domingo, 7 de agosto de 2022

Carta de Jack Kerouac a Marlon Brando: "On the road"



Marlon Brando estaba en la cúspide, había sido nominado cinco veces al Oscar como mejor actor, premio que terminó llevándose en 1954 por "La ley del silencio" (On the waterfront - Elia Kazan). Jack Keoruac acababa de lanzar exitosamente "En el camino" (On the road), una de las novelas que se tornarían icónicas en el pasado siglo XX. El escritor suspiraba por que Brando se metiera en el papel de Dean Moriarty, y ni corto ni perezoso le mandó la siguiente carta para intentar convencerlo:

"Querido Marlon,

Rezo para que compres "En el camino" y lo conviertas en una película. No te preocupes por la estructura, yo sé cómo comprimir y reorganizar la trama un poco para darle una estructura aceptable para una película: convirtiéndolo en un viaje que incluya todos los viajes de costa a costa del libro; un solo gran viaje desde Nueva York a Denver a San Francisco a México a Nuevo Orleans y de vuelta a Nueva York. Ya puedo imaginar las maravillosas tomas que podrían realizarse desde el asiento del automóvil, mostrando el camino (día y noche) desenrollarse por el parabrisas mientras Sal y Dean se relajan. Quiero que tú hagas el papel porque Dean (como sabes), no solo es un atontado fanático de los autos, sino un irlandés verdaderamente inteligente (de hecho, Jesuita). Tú interpretas a Dean y yo hago a Sal (Warner Bros. dijo que yo haría a Sal) y te mostraré cómo es Dean en la vida real, no hay manera de que lo imagines sin ver una imitación genuina. De hecho, podemos visitarlo en Frisco o hacerlo venir a Los Ángeles, aún es un gato frenético, pero actualmente se estableció con su última y definitiva esposa recitando un Padre Nuestro con sus pequeños hijos cada noche… como lo verás cuando leas la obra de teatro "Generación Beat". Todo lo que pretendo de esto es lograr establecerme a mí y a mi madre un ingreso de por vida, para así poder tomar mis cosas y andar y vagar por todo el mundo y escribir todo lo que me venga a la cabeza y ser libre para alimentar a mis amigos cuando estén hambrientos y no preocuparme por mi madre.

Por cierto, mi próxima novela es "Los subterráneos" que sale en Nueva York en marzo próximo y es acerca de un romance entre un tipo blanco y una chida de color y es una historia muy moderna. Algunos de sus personajes los puedes ver fácilmente en el Vilage (Stanley Gould, etc.) y puede ser adaptado a un guion mucho más fácil que "En el camino".

Lo que quiero hacer es reinventar el teatro y el cine de América, darle un ritmo espontáneo, hacer a un lado los prejuicios de la “situación” y dejar a las personas delirar tal y como lo hacen en la vida real. Esa es la jugada: ningún argumento en particular, ningún “significado” en particular, sólo la forma en que la gente es. Todo lo que escribo lo escribo en el espíritu desde donde me imagino a mí mismo como un Ángel de regreso en la tierra y que lo observa todo con ojos tristes tal y como es. Sé que compartes estas ideas, y por cierto, el último show de Frank Sinatra está basado también en lo “espontáneo”, que es la única manera de ser en este mundo, ya sea en los negocios o en la vida. Las películas francesas de los 30 son aún superiores por mucho a las nuestras porque los franceses realmente dejan a sus actores ser ellos mismos y los escritores no son quisquillosos acerca de algunas nociones preconcebidas acerca de qué tan inteligente es la audiencia, ellos hablan sinceramente de alma a alma y todo el mundo entiende a la primera. Finalmente, cuando sea rico, quiero hacer grandiosas películas francesas en América… El teatro y cine americanos son un gran dinosaurio inmaduro pasado de moda contra el ritmo de la mejor literatura americana.

Si de verdad quieres empezar con esto, haz los arreglos para verme en Nueva York la próxima vez que vayas, o si vas a Florida, aquí estaré pero lo que deberíamos hacer es ponernos en camino y comenzar algo de verdad grandioso. Estoy aburrido hoy en día y estoy buscando algo que hacer en este mundo, de todos modos: escribir novelas se está volviendo demasiado fácil, lo mismo con las obras de teatro, escribí la obra en 24 horas.

¡Anda, ahora, Marlon, levanta esos dedos y escribe!

Sinceramente, se despide, Jack Kerouac"

La carta, que se encontró entre las pertenencias de Marlon Brando tras su muerte en 2004, debió escribirse a finales de 1957 -fecha de publicación de "On the road" o inicios de 1958, fecha esta última en que se publicó "Los subterráneos". Kerouac no logró su película sobre "On the road" que hasta el día de hoy no tiene ninguna adaptación que este a la altura del espíritu y calidad del libro.


Imágenes: Img 1 Cortesía de Doctor Macro - Img 2 de Wikimedia Commons (CC BY SA 2.0)

sábado, 6 de agosto de 2022

Frédéric Chopin por el mismo



"Yo no estoy hecho para dar conciertos; el público me intimida, me siento asfixiado por su impaciencia precipitada, paralizado por sus miradas curiosas, mudo ante esas fisonomías desconocidas".

"Según la opinión general, mi interpretación se ha caracterizado por una sonoridad demasiado débil o, mejor dicho, demasiado delicada para el gusto de los oyentes vieneses, acostumbrados a escuchar a los artistas destrozando su instrumento (…) No importa; es imposible que no haya algún pero, y prefiero esto a oír decir que toco demasiado fuerte".

"La simplicidad es la meta más alta alcanzable, cuando se han superado todas las dificultades".
"Si yo fuera más tonto de lo que soy, creo que habría alcanzado la cumbre de mi carrera".

"Dejad que sea lo que debo ser, nada más que un compositor de piano, porque esto es lo único que sé hacer"

"Soy un revolucionario, el dinero no significa nada para mí".

"No hay nada más odioso que la música sin significado oculto".

"No me gusta la gente que no se ríe. Es gente frívola."

"Es inútil volver sobre lo que ha sido y no es ya"

«No deseo ser una copia de Kalkbrenner [...]. Nada podría quitarme la idea ni el deseo, acaso audaz, pero noble, de crearme un mundo nuevo"

"Nosotros utilizamos los sonidos con el fin de hacer música, como usamos las palabras con el fin de crear el lenguaje"

"Podría expresar mis sentimientos más fácilmente si pudieran ponerlos en las notas de la música, pero como el mejor concierto no cubriría mi afecto por ti, querido papá, debo usar las simples palabras de mi corazón, para ponerte ante ti. mi mayor agradecimiento y afecto filial ”

"La simplicidad es el logro final. Después de haber tocado una gran cantidad de notas y más notas, es la simplicidad la que emerge como la recompensa suprema del arte ”.

"¡A veces solo puedo gemir, sufrir y derramar mi desesperación en el piano!"

“Señores, me gustaría que se me concediera el favor de actuar en uno de sus admirables conciertos, y se lo ruego. Confiando, ya que carezco de otras calificaciones para obtenerlo, en su buena voluntad hacia los artistas, me atrevo a esperar que acojan favorablemente mi solicitud, tengo el honor de ser, señores, su muy humilde servidor. Frédéric Chopin" (Carta de solicitud a la Société des Concerts du Conservatoire)

"Cuando uno hace algo, parece bueno, de lo contrario no lo escribiría. Sólo más tarde llega la reflexión, y uno descarta o acepta la cosa. El tiempo es el mejor censor y la paciencia un excelente maestro"

“Es terrible cuando algo pesa en tu mente, no tener un alma en la que desahogarte. Sabes a lo que me refiero. Le cuento a mi piano las cosas que solía decirte ”

"Mi piano no ha llegado todavía. ¿Cómo lo envió? ¿Por Marsella o por Perpignan? Yo sueño con la música pero no puedo hacerla porque aquí no hay pianos. . . en este sentido este es un país salvaje" (extracto de una carta escrita al inicio de su estancia en Valdemosa (Mallorca)

«Aparento estar alegre, especialmente cuando me encuentro entre compatriotas, pero llevo algo en mí que me mata, pálpitos sombríos, intranquilidad, insomnio, nostalgia, indiferencia por todo; en un momento alegría de vivir, pero en seguida deseo de muerte, apatía, congelación, ausencia de espíritu y a veces recuerdos demasiado claros me martirizan» (Carta desde Escocia a Marie de Rozières)

«Tengo los nervios agotados y no puedo terminar esta carta. Padezco de una nostalgia estúpida; a despecho de mi resignación, no sé que hacer con mi persona y eso me atormenta... Ya no puedo estar triste o feliz; ya no siento realmente nada, vegeto, sencillamente, y espero con paciencia mi fin... ¡Ah, si pudiera saber que la enfermedad no me acabará aquí el próximo invierno!» (Carta desde Londres a su amigo Grzymala)

Estando ya cerca su muerte, dijo a los presentes:

"Encontraréis muchas partituras, más o menos dignas de mí. En nombre del amor que me tenéis, por favor, quemadlas todas excepto la primera parte de mi método para piano. El resto debe ser consumido por el fuego sin excepción, porque tengo demasiado respeto por mi público y no quiero que todas las piezas que no sean dignas de él anden circulando por mi culpa y bajo mi nombre."



En la cuadro se puede ver a Chopin tocando en el ambiente preferido por él, el de los recogidos salones, lejos de los grandes escenarios, en esta ocasión ante la Familia Radziwiłł (obra de Henryk Siemiradzki)Para terminar dejamos uno de sus nocturnos más conocidos, el opus 9 - nº 2, en este caso interpretando por Valentina Lisitsa.

Imágenes: De Wikimedia Commons - Img 1: (CC BY-SA 4.0) - Img 2: (CC0)

viernes, 5 de agosto de 2022

Groucho Marx y la corrupción

 

"No permitiré injusticias ni juego sucio, pero... si se pilla a alguien practicando la corrupción, sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared... ¡Y daremos la orden de disparar!

Eso decía Groucho Marx como Rufus T. Firefly en la sensacional película "Sopa de ganso" - (1933 - Leo McCarey). Un asunto feo ese de la corrupción; en cualquier momento se puede pasar de estar en la espuma, a estar escondiéndose de todos, del mismo modo que en la fotografía de "Un día en las carreras" (1937 - Sam Wood) lo hace Groucho tras el sillón. Los amigos se pierden como por arte de magia, incluso Groucho tuvo que desmarcarse alguna vez: "Nunca olvido una cara, pero con Vd. haré una excepción". En ese juego, uno debe saber adaptarse a las circunstancias, moverse en las sombras y hacer buena aquella frase suya:

"El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido."

¡Ay el arte de la simulación! El parecer y no ser que tan en cuenta tenía Groucho cuando decía:

"Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros".

Uno debe pensar inicialmente bien de las personas, en su bondad, en su honestidad y en sus principios. El tiempo nos dirá la realidad de cada cual. Julius, como se llamaba en realidad el cómico, nunca se equivocaba a este respecto cuando se presentaba a las nuevas amistades: 

"Disculpen si les llamo caballeros, pero todavía no les conozco bien".

Y es que no pocas veces manda el dinero. Groucho que tenía cierta fama de tacaño, lo sabía bien:

¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero... ¡pero cuestan tanto! 

Hay que saber conformarse, ser inteligentes y buscar la felicidad a nuestro alrededor. El Sr. Marx que siempre sabía dar grandes consejos ya lo apuntaba:

"Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna"

Y según el cómico, que tenía una píldora para todo, cuando no te da la felicidad, siempre te da opciones:

"Si bien el dinero no puede comprar la felicidad, ciertamente te permite elegir tu propia forma de desgracia".

Tristemente, en este mundo que nos ha tocado vivir, muchos están convencido de que todo está permitido con tal de tener los bolsillos llenos. Da igual si uno termina por opinar de sí mismo, incluso orgullosamente, lo mismo que sentenciaba el bigotudo de los Hermanos Marx:

“Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo”

Palabra de Groucho

Imagen: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro: Fuente original

jueves, 4 de agosto de 2022

¿Era el "Adagio" de Albinoni realmente obra de Albinoni?

 

Pues eso, que el famosísimo Adagio de Albinoni, tiene poco o casi nada de la mano del compositor que le da nombre. El Adagio en sol menor, como realmente se denomina este tema, es una obra para orquesta de cuerdas y órgano en sol menor, compuesta en 1945 por el musicólogo italiano Remo Giazotto (1910-1998)publicado por primera vez en 1958 por la editorial Casa Ricordi. El editor lanzó como argumento de venta (el negocio es el negocio) que el autor se había basado en unos fragmentos de un movimiento lento de una sonata a trío de Tomaso Albinoni (1671 - 1751), al respecto de de los cuales Giazzoto manifestaba que sólo mostraban el pentagrama del bajo y de seis compases de la melodía. Remo Giazotto era conocido especialmente por su clasificación y catalogación de las obras de Tomaso Albinoni y dijo que dichos fragmentos los había encontrado en las ruinas de la Biblioteca de Dresde tras los bombardeos de la ciudad acaecidos en la Segunda Guerra Mundial, pero una prueba seria de la existencia de tales fragmentos no ha sido nunca encontrada; es más, la «Staatsbibliothek Dresden» ha desmentido formalmente tenerlas en su colección de partituras. 

Por lo que no queda otra que decir que el famoso Adagio más que de Albinoni es de Giazotto, quien lo compuso en 1945 y si no nos atrevemos a admitir que completamente, hecho más que probable, si en su mayor parte. 
La injusticia queda para con Albinoni, un compositor esplendoroso, del que el gran público solo conocía esta pieza, como si fuera lo único valioso de su repertorio, la misma pieza que ahora resulta no ser suya. Espero que su talento sea reivindicado con otras de sus grandes y numerosas composiciones.

En la imagen aparece Santa Cecilia, la patrona de la música y los músicos, en un óleo de 1606 obra del pintor italiano Guido Reni (1575 - 1642). Se expone en "The Norton Simon Foundation" de Pasadena (EEUU)

Y ahora solo queda disfrutar del famoso Adagio, sin preocuparnos de quien pueda ser el autor. Versión para Cello con Stjepan Hauser como solista:


Imagen: De Flickr (Gandalf's Gallery) donde figura como (CC BY-NC-SA 2.0) - Fuente

miércoles, 3 de agosto de 2022

George Raft, el modelo de la mafia



"Debo haber gastado 10 millones de dólares durante mi carrera. Parte del botín se destinó a apuestas, parte a caballos y parte a mujeres. El resto lo gasté tontamente."

Son palabras del actor George Raft, muy parecidas a las que se atribuyen al jugador de fútbol George Best. Ambos sin duda sabían sacarle todo el jugo a la vida. Siempre que se habla de cine y mafia uno piensa en Frank Sinatra, pero si hay alguien que puede con justicia ocupar esa posición es sin duda George Raft, una de las grandes estrellas del cine de gangsters de los años treinta y el encargado de enseñar a toda una generación de mafiosos a jugar con una moneda, lanzándola al aire una y otra vez.

El caso es que Raft, no empezó como actor y si muy cerca del mundo del hampa. Nacido en el seno de una familia pobre, era el mayor de diez hermanos y se crío en un entorno nada propicio, el barrio neoyorkino conocido como "Hell's Kitchen" (Las cocinas del infierno) en el que tenía de compañeros de juegos a no pocos chavales que con el tiempo serían notorios mafiosos. Intentando sacudirse el hambre trabajó en lo que pudo hasta convertirse en bailarín, oficio que según algunos comentarios simultaneaba con el contrabando de licores en plena ley seca. No debía ser mal bailarín cuando el mismísimo Fred Astaire, tras verlo bailar dijo: "... lo que considero el bailarín de charleston más ordenado y rápido de todos los tiempos. George Raft. Prácticamente me derrotó con su juego de pies"

Gracias a sus amistades infantiles y a contactos posteriores llegó a ser un gran amigo de mafiosos de la talla de Lucky Luciano, Owney Madden, Bugsy Siegel o Meyer Lansky, hombres con los que solía relacionarse sin sentir la necesidad de cubrir las apariencias. Incluso declaraba su admiración por este tipo de personajes, de los que manifestaba a su biógrafo:

"Creo que son los tipos más grandes del mundo" "Estos colegas -(Bugsy) Siegel, Costello, Adonis, Luciano y Madden- eran dioses para mí. Todos ellos tenían Cadillacs de 16 cilindros y, como dijo alguien, cuando hay dinero cerca lo mejor es ir a por él. Allá a donde fueran había capitanes de policía y políticos inclinándose a su paso. Yo pensaba que estos tipos realmente no podían estar haciendo nada malo. ¿Por qué no debería ser como ellos? Quería seguir sus pasos" 

Y en este afán por emularlos, terminó entrando en el mundo del cine y gracias a eso que Howard Hawks definía como "Rasgo de Impasibilidad maravillosa" que caracterizaba a Raft y que después sería imitado por Bogart, consiguió un papel en "Scarface" dando réplica al gran Paul Muni. Allí empezaría a lanzar su moneda al aire, algo que se hizo tan famoso entre los gánsteres que cuando participó en "Con faldas y a lo loco" como el inolvidable mafioso "Botines Colombo" y se cruza con un gánster de tres al cuarto que no para de lanzar la moneda al aire, le espeta: "¿Dónde aprendiste ese estúpido truco?". 

Pero no se reduce a un asunto de monedas su influencia sobre los usos de la mafia. Con su interpretación en "Scarface", sus modales, su imagen de matón duro e impertérrito, su elegancia y estilo en la forma de vestir, esa seguridad en sí mismo y el ser casi considerado por los mafiosos como "Uno de los nuestros", provocó que todos los miembros de esa honorable sociedad quisieran parecerse a él, llegando incluso a pedirle consejo sobre como tenían que comportarse en una declaración ante la policía, una rueda de reconocimiento u ante otras circunstancias que no sabían cómo resolver sin renunciar a su supuesta altivez. 

En realidad Raft había basado su personaje cinematográfico en un gánster llamado Joe Adonis, quien le sirvió de inspiración para su forma de usar las manos, su forma de hablar o de ladear la barbilla en un ángulo determinado. Por supuesto Joe Adonis se sentía halagado por este remedo suyo que ahora era famoso en el mundo del cine y que terminó por convertirse en un icono popular de los años 30.

Pero más allá de todas estas historias es preciso hacer referencia a esas estupendas películas que nos dejó: "Si yo tuviera un millón"(1932), Bolero (1934), "La llave de cristal" (1935), "Almas en el mar" (1937), "La pasión ciega" (1940) y las ya citadas "Scarface" y "Con faldas y a lo loco". 

Después de coincidir con Humphrey Bogart en la sensacional película "La pasión ciega" y en "Invisible stripes" y encontrándose en la cima de su carrera, tomó un par de decisiones transcendentales en su carrera, tuvo la poca visión de rechazar los papeles protagonistas en "El último refugio" y en "El halcón maltés", incluso muchos incluyen el papel protagonista de "Casablanca" en beneficio de Bogart, quien terminaría por robarle el estrellato y convertirse en el actor de referencia para este tipo de papeles.

Raft, como no podía ser de otra manera, terminó regentando casinos de la mafia en Londres y en La Habana, sin hacer nada especial, simplemente estando allí, haciendo de sí mismo, de George Raft, la imagen ideal que todo mafioso querría tener. Murió en 1980 a los 85 años.




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martes, 2 de agosto de 2022

El milagro de recrear al Monstruo de Frankenstein


Entre las primeras creaciones de la Universal en el género de terror brillaba con luz propia el maravilloso monstruo de "El doctor Frankenstein" (1931) bajo la dirección de James Whale, película en la que la criatura fue encarnada por Boris Karloff después de que Béla Lugosi, el actor que dio vida a Drácula en ese mismo año de 1931, rechazara el papel. 

La creación del monstruo en la novela de Mary Shelley se nos presenta como un proyecto sobrehumano, imposible, pero la recreación de ese mismo monstruo en la ficción de la película y que resultara creíble no era un reto precisamente menor. Es aquí donde entra en acción el genial Jack Pierce, un griego nacido en 1889, con el que comenzó la edad de oro del maquillaje y al que podemos ver en la foto de cabecera trabajando sobre el rostro de Boris Karloff para convertirlo en el monstruo de Frankenstein. 

Pierce estudio la forma en la que los cirujanos efectuaban las operaciones craneales y descubrió que había seis formas de acometerlas, de esta manera y dando por hecho que el Doctor Frankenstein más que un experto forense o cirujano era un gran científico, adoptó la fórmula de acceso al cráneo más sencilla de aquellas seis y así el monstruo se nos presenta con esa cabezón cuadrado en el que la parte superior se asemeja a la tapa de una caja de sombreros unida al rostro por varias grapas metálicas y aderezada con varías cicatrices. En el cuello le añadió los electrodos por los que el monstruo habría de recibir la corriente que le daría vida.

Los suplementos que daban forma a la cabeza y a sus cansinos parpados, que sugerían que el monstruo no estaba despierto-vivo del todo, estaban hechos de goma, sus uñas iban pintadas de negro con betún de zapatos, las mangas de su chaqueta acortadas para dar la necesaria sensación de enormidad del monstruo. A Karloff se le obligó a ir con una espina dorsal metálica y dobles pantalones para aumentar la sensación de rigidez de la criatura y para colmo había de calzar unas botas grandísimas que eran las que habitualmente usaban los operarios encargados de verter el asfalto sobre las carreteras, todo lo cual, terminó provocándole al actor unos dolores de espalda que le durarían ya de por vida. El conjunto se completaba con una pintura de color azul verdoso que cubría el rostro y manos del actor y que al ser filmado en blanco y negro adoptaba un mortecino gris en la pantalla muy apropiado a la naturaleza resucitada de la criatura. 

Para tomar esta singular apariencia, Karloff debía someterse a unas largas sesiones de maquillaje de hasta 4 horas y tras el rodaje todavía quedarían dos horas más para retirar todo y devolverle a la normalidad. Se calcula que durante todas las sesiones en las que hubo de encarnar al monstruo a lo largo de las tres películas en las que le dio vida, Boris Karloff llegó a recibir hasta 2450 kilos de maquillaje. 

Pierce, tras el éxito de su trabajo en Frankenstein, se encargaría de dar vida a "La Momia" y a "El hombre lobo" entre otros. Curiosamente fue patrocinado por alguien que era experto en maquillarse a sí mismo, el hombre de las mil carasLon Chaney.

Me gusta imaginar a Jack Pierce finalizando por primera vez el maquillaje del monstruo, dando los últimos retoques a este ser que, de alguna manera era también obra suya, repitiendo las palabras con las que el Doctor Frankenstein daba vida al monstruo en el libro:

"Una desapacible noche de noviembre contemplé el final de mis esfuerzos. Con una ansiedad rayana en la agonía, coloqué a mi alrededor los instrumentos que me iban a permitir infundir un hálito de vida a la cosa inerte que yacía a mis pies. Era ya la una de la madrugada; la lluvia golpeaba las ventanas sombríamente, y la vela casi se había consumido, cuando, a la mortecina luz de la llama, vi cómo la criatura abría sus ojos amarillentos y apagados. Respiró profundamente y un movimiento compulsivo sacudió su cuerpo."


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lunes, 1 de agosto de 2022

Cary Grant: La elegancia personificada


"Todo el mundo quiere ser Cary Grant. Incluso yo quiero ser Cary Grant."

Eso decía el actor de sí mismo. Y añadía: "A menudo los críticos me han acusado de ser yo mismo en la pantalla. Pero ser uno mismo es más difícil de lo que imaginas". Construyó su personaje con cariño y cuidando hacer perfecta cada pequeña minucia en torno a él: "Se necesitan 500 pequeños detalles para sumar una impresión favorable" decía el actor, que siempre aparecía perfecto. Al final, de tanto afinar, ya no sabía si era él o su personaje: "He pasado la mayor parte de mi vida fluctuando entre Archie Leach (su nombre verdadero era Archibald Leach) y Cary Grant, inseguro de cada uno, sospechando de cada uno."

En cualquier caso, el actor, a pesar de conseguir un sello muy personal en Hollywood, diría que hasta inconfundible, sufría como las demás estrellas del cine los frecuentes despistes de los admiradores.  

En cierta ocasión, cuando salía el actor de un restaurante (imaginen que la foto de cabecera pertenece a ese momento), perfectamente vestido, con soltura y desenfado, puede que recordando aquel consejo de su padre: "Que te vean a ti y no al traje. Eso debería ser secundario", fue abordado por un admirador que foto en mano le pedía: ¨Podría firmarme en su fotografía". Gary Grant no mostró reparo alguno y esbozando una sonrisa tomó la foto. La sorpresa es que el de la imagen no era él si no Clark Gable. Evidentemente, un rey de la comedia como él, se tomó la cosa con humor y para no desilusionar al sujeto le dejó escrita unas breves palabras en la fotografía que cortésmente firmó como "Tyrone Power". La elegancia personificada.


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Jeremiah Clarke: La muerte a cara o cruz


Hay personas que resultan sorprendentes hasta en la hora de su muerte. Se imaginan una persona que desesperada no encuentra otra salida que suicidarse y ante la duda de si ahogarse o ahorcarse decide tirar una moneda al aire y como esta cae de canto (es posible) opta por pegarse un tiro. Pues esto ocurrió en realidad, por muy extraño que parezca. El protagonista del suceso es Jeremiah Clarke, un compositor inglés prácticamente olvidado si no fuera porque es el autor de una pieza que solemos escuchar muy a menudo en nuestras celebraciones e indispensable para los amantes de la música clásica, un exitazo que hace de Clarke todo un "One hit wonder" como dicen por ahí, el famoso "Trumpet Voluntary" del que hablaremos después.  

El caso es que el bueno de Jeremiah Clarke (1654-1707), como hombre de buen gusto que era, se enamoró perdidamente de una señora bellísima, pero como el corazón no atiende a determinados impedimentos, no reparó en que aquella beldad era de una clase muy superior a la suya, algo que en aquella sociedad inglesa tan compartimentada lo descalificaba absolutamente para poder acceder a casarse con esta por mucho que se quisieran. De nada servía su puesto como director de la Capilla Real, o el predicamento de sus hoy olvidados himnos, salmos, odas y otras piezas. La vida de pronto dejó de tener sentido para el compositor y un día que regresaba a Londres a caballo, después de una visita a un amigo a las afueras, su animo se ensombreció totalmente e internándose en el bosque llegó a un lago en el que tomó la determinación de quitarse la vida, aunque dudaba en la forma de morir, si ahorcándose de la rama de un árbol o adentrándose en el lago y morir ahogado. Ni corto ni perezoso tomó una moneda que lanzó al aire a la orilla del lago y que al caer sobre el fango se clavó de canto. Cualquier persona en el mundo griego o romano habría tenido esto por un augurio, por una señal o muestra de que los dioses no querían su muerte, pero Clarke, tan solo pensó, supongo, que aquello quería decir que no había de morir ni ahogado ni ahorcado, por lo que continuó cabalgando hasta el cementerio de la Catedral de San Pablo y allí se disparó un tiro en la cabeza, dando cima a su negro propósito a los 32 años. Aunque normalmente a los suicidas no se les permite el descanso en sagrado, la tumba de Clarke quedó en la misma Catedral de San Pablo

El referido "Trumpet Voluntary" de Clarke, en un estilo muy británico, ya saben, ese tipo de obras aparentemente solo aptas para celebraciones y grandes ceremonias, es una pieza para teclado titulada originalmente "Marcha del Principe de Dinamarca" y que durante largo tiempo estuvo atribuida a Henry Purcell. En citada obramás que el órgano de fondo, que aparentemente debía ser el instrumento principal, terminó por tomar protagonismo la airosa trompeta que inunda la atmósfera de una elegante solemnidad, tanto que es uno de los temas preferidos para los bodorrios de quienes quieren parecer innovadores y huyen de los manidos Wagner y Mendelsshon. Y ahora solo queda escuchar y disfrutar el tema en cuestión, que seguro que habría presidido la boda del pobre Clarke y aquella lady con la que los tiempos que les tocó vivir le impidieron ser feliz. La versión es de Wynton Marsalis un maravilloso trompetista de Jazz que dejó al mundo boquiabierto cuando decidió demostrar que también sabía tocar la trompeta clásica tan bien como el mejor.



Nota: Según las reseñas sobre el suicidio de Clarke, este, cuando salió de la casa de su amigo, iba acompañado de un criado de aquel, que preocupado por el estado del compositor impuso su presencia. Supongo que el relato de lo que ocurrió en el lago parte de este.

La fotografía de cabecera aparece reseñada en la fuente original como "Ángel del apocalipsis tocando la trompeta", sin que haya podido encontrar más datos sobre autor o ubicación.

Imágenes: Img 1 de Flickr (CC0) 

domingo, 31 de julio de 2022

Joan Crawford y la fama

 

"Si vas a ser una estrella, tienes que lucir como una estrella, y nunca salgo a menos que luzca como Joan Crawford, la estrella de cine. Si quieres ver a la chica de al lado, ve al lado."

Joan Crawford, gustará más o menos, pero es innegable que luchó durante toda su carrera con uñas y dientes por cada milímetro de la fama que logró alcanzar. Cuando ya estaba instalada en la cumbre le comentó a unos amigos:

"Hay momentos en que una cree que no va a llegar a nada"

- "Los peores momentos", comentaron sus amigos, a lo que ella añadió: "En cuanto a la amargura, sí. Pero, en cuanto de verdad llegan a algo, lo malos momentos son otros, aquellos en que te crees que eres una maravilla. Como te dejes, no pasas de ahí"

Ella por supuesto no se durmió en los laureles y siempre estuvo dispuesta a todo, incluso a compartir cartel con su "archienemiga" Bette Davis en "¿Qué fue de baby Jane?" (Robert Aldrich -1962), su última gran película, 35 años después de dar sus primeros pasos en el cine mudo. 

Algunas frases suyas relacionadas con su ambición profesional:

"Siempre había sabido lo que quería, y eso era la belleza. . . en cada forma. . . una hermosa casa, hermoso hombre, una hermosa vida e imagen. Tenía la ambición de obtener el dinero que me permitiría lograr todo eso."

"Si te has ganado un puesto, siéntete orgulloso de ello. No lo escondas. Quiero ser reconocida. Cuando escucho a la gente decir: "¡Joan Crawford!" Me doy la vuelta y digo: "¡Hola! ¿Cómo estás?"

"Tienes que ser autosuficiente y fuerte para sobrevivir en esta ciudad. De lo contrario, serás destruida."



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viernes, 29 de julio de 2022

Buster Keaton habla de "Pamplinas"


"En nuestras vacaciones, mi mujer y yo hicimos un viaje de placer por Europa (viaje realizado de abril  a junio de 1930). Después de visitar Inglaterra, Francia y Alemania, viajamos por España con Gilbert Roland, que había nacido en Madrid, pero al que poco después habían llevado a Ciudad de México, donde creció (…) Para mí, una de las emociones del viaje fue que los españoles me aclamaran como "Pamplinas", el mote que me pusieron. Sólo recientemente descubrí lo que significa "Pamplinas", cuando aparecí con José Greco en el programa de televisión de Gary Moore. Mientras el brillante bailarín flamenco estaba ensayando, le pedí que me tradujera al inglés la palabra. No podía, pero mantuvo una animada conversación sobre el tema durante unos diez minutos con su agente y con los miembros de su troupe. En español, claro, que entiendo casi tan bien como el japonés. Finalmente, Greco se volvió hacia mí y me explicó: -"Pamplinas" en inglés significa "Un poquito de nada". - "¡Un poquito de nada! - exclamé- ¿Es que no podrían llamarme "un poquito de algo"? Eso sería suficiente, pero ¡un poquito de nada"…. "Mi mote francés "Malec", para el que tampoco hay traducción literal al inglés, significa casi lo mismo - "El agujero de la rosquilla" o "un trozo de papel en blanco".

Son palabras del propio Buster Keaton, al que además de "Pamplinas" llamaban "Cara de palo", "Cara de piedra" o "Frigo". Según el Diccionario de la Real Academia se entiende por "Pamplina" un dicho o una cosa de poca entidad, fundamento o utilidad: "¡Con buenas pamplinas me vienes"… o  una manifestación poco sincera que pretende halagar a alguien o congraciarse con él: "No intentes engañarme con tus pamplinas"… ¡Pobre Buster, con lo grande que era y que lo tuviéramos por tan poco! 


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jueves, 28 de julio de 2022

De Zuleta a Campoamor: De cristales, lombrices y leones

 

“El tigre, el león y la pantera son animales inofensivos, sin embargo, las gallinas, los patos y los gansos son animales altamente peligrosos, decía una lombriz a sus hijos"

La frase es tan buena que en la red está generalmente atribuida a Bertrand Russell, puede que para darle más fuste o una solidez que no necesita. En realidad es de otro filósofo de gran calado, el colombiano Estanislao Zuleta y con dicha referencia aparece en numerosos libros citada. Cada uno tiene su verdad. Todo es relativo, todo depende de la percepción de cada uno, de la experiencia vivida, en la línea de la famosa "Ley Campoamor" de Don Ramón:

"En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira". 

O en palabras de André Maurois: 

"Solo hay una verdad absoluta, que esta verdad es relativa"

Imagen: De Wikimedia Commons - (CC BY-SA 3.0) - Fuente Original

martes, 26 de julio de 2022

Bette Davis: Jamás "Entre cajones"


 

En el mundo del cine no es lo normal desarrollar una carrera cinematográfica con el nombre de nacimiento, incluso si se tienen cartas ganadoras, como Stewart Granger, que tuvo que adoptar este nombre cuando en realidad se llamaba James Stewart; pero llegó en segunda posición y ya había otro gran actor que estaba brillando con ese nombre y como en aquel Hollywood no podía haber dos iguales, tuvo que aceptar cambiarlo. 

Bette Davis, que se llamaba en realidad Ruth Elizabeth Davis, tuvo que luchar lo suyo para mantenerlo. Bette es el diminutivo de Elizabeth y como Bette Davis se sentía muy cómoda. Pero no era esa la opinión de los mandamases de la Universal, donde insistían en que a su nombre le faltaba gancho, glamour, atractivo... de modo que le propusieron que se llamara Bettina Dawes. No contaban con que estaban ante una loba que no temía decir "No" cuando lo sentía, fuese a quien fuese y la actriz de inmediato zanjó la cuestión diciendo airadamente (al puro estilo Bette Davis): 

"¡Bettina Dawes! Me niego a que me llamen "Entre Cajones" (Between Drawers) toda mi vida.

Los chicos listos de la Universal no le propusieron más nombres.

Imagen: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro: Fuente Original

domingo, 24 de julio de 2022

La oscuridad y "La cerilla de Faulkner"


Se cuenta que en cierta ocasión un periodista, durante una entrevista, le preguntó al gran escritor estadounidense William Faulkner, autor de obras como "El ruido y la furia", "Luz de agosto" o "Santuario" si existía alguna fórmula que fuera posible seguir para ser un buen novelista. Faulkner le explicó la suya así:

"99%  de  talento...  99%  de  disciplina...  99% de  trabajo.  El  novelista  nunca debe  sentirse  satisfecho  con  lo  que  hace.  Lo  que  se  hace  nunca  es  tan  bueno  como podría ser. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que uno puede apuntar. No preocuparse  por  ser  mejor  que  sus  contemporáneos  o  sus  predecesores.  Tratar  de  ser mejor que uno mismo. Un artista es una criatura impulsada por demonios. No sabe por qué  ellos  lo  escogen  y  generalmente  está  demasiado  ocupado  para  preguntárselo.  Es completamente  amoral  en  el  sentido  de  que  será  capaz  de  robar,  tomar  prestado, mendigar o despojar a cualquiera y a todo el mundo con tal de realizar la obra."

Cuando el periodista le preguntó si con esas palabras quería decir que el artista debe ser completamente despiadado, apostilló:

"El artista es responsable sólo ante su obra. Será completamente despiadado si es un buen artista.  Tiene  un  sueño,  y  ese  sueño  lo  angustia  tanto  que  debe  librarse  de  él.  Hasta entonces  no  tiene  paz.  Lo  echa  todo  por  la  borda:  el  honor,  el  orgullo,  la  decencia,  la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir el libro. Si un artista tiene que robarle a su madre, no vacilará en hacerlo..."

No le fue mal con su fórmula y actualmente Faulkner está considerado uno de los más grandes talentos de la literatura universal, de hecho consiguió merecidamente el Nóbel en 1949 por la calidad de su obra, una obra que para muchos es, más allá de su innegable calidad, realmente difícil de leer, puede que por no haber dejado sitio en la fórmula, aunque fuera testimonial, a la inspiración.

Desde luego no estuvo muy inspirado durante una visita a Japón en 1955. Se cuenta que durante la misma, ante un público expectante, contó una larga y enrevesada anécdota que el encargado de traducirla al auditorio seguía con dificultad. Cuando hubo de trasladarla a los oyentes estos respondieron con una carcajada. Faulkner, al ver la reacción del público, quedó extrañado por la capacidad de resumen del traductor y le preguntó: "¿Cómo lo ha podido abreviar tanto?". A lo que el traductor le contesto: "Lo que yo les he dicho es: El señor Faulkner acaba de contar algo muy gracioso. Ríanse por cortesía, por favor".

Estoy seguro de que si, por poner solo una minúscula muestra de su talento, hubiese traducido palabra por palabra la comparación que Faulkner hace de la literatura con una simple cerilla le habrían aplaudido sinceramente durante minutos:

"La Literatura es lo que hace una pobre cerilla cuando se la enciende en mitad de la noche en medio de un campo. No sirve para iluminar nada, sólo sirve para ver un poco mejor cuánta oscuridad hay alrededor"

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

sábado, 23 de julio de 2022

Tony Randall, de estrella a don nadie


 

En cierta ocasión el famoso actor Tony Randall entró en una tienda de la selecta Madison Avenue de Nueva York y fue recibido con efusivas muestras de afecto y admiración por el encargado de la tienda, que era un gran admirador suyo. Realizó sus compras entre halagos y baboseos del dependiente, y dejándose llevar, el actor hizo algunas compras más de las que tenía en mente lo que motivo que en vez de pagar en efectivo se decidiera a pagar con tarjeta de crédito. Fue ese el momento justo en el que la rendida admiración se tornó en la más severa desconfianza. El actor no podía dar crédito a que después de tanta adulación, el dependiente fuera capaz de decirle con la mayor seriedad: "Necesito ver algún documento que le identifique"..... ¡y es que la pela es la pela!

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

miércoles, 20 de julio de 2022

La carta de Coppola que convenció a Marlon Brando para trabajar en "El padrino"



Querido Marlon,

Oí que ya habías regresado del Pacífico Sur; pero no te quería llamar porque siempre me siento estúpido sacando a colación el tema de "El Padrino". Sé que devuelves mis llamadas de manera personal y amistosa, de modo que no logro convencerme de que sean un abuso y mencionarte lo que me inquieta. 

Mi problema es que simplemente estoy retrasando y retrasando porque tengo el presentimiento de que podría ser posible que hicieras del joven Vito Corleone. He visto  en el pasado, que aún una ligera posibilidad podía convertirse en realidad, así que he intentado avivarla de la mejor manera que he podido. Me he convertido en un verdadero monstruo por detrás de las escenas jugando con Yablans y Evans y Bludhorn (productores); tratando que hagan lo que quiero. Le digo a Yablans que es el único que puede hacerlo, y luego voy y le digo lo mismo a Evans.

Les digo que la película no puede hacerse sin ti; le digo a Yablans que tiene que disculparse contigo. Ahora Yablans dice que está tratando de hacerlo, y reunirnos por el dinero y eso, pero no le devuelves sus llamadas.

Evans quiere acercarse a ti; pero Yablans está aterrado de que Evans logre hacerlo funcionar donde él falló… así que sigo previniéndolo.

Pero todo regresa a mí. Marlon, te respeto enormemente; y si me dijeras que no quieres hacerlo bajo ninguna circunstancia en absoluto… por supuesto que lo aceptaría, y nunca lo mencionaría de nuevo.  Y si quisieras, nunca se lo diría a nadie más.

He aprendido mucho de ti… una de las cuales es que sólo es una película, y qué es eso comparado con todo lo demás que hay en el mundo.

A veces, trato con fuerza de imaginarme cómo eres en tus pensamientos. Me doy cuenta que has estado en el extraño estado de adoración y exhibición por 25 años, intensamente… y creo que eso me volvería loco. Y el hecho que seas realmente un buen hombre, cálido, y que amas a la gente es un tremendo logro considerando que has estado en una caja de vidrio durante la mitad de tu vida.

Siempre te digo eso… aunque no tiene nada que ver con esta carta.

Todo lo que digo es que si estás en esta película; haré todo lo posible por hacerla buena; y humana, y expresar la noción que la Mafia es sólo una metáfora de Estados Unidos y el capitalismo, que hará lo que sea por protegerse y perpetuarse. (Haré esto de todas formas, aunque no estés en la película… pero si estuvieras en ella, sería mejor, y me ayudarías con tus ideas mientras trabajo en el guión.)

Si no estás en ella, no te querré menos. Todo lo que pido es que me respondas sin la sombra de una duda.

Estoy muy feliz; pasándolo de lo mejor aquí. Después de esta película voy a renunciar al negocio del cine, y haré otras cosas que me tienen emocionado (que podrían involucrar películas).

Sinceramente,

Francis

El resto es historia... como la sorpresiva caracterización que propuso Marlon para encarnar a Don Vito, pero esa es otra historia que contaremos otro día. Por de pronto... ya me entraron ganas de ver la saga otra vez. Es lo que tiene el buen cine, que no cansa.

 Imagen: De Flickr - (Fuente: Komers Real) donde figura como (CC BY-SA 2.0) 

martes, 19 de julio de 2022

Unamuno y las condecoraciones

 

Determinados premios o condecoraciones pierden a veces un poco de su valor y prestigio por aquello de que todos los años deben de ser entregados a alguien. Se ha de cumplir con la cuota. Todos los años habrá un Oscar a la mejor película, incluso en estos años de pandemia en los que tan pocas películas nuevas llegaron a la cartelera. Una de ellas, aunque no diera mucho de si, se llevará el premio y habrá de lucir en el palmarés de ganadores, junto a otras obras que lucharon en ediciones pasadas contra verdaderas obras maestras que coincidieron en el mismo año. Por poner un ejemplo, en la edición de 1959, "El tercer hombre" (Carol Reed)  ni tan siquiera entró en la lista de películas nominadas al Oscar a la mejor película, y se podría señalar un buen ramillete de títulos en la misma situación. Tal era la competencia. Solo conozco un premio, el Chopin de piano, que a pesar de celebrarse cada cuatro años es capaz de dejar desierto el galardón si estiman que nadie es digno de ganarlo y presumir de ostentarlo, y duros como ellos solos, lo mismo llegan a hacer con el segundo o tercer puesto. De ahí lo cotizado que está. El mundo está ávido de entregar premios y reconocimientos, a veces totalmente merecidos y necesarios y otras simplemente protocolarios o como agasajo institucional a alguien del que se espera algo.

Miguel de Unamuno lo tenía claro. En cierta ocasión recibió de Alfonso XIII la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y no dudó en decirle al monarca: "Me honra, Majestad, recibir esta cruz que tanto merezco". El Rey acostumbrado a las falsas muestras de humildad de las numerosas personas a las que había condecorado a lo largo de su vida le contestó:

- "¡Qué curioso! De la gran cantidad de distinciones que he entregado usted es el único que ha dicho que verdaderamente se la merece. Todo el mundo que la recibe, la agradece pero dice no merecerla."

Y como Unamuno, al que arriba vemos retratado por Juan de Echevarría, era único en su especie le replicó:

-" Señor, en el caso de los otros, efectivamente no se la merecían."

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

domingo, 17 de julio de 2022

Barbara Stanwyck vista por Cecil B. DeMille


"A veces me preguntan cuál es mi actriz favorita, entre las que he dirigido. Siempre esquivo la pregunta explicando que tengo que seguir viviendo en Hollywood. Pero si me aplicaran las torturas de la Inquisición y se me sacara una respuesta, tendría que decir que nunca he trabajado con una actriz más cooperativa, menos temperamental y mejor trabajadora, para usar mi término de mayor cumplido, que Bárbara Stanwyck. He dirigido y disfrutado trabajar con muchas excelentes actrices, algunas de las cuales también son buenas trabajadoras; pero cuando cuento a aquellas de quienes mis recuerdos no están empañados por ningún recuerdo desagradable de fricción en el set o falta de voluntad para hacer cualquier papel requerido o ráfagas de temperamento o carácter, el nombre de Bárbara es el primero que me viene a la mente, como alguien con quien un director siempre puede contar que hará su trabajo con todo su corazón."

Son palabras de Cecil B. DeMille, con quien rodó "Unión Pacífico" en 1933. Y es que Barbara Stanwyck era una actriz todoterreno, da igual que fuera una comedia ligera o disparatada, un western, un drama, una de cine negro o si se hundía el Titanic, allí estaba ella para convertirse en el pilar de la película. No en vano ella misma decía:

"Ponme en los últimos 15 minutos de una película y no me importa lo que haya sucedido antes. Ni siquiera me importa si yo estuve en el resto del maldito metraje. Yo me haré cargo en esos 15 minutos."

Aunque Bárbara Stanwyck no sería de los primeros nombres que a algunos le vendría a la memoria a la hora de citar las mejores actrices de la historia del cine, ella sin duda debe estar por méritos propios entre las más reseñables. Es admirable la letanía de grandes directores que contaron con esta actriz como protagonista y que obtuvieron resultados inmejorables con ella al frente. Parecían disputársela entre ellos, como el entrenador que quiere el mejor delantero para su equipo de fútbol. Puede que Frank Capra fuera el que más repitió con ella, también William Wellman, pero fíjense, señalando solo grandes películas (nota cercana al 7/10 o mayor) y una por director, el recorrido de la Stanwyck entre los grandes realizadores de cine del Hollywood clásico, aparte del ya citado DeMille y de muchos otros que se omiten por la baja nota en la valoración del film:

Baby Face (Alfred E. Green - 1933), El arado y las estrellas (John Ford - 1936), Stella Dallas (King Vidor -1937), Sueño Dorado (Robert Mamoulian - 1939), Las tres noches de Eva (Preston Sturges - 1941) - Juan Nadie (Frank Capra - 7,6), Bola de fuego (Howard Hawks - 1941) - Una gran señora (William Wellman - 1942) - Perdición (Billy Wilder - 1944), El extraño amor de Martha Ivers (Lewis Milestone - 1946), Voces de Muerte (Anatole Litvak - 1948) - Mundos opuestos (Mervyn LeRoy - 1949), Mentira Latente (Mitchell Leisen - 1950), Las furias (Anthony Mann - 1950), Encuentro en la noche (Fritz Lang - 1952), La torre de los ambiciosos (Robert Wise - 1954), Siempre hay un mañana (Douglas Sirk - 1955), Cuarenta Pistolas (Samuel Fuller - 1957)

Nunca ganó un Premio Oscar



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sábado, 16 de julio de 2022

Los difíciles comienzos de Marilyn Monroe

 

"Es incapaz de actuar. La voz parece un estridente chillido. Es totalmente insegura de si misma. No sabe ni siquiera refugiarse en su propia insignificancia"

Esas durísimas palabras hablaban de Marilyn Monroe, una de las mejores actrices de comedia del Hollywood clásico a la vista de los resultados, y es que los inicios de Norma Jean en el mundo del cine debieron ser realmente duros y no quiero imaginar las proposiciones que tuvo que ir sorteando e incluso aceptando para poder ir avanzando en aquel mundillo tan difícil. Ya en 1944, el director de la agencia de modelos Blue Book le dijo: "Mejor estudia secretariado o consíguete un marido". A pesar de ello, tenaz y persistente persiguiendo sus sueños, consiguió ser portada en decenas de revistas y en 1946, ya divorciada de su celoso marido quiso probar suerte con el cine.

Marilyn consiguió ser contratada como extra por la Twentieth Century Fox durante seis meses, pero no logró llamar la atención y su contrato no fue ampliado. Lo único que sacó de aquella etapa fue su nombre artístico. Norma Jean desaparecía de la escena y nacía Marilyn Monroe; en los estudios le adjudicaron el nombre de Marilyn por Marilyn Miller, una de las actrices de Broadway más famosas en los años 20 y 30 y Monroe, el apellido de soltera de su abuela, lo escogió la propia actriz. Al respecto la actriz decía: "Nunca me ha gustado el nombre Marilyn. A menudo he deseado que aquel día me hubiera quedado con Jean Monroe. Pero supongo que ahora es demasiado tarde para hacer nada sobre ello"

Después pasaría por la Columbía Pictures donde tras someterse a una prueba de cámara, el responsable del casting anotó en su ficha las palabras con las que comenzábamos esta entrada: 

"Es incapaz de actuar. La voz parece un estridente chillido. Es totalmente insegura de si misma. No sabe ni siquiera refugiarse en su propia insignificancia"

A pesar de esta durísima reseña y solo Dios sabe cómo, logró un papelito como la bailarina "Peggy" en el musical "Ladies of the Chorus" que pasó sin pena ni gloria y en consecuencia su contrato fue rescindido.  Supongo que en estos inicios fue donde aprendió una de las grandes verdades de aquella industria: "En Hollywood te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma"

Experta en nadar contracorriente, aún quedarían un par de años  de esfuerzos hasta que empezara a aparecer brevemente, de la mano de la Twentieth Century Fox, en películas tan maravillosas como "La jungla de asfalto" o "Eva al desnudo", incrementando poco a poco sus minutos en pantalla con films como "Clash by night", "Me siento rejuvenecer" o "Niebla en el alma" película en la que actuaba junto a Richard Widmark y tras la cual un crítico del New York Daily Mirror ya sentenciaba:

"Marilyn Monroe, cuyas interpretaciones en la pantalla no han encontrado hasta hoy mayor dificultad que la de mostrar sus atributos físicos, demuestra ahora en Niebla en el alma, estrenada en el Globe, que es algo más que una mujer sexy: tiene buenas perspectivas dramáticas. Richard Widmark comparte el protagonismo en el melodrama de la Twentieth Century-Fox, pero queda eclipsado por el brillo de la nueva belleza. Es una mujer atractiva incluso con el vestido gris de una niñera. Ella es lo que necesita el cine: unas cuántas más como ella y la industria prosperaría... La interpretación que realiza la señorita Monroe de una bella joven algo desequilibrada, supone una sorpresa. Está totalmente introducida en el personaje, por cuya dirección debe alabarse al joven británico Roy Baker...Niebla en el alma tiene un buen ritmo, un argumento intrigante, y muchas bazas, la más importante de las cuales es la señorita Monroe."

Y ya no quedaría mucho para que conquistara a todos como Rose en "Niágara", aquella voluptuosa femme fatale enfundada en un traje rosa que llamaba más la atención que las propias cataratas. Tras la película un crítico del New York Times decía:

"Si algún espectador piensa que el romántico melodrama que gira en torno a las cataratas y la señorita Monroe no es en el fondo tan espectacular, está en su pleno derecho. Vistos desde cualquier ángulo, las cataratas y la señorita Monroe dejan muy poco que desear a un público razonablemente atento... Puede que la señorita Monroe todavía no sea una actriz perfecta. Pero ni el director ni los caballeros que manejaban la cámara parecen haberse preocupado por ello en lo más mínimo. Han captado todas y cada una de sus curvas, tanto en la intimidad del tocador, como enfundada en ceñidos vestidos igualmente reveladores. Y han ilustrado de manera bastante evidente que Marilyn puede ser muy seductora incluso cuando camina".

La transformación se había completado, la tentación rubia había logrado llegar a la cima contra viento y marea. A pesar de su supuesta "insignificancia" terminaría por convertirse en uno de los íconos de todo un siglo.


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