miércoles, 10 de junio de 2020

La liberadora desnudez de Edgar Allan Poe


"Me volví loco, con largos intervalos de horrible cordura"

Los poemas y relatos de terror de Edgar Allan Poe le han procurado una fama imperecedera, pero a pesar de su talento con la pluma y el papel, en su juventud se vio en la necesidad de enrolarse en el ejército para poder sobrevivir. Tras un par de años alcanzó el grado sargento mayor de artillería (el más alto rango de suboficiales), ingresando posteriormente en la Academia Militar de West Point, lugar en el que su dudosa vocación militar se tambaleó y le hizo buscar desesperadamente su expulsión. Comenzó desde entonces a faltar a determinadas clases o a no ir a la iglesia. Cierto día, las instrucciones diarias para la formación le indicaban que debía llevar cintos blancos con guantes y armas, algo que hizo pensar a Poe. El poeta se presentó a la formación desnudo pero, por supuesto, con su cinto, los guantes y las armas, lo que evidentemente provocó la ansiada expulsión poco después. Queda por saber si para Poe, este fue, tal como señalaba el escritor en la frase con la que abrimos la entrada, un momento de locura o de la más absoluta y meditada cordura.

No parece que dejara muy mal recuerdo entre sus compañeros de milicia y así para publicar su tercer libro de poemas, titulado "Poems", tuvo la ayuda de todos ellos (cada uno puso 75 centavos, con los que llegaría a sumar 170 dólares). Sus compañeros, acostumbrados a los poemas satíricos que dedicaba en la Academia a sus superiores se sorprendieron gratamente con la enorme calidad de los versos publicados y Poe en agradecimiento colocó en el libro la siguiente dedicatoria: "Este libro está respetuosamente dedicado al Cuerpo de Cadetes de los Estados Unidos"

Imagen: El daguerrotipo restaurado de Edgar Allan Poe puede estar datado en junio de 1849 y está tomado de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetado como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Edgar_Allan_Poe,_circa_1849,_restored,_squared_off.jpg

martes, 9 de junio de 2020

La historia detrás de "La flaca" de Pau Donés (D.E.P.)


Tras batallar cinco años contra un cáncer de colón ha fallecido Pau Donés, el cantante de Jarabe de Palo. Solo tenía 53 años. En sus últimas imágenes se le podía ver ciertamente flaco, más o menos cien libras de piel y hueso, cuarenta kilos de buena música y en la cara dos soles que sin palabras hablaban. Se nos ha ido un cantante que sacudió el panorama musical allá por 1996, con aquella canción dedicada a la Flaca, una mujer que después supimos era Alsoris Guzman, una cubana a la que conoció en una discoteca del Malecón de La Habana conocida por todos como "La Tasca". Ella bailaba con un vestido de gasa roja casi transparente y era el centro de las miradas de todos. Pau Dones lo contaba así:

"Llegamos a La Habana, dejamos las cosas en el hotel y con el subidón nos fuimos de fiesta a 1830, una discoteca al aire libre en el Malecón que allí todos conocen como La Tasca. Tomamos unos mojitos y cuando nos marchábamos entró en el local una mujer de belleza impresionante, con un vestido de gasa roja semitransparente, y en la cara dos soles que sin palabras hablaban. (...) Durante esa semana estuvimos buscando una modelo para el videoclip, vimos a muchas chicas estupendas, pero en la cabeza de todos había sólo una, la chica del vestido rojo que encontramos el primer día en La Tasca. Y allí que fuimos cada noche hasta que por fin la encontramos. Una diosa, eso es lo que era. Nos acercamos y le contamos nuestros planes: necesitábamos una modelo para un videoclip y pensábamos que ella era la ideal. Y sin más prolegómenos, Alsoris aceptó"

Alsoris no se llevó un solo duro por todo aquello. "Me llevaron allí y allá, íbamos de parranda, de gozadera, pero no me dieron nada. Qué me iban a dar si no tenían ni para ellos. Pau durmió en mi casa cinco días porque no tenían para el albergue..." Parece que compartieron habitación pero poco más. Paú Dones contaba en su libro "50 palos... y sigo soñando" como nació la canción:

"Me levanté, agarré un lápiz y una hoja de papel, y sentado en mi cama y mirando a la Flaca dormida escribí, en apenas diez minutos, una poesía corta que relataba lo que había sentido por esa mujer durante esas dos increíbles semanas en La Habana. Copié la poesía en otra hoja y la guardé en un sobre.

Al rato nos fuimos para el aeropuerto de Varadero, y la Flaca nos acompañó. Llegamos, la besé en la terminal de salidas y le entregué el sobre con la poesía: «Aquí te dejo un regalo, mi Flaca, en agradecimiento por estos días que nunca olvidaré. Solo te pido una cosa, que lo abras cuando me haya ido». Nos abrazamos y nos dijimos adiós. Una vez hube traspasado el control de pasaportes, no pude resistir la necesidad de verla por última vez. Me di la vuelta y al mirarla me di cuenta de que ya había abierto el sobre. Estaba llorando a la vez que leyendo esa corta poesía que con los años se convertiría en la canción que puso a Jarabe de Palo en el mapa. Me refiero, cómo no, a La Flaca."

Es difícil encontrar fotos de Alsoris por aquella época, pero si nos queda el vídeo acústico de la canción, tal y como nos cuenta la propia Alsoris: "El vídeo acústico que se rodó en Cuba antes de que se fueran, ése es el verdadero vídeo de La Flaca. Empieza conmigo caminando por el Malecón": 


Como decía una de sus canciones:

"Que aquí estamos de prestao, que el cielo esta nublao, que uno nace y luego muere y este cuento se ha acabao. Depende, Depende ¿de qué depende? De según como se mire todo depende. 

DEP.


Imagen: La fotografía está tomada de la página Wikimedia Commons donde figura etiquetada como CC BY-SA 3.0. Se enlaza fuente original:

Diógenes "el cínico" y el deseo de aprender


"La sabiduría sirve de freno a la juventud, de consuelo a los viejos, de riqueza a los pobres y de adorno a los ricos"

Son palabras de uno de los filósofos más singulares y atrayentes de la antigüedad: Diógenes de Sinópe (412 a.C. – 323 a.C.), también conocido como "El cínico". Se cuenta que desde su ciudad natal viajó a Atenas con la firme intención de conocer y convertirse en discípulo del sabio Antístenes, el más antiguo de los pupilos de Sócrates y fundador de la escuela cínica. No estaba por la labor Antístenes de tomar como discípulo a nuestro protagonista y abrumado por su asfixiante insistencia, terminó por amenazar con golpearle con su bastón si seguía dándole la tabarra. No sabía Antístenes de la determinación de Diógenes, de su deseo infinito de aprender y se sorprendió cuando este, terco como el solo, se limitó a responderle:

"No existe bastón tan duro como para conseguir apartarme de ti mientras siga pensando en todo lo que puedes enseñarme"

Evidentemente, con este afán de atesorar conocimientos, Diógenes logró convertirse en discípulo de Antístenes y con el tiempo, Epícteto recordaría su figura como un modelo de sabiduría.

En el cuadro, obra de Jean-Léon Gérôme (1824-1904), podemos ver al famoso filósofo en su pobre tonel, rodeado de sus queridos perros y observando el farol con el que, según la leyenda, un día caminó por las calles de Atenas mientras repetía: "Busco un hombre". Iba en su paseo, apartando a los hombres que encontraba en su camino, diciendo que sólo tropezaba con escombros, cuando su deseo era encontrar al menos un hombre honesto sobre la faz de la tierra. Tal era el desprecio que el tiempo y la experiencia le había llevado a profesar hacía la mayoría de las personas. ¿Exagerado? 

Diógenes era un ser singular que no se doblaba ante nadie, que nada ambicionaba y que huía de lo superfluo, de hecho vivía en una tinaja y hacía de la pobreza extrema una virtud. Se cuenta que por únicas pertenencias tenía un manto, un zurrón, un bastón y un cuenco, pero que en su determinación de vivir con lo mínimo, cuando vio a un chico beber de una fuente ahuecando sus manos, supo que el cuenco no le era necesario y lo tiro. Evitando la famosa anécdota que tuvo con Alejandro Magno y el sol, me viene a la memoria, como prueba de su valía, aquella otra que cuenta como al pasar un ministro del Emperador ante él, le dijo:

"¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas."
Diógenes solo le contestó: "Si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador"

Algunas de sus frases: 

"Probablemente los asnos se rían de ti, pero no te importa. Así, a mí no me importa que los demás se rían de mi."

"El único medio de conservar el hombre su libertad, es estar siempre dispuesto a morir por ella."

"Las mordeduras más peligrosas son las del calumniador entre los animales salvajes y las del adulador entre los animales domésticos."

"Los malvados obedecen a sus pasiones, como los esclavos a sus dueños."

"No os preguntéis como sobreviviré sin mi esclavo, preguntad a mi esclavo como sobrevivirá sin mí."

"Cuando estoy entre locos, me hago el loco."

"Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro."

"El elogio en boca propia desagrada a cualquiera."

"El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe."

"Todo se consigue con el trabajo, hasta la virtud"

Y para terminar: 

"Un pensamiento original vale mil citas insignificantes."

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Jean-L%C3%A9on_G%C3%A9r%C3%B4me_-_Diogenes_-_Walters_37131.jpg

lunes, 8 de junio de 2020

La arrebatadora carta de amor de Humphrey Bogart a Lauren Bacall


"Delgaducha ("Slim darling"), llegaste a mis brazos y a mi corazón y todo el amor verdadero que poseo es tuyo, y ahora temo que no entenderás, que te volverás impaciente y te perderé, pero si eso llega a pasar yo no dejaré de amarte ya que tu eres mi último amor y te amaré por el resto de mis días y te observaré y estaré preparado para ayudarte cuando necesites ayuda.

Todo lo que hago a lo largo del día sería mucho más dulce y más alegre si tú estuvieras junto a mí. Me repito cientos de veces al día “Si Slim pudiese ver esto” o “Me encantaría que Slim pudiese escuchar esto”. Quiero comenzar una nueva vida contigo, quiero que te conozcan todos los amigos que he perdido y que te quieran como lo hago yo, que vivan de nuevo contigo, pues los últimos años han sido terriblemente duros, he estado a punto de volverme loco. Pronto estarás aquí, y cuando vengas traerás contigo todo lo que importa para mí en este mundo"

Humphrey Bogart y Lauren Bacall se conocieron y se enamoraron en el rodaje de la película "Tener y no tener" (1944- Howard Hawks). Bogart se dio cuenta de la disyuntiva del título cuando miraba a los ojos de aquella arrebatadora criatura de diecinueve años y decidió que lo mejor era tenerla. Para la Bacall era su primera película, en la que adoptó el apodo de "Slim" (delgaducha) prestado de Nancy Keith, la esposa de Howard Hawks. El director, que gustaba llamar así a su esposa, un ícono de la moda y la alta sociedad neoyorkina de aquellos años, pensó que sería un buen guiño a su pareja el que su apodo saliera en la película, sin darse cuenta que la novata actriz se lo robaría para siempre a su esposa. Después de enseñarle a Bogart a silbar y de aprender ella a entornar la mirada felinamente para contener sus nervios, la Bacall se convirtió en una obsesión para el actor, en un sueño que terminaría haciéndose realidad en su siguiente película juntos: "El sueño eterno". Lauren Bacall lo contaba de esta manera en su autobiografía "Por mi misma":

"No fue como sucedió, fue casi imperceptible. Llevábamos tres semanas con la película («Tener y no tener», 1944), era el final del día, yo tenía una toma más y estaba sentada frente a la mesa de mi camerino portátil, peinándome. Bogie entró a despedirse. Él se situó detrás de mí y bromeamos como de costumbre; cuando de repente se agachó y me besó. Fue un impulso -él era más bien tímido- y no el calculado asalto del lobo feroz. Sacó una caja de cerillas usada de su bolsillo y pidió que escribiera mi número de teléfono en la parte de detrás. Lo hice. No sé por qué; tal vez porque formaba parte de nuestro juego. Bogie era muy cuidadoso en sus relaciones, se sabía que nunca se complicaba con mujeres en el trabajo o fuera de él. No era esa clase de hombre, y además estaba casado con una mujer conocida por su genio y por su afición a la bebida (Mayo Methot). Una vigorosa dama que te lanzaba un cenicero o cualquier cosa a las primeras de cambio."

«Terminó la película («El sueño eterno», 1946). Bogie me hizo un regalo; mi primer brazalete de oro; un brazalete de identificación, con mi nombre a un lado y «el silbador» en el otro. Slim le había ayudado a elegirlo.»

Imagen: La fotografía, de "Tener y no tener" es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlazamos la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Bacall,%20Lauren/Annex/Annex%20-%20Bacall,%20Lauren%20(To%20Have%20and%20Have%20Not)_01.jpg

domingo, 7 de junio de 2020

La distancia social de Schopenhauer: "El dilema del erizo"


“En un frío día de invierno un grupo de puercoespines se acercaron mucho los unos a los otros, apretujándose, con el fin de protegerse, mediante el mutuo calor, de quedar helados. Pero pronto sintieron las recíprocas púas, que los hicieron distanciarse otra vez a los unos de los otros. Mas cuando la urgencia de calentarse volvió a acercarlos, se repitió otra vez la misma calamidad, de modo que eran lanzados de acá para allá entre uno y otro mal, hasta que por fin encontraron una distancia moderada entre ellos, en la que podían mantenerse óptimamente. Así es como la necesidad de compañía, brotada de la vaciedad y monotonía de su propio interior, empuja a las personas a juntarse; pero sus muchas propiedades repulsivas y sus muchos defectos intolerables vuelven a apartarlas violentamente. La cortesía y las costumbres delicadas son la distancia media que acaban encontrando y con la cual puede subsistir una coexistencia entre ellas. En Inglaterra, a quien no mantiene esa distancia le gritan: Keep your distance! Es cierto que mediante ella se satisface sólo de manera incompleta la necesidad de mutuo calentamiento, pero, en compensación, no se siente el pinchazo de las púas. Ahora bien, quien tiene mucho calor interior propio prefiere permanecer alejado de la sociedad, para no dar molestias ni recibirlas.”

Esta parábola, conocida como "El dilema del erizo" fue escrita por el filósofo alemán Arthur Schopenhauer en 1851 y recogida en su obra "Parerga y Paralipomena". Luis Cernuda se refirió a ella en el inicio de su obra "Donde habite el olvido":

"Como los erizos, ya sabéis, los hombres un día sintieron su frío. Y quisieron compartirlo. Entonces inventaron el amor. El resultado fue, ya sabéis, como en los erizos."

Pero hoy, en este mundo extraño en que vivimos, el dilema del erizo no deja de tomar un nuevo significado con esa distancia social que nos hemos impuesto por el bien común. Estamos atrapados entre el dolor de la soledad y la distancia de los amigos y seres queridos y el temor de la compañía que rebase las lineas rojas de la prudencia; y nos armamos con las afiladas púas de nuestras mascarillas para recordar que los abrazos y los besos aun están lejos. Si acaso, para mitigar el frío nos saludamos con el codo, mientras intentamos mostrar una sonrisa con nuestros ojos.

Gracias a Celia Valdelomar que fue quien nos enseñó el texto de Schopenhauer.

Imagen: La fotografía coloreada de Schopenhauer esta tomada de los fondos de Wikimedia Commons, donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Arthur_Schopenhauer#/media/File:Arthur_Schopenhauer_colorized.png

sábado, 6 de junio de 2020

La "Escuela de vida" de Cary Grant


La mirada
al frente,
la sonrisa
a punto,
y los zapatos
limpios.

No lo olvides:

ni una sola pista
a los enemigos.

El poema, titulado "Escuela de la vida", es obra del poeta Karmelo Iribarren (1959) y para ilustrarlo hemos elegido una fotografía del siempre elegante Cary Grant.

Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlazamos la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Grant,%20Cary/Annex/Annex%20-%20Grant,%20Cary_13.jpg

Meryl Streep en 10 citas


"Que nadie me arrebate las arrugas de mi frente, conseguidas a través del asombro ante la belleza de la vida; o las de mi boca, que demuestran cuánto he reído y cuánto he besado; y tampoco las bolsas de mis ojos: en ellas está el recuerdo de cuánto he llorado. Son mías y son bellas"

“Actuar no reside en ser alguien distinto sino que se trata de ir buscando las similitudes en aquello que, a simple vista, nos parece distinto a nosotros para, luego, encontrarse a uno mismo justo allí." 

“Soy curiosa respecto a otras personas. Ahí reside la esencia de mis interpretaciones. Me interesa conocer cómo sería ser tú.”

"No se dé por vencido ni se rinda frente a la burla condescendiente, el desdén divertido o el hecho de ser ignorado."

“La gente me dice: ‘has interpretado tantas mujeres fuertes…’. Pero yo les pregunto si alguna vez le han dicho a un hombre ‘has interpretado a tantos hombres fuertes’

"No confundas tener un título universitario con tener educación. El título es un papel. La educación es responder cuando te dan los buenos días"

"Pariente no es familia. Familia es quien te busca, quien te llama, quien te visita, quien te apoya. Lazo sanguíneo no significa familia"

"Tiene que seguir haciendo lo que haces. Es la lección más importante que he aprendido de mi esposo. Él siempre dice: Sigue adelante, empieza por empezar"

"Si tienes un cerebro, estás obligada a usarlo"

"Debes aceptar que envejecerás. La vida es valiosa y cuando has perido a mucha gente te das cuenta de que cada día es un regalo"

La gran Meryl Streep (Mary Louise Streep) cuenta ya con 21 nominaciones al Oscar, un premio que se ha llevado a sus estanterías en tres ocasiones (está a una de empatar con Katharine Hepburn) por películas como "La decisión de Sophie" (1982), "Kramer contra Kramer" (1979) y "La dama de hierro" (2011). Mide 1'68 metros. Nació en 1949 en Summit (New Jersey - EEUU) y su cumpleaños es el 22 de junio. Estudió en la Escuela de Arte de Dramático de Yale donde fue alumna de Jane Arthur y Robert Lewis. Tras su relación con el malogrado John Cazale, se casó en 1978 con Don Gummer con el que ha tenido 4 hijos.

Imagen: La fotografía, obra de Jack Mitchell, data de 1976 y está tomada de los fondos de Wikimedia Commons, donde figura con licencia CC BY-SA 4.0. Se enlaza la fuente original:

viernes, 5 de junio de 2020

El origen de la canción de "Cumpleaños feliz"


Canciones famosas hay muchas, pero una que todos y cada uno de nosotros sepamos de memoria, sin respetar fronteras y de la que repetidamente seamos todos protagonistas, posiblemente solo haya una. Por eso puede que no sea mala idea saber un poco más del imprescindible "Cumpleaños feliz". Esta canción que nos sirve a para agasajar con nuestras felicitaciones a quien cumple años justo después de que apague las velas de la tarta, tuvo un origen ciertamente insospechado. Fueron dos profesoras estadounidenses, las hermanas Patty y Mildred Hill, las que en 1893 idearon una canción de ritmo pegadizo para que diariamente sus alumnos comenzaran sus clases saludándose mutuamente, por lo que es perfectamente entendible que el título original fuera "Good morning to all" y su letra rezara tal que así:

Good morning to you,
Good morning to you,
Good morning dear children,
Good morning to all.

Con el tiempo la letra de la canción mutó hacia la versión actual que todos conocemos y se internacionalizó. Tal fue su éxito que en su día fue motivo de durísimos pleitos para dilucidar quien se hacia con los derechos de autor de la que actualmente es considerada la canción más popular en lengua inglesa. La cuestión no era baladí, ya que la cancioncita que tan inocentemente cantamos en los cumpleaños rinde unos beneficios de más de dos millones de dólares anualmente.

Para ilustrar la entrada nos decidimos por Marilyn Monroe porque puede que el cumpleaños feliz que con aquel traje ajustadísimo le cantó tan seductoramente al presidente Kennedy sea la versión más famosa y mediática de la historia reciente de esta canción.

Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlazamos la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Monroe,%20Marilyn/Annex/NRFPT/Annex%20-%20Monroe,%20Marilyn_NRFPT_160.jpg

jueves, 4 de junio de 2020

Bécquer y la Gran Ola de Kanagawa


Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que abatirme!
¡No podía ser!

Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén:
¡tenías que romperte o que arrancarme!
¡No podía ser!

Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder:
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No podía ser!

Para ilustrar esta deliciosa Rima XLI del sevillano Gustavo Adolfo Bécquer hemos elegido un fragmento de la impresionante obra del artista japonés Katsushika Hokusai titulada "La gran ola de Kanagawa", un grabado sobre tabla que pertenece al ciclo "36 vistas del monte Fuji". La poderosa ola que se alza majestuosa y coronada de una espuma que se asemeja a corceles galopando, parece querer competir con el Monte Fuji que se ve al fondo, amenazándolo simbólicamente con hacerlo desparecer. Y sin embargo su fuerza es efímera, cuando la ola pase, el Monte Fuji, seguirá allí, igual de altivo, esperando miles de olas más de un mar que es tan terco como él. 

Imagen: La fotografía, recortada, esta tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Enlazamos la fuente original, donde se puede ver la imagen completa:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Tsunami_by_hokusai_19th_century.jpg

miércoles, 3 de junio de 2020

"Over the rainbow" - Judy Garland


En algún lugar, sobre el arco iris, muy, muy alto, hay una tierra de la que escuché contar una vez en una canción de cuna. En algún lugar, sobre el arco iris, los cielos son azules, y los sueños que te atreves a soñar realmente se hacen realidad. Algún día pediré un deseo a una estrella y despertaré donde las nubes quedan muy detrás de mí, donde los problemas se derriten como caramelos de limón, lejos, muy por encima de las chimeneas, ahí es donde me encontrarás. En algún lugar, sobre el arco iris,  vuelan los azulillos, los pájaros vuelan sobre el arco iris, ¿Por qué entonces, oh, por qué no podría yo? Si los felices azulillos vuelan más allá del arco iris, ¿por qué, oh, por qué no podría yo?

"Over the rainbow" es una de las canciones inmortales del cine. Nos llegó de los labios de aquella deliciosa Dorothy de zapatillas rojas a la que dio vida en "El mago de Oz" la maltratada Judy Garland, una actriz que decía de esta canción: 

"Over the Rainbow se ha convertido en parte de mi vida. Simboliza tan bien los deseos y sueños de la gente que estoy segura de que ése es el motivo por el que la gente llora cuando la oye. La he cantado cientos de veces y sigue siendo la canción que llevo más cerca del corazón."

La letra de la canción es de Yip Harburg y la música de Harold Harlem. Aunque ganó el Oscar a la mejor canción en 1939, le ocurrió como a otra de las grandes películas del cine "As time goes by" de "Casablanca", que casi estuvo a punto de ser eliminada de la película, en este caso porque los responsables de la Metro-Goldwyn-Mayer pensaban que la canción de la Garland rompía el ritmo del film. Afortunadamente la canción continuó en la película aunque le cortaron una frase final que no se recuperó hasta tiempo después. Sin duda "El mago de Oz" (Victor Fleming) no hubiese sido la misma sin esta grandiosa balada que ya desde hace mucho es patrimonio de todos.


Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlazamos la página original:
https://www.doctormacro.com/Images/Garland,%20Judy/Garland,%20Judy%20(Wizard%20of%20Oz,%20The)_02C.jpg

martes, 2 de junio de 2020

Ir y quedarse, y con quedar partirse - Lope de Vega


Ir y quedarse, y con quedar partirse, 
partir sin alma, y ir con alma ajena, 
oír la dulce voz de una sirena 
y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse, 
haciendo torres sobre tierna arena; 
caer de un cielo, y ser demonio en pena, 
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades, 
pedir prestada sobre fe paciencia, 
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades, 
es lo que llaman en el mundo ausencia, 
fuego en el alma, y en la vida infierno.

Este soneto (61) titulado "Ir y quedarse, y con quedar partirse" es obra del prolífico Lope de Vega y apareció en el poemario "Rimas humanas" que data de 1634 y lo ubica por tanto un año antes de su muerte. El retrato del escritor, apodado el "Fenix de los ingenios" esta atribuido a Eugenio Caxés y se expone en el madrileño Museo Lazaro Galdiano.

Imagen: La fotografía es un recorte sobre el original que se ha tomado de los fondos de Wikimedia Commons, donde figura etiquetado como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:LopedeVega.jpg

lunes, 1 de junio de 2020

Marilyn Monroe, Truman Capote y los perros


"Los perros no me muerden. Sólo los seres humanos"

Así se pronunciaba Marilyn Monroe en uno de esos estupendos perfiles que Truman Capote recogió en su estupendo libro "Retratos". El fragmento completo contaba una anécdota ocurrida durante un paseo de ambos y empezaba poniéndonos en situación el propio Capote:

"Al bajarnos del taxi vimos a un hombre que llevaba a un chow-chow de la correa, un posible pasajero en dirección al transbordador, y, cuando nos cruzamos con ellos, mi acompañante se agachó para acariciar la cabeza del perro.)
El hombre: (con tono firme, pero no hostil): No debería tocar a perros que no conozca. Especialmente a los chow. Podrían morderla.
Marilyn: Los perros no me muerden. Sólo los seres humanos. ¿Cómo se llama?
El hombre: Fu Manchú.
Marilyn (riendo): ¡Oh! Como en la película. Tiene gracia.
El hombre: ¿Cuál es el suyo?
Marilyn: ¿Mi nombre? Marilyn.
El hombre: Lo que me figuraba. Mi mujer nunca me creerá. ¿Podría darme su autógrafo?
(Sacó una tarjeta y una pluma; utilizando el bolso como apoyo, escribió: “Dios le bendiga, Marilyn Monroe.”)
Marilyn: Gracias.
El hombre: Gracias a usted. Ya verá cuando lo enseñe en la oficina."

Y es que Marilyn siempre estuvo rodeada de mascotas, Mitsou (un gato persa), Butch (un periquito), Ebony (un caballo) pero sobre todo de perros. Su primer perro fue Tippy, un regalo de su padre adoptivo Albert Bolender. un perrillo sin raza definida de color blanco y negro que juguetonamente solía acompañar a Marilyn  a la escuela. Cuando la actriz tenía solo seis años el perro fue muerto a disparos por colarse en el jardín de un vecino. Marilyn quedó en shock y perdió el habla, para después ser presa de una acusada tartamudez que solo superaría con el tiempo. Después vendrían Ruffles (un spaniel), Muggsie (una collie) o Chihuahua, un diminuto perro con el que tiene fotos muy simpáticas. Y con su matrimonio con Arthur Miller llegaría a su hogar el basset "Hugo", un orejudo compañero por el que la actriz sentía verdadero cariño y al que prodigaba todo tipo de mimos. Cuando llegó la hora de la separación del escritor, que ciertamente no se portó de forma muy caballerosa, convirtió al perro en objeto de disputa y terminó llevándoselo con él. El disgusto de Marilyn fue monumental y cuando Frank Sinatra le regaló un pequeño caniche llamado Maf (en clara alusión a la supuesta vinculación de Sinatra con la mafia) no tuvo reparos en ponerle como alfombra uno de los adorados y carísimos abrigos de piel que Miller le había regalado.

Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlazamos la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Monroe,%20Marilyn/Annex/NRFPT/Annex%20-%20Monroe,%20Marilyn_NRFPT_078.jpg

domingo, 31 de mayo de 2020

Edward G. Robinson y su ácida visión de Hollywood


De nada le sirvieron a Edward G. Robinson, uno de los grandes de la pantalla, sus maravillosas actuaciones en películas como: "Hampa dorada", "La Mujer del Cuadro", "Perversidad", "Perdición", "Cayo Largo" o "El rey del juego", para la Academia era totalmente invisible, de hecho, nunca fue ni tan siquiera nominado al Oscar. Robinson era dueño de una gestualidad y un ritmo muy particular actuando y durante un tiempo fue el arquetipo del tipo duro en el cine de gánsters; pero igual que era capaz de crear y hacer creíble un personaje a todas luces peligroso también podía encarnar con la misma verosimilitud a una persona cargada de humanismo y vulnerabilidad. Puede que este segundo rol se acercara más a la personalidad real de este rumano, nacido en Bucarest, que después de vivir en una comunidad yiddish y llegar a Nueva York a los diez años, casi se hace rabino antes que actor. Edward G. Robinson (la G. es de Goldenberg) fue una persona de exquisita cultura y poseedor de una sensacional colección de pinturas. 

Nada más comenzar la década de los 50, cuando Robinson venía de rodar joyas como "Cayo Largo" u "Odio entre hermanos", llegó McCarthy con aquella infame caza de brujas que hizo temblar todo Hollywood. Robinson se vio en el ojo del huracán, y si bien al principio se mostró duro e incluso ofreció su casa y su dinero para preparar la defensa de los perseguidos, la presión del sistema sobre su persona le hizo tener que aceptar dar algunos nombres ante la Comisión, entre ellos el del gran guionista Dalton Trumbo. A pesar de su delación, su carrera se resintió durante años, los papeles que le llegaban eran muy pobres y para colmo, tuvo que hacer frente a un duro divorcio que le obligó a vender su colección de arte. Solo cuando ya se abocaba a refugiarse en el mundo del teatro, fue salvado en 1956 por Cecil B. DeMille para que trabajara con él en "Los diez mandamientos". En el futuro le llegarían de nuevo papeles sensacionales como los de "Millonario en ilusiones" (1959 - Frank Capra) o "El rey del juego" (1965 - Norman Jewison). Al respecto de las supuestas ideas que Edward G. Robinson tenía acerca del capitalismo en la meca del cine hay una interesante cita en las memorias del poderoso ministro de asuntos exteriores ruso Andrei Gromiko:

Me impresionó mucho una conversación que tuve con (...), Edward G. Robinson. Su conversación, (...) fue íntima y sincera y, durante ella, Robinson nos pintó un cuadro asombroso de la industria cinematográfica americana. «Aquí, en América, la industria cinematográfica la maneja un puñado de millonarios inhumanos. Lo único que les importa es el beneficio. Para ellos, auténticos caciques del cine, la forma de ganar millones es secundaria. Todo vale, con tal que se gane varias veces el coste de una película, una vez que se distribuye. Esa gente no sabe lo que es moralidad ni justicia social. Puede que yo no sea un experto en economía o finanzas, pero, desde luego, he observado un descenso en las normas morales que se muestran en las pantallas.» Estaba algo agitado y se veía que era un tema doloroso para él. «Más de una vez —prosiguió- me he preguntado si, desde mi punto de vista moral, debía aceptar un papel. No puedo decir que siempre haya acertado al hacer mi elección. Algunas veces no me he sentido satisfecho de mis actuaciones, en lo que al género de vida que muestro en la pantalla se refiere y al personaje al que doy vida. Sin embargo, me he resistido la mayoría de las veces a las condiciones impuestas por los amos de Hollywood.» «Las películas americanas están sobrepasando el límite de vulgaridad y corrupción —se lamentó—. Se le llama naturalismo y lo más triste es que a los espectadores los están educando con este producto y que les gusta. Así, pues, los productores se esfuerzan por satisfacer la demanda que ellos mismos han creado. Es difícil luchar contra ellos y, de todas formas, ¿quién iba a hacerlo? La lucha es desigual.» Yo le pregunté: «¿No hay ningún grupo de actores conocidos, como usted mismo, y quizá de productores, que pudieran intentar influir en el cine de forma más positiva?» «No hay grupos organizados de ese tipo —contestó él—. Y tampoco durarían mucho en los Estados Unidos. Cualquier actor que lo intentara no tardaría en morirse de hambre.» (...). «Eso es lo que les sucede a muchos actores de cine —dijo, finalmente—, que a diario tienen que exhibir un comportamiento que es un insulto para todo lo bueno y decente del ser humano.»

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original: 

sábado, 30 de mayo de 2020

El día que Jack Lemmon aprendió a no actuar


Jack Lemmon siempre fue un valor en alza en el mundo del cine. Puede que algo tuviera que ver el hecho de que nació en un ascensor del Hospital Newton-Wellesley de Boston. A su madre no le dio tiempo de llegar al lugar donde debía ser atendida de sus fuertes contracciones de parto y el bueno de Jack decidió venir al mundo subiendo hacia arriba como un cohete. En ese ascensor hay ahora una placa que reza "Aquí nació Jack Lemmon".

Para Billy Wilder era su actor fetiche, con el que compartió un buen ramillete de deliciosas películas. Había una conexión, una complicidad especial entre ambos. Wilder decía de él: 

“Cuando cualquier actor entra en una habitación, no tienes nada, y cuando el que entra es Jack, inmediatamente tienes una situación: es casi inexplicable lo que es capaz de provocar él solo, con su veloz verborrea y sus rápidos movimientos”

Lemmon era un actor versátil, dotado especialmente para la comedia pero que era capaz igualmente de sobrecoger a cualquiera con papeles dramáticos. Pero como en todo, en el cine también se aprende poco a poco, y él, que venía del teatro, tuvo que aprender a no actuar. Wilder contaba a Cameron Crowe en su sensacional libro de conversaciones, cómo cuando Jack Lemmon decidió dar el salto al cine, lo hizo en una película de George Cukor titulada "La rubia fenómeno" (1953), en la que el actor tenía que recitar del tirón un gran monólogo que lanzó ante la cámara sin equivocarse en lo más mínimo, pero olvidándose de que el cine es un medio totalmente distinto al teatro. Cuando terminó la parrafada el director soltó un sonoro "Corten" y acercándose al actor, según cuenta Wilder, le dijo:

“Ha sido estupendo, va a ser una gran estrella. Pero… en la gran parrafada, por favor, un poco menos. Ya sabe, en el teatro, estamos muy atrás, en plano general, y hay que entregarse. Pero en cine, si se intercala un primer plano, no puede haber tanto entusiasmo.” De forma que lo repite, menos enérgico. Y Cukor vuelve a decirle: “¡Fantástico! Totalmente maravilloso, ahora vamos a repetirlo, un poco menos.” Al cabo de diez o doce veces, en las que Cukor no deja de decirle: “Un poco menos”, Lemmon comenta: “Señor Cukor, por Dios, voy a acabar no actuando en absoluto”. Cukor replica: “Ahora nos vamos entendiendo.”

Supongo que cuando Jack Lemmon contaba esta anécdota, bien podía terminarla con aquella frase que en "Con faldas y a lo loco" le dedicó el enamorado Osgood, arriba en la foto junto a Lemmon en el papel de Daphne: "Nadie es perfecto"

Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Se enlaza la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Lemmon,%20Jack/Annex/NRFPT/Annex%20-%20Lemmon,%20Jack%20(Some%20Like%20it%20Hot)_NRFPT_01.jpg

viernes, 29 de mayo de 2020

Audrey Hepburn en 10 Citas


"Me pidieron que actuara cuando no sabía actuar. Me pidieron que cantara 'Funny Face' cuando no sabía cantar, y bailar con Fred Astaire cuando no sabía bailar, y hacer toda clase de cosas para las que no me había preparado. Así que como una loca me dispuse a enfrentarme a todo ello."

Una frase de Audrey Hepburn que casa muy bien con otra suya que decía: 

"Nada es imposible, la palabra mismo lo dice: Soy posible". (del inglés I'm Possible)

Otras frases suyas, para que no se note mucho que lo que deseábamos era traer esa foto de visita al blog:

"La belleza de una mujer no está en su figura, en la ropa que viste o en cómo se peina. La belleza de una mujer tiene que ser vista en sus ojos porque son la puerta de su alma, el lugar en donde habita el amor"

"Si obedeces todas las reglas te pierdes toda la diversión"

"Para tener ojos hermosos, mira lo bueno de los demás, para labios atractivos habla con palabras amables; para tener porte, camina sabiendo que nunca estarás sola"

"Si ese par de zapatos negros que tienes en el armario te hacen sonreír, valen más de lo que cuestan" 

"Al ir envejeciendo descubrirás que tienes dos manos; una, para salir adelante; la otra para ayudar a los demás"

"Puede conocer a una persona no tanto por lo que dice sobre si misma, sino a partir de lo que dice sobre los demás"

"La elegancia es la única belleza que nunca se marchita"

"Creo en el color rosa. Creo en que reír es lo mejor para quemar calorías. Creo en los besos. Creo en ser fuerte cuando todo parece ir mal. Creo en que las mujeres felices son las mas hermosas de todas. Creo en que mañana será otro día. Creo en los milagros"

Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlazamos la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Hepburn,%20Audrey/Annex/Annex%20-%20Hepburn,%20Audrey%20(Sabrina)_09.jpg

jueves, 28 de mayo de 2020

Microrrelato: "Campeonato Mundial de Pajaritas" (L. Britto)



Abierto oficialmente el campeonato mundial de pajaritas el señor Pereira se dirige al proscenio, toma una hoja de papel, la dobla, la vuelve a doblar, y de los pliegues surgen lentamente una montaña, y un arroyo, y un arco iris que desciende hasta que junto a él fulguran las nubes y finalmente las estrellas. Un gran aplauso resuena, el señor Pereira se inclina y baja lentamente a la sala.

Acto seguido se instala en el proscenio el señor Noguchi, quien toma en cada mano una hoja de papel, la mano izquierda dobla dobla, sale una paloma, sosteniendo el pico con los dedos anular y meñique y tirando de la cola con los dedos índice y medio las alas suben bajan suben bajan, la paloma vuela, entretanto la mano derecha dobla, dobla, sale un halcón, colocando el dedo índice en el buche y presionando con el pulgar en las patas, las poderosas alas suben bajan bajan suben, el halcón vuela, persigue a la paloma, la atrapa, cae al suelo, la devora.
Grandes y entusiásticos aplausos. 

Sube al proscenio el señor Iturriza, quien es calvo, viejo, tímido y usa unos lentencitos con montura de oro. En medio de un gran silencio el señor Iturriza se inclina ante el público, hace una contorsión, se vuelve de espaldas. La segunda contorsión la despliega, asume una forma extraña, y luego viene la tercera, la cuarta, la quinta contorsión, la apertura del pliegue longitudinal, y la vuelta del conjunto. La sexta y la séptima contorsiones son apenas visibles pero definitivas, la gente va a aplaudir pero no aplaude, en el proscenio el señor Iturriza deshace su último pliegue y se transforma en una límpida, solitaria, gran hoja cuadrada de papel blanco.

Este pequeño relato, titulado "El campeonato mundial de pajaritas" es obra Luis Britto García, escritor nacido en Caracas en 1940. Además de su labor como abogado, sociólogo y profesor en la Universidad de Venezuela ha desarrollado una interesante labor como escritor de novelas, cuentos y ensayos que le han valido importantes premios como el de "Casa de las Américas", el "Andrés Bello" de teatro o el "Nacional de Literatura" de Venezuela. Son destacables sus obras "Rajatabala", "Abrapalabra", "Pirata" o "Pare de sufrir".

El cuadro que ilustra la entrada tiene por título "Merrymakers" y es obra de Carolus-Duran (1837-1917) y se expone en el Instituto de Artes de Detroit.

Dedicado a Carlos HRios, un mago del papel.

Imagen: La fotografía esta tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Carolus-Duran_-_Merrymakers_(1870).jpg

miércoles, 27 de mayo de 2020

Billie Holiday y su "All of me"



Todo de mi ¿Por qué no te llevas todo de mi?
¿Acaso no ves que no sirvo de nada sin ti?

Llévate mis labios, quiero perderlos.
Llévate mis brazos, no los volveré a usar.

Tu despedida me dejo con los ojos llorosos.
¿Cómo puedo continuar, cariño, sin ti?

Te llevaste la parte que alguna vez fue mi corazón,
así que, por que no te llevas todo de mi.

Todo de mi ¿Por qué no te llevas todo de mi?
¿Acaso no ves que no sirvo de nada sin ti?

Llévate mis labios, quiero perderlos.
Llévate mis brazos, no los volveré a usar.

Tu despedida me dejó con los ojos llorosos
¿Cómo puedo continuar, cariño, sin ti?

Te llevaste lo mejor así que por qué no llevarse el resto,
Baby, llévate todo de mi.

La canción "All of me" fue compuesta por Gerald Marks y Seymour Simons en 1931 y desde el primer momento se convirtió en una canción mimada por los cantantes de jazz. En principio fueron Louis Armstrong y Mildred Bailey los que le dieron alas a este tema convirtiéndolo en todo un éxito, hasta que llegó Billie Holiday con su voz desgarrada a darle todo el sentido que su letra encerraba, haciéndola, como con otras tantas canciones, suya y de nadie más. 

La fotografía de Billie es sin duda una de las imágenes icónicas del Jazz. Fue tomada por William P. Gottlieb en el Club de Jazz "Downbeat" de Nueva York en 1947.



Imagen: La fotografía esta tomada de los fondos de Wikimedia Commons, donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Billie_Holiday#/media/File:Billie_Holiday_0001_original.jpg

martes, 26 de mayo de 2020

Borges, la ceguera y la ironía


"Poco a poco fui comprendiendo la extraña ironía de los hechos. Yo siempre me había imaginado el Paraíso bajo la especie de una biblioteca. Ahí estaba yo. Era, de algún modo, el centro de novecientos mil volúmenes en diversos idiomas. Comprobé que apenas podía descifrar las carátulas y los lomos. Entonces escribí el Poema de los dones":​

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche

Son palabras de Borges, que como ya ven sabía reírse de si mismo. El mismo decía: "Lo que más admiro en los demás es la ironía, la capacidad de verse desde lejos y no tomarse en serio"

En 1955 Borges, que ya había sido bibliotecario con anterioridad, fue nombrado Director de la Biblioteca Nacional de Argentina, puesto que ocupó durante 18 años. Estaba en su paraíso de papel, pero desde el primero de todos aquellos años en el edén, el escritor ya estaba prácticamente ciego. Su amor por los libros resultaba irrenunciable: "Si tuviera que señalar el hecho capital de mi vida, diría la biblioteca de mi padre. En realidad, creo no haber salido nunca de esa biblioteca. Es como si todavía la estuviera viendo". Por ello buscó la ayuda de Alberto Manguel,  un jovencito de 15 años que trabajaba durante el verano en una de las librerías a las que acudía con regularidad el escritor y que durante cuatro años le hizo de lector (como el de la película) y le ayudó a revisitar la obra de muchos escritores de cuentos antes de que Borges se lanzara a escribir esos fabulosos relatos que tanta fama le dieron. En sus recuerdos, Manguel que con el tiempo también se convertiría en escritor, decía de Borges:

"Borges tenía muy poca paciencia con la estupidez. Cuando algún escritor decía alguna tontería, su humor era absolutamente feroz y demolía con cuatro palabras la estupidez que fuera" "Podía ser generoso, pero una buena frase era más importante para él que un buen gesto."

Esta naturaleza sentenciosa de Borges y su afilado ingenio provocaron alguna que otra anécdota. Se cuenta que con ocasión de una huelga contra la dictadura argentina, Borges no quiso sumarse a la misma ni dejar de dar sus clases en la Universidad. Como su posición parecía firme y se negaba a abandonar la clase, uno de los estudiantes le dijo que iba a cortar la electricidad. Borges se limitó a responder:

"No me preocupa, he tomado la precaución de ser ciego"

En otra ocasión en la que lo entrevistaban en Roma, uno de los periodistas trato de buscarle las cosquillas al educado escritor y que este perdiera la compostura, regalándole con su salida de tono un titular. Con dicho propósito no cejó en su empeño de poner en aprietos a Borges, quien con mucha cintura lograba esquivar al periodista una y otra vez. El plumilla, desesperado pasó a la artillería pesada y le preguntó al escritor: 

- ¿En su país todavía hay caníbales?

- Ya no, - dijo Borges sin descomponer el gesto - nos los comimos a todos.

Nota: Del "Poema de los dones" solo aparece citado el comienzo.


Imagen: La fotografía (recortada), es obra de Grete Stern y está tomada de los fondos de Wikimedia Commons, donde figura como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Jorge_Luis_Borges#/media/File:Jorge_Luis_Borges_1951,_by_Grete_Stern.jpg

lunes, 25 de mayo de 2020

Las anchas espaldas de Platón


"El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas; y los sentimientos, los caballos."

Son palabras del filosofo griego Platón, discípulo de Sócrates y profesor de Aristóteles. Curiosamente, "Platón" es tan solo un apodo. El filósofo se llamaba en realidad Aristocles, pero dada su afición al ejercicio siendo joven, su profesor de gimnasia le puso el apodo de "Platón" o lo que es lo mismo: "El de las anchas espaldas". En este momento es normal pensar en el hueso omóplato de la espalda, o al menos yo no lo pude evitar. Esta ligerísima anécdota nos sirve para traer de visita la fotografía de ese espectacular busto de época romana encontrado en Herculano y que durante mucho tiempo ha sido considerado una representación de Platón. Hoy en día hay discusión sobre el tema ya que también hay quien dice que en realidad sería una imagen de Dionisios, el dios del vino. Sea como fuere el busto sigue siendo una obra de arte sensacional. La obra se expone en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

Imagen: La fotografía, ligeramente recortada, es obra de Marie-Lan Nguyen, y esta tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura con la licencia (CC BY 2.5). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Dionysos-Priapus_MAN_Napoli_Inv5618_n01.jpg

domingo, 24 de mayo de 2020

El Principito y el bebedor


"El planeta siguiente estaba habitado por un bebedor. Esta visita fue muy breve, pero sumió al principito en una gran melancolía.
–¿Qué haces ahí? –preguntó al bebedor, a quién encontró instalado en silencio ante una colección de botellas vacías y una colección de botellas llenas.
–Bebo–respondió el bebedor, con aire lúgubre.
–¿Por qué bebes? –le preguntó el principito.
–Para olvidar –respondió el bebedor.
–¿Para olvidar qué? –inquirió el principito, que ya le compadecía.
–Para olvidar que tengo vergüenza –confesó el bebedor bajando la cabeza.
–¿Vergüenza de qué? –inquirió el principito, que deseaba socorrerle.
–¡Vergüenza de beber! –terminó el bebedor, que se encerró definitivamente en el silencio.
Y el principito se alejó, perplejo.

"No hay la menor duda de que las personas mayores son muy extrañas", seguía diciéndose para sí el principito durante su viaje."

El fragmento pertenece a la obra "El principito" (1943) de Antoine de Saint-Exupéry y la imagen que hemos elegido para ilustrarla es una fotografía obra de Javier Rodriguez titulada "Botellas vacías". 


Imagen: La fotografía es obra de Javier Rodriguez y ha sido tomada sin modificaciones de su página de Flickr donde figura etiquetada con licencia (CC BY-SA 2.0). Se enlaza la fuente original: https://www.flickr.com/photos/galeriadechato/40484545781

sábado, 23 de mayo de 2020

España: Entre Jarcha y el "Duelo a garrotazos" de Goya


Harto ya de estar harto ya me cansé, como decía Serrat en su canción, de preguntarle al mundo porqué y porqué, pero no creo que me ayude la rosa de los vientos a desentrañar la razón por la que en este país nuestro, ni cuando vienen tan mal dadas seamos capaces de ir todos a una. Es una pena que el cuadro que mejor nos represente como País sea el "Duelo a garrotazos" de Goya, unos garrotazos que aun hoy campan a sus anchas en el día a día. Para cuando olvidaremos aquellos versos de Machado que sentenciaban; "Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón", unos versos que ya deberían estar rancios y trasnochados, pero que siguen de plena actualidad. Tengo ganas de que toda esta sinrazón acabe de una vez y que no tenga que leer la letra de una canción como la de "Libertad sin ira" de Jarcha, que ya tiene casi 45 años y parezca que ha sido escrita casi para hoy. Y si no lean o escuchen parte de su letra: 

Dicen los viejos que en este país hubo una guerra,
Que hay dos Españas que guardan aún el rencor de viejas deudas.
Dicen los viejos que este país necesita palo largo y mano dura para evitar lo peor.
Pero yo solo he visto gente que sufre y calla, dolor y miedo,
Gente que solo desea su pan, su hembra y la fiesta en paz (...)

Dicen los viejos que hacemos lo que nos da la gana
Y no es posible que así pueda haber gobierno que gobierne nada.
Dicen los viejos que no se nos dé rienda suelta
Que todos aquí llevamos la violencia a flor de piel.
Pero yo solo he visto gente muy obediente, hasta en la cama
Gente que tan solo pide vivir su vida, sin más mentiras y en paz


Es ya tiempo de crecer. Ya se nos debieron de caer los dientes de leche como País. Crítica siempre, pero para construir, desde el respeto a todos los demás, ya sean Tirios o Troyanos, que en el cuadro los dos personajes tenían garrotes. A ver si remamos algún día todos hacia delante y esta barca de piedra que es España a lo mejor algún día deja de dar vueltas. Creo que por algunas cosas, somos el hazmereir del resto de Europa y no es de extrañar que nos miren con sorpresa por la ligereza con la que nos tomamos cosas muy importantes. Alguien nos debería de decir como País aquello de Serrat de "Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca"....


Pero yo solo he visto gente que sufre y calla, dolor y miedo,
gente que solo desea su pan, su hembra y la fiesta en paz.


Imagen: La fotografía está tomada de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como Dominio Publico (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Duelo_a_garrotazos,_por_Goya.jpg

"It was a very good year" - Frank Sinatra



Cuando tenía diecisiete años fue un muy buen año.
Fue un muy buen año para chicas de pueblo y suaves noches de verano. 
Nos escondíamos de las luces en el parque del pueblo. Cuando tenía diecisiete

Cuando tenía veintiún años fue un muy buen año.
Fue un muy buen año para chicas de ciudad que vivían al subir las escaleras. 
Con todo ese cabello perfumado y suelto. Cuando tenía veintiuno

Cuando tenía treinta y cinco años fue un muy buen año.
Fue un muy buen año para las chicas de sangre azul e independientes
Andábamos en limusinas conducidas por sus chóferes. Cuando tenía treinta y cinco

Pero ahora los días se acortan. Estoy en el otoño del año.
Y ahora veo mi vida como un vino añejo de viejos y finos toneles.
Desde el borde hasta la base vertido dulce y claro. Fue un muy buen año

Esta maravillosa canción titulada "It was a very good year", que hiciera famosa Frank Sinatra en 1965 con su album "September of my years", fue cantada previamente por Bob Shane con el Kingston Trio. La pieza, compuesta en 1961, es obra de Ervin Drake, quien más que hacer un cuadro de distintas aventuras en distintas edades y como las sentía, resumía en su composición las fases por las que había pasado su noviazgo durante mas de veinte años con la que finalmente sería su esposa Edith Vincent Bermaine. En la voz de Frank Sinatra, mujeriego impenitente, toma otra dimensión y se convierte en una evocación parecida a aquellos cuadros y esculturas dedicadas a las tres edades. 

En el vídeo se puede ver la sesión de grabación de este tema, unas imágenes llenas de magia y poesía.


Imagen: La fotografía, ligeramente recortada, es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Se enlaza la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Sinatra,%20Frank/Annex/NRFPT/Annex%20-%20Sinatra,%20Frank_NRFPT_04.jpg

viernes, 22 de mayo de 2020

Gene Tierney: ¿Una diosa imperfecta?


Entre los críticos de cine, son mayoría los que incluyen a Gene Tierney, la inolvidable "Laura", entre las actrices más bellas del Hollywood dorado, a pesar de ello siempre hay quien saque faltas a la perfección, aun cuando solo sea por hacer negocio. Se cuenta que en cierta ocasión, esta bellísima actriz entro en un comercio de cosmética y solicitó consejo sobre unos productos de belleza. El dependiente tomó unos envases de los estantes y en el momento de entregárselos a la actriz le dijo: "Con esto mejorará usted enormemente". La Tierney, esa mujer por la que suspiraban tantos hombres solo acertó a contestarle: "Nunca me habían dicho más finamente una grosería".

Sirva esta ligera anécdota como excusa para traer de visita a nuestro blog la estupenda imagen de Gene Tierney en una fotografía promocional de la película "En la Costa Azul" (On the Riviera - 1951 - Walter Lang)

Imagen: La imagen es cortesía de la estupenda página de cine Doctor Macro. Se enlaza la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Tierney,%20Gene/Annex/Annex%20-%20Tierney,%20Gene%20(On%20the%20Riviera)_02.jpg

jueves, 21 de mayo de 2020

"Me gusta cuando callas" (XV) - Pablo Neruda


Me gustas cuando callas porque estás como ausente, 
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. 
Parece que los ojos se te hubieran volado 
y parece que un beso te cerrara la boca. 

Como todas las cosas están llenas de mi alma 
emerges de las cosas, llena del alma mía. 
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, 
y te pareces a la palabra melancolía. 

Me gustas cuando callas y estás como distante. 
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. 
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: 
déjame que me calle con el silencio tuyo. 

Déjame que te hable también con tu silencio 
claro como una lámpara, simple como un anillo. 
Eres como la noche, callada y constelada. 
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. 

Me gustas cuando callas porque estás como ausente. 
Distante y dolorosa como si hubieras muerto. 
Una palabra entonces, una sonrisa bastan. 
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


No tenía aún veinte años el poeta chileno Pablo Neruda cuando escribió este poema y lo unió a varios más para crear una obra de la calidad de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" (1924), colección en la que figura con el título "Poema XV". En la fotografía podemos ver el busto de la Venus de Arles (Museo del Louvre).

Imagen: La fotografía, obra de Marie-Lan Nguyen está toma de Wikimedia Commons donde figura etiquetada (CC BY 2.5). Se enlaza la fuente original:

miércoles, 20 de mayo de 2020

Einstein y la relatividad de "el que dirán"



"Si tu intención es describir la verdad hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre"

Einstein ya dejaba claro con esas palabras que tenía un concepto bastante utilitarista de la elegancia. Es bien sabido que no se llevaba nada bien con el peine, tanto que siempre parecía que acababa de meter los dedos en un enchufe. No usaba calcetines, ni siquiera cuando lo invitó Roosevelt a la Casa Blanca y lo justificaba a su manera: “Cuando era joven descubrí que el dedo gordo siempre acaba haciendo un agujero en el calcetín. Así que dejé de ponerme calcetines”.  

No solía dar mucha importancia a la ropa que usaba para vestir, de hecho son numerosas las fotografías en las que aparece con un simple jersey, una prenda muy común hoy en día, pero no tanto en su época. En los años 30 tuvo el atrevimiento de comprar una chaqueta Levi's de piel cossack, que eso si, utilizó posteriormente durante muchos años. Dicen que cuando la prenda se subastó en 2016, aun estando completamente arrugada y deteriorada por el desgaste del uso, se pagó por ella la friolera de 146.000 dólares, y curiosamente, a pesar de que Einstein había muerto 50 años antes, la cazadora todavía olía intensamente al tabaco al que era tan aficionado el genio. Para él las prendas no tenían fecha de caducidad. Se cuenta que un día que paseaba por las calles de Berlín se encontró con un amigo que al verlo vestido con un viejo abrigo de aspecto ya algo raído le dijo:

- ¿No crees que debes hacerte otro abrigo?

-¿Para qué? - le contestó Einstein- Aquí todo el mundo sabe quién soy.

Pasaron los años y este mismo amigo volvió a encontrarse con Einstein, pero esta vez en una calle de Nueva York. Como quiera que el afamado físico llevaba todavía el sufrido abrigo, su amigo le dijo:

- ¡Hombre! ¿Todavía llevas el abrigo de Berlín? Debes hacerte otro.

-¿Para qué? -le contestó nuevamente Einstein - Aquí nadie me conoce.

Todo es relativo. Quién sabe si el abrigo que muestra en la foto de cabecera es el protagonista de la anécdota, pero una vez sabemos lo cómodo que se sentía con él no nos extrañaría.

Imagen: La fotografía esta tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original: