lunes, 10 de enero de 2022

Barbara Stanwyck: "Femme fatale" y Princesa India


“No te pido que me creas, sólo que me abraces”

Barbara Stanwyck ha sido una de las grandes de Hollywood, una actriz que gracias a su versatilidad quedaba bien en cualquier tipo de papel; podía mostrarse sumamente divertida en una comedia como "Bola de fuego" (1941 - Howard Hawks), o dar el tipo en un melodrama como "Juan Nadie" (1941 - Frank Capra) para después ganarse a pulso la vitola de una de las más convincentes damas del cine negro con obras del calibre de "Perdición" (Double Indemnity - 1944), esa joya de Billy Wilder a la que pertenece la frase y la imagen de cabecera, en la que podemos ver a la actriz en el inolvidable rol de "Phyllis Dietrichson" tendiendo sus ambiciosas redes sobre el incauto "Walter Neff" (Fred MacMurray) un hombre ya rendido a los encantos de una mujer por la que haría cualquier cosa. Con este papel Barbara Stanwyck sentaría las bases que servirían para definir el estereotipo cinematográfico de "mujer fatal", pero no fue el único personaje que dejó para la historia: Martha Ivers, Stella Dallas, Lady Eva, Sugarpuss.... .

Y el caso es que así podríamos seguir con ejemplos de cine del oeste, aventuras, musicales… Daba igual. La Stanwyck no tenía un físico espectacular, pero si una profesionalidad y recursos a prueba de bomba, además de un carisma en la pantalla que compensaban con creces la luminosidad de otras caras bonitas. Sabía que a veces el cuerpo no es todo, de hecho a veces lo consideraba un problema, quizá por eso decía de Marilyn: "Se le ha subido el cuerpo a la cabeza". Ella no tenía ese tipo de problemas.

Llegó a estar nominada en cuatro ocasiones a los premios Oscar, no consiguiéndolo en ninguna de ellas, resultando su caso una de las grandes injusticias de la historia de estos galardones cinematográficos, por mucho que en 1981 le dieran uno honorífico para tapar sus vergüenzas. En ese año, ya con los 74 cumplidos y recordando su carrera decía:

"Tenía mi trabajo, mi trabajo. La gente habla de "mi carrera", pero "carrera" es una palabra demasiado pomposa. Era un trabajo y siempre me sentí muy privilegiada de que me pagaran por hacer lo que amo hacer. Todavía tengo ganas de vivir. Me despierto deseando que llegue cada día. ¡Venga lo que venga, estoy viva! Yo existo. Yo soy parte de esto."

"Soy una vieja dura de Brooklyn. Tengo la intención de seguir actuando hasta los noventa y no necesitarán cubrirme la cara con maquillaje."

Su nombre real era Ruby Catherine Stevens y tras comenzar trabajando como telefonista y bailarina de segunda fila de las Ziegfeld Follies (imagen de la derecha), demostró una pasión tal por entrar en el mundo del espectáculo y fue tan obsesiva la dedicación a tal fin que demostró su primer marido Frank Fay, que se dice que el guion para la película "Ha nacido una estrella" de William A. Wellman está basado en su historia. Sobre el momento en el que tomó su nombre artístico decía: "No pude recordar mi nombre durante semanas. Estaba en el teatro y los oía llamar: "Señorita Stanwyck, señorita Stanwyck", y pensaba: "¿Dónde está esa dama? ¿Por qué no contesta? ¡Por crickie, soy yo!".

Con tal determinación por medrar en el mundo del cine no es de extrañar que esta actriz se currara sus papeles concienzudamente: "Mi único problema es encontrar una manera de interpretar a mi cuadragésima mujer caída de una manera diferente a mi trigésima novena".

El control sobre sus personajes era tal que no permitía que la doblaran nunca, ni tan siquiera en las escenas más peligrosas. De esta manera parece ser que en el rodaje de "La reina de Montana" (1954), llegó a sorprender a los indios Pies Negros que actuaban como extras por trabajar a su lado, codo con codo y sin artificios, llegando a ser nombrada miembro adoptivo de su tribu, a la par que le fue otorgado el título de "Princesa de las muchas victorias", en reconocimiento a todos los peligros y riesgos que fue capaz de asumir personalmente. Toda una mujer de acción:

"No soy una mujer de ayer. Soy la mujer del mañana. Si no tengo trabajo, ¿sobre qué voy a dar entrevistas?"

Sobre aquella etapa dorada del cine que le tocó vivir y protagonizar manifestaba: 

"La seguridad que tenía la estrella - Crawford, Gable, Tracy, Taylor - fue maravillosa. Dos o tres películas al año escritas para ellos por los mejores escritores. Era como bañar a un bebé y envolverlo en una manta. Estabas a salvo. Hoy alguien compra un libro o una obra de teatro y pregunta: "¿Con quién podemos ir al banco?". no "¿Quién es el adecuado para ello?" Fue un buen sistema por un tiempo, pero Hollywood hoy es como una serie de estaciones Mobil o Standard Oil alquiladas a un distribuidor."

El inimitable Frank Capra la tuvo a sus órdenes en un buen ramillete de películas, entre las que sobresale "Juan Nadie" (1941) -imagen de abajo- y de este gran director recordaba la actriz el siguiente consejo:

"Los ojos son la mejor herramienta en el cine. El Sr. Capra me enseñó eso. Claro, es bueno decir un muy buen diálogo, si puedes conseguirlo. Pero para una gran actuación cinematográfica: ¡cuidado con los ojos!"

Barbara Stanwyck murió en 1990 a la edad de 82 años. Sus últimas apariciones fueron las series de televisión "El pájaro espino" (1983) y "Los Colby" (1985).


Imágenes: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro: Fuentes: Imagen 1 - 2 -3 - 4

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