sábado, 11 de julio de 2020

Solón, la Ley y las Telas de araña


Solón, uno de los siete sabios de Grecia, fue un gran legislador y estadista, considerado como uno de los precursores de la democracia. Le tocó enfrentarse a una época plena de abusos en la que la riqueza se concentraba desmesuradamente en manos de unos pocos terratenientes. Solón intentó con sus iniciativas aliviar la situación de los desfavorecidos que se encontraban asediados por la pobreza, las deudas, y la extrema dependencia de los poderosos que disponían de sus vidas casi a su antojo. Con este paisaje de fondo se encontró cierto día Solón con un ciudadano que le preguntó para que servían las leyes. 
Solón le contestó: "Para atrapar a los pequeños delincuentes".
- "¿Solamente para eso?, le inquirió de nuevo el ciudadano.
- "Amigo mío, la ley es como una tela de araña. Las moscas pequeñas se quedan atrapadas en ella, pero las grandes la rompen y escapan con enorme facilidad" - fue la respuesta del sabio.

Teniendo en cuenta que Solón vivió aproximadamente entre los años 638 a.C y el 558 a.C. no queda más remedio que recordar la sentencia de otro sabio, en este caso Salomón, que decía: 
"Nada nuevo bajo el sol"

El busto de Solón, un original griego de aprox. 110 a de C. es obra de autor desconocido, pertenece a la Colección Farnese y actualmente se expone en Nápoles

Os dejo el vídeo de una canción del cantautor y poeta uruguayo Alfredo Zitarrosa, titulada "La ley es tela de araña", que juega con esta idea de Solón.


Imagen: La fotografía del busto de Solón está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como (CC BY SA-3.0). Se enlaza la fuente original:

viernes, 10 de julio de 2020

El primer "selfie" de la historia


Es seguro que la imagen de arriba no es la primera fotografía de la historia, pero sí que es para muchos el primero de los retratos y siendo el protagonista el propio autor de la toma, es a todas luces el primer selfie. La foto es, como decíamos, un autorretrato del estadounidense Robert Cornelius (1809-1893) quien, ayudado de su propio conocimiento en química y metalurgia, así como del apoyo del químico Paul Beck Goddard, intentó perfeccionar el daguerrotipo. En octubre de 1839, Cornelius tomó un retrato de sí mismo fuera de la tienda de su familia que no es otro que el daguerrotipo que acompaña esta entrada, una imagen para la que hubo de permanecer quieto durante aproximadamente 15 minutos y que muestra el retrato descentrado de un hombre con uno de sus brazos en el pecho, a lo Napoleón, el pelo despeinado como un hobbit y que parece mirar al futuro con expectación, un futuro que él estaba ayudando a crear. Este tipo de imágenes y retratos, la fotografía en sí, resultó el incipiente comienzo del declive de toda una forma de entender la pintura. ¿Quién podría querer un óleo aproximado de una persona querida o de sí mismo pudiendo tener una fotografía exacta?

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:RobertCornelius.jpg

jueves, 9 de julio de 2020

El epitafio del Doctor Frankenstein


"Aquí yace el doctor Frankenstein. Su error no fue intentar crear un hombre, sino el haberlo creado ya hecho, sin darle la oportunidad de hacerse a sí mismo"

Supuesto epitafio sobre la tumba del Doctor Frankenstein, el creador del Monstruo en la novela de Mary Shelley, en la que por cierto no aparece dicho texto, por muy bien traído que esté. En la fotografía vemos a Boris Karloff dando vida al monstruo en la película dirigida por James Whale en 1931, un año por cierto terrorífico para los espectadores pues también en ese año llegaría Drácula a las pantallas de la mano de Tod Browning y Béla Lugosi

Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Se enlaza la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Karloff,%20Boris/Annex/Annex%20-%20Karloff,%20Boris%20(Frankenstein)_09.jpg

miércoles, 8 de julio de 2020

El mundo interior de "Demian" - Hermann Hesse


"Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque creen que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría"

El fragmento pertenece a la novela "Demian: Historia de la juventud de Emil Sinclair" (1919) obra del escritor alemán, naturalizado suizo, Hermann Hesse

Imagen: La imagen de Hermann Hesse es obra de Gret Widmann y ha sido tomada, con un pequeño retoque, de la página Wikimedia Commons donde figura catalogada como "Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original donde se recoge toda la información sobre la imagen:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Hermann_Hesse_Autograph_Photo_Gret_Widmann.jpeg 

Hitler y el inesperado éxito del "Arte Degenerado"


El arte, el cine, la radio, la música, los libros... siempre han sido un medio eficaz para influir en las ideas y opiniones de las masas y amoldarlas a los intereses dominantes. Hitler también lo pensó así, de hecho, en su discurso de reinauguración del Reichstag dijo: "El arte siempre será la expresión y el reflejo de los anhelos y realidades de una era", y en esa línea dedicó ingentes recursos a cultivar una determinada imagen de su ideal. Él, que había sido pintor en su juventud en Viena y se ganó la vida vendiendo acuarelas de lugares pintorescos, no dudó en poner orden en un terreno como el del arte y eliminar de un plumazo todos aquellos artistas que no eran de su agrado. Llevaba el mundo de la pintura tan metido en los tuétanos que todavía en agosto de 1939, días antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial, le dijo al embajador británico Nevile Henderson: "Yo soy artista y no político. Una vez que se resuelva la cuestión polaca, quiero terminar mi vida como artista". Un siniestro artista sin duda.

El caso es que su gusto, de corte academicista, estaba muy lejos de movimientos de vanguardia en alza como el surrealismo, el impresionismo, el fauvismo, el cubismo, el dadaísmo o el expresionismo. Todos ellos fueron condenados como Arte Degenerado, "Entartete Kunst" que decían ellos, un arte, al decir del movimiento nazi, corrupto y deformado que se alejaba de los modelos establecidos, y que en su afán de explorar otras formas y posibilidades de luz y color renunciaba a los inmaculados cánones de la belleza clásica. Todas las obras pertenecientes a estos movimientos fueron rápidamente retiradas de los museos alemanes por el pernicioso daño que podían provocar en las personas. Por su parte, los artistas "degenerados" quedaron totalmente marginados y llegado un momento, sin posibilidad de comprar fácilmente ni tan siquiera un humilde lienzo en el que pintar. 

El grupo de artistas que entraron en la lista negra era interminable y ciertamente doloroso. Entre sus nombres se encontraban artistas de la talla de: Marc Chagall, Otto Dix, Max Ernst, George Grosz, Kandinsky, Kirchner, Paul Klee, Lissitzky, Franz Marc, Mondrian, Emil Nolde y por supuesto no eran bienvenidos figuras como Picasso, Cezanne, Matisse, Braque, Van Gogh y tantos otros.

Con estas premisas, el 18 de julio de 1937, Hitler inauguró en su querida Munich la "Gran Exposición de arte alemán" (Grosse Deutsche Kunstausstellung) y allí se expusieron cerca de mil obras de "puro arte alemán" a base de estampas academicistas de paisajes e idílicas escenas rurales, perfiles nórdicos y todo aquel motivo que pudiera ensalzar la supuesta superioridad de la raza aria. La muestra fue un éxito y recibió casi 600.000 mil visitas. 

A su vez, al día siguiente y frente a la anterior exposición se inauguró otra muy diferente titulada "Entartete Kunst" (arte degenerado), en la que se mostraban las pinturas que habían sido repudiadas y consideradas como abominaciones de luz y color. Según el propio catálogo de la muestra, esta tenía por objetivo: "revelar las metas y las intenciones detrás de este movimiento filosófico, político, racial y moral, y las fuerzas motrices de la corrupción que les motivaban". Por supuesto la forma de exponer las pinturas estaba totalmente manipulada por lo que la iluminación era deficiente, los cuadros se mostraban torcidos sobre paredes en las que se habían pintado comentarios oportunistas e incluso insultos y las reseñas de las obras movían a la critica más negativa. La sorpresa fueron las enormes e inesperadas colas que se formaron para visitar todo aquel arte "corrupto", tan nutrida que se estiman en dos millones de personas las que pasaron por la misma, más del triple de las que acudieron a la bendecida exposición inicial. Era como si se quisiera dar un último adiós a unas obras de arte que ya difícilmente podrían volver a verse, dando de propina una sonora bofetada sin manos a los estetas e ideólogos nazis. El berrinche del señor del bigotito tuvo que ser monumental. 

Pero la suerte estaba echada. Igual que el 10 de mayo de 1933 se quemaron públicamente decenas de miles de libros "inapropiados" en la Opernplatz berlinesa, el 20 de marzo de 1939 se procedió a la quema pública de 1004 óleos y 3825 acuarelas y dibujos. Muchas otras, fueron subastadas en el extranjero para conseguir fondos con los que financiar una guerra que era inminente.

El cuadro con el que abrimos la entrada, "Chica joven con peonías" (1909), es obra del pintor expresionista ruso Alexej von Jawlensky, incluido, como no, en la lista de artistas rechazados. Actualmente la obra se expone en el Museo Von der Heydt (Wuppertal - Alemania)

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Enlazamos la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Alexej_von_Jawlensky_-_Junge_Frau_mit_Paeonien.jpg

Sophía Loren y la fantasía de los hombres


"La fantasía del hombre es la mejor arma de la mujer"

Son palabras de Sophia Loren que en asuntos de sufrir las fantasías y delirios de los varones supongo que sabría lo suyo. No en vano dijo en otra ocasión: "Sex-appeal es en un 50 por ciento lo que tiene una mujer, y en el otro 50 por ciento lo que las demás personas creen que tiene". El poder de la imaginación...

Siendo muy joven la actriz, con apenas 16 años, se presentó llena de ilusión en Roma, en los Estudios Cinecittà, donde se estaba rodando "Quo Vadis" por el director norteamericano Mervyn LeRoy. Su ambición no era otra que conseguir un papelito de relleno y empezar a conocer aquel mundillo. La Loren que ya había participado en un concurso de belleza "Miss Italia" un año antes, era realmente atractiva y el director se decidió a hacerle una prueba. El primer encuentro, en el que Mervyn LeRoy le iba preguntando siempre en inglés con acento americano se desarrolló de la siguiente manera:

-¿Es su primera vez en Cineccità? 
-Yes, respondió Sophia Loren.
-¿Ha leído Quo vadis?
-Yes.
-¿Cuántos años tiene?
-Yes.
-¿Cómo se llama?
-Yes.

Y como ocurre a veces, la belleza y la osadía resultaron un recurso mejor que los idiomas y la aritmética, así que la Loren consiguió su papel y se embolsó 50.000 liras (unos 800 euros de hoy en día), con las que pudo alimentarse ella y su familia durante unas semanas. Vale la pena recordar que Sophía Loren era de una familia extremadamente humilde y que pasó verdadera necesidad. La actriz contaba que de niña pasó tantas penurias que se tragaba los huesos de los albaricoques para tratar de llenar como fuera la barriga y engañar así al hambre. También la escuchamos decir:

"El que ha mantenido un ojo cerrado largo tiempo cuánto se asombraría si se le abren ambos a la vez"

"Esta vida da pocas explicaciones. Por eso necesitamos algo a lo que agarrarnos por encima de nosotros. Hay que creer en Dios para levantarse cada mañana"

"El perfume, como la seda, el vino y las flores, es uno de los lujos necesarios de la vida. Su aroma es como un buen vino, que necesita oxigenarse antes de alcanzar el punto de perfección"

"Todo lo que ve se lo debo a los espaguetis"

Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro: Enlazamos la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Loren,%20Sophia/Annex/Annex%20-%20Loren,%20Sophia%20(Woman%20of%20the%20River)_01.jpg

martes, 7 de julio de 2020

¿Por qué llamamos "rameras" a las prostitutas?


"La prostitución es la más horrible de las aflicciones producidas por la distribución desigual de los bienes del mundo" (Flora Tristán)

En España el tema de la prostitución viene de lejos, ya se sabe aquello tan manido de "el oficio más viejo del mundo", pero por viejo que resulte, el caso es que parece no perder fuerza, resultando uno de los negocios más lucrativos y despiadados de nuestros días. Ahora las necesitadas suelen ser mujeres de otras nacionalidades que empujadas por la pobreza o la mas pura y dura extorsión se ven obligadas a vender sus encantos. No hace mucho, en 1940, tras la sangrienta guerra civil que asoló nuestro país, había la friolera de casi 200.000 prostitutas repartidas en 1240 prostíbulos legalizados, lo que suponía que en aquella sociedad que no permitía bailar pegados a una pareja, en la que no se podía enseñar un tobillo y el rosario estaba todo el día en la mano, una de cada cuarenta mujeres de entre los 15 y los 45 años había de dedicarse por pura necesidad a calmar las ansias de los españolitos. 

Pero una cuestión que siempre ha llamado la atención de todos es la razón de llamar "rameras" a las prostitutas. El termino "prostituta" (mujer que se expone públicamente a posibles compradores) viene del verbo latino "prostituere" que significaba inicialmente "Poner a la vista", "exponer algo". Pro (delante) - statuo (poner, colocar, situar), siendo Suetonio el primero en utilizar este verbo en el sentido que le damos hoy. 

Pero el termino "ramera" es algo más complicado. Al parecer la razón se remonta al siglo XII, época en la que las "izas, rabizas y colipoterras" como las llamaba Camilo José Cela, intentaban disimular todo lo posible el ejercicio de su profesión. En aquella época no había luminosas luces de neón ni coloridos reclamos para la clientela, por lo que las tabernas, para diferenciarse de las casas particulares y llamar la atención de los potenciales clientes, solían colocar un ramo en sus fachadas avisando de que allí se despachaba vino, de forma muy parecida a como aún hoy se coloca una banderita roja en donde hay mosto. Las prostitutas en su afán de disimular un poco su labor, hacían pasar su lugar de trabajo por una taberna, y para ello colocaban ellas también un ramo de flores en su puerta, motivo por el cual las comadronas empezaron a llamarlas "rameras", un termino que si bien es sin duda despectivo era un poco más dulce que otros de los calificativos que históricamente se les han adjudicado. Evidentemente también fueron muchas las tabernas reales en aquel tiempo en las que las prostitutas establecían sus contactos, mientras los clientes disfrutaban de bebida y canciones. ¿Qué fué primero, la gallina o el huevo...? Eso ya es otro cantar.

Los datos estadísticos que se incluyen al inicio del texto están tomados del excelente monográfico que hace un par de años la revista "Historia de Iberia Vieja" dedicó al sexo en nuestro país. Altamente recomendable.

Para ilustrar la entrada deberíamos haber utilizado sin duda alguna foto del gran Joan Colom que tan magníficamente retrató la prostitución barcelonesa, pero no he podido evitar la tentación de hacerlo con esta conocida foto de una prostituta en el barrio de Storyville de aquel loco Nueva Orleans en el que empezaba a nacer el jazz.

Imagen: La fotografía, recortada, ha sido tomada de los fondos de Wikimedia Commons, donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/51/StoryvilleRaleighRyeGal.JPG

lunes, 6 de julio de 2020

Érase una vez... Ennio Morricone (D.E.P.)



Hoy, a los 91 años, se nos ha ido Ennio Morricone, ese genio que ha puesto banda sonora a parte de nuestras vidas. Éramos muy pequeños cuando silbábamos aquella hipnótica música de "La muerte tenía un precio" y algo más mayores cuando nos dejábamos embelesar por "Gabriel's oboe". La lista de películas a las que llenó de alma es interminable, logrando que a veces su música tuviera más éxito incluso que la película a la que debía servir de ornamento. Y esa es mi cuita hoy que se nos ha ido. ¿Qué maravillas nos podría haber regalado Morricone si simplemente se hubiera lanzado a componer sin tener que seguir una determinada estela marcada por otro artista en el marco de una historia que no fue ideada por él?

El compositor, sin embargo, recibía esas imposiciones de buen grado: “El hecho de que haya podido componer música con total libertad, y tan diversas, ha sido posible no sólo porque contaba con la técnica, sino porque era necesario que yo cambiara cada vez mi traje compositivo. El filme lo requería. Me acomodaba, cada vez resultaba diferente “

En una maravillosa anécdota con Stanley Kubrick cuenta el propio Morricone que el exigente director no lograba entender el modo en el que su bellísima música bailaba perfectamente sincronizada con las imágenes en las que Claudia Cardinale hacía su aparición en "Hasta que llegó su hora" (Sergio Leone - 1968). Aquella voz de la soprano Dell'Orso parecía ser el alma de la actriz y se adaptaba como un guante a una delicada mano ante nuestros ojos. Así que Kubrick, ni corto ni perezoso, llamó al director de la película, Sergio Leone, para preguntarle cual era la magia de aquel encantamiento. Leone con mucha ironía, y como si el mundo del cine estuviera construido al revés, le contestó: "La música la grabamos antes. La escena, los movimientos y los intervalos de la cámara los hice a partir de la música que ya teníamos y que se tocaba a todo volumen en el plató". Kubrick solo acertó a contestar: "Claro, por supuesto". Aquella magia era evidentemente obra de Ennio Morricone que era capaz de adaptar su música, su talento y su imaginación a cualquier circunstancia que le planteasen.

Se cuenta que cuando le propusieron poner música a "La Misión", uno de sus trabajos más hermosos, el compositor se mostró lleno de dudas y su génesis queda así en labios del autor:

"Un día el productor Fernando Ghia me arrastró hasta Londres para ver la exhibición de una película sin música junto a su director Roland Joffé" (...)"Al llegar a la última escena estaba llorando como un niño. Déjenlo así, les dije, la música es superflua".

Pero evidentemente no le hicieron caso y tuvo que ponerle música, una banda sonora que casi es tanto o más famosa que la propia película que ya de por si es sobresaliente. Y en su espíritu eterno de adaptación contaba:

“La música de La Misión nació de una obligación. Tenía que escribir un solo de oboe, se desarrollaba en América del Sur en el siglo XVI y tenía la obligación de respetar el tipo de música de ese periodo. A la vez tenía que escribir una música que representara también a los indios de esa región. Todas esas obligaciones me encadenaban (…) Pero también lograron que saliera algo claro”

Ese tema al que se refiere, "Gabriel's Oboe", es sin duda uno de sus diamantes musicales más rutilantes, pero "On hearth as it is heaven", otro de los temas incluidos en esa banda sonora de "La Misión", llegó a generar más ganancias que la propia película. Y eso ocurría en no pocas ocasiones con su música. Piensen si no en las bandas sonoras de la conocida como "Trilogía del Dolar".  

El Oscar fue siempre muy injusto con su excelente obra, le resultaba incomprensiblemente esquivo. Solo hace unos años, una sonrojada Academia cedió para darle la estatuilla por la música de "Los odiosos ocho" que ni de lejos está entre sus trabajos más luminosos. Tarantino, el director, había dicho poco antes de ese premio, que a su juicio (el cual comparto), el compositor romano era " el Mozart, Beethoven o Schubert de la actualidad". Morricone, siempre modesto y educado le contestó:

"Me lo he tomado como una broma, pero graciosamente sacrílega. Por suerte, yo no tengo que situarme y, con perspectiva, la historia se encargará de hacerlo"

Y en verdad, ya hace tiempo que lo hemos situado todos no solo en el Paradiso del Cinema, sino en el Olimpo de los Dioses de la MÚSICA (así con mayúsculas). Gracias por tantos buenos ratos.  Hoy el oboe de Gabriel suena solo por ti. Descansa en paz.



Siempre humilde, al saber con seguridad la inminencia de su muerte, el compositor dejó una carta escrita a sus amigos que decía: 

"Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio así a todos los amigos que siempre han estado cerca de mí y también a aquellos que están un poco lejos, que saludo con gran afecto… Solo hay una razón que me lleva a saludarlos así y celebrar un funeral privado: no quiero molestar"

Hace poco le dedicamos una entrada en este blog a Morricone, con otras deliciosas anécdotas de este maravilloso compositor: Ennio Morricone: La humildad de un genio

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons, donde figura etiquetada como (CC BY-SA 3.0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ennio_Morricone_Cannes_2007_edited.jpg

domingo, 5 de julio de 2020

¿Por qué sacaba la lengua Einstein?


"Si alguien disfruta marchando al ritmo de la música, en fila y al unísono, ya le desprecio simplemente por el hecho de que le han dado un cerebro erróneamente. Con la médula espinal habría bastado" (A. Einstein)

Por supuesto, Albert Einstein no era amigo de caminar en fila india, de hecho era un tipo harto peculiar. No utilizaba calcetines porque decía que cuando era joven se dio cuenta de que siempre terminaba abriéndoles un agujero con el dedo gordo. Su mala relación con los peines es evidente así como sus reticencias para comprar ropa nueva. Fumaba como un poseso en su pipa de la que decía le ayudaba a pensar de forma pausada, incluso se cuenta que podía llegar a recoger colillas de cigarrillos de la calle para recuperar el tabaco que aun pudieran tener para añadirlo a su pipa. Tocaba el violín para relajarse y dormía hasta 10 horas de media, hecho este que no le hacía renunciar a pequeñas siestas en las que controlaba que fueran mínimas sujetando una cuchara entre sus manos que al perder la consciencia caía sobre un recipiente metálico puesto en ese lugar deliberadamente para despertarle (está anécdota se cuenta también de otras celebridades). Decía que buscaba en sus sueños la inspiración de sus teorías y de hecho llegó a manifestar que se le ocurrió la teoría de la relatividad mientras soñaba con unas vacas electrocutadas... él sabría la relación que para eso se gastaba un 160 de coeficiente de inteligencia. El caso es que también tenía un gran sentido del humor.

Cuando Einstein celebraba su 72 cumpleaños, el 14 de marzo de 1951, unos amigos le prepararon una fiesta en el neoyorkino Princenton Club, donde los alumnos y profesores de la famosa universidad solían reunirse. A la salida, un enjambre de reporteros gráficos esperaba al científico, que por aquel entonces, ya era lo más parecido a una estrella del rock que ha dado el mundo de la física. Tuvo que estar un rato posando para los fotógrafos que buscaban una buena foto para ilustrar la noticia de su cumpleaños. Llegado el momento en el que Einstein consideró que ya había posado lo suficiente subió al interior de un automóvil junto a su esposa y otro acompañante decidido a marcharse ya del lugar. Pero todavía los reporteros le insistían en una última sonrisa, en una instantánea final. Cansado ya, Einstein, como un niño travieso, les sacó espontáneamente la lengua,  y uno de los reporteros, Arthur Sasse, logró el premio de una fotografía que ahora es un icono de la cultura pop. Sasse trabajaba para la United Press International que tuvo muchas dudas en publicar la fotografía, pero cuando lo hizo, recortando a su esposa y al acompañante que también salían en la imagen, el éxito fue absoluto, tanto que hasta el propio Einstein quedó encantado con la instantánea de su irreverente gesto y pidió varias copias de la misma, copias que posteriormente utilizó como tarjeta de felicitación a sus amigos en las navidades de aquel año. Hoy cuando se subasta alguna de estas fotos, superan con holgura los 40.000 dólares.

Y así, una de las mentes más brillantes de la historia es recordado por todos por el simple hecho de sacar la lengua al mundo. Una prueba más de que, también en la historia, todo es relativo.

Imagen: La fotografía, una recreación de la original, esta tomada de la página PublicDomainPictures donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://www.publicdomainpictures.net/es/view-image.php?image=228060&picture=albert-einstein

La desgraciada vida de la Musa de Julio Romero de Torres: "La chiquita piconera"


El pintor cordobés Julio Romero de Torres tuvo entre sus musas predilectas en su última época a María Teresa López González. Una mujer, de la ha quedado un eco profundo en nuestra cultura sin que la mayoria sepa mucho de su desgraciada historia. Fue ella, que terminó irónicamente, en una situación delicada financieramente, la que figuró en los millones de billetes de cien pesetas que durante gran parte del franquismo circularon por España. Para ese billete, de cuando cien pesetas eran cien pesetas, se tomó como imagen uno de los cuadros que Romero de Torres hizo de ella, en concreto el titulado: "La fuensanta" (imagen al final). El pintor que parece que no era muy esplendido a la hora de pagar a sus modelos pagaba a la chiquilla, que por aquellos entonces tenía unos catorce años, solo tres pesetas. 

El segundo cuadro famoso que tenemos como parte de nuestro imaginario cultural es el titulado "Bodegas Cruz Conde" en el que aparece con el pelo recogido y una guitarra entre sus manos. Fue este cuadro la inspiración para una de las coplas más famosas de los años cincuenta y sesenta: "La morena de mi copla", esa que pregonaba: "Julio Romero de Torres pintó a la mujer morena, con los ojos de misterio y el alma llena de pena. Puso en sus brazos de bronce la guitarra cantaora. En su bordón hay suspiros Y en su caja una dolora." La copla que empezó a ser cantada por Estrellita Castro se hizo inmensamente popular en la voz de Manolo Escobar, pero para su protagonista, Mª Teresa, de la que en la copla se decía era "La reina de las mujeres" toda aquella fama empezaba a ser agobiante. 

Y por si fuera poco, el erotismo del pintor se desbocó en su ultimo cuadro, el titulado "La chiquita piconera" (1930), la obra con la que ilustramos la cabecera de esta entrada. Julio Romero de Torres, ya enfermo cuanto pintó el cuadro, falleció poco tiempo después de finalizarlo y en el volcó todo su talento y su deseo. La postura de la modelo, con esos zapatos de tacón, las medias de seda, la falda subida lo suficiente para dejar ver una liga anaranjada y esa camisa ligeramente caída para dejar mostrar parte de su torso, mientras, con un cierto eco de complicidad, la chica mira fijamente al espectador, creaba una imagen demasiado tentadora para la época. Una maravilla de cuadro que terminó siendo la desgracia de la modelo. 

Parece que Romero de Torres se sintió tentado por la chiquilla aún adolescente (por entonces tenía 16 años) y esta tuvo que poner mucho de su parte para evitar los acercamientos del pintor, lo que logró con no poca dificultad. María Teresa lo cuenta así en sus memorias:

“Conforme pasaba el tiempo me fui dando cuenta de lo que verdaderamente quería de mí. A partir de ese momento y hasta su muerte, tres años después, casi no pintó a otras porque estaba obsesionado por poseerme. Por eso me pintaba una y otra vez, a ver si había una ocasión y a la fuerza lo conseguía. Cada vez que nos quedábamos solos me atacaba como un loco. Muchos días me rompió los tirantes de la combinación cuando salía corriendo del estudio... No me atreví a decírselo a mi padre para evitar un escándalo, porque él tenía negocios con el hermano de Julio, Enrique, y seguí acudiendo a posar, rezando para que su familia no lo dejase solo conmigo. Afortunadamente creo que su mujer se dio cuenta de algo y siempre estaba al acecho, entrando al estudio con cualquier disculpa y poniéndole a él de mal humor”

Pero dieron igual sus esfuerzos. Todo el mundo dio por hecho que había sido amante del pintor y ese fue el sambenito con el que tuvo que lidiar toda su vida. A los ojos de todos, aquella mujer que se había dejado retratar de forma tan erótica no podía ser buena. Era un símbolo, como Rita Hayworth con Gilda. Todos querían estar con la sugerente "chiquita piconera", con esa morena de la que hablaba la copla, con la reina de las mujeres, con la que aparecía en los billetes, con la chica de las medias de seda. Y sin embargo ella contaba:

“Ser la modelo del pintor me amargó la vida. Hasta mi padre me pegó un día al llegar a casa harto ya de tantas murmuraciones y poco menos que acusándome de haberme acostado con él. ¡Pero si yo no hice nada! Al poco tiempo me eché un novio y ni él mismo confiaba en mi virginidad. Estaba tan seguro de que me había acostado con el pintor que me obligó a hacer el amor antes de casarnos para comprobarlo. Cuando vio la sangre se quedó tranquilo. Y tuve tan mala suerte que me quedé embarazada a la primera. Poco después contrajimos matrimonio por lo civil y nació mi niña, a la que llamamos Paquita”

La niña solo sobrevivió tres días y su matrimonio dos años. Tras separarse nunca más se casó:

“en medio de innumerables perrerías que no puedo contar. Ese hombre me trataba como a una mujer de la calle, llevándome a sus amigotes a casa para que me acostara con ellos, cosa que no hice a pesar de las palizas que me daba”

“Desde pequeña di con hombres viciosos y degenerados que se quisieron aprovechar de mí de todas las maneras posibles. Oían las coplas y pensaban que poco menos que era una puta, que yo era la mala y que tenían derecho a todo. Pero nunca hice nada de lo que tenga que arrepentirme. Me pasé media vida cosiendo, cortando pelos en peluquerías para luego acabar aquí, en este asilo, donde me tratan muy bien, pero que no consigue apagar el amargor de mis recuerdos”.

La bellísima María Teresa, la reina de las mujeres, la morena de nuestra copla, murió en 2003 a la edad de 90 años. 


Fuente: Las citas están tomadas del Magazine del diario "El mundo" del 22/09/2002 que enlazamos: https://www.elmundo.es/magazine/2002/156/1032451004.html

Imagen: Las fotografías están tomadas de los fondos de Wikimedia Commons donde figuran etiquetadas como Dominio Público (CC0). Se enlazan las fuentes originales:

sábado, 4 de julio de 2020

La historia del poncho de Clint Eastwood


Soy de los que están convencidos de que la gran destreza y valor como director que ha demostrado Clint Eastwood tiene mucho que ver con el aprendizaje que realizó junto a Sergio Leone en aquellos "Spaghetti-western" que tanta fama le dieron a ambos, aunque no son pocos los que también invitan a la receta del talento cinematográfico de Eastwood a Don Siegel con el que también compartió experiencias en un buen ramillete de grandes películas ("La jungla humana", "La fuga de Alcatraz", "Harry el sucio" o "El seductor"). Pero volviendo a Leone, vale la pena recordar que aquellos western de bajo presupuesto solo fueron para el director la forma de ganar el dinero necesario para filmar su gran sueño, la película "Erase una vez América", una obra grandiosa que sin estar a la altura de los Padrinos de Coppola, si que debería figurar entre los mejores trabajos de la historia del cine. Para Eastwood sin embargo, además de un insospechado máster en dirección, aquellas películas del oeste "almeriense" significaron su billete de ingreso al reconocimiento y la fama tras un dilatado paso por la teleserie "Látigo" (Rawhide) entre 1959 y 1966. Las películas son conocidas como "La trilogía del dólar" o "Trilogía del hombre sin nombre" ya que nunca en ninguna de ellas se nos dirá el nombre del personaje al que da vida Eastwood. Los títulos permanecen en el recuerdo de todos: "Por un puñado de dólares" de 1964 a la que siguió "La muerte tenía un precio" en 1965 y sobre todo "El bueno, el feo y el malo" en 1966, unas obras que pese a su escaso presupuesto, poco a poco se han ido encaramando a lo más alto del ranking de películas del oeste, o del western, según prefieran llamarlo. Por cierto hay quien dice que la maravillosa banda sonora que Ennio Morricone elaboró para la última película intentaba imitar el aullido de un animal propio de esos parajes tan desolados, los coyotes. El aspecto que mostraba Eastwood era sencillamente sensacional, siempre impertérrito, escupiendo estilosamente el tabaco de mascar y con aquel sempiterno poncho que se convirtió en su seña de identidad. Pero veamos que nos cuenta el propio Eastwood de aquel look suyo tan peculiar, que últimamente parece haber inspirado a Daryl en Walking Dead:

"Por actuar en "Un puñado de dólares" cobré quince mil dólares. Nada de porcentaje, salario limpio. Colaboré bastante en dar forma al personaje, incluso elegí personalmente el vestuario. Yo mismo compré los Lewis negros aquí en Hollywood. Las botas, cinturón y demás era de mi equipo en la serie "Rawhide". El sombrero lo encontré en un almacén de Santa Mónica y los pequeños cigarrillos negros en Beverly Hills. El poncho lo compré en España. Nunca tuve un duplicado de él. En la mayoría de los rodajes todo está duplicado o triplicado en caso de que pierdas algo o se estropee. Pero de aquel poncho nunca tuve duplicado. Claro que con el tiempo, y ya que lo usé en tres películas sin ni siquiera darle un lavado, estaba asqueroso. Ahora está colgado en la pared de un restaurante mexicano que tiene un amigo mío en Carmel"

La escena final de "El bueno, el feo y el malo":


Las palabras de Clint Eastwood aparecieron en una entrevista concedida a la revista Fotogramas el 19/01/1979.

Imagen: La fotografía, recortada, está tomada de Yagisu en Flickr donde aparece como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original: https://www.flickr.com/photos/yagisu/31980553422

viernes, 3 de julio de 2020

Las estilosas resacas de Humphrey Bogart


"(...) se lanzó a recorrer los bares de la ciudad. A las seis de la mañana (Peter) Lorre recibió  un telefonazo. "Recógeme y llévame al estudio", dijo Bogart, dándole una dirección (...). Era una casa particular y, en el camino al estudio, Lorre escuchó toda la historia.
Después que se cerraron todos los bares, Bogie siguió caminando por las calles hasta que llegó a una casa que tenía las luces encendidas. Olía a café. Apoyando la cabeza en la ventana de la cocina, pidió una taza. la mujer que estaba dentro soltó un grito, pero después le reconoció y le invitó a desayunar. Entonces despertó a sus niños para que se reunieran con ellos.
Su marido, que hacía el servicio nocturno en la fábrica Lockhead, estaba a punto de llegar. Cuando entró en casa, ella le dijo sin darle importancia:
- Bill, Humphrey Bogart apareció aquí a desayunar.
Bogie supo que la mujer era una admiradora de sus películas, y la invitó a almorzar con él y con Jerry Wald, y a visitar el estudio al día siguiente. Wald le preguntó cómo había sabido que era Bogart cuando le vio a través del cristal de la ventana de la cocina.
- "Oh, le reconocí enseguida! - dijo-. Siempre necesita un buen afeitado"

Y es que no hay nada como un buen desayuno hogareño para recuperarse de una noche de excesos. Y Bogart, de eso, sabía lo suyo; de hecho fue él quien inspiró el famoso "Rat Pack" del que después se adueñó Frank Sinatra y sus acólitos. Según cuenta la leyenda, un día tras una soberana noche de juerga en Las Vegas, Lauren Bacall vio llegar a Bogart en compañía de Sinatra y otros meritorios totalmente rotos de tanto empinar el codo. Ante aquella deprimente visión les dijo: "You look like a goddamn rat pack" (“Parecen una maldita pandilla de ratas”). 

Por cierto, yo que he trabajado durante muchos años en turnos de noche y me pongo en situación, no se que habría pensado si al llegar a casa, a las seis de la mañana, me encuentro a Humphrey Bogart desayunando con mi mujer... ¡Un aplauso para el marido!

La anécdota inicial se cuenta en el libro "Biografía de Humphrey Bogart" de Joe Hyams y de ella se hacen eco en el libro "Casa de Citas: Hollywood habla" (Lluis Bonet Mojica)

Imagen: La fotografía es cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Se enlaza la fuente original:
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jueves, 2 de julio de 2020

Unamuno, La Lupe y las Caretas


"No hacemos sino representar cada uno su papel. ¡Todos personas, todos caretas, todos cómicos. Nadie sufre ni goza lo que dice y expresa y acaso dice que goza y acaso cree que goza y sufre; si no, no se podría vivir. En el fondo estamos tan tranquilos. Como yo ahora aquí, representando a solas mi comedia, hecho actor y espectador a la vez. No mata más que el dolor físico. La única verdad es el hombre fisiológico, el que no habla, el que no miente"

El párrafo pertenece a la obra "Niebla" (1914) del escritor bilbaíno Miguel de Unamuno. Para ilustrarlo nuestra amiga Celia Valdelomar eligió hace tiempo ya, este magnifico "Autorretrato con máscaras" (1899) del pintor belga James Ensor, que se exhibe en el Menard Art Museum de Komaki (Japón).

Y en mi mente, mientras escribo, no puedo evitar empezar a tararear el estribillo de aquella canción de La Lupe que decía: "Teatro, lo tuyo es puro teatro, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro..." Así es la vida diaria, una mascarada sin fin.

Imagen: La fotografía esta tomada de la página Wikimedia Commons, donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Enlazamos la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/Ensor_with_Masks, self-portrait.

El actor, el disfraz y el arte de la mentira


"Una de las pretensiones más vanas de los actores es la de "meterse en el personaje". ¡Con lo cómodo y económico que resulta meter al personaje en el actor! Pero el lado infantil parece indispensable a todo actor, y especialmente a los buenos, hace que el actor, como un niño pequeño que se disfraza y al que sus papás siguen la corriente haciendo creer que no saben quién es, tenga esa ilusión y afición por el disfraz. Si el público le quiere, como si de un papá babeante se tratase, le permite jugar a ser Hamlet o Juana de Arco, y hasta disfruta con ello, aunque ni el más lerdo de los espectadores ha olvidado por un segundo que se trata de Marlon Pérez o Pepito Brando haciendo de Hamlet o de Juana de Arco. Ahora bien, si ese actor disfrazado carece de la gracia del público, el espectáculo que ofrece resulta tan grotesco como ridículo. (...) El actor inteligente sería el que, conocedor de sus limitaciones, evita el lamentable espectáculo de pretender ser lo que no es y nunca podrá ser. Montgomery Clift y Humphrey Bogart se pusieron una vez el sombrero y las pistolas. Una y no más. No repitieron. Charles Laughton nunca hizo de anoréxico ni Marilyn Monroe de madame Curie" 

Extracto de la entrada "Actor" en "Mi diccionario de cine", una sensacional libro de Fernando Trueba. En la cabecera podemos ver a Marlon Brando "disfrazado" de Napoleón en "Desirée" (Henry Koster - 1954)

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miércoles, 1 de julio de 2020

Homenaje a Olivia de Havilland. Hoy cumple 104 años


Ni sumida profundamente en "El sueño de una noche de verano" habría pensado Olivia de Havilland que alcanzaría los 104 años de edad que cumple hoy, día 1 de julio. Nadie ha sabido mucho de como ha sido de "La vida intima de..." Lady Olivia, ni sus secretos para alcanzar tal longevidad, pero la verdad es que con el tiempo, "Lo que el viento se llevó" fue únicamente su juventud. Ahora es "Una mujer atrapada" en un cuerpo que ya a duras penas le responde y que tan solo disfruta viendo sus películas y la "Luz en la ciudad" cada nuevo día. Sabe muy bien que todos preparan "Una canción de cuna para un cadáver" que se resiste a cerrar los ojos y que solo se pregunta como serían las cosas "Si no amaneciera". Pero "Como ella sola" conoce, ya no puede ver el futuro "A través del espejo". La relación con su hermana Joan Fontaine, propia de un "Nido de víboras" terminó hace solo unos años y tras la muerte el año pasado de "El macho" Kirk Douglas ha quedado como "La heredera" única de un Hollywood que ya se fue con sus "Adorables estrellas" para no volver. Es como si todo su mundo hubiese sido arrasado por "La carga de la brigada ligera" galopando con sus sables al viento. Ella, que tuvo "Predilección" en tantas ocasiones por Errol Flynn, conocido como "El capitan Blood", y al que amorosamente acompañó bien "Camino de Santa Fé" o de pendencias hacia "Dodge City", se descalzó tan pronto como pudo para engañar a la muerte, después de saber que todos sus compañeros de generación "Murieron con las botas puestas". A estas alturas, a "La pelirroja" que antaño gritaba "Es amor lo que busco" ya no le queda sitio para "Caprichos del corazón" ni para recibir "De nuevo el amor", y afortunadamente ya la prensa no la acosa con "El enjambre" de periodistas "En busca del oro" de una exclusiva con los que tenía que lidiar en el pasado. Ahora, su ultima noticia será o su próximo cumpleaños o su muerte y ni "Robin Hood", como buen "Caballero y ladrón" podría robarle su último momento de estrellato, su postrera primera página. Ella no tiene prisa, intuye que "La noche es la enemiga", pero como "El rebelde orgulloso" que tantas cosas  le enseñó, sabe bien que "El hombre propone" pero solo Dios dispone el momento final. Puede que, como todos, pase "Diez horas de terror" antes del final, pero vive convencida de que llegado el momento, y tras unos años en que lo siente muy cercano, podrá mirar a Dios cara a cara y decirle "No serás un extraño".

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George Sand: Mucho más que la pareja de Chopin


"Me parece que cambiamos día a día y que después de algunos años somos un nuevo ser"

Y no cabe duda de que George Sand, nacida un día 1 de julio como hoy, se reinventaba cada poco tiempo. Ella gustaba definirse como "hija de un noble y una gitana" por el hecho de ser descendiente por vía paterna de un Mariscal de Francia que la emparentada incluso con reyes, mientras que su madre, hija de un vendedor de aves, era de una familia ciertamente humilde.

De grandes contrastes y fuerte personalidad, George Sand, fue una mujer muy adelantada a su tiempo que se opuso de forma decidida a una norma que se dictó en el Paris de 1800 en la que se prohibía a la mujer vestir con ropas masculinas. Así, no era extraño verla vestida como un hombre con su traje y chistera, fumando como un carretero y frecuentando ambientes que estarían vedados para las demás mujeres. Si Marlene Dietrich -posiblemente inspirada en la escritora- ya escandalizó a toda una época vistiendo así para la película "Marruecos" en 1930, imagínense ustedes la situación cien años antes. "Aurore", como le decían en familia, era indómita y a fuerza de insistir en su desobediencia de lo postulado como correcto fue finalmente aceptada. "No es hombre ni mujer, sino un ser que piensa" se llegó a decir, aunque parece que en lugares donde no se esperaban dichos comportamientos recibió alguna que otra pedrada, como en Mallorca, durante su estancia con el enfermizo Chopin. 

George Sand fue el seudónimo masculino que adoptó para publicar su obra literaria, muy popular y apreciada en su época y entre las que destacan "Indiana", "Lélia" o "Los maestros soñadores". De hecho hubo unos años en los que en Inglaterra fue más reconocida que Victor Hugo o Balzac. Ya su nombre real hubiese sido maravilloso para una escritora: "Amandine" Aurore Lucile Dupin, baronesa Dudevant y por su talento y personalidad debe ser recordada por mucho más que por haber sido la pareja de Frederic Chopin durante 10 años. Tuvo otros amantes famosos como el poeta Alfred de Musset con el que vivió un famoso romance en Venecia y también es reseñable su relación con Prosper Mérimée, el autor de la famosa "Carmen" a la que después pondría música Bizet. Al decir de algunos, evidentemente de forma exagerada, su lista de amantes fue tan larga como la de sus libros ¡y escribió 140! Pero de lo que no cabe duda es que tuvo que ser una mujer ciertamente fascinante para su época y su circulo de amistades ya es un indicio: Delacroix, Franz Liszt, Heinrich Heinne, Flaubert, Turgenev, Julio Verne, Balzac, Victor Hugo, Chateaubriand, Zola, Dostoievski...

Cuando murió en 1876, ya con 72 años, Turgenev decía haber llorado como un asno y Victor Hugo la despidió con clarividencia: "Lloro a la mujer muerta, ¡saludo a la inmortal!"

Completamos el perfil con diez citas de la escritora:

"Dios ha puesto el placer tan cerca del dolor que muchas veces se llora de alegría"

"El beso es una forma de diálogo"

"El olvido es el verdadero sudario de los muertos"

"La coqueta es una mujer que hace por vanidad lo que la cortesana hace por dinero"

"Un hombre y una mujer son hasta tal punto la misma cosa que casi no se entiende la cantidad de distinciones y de razonamientos sutiles de los cuales se nutre la sociedad sobre este argumento"

"No ames a un hombre al que no admires. El amor sin veneración sólo es amistad"

"No podemos arrancar una página del libro de nuestra vida, pero podermos tirar todo el libro al fuego"

"La felicidad se halla en la consciencia que de ella tenemos"

"Lo verdadero es siempre sencillo, pero solemos llegar por el camino más complicado"

"El recuerdo es el perfume del alma"

En la imagen la podemos ver retratada al pastel por el pintor Charles Louis Gratía, aproximadamente en 1835, cuando la escritora tenía 30 años.

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martes, 30 de junio de 2020

El sexo en los despachos de Hollywood


"Cuando el tirano de la Columbia, Harry Cohn, entrevistaba a starlettes, a menudo les metía el abridor de cartas en la boca para revisarles los dientes y luego lo bajaba rapidamente para subirles las faldas y echarle un vistazo a sus muslos"

Eso contaba Frank Capra en su autobiografía "El nombre delante del título", al respecto de una de las personas más poderosas en la historia del cine, Harry Cohn, un personaje que había de ser tan despreciable que cuando Peter Lorre acudió a su entierro le preguntaron la razón de que hubiera acudido a darle el último adiós. El actor, sin inmutarse contestó: "Quería cerciorarme de que este hijo de puta estaba realmente muerto". 

No hace mucho que saltó a la primera plana de los noticieros la denuncia de no pocas actrices de primera linea que habían sufrido exigencias sexuales para poder conseguir determinados papeles y señalaban al hasta hace poco todopoderoso Harvey Wenstein. El asunto ha resultado tan escabroso que ha dado carta de nacimiento al movimiento "Me too", con el que muchas otras actrices empezaron a contar sus humillantes experiencias en los despachos de los mandamases del cine. Pero todo esto no es algo nuevo en Hollywood y hasta tiene su nombre: "Casting Couch" -el casting del sofá-. Y no tenía por que ser un sofá, igual servía una alfombra para que la actriz, o actor de turno, que también hubo muchos hombres que sufrieron esta humillante práctica, se sometieran a los deseos de un desaprensivo productor o director de casting; una felación o un "kiki" rapidito podía suponer ese papel por el suspiraban todas las competidoras. Ya lo decía el periodista Peter Keough cuando describía Hollywood como "una ciudad donde todo el mundo vende su cuerpo y su alma a cambio de fama y fortuna, y todos –particularmente las mujeres– son considerados mercaderías"

Siempre se rumoreó de asuntos de este tipo al respecto de mandamases como Zanuck, Howard Hugues, Jack Warner, Louis B. Mayer o Harry Cohn, el descubridor de Rita Hayworth y del que ya hablábamos al inicio de la entrada. La lista de las que tuvieron que ponerse sobre sus rodillas bajo una mesa o probar lo mullido que era el sofá del jefazo para conseguir el estrellato es interminable, pero no siempre que se denunciaron aquellas aberrantes prácticas se consiguió el respaldo que han tenido ahora. En otros tiempos solo quedaba el silencio de puertas hacia afuera y los odiosos rumores en los pasillos. Joan Collins, Shirley Temple o Rita Hayworth ya lo denunciaron en su día sin que nadie las respaldara ni se creara un movimiento del alcance del "Me too". Era un mundo realmente cruel que quedaba muy gráficamente explicado, como recogía Norman Mailer, en aquella famosa y dolorosa frase pronunciada por la vapuleada Marilyn Monroe después de firmar un importante contrato para ella: "Ésta ha sido la última polla que chupo".

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lunes, 29 de junio de 2020

¿"El Gran Gatsby"... sin Gatsby?


"Cuando era más joven y más vulnerable, mi padre me dio un consejo en el que no he dejado de pensar desde entonces.

«Siempre que sientas deseos de criticar a alguien —me dijo—, recuerda que no a todo el mundo se le han dado tantas facilidades como a ti.»

Eso fue lo único que dijo, pero como siempre nos lo hemos contado todo sin renunciar por ello a la discreción, comprendí que su frase encerraba un significado mucho más amplio. El resultado es que tiendo a no juzgar a nadie, costumbre que ha hecho que me relacione con muchas personas interesantes y me ha convertido también en víctima de bastantes pelmazos inveterados. (...) Suspender el juicio conlleva una esperanza infinita. Todavía temo perderme algo si olvido que, como mi padre sugería de manera un tanto esnob, y yo repito aquí con el mismo espíritu, la conciencia de las normas básicas de conducta se reparte de manera desigual al nacer.

Por lo que, después de haber presumido de mi tolerancia, he de confesar que esta tiene un límite. El comportamiento puede estar fundado sobre roca o en terreno pantanoso, pero más allá de cierto punto me da lo mismo cuál sea su base. Cuando volví de la costa Este el otoño pasado noté que deseaba vestir al mundo de uniforme para que adoptara de una vez por todas algo así como una «posición de firmes» moral; no deseaba más desenfrenadas excursiones con privilegiados vislumbres del alma humana. Tan solo Gatsby, el hombre que da título a este libro, quedaba al margen de aquella reacción mía: Gatsby, que representaba todo aquello que desprecio sinceramente. Si la personalidad es una serie ininterrumpida de gestos que tienen éxito, no hay duda de que había algo espléndido en él, cierta exaltada sensibilidad ante las promesas de la vida, como si estuviera conectado a uno de esos complicados mecanismos que registran terremotos producidos a quince mil kilómetros de distancia. Esa sensibilidad no tiene nada que ver con la floja impresionabilidad a la que se procura ennoblecer llamándola «temperamento creador»: el de Gatsby era un don extraordinario para la esperanza, una disponibilidad romántica como nunca he hallado en otra persona y no es probable que vuelva a encontrar. No; Gatsby demostró su valía al final; fue lo que se cebó en él, el sucio polvo que levantaron sus sueños lo que provocó durante algún tiempo mi desinterés por las penas infructuosas y las alegrías alicortas de los seres humanos."

Con esas palabras nos presentaba Nick Carraway a Gatsby en la novela, uno de los personajes más atrayentes de la literatura y seguramente el mejor de los salidos de la pluma de Francis Scott Fitzgerald (en la foto). Y sin embargo, cuando el escritor se encontraba buscando editor para "El gran Gatsby" (1925), se encontró con uno que le dijo:

“Tendrías un libro decente si prescindieras del personaje de Gatsby”.


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domingo, 28 de junio de 2020

La difícil muerte de Séneca y diez de sus reflexiones


El filósofo Lucio Anneo Séneca, nació en la ciudad de Córdoba en el año 4 a.C y fue una persona relevante en el marco de la política durante los gobiernos de Tiberio, Calígula, Claudio y finalmente de Nerón, de quien fue tutor y consejero. Hubo de suicidarse empujado por Nerón, quien lo incluía entre los participantes de la conjura de Pisón, algo de lo que nunca hubo pruebas. Para evitar el castigo directo del siempre desaforado Nerón optó por suicidarse antes de ser apresado, pero no le fue nada fácil morir. Primeramente se cortó las venas de brazos y piernas, pero aquello era una solución más lenta de la que el precisaba. Con ansiedad porque la muerte no llegaba con prontitud se decidió a tomar cicuta, siguiendo la senda de Sócrates, pero el veneno era igualmente lento y el desenlace final se hacía esperar. Sangrando y con el veneno ya en su cuerpo, pidió, ya debilitado, que le llevaran a tomar un baño caliente que acelerará el proceso. Allí, curiosamente, parece que fue el vapor del agua el que terminó asfixiándolo a causa de la severa asma que padecía desde su nacimiento. Tenía 69 años.

"Felicidad es no necesitarla"

"Así como es tonto quien, habiendo de comprar un caballo, no examina el caballo mismo, sino sus arreos, así también es el mayor de los necios quien estima al hombre por su ropa o su condición social, que a modo de ropa le rodea."

"De nada aprovecha esconderse y evitar los ojos y los oídos de los hombres: si la conciencia es buena venga la muchedumbre, si es mala, aún en la soledad estará inquieta y angustiada. Si es honesto lo que haces sirva de ejemplo a todos, si es torpe de nada sirve que no lo sepa nadie si lo sabes tú"

"Y si me preguntas cuál es el límite de las riquezas, te diré que primeramente tener lo necesario y después tener lo suficiente"

"No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas"

"Como todo, también en el cultivo de las letras somos inmoderados: aprendemos, no para la vida, sino para la escuela y para el lucimiento."

"Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella"

"Lo que no querríamos imitar si sólo unos cuantos lo hicieran, lo imitamos cuando muchos empezaron a hacerlo, como si por ser más frecuente fuese más honesto. ¡Hasta el error, así que se generaliza, pasa entre nosotros como acierto!"

"Vivir siempre en la comodidad y pasar sin una pena en el alma es ignorar la otra mitad de la naturaleza"

"Si te viere aclamado por las lisonjeras voces del vulgo, si al entrar tú en un local el clamor y los aplausos (histriónicas honras) resonaran con estrépito, si por toda la ciudad te alabasen las mujeres y los niños, ¿por qué no habré de compadecerte, sabiendo como sé cuáles son los caminos por los que se llega a esa popularidad?"

El cuadro de cabecera tiene por título "El suicidio de Séneca" (1871) y es obra del pintor madrileño Manuel Dominguez Sánchez. La obra pertenece al Museo del Prado.

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sábado, 27 de junio de 2020

"Poema en línea recta" - Pessoa y sus heterónimos


Nunca conocí a nadie a quien le hubieran partido la cara.
Todos mis conocidos han sido campeones en todo.

Yo, tantas veces ruin, tantas veces puerco, tantas veces vil,
Tantas veces imperdonablemente parásito,
Indiscutiblemente sucio,
Yo, que tantas veces no tuve paciencia para bañarme,
Yo, que tantas veces fui ridículo, absurdo,
Que me he atrancado los pies públicamente en las alfombras de los buenos modales,
Que he sido grotesco, mezquino, sumiso y arrogante,
Que he sufrido afrentas callado,
Que cuando no me he callado, he sido más ridículo todavía;
Yo, que he sido el hazmerreír de las criadas de hotel,
Yo, que he visto cómo los mozos de envíos me guiñaban el ojo,
Yo, que he hecho vergüenzas financieras, pedido prestado sin pagar,
Yo, que, cuando hubo que enfrentarse a los golpes, me escondí sin pensarlo
De cualquier posibilidad de daño;
Yo, que he sufrido la angustia de las cosas pequeñas y ridículas,
Yo me doy cuenta de que no tengo par en esto en todo el mundo.

Toda la gente que conozco y que habla conmigo
Nunca tuvo un acto ridículo, nunca sufrió afrentas,
Nunca fue nada sino príncipe – príncipes todos ellos – en la vida…

Cómo me gustaría oír de alguien la voz humana
Que confesase no un pecado, sino una infamia:
Que contase, no una violencia, sino una cobardía.
No, todos son el Ideal, si los oigo y me hablan.
¿Quién en este largo mundo confiesa que una vez fue vil?
Oh príncipes, hermanos míos,

¡Basta, estoy harto de semidioses!
¿Dónde hay gente en este mundo?

¿O es que solo yo soy vil y erróneo en esta tierra?

Puede que las mujeres no los hayan amado,
Pueden haber sido traicionados – ¡pero nunca ridículos!
Y yo, que he sido ridículo sin haber sido traicionado,
¿Cómo puedo hablar con estos seres superiores sin titubear?
Yo, que he sido vil, literalmente vil,
Vil en el sentido mezquino e infame de la vileza.

Un poema de total actualidad, en este mundo plagado de seres aparentemente perfectos, sin tacha, sin mácula, sin nada por lo que agachar la cabeza y ante los que las propias miserias parecen un pecado imperdonable y vergonzoso. El "Poema en línea recta" es obra de Fernando Pessoa, pero está firmado por Álvaro de Campos, uno de los heterónimos más conocidos del escritor portugués. No creo para nada en la vileza del propio Pessoa y la entiendo tan solo como una de las prendas con las que vistió a una de sus identidades creativas. Los heterónimos, son mucho más complejos que los seudónimos con los que se oculta el propio nombre, son personalidades completas fingidas por el autor y según la sensibilidad y carácter con el que los viste en su imaginación, así es el talante con el que su voz propia se expresa en la obra que dicho personaje firmará por él. Pessoa llegó a tener hasta 72 heterónimos, aunque los más importantes se reduzcan a cuatro: el propio Álvaro de Campos, Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Bernardo Soares. Pero no fue Pessoa el único en utilizar estos artificios, por ejemplo Antonio Machado llegó a tener 33 heterónimos a los que el llamaba "Apócrifos" resultando el más famoso Juan de Mairena. También recurrieron a ellos Boris Vian, Miguel de Unamuno o Gonzalo Torrente Ballester. Pero el verdadero genio de este fingimiento creativo, de este vehículo para expresar con más libertad su dolor y pensamiento es sin duda el protagonista de esta entrada, el admirado Fernando Pessoa, el mismo que decía:

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que llega a fingir que es dolor
El dolor que de veras siente.

Imagen: La fotografía está tomada de los fondos de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
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viernes, 26 de junio de 2020

El día que Stravinsky conoció a "Puccini"


La cantidad de anécdotas que es capaz de depararnos el compositor ruso Igor Stravinsky es sorprendente. Durante largo tiempo resultó ciertamente frecuente que los taxistas de Nueva York fueran originarios del este de Europa, así, en uno de sus viajes, al montarse Stravinsky en uno de esos famosos taxis amarillos de la gran manzana observó como en la licencia del mismo, visible para el pasajero, aparecía el nombre de Stravinsky. Esto movió la curiosidad del compositor, máxime cuando era sabedor de que algunos parientes suyos habían abandonado Rusia camino de Estados Unidos en busca de mejor suerte. No lo dudó Stravinsky y tras presentarse al taxista le preguntó si era pariente suyo. El taxista le contestó, que el no era Stranvinsky, que ese era el apellido del dueño del taxi, añadiendo que él sólo era un empleado y que no tenia apellido ruso ni tenía nada que ver con la música. Después se presentó y dijo llamarse Puccini.... y se quedó tan tranquilo.

Algunas de sus frases: 

"Me he vuelto un revolucionario a pesar de mi mismo." 

"No basta con oír la música; además, hay que verla."

"¡Prisa! Nunca tengo prisa, no tengo tiempo."

"Seguir un sólo camino es retroceder."

"Una revolución no es sino el desplazamiento de un móvil que, luego de recorrer su giro retorna al punto de partida."

"La música es incapaz de expresar nada por sí misma"

"Los músicos se inspiran en lo que han escuchado, los genios directamente robamos"

"Hay más música en La Donna e Mobile que en toda la Tetralogía Wagneriana"

"Si todo me estuviera permitido, me perdería entre tanta libertad"

"Escuchar es un esfuerzo, y sólo escuchar no es mérito. Un pato oye también"

"No vivo ni en el pasado ni en el futuro; estoy afirmado en el presente. No puedo saber qué es lo que ha de traer consigo el día de mañana; puedo tan sólo atenerme a lo que hoy es para mí una certeza"

"¿Acaso no es por el amor que tenemos éxito en llegar hasta la esencia misma del ser?" 

"La música de la película debería tener la misma relación con la película dramática que la que tiene el que toca el piano en un salón con el libro que estoy leyendo"

"Soy un inventor de la música" 

"La música nos es dada con el único propósito de establecer un orden en las cosas, incluidos, y, en particular, la coordinación entre el hombre y el tiempo."

"Con el fin de crear debe haber una fuerza dinámica, y ¿qué fuerza es más potente que el amor?"

"Vivaldi no escribió cientos de conciertos, lo que hizo fue escribir el mismo concierto cientos de veces"

Imagen: La fotografía de Stravinsky, obra de Pierre Chaumoff. está tomada de Wikimedia Commons donde figura etiquetada como Dominio Público (CC0). Enlazamos la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:%D0%98._%D0%A1%D1%82%D1%80%D0%B0%D0%B2%D0%B8%D0%BD%D1%81%D0%BA%D0%B8%D0%B9_(cropped).jpg