domingo, 23 de agosto de 2020

El Concertino de Bacarisse: La pieza musical más bella de la historia

Aunque es perfectamente discutible, no creo exagerar demasiado cuando digo que la Romanza del Concertino para guitarra op. 72 de Salvador Bacarisse es una de las piezas musicales más hermosas que se hayan escrito jamás y a la vez es también una de las obras maestras más olvidadas y desconocidas; como suele ocurrir con este patrimonio cultural nuestro que los españolitos tan dados somos a olvidar y enterrar. Por eso mismo hay que ser un poco vehemente a la hora de defenderlo, igual que con indudable acierto hacen otros países.

El Concertino y sobre todo su romanza es una obra sublime, cargada de emoción y un sentimiento que no sé si definir como nostalgia, felicidad, plenitud, añoranza... es tan inclasificable como el Adagio de Albinoni - Giazzoto en este particular. Solo después, cuando uno investiga un poco y sabe que su autor, el madrileño Salvador Bacarisse, ocupó cargos de índole cultural para el gobierno republicano y que en 1939, al finalizar la Guerra Civil, hubo de exiliarse forzosamente a París, como muchos otros españoles "que no usaban sombrero" y marcharon de aquí para no volver más, es cuando se alcanza a  comprender un poco el verdadero significado de esta pieza musical compuesta en 1957. Y es que si solo desde el desamor se puede cantar con verdad y sentimiento sobre el amor, del mismo modo, solo desde esa impuesta lejanía de España se podía crear una obra tan rebosante de españolidad en su melodía, tan desgarradoramente bella, tan soberbiamente dolorosa y amorosa a la vez del recuerdo de lo que ya no se puede recuperar, de las raíces, de ese tiempo pasado que ya no volverá. Bacarisse ya no podría visitar su casa, ni las calles por las que andaba de niño, ni se enfrentaría de nuevo a los paisajes que ocuparon su mirada. Era sin duda el mismo sentimiento de muchos perdedores en aquellos dolorosos días. Y el caso es que la melodía de esta romanza perfectamente puede aplicarse también, no importa el momento, al recuerdo que cualquier persona guarda de los días pasados en los que fuimos felices y que ya se nos escaparon de las manos para siempre, de la niñez, tan luminosa como arriba la pinta Sorolla, de la juventud en la que derrochábamos fuerza e ilusión, quedándonos solo el recuerdo placentero de aquellos instantes que atesoramos en nuestra alma. La belleza con la que la orquesta entra en la pieza y sus violines inundan orgiásticamente el ambiente con su melodía es del todo arrebatadora, tanto que casi entran ganas de llorar. Esta maravilla musical es nuestra, la melodía sabe a España, a lo nuestro y sin embargo casi nadie la conoce. El cuerpo de Salvador Bacarisse, fallecido en 1963, sigue en el exilio, enterrado en el cementerio Pére-Lachaise de París, lejos de aquí. ¡Of course, Spain is different....!

Y como la pieza fue inspirada por una determinada situación, el vídeo que corresponde necesariamente ha de ser este:


Imagen: Tomado de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Enlazamos la fuente original:

sábado, 22 de agosto de 2020

Groucho, Harpo y las toallas

En cierta ocasión. Groucho junto con su hermano Harpo, fueron invitados a una despedida de soltero en la que la fiesta se realizaba en un restaurante que tenía unos ascensores automáticos que se abrían directamente en el comedor de la celebración. Así, con la idea de hacer una entrada triunfal en la despedida y a modo de broma, decidieron desnudarse en el mismo ascensor y guardar la ropa en unas maletas, con lo que aparecerían completamente desnudos desde el ascensor a la fiesta. Con esa puesta en escena inicial la cosa solo podía ir hacia arriba. Pero las cosas ocurren no se sabe como y el caso es que se equivocaron de piso y aparecieron donde no debían, precisamente en el lugar donde la novia había organizado su despedida junto a un numeroso grupo de chicas. La cosa fue como se esperaba una verdadera sorpresa, pero en vez de risas, provocó gritos llamando a la policía y algún que otro desmayo. Groucho contaría de aquella situación, digna de una de sus películas:  

"Así que corrimos en cueros de un lado para otro hasta que apareció un camarero con dos trapos de cocina. Bueno, en mi caso, una toalla de baño". 

Imagen: La fotografía de Harpo Marx es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlazamos la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Marx%20Brothers/Annex/Annex%20-%20Marx%20Brothers_05.jpg

viernes, 21 de agosto de 2020

Las trece virtudes de Benjamín Franklin

“Sé amable con todos, sociable con muchos, íntimo con pocos, amigo de uno, y enemigo de nadie”

Era Benjamín Franklin un hombre prolífico en grandes citas como la anterior, el ejemplo del hombre ilustrado, comparable en cierto modo al gran Leonardo. Fue mucho más que un hábil político, periodista o el científico descubridor, entre muchos otros inventos, del pararrayos y las lentes bifocales. Era el decimoquinto hijo de una familia muy humilde y a pesar de la pobre educación que pudo recibir la compensó con creces con su gran curiosidad y un incansable ánimo por la lectura. Tras lograr el éxito y fortuna como impresor se dedicó a la ciencia, su verdadera pasión. Por eso, por ser un hombre hecho a si mismo, tiene un especial valor la lista de las 13 virtudes que Franklin consideraba que debía seguir una persona para alcanzar la perfección moral. En lo que casi parece un manual de autoayuda de esos que tanto éxito tienen en la actualidad, citó apenas dos de las virtudes cardinales (Justicia, Fortaleza, Prudencia y Templanza) y ninguna de las tres virtudes teologales (Fe, Esperanza y Caridad), las suyas eran otras, las que ponemos a continuación: 

1.- Templanza: “No comas hasta sentirte harto. No bebas hasta la ebriedad”.

2.- Silencio: “No hables sino lo que puede beneficiar a otros o a ti mismo; evita las conversaciones triviales”.

3.- Orden: “Ten un lugar para cada una de tus cosas. Ten un momento para cada parte de tu trabajo”

4.- Resolución: “Decídete a llevar a cabo lo que debes hacer; realiza sin falta lo que hayas decidido”.

5.- Frugalidad: “No hagas ningún gasto sino para hacer bien a otros o a ti mismo; es decir, no malgastes ni desperdicies nada”.

6.- Trabajo: “No pierdas nunca el tiempo; ocúpate siempre en algo que sea útil. Deshazte de todas las acciones innecesarias”.

7.- Sinceridad: “No uses engaños hirientes; piensa inocente y justamente y, si hablas, habla en concordancia”.

8.- Justicia: “No perjudiques a nadie, ni haciéndole daño ni omitiendo lo que es tu deber”.

9.- Moderación: “Evita los extremos. No guardes rencor por las injurias tanto como creas que lo merecen

10.- Limpieza: “No toleres la falta de limpieza en el cuerpo, las vestiduras o la habitación”.

11.- Tranquilidad: “Que no te turben las naderías o accidentes corrientes o inevitables 

12.- Castidad: “Recurre rara vez al placer venéreo, y hazlo sólo por motivos de salud o procreación, pero nunca hasta sentirte harto o débil, y sin que llegues a afectar tu propia paz o reputación o de la otra persona”.

13.- Humildad: “Imita a Jesús y a Sócrates”.

Y como hombre metódico que era, se centraba cada semana en una de sus virtudes y a modo de autoexamen anotaba con un puntito en una tabla con entradas de las virtudes y días de la semana, las veces en que se había alejado de sus propósitos. A la siguiente semana abordaba una nueva virtud sin intentar olvidar la anterior, con el propósito último de lograr dejar toda la tabla sin anotaciones. 

Y es que como decía el propio Franklin: “Un camino de mil millas se comienza con un solo paso”

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Benjamin_Franklin_by_Joseph_Duplessis_1778.jpg

jueves, 20 de agosto de 2020

¿Se crearon los guantes de látex por una historia de amor?

En estos tiempos extraños que vivimos por el COVID-19, los guantes de látex se han convertido en una prenda habitual para muchos quehaceres cotidianos; lo que no es muy conocido es que este tipo de guantes nació de un acto de amor. Y es que allá por el año 1889, el famoso cirujano norteamericano William Stewart Halsted, uno de los padres de la cirugía moderna, estaba rendidamente enamorado de una de las enfermeras que le asistían en las intervenciones quirúrgicas que realizaba en el Instituto John Hopkins de Baltimore, la eficiente Caroline Hampton. Cuando Halsted reparó en las graves irritaciones de piel que sufría la enfermera motivadas por su especial sensibilidad a los líquidos con los que debía desinfectar el instrumental de las operaciones y como esa dermatitis le impedían acompañarle cuando operaba, no dudó en dirigirse a la empresa de neumáticos "Goodyear" y solicitarles que fabricaran unos guantes que protegieran las manos de la enfermera y que a la vez fueran tan finos como para que no entorpecieran su labor en la sala de operaciones, pudiendo seguir contando con su presencia y hábiles manos.

Aquellos primeros guantes fueron de color negro y siendo el Doctor una persona sensible, obligó a que fueran utilizados por todos los miembros del equipo de operación, él incluido, a fin de que la enfermera no se sintiera avergonzada por su dermatitis. Tras el uso continuado de estos amorosos guantes pudo detectar que el número de infecciones postoperatorias se redujeron de forma muy considerable por lo que su uso se difundió prontamente, convirtiéndose en prenda imprescindible en los usos médicos. Ni que decir tiene que el Doctor Halsted acabaría casándose con la enfermera de sus desvelos, la eficiente Caroline Hampton. 

En la fotografía podemos ver el cuadro titulado "Una operación en el Hospital Militar, Endell Street" (1920) Obra de Francis Dodd. Se expone en el Imperial War Museum de Londres.

Imagen: Tomado de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:An_Operation_at_the_Military_Hospital,_Endell_Street_-_Dr_L_Garrett,_Dr_Flora_Murray,_Dr_W_Buckley_Art.IWMART4084.jpg

El día que fusilaron a Dios

Los vaivenes ideológicos que trae consigo el devenir histórico llevan algunas veces a situaciones de lo más pintorescas y a veces hasta ridículas. En 1917 se celebró en Moscú uno de los juicios más curiosos de la historia, nada más y nada menos que "El Estado Soviético contra Dios" en el que se acusaba al Creador de "Crímenes contra la Humanidad", al entenderse que era el culpable de todos los males. El juicio en principio suponía un curioso reconocimiento de la existencia de Dios, aunque me supongo que lo valioso para la incipiente revolución rusa era el valor simbólico del acto.

El juicio estaba presidido por el Comisario de Instrucción Pública Anatoly Vasilievich Lunacharsky (1875-1933) y constaba de un jurado popular. La vista se prolongó durante cinco horas y en él se colocó una Biblia en el banquillo de los acusados. Los fiscales presentaron numerosas pruebas de culpabilidad basadas en testimonios históricos y en un alarde de teatralidad los defensores designados por el Estado soviético aportaron argumentos en favor de la inocencia de Dios. Su baza principal fue la petición de absolución por grave demencia y desarreglos psíquicos. Sin embargo, el tribunal dejó claro desde el principio que no aceptaría una petición de absolución debido a la extrema gravedad de los delitos juzgados. Al final Dios fue declarado culpable.

El 17 de enero de 1918, a las 6.30 horas de una gélida mañana, un pelotón de fusilamiento disparó cinco ráfagas de ametralladora contra el cielo de Moscú. La sentencia de muerte contra Dios se había cumplido.

En la fotografía se puede ver el famoso Cristo Crucificado (1632) de Diego Velázquez, una obra que se expone en el madrileño Museo del Prado.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Publico (CC0). Se enlaza fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Cristo_crucificado.jpg

miércoles, 19 de agosto de 2020

Las "maldades" de Pablo Picasso


"Un pintor es un hombre que pinta lo que vende un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta"

Picasso, sabía muy bien lo que decía. Consciente de su fama mundial y del elevado valor que de inmediato adquiría cualquier cosa que saliera de sus manos (y tuviera firma), tenía a veces comportamientos que cuando menos se pueden tachar de "singulares". En los años cincuenta, Picasso, que por entonces vivía en el sur de Francia, tenía la costumbre de tomar baños en el mar. Cierto día encontrándose en la playa fue reconocido por una familia, y viendo esta como Picasso jugueteaba con unos niños, mandaron a su hijo con una hoja de papel a pedirle "un dibujito". El artista no quería que los padres se llevaran un "Picasso" sin pagar un céntimo mediante aquella artimaña de mandar a su inocente hijo, pero a la vez no deseaba desairar al pequeño, así, tras tirar la hoja que le traía, puso al pequeño de espaldas y aprovechó el lienzo que le ofrecía el propio cuerpo del niño para pintar en el una hermosa paloma. El niño corrió contentísimo a mostrárselo a sus padres, mientras Picasso le comentaba a sus amigos: "Me pregunto cuándo bañaran al pobre niño".

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente:

¿Qué relación tiene Jack Nicholson con "Tom y Jerry"?

 

Jack Nicholson es uno de los actores más singulares y carismáticos de los últimos tiempos. Con sus 3 premios Oscar, 12 nominaciones y 6 Globos de Oro bien podría reclamar para si el título de mejor actor de la historia, pero ya saben que los premios no lo son todo y puede que además, hablando solo de actores igualmente premiados, Walter Brennan Daniel Day-Lewis, también con tres estatuíllas doradas cada uno, empezaran a levantar la voz, y en el caso del sensacional Walter Brennan, en mi muy particular opinión, puede que hasta con razón. 

Pero la historia que queríamos contar es sobre los inicios de Jack Nicholson, cuando con 17 años marcha a Los Ángeles a probar fortuna e intentar entrar en el mundo del espectáculo. ¿Cuales fueron sus primeras influencias? El primer sueldo de Nicholson fue de 30 dólares semanales en el departamento de animación de la Metro-Goldwyn-Mayer; allí tenía la ardua misión de clasificar alfabéticamente la correspondencia de dos grandes estrellas de la pantalla, nada más y nada menos que "Tom y Jerry". Las cartas de admiradores siempre fueron -sobre todo en el Hollywood clásico- un termómetro de la popularidad de sus estrellas y una baza para estos a la hora de negociar sus contratos. 

Lo que resulta inexplicable es la razón por la que los personajes de dibujos animados también reciben esas cartas. Mickey Mouse tiene el récord total (entre actores reales y de ficción) con 800 millones de cartas a lo largo del año 1933. Gracias a los buenos hados, Nicholson no tuvo un trabajo tan arduo y pronto empezó a recibir clases de interpretación en el Players' Ring Theatre, donde al parecer conoció a James Coburn y al productor Roger Corman, una persona crucial en sus inicios... Poco tiempo después, con 21 años realizaría su primera película. El resto ya lo saben: sus inimitables miradas, el juego de sus cejas, sus sonrisas imposibles, esos gestos a veces excesivos y ese talento sin limite harían de él el inmenso actor que es. Hay quien dice que Tom y Jerry en agradecimiento por su ayuda con los fans le contaron a Nicholson, de forma muy reservada, muchos de estos secretillos y trucos actorales imprescindibles para medrar en el siempre difícil mundo del cine. 

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura con licencia (CC BY-SA 2.0). Enlazamos la fuente original:

martes, 18 de agosto de 2020

"La gran belleza" de Paolo Sorrentino

“El descubrimiento más importante que hice pocos días después de haber cumplido los 65 años fue que no podía perder el tiempo haciendo cosas que no quería hacer” (Jep Gambardella - La gran belleza)

Últimamente parece que siempre llego tarde a las grandes películas; también es verdad que a veces, la recompensa es mayor, como cuando se abre un buen vino que ya clamaba porque se le prestara atención. Uno lo paladea más despacio, con más atención. Había visto recientemente las magníficas series televisivas "El joven Papa" y su continuación "El nuevo Papa" ambas firmadas por Paolo Sorrentino y este parecía gritarme que me dejara de gaitas y me entregara de una vez por todas a "La gran belleza", la obra con la que el director napolitano había ganado el Oscar a la mejor película extranjera en 2013. El film empieza caminando por el alambre, pronosticando un visionado difícil, hasta que aparece Toni Servillo dando vida al elegante y cínico Jep Gambardella, un personaje maravilloso que atrapado en un mundo artificial y efervescente de fiestas supuestamente divertidas, está siempre buscando la belleza y lo ridículo en los momentos más simples, escudriñando la realidad, quien sabe si buscando inspiración para su proyectada novela o respuestas con las que intentar comprender el absurdo mundo en el que vive. Así, el bon vivant Jep Gambardella lucha por zafarse en sus solitarios paseos por Roma de la vacuidad de las relaciones a las que voluntariamente se ha sometido y dotado de una sensib‎ilidad a flor de piel para el detalle, busca con ojos muy abiertos la poesía y la belleza en cada instante. La noticia de la muerte de un amor de juventud y el saber que ella nunca le olvidó, le reconcilia con su pasado y le muestra un nuevo camino a sus sesenta y cinco años, a esa edad en la que según el mismo sentencia ya no puede perder el tiempo haciendo cosas que no quiere hacer. Ahora quiere entregarse de nuevo a la gran belleza del recuerdo de un tiempo que ya no es. Ahora quiere escribir.

Algunas citas de la película dignas de recordar:

“Termina siempre así, con la muerte. Pero antes, hubo vida. Escondido debajo el bla, bla, bla, bla. Y todo sedimentado bajo los murmullos y el ruido. El silencio y el sentimiento, la emoción y el miedo. Los demacrados, caprichosos destellos de belleza. Y luego la desgraciada miseria y el hombre miserable. Todo sepultado bajo la cubierta de la vergüenza de estar en el mundo. Bla, bla, bla, bla. Más allá, está el más allá. Yo no me ocupo del más allá. Por tanto, que esta novela dé comienzo. En el fondo, es sólo un truco. Sí, es sólo un truco” (Jep Gambardella)

“Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación. El resto no son sino decepciones y fatigas. Nuestro viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza. Va de la vida a la muerte. Hombres, animales, ciudades y cosas, todo es imaginado. Es una novela, una simple historia ficticia." (Jep Gambardella)

"Me he pasado todos los veranos de mi vida haciendo planes para septiembre, pero ya no, ahora me paso los veranos recordando los planes que hacia y que se han desvanecido, un poco por pereza y otro poco por olvido. ¿Qué es lo que tenéis contra la nostalgia eh? Es la única distracción que nos queda a  los que no tenemos fe en el futuro. La única. Sin la lluvia, agosto se termina y septiembre no empieza. Y yo soy muy ordinario, pero no hay que preocuparse. Esta bien, esta bien así." (Romano - Carlo Verdone)

Imagen: La fotografía está tomada de Flickr donde figura con licencia (CC BY-NC 2.0). Se enlaza la fuente original:
https://www.flickr.com/photos/unia/18921688400/

lunes, 17 de agosto de 2020

Cuando éramos niños - Mario Benedetti

 

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en los cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

El poema "Cuando éramos niños" es obra de Mario Benedetti y para acompañarlo hemos elegido la fotografía "Remy escuchando el mar" (1955) de Edouard Boubat.

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura con licencia (CC BY-SA 3.0) Enlazamos la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Remi_%C3%A9coutant_la_mer,_Edouard_Boubat,_Paris,_1995.jpg

domingo, 16 de agosto de 2020

Schopenhauer y los aplausos


"Las relaciones cotidianas son tales que con la mayor parte de nuestros buenos conocidos no volveríamos a intercambiar una sola palabra si oyésemos lo que dicen de nosotros en nuestra ausencia"

Puede que estas palabras de Arthur Schopenhauer arrojen un poco de luz sobre los motivos que le llevaron poco a poco a potenciar su tendencia a la soledad. Pesimista como era, rara vez se dejaba llevar por el entusiasmo, pero cuando entregó a su editor la obra "El mundo como voluntad y representación" (1819), en la que había trabajado durante cinco largos años y en la que pretendía desentrañar, nada menos, que el enigma de la existencia, acompañó el manuscrito de una nota que decía: "Este libro será en tiempos venideros fuente y ocasión para un centenar de otros libros".

Años después, cuando los editores le informaron que de la primera edición prácticamente toda ella se había usado para reciclar papel al resultar invendida, Schopenhauer no se inmutó demasiado y consciente del valor de la obra, que a la postre sería la más valorada entre las suyas, les contestó en un arranque de orgullo: 

"¿Se sentiría halagado un músico por los aplausos de una audiencia si supiera que casi todos eran sordos?"

Con el tiempo fueron muchos los que empezaron a oír con claridad sus palabras y su pensamiento resultó crucial en la obra de personajes de la talla de Tolstoi, Bergson, Nietzsche, Freud, Mann, Jung, Einstein, Wittgenstein, Proust, Borges, Baroja, Cioran, Beckett, Unamuno y tantos otros. Los dioses del pensamiento le aplaudían sin reservas y llegó a conocer la fama en sus últimos años, una notoriedad a la que él respondió alejándose del mundo todavía más.

En el retrato (obra de Ludwig Sigismund Ruhl) podemos ver a un joven Schopenhauer (1815), de la época en la que escribió la obra a la que hacemos referencia en la anécdota y muy alejado de la visión clásica que tenemos del pensador como un señor de avanzada edad y pelo maravillosamente desordenado. 

Imagen: La fotografía está tomada de Wikimedia Commons donde figura como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Arthur_Schopenhauer_Portrait_by_Ludwig_Sigismund_Ruhl_1815.jpeg

sábado, 15 de agosto de 2020

El templo de Artemisa, Eróstrato y la fama


La bella Artemisa, hermana gemela de Apolo, era la diosa de la caza, los animales salvajes, los nacimientos y la castidad. Esta diosa virgen, pese a su faceta protectora era también una diosa temible y vengativa cuando se desataba su ira, puede que por eso, para aplacar esta faceta de la venerada diosa, Creso, el poderoso rey de Lidia, siguiendo el diseño ideado por el arquitecto Quersifrón, mandó construir un templo en su honor en Efeso hacia el 550 a.C. El Artemisión o Templo de Artemisa tenía tan bella factura que cuando Antípatro de Sidón elaboró su famosa lista de las siete maravillas del mundo antiguo lo incluyo en la misma y le dedicó estas palabras con las que destacaba el templo sobre las demás maravillas:

"He posado mis ojos sobre la muralla de la dulce Babilonia, que es una calzada para carruajes, y la estatua de Zeus de los alfeos, y los jardines colgantes, y el Coloso del Sol, y la enorme obra de las altas Pirámides, y la vasta tumba de Mausolo; pero cuando vi la casa de Artemisa, allí encaramada en las nubes, esos otros mármoles perdieron su brillo, y dije: aparte de desde el Olimpo, el Sol nunca pareció jamás tan grande"

Tal era la fama del templo, centro de peregrinación de adoradores y viajeros, que un pastor llamado Eróstrato decidió trasladar la fama del propio templo a su persona de la forma más deleznable posible, destruyéndolo mediante un incendio por él provocado. Artajerjes, antes de ordenar su muerte, sometió a tortura al pastor para saber las motivaciones de tan vil acto y sólo así llegó a saber que el único fin que buscaba con destruir el templo era dejar su nombre en la memoria de todos, que el eco de su nombre quedara para la posteridad incluso después de muerto. Ante estas intenciones se intentó borrar su nombre de la historia, se prohibió incluso bajo pena de muerte el dar noticia de su persona, y sin embargo este logró finalmente su propósito y su eco en la historia, el mismo que el de magnicidas y otros sujetos que son capaces de cualquier cosas por sus cinco minutos de gloria, ha perdurado hasta hoy. En nuestros días, bajo el nombre de Complejo de Eróstrato se define el trastorno de intentar sobresalir a toda costa. En sus formas más livianas parece que hoy casi nadie está a salvo del mismo, en un mundo este en el que todos exponemos tan alegremente parte de nuestra intimidad por un simple "like" en la red. Y así, Eróstrato, 2500 años después, tal y como él deseaba cuando prendía fuego al templo, no deja de ser un personaje de absoluta actualidad.

En la fotografía puede verse una reproducción reducida del Templo de Artemisa construida en época moderna en Estambul.

Imagen: La fotografía esta tomada de los fondos de Wikimedia Commons, donde figura con licencia CC BY-SA 3.0. Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Miniaturk_009.jpg

viernes, 14 de agosto de 2020

De cuando "El Padrino" cambió a la Mafia

Nunca se sabe qué efectos puede provocar en la sociedad una película de gran éxito, qué cambiará en la forma de vestir, en la de hablar o en la de comportarse de aquellos que la vieron. Si la película es tan reverenciada como cada una de las que componen la trilogía de “El Padrino” todo puede ocurrir. 

Según se cuenta, la mafia puso muchas objeciones a que se llevara a la pantalla la historia que Mario Puzo había escrito y que había resultado todo un bestseller, de hecho una de sus imposiciones fue que en el transcurso de las tres películas no se mentara el nombre de “Mafia”, lo que no se esperaban es que la trilogía de Francis Ford Coppola fuera a tener un efecto beneficioso para la organización. Cuando las películas fueron asimiladas por el gran público dio lugar a que entre los sociólogos se hablara de una curiosa novedad: “El efecto El Padrino”, y es que las películas recogían multitud de antiguas tradiciones de la mafia que poco a poco se habían ido perdiendo y que volvieron a ponerse de moda entre los estratos más bajos de las organizaciones. Los capos se sorprendían gratamente cuando observaban que sus jóvenes “soldati” volvían a llamarles de “Don” y que no sentían ningún reparo en acercárseles y besarles la mano en muestra de respeto, e incluso amoldaban su vocabulario al de la película, resultando que a partir de las mismas el matar a alguien con un disparo en el ojo se convirtió en “El especial Moe Greene”. Lo que no sabemos es si los capos se aficionaron también a tener gatos entre sus brazos mientras hacían ofertas... imposibles de rechazar.  

Imagen: La fotografía ha sido tomada de Flickr donde figura con licencia (CC BY 2.0). Se enlaza la fuente original:
https://www.flickr.com/photos/kodisto/38537781720/in/photostream/

jueves, 13 de agosto de 2020

Los riesgos de ser actor en la Roma Imperial


Durante la época imperial, Roma estaba ávida de entretenimientos y más allá de los consabidos espectáculos de carreras de cuadrigas y luchas de gladiadores, el teatro, siguiendo la estela griega, ocupaba un lugar de honor. Entre sus estrellas más rutilantes estaban Clodio Esopo, Roscio, Batilo de Alejandría, Mnéster o Pílades, actores que concitaban grupos de rendidos admiradores al estilo de los actuales. El éxito los podía colocar en lo más alto, al lado del emperador, con todos los privilegios que ello suponía, pero estar en la cima convertía su profesión en un oficio de alto riesgo, de hecho, actuar ante el emperador podía llegar a costarles literalmente la vida si no obtenían el aplauso. Existe constancia escrita de que Augusto condenó a pena de azotes a más de cincuenta actores, los desmedidos Calígula (en la foto) y Nerón llegaron a desterrar compañías enteras y el aparentemente moderado Claudio mandó decapitar a seis actores porque sus comedias le resultaron insufribles. Me temo que más de una de las estrellas que rondan las carteleras actuales no habrían durado mucho en Roma y no negaré que yo, al menos, me sentiría tentado de mandar a alguno una temporadita a galeras.

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://es.wikipedia.org/wiki/Cal%C3%ADgula#/media/Archivo:Caligula_Ny_Carlsberg_Glyptotek_IN1453.jpg

Sigmund Freud y la "camaradería" de la Gestapo



No estaba bien de salud Sigmund Freud cuando en 1933 el partido nazi llegó al poder en Alemania. Dadas sus raíces judías, sus amigos le aconsejaron poner pies en polvorosa pero el famoso psicoanalista, muy debilitado, decidió permanecer en su domicilio en Viena. Ni analizando sus peores sueños hubiera podido Freud adivinar lo que vendría unos años más tarde. 

Una vez que Alemania se anexionó Austria en 1938 y sus tropas paseaban las calles de Viena, la Gestapo se decidió a hacer una visita "de cortesía" al hogar de Freud, que desde ese mismo momento dejó de ser de su propiedad y de propina se llevaron todo el dinero que había en su caja fuerte, una suma bastante elevada de la que doctor dijo con los restos de humor que le quedaban:

"Ni yo mismo he cobrado nunca semejante suma por una visita domiciliaria"

Las visitas siguieron. Su hija Anna fue interrogada en el Cuartel General de la Gestapo y su hijo Martin estuvo detenido durante 24 horas. Este fue el detonante que movió a Freud a marchar a Londres. Supongo que Freud, dado su prestigio internacional, no dejaba de ser una molestia para las fuerzas alemanas; puede que por ello, gracias a mover influencias y tras arduas gestiones logró conseguir un salvoconducto para abandonar Austria, pero este tenía una condición, el afamado doctor debía escribir una nota en la que indicara claramente que no había sido tratado mal por la Gestapo. Freud, que siempre mantuvo que "Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla", intentó dejar a un lado el zarandeo al que había sido sometido y tirando de toda la ironía que pudo condensar para salir del trance escribió:

"Le recomiendo calurosamente a todo el mundo la camaradería de la Gestapo"

El creador del psicoanálisis moriría un año después en Londres, victima de un cáncer de paladar muy avanzado que precisó una ayuda terminal que le librara de los terribles dolores que padecía. En Viena, la "camaradería de la Gestapo" hizo que cuatro de las hermanas de Freud fueran invitadas a unas vacaciones pagadas en un campo de concentración, donde murieron. 

Imagen: La fotografía, obra de Max Halberstadt, esta fotocoloreada posteriormnte y está tomada de los fondos de Wikimedia Commons, donde figura como (CC BY-SA 4.0). Se enlaza la fuente original:

miércoles, 12 de agosto de 2020

Bette Davis y la muerte


“Quiero morir en tacones, siempre en acción.”

Eso decía Bette Davis, en 1989, poco antes de morir. Y es que la muerte no es asunto baladí en el mundo del espectáculo. Muchos desean morir sobre las tablas a lo Molière o ante las cámaras, pero otros no tienen esa oportunidad; son actores y actrices que tras un pasado glorioso han visto como, por una prolongada inactividad, han quedado en el olvido del gran público. Para estas estrellas apagadas su muerte es sin duda su canto del cisne, el momento en el cual los periódicos y revistas, como en un redoble de tambor final, dedican especiales para rememorar las vivencias y éxitos de dicha estrella, espulgan sus archivos en busca de las mejores fotos, buscan las opiniones de sus amigos y la hacen en definitiva, nuevamente protagonista por un día más. Si bien es cierto que a Bette Davis no pararon de darle homenajes en sus últimos años, como el del Festival de San Sebastián, su ritmo de trabajo había decaído mucho y evidentemente había dejado de ser el centro de las miradas para la mayoría, con lo cual no es de extrañar que cuando un abogado la llamó desde Nueva York para decirle que en la ciudad se había corrido el rumor de que había muerto, ella le respondiera airada desde California:

"¿Morirme? Con la huelga de periódicos que hay, ni siquiera se me pasaría por la cabeza"

Evidentemente, "La loba" se negaba en rotundo a correr las cortinas del teatro si no había público para aplaudir.

Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Se enlaza la fuente original:

martes, 11 de agosto de 2020

Fragmento de "La balada de la cárcel de Reading" - Oscar Wilde

 

"Destruimos siempre aquello que más amamos
en campo abierto, o en una emboscada;
algunos con la ligereza del cariño
otros con la dureza de la palabra;
los cobardes destruyen con un beso,
los valientes con la espada"


Hermoso fragmento de "La Balada de la cárcel de Reading" de Oscar Wilde. La traducción es muy libre y en los primeros versos alejada del original que leo en algunas traducciones y que dice así:

"Y todos los hombres matan lo que aman,
que lo oiga todo el mundo,
unos lo hacen con una mirada amarga,
otros con una palabra zalamera;
el cobarde lo hace con un beso,
¡el valiente con una espada!"

Imagen: Tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:

"Un bel dí, vedremo" - Madame Butterfly

 

La opera no es plato de agrado para la mayoría, pero incluso sus más acérrimos detractores suelen rendirse ante la suprema belleza de algunas de sus arias. Es lo que ocurre con "Un bel dì, vedremo", un aria perteneciente a la ópera "Madama Butterfly" de Giacomo Puccini. Es sin duda el aria más famosa de esta sensacional opera y en ella Butterfly ("Cio-Cio-San"), una joven geisha que se ha casado con un teniente de la marina un tanto egoísta y cobarde, el señor Pinkerton, le expresa a su criada Suzuki la esperanza de que su marido regrese después de que hayan pasado ya tres años desde su marcha. Para todos es evidente la desfachatez del marinerito, pero ella sigue contando las horas, inocente y obstinada en su amor. La canción no es más que una recreación de cómo imagina Cio Cio San ese encuentro feliz, una Penélope oriental que no deja de tejer sueños en su mente. Poner más palabras es retardar el disfrute de la obra así que os dejo la letra traducida y pasamos a oírla en la voz de Angela Gheorghiu, una de las grandes voces actuales (que no es bueno quedarnos siempre en María Callas y dejar todo lo demás de lado)

Un bello día veremos
levantarse un hilo de humo
en el extremo confín del mar.
Y después aparece la nave.
Y después la nave es blanca.
Entra en el puerto, truena su saludo.
¿Ves? ¡Ha venido!
Yo no voy a buscarlo, yo no.
Me pongo ahí, en lo alto de la colina
y espero, espero mucho tiempo.
Y no me importa la larga espera.
Y, salido de entre la multitud de la ciudad,
un hombre, un pequeño punto,
sube por la colina.
¿Quién será?, ¿quién será?
Y cuando esté aquí,
¿qué dirá?, ¿qué dirá?
Llamará: - Butterfly- desde lo lejos;
yo sin responder.
Estaré escondida.
Un poco por bromear,
y un poco por no morir
al primer encuentro.
Y él, un poco ansioso,
llamará, llamará;
“Pequeñita, mi pequeña esposa, perfume de verbena”,
los nombres que solía llamarme.
Todo esto sucederá,
te lo prometo.
Guárdate tus temores,
¡yo con segura fe lo espero!"



Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Leopoldo_Metlicovitz,_1904_-_Madama_Butterfly.jpg

lunes, 10 de agosto de 2020

El indomable Robert Mitchum

Más allá de los papeles que hacía en el cine, Robert Mitchum tenía fama de tipo duro en Hollywood y ciertamente lo era, no en vano tuvo una juventud muy dura, en la que vagabundeo en trenes por todo el país y en la que tuvo que ganarse la vida como bien pudo ya fuera como portero de cabaret, estibador, minero y hasta boxeador profesional (llegó a disputar 27 combates en pesos pesados). Quizás por todo ese equipaje de vivencias tenía un aura especial para las actrices, cansadas de tanto melifluo guapetón y por supuesto no era un actor fácil para manejarlo como una marioneta.

Se cuenta que un director de cine poco avisado, en la primera película que rodó con Robert Mitchum, lo quiso meter en cintura y antes de empezar a rodar le soltó:

-Le advierto querido Mitchum, que yo no soy dueño de mis nervios. Cuando me enfado con un actor, le insulto, aunque sea de la talla de usted. Claro que el enfado se me pasa muy pronto y quedo tan amigo como antes.

Mitchum me supongo que sin descomponer en absoluto el gesto le regalaría una de esas miradas suyas cargadas de ironía y le replicó:

- Es una curiosa coincidencia. A mí los nervios se me alteran también facilmente. En cuanto me dicen algo desagradable me lío a puñetazos. Claro que el enfado se me pasa también en seguida y entonces, lo primero que hago es ir a la clínica a ver a mi víctima.

El rodaje seguro que fue como la seda; de hecho, a pesar de parecer no hacer nada en pantalla Mitchum era un actor metódico que se preparaba sus papeles a conciencia, resultando un actor muy apreciado por todos los directores. No es de extrañar que el propio Mitchum, que nunca se dio mucha importancia, dijera de si mismo:

“He interpretado todo, excepto a enanos y a mujeres. La gente no es capaz de decidir si soy el mejor actor del mundo o el peor. De hecho, yo tampoco. Se ha dicho que minimizo tanto que podría haberme quedado en casa. Pero debo ser bueno en mi trabajo. Si no, no me llevarían a rastras por el mundo a esos precios”

Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Se enlaza fuente original:

domingo, 9 de agosto de 2020

El violín de Ingres, Stendhal y Man Ray

Ingres, además de un maravilloso pintor, fue un gran aficionado a la música y un adelantado violinista. En determinados momentos llegó a ser segundo violinista de la Orquesta del Capitolio de Toulouse e incluso tuvo la oportunidad de tocar en recitales organizados por el más grande de los violinistas, el incomparable Niccoló Paganini. En cualquier caso, el violín no dejaba de ser un pasatiempo para Ingres, una distracción para relajar la tensión de su verdadera vocación, la pintura. Y así, para hacer referencia a una afición paralela a la vocación principal, se utiliza la expresión "El violín de Ingres". Un ejemplo claro serían Einstein, que también tocaba el violín para olvidar los números o Woody Allen con su clarinete para alejarse momentáneamente de sus películas.

Ingres tenía como compositores predilectos a Beethoven y a Bach y tenía la manía de desconfiar de aquellos que no amaban la música, es más, no era propenso a admitir entre sus amigos a aquellos que renegaran de Beethoven o Bach, figuras que consideraba sagradas. En cierta ocasión, llegó incluso a romper sus relaciones de amistad con Stendhal, el famoso escritor de "Rojo y negro" o "La cartuja de Parma" por dicho motivo. Y es que al bueno de Stendhal (seudónimo de Henry Beyle), durante una conversación con Ingres no se le ocurrió otra cosa que decir que a Beethoven le faltaba melodía. 

Cuando terminó el encuentro, Ingres indicó de forma rotunda a su sirviente: 

- Si vuelve este señor le dices que no estoy en casa. para él ya no estaré nunca más.

La fotografía de cabecera es la famosa obra de Man Ray titulada "El violín de Ingres" (1924) y la modelo es Lee Miller. El fotógrafo tuvo sin duda una visión totalmente diferente de los entretenimientos que puede ofrecer un violín y la forma en que debe ser tocado.

Imagen: La fotografía está tomada de Flickr donde figura con licencia Creative Commons (CC BY 2.0). Se enlaza la fuente original:
https://www.flickr.com/photos/60378497@N02/5528810655

Hay gentes que lo poseen todo: Jean Cocteau


"Hay gentes que lo poseen todo y no consiguen hacerlo creer; ricos tan pobres y nobles tan vulgares que la incredulidad que suscitan acaba por hacerlos tímidos y les da una actitud sospechosa. En algunas mujeres, las más hermosas perlas resultan falsas. En cambio, en otras las perlas falsas parecen verdaderas. De igual modo, hay hombres que inspiran una confianza ciega y que gozan de privilegios que no podrían pretender. Guillermo Tomás pertenecía a esa raza de ventura. Se le creía. No necesitaba adoptar precaución alguna ni hacer ningún cálculo. Una estrella de mentira le llevaba derechamente a su objeto. Así, nunca tenía el rostro preocupado, turbado ni ceñudo. No sabiendo nadar ni patinar, podía decir: «Yo patino y yo nado.» Todos le habían visto sobre el hielo y en el agua. Un hada especial da esa suerte en el nacimiento. Hay algunos que triunfan y a cuya cuna no acudió más hada que esa. Nunca se le ocurrió a Guillermo hacer su examen y pensar: «¿Cómo saldré de esto?», o «Estoy engañando», o «Soy un miserable», o «Soy un hombre hábil». Caminaba estrechamente unido a su fábula. Cuanto más vivía su papel, más se incorporaba a él y más le aportaba ese fuego y esa franqueza que persuade."

El fragmento pertenece a la novela "Tomás el impostor" (1923) obra de Jean Cocteau. 

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons dónde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Cocteau_1923.jpg 

sábado, 8 de agosto de 2020

Molière y la virtud


En cierta ocasión el gran dramaturgo y actor francés Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673), para todos más conocido por "Moliére", se encontró en su paseo con un pobre que pedía limosna y al que generosamente le dio un Luis de oro. El pedigüeño no daba crédito a la excelencia de la ayuda recibida y creyendo que su benefactor se había equivocado al sacar la moneda de su bolsa se dirigió a él presurosamente y le dijo: "No quisiera ser un aprovechado con quien tuvo caridad conmigo".
Molière, autor de obras como "El avaro", le contestó que no había sido error alguno y que podía quedarse con la moneda, añadiendo otra de igual valor para premiar la honradez de aquel hombre. Posteriormente comentó: "¡Dios mío, donde fue a refugiarse la virtud!"

Algo que bien podríamos decir hoy en día, viendo el estado en el que se encuentran las élites.

En el cuadro aparece un detalle del retrato de Molière realizado por Pierre Mignard y que se exhibe en el Museo Condé  - Chantilly (Francia)

Imagen: Pertenece a los fondos de Wikimedia Commons donde aparece como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Pierre_Mignard_-_Portrait_de_Jean-Baptiste_Poquelin_dit_Moli%C3%A8re_(1622-1673)_-_Google_Art_Project_(cropped).jpg

viernes, 7 de agosto de 2020

Chopin y las musas

La música de Chopin parece tocada por la mano de los dioses. Sus nocturnos, polonesas, valses o mazurkas son preciosas obras de orfebrería musical, perfectas en cada silencio y en cada nota, unas notas que a veces resultan aparentemente tímidas o cargadas de emociones y otras agitadas por un frenesí sonoro pleno de efervescencia. Todo parece espontáneo, rebosante de una falsa sencillez que difícilmente oculta el arduo trabajo que hay tras cada vaivén de las notas. La relación del músico polaco con las musas era chispeante y fluida, pero tras el primer esbozo de la idea de una nueva obra trabajaba sobre la misma de forma incansable y agotadora. Así nos lo cuenta, George Sand, la que fue su compañera sentimental durante varios años:

"Su creación era espontánea y milagrosa. Encontraba sin buscar, sin preverlo. Llegaba a su piano de manera súbita, completa, sublime, o cantaba en su cabeza durante un paseo, y se impacientaba por tocarla para sí mismo. Pero luego comenzaba la labor más estremecedora que jamás haya visto; una serie de esfuerzos, de vacilaciones y de angustias por volver a capturar ciertos detalles del tema que había oído; aquello que había concebido como un todo, lo analizaba demasiado cuando deseaba escribirlo, y su remordimiento al no volver a encontrarlo, en su opinión, claramente definido, lo sumía en una especie de desesperación. Se encerraba en su cuarto durante días, llorando, caminando, rompiendo sus plumas, escribiéndolo y borrándolo una y otra vez, y recomenzando al día siguiente con una perseverancia minuciosa y desesperada. Se pasaba seis semanas en una sola página para escribirla finalmente tal como la había anotado la primera vez."

En el Olimpo de la Música hay muchos dioses, pero cuando hablamos del piano, Chopin es uno de los más poderosos. En la foto de cabecera podemos ver el monumento "Chopin al piano y su musa" (1906), una maravillosa obra en mármol de Jacques Fromment-Meurice que adorna el parisino Parque Monceau. La mujer que abandonada a las emociones descansa a los pies de Chopin, mientras la velada musa arroja sus flores sobre el compositor, es una perfecta representación del poder de su música, del placer inmenso de cerrar los ojos y dejarse llevar por un universo sonoro sin igual.

Y evitando los nocturnos, sirva de ejemplo este Vals Op. 64.2 tocado por Valentina Lisitsa:

Imagen: La fotografía es obra de Guillaume Jacquet y esta tomada de Wikimedia Commons, donde figura como Dominio Publico (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Parc_Monceau_20060812_Frederic_Chopin.jpg

jueves, 6 de agosto de 2020

"El lobo estepario" de Hermann Hesse



"Quisiera   o vencer   dentro   de   sí   al   lobo   y   vivir enteramente  como  hombre  o,  por  el  contrario, renunciar  al hombre  y  vivir,  al  menos,  como  lobo,  una  vida  uniforme,  sin desgarramientos.  Probablemente  no  ha  observado  nunca  con atención  a  un  lobo auténtico; hubiese  visto  entonces  quizá  que tampoco  los  animales  tienen  un  alma unitaria,  que  también  en ellos,  detrás  de  la  bella  y  austera  forma  del  cuerpo,  viven  una multiplicidad de afanes y de estados; que también el lobo tiene abismos  en  su  interior, que  también  el  lobo  sufre."

El fragmento pertenece a "El lobo estepario" (1927), obra del escritor Hermann Hesse. El libro fue creado en una época de profunda tristeza para el literato; tras casarse, abandonó a su esposa a las pocas semanas y abrumado por la dificultad psicológica que sentía para relacionarse con el mundo exterior, se vio abocado a un creciente aislamiento que le atormentaba, sentimientos que vuelca en las experiencias de Harry Haller, el protagonista de la obra. 

Imagen: La fotografía esta tomada de Pxfuel, donde figura libre para su uso. Se enlaza fuente original:
https://www.pxfuel.com/es/free-photo-oshyg

miércoles, 5 de agosto de 2020

Bukowski: "Hola y adiós"


"No hay infierno como tu propio infierno, ninguno es comparable, te retuerces entre las sábanas por la noche, tienes el culo helado, la mente en llamas, todo es estúpido, estúpido, mientras estás atrapado en tu pobre cuerpo y en tu pobre vida y todo se disuelve, se disuelve, se disuelve en la nada. Como todos los demás cuerpos, como todas las demás vidas, se nos va descartando, nos derriba la enfermedad el roce continuo contra los años difíciles, los años más difíciles. No hay escapatoria, sencillamente tenemos que arrostrarlo, aceptarlo, o como la mayoría, no pensar en ello. En absoluto. Te quitas y te pones los zapatos. Las vacaciones vienen y van. Hola, adiós. Te vistes, te desvistes. Comes, duermes. Conduces un automóvil. Pagas impuestos. Te lavas debajo de los brazos y detrás del cuello y restriegas con fuerza todo lo demás, desde luego. Elige el ataúd con tiempo. Palpa la madera tersa. Opta por un interior suave, acolchado, caro. El vendedor te felicitará por tu buen gusto. Luego atérralo. dile que quieres probar si te va bien. 

No hay infierno como tu propio infierno y nunca hay nadie más para compartirlo contigo. Es como si fueras la única persona sobre la faz de la tierra. A veces te sientes como si lo fueras. Y tal vez lo seas. Mientras tanto, sácate las hebras del ombligo, acepta lo que hay, echa un polvo de vez en cuando, no te comprometas con nada en absoluto. Siempre ha sido así, siempre ha sido así. No grites. no queda nadie que te oiga. Qué cosas tan raras, qué cosas tan raras estas ciudades, estos árboles, nuestros pies caminando por las aceras, la sangre en nuestro interior que lubrica nuestros corazones, los siglos finalmente destrozados mientras te pones los calcetines y te los subes por encima de los tobillos"

El poema "Hola y Adiós" de Charles Bukowski, que nosotros, seguramente de forma totalmente imperdonable, hemos modificado la forma de presentarlo hasta hacerlo parecer prosa, pertenece a la colección de poemas póstumos "¡Adelante! Nuevos Poemas" (2006). Bukowski, que redactó esos poemas poco antes de morir, decía de esa etapa creativa: "Las palabras son más sencillas pero más cálidas. Me alimento de distintos surtidores. Estar ya cerca de la muerte es vigorizante"

En el original de "Hola y adiós", cada frase, al igual que el poema en si, comienza con minúsculas. Disculpen el atrevimiento.

Imagen: Tomada de Flickr donde aparece etiquetada con licencia Creative Commons (CC BY-NC 2.0). Enlazamos la fuente original:

martes, 4 de agosto de 2020

Carl Gustav Jung describe nuestra mente


"Imagínese que tenemos que describir e interpretar un edificio cuya planta superior fue erigida en el siglo XIX, la planta baja data del siglo XVI, y un examen detallado de la mampostería revela el hecho de que fue reconstruida partiendo de un torreón del siglo XI. En el sótano descubrimos cimientos romanos, y bajo aquél una caverna sellada, en cuyo suelo se hallan utensilios de piedra y en las capas inferiores restos de fauna de la era glacial. Esta sería una imagen aproximada de la estructura de nuestra mente."

El fragmento pertenece a la obra "Alma y tierra" de Carl Gustav Jung, uno de las figuras claves del psicoanálisis; fue colaborador en sus primeros años de Sigmund Freud pero tomó su propio rumbo más tarde creando la Escuela de Psicología Analítica, también llamada psicología de los complejos y psicología profunda. 

Imagen: La imagen esta tomada de Flickr donde figura con etiqueta Creative Commons → (CC BY 2.0). Se enlaza la fuente original
https://www.flickr.com/photos/orionpozo/6914204764

lunes, 3 de agosto de 2020

Los problemas de Beethoven con su aseo


Beethoven era un ser ciertamente singular y una de las manías que tenía, especialmente en momentos de gran concentración creativa, era la forma en la que procedía a su aseo, un asunto que le provocaba no pocos problemas con sus vecinos y del que se hacían eco en la estupenda película "Copying Beethoven" (2006 - Agnieszka Holland) de la que enlazamos un fragmento al final, unas imágenes que probablemente se basaban en el contenido de la biografía que sobre el compositor escribió su discípulo y secretario Anton Schindler: "El Beethoven que yo conocí", un libro del que entresacamos el siguiente fragmento:

"Lavarse y bañarse estaban entre las necesidades más imperiosas de la vida de Beethoven. A este respecto era un verdadero oriental: en su opinión, Mahoma no exageraba ni un ápice en el número de abluciones que prescribió. Si no se había vestido para salir durante las horas de trabajo matutinas, solía colocarse en paños menores frente al lavabo y verter sobre sus manos grandes jaras de agua, cantando escalas a voz en cuello o a veces tarareando muy alto para sí. Entonces daba zancadas por el cuarto con ojos inquietos o fijos, anotaba algo, y tornaba a verter agua y a cantar ruidosamente. Estos eran momentos de profunda meditación, que a nadie hubieran incomodado de no ser por dos infortunadas circunstancias. La primera era que los sirvientes a menudo estallaban de risa. Esto encolerizaba al maestro, quien a veces los increpaba con un lenguaje que lo hacía parecer aún más ridículo. La segunda era que Beethoven entraba en conflicto con el casero, pues con demasiada frecuencia el agua derramada era tanta que se filtraba a través del piso. Esta era una de las principales razones de la impopularidad de Beethoven como inquilino. EL piso de su sala tendría que haber estado asfaltado para impedir que se filtrase toda aquella agua. ¡Y el maestro era totalmente inconsciente del exceso de inspiración que corría bajo sus pies!"

Ed Harris fantástico como Beethoven. Aquí lo tienen en pleno proceso creativo y recurriendo como dice el texto a sus remojones inspiradores:


Imagen: Desde Wikimedia Commons donde figura como Dominio Publico (CC0). Enlazamos la fuente original:
https://es.wikipedia.org/wiki/Copying_Beethoven#/media/Archivo:Beethoven.jpg

domingo, 2 de agosto de 2020

"Her" o el amor virtual



"¿Sabes? A veces siento que ya he sentido todo lo que voy a sentir jamás. Y de aquí en adelante nunca voy a sentir algo nuevo. Sólo versiones más pequeñas de lo que ya he sentido."
Theodore (Joaquin Phoenix)
Her (2013 - Spike Jonze)8'0/10 en IMDB - 7'5/10 en Filmaffinity

Película maravillosamente compleja sobre las relaciones humanas, sobre el amor, a través de la singular "relación" de un ser solitario con un programa de inteligencia artificial ciertamente "humano". ¿Es eso posible, puede hablar una película sobre las relaciones humanas sin que estas sean reales? Si Michel Piccoli en "A tamaño natural" (1973 - Berlanga) ya se enamoraba de un maniquí en el que encontraba más armonía que en las relaciones de pareja, en esta película de Spike Jonze nos abocamos al abismo de una relación gobernada por la inteligencia todopoderosa de un programa informático que puede amoldarse a nuestros intereses y emociones de una forma tan perfecta, de una manera tan catártica, que las relaciones humanas, por norma más triviales y anodinas, podrían llegar a quedar simplemente relegadas a un segundo plano; en especial en un mundo de personas totalmente interconectadas pero en el que no existe la verdadera comunicación. Samantha, el ser virtual (con voz de Scarlett Johansson) del que se enamora nuestro protagonista Theodore (Joaquín Phoenix) es un ente perfecto. El poder de la palabra, la modulación de la voz, el recurso de encontrar siempre la respuesta correcta como un potente ordenador que juega al ajedrez y sabe de antemano todas las combinaciones posibles, la posibilidad de descifrar en las inflexiones de voz, en los silencios o en las dudas las emociones de aquel con quien habla como ningún ser humano podría hacerlo, otorga a ese “ser” un poder casi divino sobre la persona que, abatido en el mundo de la realidad se somete desesperado al sucedáneo de una relación meramente virtual. No hay olor, no hay sabor, no hay cuerpo, no hay ojos a los que mirar ni labios a los que besar y sin embargo la simple conexión emocional, la mera ilusión de no estar solo y de ser escuchado podría llegar a sustituir el calor humano y el alivio de un abrazo. Película para ser pensada infinitamente, con diálogos apasionantes, con un actor que esboza en un gesto mil verdades. Una película que he tardado demasiado tiempo en descubrir y que recomiendo a todos.

Theodore se dedicaba a escribir cartas por encargo, a plasmar los sentimientos imaginados de otras personas en palabras que estos no tenían tiempo o la habilidad necesaria para escribirlas; creaba fantasías para los demás, regalaba sonrisas y felicidad a los que las recibían. Solo al final, curado de un amor real a través de uno virtual, se atreve a escribir una carta firmada esta vez por sí mismo para su ex mujer. La carta decía así:

"Querida Catherine. He estado sentado aquí pensando en todas las cosas por las que quiero disculparme. Todo el dolor que nos causamos mutuamente. De todo por lo que te culpé. Todo lo que necesitaba que fueras o dijeras. Lamento eso. Siempre te amaré por qué crecimos juntos. Y me ayudaste a ser quien soy. Solo quería que supieras que siempre habrá una parte de ti dentro de mí. Y estoy agradecido por eso. En quien sea que te conviertas y donde sea que te encuentres en el mundo te envió mi amor. Eres mi amiga hasta el final. Con amor, Theodore."

Imagen: Tomada de Flickr donde presente licencia Creative Commons (CC BY-NC-SA 2.0)Enlazamos la fuente original:
https://www.flickr.com/photos/thiagomartins/12023599805

sábado, 1 de agosto de 2020

Homenaje a Alan Parker (D.E.P.)


"El corazón del ángel" que velaba de Alan Parker está roto tras su fallecimiento ayer, día 31 de julio. El director nunca quiso ser un ladrillo más en "El muro" de la mediocridad y "Después del amor" que sentía por su Londres natal, no tardó en claudicar ante la llamada de Hollywood, una llamada que rara vez un director ambicioso "Evita" y emprendió rumbo hacia sus sueños. Lo hizo discretamente, en "El expreso de medianoche", volando como un "Pajarito" ("Birdy") que con "Alas de libertad" se encamina hacia la meca del cine para atender "Los compromisos" ("The Commitments") que allí le esperaban. Lo recibieron con honores, con pancartas que rezaban "Bienvenido al Paraíso" y el no defraudó con su primera película en aquellas tierras. Cuando paseaba por las calles de Nueva York sentía que en cualquier momento podía encontrarse con "Bugsy Malone, nieto de Al Capone", pero esas cosas solo ocurrían en sus películas. Era una tierra extraña aquella que le acogía, de grandes contrastes y de grandes rencores, un lugar en el que "Nadie nace odiando, te enseñan a odiar" y entendió que, si "Arde Mississippi" y todo Estados Unidos, es porque hoy igual que ayer, desgraciadamente, los negros siguen siendo ciudadanos de segunda. Igualmente aborrecía la pena de muerte que tan alegremente se impartía en la nueva Babilonia y en su lucha cinematográfica por salvar "La vida de David Gale" esculpió un alegato de luz por que un hombre no arrebatara la vida a otro en nombre de la justicia. Entre trabajo y trabajo gustaba tomar un descanso en "El balneario de Battle Creek" o en otro lugar parecido, no buscaba como otros "Cuerpos perfectos", solo salud, pero esos descansos a la larga no fueron suficientes para vencer una terca enfermedad que le fue poco a poco robando la vida. Ayer, a los 76 años, llegó el fin y cabe la posibilidad de que sus restos descansen junto a "Las cenizas de Ángela". Alan Parker, estaba hecho de cine, era actor, director, guionista y productor, sus películas cosecharon hasta 10 premios Oscar y multitud de otros galardones y llegó a ser reconocido con la Orden del Imperio Británico. Pagó con sudor el precio de la “Fama", pero la consiguió merecidamente y desde ayer ganó también la inmortalidad. (D.E.P)


Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - (Autora Lisa Moran Parker) . Etiquetada como (CC BY-SA 1.0) Enlazamos la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Alan_Parker_(Director),_London,_2012_(cropped).jpg