jueves, 10 de septiembre de 2020

La muerte de Humphrey Bogart

"Era uno de los mejores tipos que he conocido en mi vida. Iba directo al grano. Nada de quizá. Sí o no. Le gustaba beber. Bebía. Le gustaba navegar. Navegaba. Era un actor. Era feliz y estaba orgulloso de ser actor"

Así recordaba Katharine Hepburn a Bogart, su compañero en "La reina de Africa". El último trabajo cinematográfico del actor fue "Más dura será la caida" (The harder they fall - 1956), una sensacional película sobre el sórdido mundo del boxeo y la corrupción que le rodea, dirigida por Mark Robson. Bogie ya estaba gravemente enfermo durante su filmación, aunque al comenzar todavía no lo sabía. Se cuenta que solía llegar tarde al rodaje, cosa que nunca antes le había ocurrido y que se mostraba extrañamente impaciente y enojado, discutía con el director por nimiedades y se marchaba a su camerino refunfuñando. Su tos era muy persistente y podía llegar a tener accesos de hasta medía hora. Mostraba serias dificultades para comer y su carácter se había vuelto un tanto irascible. Ante este anómalo estado de salud le convencieron para que fuera al médico, enterándose semanas más tarde que sufría un cáncer de esófago. La cosa era realmente sería y en febrero de 1956 era operado en un Hospital de Washington, lo que terminó de desatar miles de rumores en la prensa sobre su supuesta muerte. La cosa llegó a tal extremo que el propio Bogart, ayudándose de su amigo, el periodista Joe Hyams, hizo llegar una carta a los medios, cargada de ironía y humor negro, como no podía ser de otra manera en un tipo como él:

"He leído que me habían extirpado los dos pulmones; que no iba a vivir media hora más; que estaba luchando a vida o muerte en un hospital de Hollywood que no existe; que mi corazón se ha parado y lo han sustituido por la vieja bomba de una difunta gasolinera de Standard Oil. Que voy camino de casi todos los cementerios imaginables de aquí al río Mississippi, incluidos varios en los que estoy seguro de que sólo admiten perros. Todo lo cual disgusta a mis amigos, por no decir nada de las compañías de seguros... Tuve un pequeño tumor maligno en el esófago. Para evitar que algunos de ustedes tengan que acudir al departamento de documentación, les diré que se trata del tubo que une la garganta con el estómago. La operación para extirpar el tumor fue un éxito, aunque durante algún tiempo no se supo si quien iba a sobrevivir era el tumor o yo... Como dicen en Washington, ahora soy mejor persona que nunca, y todo lo que necesito son unos 15 kilos de peso que, no me cabe la menor duda, algunos de ustedes podrían prestarme. Tal vez se pueda poner en marcha algo así como un Banco de Peso para Bogart..., y les aseguro que no pienso poner reparos en cuanto a las partes de sus anatomías de donde proceda..."

Pero la operación no fue tan exitosa como Bogart aseguraba y su deterioro se fue acelerando en los meses siguientes. Lauren Bacall organizaba visitas en las que solo un escogido grupo de amigos podían ir a verlo. Hay quien, como el periodista Alistar Cooke lo describía como "un esqueleto jovial". En sus últimos momentos lo bajaban en silla de ruedas a la sala en la que recibía a sus amigos, con un whisky muy aguado y un cigarrillo entre los dedos. A pesar de la gravedad de la situación todavía realizaba grandes esfuerzos por intentar mostrarse tranquilo y divertido, aunque no tuviera mucho éxito en esta su última actuación; incluso ironizaba con su enfermedad y aseguraba que "Nunca debería haber cambiado el Whisky escoces por los Martinis".

Murió el 14 de enero de 1957, con 57 años, y tras su funeral, John Huston, uno de los grandes directores de cine de Hollywood y amigo suyo tras varias películas juntos, vestido de riguroso luto, decía de él:

“Con los años aquilataba mejor la dignidad de su profesión, la de actor, no la de astro de la pantalla. Nunca se tomó demasiado en serio él mismo; pero a su trabajo si y con enorme seriedad. Contemplaba la figura un tanto chabacana de Bogart, la estrella, con divertido cinismo, pero por Bogart, el actor, sentía un profundo respeto. Poseía el don más grande que puede tener un hombre: talento. El mundo entero llegó a reconocerlo… consiguió de la vida todo lo que pidió y aún más. No tenemos motivos para compadecerlo; sí a nosotros por haberlo perdido. Nadie podrá reemplazarlo.”

Se cuenta que Lauren Bacall dejó en su ataúd un silbato de oro y se despidió de él diciéndole de nuevo, como cuando empezó todo en "Tener y no tener": "Si me necesitas solo tienes que silbar"

Curiosamente esta superestrella de Hollywood, estaba muy alejado del arquetipo de galán de cine. En realidad el mito era bajito, tanto como para verse obligado a llevar plataformas en Casablanca para dar la talla ante la largirucha Ingrid Bergman, más bien feote, casi calvo (llevaba peluquín), su voz era áspera y resacosa y en no pocas ocasiones presentaba aspecto de no cuidarse mucho. Y a pesar de todo ello logró ser una de las personalidades de Hollywood más recordadas y admiradas de todos los tiempos...y gracias al cine, en vez de París, como él decía a la Bergman, siempre nos quedaran sus películas, para verlas una y otra vez.

Imágenes: Cortesía de la estupenda página "Doctor Macro":
https://www.doctormacro.com/Movie%20Star%20Pages/Bogart,%20Humphrey.htm

miércoles, 9 de septiembre de 2020

El fastuoso funeral de la mosca de Virgilio


Virgilio, el famoso poeta romano autor de obras como la "Eneida" o las "Geórgicas", gastó una importante suma de dinero en el entierro de una mosca que según decía él había sido su fiel mascota durante años. El cortejo fue acompañado por más de cincuenta músicos, plañideras que lloraban sonoramente la pérdida, el cadáver fue envuelto en un sudario por el propio poeta y convenientemente depositado en un pequeño mausoleo construido para recoger los restos en medio de las tierras propiedad de Virgilio. En el lugar no faltaba ni tan siquiera la pequeña lápida en la que se recogía este epitafio: 

"MVSCA. Sit tibi vrna levis et molliter ossa quiescant" o lo que es lo mismo "Mosca, Séate leve esta urna y descansen en ella tus huesos". En honor y recuerdo de la difunta mascota se sirvieron los más exquisitos vinos y manjares, el propio Virgilio recito algunos sentidos poemas y no faltaron los discursos laudatorios por parte de otros intelectuales romanos amigos del poeta.

Todo parece una insensatez y sin embargo era un plan perfectamente diseñado por el poeta. Al morir Julio Cesar, se formó un segundo triunvirato entre Marco Antonio, Octavio y Lépido. Entre sus planes inmediatos figuraba el emitir un decreto a raíz del cual serían expropiables todas las tierras de los terratenientes para poder repartirlas entre los sufridos soldados de las legiones una vez se licenciaran. Solo se exceptuarían aquellos terrenos en los que hubiera tumbas (no se decía que tuviera que ser de personas), situación que las convertía en terrenos sagrados.

Virgilio, gracias a su posición de prestigio, logró tener acceso a aquella información con tiempo suficiente antes de su publicación, por lo que viendo en peligro todas sus tierras se apresuró para preparar el entierro público y notorio de su querida "Mosca" (así la llamaba). Por supuesto, quedaba descartada una ceremonia privada, era preciso que todo el mundo supiera de la existencia de aquella tumba de un ser tan querido en sus tierras, las mismas que ahora pasaban a ser sagradas y estaban a salvo de cualquier expropiación. La cosa "mosquea" a cualquiera, pero parece que el plan surtió los efectos deseados. Como decía Obelix: "Están locos estos romanos", o quizás no....

En la foto se puede ver un busto de Virgilio del siglo I, que actualmente se expone en el Parco della Grotta di Posillipo en Nápoles.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons. Dominio Público (CC0). Se enlaza fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Parco_della_Grotta_di_Posillipo5_(crop).jpg

martes, 8 de septiembre de 2020

Ben Turpin: El bizco de oro del cine mudo


No son pocos los actores que han logrado la fama a pesar de su estrabismo; a veces ligero y casi imperceptible como en los casos de  Rusell Crowe, Denzel Washington, Ryan Gosling o el inmortal Christopher Lambert o en féminas como Demmi Moore, Barbara Streisand e incluso nuestra Penélope;  y a veces algo más palpable como ocurre con Forest Whitaker o el bizarro Marty Feldman; pero de quien queríamos hablar es de otro actor hoy un tanto olvidado; y es que en los albores del cine tuvo su tiempo de gloria un cómico que hizo de su bizquera toda una seña de identidad y ese no es otro que Ben Turpin, una estrella de las disparatadas comedias de aquellos años que asociaba su éxito de forma tan directa con su rebelde globo ocular que, al más puro estilo de Betty Grable con sus piernas, tenía asegurada su bizquera por 25.000 dólares de la época en la casa Lloyds's

Tanto le preocupaba perder esta singularidad que sufría desde un accidente en su infancia, que si en alguna ocasión recibía algún golpe inesperado lo primero que hacía era correr a mirarse en un espejo para comprobar que su ojo seguía negándose a mirar directamente al frente. Empezó en el cine antes que Chaplin, que le robaría gran parte de su fama, pero con el que también compartió más de un título durante su periodo con Mack Sennett. Suyos fueron los primeros tartazos del cine mudo -con una pizca de maldad casi se puede decir que donde ponía el ojo ponía la tarta-, ayudó como el que más al desarrollo del slapstick con sus enredos, sus policías locos y aquellas caídas imposibles que siempre provocaban la risa del público. Ben Turpin era todo un experto en estas lides y mantenía que de entre las múltiples formas en las que era capaz de caer, la que más éxitos le había dado era la que el denominaba "la 108" en la que caía hacia atrás.  Y a pesar del relativo olvido que sufre, no le fue mal en la época dorada de los cómicos, junto a Chaplin, Keaton, Lloyd, Arbuckle y tantos otros; de hecho, solía presentarse diciendo: "Soy Ben Turpin y ganó tres mil dólares a la semana". Creo que, a muchos trabajadores de hoy en día, cien años después, le proponen un sueldo así y puede que hasta quedaran “felizmente” bizcos de la impresión. 



Imégenes: Tomadas de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Enlazamos fuentes origianles:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ben_Turpin,_silent_comedy_actor_(SAYRE_1022).jpg

lunes, 7 de septiembre de 2020

Marlene Dietrich: De profesión "serruchista"


Antes de convertirse en todo un mito del cine y la canción, Marlene Dietrich estuvo a punto de ser una reputada violinista. Marlene (unión del inicio y final sus dos nombres originales MARie MagdaLENE Dietrich) aprendió en su juventud a tocar el piano, el violín y el laúd. Con el violín demostraba unas dotes más que notables que le llevaron a ver reconocido su talento por parte del mundillo musical, un ejemplo sería Giuseppe Becce el Director de la Orquesta Cinematografíca de Berlín. Llegó a tocar en alguna orquesta, pero fue prontamente despedida; el hecho de ser la única mujer, su afán por presumir de piernas y una sexualidad desbordante ya en su juventud, no propiciaba la concentración del resto de músicos. Mas tarde una lesión en los tendones de su mano derecha truncó su carrera musical y la llevó por los caminos de la canción, el cabaret y el cine. Ella lo resumía en una frase: "El violín es el símbolo de mi sueño roto".

No obstante, con el tiempo, en sus espectáculos musicales o en sus veladas para animar a las tropas durante la Segunda Guerra Mundial  no dudaba en echar mano de su violín y no era extraño que incluso, en un alarde de virtuosismo acompañara sus canciones mientras tocaba "la sierra musical" (un serrucho en definitiva) que frotaba como un violín, tal y como se puede ver en la foto de la actriz que abre esta entrada, datada en 1927 en "Café Electrik", siendo fácil encontrar muchas otras tocando el violín o el serrucho ya siendo una estrella del cine. En definitiva,  Marlene Dietrich, aparte de actriz y cantante de éxito fue una violinista y "serruchista" frustrada. Como decía la canción: "Sorpresas te da la vida..."

Imagen: Tomada de Pinterest. No muestra noticia de derechos y por la antigüedad se presume libre de ellos. Se enlaza fuente original: https://www.pinterest.es/pin/615656211544549879/

domingo, 6 de septiembre de 2020

La belleza en "Un mundo feliz" - Aldous Huxley


—«A veces un millar de instrumentos sonoros zumban en mis oídos; otras veces son voces…»
El rostro del Salvaje se iluminó con súbito placer.
—¿También usted lo ha leído? —preguntó—. Yo creía que aquí, en Inglaterra, nadie conocía este libro.
—Casi nadie. Yo soy uno de los poquísimos. Está prohibido, ¿comprende? Pero como yo soy quien hace las leyes, también puedo quebrantarlas. Con impunidad, Mr. Marx —agregó, volviéndose hacia Bernard—, cosa que me temo usted no pueda hacer.
Bernard se hundió todavía más en su desdicha.
—Pero, ¿por qué está prohibido? —preguntó el Salvaje.
En la excitación que le producía el hecho de conocer a un hombre que había leído a Shakespeare, había olvidado momentáneamente todo lo demás.
El Interventor se encogió de hombros.
—Porque es antiguo; ésta es la razón principal. Aquí las cosas antiguas no nos son útiles.
—¿Aunque sean bellas?
—Especialmente cuando son bellas. La belleza ejerce una atracción, y nosotros no queremos que la gente se sienta atraída por cosas antiguas. Queremos que les gusten las nuevas.
—¡Pero si las nuevas son horribles, estúpidas! ¡Esas películas en las que sólo salen helicópteros y el público siente cómo los actores se besan! —John hizo una mueca—. «¡Cabrones y monos!».
Sólo en estas palabras de Otelo encontraba el vehículo adecuado para expresar su desprecio y su odio.
—En todo caso, animales inofensivos —murmuró el Interventor, a modo de paréntesis.
—¿Por qué, en lugar de esto, no les permite leer Otelo?
—Ya se lo he dicho: es antiguo. Además, no lo entenderían. 
(...)
—¿Por qué no?
—Porque nuestro mundo no es el mundo de Otelo. No se pueden fabricar coches sin acero; y no se pueden crear tragedias sin inestabilidad social. Actualmente el mundo es estable. La gente es feliz; tiene lo que desea, y nunca desea lo que no puede obtener. Está a gusto; está a salvo; nunca está enferma; no teme la muerte; ignora la pasión y la vejez; no hay padres ni madres que estorben; no hay esposas, ni hijos, ni amores excesivamente fuertes. Nuestros hombres están condicionados de modo que apenas pueden obrar de otro modo que como deben obrar. Y si algo marcha mal, siempre queda el soma. El soma que usted arroja por la ventana en nombre de la libertad, Mr. Salvaje. ¡La libertad! —El Interventor soltó una carcajada—. ¡Suponer que los Deltas pueden saber lo que es la libertad! ¡Y que puedan entender Otelo! Pero, ¡muchacho!

El fragmento pertenece a "Un mundo feliz" (Brave new world - 1932) obra distópica de Aldous Huxley.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0).- Enlazamos fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Aldous_Huxley_-_photo_Henri_Manuel.jpg

sábado, 5 de septiembre de 2020

René Laënnec y el pudoroso origen del Estetoscopio

Hace unos días contábamos como los guantes de látex habían tenido su origen en una historia de amor, hoy contaremos el del estetoscopio que lo tiene más bien en una historia de pudor. 

En 1816 René Laënnec estaba considerado como uno de los grandes clínicos respiratorios de una época en la que, para auscultar a los pacientes y escuchar con claridad los latidos del corazón y el funcionamiento pulmonar se pegaba directamente el oído al cuerpo del enfermo,  colocando  a veces, como única separación, un delicado pañuelo de seda para evitar el contacto directo. Laënnec era muy tímido y respetuoso con las personas a las que tenía que atender y en cierta ocasión,  se vio en la necesidad de auscultar a una mujer obesa y de voluminoso pecho que hacía de la exploración una tarea ciertamente vergonzante para ella y compleja para el pudoroso médico. 

Laënnec que ya había estado meditando sobre como los niños jugaban con ramas de árbol y mientras uno rascaba un extremo el otro escuchaba el sonido amplificado en el otro, se decidió en aquel instante a enrollar su cuaderno de notas y aplicar un extremo del cilindro resultante al pecho de la paciente y el otro a su oído, comprobando que podía oír el corazón "de una manera más clara y más distinta de lo que jamás había escuchado mediante la aplicación del oído desnudo". De esta manera salvó Laënnec el difícil trance y de propina dio carta de nacimiento al estetóscopio (del griego stethos = pecho, corazón y skopeu = observar), un instrumento que pronto fue evolucionando hacia cilindros huecos de madera de cedro o ébano que utilizó y difundió el propio Laënnec y de ahí hasta los actuales, constituyendo toda una revolución para la exploración y la ciencia médica.

El cuadro de la imagen se titula: "Laënnec examina a un paciente tísico con un estetoscopio delante de sus alumnos en el Hospital Necker" y es obra de Théobald Chartran.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons. Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Laennec_-_Th%C3%A9obald_Chartran.jpg

viernes, 4 de septiembre de 2020

El personaje de Unamuno que se rebela a su autor en "Niebla"

“Y esta mi vida, ¿es novela, es nivola o qué es? Todo esto que me pasa y que les pasa a los que me rodean, ¿es realidad o es ficción? ¿No es acaso todo esto un sueño de Dios o de quien sea, que se desvanecerá en cuanto Él despierte, y por eso le rezamos y elevamos a Él cánticos e himnos, para adormecerle, para cunar su sueño? ¿No es acaso la liturgia toda de todas las religiones un modo de brezar el sueño de Dios y que no despierte y deje de soñarnos?”

El fragmento pertenece a "Niebla" (1907), novela de Miguel de Unamuno, en la que curiosamente el personaje central, Augusto Pérez, que con sus problemas existenciales y sus cuitas, visita al propio autor de la obra, a Unamuno, que se convierte así en personaje, y ve como su creación le interpela así en la misma obra:

“No quiere usted dejarme ser yo, salir de la niebla, vivir, vivir, vivir, verme, oírme, tocarme, sentirme, dolerme, serme: ¿conque no quiere? ¿conque he de morir ente de ficción? Pues bien, mi señor creador don Miguel, también usted se morirá, también usted, y se volverá a la nada de que salió… ¡Dios dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá, aunque no lo quiera; se morirá usted y se morirán todos los que lean esta historia, todos, todos, todos sin quedar ni uno!”

El retrato de Unamuno (1930) es obra de Juan de Echevarría y se expone en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons. Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Portraits_of_Miguel_de_Unamuno#/media/File:Juan_de_Echevarr%C3%ADa_Unamuno_MNCARS.jpg

jueves, 3 de septiembre de 2020

De las Musas a la Soledad, pasando por las Tres Gracias


Hay una anécdota simpática sobre un escultor, que donde la leo identifican con Rodin pero que dudo muchísimo que sea realmente el protagonista, que servirá al menos para traer por aquí a las "Las tres gracias": la belleza, el encanto y la alegría, representadas por las tres damiselas conocidas por Eufrósine, Aglaya y Thalia, las hijas de Zeus y la ninfa Eurínome, que inspiraron el maravilloso grupo escultórico de Antonio Canova que encabeza esta entrada.

La anécdota cuenta que un escultor, al que no daremos nombre, hizo nueve esculturas de mujer, todas de tamaño similar pero con posturas o gestos totalmente diferentes. Un amigo suyo al ver el grupo finalizado le preguntó qué representaban y el escultor le dijo que eran "Las nueve musas": Calíope musa de la poesía, Clío de la historia, Euterpe de la música, Erato de la poesía lírica, Melpómene de la tragedia, Polimnia de la retórica, Talía de la comedía, Terpsícore de la danza y Urania, musa de la astronomía. El escultor hubiese deseado vender el grupo al completo pero al no encontrar comprador, aceptó a regañadientes la venta de dos de aquellas esculturas y desde ese mismo momento pasó a denominar al grupo restante como "Los siete pecados capitales". Por mucha palabrería que le echó al asunto no logro venderlas todas y de nuevo tuvo que aceptar vender dos de las piezas por separado y como un artista ha de tener recursos no encontró problema alguno en intentar vender el grupo como "Los cinco sentidos". Falto de suerte y con la cartera vacía solo pudo colocar una de las obras, que convirtió a las restantes  en "Las cuatro estaciones",  un grupo que no duró ni un verano juntas, pues cuando de nuevo el escultor se vio en la necesidad de vender otra de las obras hubo de rebautizar el grupo como "Las tres gracias". Ni por esas logró vender el lote, que solo iba colocando pieza a pieza y con mucho trabajo. De este modo tras vender una nueva escultura se quedó con las que pasaron a ser "La noche y el día" y cuando vendió una de las obras de la pareja, se quedó con una única talla que paso a llamar "La soledad". Tampoco ella duró. Desde ese día las musas nunca más volvieron a visitarle.

Suena a chistecillo antiguo, pero no cabe duda de que sirve a la perfección para ilustrar esa habilidad que tienen muchos artistas para buscar una razón de ser para sus obras, a veces con disquisiciones casi de tipo filosófico o metafísico que obligan a los aficionados al arte a fruncir el ceño mientras que escrutan la obra a la búsqueda de aquella elaborada explicación que dio el sesudo artista.

Del grupo de "Las tres Gracias" de Canova existen dos copias, una en el Hermitage y otra que muestran por temporadas en el Victoria & Albert Museum o las Galerías Nacionales de Escocia.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons. Licencia (CC BY-SA 3.0). Enlazamos la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Le_tre_Grazie.jpg

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Errol Flynn, un pedigüeño de narices

 “Tengo la intención de vivir la primera mitad de mi vida. No me importa el resto”

Y parece que Errol Flynn lo decía muy en serio. Como su mayor talento era vivir deprisa (y hay quien dice que tocar el piano) murió a los cincuenta años dejando un cadáver que parecía tener muchos años más.

Pero eso de que Errol Flynn era todo un personaje en la vida real, amigo de juergas y francachelas sin fin es algo ya sabido. Lo es menos su afición a disfrazarse. Era tal la fama de Errol Flynn por aquellos años que al actor le resultaba prácticamente imposible pasar inadvertido entre la gente, de este modo solía llevar siempre en su equipaje un par de narices postizas, según él, el complemento ideal y esencial para una buena transformación, y añadía que una buena nariz postiza, bien hecha y bien colocada, produce un cambio total en la personalidad y fisonomía de una persona haciéndola irreconocible. Así, cuando quería disfrutar de la vida normal y convertirse por unas horas en un ser anónimo para tomarse una cerveza despreocupadamente en cualquier bar o sentarse en una terraza a ver la vida pasar, solo tenía que cambiar algo sus ropas y colocarse uno de aquellos apéndices nasales que en tanta estima tenía.

Pero su afición por los disfraces no consistía tan solo en el hecho de resultar ocasionalmente "un hombre a una nariz pegado"; en cierta ocasión, cuando llevaba alguna copa de más, algo no muy extraño en él, se apostó una cena con John Barrymore (otro amigo del zumo de uva) a ver cual de los dos conseguía más monedas haciendo de mendigo. Se maquillaron a conciencia, se pusieron ropas viejas y raídas hasta parecer verdaderos vagabundos sin recursos y se marcharon a los lugares habituales donde se colocaban los pedigüeños. La sorpresa para ambos fue que no llegaron a recibir ni una sola moneda. Cuando los verdaderos vagabundos, que suelen tener los lugares donde se colocan a pedir ya acordados y repartidos entre ellos tras duras disputas, vieron llegar dos nuevos competidores y además desconocidos para ellos, los echaron del lugar casi a patadas... Y es que a veces es más complicado conseguir un papel de vagabundo que el de "Robin de los bosques".....


Imagen: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlace a la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Flynn,%20Errol/Annex/NRFPT/Annex%20-%20Flynn,%20Errol_NRFPT_11.jpg

martes, 1 de septiembre de 2020

La Venus Victrix (Borghese) de Antonio Canova


Una de las obras maestras del gran escultor Antonio Canova es sin duda el notable retrato que hizo de Paulina Bonaparte, la hermana de Napoleón, conocida como Venus Borghese (1804-1808). En esta escultura la modelo se muestra atrevidamente desnuda lo que suscitó muchos comentarios. Al respecto hubo quien le preguntó a Paulina como había podido posar sin ropas ante el artista, a lo que esta contestó con naturalidad y total desenfado:

"Había una buena estufa en el estudio…"

La escultura se presenta como una Venus Victoriosa (Venus Victrix). En realidad Canova sugirió inicialmente representarla como Diana, la diosa de la caza, pero fue la propia Paulina la que insistió en ser mostrada como Venus, la diosa del amor, algo que parece justificado dada la fama que llegó a adquirir en Roma. Paulina tenía 25 años cuando el escultor empezó el trabajo en un único bloque de mármol de Carrara y a modo de diosa, la presentó reclinada sobre un diván, indolente, extendiendo la pierna derecha sobre la que reposa la izquierda y sosteniendo la manzana del Juicio de Paris en su mano izquierda como atributo normal de la diosa, mientras parece dirigir su altiva mirada hacia el espectador. No es como otros retratos alegóricos del autor, una obra muy idealista, pero aunque hace referencia al arte antiguo, muestra un naturalismo típico del siglo XIX. Debido a la notoriedad de Paulina, su marido el príncipe Camillo Borghese, y autor del encargo, mantuvo la escultura oculta a los ojos del público, y en raros casos permitía su visión y siempre bajo la tenue luz de una antorcha. De cualquier manera, el trabajo fue muy bien recibido y se considera una de las obras maestras de Canova.  La obra se expone en la Galleria Borghese de Roma.


Imagenes: Tomadas de Wikimedia Commons.- Licencia Creative Commons
1.- CC BY 3.0 - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Antonio_canova,_Paolina_Borghese_come_Venere_vincitrice,_1804-08,_04.jpg
2.- CC BY-SA 4.0 -  https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Paolina_Borghese_(Canova).jpg

lunes, 31 de agosto de 2020

La belleza y el Síndrome de Stendhal

Igual que a veces hemos visto a fans llorar, gritar y hasta desmayarse ante la cercanía de su admirada estrella del rock, el turista con una sensibilidad especial hacia las grandes obras de arte es fácil que se vea sacudido por una ligera sensación de ahogo, mareos, sudores, palpitaciones e incluso dolor en el pecho cuando se enfrentan a un cúmulo obras particularmente hermosas en poco espacio y tiempo. En Florencia, quien sabe si realidad o por cuestiones de marketing dicen que atienden anualmente más de cien casos. 

El caso es que en los tiempos del "Gran Tour" en el que los jóvenes de buena posición hacían su imprescindible ruta hacia Italia (de ahí viene la palabra Turismo), el famoso escritor Stendhal (Henry Beyle) cayó rendido a las maravillas que encontraba a su paso por Florencia y cuando saturado de estímulos entró en la Iglesia de la Santa Croce (arriba su altar), visitó la tumba de Miguel Ángel y la de Galileo, se enfrentó a la luz de sus vidrieras y las pinturas de Giotto se sintió embriagado de tal manera que cuando relató esta experiencia en su libro "Viaje a Italia" (Roma, Nápoles y Florencia) dio carta de naturaleza a lo que se ha venido a llamar el Síndrome de Stendhal, tal y como lo definió la psiquiatra y psicoanalista Graziella Magherini. El propio Stendhal lo contaba así en su obra:

"Ahí, sentado en un reclinatorio, con la cabeza apoyada sobre el respaldo para poder mirar el techo, las Sibilas del Volterrano me otorgaron quizá el placer más intenso que haya dado nunca la pintura. Estaba ya en una suerte de éxtasis ante la idea de estar en Florencia y por la cercanía de los grandes hombres cuyas tumbas acababa de ver. Absorto en la contemplación de la belleza sublime, la veía de cerca, la tocaba por así decir. Había alcanzado este punto de emoción en que se encuentran las sensaciones celestes inspiradas por las bellas artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de la Santa Croce, me latía con fuerza el corazón; sentía aquello que en Berlín denominan nervios; la vida se había agotado en mí, andaba con miedo a caerme"

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Licencia (CC BY 4.0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Basilica_di_Santa_Croce_altar_and_crucifix.jpg

domingo, 30 de agosto de 2020

La mujer que sirvió de modelo para la Sirenita de Copenhague

Para Ariel, la Sirenita de Disney todo acabó de maravilla y con el final feliz de su historia se hace difícil entender la profunda soledad que emana de la escultura de Copenhague; para eso es preciso conocer la historia real del personaje, el creado en el cuento de hadas de Hans Christian Andersen, en el que el final de la historia no es ni mucho menos dulce. Y es que a pesar de perder la sirenita la voz para siempre, de sufrir por amor dolores indecibles para poder transformar su cola en un par de piernas -andar para ella era como caminar sobre cuchillos afilados- y así poder estar junto al hombre amado, este finalmente se casa con otra mujer y la sirenita, incapaz de matar al príncipe para volver a su estado original, termina muriendo y deshaciéndose en espuma en el mar tal y como imponía el hechizo -al ser convertida en humana- si no conseguía casarse con el príncipe. Su amor absoluto solo tuvo como inesperada recompensa el que fuera convertida en una especie de hada que podía lograr un alma inmortal tras 300 años de buenas acciones a la humanidad.  Con estas pinceladas puede que logremos entender la melancolía y tristeza que transmite la escultura que hoy es el símbolo de la ciudad de Copenhague.

La historia del cuento fue musicalizada y coreografiada en 1909 para su representación por el Royal Danish Ballet del que la primera bailarina era Ellen Price, a la que podemos ver en la fotografía vestida para "La sirenita". El papel le dio una fama abrumadora e inesperada, hasta el punto de que el cervecero Carl Jacobsen (hijo del fundador de Carlsberg) encargó una escultura que recreara a la sirenita para la cual debía de servir como modelo la bailarina. La obra fue llevada a cabo por el escultor Edvard Eriksen. Ellen Price se negó a posar desnuda para la escultura por lo que finalmente solo utilizó su rostro en la Sirenita, siendo el resto del cuerpo inspirado por la esposa del escultor, Eline Eriksen, que le sirvió de modelo. La estatua finalmente se presentó en agosto de 1913, sentada sobre una roca, mirando al mar junto al paseo Langelinie de la capital danesa. La escultura que es de pequeñas proporciones -poco más de un metro- y que resulta un tanto desilusionante para algunos por su ubicación y tamaño, ha sufrido múltiples actos de vandalismo desde siempre. La modelo, Ellen Price, que murió en 1968 decía que cada vez que atacaban a la escultura era como si se lo hicieran a ella misma.

Al final del cuento original de "La sirenita", las hijas del aire (que tampoco aparecen en la película de Disney) le decían a la especie de hada en la que se había convertido la sirenita la siguientes palabras:

"La sirena no tiene un alma inmortal, ni puede adquirirla si no es por mediación del amor de un hombre; su eterno destino depende de un poder ajeno. Tampoco tienen alma inmortal las hijas del aire, pero pueden ganarse una con sus buenas obras. Nosotras volamos hacia las tierras cálidas, donde el aire bochornoso y pestífero mata a los seres humanos; nosotras les procuramos frescor. Esparcimos el aroma de las flores y enviamos alivio y curación. Cuando hemos laborado por espacio de trescientos años, esforzándonos por hacer todo el bien posible, nos es concedida un alma inmortal y entramos a participar de la felicidad eterna que ha sido concedida a los humanos. Tu pobrecilla sirena, te has esforzado de todo corazón, como nosotras; has sufrido y sufrido con paciencia, y te has elevado al mundo de los espíritus del aire: ahora puedes procurarte un alma inmortal, a fuerza de buenas obras, durante trescientos años.  (...) Podemos llegar a él (al reino de Dios) antes -susurró una de sus compañeras-. Entramos volando, invisibles, en las moradas de los humanos donde hay niños, y por cada día que encontramos a uno bueno, que sea la alegría de sus padres y merecedor de su cariño, Dios abrevia nuestro período de prueba. El niño ignora cuándo entramos en su cuarto, y si nos causa gozo y nos hace sonreír, nos es descontado un año de los trescientos; pero si damos con un chiquillo malo y travieso, tenemos que verter lágrimas de tristeza, y por cada lágrima se nos aumenta en un día el tiempo de prueba."

Vamos, que ahora, y con una buena dosis de humor, uno mira la escultura, y casi le encuentra similitudes con  Spiderman o Batman encima del Empire State Building, mirando pacientemente la ciudad, para ver qué buena acción puede hacer para poder cambiar su destino.


Imagenes
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sábado, 29 de agosto de 2020

Gary Cooper y los políticos


Durante el mes de septiembre de 1959, Nikita Kruschev, el Premier de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas -hay que reconocer que el nombrecito sonaba muy bien- después de montar aquel numerito aporreando con uno de sus zapatos su mesa en un pleno de la ONU, hizo una gira por Estados Unidos y en el transcurso de la misma no dudo en hacer un hueco para visitar Hollywood y de camino conocer alguna estrella. El caso es que a la recepción que se le preparó asistieron unos trescientos invitados, entre ellos muchos actores, resultando Gary Cooper uno de ellos.

Cuando presentaron a Gary Cooper al mandatario soviético, este se dirigió a Cooper de la siguiente manera:

-"He visto varias películas suyas. Me gustan. Es usted, sin duda, un excelente actor."

Cooper, en un alarde de espontaneidad y con una leve sonrisa dibujada en su rostro, disparó su respuesta como si de otro western se tratase:

-"Muchas gracias. También yo he presenciado algunas actuaciones suyas, y le aseguro, de verdad, que me parece usted mucho mejor actor que yo."

Sirva esta anécdota de ejemplo de lo que finalmente han terminado por parecerme todas las comparecencias de los políticos, sean del color que sean, tirios o troyanos, unas magníficas actuaciones para unas películas malísimas. No cabe duda de que uno está, más que nunca, solo ante el peligro, esperando a que se decidan a ponerse todos de acuerdo y remar en la misma dirección. Pero... no perdamos la sonrisa, como cantaba Freddie Mercury con su grupo: "The show must go on".

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viernes, 28 de agosto de 2020

Clark Gable Vs William Faulkner: Duelo de ninguneos


El gran director de cine Howard Hawks gustaba de rodearse de buenos escritores. Más allá de Hemingway con el que guardaba muy buena relación, otro Premio Nobel al que Hawks le gustaba tener cerca era William Faulkner, el autor de "Luz de agosto","Santuario" o "El ruido y la furia",  con él que compartía pasiones como la caza, la aviación o el alcohol. Hawks se sentía seguro teniéndolo a su lado y pudiendo contar con su consejo para limar las posibles imperfecciones de sus guiones. "Lo primero que quiero es una historia; la siguiente cosa que quiero son personajes" le decía Hawks al escritor. En una ocasión que salieron de caza, les acompañó Clark Gable, formando un trío realmente peculiar. El propio Hawks, lo recordaba así en sus memorias:

"No creo que Gable haya leído nunca un libro y dudo que Faulkner haya visto jamás una película". Con esos antecedentes no es extraño que avanzado el día de caza, Gable le preguntara al escritor, quien sabe si inocentemente o no, cuáles eran sus escritores favoritos aún con vida. "Thomas Mann, Willa Carther, John Dos Passos, Ernest Hemingway y yo mismo", fue la inmodesta contestación, y entonces Gable se le ocurre decir "Oh ¿escribe usted, señor Faulkner?". El escritor no se inmutó lo mas mínimo y replico "Si, ¿Y usted a que se dedica, señor Gable?"

Supongo que a los dos le importaba un bledo no ser conocido por el otro en esta lucha del ninguneo. ¡Vaya personajes!


Imágenes:
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La Calle Melancolía de Joaquín Sabina


Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.
Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto.
Por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.
Ya el campo estará verde, debe ser Primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.

Vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.

Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.
Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.

Vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía

El estribillo de "Calle Melancolía" ha terminado por resultarme su peor parte. Están tan bien hilvanadas las palabras que le preceden que no lo siento a la altura, a pesar de que haya quedado en la memoria de todos como la esencia de esta maravillosa canción. Ya tiene nada menos que cuarenta añitos, cuarenta desde que saliera en 1980 su disco "Malas compañías"... y uno se sigue sorprendiendo a cada momento tarareando "Como quien viaja a lomos de una yegua sombría...." ¡Esplendorosa canción!



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https://www.flickr.com/photos/jonzeta/4190002620

jueves, 27 de agosto de 2020

Las tres lineas de todo ser humano: Marguerite Yourcenar


"Hay tres líneas en la biografía de todo ser humano, y nunca son una horizontal y dos perpendiculares. Son tres líneas sinuosas, perdidas al infinito, constantemente próximas y divergentes: aquello que el ser humano ha creído ser, aquello que ha querido ser y aquello que fue."

Son palabras de la escritora Marguerite Yourcenar, famosa por sus obras: "Memorias de Adriano" y "Opus Nigrum". No cabe duda que todos, en un momento u otro, habremos de enfrentarnos a esos tres reflejos de nosotros mismos en el espejo, sin saber si nos reconoceremos, si veremos la misma imagen que de nosotros mismos teníamos, convertidos en jueces implacables de la propia vida y de los sueños incumplidos. Aunque puede que haya quien piense distinto. O como decía la propia Yourcenar, forzando un poco para introducir otra cita suya:

"En todas las épocas hay personas que no piensan como los demás. Es decir, que no piensan como los que no piensan"

La fotografía, de autoría desconocida, está datada en 1918. 

Imagen: Tomada de Wikipedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Reflection,_woman,_portrait,_flower,_mirror_Fortepan_11474.jpg

¿Qué tienen que ver Horus y Seth con San Jorge y el dragón?

San Jorge es uno de los Santos más venerados en la religión cristiana. Fue un soldado romano educado en la fe cristiana que llegó a ser guardia personal del emperador Diocleciano. Cuando en el año 303 el emperador autorizó la persecución de los cristianos, el soldado se negó a participar y presentándose abiertamente ante todos como cristiano prefirió morir antes que renunciar a su fe. La leyenda de su lucha con un dragón aparece bastante después y parece ser el punto de origen de todos los cuentos de hadas, caballeros y dragones de nuestra cultura.

Dejando a un lado los detalles del relato sobre el enfrentamiento de San Jorge con el dragón, existen interpretaciones de todo tipo sobre el mismo; en unas Jorge no sería sino una representación del creyente, que a lomos de su caballo blanco que es la iglesia, es capaz de vencer al paganismo, la tentación y Satanás encarnados en el dragón. Otros ven ecos de Perseo venciendo a la Gorgona Medusa y otros en la figura de San Miguel Arcángel. Pero más allá de todas estas posibilidades existe otra bastante sugerente. La religión cristiana siempre ha sido muy dada a apropiarse de fechas y ritos de otras culturas tras una conveniente adaptación a sus propios intereses, es por ello que no resulta extraña la teoría que mantiene que la lucha de San Jorge contra el dragón no sería si no la representación del combate que mantuvieron Horus y Seth en uno de los mitos más importantes de la religión egipcia y que a través de los romanos tuvo una larga vida. Horus, hijo de Isis y Osiris, era el Dios celeste, el Dios de la realeza en el cielo, mientras que Seth era el Dios del Caos, de la sequía y el desierto. Sin entrar en los detalles del porqué de la lucha entre ambos dioses, representación clara del bien y del mal, si apuntaremos que aunque Horus normalmente se representa como un halcón, también fue representado en época romana como "El Caballero-Horus", un halcón con cuerpo de hombre, vestido con el uniforme de soldado romano y que tal y como relataba el mito da muerte con su lanza a Seth que se muestra como un cocodrilo. Tal que así se representan en la foto que da inicio a esta entrada, un bajorrelieve del siglo IV, conocido como "Caballero Horus" que se expone en el Departamento de antigüedades egipcias del Museo del Louvre. Curiosamente el nombre egipcio de Horus era "Hor" y se pronuncia "Jor", siendo la plausible raíz del nombre del Santo en muchos países: Jorge, George, Giorgio, Jorj, Jörg

Solo hacía falta remodelar una pizca un mito crucial de la antigüedad para que el cristianismo tuviera un símbolo potente del triunfo del bien sobre el mal con una historia que al fin y al cabo ya había tenido la potencia de vencer a los siglos.


Fuente: En el periódico de "La vanguardia" de Barcelona (Cataluña tiene como patrón a San Jorge) se recoge un interesante artículo de Sílvia Colomé sobre esta teoría, que enlazo para quien quiera más detalle. El Dios egipcio que se esconde tras Sant Jordi - (22-04-2019)

Imágenes: Ambas tomadas de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlazan fuentes:
1.- https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Horus_horseman-E_4850-IMG_4871-gradient.jpg
2.- https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Saint_georges_dragon_grasset_begule.jpg

miércoles, 26 de agosto de 2020

El día que Valle-Inclán se declaró "analfabeto"


Que el escritor Ramón María del Valle-Inclán era todo un personaje es algo que nadie duda, por eso no es de extrañar que fuera detenido en alguna ocasión por la forma en la que vociferaba, en plena calle o en un café, su pública oposición al régimen de Primo de Rivera. Lo hacía de forma vehemente, haciendo oír claramente sus quejas y críticas hasta convertirse en un personaje ciertamente incómodo. En una de esas detenciones, cuando fue llevado a Comisaria, uno de los policías empezó a rellenar su ficha policial y siguiendo el procedimiento habitual empezó a preguntarle: "¿Profesión?", a lo que Valle-Inclán con cierto hastío contestó: "Escritor". "¿Sabe leer y escribir?" continuaba el agente con el metódico cuestionario, a lo que el escritor, que todo hay que decirlo ya era por entonces un personaje muy conocido en Madrid y tenía publicadas obras de tanto éxito como sus Sonatas, Divinas Palabras o Luces de Bohemia, contestó de forma rotunda: "No". Sorprendido el agente, que por supuesto sabía quién tenía delante, le dijo: "¡Me extraña tal respuesta!" y el siempre afilado Don Ramón le replicó: "Más me extraña a mí su pregunta".

Y es que como el mismo escritor decía: "En España podrá faltar el pan, pero el ingenio y el buen humor no se acaban".

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Valle-Inclan-30-ed.jpg

martes, 25 de agosto de 2020

"Johnny B. Goode", la historia de Chuck Berry


John Lennon lo dejaba claro cuando decía: "Si quieres darle otro nombre al rock and roll podrías llamarlo Chuck Berry" y a buen seguro la canción "Johnny B. Goode" del álbum "Chuck Berry is on top" (1958 - Chess Records) es la mejor de sus creaciones y uno de los temas con los que nace el Rock and Roll tras darle una vuelta de tuerca al ya de por si frenético rhythm & blues. El tema fue escrito por Chuck Berry en 1955 (con alguna aportación inicial del pianista Johnnie Jhonson) y parece que el chico del que habla la letra tiene muchas similitudes con su propia vida, tal como reconoce el cantante que de hecho había nacido en la Avenida Goode de Saint Louis. Originalmente la canción definía al chico protagonista de la letra como "Colored boy" (chico de color), pero sabedor de el terreno en que se movía, el cantante lo cambió por "Country boy" (chico de campo) buscando tener el mayor eco posible en las radios. Curiosamente el espléndido riff de guitarra con el empieza el tema esta copiado nota por nota del inicio de un tema de Louis Jordan de 1946 titulado "Ain't that just like a woman", muy inferior al tema de Berry y que evidentemente no le quita un ápice de mérito a un tema que 60 años después te pone a mover los pinreles irremediablemente y ha sido versionada hasta la saciedad. La letra dice así:

En el corazón de Louisiana junto a New Orleans
en medio de los bosques y entre la maleza, 
había una cabaña de troncos y barro
donde vivía un chico de campo llamado Jhonny B. Goode
que nunca aprendió a leer ni a escribir muy bien, 
pero que tocaba la guitarra como quien toca una campana.

Vamos, vamos.
¡Vamos, Johnny, vamos!
¡Vamos, Johnny, vamos!
¡Vamos, Johnny, vamos!
¡Vamos, Johnny, vamos!
¡Johnny B. Goode!

Iba siempre con la guitarra en un petate
y se sentaba bajo un gran árbol junto a la vía del tren.
El maquinista le veía sentado a la sombra, 
mientras acompañaba con su guitarra los ritmos del tren.
La gente, al pasar, se paraba y decía:
"Oh Dios mio, ese chico de campo si que sabe tocar".

Vamos, vamos.
¡Vamos, Johnny, vamos!
¡Vamos, Johnny, vamos!
¡Vamos, Johnny, vamos!
¡Vamos, Johnny, vamos!
¡Johnny B. Goode!

Su madre le dijo: 
Un día serás un hombre
y serás el lider de una gran banda de música.
miles de personas vendrán de todas partes
para oirte tocar al caer el sol.
Quizá un día tu nombre brillará en los letreros luminosos:
diciendo "Esta noche, Johnny B. Goode"

Y parece que no fue cosa de una sola noche.....


Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0).- Se enlaza fuente original:

Orson Welles: Sobre el valor del arte y la amistad



En 1960,  el genial Orson Welles se sometió a las agudas preguntas del entrevistador Bernard Braden, entre sus muchas perlas destaca la posición de Welles acerca del valor del arte y la amistad. Al respecto decía:

Bernard Braden - Esta es una pregunta impertinente. Quería preguntarle si alguna vez contrató a un amigo en lugar de la persona adecuada para el papel.

Orson Welles - Frecuentemente

Braden - ¿Lo lamentó?

Welles - Frecuentemente

Braden - ¿Volvería a hacerlo?

Welles - Sí. Porque no considero que el arte sea lo más importante. Ya te dije que prefiero cualquier otra forma de lealtad en la vida que el arte. Odio la concepción romántica de los artistas que están por encima de todos los demás. Creo que es lo último que debería hacerse. Sin duda la amistad es más importante que mi arte. Tengo un gran respeto por la gente que sí aprecia su arte de esa manera y creo que ellos son, probablemente, los artistas más valiosos. De modo que no defino cómo debería ser un artista, solo hablo del tipo de artista que soy yo.

Braden - Bueno ¿Es feliz en estas condiciones? ¿Le gustaría ser la clase de artista que son ellos?

Welles - No, no no. Para nada, porque en realidad no soy... no me considero a mí mismo como un profesional, fundamentalmente. Soy, básicamente, un aventurero. Y la gente que sí es seria, y que es profesional, que es profundamente seria a expensas de cualquier otro valor en la vida, es quizás la gente que hace los mejores aporte al arte. Yo no quisiera ser uno de ellos.

Braden - ¿Cree en el principio de hacer un aporte?

Welles - Sí.

Braden - ¿Cree en algún sentido, al dividirse usted mismo de esa manera, diluye su aporte?

Welles - Probablemente

Braden - ¿Cree que eso es algo malo?

Welles - No. No es malo para mí, quizás si para el arte, pero como no considero el arte como lo más importante, ahí respondo a tu pregunta. 

Braden - ¿Y al diablo con la posteridad?

Welles - Sí

Y como las expresiones, tanto de Welles como del entrevistador añaden matices, os dejamos el vídeo de ese momento de la entrevista:


Imagen: La fotografía de Orson Welles es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlazamos la fuente original:
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lunes, 24 de agosto de 2020

Las inseguridades de Cary Grant


"Todo el mundo quiere ser como Cary Grant. Yo mismo quiero ser como Cary Grant".

Y es que vivir en la piel de una "criatura" cinematográfica (así la llamaba Katharine Hepburn)  como la de este actor no debe ser nada fácil, de hecho son legión los actores que con el tiempo ya no saben quien son realmente, que parte es de si mismos como persona o un añadido de la criatura, ese ser prefabricado para los espectadores que hasta tiene un nombre distinto del que figura en la partida de nacimiento. El propio Cary Grant, que en realidad se llamaba Archibald Alexander Leach, llegó a decir: "Me he pasado toda la vida intentando ser la persona que siempre quise ser hasta que lo conseguí. O mejor dicho, esa persona se convirtió en mí". 

Cary Grant es a mi humilde entender el actor más elegante de los que han pasado por Hollywood, tanto que es el confesado modelo a imitar para, por ejemplo George Clooney, un "quiero y no puedo" del siempre aspirante al trono. El talento de Cary Grant era muy flexible y se adaptaba a las mil maravillas tanto a la comedia como al drama. Billy Wilder decía de él que solo le encontraba un defecto y es que era un poquitín tacaño, y apostillaba que era algo natural, que si no tenía al menos aquel "pecadillo" habría sido demasiado perfecto. El caso es que parece que en el fondo nadie está contento con uno mismo y siempre hay críticas que echarse en cara. Así David Niven, gran amigo de Grant, nos contaba en sus memorias tituladas "Traigan los caballos vacíos" una anécdota que refleja las inseguridades que al parecer tenía Grant:  

"(Cary Grant) llegó a curarse del vicio de fumar por el medio de repetir, durante varias semanas: "Tienes los dedos amarillos, el aliento te huele mal y fumas debido, solamente, a que te sientes inseguro"

Si Cary Grant se sentía inseguro, qué podemos hacer los demás pobres mortales. Al menos ya saben cual es el mantra a repetir; puede que sirva el ejemplo para los que estén en ese momento en el que piensan que ya es hora de dejarlo…

Imagen: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlazamos la fuente original:
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domingo, 23 de agosto de 2020

El Concertino de Bacarisse: La pieza musical más bella de la historia

Aunque es perfectamente discutible, no creo exagerar demasiado cuando digo que la Romanza del Concertino para guitarra op. 72 de Salvador Bacarisse es una de las piezas musicales más hermosas que se hayan escrito jamás y a la vez es también una de las obras maestras más olvidadas y desconocidas; como suele ocurrir con este patrimonio cultural nuestro que los españolitos tan dados somos a olvidar y enterrar. Por eso mismo hay que ser un poco vehemente a la hora de defenderlo, igual que con indudable acierto hacen otros países.

El Concertino y sobre todo su romanza es una obra sublime, cargada de emoción y un sentimiento que no sé si definir como nostalgia, felicidad, plenitud, añoranza... es tan inclasificable como el Adagio de Albinoni - Giazzoto en este particular. Solo después, cuando uno investiga un poco y sabe que su autor, el madrileño Salvador Bacarisse, ocupó cargos de índole cultural para el gobierno republicano y que en 1939, al finalizar la Guerra Civil, hubo de exiliarse forzosamente a París, como muchos otros españoles "que no usaban sombrero" y marcharon de aquí para no volver más, es cuando se alcanza a  comprender un poco el verdadero significado de esta pieza musical compuesta en 1957. Y es que si solo desde el desamor se puede cantar con verdad y sentimiento sobre el amor, del mismo modo, solo desde esa impuesta lejanía de España se podía crear una obra tan rebosante de españolidad en su melodía, tan desgarradoramente bella, tan soberbiamente dolorosa y amorosa a la vez del recuerdo de lo que ya no se puede recuperar, de las raíces, de ese tiempo pasado que ya no volverá. Bacarisse ya no podría visitar su casa, ni las calles por las que andaba de niño, ni se enfrentaría de nuevo a los paisajes que ocuparon su mirada. Era sin duda el mismo sentimiento de muchos perdedores en aquellos dolorosos días. Y el caso es que la melodía de esta romanza perfectamente puede aplicarse también, no importa el momento, al recuerdo que cualquier persona guarda de los días pasados en los que fuimos felices y que ya se nos escaparon de las manos para siempre, de la niñez, tan luminosa como arriba la pinta Sorolla, de la juventud en la que derrochábamos fuerza e ilusión, quedándonos solo el recuerdo placentero de aquellos instantes que atesoramos en nuestra alma. La belleza con la que la orquesta entra en la pieza y sus violines inundan orgiásticamente el ambiente con su melodía es del todo arrebatadora, tanto que casi entran ganas de llorar. Esta maravilla musical es nuestra, la melodía sabe a España, a lo nuestro y sin embargo casi nadie la conoce. El cuerpo de Salvador Bacarisse, fallecido en 1963, sigue en el exilio, enterrado en el cementerio Pére-Lachaise de París, lejos de aquí. ¡Of course, Spain is different....!

Y como la pieza fue inspirada por una determinada situación, el vídeo que corresponde necesariamente ha de ser este:


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sábado, 22 de agosto de 2020

Groucho, Harpo y las toallas

En cierta ocasión. Groucho junto con su hermano Harpo, fueron invitados a una despedida de soltero en la que la fiesta se realizaba en un restaurante que tenía unos ascensores automáticos que se abrían directamente en el comedor de la celebración. Así, con la idea de hacer una entrada triunfal en la despedida y a modo de broma, decidieron desnudarse en el mismo ascensor y guardar la ropa en unas maletas, con lo que aparecerían completamente desnudos desde el ascensor a la fiesta. Con esa puesta en escena inicial la cosa solo podía ir hacia arriba. Pero las cosas ocurren no se sabe como y el caso es que se equivocaron de piso y aparecieron donde no debían, precisamente en el lugar donde la novia había organizado su despedida junto a un numeroso grupo de chicas. La cosa fue como se esperaba una verdadera sorpresa, pero en vez de risas, provocó gritos llamando a la policía y algún que otro desmayo. Groucho contaría de aquella situación, digna de una de sus películas:  

"Así que corrimos en cueros de un lado para otro hasta que apareció un camarero con dos trapos de cocina. Bueno, en mi caso, una toalla de baño". 

Imagen: La fotografía de Harpo Marx es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlazamos la fuente original:
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viernes, 21 de agosto de 2020

Las trece virtudes de Benjamín Franklin

“Sé amable con todos, sociable con muchos, íntimo con pocos, amigo de uno, y enemigo de nadie”

Era Benjamín Franklin un hombre prolífico en grandes citas como la anterior, el ejemplo del hombre ilustrado, comparable en cierto modo al gran Leonardo. Fue mucho más que un hábil político, periodista o el científico descubridor, entre muchos otros inventos, del pararrayos y las lentes bifocales. Era el decimoquinto hijo de una familia muy humilde y a pesar de la pobre educación que pudo recibir la compensó con creces con su gran curiosidad y un incansable ánimo por la lectura. Tras lograr el éxito y fortuna como impresor se dedicó a la ciencia, su verdadera pasión. Por eso, por ser un hombre hecho a si mismo, tiene un especial valor la lista de las 13 virtudes que Franklin consideraba que debía seguir una persona para alcanzar la perfección moral. En lo que casi parece un manual de autoayuda de esos que tanto éxito tienen en la actualidad, citó apenas dos de las virtudes cardinales (Justicia, Fortaleza, Prudencia y Templanza) y ninguna de las tres virtudes teologales (Fe, Esperanza y Caridad), las suyas eran otras, las que ponemos a continuación: 

1.- Templanza: “No comas hasta sentirte harto. No bebas hasta la ebriedad”.

2.- Silencio: “No hables sino lo que puede beneficiar a otros o a ti mismo; evita las conversaciones triviales”.

3.- Orden: “Ten un lugar para cada una de tus cosas. Ten un momento para cada parte de tu trabajo”

4.- Resolución: “Decídete a llevar a cabo lo que debes hacer; realiza sin falta lo que hayas decidido”.

5.- Frugalidad: “No hagas ningún gasto sino para hacer bien a otros o a ti mismo; es decir, no malgastes ni desperdicies nada”.

6.- Trabajo: “No pierdas nunca el tiempo; ocúpate siempre en algo que sea útil. Deshazte de todas las acciones innecesarias”.

7.- Sinceridad: “No uses engaños hirientes; piensa inocente y justamente y, si hablas, habla en concordancia”.

8.- Justicia: “No perjudiques a nadie, ni haciéndole daño ni omitiendo lo que es tu deber”.

9.- Moderación: “Evita los extremos. No guardes rencor por las injurias tanto como creas que lo merecen

10.- Limpieza: “No toleres la falta de limpieza en el cuerpo, las vestiduras o la habitación”.

11.- Tranquilidad: “Que no te turben las naderías o accidentes corrientes o inevitables 

12.- Castidad: “Recurre rara vez al placer venéreo, y hazlo sólo por motivos de salud o procreación, pero nunca hasta sentirte harto o débil, y sin que llegues a afectar tu propia paz o reputación o de la otra persona”.

13.- Humildad: “Imita a Jesús y a Sócrates”.

Y como hombre metódico que era, se centraba cada semana en una de sus virtudes y a modo de autoexamen anotaba con un puntito en una tabla con entradas de las virtudes y días de la semana, las veces en que se había alejado de sus propósitos. A la siguiente semana abordaba una nueva virtud sin intentar olvidar la anterior, con el propósito último de lograr dejar toda la tabla sin anotaciones. 

Y es que como decía el propio Franklin: “Un camino de mil millas se comienza con un solo paso”

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
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