lunes, 21 de septiembre de 2020

Gregory Peck nos presenta al mejor actor del mundo


"Llegue a Hollywood y me llevaron ante Louis B. Mayer, la persona más poderosa de la Metro. Apenas entré en su despacho me miró fijamente y me dijo: "Tú... he aquí un contrato por siete años. Firmalo". Le dije: "Señor Mayer, estoy dispuesto a firmar contrato por una película". El respondió: "Muchacho, mírame a los ojos, cerca". Lo hice y parecían buenos e inocentes como los de un niño. "Estos ojos, muchacho, son los ojos de un padre. ¿Y sabes de quién soy padre? De Robert Taylor, de Clark Gable, de Greta Garbo... soy el padre de todos ellos. Gregory, ¿quieres tu también ser mi hijo? Firma este contrato". le volví a responder que no. El insistió. "Se me parte el corazón, se me parte el corazón viendo como destruyes tu carrera, ignoras una fortuna, como echas al agua tu futuro". Luego, de pronto, me echó los brazos al cuello y se puso a llorar de veras: "Si, uno de mis hijos, el predilecto, el mejor actor del mundo. Firma este contrato". Le repetí que no y cuando me iba, al volverme, vi que estaba sentado a su mesa secándose las lágrimas. Me marché convencido de que nunca sería el mejor actor del mundo, entre otras cosas porque el actor más grande del mundo ya existía y era él, Louis B. Mayer... Lo de la Metro no cuajó, pero debuté con la RKO."

Menudo pájaro tenía que ser Louis B. Mayer, el todopoderoso presidente de la Metro Goldwyn Mayer. Las palabras de Gregory Peck narran su llegada a Hollywood desde Broadway, siempre mirando ambiciosamente hacía arriba y cómo se lo rifaban los estudios que intuyendo para él horizontes de grandeza intentaban echarle el lazo de la misma forma que a otras prometedoras estrellas. Muestra del interés que despertaba el actor en el mundo del cine es que en su segunda película, en el mismo año de su debut, ya estuvo nominado para el Oscar por "Las llaves del reino" (1944 - John Sthal) y no tardaría mucho en rodar películas como "Recuerda" (1945 - Hitchcock) o "Duelo al sol" (1946 - King Vidor) y en acumular 4 nominaciones a los Oscar en esa década de los 40. Y es que aquella pertinaz defensa de su independencia ante los estudios le permitió actuar para los mejores directores y en proyectos de su total elección. Los estudios se lo disputaban y en una película bien podía trabajar para la RKO y en la siguiente para Universal Pictures, la MGMUnited Artist o la Fox, para continuar con un trabajo para Selznick o un estudio pequeño con un proyecto interesante. Y por supuesto, no tardó mucho en trabajar para la MGM, y hacer que Louis B. Mayer pasara por el aro. Ya en 1945 hizo para este estudio la película "El valle del destino", pero eso si, en base a contratos de una sola película. El chico, consciente de su valía, sabía que tenía el mundo en sus manos y lo que debía hacer para evitar las ataduras que sometieron a muchos otros grandes actores a las tiránicas condiciones de los estudios. El Oscar llegó en 1962 por "Matar a un ruiseñor" (Robert Mulligan) con la Universal. No cabe duda de que este Atticus se las sabía todas.

Fuentes: El párrafo inicial pertenece a una entrevista al actor realizada por Broderick Moore para Fotogramas en 1976 y recuperada por Lluis Bonet Mojica en su libro "Casa de citas. Hollywood habla" (T&B - 2002).

Imagen: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Se enlaza la Fuente Original

domingo, 20 de septiembre de 2020

Don Miguel de Cervantes no se apellidaba "Saavedra"


Todos creemos tener una imagen clara del rostro de Cervantes y sin embargo no existe ningún retrato fidedigno de su persona. El que le dedicó Juan de Jaúregui (arriba) parece acomodarse más a lo que esperábamos del escritor que a la realidad; baste decir al respecto que Cervantes llevaba gafas al estilo de Quevedo y conservaba en su edad adulta tan solo seis dientes. El escritor era sin duda todo un aventurero que se vio involucrado en duelos y disputas, participó como soldado en importantes batallas como la de Lepanto y por avatares de la vida llegó a ser esclavizado, encarcelado, fugitivo y hasta excomulgado. Una vida intensa sin duda. 

El conocido como "Manco de Lepanto", no lo era en realidad, no llegó a perder la mano izquierda aunque esta la tenía totalmente inutilizada y atrofiada tras recibir un disparo en la misma (y dos más en el pecho) en la citada batalla. En la época decir manco acogía también el significado de tullido y ahí quedó. Pero el caso es que Cervantes parecía estar llamado a escribir "El Quijote" con una sola mano, de hecho ya estuvo a punto muchos años antes, cuando fue condenado a perder "con berguença pública" la mano derecha tras ser condenado por haber herido a un tal Antonio Sigura; algo que solo evitó poniendo pies en polvorosa y marchándose a Italia donde no alcanzaban los largos brazos de la ley. 

Ya fuera por la mano derecha o por la izquierda como al final fue, parecía Cervantes estar predestinado a ganarse el sobrenombre de Saavedra. Y es que en realidad el apellido Saavedra no era suyo ni aparece en su familia, es más, nunca firmó como tal en escritos anteriores a 1585. Todo parece indicar que durante sus más de cinco años de cautiverio en Argel, donde le creían persona principal, era apodado en el dialecto argelino como "Shaibedraa", o lo que es lo mismo "brazo defectuoso", por lo que no es extraño que tras ser liberado en 1580 y tras pasar años identificándose con esa palabra, castellanizara el apodo y lo sumara a su nombre convirtiéndose desde entonces en Miguel de Cervantes Saavedra, o lo que es lo mismo Miguel de Cervantes "El manco", tal era el orgullo que tenía de sus heridas en la batalla de Lepanto. 

El mejor retrato que nos ha llegado de Cervantes es la descripción que de él mismo hizo el escritor en 1613 en las "Novelas ejemplares" donde decía de su persona:

«Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y esos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; este digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. 
Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria».

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza la Fuente Original

sábado, 19 de septiembre de 2020

Franz Kafka, el cartero de muñecas.


Años después de la muerte de Franz Kafka, su compañera sentimental Dora Diamant contó la maravillosa historia que le ocurrió al escritor en un parque berlinés poco antes de morir. Allí, con el único propósito de consolar a una niña que lloraba desconsolada por la pérdida de su muñeca, se convirtió en el imaginario cartero de la muñeca que a través suya le hacía llegar cartas a la niña para convencerla de que no se había perdido y contarle sus viajes y aventuras. Las cartas por supuesto estaban escritas por Kafka, en lo que constituye un hermoso acto de bondad y humanismo. Basándose en el relato de Dora Diamant, que apuntaba que Kafka se entregaba a la escritura de aquellas cartas, una diaria durante tres semanas, con la misma intensidad y nerviosismo con que se sumergía en cualquiera de sus obras, se han escrito libros sobre ese momento mágico y la historia fue muy bien reseñada por Paul Auster en su libro "Broklyn Follies", de donde entresacamos el pasaje en cuestión:

[…] “Estamos en el último año de la vida de Kafka, que se ha enamorado de Dora Diamant, una chica polaca de diecinueve o veinte años de familia hasídica que se ha fugado de casa y ahora vive en Berlín. Tiene la mitad de años que él, pero es quien le infunde valor para salir de Praga, algo que Kafka desea hacer desde hace mucho, y se convierte en la primera y única mujer con quien Kafka vivirá jamás. Llega a Berlín en el otoño de 1923 y muere la primavera siguiente, pero esos últimos meses son probablemente los más felices de su vida. A pesar de su deteriorada salud. A pesar de las condiciones sociales de Berlín: escasez de alimentos, disturbios políticos, la peor inflación de la historia de Alemania. Pese a ser plenamente consciente de que tiene los días contados.

Todas las tardes Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de las veces, Dora lo acompaña. Un día, se encuentra con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. “Tu muñeca ha salido de viaje”, le dice. “¿Y tú cómo lo sabes?”, le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No, lo siento”, dice él, “me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo.” Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad? Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se sienta frente al escritorio y Dora, que ve como se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña. La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente; falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.

Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades.

Ahí es donde la historia empieza a llegarme al alma. Ya es increíble que Kafka se tomara la molestia de escribir aquella primera carta, pero ahora se compromete a escribir otra cada día, única y exclusivamente para consolar a la niña, que resulta ser una completa desconocida para él, una criatura que se encuentra casualmente una tarde en el parque. ¿Qué clase de persona hace una cosa así? Y cumple su compromiso durante tres semanas, Nathan. Tres semanas. Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico, y a lo largo de tres semanas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la muñeca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, si no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga.

Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen estas tres semanas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historia para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir. […]”

Por supuesto, los estudiosos de la obra de Kafka intentaron localizar a la niña y las cartas, un tesoro que completaría todavía más el conocimiento del escritor y su obra, pero todos los esfuerzos fueron en vano. Y puede que sea mejor así, hay que ser respetuosos con la intimidad de las muñecas.

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viernes, 18 de septiembre de 2020

La nueva película de Jack Lemmon


Dicen que cuando el emperador Augusto agonizaba pidió un espejo y se arregló un poco el cabello para disimular los estragos de la enfermedad. Después pidió que entraran sus amigos más escogidos para despedirse y les dijo: ¿Os parece que he representado bien esta farsa de la vida? y añadió instantes antes de morir aquella fórmula con la que terminaban las comedias griegas: "Si os ha gustado, batid palmas y aplaudid al autor".

Con Jack Lemmon, uno de los actores preferidos de Billy Wilder, el aplauso habría sido infinito, tal era la calidad de sus comedias: desde "Con faldas y a lo loco", a "El apartamento" o "Irma la dulce". Aunque después, como ocurre con muchos magos de la risa, se destapó como un inmenso actor dramático con obras como: "El síndrome de China", "Desaparecido" o "Éxito a cualquier precio", algo que en realidad ya se sabía desde la muy temprana "Días de vino y rosas". El caso es que cuando Jack Lemmon falleció con 76 años en 2001, a causa de un cáncer de vejiga, parece que estaba dispuesto a recibir todos los aplausos que se quisieran dar por lo que el consideraba "una película terminada", pero que ni mucho menos sería la última. Lemmon, al estilo de su Profesor Fate, contaba con un elaborado plan en la cabeza y no le cabía duda de que, de salirle bien, su carrera duraría mucho más de un siglo. De este modo se hizo enterrar en el cementerio Westwood Village Memorial Park de Los Ángeles y como epitafio en su tumba colocó parte de los créditos de una futura película: "JACK LEMMON in". De sobra sabía que en el mismo cementerio coincidiría con buenos colegas, de hecho a escasos metros suya está enterrado Walter Matthau, su compañero en tantas comedias que murió un año antes y Billy Wilder, su director más querido no tardaría en llegar, tan solo un año después. Casi parece que acudieran a una cita... en el mismo lugar y casi a la misma hora. Con estos indicios no sería raro que esa extraña pareja de gruñones que son Lemmon y Matthau estuvieran rodando una nueva entrega de sus andanzas con la que auparse de nuevo a la primera plana de la actualidad. A lo mejor Marilyn, que está en el mismo cementerio, también tiene un papelito... aunque claro, eso solo si Billy Wilder se siente con fuerzas. ¿A alguien le apetecería verlos de nuevo en acción?

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jueves, 17 de septiembre de 2020

Albert Einstein: ¿Rezan los científicos?


El 24 de enero de 1936, Albert Einstein contestaba por carta a una niña llamada Phyllis que le había preguntado: "¿Rezan los científicos?" Comedido siempre, el físico le dedicó estas palabras:

“Estimada Phyllis: (…) Los científicos creen que todo cuanto sucede, incluidos los asuntos de los seres humanos, se debe a las leyes de la naturaleza. Por consiguiente, un científico no tenderá a creer que el curso de los acontecimientos pueda verse influido por la oración, es decir, por la manifestación sobrenatural de un deseo. No obstante, hemos de admitir que nuestro conocimiento real de esas fuerzas es imperfecto, de manera que, al final, creer en la existencia de un espíritu último y definitivo depende de una especie de fe. Es todavía una creencia generalizada incluso ante los logros actuales de la ciencia. Al mismo tiempo, todo aquel que se dedica seriamente a la ciencia termina convencido de que algún espíritu se manifiesta en las leyes del universo, un espíritu muy superior al del hombre. Así, la dedicación a la ciencia conduce a un sentimiento religioso un tanto especial, sin duda muy diferente de la religiosidad de alguien más cándido. Saludos cordiales, A.Einstein”.

Einstein tuvo que dedicar muchas palabras en su vida a explicar su idea de Dios y de la religiosidad, una aspecto este último sobre el que tenía ideas muy claras y que le llevaban a declararse como un ser religiosamente maravillado por el orden del universo. Algunas citas muy interesantes al respecto:

"La cosa más bella que podemos experimentar es lo misterioso. Es la fuente de toda verdad y ciencia. Aquel para quien esa emoción es ajena, aquel que ya no puede maravillarse y extasiarse ante el miedo, vale tanto como un muerto: sus ojos están cerrados... Saber que lo impenetrable para nosotros existe realmente, manifestándose como la prudencia máxima y la belleza más radiante que nuestras torpes capacidades pueden comprender tan sólo en sus formas más primitivas... Este conocimiento, este sentimiento, se encuentran en el centro de la verdad religiosa. En ese sentido, y sólo en ese sentido, pertenezco a las filas de los hombres religiosos devotos". (Lo que creo - 1930)

"Sentir que detrás de cualquier cosa que pueda ser experimentada existe un algo que nuestra mente no puede captar y cuya belleza y sublimidad nos alcanza indirectamente y como un débil reflejo, eso es religiosidad. En ese sentido yo soy religioso".

"No soy ateo, y no creo que pueda llamarme panteísta. Estamos en la posición de un niño que entra en una biblioteca llena con libros en muchos lenguajes diferentes. El niño sabe que en esos libros debe haber algo escrito, pero no sabe qué. Sospecha levemente que hay un orden misterioso en el ordenamiento de esos libros, pero no sabe cuál es. Me parece que esa debería ser la actitud de incluso los seres humanos más inteligentes hacia Dios. Vemos el universo maravillosamente ordenado y obedecemos ciertas leyes, pero sólo entendemos levemente estas leyes. Nuestras mentes limitadas captan la misteriosa fuerza que mueve las constelaciones. Estoy fascinado por el panteísmo de Spinoza, pero admiro más la contribución de él al pensamiento moderno, porque fue el primer filósofo que pensó en el alma y el cuerpo como una sola cosa y no como dos cosas separadas".

"Difícilmente encontraréis entre los talentos científicos más profundos, uno solo que carezca de un sentimiento religioso propio. [...] Pero el científico está imbuído del sentimiento de la causalidad universal. Para él, el futuro es algo tan inevitable y determinado como el pasado. En la moral no hay nada divino: es un asunto puramente humano. Su sentimiento religioso adquiere la forma de un asombro extasiado ante la armonía de la ley natural, que revela una inteligencia de tal superioridad que, comparados con ella, todo el pensamiento y todas las acciones de los seres humanos no son más que un reflejo insignificante". (Carta a Verlag de 1936)

Y si clara era su idea de la religiosidad como extasiado asombro ante el orden y perfección del universo, no lo era menos su posición ante Dios:

"La palabra Dios no es para mí nada más que la expresión y el producto de debilidades humanas; la Biblia, una colección de leyendas admirables, pero también largamente primitivas que de todas formas resultan infantiles. Ninguna interpretación, sin importar cuán sutil sea, puede (para mí) cambiar esto…" (Carta del 3 de enero de 1954, al filósofo Erich Gutkind)

"Era, por supuesto, una mentira lo que usted leyó acerca de mis convicciones religiosas, una mentira que está siendo repetida sistemáticamente. No creo en un Dios personal y nunca he negado esto, sino que lo he expresado claramente. Si hay algo en mí que pueda llamarse religioso no es sino la ilimitada admiración por la estructura del mundo tanto como la ciencia puede revelarla". (Carta 24 de marzo de 1954)

"Con respecto a Dios, no puedo aceptar ningún concepto basado en la autoridad de la Iglesia. Desde que tengo uso de razón me ha molestado el adoctrinamiento de las masas. No creo en el miedo a la vida, en el miedo a la muerte, en la fe ciega. No puedo demostrar que no haya un dios personal, pero si hablara de él, mentiría. No creo en el dios de la teología, en el dios que premia el bien y castiga el mal. Mi dios creó las leyes que se encargan de eso. Su universo no está gobernado por quimeras, sino por leyes inmutables."

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - (Licencia CC BY-SA 4.0) - Se enlaza Fuente Original

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Leonardo da Vinci busca empleo


El trabajo es el trabajo y cuando no se tiene hay que buscarlo desesperadamente. Hasta Leonardo da Vinci, ya con treinta años, hubo de relatarle al mecenas y Duque de Milán Ludovico Sforza por medio de una carta, una reseña de sus habilidades casi al estilo de un curriculum actual. Curiosamente más que como artista se presentó a si mismo como hábil ingeniero militar y detalló las creaciones que podrían hacer invencible al Duque y su eficacia para destruir al enemigo. Leonardo se presentaba así, en una carta que ahora se encuentra en el "Codici Atlántico":

Mi ilustrísimo señor

Habiendo visto y reflexionado ampliamente sobre las pruebas de todos aquellos que se consideran maestros e inventores de instrumentos de guerra, y habiendo descubierto que su invención y su uso de dichos instrumentos no difiere en nada de la práctica común, me siento animado, sin que ello perjudique a ninguna otra persona, a ponerme en comunicación con su Excelencia para informarlo acerca de mis secretos, y ofrecerme, a su placer, para demostrarle efectivamente en cualquier momento que sea conveniente, todos aquellos asuntos que se registran brevemente a continuación.

1. Tengo planos para toda clase de puentes ligeros, fuertes y fáciles de transportar, con los que perseguir al enemigo, o en ocasiones huir de él, robustos e indestructibles tanto por medio del fuego como en la batalla, cómodos y fáciles de colocar, así como de retirar. También dispongo de los medios para quemar y destruir los del enemigo.

2.Cuando un lugar está bajo asedio, sé cómo cortar el agua desde las trincheras y cómo construir una cantidad infinita de escaleras y otros instrumentos…

3. Si, a causa de la altura del terraplén y de la impenetrabilidad del lugar o de su ubicación, fuese imposible bombardearlo para reducirlo, conozco métodos para destruir cualquier ciudadela o fortaleza, incluso si ha sido construida sobre una roca.

4. Tengo planos para hacer cañones, muy convenientes y fáciles de transportar, con los cuales so podrían lanzar piedritas muy pequeñas, casi a la manera de granizo.

5. Y si sucediera que el encuentro es en el mar, tengo planos para construir muchas máquinas muy apropiadas para el ataque o la defensa, y naves que pueden resistir el fuego de los más pesados cañones, y la pólvora y el humo.

6. También tengo formas de llegar a un cierto punto a través de cavernas y pasajes secretos, construidos sin ruido aunque sea menester pasar debajo de un río.

7. También puedo construir carros cubiertos, seguros e inexpugnables, que pueden romper las apretadas filas del enemigo con artillería, y no hay compañía de hombres armados tan poderosa que no pueda ser destruida de esta manera. Y detrás de la artillería, la infantería puede entrar sin daño y sin oposición.

8. También, si fuere necesario, puedo fabricar cañones, morteros y artillería ligera, con formas muy hermosas y útiles, muy diferentes de las de uso común.

9. Allí donde no sea posible emplear cañones, puedo suministrar catapultas, mandrones, trampas y otras máquinas de maravillosa eficiencia que no son de uso general. En resumidas cuentas, puedo suministrar, en la medida en que las diversas circunstancias así lo requieran, una cantidad infinita de máquinas de ataque y defensa.

10. En tiempos de paz, creo que puedo satisfacerlo tan completamente como cualquier otro en la arquitectura, en la construcción de edificios tanto públicos como privados, y en la conducción del agua de un lugar a otro.

11. También puedo ejecutar esculturas en mármol, bronce o arcilla, y pinturas, en lo cual mi trabajo aguanta la comparación con el de cualquier otro, quienquiera que sea.

12. Es más: me comprometo a llevar a cabo el trabajo del caballo de bronce que habrá de darle a la auspiciosa memoria de su padre el Príncipe, y de la ilustre casa de los Sforza, gloria inmortal y honor eterno.

Y si cualquiera de las cosas anteriormente mencionadas pareciera imposible o impracticable a alguien, me ofrezco para hacer demostración de ellas en su parque o en cualquier lugar que a su Excelencia le plazca, y a usted me encomiendo con toda la humildad posible.

La carta se estima que fue escrita hacia 1483 y convenció al Duque de Sforza que contrató a Leonardo a su servicio. Para el diseñaría fiestas y espectáculos con decoraciones suntuosas, se dedicó a crear obras de arte que le valdrían el título del "Apeles florentino", un reconocimiento solo reservado para los grandes pintores, se atrevió con proyectos arquitectónicos, esculturas (no logró finalizar el famoso caballo que precisaba de 60 toneladas de bronce que desafortunadamente fueron destinadas a cañones) y dio rienda suelta a una imaginación desbordante que lo convertiría en la mente más versátil y prodigiosa de la historia.

Imagen: Retrato de Leonardo da Vinci tomado de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza la Fuente Original

martes, 15 de septiembre de 2020

"Educar": Fermín Gainza - Comienza el colegio


“Educar”

Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.

Este maravilloso poema, erróneamente atribuido a Gabriel Celaya, es obra en realidad del poeta argentino Hermano Fermin Gaínza, miembro de la Orden Lasaliana. El poema viene recogido en el libro "Casi puro rezo" (Edit. Stella - Buenos Aires - 1982). 

Desconozco el autor o título de la preciosa fotografía con el que la añorada amiga Alma libre acompañó este hermoso poema cuando hace ya años nos lo descubrió en nuestra página de facebook. 

lunes, 14 de septiembre de 2020

Bertrand Russell Vs "Blade Runner"

Todo buen cinéfilo guarda en su memoria más de una escena de Blade Runner (Ridley Scott - 1982), y no dudo que son legión los que son capaces de repetir palabra por palabra el parlamento que bajo la lluvia dice el replicante Roy Batty (Rutger Hauer) a su perseguidor Rick Deckard (Harrison Ford) momentos antes de morir. Un magnífico momento que merece la pena recordar:

"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir."

El monólogo había sido escrito para la película por David Webb y fue redondeado y mejorado por el propio Rutger Hauer la noche antes de la filmación añadiendo la que posiblemente sea su parte más poética, aquella que decía: "todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvía".

El caso es que ayer, leyendo cosillas de aquí y de allá, me encontré con un fragmento del libro "La perspectiva científica", escrito por el filósofo Bertrand Russell en 1931 que me resultó muy curioso. En sus palabras se vuelven grandiosos pequeños momentos que casi todos hemos vivido y que a veces no valoramos lo suficiente. Por su estructura me recordó de inmediato al de Roy Batty en la película y pronto tuve claro que no me haría falta ver los rayos-c  en la Puerta de Tannhäuser para haber sido testigo de otros milagros de la naturaleza, accesibles para todo aquel que "simplemente" sepa mirar. Russell dice así:

"Cuando llegue la hora de mi muerte, no sentiré haber vivido en vano. Habré visto los crepúsculos rojos de la tarde, el rocío de la mañana y la nieve brillando bajo los rayos del sol universal; habré olido la lluvia después de la sequía y habré oído el Atlántico tormentoso batir contra las costas graníticas de Cornualles"

Imagen: 
Bertrand Russell. Tomada de Wikimedia Commons. Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bertrand_Russell_cropped.jpg

domingo, 13 de septiembre de 2020

"En paz" - Amado Nervo


Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

El poema "En paz" es obra del poeta mexicano Amado Nervo

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Amado_Nervo#/media/File:Amado_nervo_el_grafico.jpg

"In the Ghetto": A medio camino entre Elvis y "El principe Gitano"

Dice la canción:

"Mientras la nieve cae, una fría y gris mañana en Chicago un pobre bebe está naciendo en el ghetto. Y su madre llora, porque si hay una cosa que ella no necesita es otra boca hambrienta que alimentar en el ghetto. 

Gente, ¿no lo entendéis? El niño necesita que le echen una mano o crecerá para ser un hombre furioso algún día. Échanos un vistazo a ti y a mí, ¿estamos demasiado ciegos para ver o simplemente giramos la cabeza y miramos hacia otro lado? 

Mientras el mundo gira, un pequeño niño hambriento y moqueando juega en la calle mientras el frío viento sopla en el ghetto.  Y su hambre le quema, así que empieza a vagar por las calles en la noche y aprende a robar y aprende a luchar en el ghetto. 

Entonces, en una noche de desesperación el joven chico rompe con todo. Compra una pistola, roba un coche, trata de escapar pero no llega lejos. Y su madre llora. 

Mientras la multitud se reúne alrededor, un joven hombre furioso se desvanece en la calle con una pistola en la mano, en el ghetto. Y mientras su joven hijo muere, en una fría y gris mañana de Chicago otro pobre bebe nace en el ghetto. 

Y su madre llora....

La canción fue escrita por Mac Davis y es uno de los títulos más recordados de la etapa de madurez de Elvis Presley. Fue en 1969 cuando la incluyó en su álbum "From Elvis in Memphis" resultando un éxito inmediato. La canción, que por ese mensaje de la historia repetida interminablemente para los desfavorecidos se llamó en principio "Circulo vicioso", se hizo tremendamente popular en España, más allá de por el propio Elvis, por el cantante conocido como "El Principe Gitano" (Enrique Castellón Vargas), un magnífico cantante (recientemente fallecido por el dichosos coronavirus) que ha sido injustamente tratado por su singular decisión de cantar este tema, con el mismo "inglés inventao" con el que muchos de nosotros tarereamos otras canciones continuamente. Ahora, leyendo la traducción de la letra pienso en las posibles motivaciones del cantante. Para él, nacido en el seno de una familia gitana dedicada a la venta ambulante y tratos de ganado, seguramente la letra de la canción tenía mucho más significado que para todos los demás; no hacía falta que las palabras fueran diáfanas para trasladar el dolor de una comunidad, la gitana, que siempre lo ha tenido difícil. Si ya no entendíamos sus demandas cuando nos las decían en castellano, que más da que nos las cantaran de esa forma tan singular, de que nos hicieran ver que no hace falta ir hasta Chicago, que también cerca de nosotros, en aquel entonces y todavía hoy, sigue habiendo ghettos donde las madres continúan llorando por hijos que se ven empujados a una vida que nadie desea. La pobreza es lo que tiene...


La fotografía es de una familia irlandesa en 1901, obra de la Sra. Charles O'Connor.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons. Dominio Público (CC0). Enlazamos la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Dublin_Slum_dwellers_1901_cropped.jpg

sábado, 12 de septiembre de 2020

Las ardientes clases de "francés" de Carole Lombard

 “Vivo según un código de hombres diseñado para encajar en un mundo de hombres. Sin embargo, nunca olvido que el primer deber de una mujer es elegir el color de labios apropiado”

Y es que Carole Lombard sabía muy bien como darle un toque de color, no solo a sus labios, sino también a la vida, que aunque fue corta, -murió en un trágico accidente de aviación con solo 33 años- supo vivirla intensamente. La Lombard era una maravillosa actriz de apariencia sofisticada, elegante y glamurosa, pero también es cierto que al más puro estilo de Ava Gardner era extrovertida, descarada y ciertamente deslenguada, hasta el punto de dejar callado a un camionero cuando quisiera. Sobre esto hay una anécdota muy curiosa que cuenta Anita Loos en su libro "Adiós a Hollywood con un beso":

"Recuerdo una ocasión cuando Carole paseaba por una calle y el conductor de un camión que pasaba se ofreció a llevarla. Carole aceptó, y como el conductor era un hombre de compañía agradable, fue con él todo el camino hasta Bakersfield. Muy pronto el joven se dio cuenta de que llevaba un ángel a su lado. "Sabes una cosa, nena?" - dijo vacilante. "Me recuerdas a Carole Lombard". "Si me comparas con esa furcia barata, me bajaré de tu camión" exclamó Carole enfurecida. Y el conductor le pidió disculpas"

Era una mujer fantástica pero parecía carecer de sentido del pudor, al menos eso cuenta Kenneth Anger en su libro "Hollywood Babilonia", quien se hacía eco de las palabras del ex-actor y decorador William Haines, que tras ser contratado por la Lombard para decorar su casa en 1934 contaba: “Atónito la vi desnudarse por completo, sin dejar de mirarme un segundo, ni de hablar. Nunca llevaba sostén; y a veces ni calzones.”

Una de las parejas más glamurosas de la historia del cine fue la que formó con Clark Gable. Ya se conocían de años atrás, pero el fuego se encendió en una fiesta de disfraces ofrecida en 1936 por el millonario John Hay Whitney. Los asistentes a la fiesta debían ir vestidos necesariamente de blanco, y Lady Lombard siempre dispuesta a jugar con cada situación se presentó en la fiesta en una ambulancia blanca, vestida con un camisón blanco, e hizo que unos enfermeros la llevaran en camilla hasta el centro de la pista de baile. Una entrada sin duda espectacular y humorística. Esa noche no dejo de bailar con Clark Gable, con el que terminaría casándose en 1939.

Se decía de Lombard que tenía pocos filtros a la hora de pensar lo que decía, lo que casaba mal con esa tendencia suya de buscar un puntito de humor en todo; puede que por eso mismo, cuando volvía de su luna de miel con Clark Gable le dijo a un periodista que le preguntaba por el viaje con su nuevo esposo:  “Es un gran amante en el cine, pero un desastre en la cama.”

La que al parecer sí que tenía recursos suficientes en la cama, según contaba la cotilla de Anita Loos en el libro ya citado era la Lombard: 

"Ahora se puede decir que Clark (Gable) requería asistencia para estar a la altura de su apariencia viril y que Carole (Lombard) era la esposa para dársela. Un día, en una fiesta solo para mujeres, Carole nos explicó un incidente: se había hecho amiga de las demás que merodeaban por el cuartel de los músicos, y una de ellas le había contado uno de sus secretos profesionales, conocido por el misterioso nombre de "francés de peppermint". Se necesitaban diez centavos de esencia de peppermint que se utilizaban sin diluir, como enjuague bucal antes de una cita. Carole siguió las instrucciones y, al entrar una noche a su dormitorio, encontró a Clark profundamente dormido. Ello le dio una idea. ¿Por qué no añadir un elemento de sorpresa a la innovación que suponía la esencia de menta? Sin despertar a Clark, siguió adelante con toda suavidad, lo que hizo que su héroe, sorprendido por el repentino ardor provocado por el peppermint, saltara de la cama y se dislocara un tobillo"

Si alguien busca nuevas experiencias y se decide a probar el truco, que siempre hay personas exploradoras y temerarias, y termina con un tobillo dislocado o ardientemente afectado por sofocantes efectos secundarios, no nos hacemos responsables .


Fuentes: A partir de:
1.- Las anécdotas del Libro de Anita Loos se recogen en el libro "Regreso a la casa de citas" de Lluis Bonet Mojica.
3.- Hollywood Babilonia - Kenneth Anger

Imágenes: Todas cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlace a fuentes originales:
1.- https://www.doctormacro.com/Images/Lombard,%20Carole/Annex/Annex%20-%20Lombard,%20Carole_06.jpg
2.- https://www.doctormacro.com/Images/Lombard,%20Carole/Annex/Annex%20-%20Lombard,%20Carole%20(To%20Be%20or%20Not%20to%20Be)_02.jpg
3.- https://www.doctormacro.com/Images/Lombard,%20Carole/Annex/Annex%20-%20Lombard,%20Carole%20(No%20Man%20of%20Her%20Own)_04.jpg

viernes, 11 de septiembre de 2020

Las otras pasiones de Goya


 "En dos cosas era mi amo incorregible: en su afición a los toros y en su afición a las hijas de Eva"

Así se expresaba, Antonio Trueba, criado de nuestro  admirado Francisco de Goya y Lucientes. El pintor, que dedicó decenas de grabados al mundo del toro, tenía, a parte de otros motivos, una tendencia muy personal a recoger parte de sus recuerdos taurinos en todas aquellas obras, un afán que mantenía incluso a edad ya avanzada, no en vano, Goya en su juventud había sido maletilla y novillero, habiendo recorrido gran parte de Andalucía enrolado en una cuadrilla; de hecho no dudó en autorretratarse, vestido de torero y con el capote en la mano en la obra titulada "La novillada" (Museo del Prado). Más inesperada es su relación con las faldas, pues más allá de su más que probable romance con la Duquesa de Alba y ese espectacular desnudo de "La maja" (Pepita Tudó) en el que por primera vez en la historia de la pintura aparece el vello púbico de la mujer, Goya debía ser un hombre ciertamente apasionado. Se cuenta que encontrándose Goya en su estancia en Roma, donde viajó por sus propios medios para estudiar los clásicos, se enamoró perdidamente de una jovencita. Con sus veintipocos años el hecho de que su severo padre la encerrara en un convento para ponerla a salvo de sus anhelos, no supusieron un obstáculo definitivo para el joven pintor, quien sin encomendarse a Dios ni al diablo se introdujo de noche en el convento con la intención de raptar a su amada. No tuvo suerte y descubierto en el intento fue retenido por las monjas. En las primeras biografías del pintor se dice que este incidente motivó que "solamente" fuera expulsado de Roma tras la intercesión del embajador de España en la Santa Sede. 

En la fotografía podemos ver una ilustración de la revista "Blanco y Negro" (nº 847) titulada "Una modelo de Goya", obra de Enrique Esteván (con v).

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:1907-07-27,_Blanco_y_Negro,_Una_modelo_de_Goya,_Enrique_Estevan.jpg

jueves, 10 de septiembre de 2020

La muerte de Humphrey Bogart

"Era uno de los mejores tipos que he conocido en mi vida. Iba directo al grano. Nada de quizá. Sí o no. Le gustaba beber. Bebía. Le gustaba navegar. Navegaba. Era un actor. Era feliz y estaba orgulloso de ser actor"

Así recordaba Katharine Hepburn a Bogart, su compañero en "La reina de Africa". El último trabajo cinematográfico del actor fue "Más dura será la caida" (The harder they fall - 1956), una sensacional película sobre el sórdido mundo del boxeo y la corrupción que le rodea, dirigida por Mark Robson. Bogie ya estaba gravemente enfermo durante su filmación, aunque al comenzar todavía no lo sabía. Se cuenta que solía llegar tarde al rodaje, cosa que nunca antes le había ocurrido y que se mostraba extrañamente impaciente y enojado, discutía con el director por nimiedades y se marchaba a su camerino refunfuñando. Su tos era muy persistente y podía llegar a tener accesos de hasta medía hora. Mostraba serias dificultades para comer y su carácter se había vuelto un tanto irascible. Ante este anómalo estado de salud le convencieron para que fuera al médico, enterándose semanas más tarde que sufría un cáncer de esófago. La cosa era realmente sería y en febrero de 1956 era operado en un Hospital de Washington, lo que terminó de desatar miles de rumores en la prensa sobre su supuesta muerte. La cosa llegó a tal extremo que el propio Bogart, ayudándose de su amigo, el periodista Joe Hyams, hizo llegar una carta a los medios, cargada de ironía y humor negro, como no podía ser de otra manera en un tipo como él:

"He leído que me habían extirpado los dos pulmones; que no iba a vivir media hora más; que estaba luchando a vida o muerte en un hospital de Hollywood que no existe; que mi corazón se ha parado y lo han sustituido por la vieja bomba de una difunta gasolinera de Standard Oil. Que voy camino de casi todos los cementerios imaginables de aquí al río Mississippi, incluidos varios en los que estoy seguro de que sólo admiten perros. Todo lo cual disgusta a mis amigos, por no decir nada de las compañías de seguros... Tuve un pequeño tumor maligno en el esófago. Para evitar que algunos de ustedes tengan que acudir al departamento de documentación, les diré que se trata del tubo que une la garganta con el estómago. La operación para extirpar el tumor fue un éxito, aunque durante algún tiempo no se supo si quien iba a sobrevivir era el tumor o yo... Como dicen en Washington, ahora soy mejor persona que nunca, y todo lo que necesito son unos 15 kilos de peso que, no me cabe la menor duda, algunos de ustedes podrían prestarme. Tal vez se pueda poner en marcha algo así como un Banco de Peso para Bogart..., y les aseguro que no pienso poner reparos en cuanto a las partes de sus anatomías de donde proceda..."

Pero la operación no fue tan exitosa como Bogart aseguraba y su deterioro se fue acelerando en los meses siguientes. Lauren Bacall organizaba visitas en las que solo un escogido grupo de amigos podían ir a verlo. Hay quien, como el periodista Alistar Cooke lo describía como "un esqueleto jovial". En sus últimos momentos lo bajaban en silla de ruedas a la sala en la que recibía a sus amigos, con un whisky muy aguado y un cigarrillo entre los dedos. A pesar de la gravedad de la situación todavía realizaba grandes esfuerzos por intentar mostrarse tranquilo y divertido, aunque no tuviera mucho éxito en esta su última actuación; incluso ironizaba con su enfermedad y aseguraba que "Nunca debería haber cambiado el Whisky escoces por los Martinis".

Murió el 14 de enero de 1957, con 57 años, y tras su funeral, John Huston, uno de los grandes directores de cine de Hollywood y amigo suyo tras varias películas juntos, vestido de riguroso luto, decía de él:

“Con los años aquilataba mejor la dignidad de su profesión, la de actor, no la de astro de la pantalla. Nunca se tomó demasiado en serio él mismo; pero a su trabajo si y con enorme seriedad. Contemplaba la figura un tanto chabacana de Bogart, la estrella, con divertido cinismo, pero por Bogart, el actor, sentía un profundo respeto. Poseía el don más grande que puede tener un hombre: talento. El mundo entero llegó a reconocerlo… consiguió de la vida todo lo que pidió y aún más. No tenemos motivos para compadecerlo; sí a nosotros por haberlo perdido. Nadie podrá reemplazarlo.”

Se cuenta que Lauren Bacall dejó en su ataúd un silbato de oro y se despidió de él diciéndole de nuevo, como cuando empezó todo en "Tener y no tener": "Si me necesitas solo tienes que silbar"

Curiosamente esta superestrella de Hollywood, estaba muy alejado del arquetipo de galán de cine. En realidad el mito era bajito, tanto como para verse obligado a llevar plataformas en Casablanca para dar la talla ante la largirucha Ingrid Bergman, más bien feote, casi calvo (llevaba peluquín), su voz era áspera y resacosa y en no pocas ocasiones presentaba aspecto de no cuidarse mucho. Y a pesar de todo ello logró ser una de las personalidades de Hollywood más recordadas y admiradas de todos los tiempos...y gracias al cine, en vez de París, como él decía a la Bergman, siempre nos quedaran sus películas, para verlas una y otra vez.

Imágenes: Cortesía de la estupenda página "Doctor Macro":
https://www.doctormacro.com/Movie%20Star%20Pages/Bogart,%20Humphrey.htm

miércoles, 9 de septiembre de 2020

El fastuoso funeral de la mosca de Virgilio


Virgilio, el famoso poeta romano autor de obras como la "Eneida" o las "Geórgicas", gastó una importante suma de dinero en el entierro de una mosca que según decía él había sido su fiel mascota durante años. El cortejo fue acompañado por más de cincuenta músicos, plañideras que lloraban sonoramente la pérdida, el cadáver fue envuelto en un sudario por el propio poeta y convenientemente depositado en un pequeño mausoleo construido para recoger los restos en medio de las tierras propiedad de Virgilio. En el lugar no faltaba ni tan siquiera la pequeña lápida en la que se recogía este epitafio: 

"MVSCA. Sit tibi vrna levis et molliter ossa quiescant" o lo que es lo mismo "Mosca, Séate leve esta urna y descansen en ella tus huesos". En honor y recuerdo de la difunta mascota se sirvieron los más exquisitos vinos y manjares, el propio Virgilio recito algunos sentidos poemas y no faltaron los discursos laudatorios por parte de otros intelectuales romanos amigos del poeta.

Todo parece una insensatez y sin embargo era un plan perfectamente diseñado por el poeta. Al morir Julio Cesar, se formó un segundo triunvirato entre Marco Antonio, Octavio y Lépido. Entre sus planes inmediatos figuraba el emitir un decreto a raíz del cual serían expropiables todas las tierras de los terratenientes para poder repartirlas entre los sufridos soldados de las legiones una vez se licenciaran. Solo se exceptuarían aquellos terrenos en los que hubiera tumbas (no se decía que tuviera que ser de personas), situación que las convertía en terrenos sagrados.

Virgilio, gracias a su posición de prestigio, logró tener acceso a aquella información con tiempo suficiente antes de su publicación, por lo que viendo en peligro todas sus tierras se apresuró para preparar el entierro público y notorio de su querida "Mosca" (así la llamaba). Por supuesto, quedaba descartada una ceremonia privada, era preciso que todo el mundo supiera de la existencia de aquella tumba de un ser tan querido en sus tierras, las mismas que ahora pasaban a ser sagradas y estaban a salvo de cualquier expropiación. La cosa "mosquea" a cualquiera, pero parece que el plan surtió los efectos deseados. Como decía Obelix: "Están locos estos romanos", o quizás no....

En la foto se puede ver un busto de Virgilio del siglo I, que actualmente se expone en el Parco della Grotta di Posillipo en Nápoles.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons. Dominio Público (CC0). Se enlaza fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Parco_della_Grotta_di_Posillipo5_(crop).jpg

martes, 8 de septiembre de 2020

Ben Turpin: El bizco de oro del cine mudo


No son pocos los actores que han logrado la fama a pesar de su estrabismo; a veces ligero y casi imperceptible como en los casos de  Rusell Crowe, Denzel Washington, Ryan Gosling o el inmortal Christopher Lambert o en féminas como Demmi Moore, Barbara Streisand e incluso nuestra Penélope;  y a veces algo más palpable como ocurre con Forest Whitaker o el bizarro Marty Feldman; pero de quien queríamos hablar es de otro actor hoy un tanto olvidado; y es que en los albores del cine tuvo su tiempo de gloria un cómico que hizo de su bizquera toda una seña de identidad y ese no es otro que Ben Turpin, una estrella de las disparatadas comedias de aquellos años que asociaba su éxito de forma tan directa con su rebelde globo ocular que, al más puro estilo de Betty Grable con sus piernas, tenía asegurada su bizquera por 25.000 dólares de la época en la casa Lloyds's

Tanto le preocupaba perder esta singularidad que sufría desde un accidente en su infancia, que si en alguna ocasión recibía algún golpe inesperado lo primero que hacía era correr a mirarse en un espejo para comprobar que su ojo seguía negándose a mirar directamente al frente. Empezó en el cine antes que Chaplin, que le robaría gran parte de su fama, pero con el que también compartió más de un título durante su periodo con Mack Sennett. Suyos fueron los primeros tartazos del cine mudo -con una pizca de maldad casi se puede decir que donde ponía el ojo ponía la tarta-, ayudó como el que más al desarrollo del slapstick con sus enredos, sus policías locos y aquellas caídas imposibles que siempre provocaban la risa del público. Ben Turpin era todo un experto en estas lides y mantenía que de entre las múltiples formas en las que era capaz de caer, la que más éxitos le había dado era la que el denominaba "la 108" en la que caía hacia atrás.  Y a pesar del relativo olvido que sufre, no le fue mal en la época dorada de los cómicos, junto a Chaplin, Keaton, Lloyd, Arbuckle y tantos otros; de hecho, solía presentarse diciendo: "Soy Ben Turpin y ganó tres mil dólares a la semana". Creo que, a muchos trabajadores de hoy en día, cien años después, le proponen un sueldo así y puede que hasta quedaran “felizmente” bizcos de la impresión. 



Imégenes: Tomadas de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0). Enlazamos fuentes origianles:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ben_Turpin,_silent_comedy_actor_(SAYRE_1022).jpg

lunes, 7 de septiembre de 2020

Marlene Dietrich: De profesión "serruchista"


Antes de convertirse en todo un mito del cine y la canción, Marlene Dietrich estuvo a punto de ser una reputada violinista. Marlene (unión del inicio y final sus dos nombres originales MARie MagdaLENE Dietrich) aprendió en su juventud a tocar el piano, el violín y el laúd. Con el violín demostraba unas dotes más que notables que le llevaron a ver reconocido su talento por parte del mundillo musical, un ejemplo sería Giuseppe Becce el Director de la Orquesta Cinematografíca de Berlín. Llegó a tocar en alguna orquesta, pero fue prontamente despedida; el hecho de ser la única mujer, su afán por presumir de piernas y una sexualidad desbordante ya en su juventud, no propiciaba la concentración del resto de músicos. Mas tarde una lesión en los tendones de su mano derecha truncó su carrera musical y la llevó por los caminos de la canción, el cabaret y el cine. Ella lo resumía en una frase: "El violín es el símbolo de mi sueño roto".

No obstante, con el tiempo, en sus espectáculos musicales o en sus veladas para animar a las tropas durante la Segunda Guerra Mundial  no dudaba en echar mano de su violín y no era extraño que incluso, en un alarde de virtuosismo acompañara sus canciones mientras tocaba "la sierra musical" (un serrucho en definitiva) que frotaba como un violín, tal y como se puede ver en la foto de la actriz que abre esta entrada, datada en 1927 en "Café Electrik", siendo fácil encontrar muchas otras tocando el violín o el serrucho ya siendo una estrella del cine. En definitiva,  Marlene Dietrich, aparte de actriz y cantante de éxito fue una violinista y "serruchista" frustrada. Como decía la canción: "Sorpresas te da la vida..."

Imagen: Tomada de Pinterest. No muestra noticia de derechos y por la antigüedad se presume libre de ellos. Se enlaza fuente original: https://www.pinterest.es/pin/615656211544549879/

domingo, 6 de septiembre de 2020

La belleza en "Un mundo feliz" - Aldous Huxley


—«A veces un millar de instrumentos sonoros zumban en mis oídos; otras veces son voces…»
El rostro del Salvaje se iluminó con súbito placer.
—¿También usted lo ha leído? —preguntó—. Yo creía que aquí, en Inglaterra, nadie conocía este libro.
—Casi nadie. Yo soy uno de los poquísimos. Está prohibido, ¿comprende? Pero como yo soy quien hace las leyes, también puedo quebrantarlas. Con impunidad, Mr. Marx —agregó, volviéndose hacia Bernard—, cosa que me temo usted no pueda hacer.
Bernard se hundió todavía más en su desdicha.
—Pero, ¿por qué está prohibido? —preguntó el Salvaje.
En la excitación que le producía el hecho de conocer a un hombre que había leído a Shakespeare, había olvidado momentáneamente todo lo demás.
El Interventor se encogió de hombros.
—Porque es antiguo; ésta es la razón principal. Aquí las cosas antiguas no nos son útiles.
—¿Aunque sean bellas?
—Especialmente cuando son bellas. La belleza ejerce una atracción, y nosotros no queremos que la gente se sienta atraída por cosas antiguas. Queremos que les gusten las nuevas.
—¡Pero si las nuevas son horribles, estúpidas! ¡Esas películas en las que sólo salen helicópteros y el público siente cómo los actores se besan! —John hizo una mueca—. «¡Cabrones y monos!».
Sólo en estas palabras de Otelo encontraba el vehículo adecuado para expresar su desprecio y su odio.
—En todo caso, animales inofensivos —murmuró el Interventor, a modo de paréntesis.
—¿Por qué, en lugar de esto, no les permite leer Otelo?
—Ya se lo he dicho: es antiguo. Además, no lo entenderían. 
(...)
—¿Por qué no?
—Porque nuestro mundo no es el mundo de Otelo. No se pueden fabricar coches sin acero; y no se pueden crear tragedias sin inestabilidad social. Actualmente el mundo es estable. La gente es feliz; tiene lo que desea, y nunca desea lo que no puede obtener. Está a gusto; está a salvo; nunca está enferma; no teme la muerte; ignora la pasión y la vejez; no hay padres ni madres que estorben; no hay esposas, ni hijos, ni amores excesivamente fuertes. Nuestros hombres están condicionados de modo que apenas pueden obrar de otro modo que como deben obrar. Y si algo marcha mal, siempre queda el soma. El soma que usted arroja por la ventana en nombre de la libertad, Mr. Salvaje. ¡La libertad! —El Interventor soltó una carcajada—. ¡Suponer que los Deltas pueden saber lo que es la libertad! ¡Y que puedan entender Otelo! Pero, ¡muchacho!

El fragmento pertenece a "Un mundo feliz" (Brave new world - 1932) obra distópica de Aldous Huxley.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0).- Enlazamos fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Aldous_Huxley_-_photo_Henri_Manuel.jpg

sábado, 5 de septiembre de 2020

René Laënnec y el pudoroso origen del Estetoscopio

Hace unos días contábamos como los guantes de látex habían tenido su origen en una historia de amor, hoy contaremos el del estetoscopio que lo tiene más bien en una historia de pudor. 

En 1816 René Laënnec estaba considerado como uno de los grandes clínicos respiratorios de una época en la que, para auscultar a los pacientes y escuchar con claridad los latidos del corazón y el funcionamiento pulmonar se pegaba directamente el oído al cuerpo del enfermo,  colocando  a veces, como única separación, un delicado pañuelo de seda para evitar el contacto directo. Laënnec era muy tímido y respetuoso con las personas a las que tenía que atender y en cierta ocasión,  se vio en la necesidad de auscultar a una mujer obesa y de voluminoso pecho que hacía de la exploración una tarea ciertamente vergonzante para ella y compleja para el pudoroso médico. 

Laënnec que ya había estado meditando sobre como los niños jugaban con ramas de árbol y mientras uno rascaba un extremo el otro escuchaba el sonido amplificado en el otro, se decidió en aquel instante a enrollar su cuaderno de notas y aplicar un extremo del cilindro resultante al pecho de la paciente y el otro a su oído, comprobando que podía oír el corazón "de una manera más clara y más distinta de lo que jamás había escuchado mediante la aplicación del oído desnudo". De esta manera salvó Laënnec el difícil trance y de propina dio carta de nacimiento al estetóscopio (del griego stethos = pecho, corazón y skopeu = observar), un instrumento que pronto fue evolucionando hacia cilindros huecos de madera de cedro o ébano que utilizó y difundió el propio Laënnec y de ahí hasta los actuales, constituyendo toda una revolución para la exploración y la ciencia médica.

El cuadro de la imagen se titula: "Laënnec examina a un paciente tísico con un estetoscopio delante de sus alumnos en el Hospital Necker" y es obra de Théobald Chartran.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons. Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Laennec_-_Th%C3%A9obald_Chartran.jpg

viernes, 4 de septiembre de 2020

El personaje de Unamuno que se rebela a su autor en "Niebla"

“Y esta mi vida, ¿es novela, es nivola o qué es? Todo esto que me pasa y que les pasa a los que me rodean, ¿es realidad o es ficción? ¿No es acaso todo esto un sueño de Dios o de quien sea, que se desvanecerá en cuanto Él despierte, y por eso le rezamos y elevamos a Él cánticos e himnos, para adormecerle, para cunar su sueño? ¿No es acaso la liturgia toda de todas las religiones un modo de brezar el sueño de Dios y que no despierte y deje de soñarnos?”

El fragmento pertenece a "Niebla" (1907), novela de Miguel de Unamuno, en la que curiosamente el personaje central, Augusto Pérez, que con sus problemas existenciales y sus cuitas, visita al propio autor de la obra, a Unamuno, que se convierte así en personaje, y ve como su creación le interpela así en la misma obra:

“No quiere usted dejarme ser yo, salir de la niebla, vivir, vivir, vivir, verme, oírme, tocarme, sentirme, dolerme, serme: ¿conque no quiere? ¿conque he de morir ente de ficción? Pues bien, mi señor creador don Miguel, también usted se morirá, también usted, y se volverá a la nada de que salió… ¡Dios dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá, aunque no lo quiera; se morirá usted y se morirán todos los que lean esta historia, todos, todos, todos sin quedar ni uno!”

El retrato de Unamuno (1930) es obra de Juan de Echevarría y se expone en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons. Dominio Público (CC0). Se enlaza la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Portraits_of_Miguel_de_Unamuno#/media/File:Juan_de_Echevarr%C3%ADa_Unamuno_MNCARS.jpg

jueves, 3 de septiembre de 2020

De las Musas a la Soledad, pasando por las Tres Gracias


Hay una anécdota simpática sobre un escultor, que donde la leo identifican con Rodin pero que dudo muchísimo que sea realmente el protagonista, que servirá al menos para traer por aquí a las "Las tres gracias": la belleza, el encanto y la alegría, representadas por las tres damiselas conocidas por Eufrósine, Aglaya y Thalia, las hijas de Zeus y la ninfa Eurínome, que inspiraron el maravilloso grupo escultórico de Antonio Canova que encabeza esta entrada.

La anécdota cuenta que un escultor, al que no daremos nombre, hizo nueve esculturas de mujer, todas de tamaño similar pero con posturas o gestos totalmente diferentes. Un amigo suyo al ver el grupo finalizado le preguntó qué representaban y el escultor le dijo que eran "Las nueve musas": Calíope musa de la poesía, Clío de la historia, Euterpe de la música, Erato de la poesía lírica, Melpómene de la tragedia, Polimnia de la retórica, Talía de la comedía, Terpsícore de la danza y Urania, musa de la astronomía. El escultor hubiese deseado vender el grupo al completo pero al no encontrar comprador, aceptó a regañadientes la venta de dos de aquellas esculturas y desde ese mismo momento pasó a denominar al grupo restante como "Los siete pecados capitales". Por mucha palabrería que le echó al asunto no logro venderlas todas y de nuevo tuvo que aceptar vender dos de las piezas por separado y como un artista ha de tener recursos no encontró problema alguno en intentar vender el grupo como "Los cinco sentidos". Falto de suerte y con la cartera vacía solo pudo colocar una de las obras, que convirtió a las restantes  en "Las cuatro estaciones",  un grupo que no duró ni un verano juntas, pues cuando de nuevo el escultor se vio en la necesidad de vender otra de las obras hubo de rebautizar el grupo como "Las tres gracias". Ni por esas logró vender el lote, que solo iba colocando pieza a pieza y con mucho trabajo. De este modo tras vender una nueva escultura se quedó con las que pasaron a ser "La noche y el día" y cuando vendió una de las obras de la pareja, se quedó con una única talla que paso a llamar "La soledad". Tampoco ella duró. Desde ese día las musas nunca más volvieron a visitarle.

Suena a chistecillo antiguo, pero no cabe duda de que sirve a la perfección para ilustrar esa habilidad que tienen muchos artistas para buscar una razón de ser para sus obras, a veces con disquisiciones casi de tipo filosófico o metafísico que obligan a los aficionados al arte a fruncir el ceño mientras que escrutan la obra a la búsqueda de aquella elaborada explicación que dio el sesudo artista.

Del grupo de "Las tres Gracias" de Canova existen dos copias, una en el Hermitage y otra que muestran por temporadas en el Victoria & Albert Museum o las Galerías Nacionales de Escocia.

Imagen: Tomada de Wikimedia Commons. Licencia (CC BY-SA 3.0). Enlazamos la fuente original:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Le_tre_Grazie.jpg

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Errol Flynn, un pedigüeño de narices

 “Tengo la intención de vivir la primera mitad de mi vida. No me importa el resto”

Y parece que Errol Flynn lo decía muy en serio. Como su mayor talento era vivir deprisa (y hay quien dice que tocar el piano) murió a los cincuenta años dejando un cadáver que parecía tener muchos años más.

Pero eso de que Errol Flynn era todo un personaje en la vida real, amigo de juergas y francachelas sin fin es algo ya sabido. Lo es menos su afición a disfrazarse. Era tal la fama de Errol Flynn por aquellos años que al actor le resultaba prácticamente imposible pasar inadvertido entre la gente, de este modo solía llevar siempre en su equipaje un par de narices postizas, según él, el complemento ideal y esencial para una buena transformación, y añadía que una buena nariz postiza, bien hecha y bien colocada, produce un cambio total en la personalidad y fisonomía de una persona haciéndola irreconocible. Así, cuando quería disfrutar de la vida normal y convertirse por unas horas en un ser anónimo para tomarse una cerveza despreocupadamente en cualquier bar o sentarse en una terraza a ver la vida pasar, solo tenía que cambiar algo sus ropas y colocarse uno de aquellos apéndices nasales que en tanta estima tenía.

Pero su afición por los disfraces no consistía tan solo en el hecho de resultar ocasionalmente "un hombre a una nariz pegado"; en cierta ocasión, cuando llevaba alguna copa de más, algo no muy extraño en él, se apostó una cena con John Barrymore (otro amigo del zumo de uva) a ver cual de los dos conseguía más monedas haciendo de mendigo. Se maquillaron a conciencia, se pusieron ropas viejas y raídas hasta parecer verdaderos vagabundos sin recursos y se marcharon a los lugares habituales donde se colocaban los pedigüeños. La sorpresa para ambos fue que no llegaron a recibir ni una sola moneda. Cuando los verdaderos vagabundos, que suelen tener los lugares donde se colocan a pedir ya acordados y repartidos entre ellos tras duras disputas, vieron llegar dos nuevos competidores y además desconocidos para ellos, los echaron del lugar casi a patadas... Y es que a veces es más complicado conseguir un papel de vagabundo que el de "Robin de los bosques".....


Imagen: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro. Enlace a la fuente original:
https://www.doctormacro.com/Images/Flynn,%20Errol/Annex/NRFPT/Annex%20-%20Flynn,%20Errol_NRFPT_11.jpg

martes, 1 de septiembre de 2020

La Venus Victrix (Borghese) de Antonio Canova


Una de las obras maestras del gran escultor Antonio Canova es sin duda el notable retrato que hizo de Paulina Bonaparte, la hermana de Napoleón, conocida como Venus Borghese (1804-1808). En esta escultura la modelo se muestra atrevidamente desnuda lo que suscitó muchos comentarios. Al respecto hubo quien le preguntó a Paulina como había podido posar sin ropas ante el artista, a lo que esta contestó con naturalidad y total desenfado:

"Había una buena estufa en el estudio…"

La escultura se presenta como una Venus Victoriosa (Venus Victrix). En realidad Canova sugirió inicialmente representarla como Diana, la diosa de la caza, pero fue la propia Paulina la que insistió en ser mostrada como Venus, la diosa del amor, algo que parece justificado dada la fama que llegó a adquirir en Roma. Paulina tenía 25 años cuando el escultor empezó el trabajo en un único bloque de mármol de Carrara y a modo de diosa, la presentó reclinada sobre un diván, indolente, extendiendo la pierna derecha sobre la que reposa la izquierda y sosteniendo la manzana del Juicio de Paris en su mano izquierda como atributo normal de la diosa, mientras parece dirigir su altiva mirada hacia el espectador. No es como otros retratos alegóricos del autor, una obra muy idealista, pero aunque hace referencia al arte antiguo, muestra un naturalismo típico del siglo XIX. Debido a la notoriedad de Paulina, su marido el príncipe Camillo Borghese, y autor del encargo, mantuvo la escultura oculta a los ojos del público, y en raros casos permitía su visión y siempre bajo la tenue luz de una antorcha. De cualquier manera, el trabajo fue muy bien recibido y se considera una de las obras maestras de Canova.  La obra se expone en la Galleria Borghese de Roma.


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