía entre dientes un joven Fiódor Dostoyevski mientras, atados ya a los postes, vendaban los ojos a tres de sus compañeros ante el pelotón de fusilamiento que públicamente daría cumplimiento a la condena a muerte en la Plaza Semionov de San Petersburgo. El escritor había visto bajar de un carruaje los ataúdes que habrían de albergar sus cuerpos y tan pronto como hubieran ejecutado a los primeros condenados en su presencia, el mismo formaría parte del siguiente grupo que habría de recibir la pena máxima. Solo un milagro podría salvarlo de una muerte cierta que solo tardaría en llegar escasos minutos. 

A sus 27 años, todavía estaban lejos obras como "Crimen y castigo", "El jugador", "El idiota" o "Los hermanos Karamazov", de hecho por aquel entonces solo había llamado la atención con una obra llamada "Pobres gentes" a la que siguieron otras que recibieron muy malas críticas. Esa negatividad hacía su obra lo llevó a formar parte del Círculo Petrashevski, un grupo de intelectuales que se reunían de manera clandestina y que por sus actividades fue considerado un riesgo para el estado. La Revolución de 1848 en Francia que trajo consigo la Segunda República en ese país, hacía que el estado estuviera más atento que nunca a cualquier posible foco que trajera todas aquellas ideas revolucionarias a Rusia. Parece que Dostoyevski leyó de manera pública un documento prohibido, la muy crítica con el zarismo "Carta a Gogol" de Bielinski y por ello fue arrestado y encarcelado el 23 de abril de 1849 por conspiracion contra el Zar Nicolás I. Sus compañeros del Circulo Petrashevski correrían la misma suerte.

Tras ser condenado a muerte, el propio Dostoyevski relataría por carta a su hermano Mijail todo lo ocurrido. Una carta que decía así (extractos):

"¡Hermano, querido amigo! ¡Ya está todo decidido! Me han sentenciado a cuatro años de trabajos forzados en la fortaleza (creo que la de Orenburgo) y después tendré que hacer de solado raso.

Hoy, 22 de diciembre, nos han llevado al campo de tiro de Semionov. Una vez allí nos han leído a todos la sentencia de muerte, nos han dicho que besáramos la Cruz, nos han partido las espadas en la cabeza y nos han permitido lavarnos por última vez (camisas blancas).

Luego han atado a un poste a tres de los nuestros para ejecutarlos. Yo era el sexto. Nos iban a llamar de tres en tres, en consecuencia, yo iba en el segundo turno y no me quedaba más que un minuto de vida. Me he acordado de ti, hermano, y de los tuyos: durante el último minuto, en mi mente estabas tú y nadie más que tú y sólo entonces me he percatado de cuánto te quiero, amado hermano mío.

(…) Pero al fin han tocado retirada, los que estaban atados han vuelto con nosotros y se nos ha anunciado que su Majestad Imperial nos perdonaba la vida. (…) Tu hermano, Fiódor Dostoievski".

El escritor debió sufrir un pánico tan terrible esperando el desenlace de su fusilamiento, que cuando en el último instante un soldado llegó presurosamente a caballo portando el indulto y una vez este fue leído, Dostoyevski sufrió un ataque epiléptico que lo llevó al suelo. En sus cartas a su hermano dejaba claro como entendía aquel giro del destino como una segunda oportunidad: “Ahora hecho la vista hacia atrás y pienso en todo el tiempo que he desperdiciado. A partir de ahora, cambiaré mi vida, naceré bajo una nueva forma, volveré a nacer y mejoraré”

En cualquier caso el shock de aquella traumática experiencia tuvo que ser durísimo para el escritor pero no lo sería menos lo que le esperaba. No fueron un regalo sus años de prisión en Siberia, en un cuartel de Omsk que según el escritor por su ruinoso estado "debería haber sido demolido años atrás". De su encierro, en el que se sentía "silenciado dentro de un ataúd" también dejó eco en otra de sus cartas: 

"En verano, encierro intolerable; en invierno, frío insoportable. Todos los pisos estaban podridos. La suciedad de los pavimentos tenía una pulgada de grosor; uno podía resbalar y caer... Nos apilaban como anillos de un barril... Ni siquiera había lugar para dar la vuelta. Era imposible no comportarse como cerdos, desde el amanecer hasta el atardecer. Pulgas, piojos, y escarabajos por celemín"

Aquel ambiente de extrema dureza no le impedía tener los ojos bien abiertos y estudiar el alma humana y el bien y el mal cuando al borde del abismo resultan más veraces; experiencias que sin duda luego volcaría en sus libros y le ayudarían a perfilar unos personajes llenos de verdad. Así, en otra carta a su hermano decía: “Créeme, aquí hay personas hondas, fuertes, hermosas, que gran alegría produce el descubrir oro tras un caparazón áspero y duro”.

Después de aquellos años de prisión y como parte de su condena hubo de incorporarse al ejercito como soldado raso en el inhóspito Kazajistan. Solo en 1857, ocho años después de su arresto, el Zar Alejandro II decretó una amnistía que posibilitó la libertad de Dostoyevski y que este pudiera continuar con su vida. Dos años más tarde ya publicaba un nuevo libro y en 1861 lanzó "Humillados y ofendidos", en 1864 "Memorias del subsuelo" y 1866 sería un año mágico para él escritor con la publicación de "Crimen y Castigo" y "El jugador". Sus obras son de tal profundidad, que resultan una influencia trascendental en la literatura pensamiento posteriores, desde la filosofía de Nietzsche al existencialismo de Sartre o Camus. Puede que, inesperadamente, todo ello convierta al Zar Alejandro II (o quien sabe si previamente a Nicolas I por conmutar la pena), en uno de los más influyentes -y por supuesto involuntario- mecenas de la historia del arte.

El retrato de Fiódor Dostoyevski es obra de Vasily Perov y se expone en la Galeria Tetriakov de Moscú.

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza la Fuente Original

sábado, 10 de octubre de 2020

Las "fantasías eróticas" de Woody Allen


Aunque no es de los trabajos que más me gustan de Woody Allen, "Vicky Cristina Barcelona", su película de 2008, guarda una buena anécdota del director. Allen fue invitado por el periódico New York Times a escribir un diario con sus impresiones del rodaje que posteriormente fue publicado con el título "Dear Spanish diary... Love, Woody Allen" (Querido diario español... Con cariño, Woody). El escrito rebosa humor y el director se ríe en el mismo hasta de su sombra, recogiendo incluso, a modo de evidente chanza, fantasías eróticas con las protagonistas, nada menos que Penélope Cruz, Scarlett Johansson y Rebecca Hall.

En la entrada de su diario del 15 de junio calentaba motores

"He rodado una tórrida escena de amor entre Scarlett y Javier. Hace unos años hubiese interpretado yo su papel. Cuando se lo he dicho a Scarlett, ha soltado un enigmático "uh-huh"

En la anotación del tres de agosto ya empezaba a desbarrar un poco: 

"Supongo que son gajes del oficio. Como director, uno es en parte profesor, en parte psiquiatra y en parte figura paterna y gurú. No es de extrañar entonces que según avanzan los días Scarlett y Penélope se hayan ido colando por mí. La fragilidad del corazón femenino. Me di cuenta de que el pobre Javier miraba envidioso cómo las actrices me seducían con los ojos, pero le expliqué al chaval que se debería haber esperado el desbocado deseo femenino por una figura cinematográfica, especialmente una que tiene una mirada de desprecio y que se reafirma con frialdad. Mientras tanto, según me acerco al plató cada mañana después de bañarme y perfumarme, entre Scarlett y Penélope se alimenta el arrebato. No me gusta mezclar trabajo con placer, pero quizá tenga que saciar la lujuria de cada una de ellas para poder terminar la película. Puede que me sea posible concederle los miércoles y viernes a Penélope y así satisfacer a Scarlett los martes y los jueves. Como ir aparcando un día a cada lado de la calle. Eso me dejaría los lunes para Rebecca, a la que he parado justo a tiempo cuando se iba a tatuar mi nombre en el muslo. Tomaré una copa con las damas del reparto después de rodar y les indicaré estas reglas. Puede que funcione el viejo sistema de cupones de racionamiento."

Y el 20 de agosto ya soñaba con camas redondas: 

"Por tenerlas contentas, hice el esfuerzo de hacer el amor con Scarlett y Penélope simultáneamente. El ménage me dio una gran idea para el clímax de la película. Rebecca no paraba de llamar a la puerta, así que al final la dejé entrar a ella también. Sin embargo, las camas españolas son demasiado pequeñas para cuatro personas, así que, cuando ella se unió, yo no paraba de caerme al suelo."

Fuente: La Vanguardia - 24-08-2008 - El diario barcelonés de Woody Allen

Imagen: Obra de Jerry Kupcinet . De Wikimedia Commons - (CC BY-SA 3.0) - Enlace a la Fuente Original

viernes, 9 de octubre de 2020

Napoleón, Ney y la prensa


Cuando Napoleón escapó de la Isla de Elba en 1815 y desembarcó en la costa francesa, se le suponían pocos apoyos para una hipotética recuperación de su poder. Allá mandaron al Mariscal Ney para apresarlo, pero éste, rememorando su pasado glorioso al lado del emperador, no solo se olvidó de su misión, si no que además puso sus tropas a su disposición y le acompañó en su imparable camino hacia Paris. Lo curioso de todo esto son los titulares con los que el periódico parisino "Le Moniteur" iba narrando los hechos día a día:

Empezó con: "El malvado ha huido"

Siguió con: "El ogro ha desembarcado en Cannes"

El tercero proclamaba: "El tirano llega a Lyon"

El cuarto: "El usurpador a sesenta horas de Paris"

Con el quinto empieza a cambiar radicalmente: "Bonaparte se acerca a pasos agigantados"

El sexto: "Napoleón estará mañana ante nuestras puertas"

El séptimo: "Su Majestad se halla descansando en Fointenblau"

Y por último: "El emperador ya está en Paris"

Una prueba palpable de la objetiva imparcialidad de la prensa y la información.

No tardó en llegar Waterloo y la derrota de Napoleón. Esta vez sería enviado a Santa Elena, una remota isla perdida en el Atlántico Sur en medio de la nada que ya no abandonaría hasta su muerte en 1821.  Supongo que los periódicos harían una escalera inversa de titulares y el pobre de Ney (imagen de la izquierda) fue llevado a juicio por alta traición. Ante el tribunal dijo: "Al tenerle cerca (por Napoleón) actué con el corazón y se me fue la cabeza... ¿Pero acaso podía yo parar las aguas del mar con la mano?". Finalmente fue condenado a muerte y llevado al muro trasero de los jardines de Luxemburgo para ser fusilado. Rehusó ponerse una venda en los ojos y se le dio permiso para que fuera el mismo el que diera la orden de disparar. Antes de hacerlo dijo: "¡Soldados, rechazo ante Dios y ante la Patria el juicio que me condena! He luchado cien veces por Francia y nunca contra ella. Apelo ante los hombres, ante la posteridad, ante Dios. Apuntad directo al corazón. ¡Viva Francia!".

Victor Hugo dijo: "¡Ah, infeliz! Tantas veces expuesto a balas enemigas, estabas destinado a balas francesas". El nombre del "rubicundo" Ney, "el valiente de entre los valientes" como le decían, quedó por supuesto escrito junto al de los grandes mariscales napoleónicos en el Arco del Triunfo de París.

El cuadro que abre el escrito es obra de Jacques Louis David: "Napoleón cruzando los Alpes", una obra pintada en 1800 de la que existen al menos 5 copias oficiales, la de la foto es la del Belvedere. Curiosamente fueron encargadas a David por el embajador español en Francia. Un detalle que puede que tenga algo que ver con el increíble parecido (en la composición) que presenta este cuadro con el retrato ecuestre del Conde Duque de Olivares, obra pintada por Velázquez en 1638 y expuesta en el Museo del Prado. El retrato de Ney es obra de François Gerard

Imágenes: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlazan fuentes originales: Imagen 1 - Imagen 2

jueves, 8 de octubre de 2020

El oso del terco Lord Byron


Supongo que solo Salvador Dalí, durante aquellos paseos parisinos acompañado de su oso hormiguero como mascota, podría superar la imagen de Lord Byron paseando un oso por las instalaciones del prestigioso Trinity College de Cambridge. La historia tiene miga. George Gordon Byron, sexto barón de Byron, era un personaje harto singular, excelente poeta, ávido aventurero y un excéntrico genial que sin duda no dejaba indiferente a nadie. Cuando en 1805 ingresó en el exclusivo Trinity College quiso llevarse consigo a su perro Boatswain, un animal por el que sentía un cariño sin medida y del que ya hablaremos cualquier día, pero se topó con las inflexibles normas del centro universitario que prohibían claramente que se tuvieran en el mismo perros o gatos como mascota. 

Contrariado pero no vencido, Lord Byron, que en su amor por los animales había tenido en su casa como compañeros a las mas inverosímiles criaturas, decidió desafiar las convenciones y almidones de la prestigiosa institución y le compró un oso amaestrado a un circo cercano (algunas fuentes dicen que fue un mono). El poeta, con su extravagante forma de vestir, tuvo que causar sensación cuando empezó a pasear con el oso en cuestión por el envarado Trinity College. Intentaron por supuesto impedirlo, pero si bien estaba muy bien escrita la prohibición de tener perros y gatos nada se decía en cambio de la peregrina idea de tener un oso como mascota, y agarrándose a la máxima de  que aquello que la ley no prohíbe está permitido, Byron se salió con la suya y pudo continuar paseando a su amigo plantigrado. Hasta dicen que le pidió una beca...

Diez citas del terco Lord Byron:

"Sólo salgo para renovar la necesidad de estar solo"

"¿Qué es la esperanza sin la levadura del miedo?"

"Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz"

"La consecuencia de no pertenecer a ningún partido será que los molestaré a todos"

"La sangre sólo sirve para lavar las manos de la ambición"

"El recuerdo del gozo ya no es gozo; mientras que el recuerdo del dolor es todavía dolor"

"Cuando la edad enfría la sangre y los placeres son cosa del pasado, el recuerdo más querido sigue siendo el último, y nuestra evocación más dulce, la del primer beso"

"Cuando el hombre cesa de crear, deja de existir"

"El odio es la demencia del corazón"

"La amistad es el amor, pero sin sus alas"

En la foto podemos ver el óleo titulado "Lord Byron con traje albanés" (1835), obra de Thomas Phillips. La obra se expone en la londinense Galería Nacional de Retratos.

Imagen: De Wikimedía Commons - Dominio Público (CC0) - Enlace a la Fuente Original

miércoles, 7 de octubre de 2020

El "Vals triste" de Sibelius y la muerte


El gran músico finlandés Jean Sibelius solía encontrar su inspiración en la mitología y sobre todo en la naturaleza de la que era un rendido admirador, llegando incluso a marchar a vivir al campo, en su apacible "Ainola" (casa de Aino) en la que buscaba la paz necesaria para componer. En una de sus excursiones campestres y con el animo exultante por la belleza que le rodeaba comentó al amigo que le acompañaba: "¡No hay mejor orquesta que el armonioso canto de los pájaros!". En ese preciso instante pasó frente a ellos un cuervo graznando. Sin inmutarse lo más mínimo completó su reflexión diciendo: "Mira, ahí va un crítico"

Pero ni el más torcido de los críticos pudo poner un reparo a la absoluta belleza de una de sus más famosas piezas, el Vals triste, posiblemente el vals más conocido para el gran público después de los de la familia Strauss.

Su vals es una pieza cargada de solemnidad, de contención y melancolía, pero lo que uno no imagina es que esa música fuera concebida como el momento previo a la llegada de la muerte, como una especie de canto del cisne de una persona antes de entregarse ya irremisiblemente en los brazos de la parca. Ciertamente el "Vals triste" fue compuesto en su inicio como música incidental para una obra de teatro llamada "Kuolema" -La Muerte- (1903) obra de Arvid Järnefelt, cuñado de Sibelius, y solo posteriormente se desgajaría de esta obra teatral para tomar vida propia en solitario, resultando un éxito de público inmediato cuando, una año después, fue estrenada como tal en Helsinki. Sibelius nunca dio mucho valor a la pieza y vendió sus derechos por muy poco dinero antes de conocer el éxito que tendría entre el público, hasta convertirse en una de sus obras más famosas y representadas, circunstancia esta por la que los enormes beneficios que esta generaría nunca llegarían a manos del compositor.

El propio Sibelius explicaba la escena teatral que daba origen e inspiración a este "Tempo di valse lente - Poco risoluto" que después se transformaría en el "Valse triste op. 44.1"

"Es de noche. El hijo, que ha estado observando al lado de la cama de su madre enferma, se ha dormido de puro cansancio. Poco a poco una luz rojiza se difunde a través de la sala: Hay un sonido de una música lejana; la luz y la música se aproximan para formar los acordes de una melodía de vals que flota vagamente hacia nuestros oídos. La madre, que dormía, se despierta, se levanta de su cama y, vestida con un largo vestido blanco, que tiene la apariencia de un traje de baile, comienza a moverse en silencio y lentamente hacia adelante y hacia atrás. 
Mueve sus manos y hace señas mientras suena la música, como si estuviera convocando a una multitud de invitados invisibles. Parejas extrañas, sombras, aparecen ahora girando y deslizándose a un ritmo de vals sobrenatural. La  mujer moribunda baila con ellos y se esfuerza para que se vean a los ojos, pero los invitados evitan su mirada. Son sombras sin ojos.
Luego parece hundirse agotada en su cama y la música se interrumpe. Con las pocas fuerza que le quedan  llama a la danza una vez más. Con gestos más enérgicos que antes vuelven las sombras, girando con un ritmo salvaje, loco, y una especie de extraña  alegría llega a un clímax.
Un golpe suena en la puerta. Llaman. La madre profiere un grito desesperado. Los bailarines espectrales desaparecen. La música se desvanece. La muerte está en el umbral."

Y después de la explicación dada por el compositor solo queda escuchar la pieza con nuevos oídos:



Imagen: Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). - Enlace a la Fuente Original

martes, 6 de octubre de 2020

El fuego de Jean Cocteau


"La cordura es la locura vuelta del revés"

Y fiel a sus palabras, nadie más cuerdo en su locura, en su extravagancia vital y artística que Jean Cocteau, uno de esos personajes sin los cuales sería imposible entender las vanguardias artísticas y literarias del pasado siglo. Del cine al diseño, de la poesía a la pintura, del teatro a la novela, de la crítica a la escultura o el ballet, parecía querer abarcarlo todo y todo lo hacía bien. 

De su persona han quedado numerosas anécdotas, una de ellas habla de aquellas ocasiones en las que el genial artista daba un recital con sus poesías, ocasiones en las que tenía la manía de terminar siempre de la misma manera:
-"Y perdonen, se lo ruego, que esté vivo todavía"
Los presentes en seguida le preguntaban extrañados por el motivo de su afirmación y Cocteau se explicaba:
- "Porque el público ha preferido siempre a los poetas muertos. Y considero que mi presencia aquí tiene para los que me escuchan, en este sentido, algo de decepción"

Amigo de todos los grandes pintores de aquella dorada época (a la derecha aparece retratado por Modigliani), no dudaba en atreverse con los pinceles, de hecho no era mal pintor y sus cuadros se vendían bien llegando incluso a pintar los frescos de una iglesia del sur de Francia. Era un quehacer que le daba muchas satisfacciones. Se cuenta que en una exposición de sus pinturas se encontraba sumamente alegre y le preguntaron el porqué de aquella exultante alegría. El artista contestó muy serio:

Los pintores somos todos gente alegre, y hoy soy pintor.
- ¿Los escritores no?
- No.
- ¿Cuál es la razón?
- Que la tinta es triste; no hay otra.

Toda su obra estaba cargada de ensoñaciones y fantasías. Por eso no es extraña aquella deliciosa anécdota de su visita al Museo del Prado con Salvador Dalí, durante la cual un periodista le preguntó a Cocteau: "Si se hubiera quemado el Museo del Prado, ¿qué hubiera salvado usted?". Cocteau no lo dudó un momento y contestó "El fuego". Luego el periodista lanzó la misma pregunta a Dalí, que después de fingir reflexionar durante unos momentos respondió eufóricamente y por supuesto en tercera persona: "Pues Dalí salvaría el aire, y específicamente el aire contenido en Las Meninas, de Velázquez, que es el aire de mejor calidad que existe". Ante tamaña genialidad, Cocteau hizo una reverencia en reconocimiento a la agudeza de Dalí. Vaya par de dos. 

No se había dicho nada de su cine en esta entrada y el no hacerlo, aunque sea brevemente, sería dejarla coja, no en vano sus películas figuran entre las mejores del cine francés, destacando sobre todo "La
bella y la bestia" (1946) y su "Orfeo" (1950).

10 pizcas de su ingenio: 

"Un egoísta es aquel sujeto que se empeña en hablarte de sí mismo cuando tú te estás muriendo de ganas de hablar de ti"

"Que comprenda quien pueda, soy una mentira que dice siempre la verdad"

"Lo que el público te reprocha, cultívalo: eres tú."

"El manantial desaprueba casi siempre el itinerario del río"

"Crear es un subterfugio para hacerse visible después de la muerte"

"Dios no habría alcanzado nunca el gran público sin ayuda del Diablo"

"El futuro no pertenece a nadie. No hay precursores, solo hay rezagados"

"El tacto en la audacia es saber hasta dónde se puede ir demasiado lejos"

"No hay que rechazar las recompensas oficiales; lo que hay que hacer es no merecerlas"

"La leyenda es una mentira que al final se hace Historia"

Imágenes. Wikimedia Commons. Enlace a Imagen 1: (CC BY-SA 4.0) - Enlace a Imagen 2: Dominio Público (CC0)

lunes, 5 de octubre de 2020

Las edades de Galileo Galilei


En cierta una ocasión una persona preguntó a un ya anciano Galileo Galilei cuantos años tenía. No dudó un momento el afamado astrónomo y físico, de barba blanca y cuerpo ya cansado y enfermo, en contestarle que apenas 8 o 10 años. Los que escucharon su respuesta le miraron sorprendidos. Galileo sabedor de la extrañeza que su respuesta había causado se aclaró diciendo: "Tengo en efecto, queridos amigos, los años que me quedan de vida, los vividos ya no los tengo como no se tienen las monedas que ya se han gastado". Lástima que todos esos últimos años, desde 1633 a 1642, año en que falleció el reconocido como "padre de la ciencia", los cumpliera arrestado en su domicilio como consecuencia de aquella "peregrina" idea suya de mantener que los planetas giran alrededor del Sol y no este alrededor de la Tierra. Tuvo que abjurar Galileo de sus certezas para evitar males mayores, mientras según algunos mascullaba entre dientes aquello de "Eppur si muove" (Y, sin embargo, se mueve). Y es que, como decía el propio Galileo: "En lo tocante a la ciencia, la autoridad de un millar no es superior al humilde razonamiento de una sola persona"

El retrato de Galileo es obra de Justus Sustermans y está fechado en 1636

Imagen: De Wikimedia Commons. Dominio Público (CC0).- Enlace a la Fuente Original

domingo, 4 de octubre de 2020

El concierto para piano nº 2 de Rachmaninov: De la hipnosis a la gloria

 

Sergéi Rachmaninov era todo un gigante, no solo por su calidad como pianista (puede que el mejor de la historia) o por su demostrado talento como compositor, sino también porque con su 1'98 metros, en una época en la que la estatura media era mucho menor se movía entre sus semejantes como una rareza. Y si excepcional era su altura, no menos lo eran sus excepcionales manos que abarcaban 30 cm. entre el meñique y el pulgar, dotadas además de una flexibilidad sorprendente que provocaba que algunas de sus composiciones fueran realmente endiabladas de tocar para otros pianistas con manos más normales, para los que solo el desarrollo de la técnica pianística permitió que las piezas más exigentes de Rachmaninov empezaran a ser accesibles. Posiblemente, al igual que Paganini, padecía el Síndrome de Marfan, motivo de esas manos tan singulares. 

Pero todo eso no le aseguraba el éxito al joven Rachmaninov. En 1897 estrenó la Sinfonía nº 1 que el compositor esperaba resultara un éxito sin precedentes. Pero ocurrió todo lo contrario y Rachmaninov fue vapuleado duramente en las críticas. No ayudó que Glazunov, afamado compositor y ocasional director de orquesta, destrozara la pieza desde el atril. Glazunov no era ni mucho menos un virtuoso de la dirección. Rimsky Korsakov decía de él: "Lento por naturaleza, torpe y de patosos movimientos, el maestro, hablando lentamente y con voz baja, manifestó tener poca habilidad tanto durante los ensayos o para influir en la orquesta durante los conciertos". Pero más allá de su falta de pericia, Glazunov hizo imperdonables cortes en la partitura de Rachmaninov y cambios en la orquestación que hicieron que la obra resultara incomprensible. Rachamninov decía en una carta sobre la dirección de su obra: "Estoy sorprendido ¿cómo un hombre de tan gran talento como Glazunov puede dirigir tan mal? No hablo simplemente de su técnica de dirección (no tiene sentido cuestionar esto de él), pero sí de su musicalidad. No siente nada cuando dirige ¡como si no entendiera absolutamente nada!". Para colmo, no ayudó nada que Glazunov, aficionado a empinar el codo (tal y como contaba Shostakovich que fue alumno suyo) abordara el estreno de la obra visiblemente borracho, logrando que finalmente lo que se escuchara en la sala fuera una mera parodia de la partitura original. El compositor Cesar Cui, miembro del "Grupo de los cinco" dijo de aquella obra: 

"Si existiera un conservatorio en el Infierno y uno de sus talentosos estudiantes fuera a componer una sinfonía programática basada en la historia de las diez plagas de Egipto, y si fuera a componer una sinfonía como la del señor Rajmáninov, entonces habría cumplido su tarea brillantemente y sería del deleite de los habitantes del Infierno. Para nosotros esta música nos deja una impresión maligna con sus ritmos rotos, forma oscura e imprecisa, repeticiones sin sentido de los mismos trucos baratos, el sonido gangoso de la orquesta, el forzado estrépito de los metales..."

La Sinfonía nº 1 de Rachmaninov ha sido hoy en día reivindicada y valorada, pero en su día aquel fracaso fue un duro golpe para el compositor que tras sentirse vilipendiado y humillado estuvo durante cuatro largos años sumido en una profunda depresión durante la cual no escribió ni una sola nota. La foto de Rachmaninov de la derecha es de aquella época. Lo relataba años después el propio compositor: "volví a Moscú siendo un hombre totalmente distinto. La confianza en mí mismo había recibido un duro golpe. Pasé horas angustiosas dubitativo, pensando profundamente, y llegué a la conclusión que debería dejar de componer"

Solo la insistencia de amigos y familiares impulsó a Rachmaninov a someterse a un tratamiento de hipnosis con el doctor Nikolai Dahl. El doctor, también músico y notable violonchelista, le insistía que la única forma de superar su profunda crisis era componer nuevamente, abordar un nuevo reto. Las sesiones de hipnosis fueron determinantes y fructiferas, tal y como el propio Rachmaninov relataba posteriormente: 

"En consecuencia, día tras día había oído repetida la misma fórmula hipnótica, mientras estaba medio dormido en un sillón en el estudio del Dr. Dahl: "Va a empezar a componer un concierto – Usted va a trabajar con la mayor facilidad – la composición será de excelente calidad”. Era siempre lo mismo, sin interrupción. Aunque pueda parecer imposible de creer, este tratamiento realmente me ayudó. Empecé a componer en el comienzo del verano. El material creció en volumen, y las nuevas ideas musicales comenzaron a brotar dentro de mí, mucho más de lo que necesitaba para mi concierto. Sentí que el tratamiento con el Dr. Dahl había fortalecido mi sistema nervioso en un grado casi milagroso. "

El resultado fue el Concierto nº 2 para piano y orquesta, op. 18 en do menor, uno de los más bellos conciertos que se hallan escrito jamás, un soberbio renacimiento musical cuyo estreno fue un éxito rotundo y cimentó una fama merecida e imperecedera para el compositor que en su estreno se encargó además de la ejecución al piano (no era cosa de dejar de nuevo su fama en manos de otros). La obra fue dedicada al Doctor Dahl como muestra de agradecimiento por sus cuidados y la ayuda recibida para recuperar su confianza.

El concierto, rebosante de fuerza y hermosura, ha sido motivo de inspiración para muchos artistas. Eric Carmen compuso su tema "All by Myself" con su segundo movimiento, del primero hay ecos en la canción "I Think of You" de Frank Sinatra, y del tercero en "Full moon and empty arms" del mismo cantante. David Lean lo utilizó en "Breve encuentro", Eastwood en "Más allá de la vida" y por supuesto el genial Billy Wilder escogió este tema para que el "rodríguez" de Tom Ewell intentara conquistar a su curvilinea vecina Marilyn Monroe en "La tentación vive arriba"

Todavía mi hijo Alejandro y yo discutimos si es mejor este concierto nº 2 o el nº 3 de Rachmaninov. Hoy me siento "temporalmente" tentado a darle la razón y hacer protagonista del día al nº 2 que pasamos a escuchar en las manos de Nikolaï Lugansky acompañado de la Orquesta Nacional de Francia. Si no pueden dedicarle mucho tiempo, no se pierdan al menos los primeros minutos.


Imágenes: De Wikimedia Commons. Dominio Público (CC0). Enlaces a fuentes originales: Imagen 1 - Imagen 2

sábado, 3 de octubre de 2020

Truman Capote: El ingenio como arma

"Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio".

Así se definía a si mismo el escritor Truman Capote (arriba retratado por Irving Penn) en su obra "Musica para camaleones" y la anécdota que traemos hoy habla precisamente de esa chispa especial que solo tienen lo genios. Se encontraba Capote en un restaurante neoyorkino, singularmente lúcido y sobrio, lo que no era precisamente la norma, cuando un grupo de mujeres reparó en su presencia y lo reconoció, acercándosele de inmediato, como abejas a la miel, para agasajarle con elogios y de camino llevarse algún trofeo en forma de autógrafo, para lo que recurrieron a cajetillas de tabaco, servilletas de papel y todo lo que encontraron a mano. Todo iba bien, era lo normal, hasta que uno de los maridos de aquellas señoras se sintió un poquito celoso del protagonismo que sus esposas estaban "regalando" a aquel genio de las palabras y con sus dos copitas de más empezó a desbarrar diciendo en voz alta que "era un desperdicio el ofrecer tanta emoción femenina hacía un homosexual". A continuación, mientras se acercaba al escritor bajó la cremallera de su pantalón y sacó su pene, colocándolo a la altura de la cara del escritor mientras le decía: 

"Quizás te gustaría firmar esto"

Capote sin inmutarse lo más mínimo, calibró el miembro que colgaba delante suyo y haciendo uso de su agudísimo ingenio, y con verdadera sangre fría, contestó cortésmente:

"No sé si puedo firmarlo. Tal vez sólo podré poner las iniciales"

Mi admirado Sheldon Cooper hubiese dicho: ¡Zasca, en toda la boca!

Imagen: Tomada de Flickr - Licencia CC BY-NC 2.0. Enlace a la Fuente Original

viernes, 2 de octubre de 2020

Hitchcock y el fingimiento de Ingrid Bergman


"¿El beso? Un truco encantado para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas" (Ingrid Bergman)

Y de eso vamos a hablar, de los trucos de Ingrid Bergman, una de las muchas musas que tuvo a sus órdenes Alfred Hitchcock durante su trayectoria como director. Una mujer que además de poseer una belleza irresistiblemente particular era sin duda una portentosa actriz. Participó en dos de las obras maestras del rey del suspense, nada más y nada menos que las sensacionales" Recuerda" (1945) y "Encadenados" (1946), además de "Atormentada" (1949), una buena película pero inferior a las anteriores.

El caso es que en una de las escenas que debía interpretar a las órdenes de Don Alfredo, Ingrid Bergman no daba con la tecla de cómo enfrentarse a la escena conforme a las técnicas y usos que tenía interiorizados y así se lo dijo al director:

"No creo que pueda hacerlo naturalmente" y le explicó todos los motivos por los que se encontraba dubitativa y perdida ante aquella escena. Hitchcock la escuchó atentamente e incluso le hacía gestos de asentimiento, para que la actriz se sintiera cómoda y escuchada. Pero una vez terminó de hablar, el director le dio la clave para salvar la situación:

- "De acuerdo, si no puedes hacerlo naturalmente, fíngelo".

Tiempo después Ingrid Bergman reconocería que ese fue el mejor consejo que le habían dado a lo largo de toda su carrera sobre el arte de la actuación, que es lo mismo que decir del arte del fingimiento. Ya lo decía otro de los grandes, Sir Laurence Olivier:

¿Qué es en el fondo actuar, sino mentir? ¿Y qué es actuar bien, sino mentir convenciendo?

Imagen: Cortesía de Doctor Macro.- Fuente Original

jueves, 1 de octubre de 2020

"Las amistades peligrosas" de Groucho Marx


Tengo la sensación de que tenía que ser muy difícil crecer riendo con las películas de los Hermanos Marx y después ya adulto, si tenías la oportunidad de conocer a uno de ellos no quererlo de forma irremediable. 

Algo de eso le tuvo que suceder a Alice Cooper (en la foto), cantante de hard rock, heavy metal y referente de personajes tan extremos como Marilyn Manson, cuando conoció a Groucho Marx, alguien tan genial como para manifestar que cuando fuera enterrado, por favor lo hicieran encima de la curvilinea Marilyn, esta vez por supuesto la Monroe. El caso es que tras coincidir ambos en una fiesta de Frank Sinatra y saberse vecinos en Beverly Hills se hicieron amigos (por supuesto nada peligrosos). Groucho llamaba a Alice Cooper "Coop" tal y como llamaba en el pasado a Gary Cooper, algo que supongo a Alice le encantaría, al igual que a buen seguro, su amigo Elton John recibiría con cariño aquella manía de Groucho de llamarle John Elton. Al fin y al cabo Groucho pensaba en estos músicos como en compañeros de profesión dada las excentricidades que hacían en el escenario y sus disfraces; de hecho, comparaba los conciertos de Alice Cooper con el vodevil. 

Freddie Mercury también se hizo muy amigo de Groucho e incluso la banda llegó a titular un par de álbumes con nombres de películas de los Hermanos Marx: "Una noche en la opera" y "Un día en las carreras". Ante tal fijación, Groucho le dijo a Mercury -por si quería utilizarlo de nombre para su siguiente disco- que su próxima película se titularía: "Los éxitos de los Rolling Stones".... 

Pero volvamos con Alice Cooper. Cuando Groucho tenía ya con una edad muy avanzada padecía insomnio y cogió la costumbre de llamar a su vecino "Coop" a las una de la madrugada para que le diera algo de compañía, a veces daban un paseo otras veían películas. Lo cuenta el propio Alice Cooper:

"Tenía una silla junto a su cama con un paquete de seis de Budweiser, y nos sentábamos a ver películas antiguas. Luego, muy pronto, después de que habían terminado dos películas, miraba hacia otro lado y él, que estaba con su boina y su cigarro, finalmente se iba a dormir. Yo solía ​​apagar su cigarro, apagaba las luces y me iba a casa. Y a la noche siguiente, a la una de la madrugada: "Hola amigo, no puedo dormir, ven".

Y siendo Groucho.... quien podría negarse.

Imágenes: Tomadas de Wikimedia Commons. 1.- (CC BY 3.0) - 2.- (CC BY 2.0) - Fuente OriginalImagen 1 - Imagen 2