lunes, 15 de febrero de 2021

Al Pacino, las mujeres y el Oscar


Al Pacino es uno de los grandes actores de su generación. Durante su carrera ha acumulado la nada despreciable suma de ocho nominaciones al Oscar, pero tan solo logró llevarse el premio en una ocasión cuando en realidad lo hubiera merecido con creces por la trilogía de "El padrino", por "Serpico" (foto de cabecera), "Tarde de Perros" o "El precio del poder". El Oscar le llegó en 1993 y tras recibir el premio le ocurrió una divertida anécdota que nos cuenta el mismo:  

"Cuando gané el Oscar, yo estaba en shock y también abrumado por todo lo que pasaba. Entonces cogí un ascensor que iba hacia abajo con un montón de gente, todos muy juntos, como sardinas enlatadas. Y yo llevaba mi Oscar conmigo. Entonces una actriz muy conocida que estaba justo delante de mi en el ascensor que estaba bajando, comenzó a retorcerse un poco. Y entonces me di cuenta de que la cabeza de mi Oscar estaba en su... le estaba tocando a ella por detrás. Ya sabes... Y yo pensé... ¡Oh Señor! ¡esto es muy extraño! Retiré mi Oscar. Lo llevé hacia atrás. Y entonces me incliné un poco hacia delante, al oído de ella, y le dije: "perdona, eso no era yo, era mi Oscar".

Por supuesto el Oscar fue por "Esencia de Mujer", un título que sabida la anécdota no deja de tener su miga. Gracias a Dios que no se le ocurrió empezar a hablar con su Oscar y repetir en el ascensor aquel pequeño monólogo que soltaba en la película como el Coronel Frank Slade:

“Mujeres, ¡hum! que puedo decir. Dios debía ser un jodido genio. El pelo, dicen que el pelo lo es todo. ¿Alguna vez has enterrado la nariz en un monte de rizos y has querido dormirte para siempre?. Sus labios cuando han tocado los tuyos es como ese primer trago de vino después de haber cruzado el desierto. Las tetas. ¡buf!, grandes, pequeñas, los pezones mirándote como si fueran reflectores secretos. Y las piernas, no importa si son columnas griegas o vulgares palos de escoba. Lo que hay entre ellas es el pasaporte al cielo. Necesito otra copa.” 

Y al finalizar soltara uno de aquellos sonoros "¡Juaaaaah!" que tanto usaba en la película. Ya sabéis que él, en la película, aconsejaba que ante la duda....

Al Pacino contando la anécdota:



Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente original

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