sábado, 24 de enero de 2026

Treinta euros por «La joven de la perla»

 


El director de cine Peter Webber nos regaló en 2003 una película preciosa sobre "La joven de la perla", no solo la corporeizó convincentemente en la persona de Scarlett Johansson, sino que además fue capaz de darle un nombre —Griet— y una historia. El cuadro es de una belleza tal que todos queremos saber detalles de la muchacha retratada, pero en realidad nada sabemos.

Los estudiosos afirman que es tan solo un tipo de obra conocido como «tronie», o lo que es lo mismo un estudio de rostro, de expresión o actitud idealizado sin que necesariamente represente a una persona real identificable. Puede que eso aclare por qué, en realidad no sabemos nada de esa preciosa chica que nos mira directamente. Todo el cuadro está repleto de sombras. La imagen de la muchacha rebosa de luz, una luminosidad intensa que se ve realzada por la insondable negrura del fondo, pero ¿era ese fondo verde en sus inicios, como atestiguan los expertos? ¿Es realmente una perla lo que luce la chica? Eran tan caras por aquel entonces que una perla tan grande habría resultado prohibitiva. ¿Tenía pestañas? Poco le hacían falta en esa mirada llena de magia, pero aún hay dudas al respecto. Incluso su turbante se tiene como una prenda impropia de la Holanda de aquel tiempo. Y tanto misterio no hace sino aumentar nuestra fascinación por el retrato.

Y sin embargo, esa mirada respira tanta verdad que estoy seguro de que fuera quien fuese la que con el tiempo fue denominada como «La Gioconda del norte» hubo de existir de verdad. 

Cuando todavía no se cotizaban como ahora las pinturas de Johannes Vermeer, un amante de su obra, Arnoldus Andries des Tombe compró el retrato en una subasta en La Haya en 1881. El cuadro no se encontraba en buenas condiciones y al no ser valorado el autor solo le costó dos florines y treinta céntimos, lo que en aquel entonces podía valer un par de zapatos modestos y al cambio, serían hoy no más de treinta euros. Cuando Arnoldus falleció, consciente del potencial valor de aquella obra, la legó al Museo Mauritshuis de La Haya donde se expone en la actualidad. 

Hoy, el retrato de esta bellísima chica, que busca con su mirada la nuestra como si pudiera vernos más allá del cuadro, podría competir en fans con la mismísima Gioconda que también parece mirar más allá. Su valor, como el de esta última, es incalculable.

Puede que algún día esté frente a "La joven de la perla" y me mire solo a mí.



Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público CC0

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