domingo, 14 de noviembre de 2021

Las supersticiones de Vittorio de Sica


Vittorio De Sica, el gran actor y director de cine italiano, era realmente supersticioso, al menos así lo cuenta su segunda esposa, la actriz española María Mercader en su libro "Mi vida con Vittorio De Sica":

"Especialmente cuando lo conocí, (Vittorio) estaba convencido de que estamos rodeados de una cantidad de influjos malignos y que debemos observar continuamente toda una serie de ritos si queremos influir en la suerte en nuestro favor. Hay gente que considera desafortunado el número trece, mientras que otros temen al diecisiete. Vittorio tenía miedo al uno y al otro. Era víctima de todas las supersticiones corrientes. La sal derramada sobre la servilleta desencadenaba en él rapidísimos gestos de conjuro: cogía cuatro o cinco pizcas y las lanzaba tras el por encima del hombro. Un sombrero en la cama provocaba en él un estado de violenta agitación. Y lo mismo podría decirse de los gatos negros, el pan puesto al revés y el viernes diecisiete. Que yo pasase junto a señales tan evidentes de peligro olvidando todo tipo de conjuros, lo hacía, por una parte temblar, y, por otra, lo ponía furioso, porque despreciar las precauciones, los amuletos, las cábalas y los gestos propiciatorios solo podía ser otra consecuencia de mi soberbia española"

Algunas citas suyas más:

"La Biblia enseña a amar a nuestros enemigos como si fueran nuestros amigos, posiblemente porque son los mismos"

"La televisión es el único somnífero que se toma por los ojos"

"La indignación moral es, en la mayoría de los casos, un dos por ciento de moral, un cuarenta y ocho por ciento, indignación, y un cincuenta por ciento, envidia"

"Vamos hacia los 500 canales de televisión, y ¿para qué sirven? ¿Para no cuestionarse? Exacto, para que la gente no cuestione al poder"

"Perdí todo mi dinero en estas películas. No son comerciales. Pero me alegra perderlo de esta manera. Tener como recuerdo de mi vida películas como Umberto D. y El ladrón de bicicletas."

"El arte debe ser severo. No puede ser comercial, no puede ser para el productor, ni aún para el público. Debe ser para sí mismo"

Imagen: De Wikimedia Commons - (CC BY-SA 3.0 nl) - Fuente original

sábado, 13 de noviembre de 2021

George Bernard Shaw y los imbéciles

 

"A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos frecuentemente... y por las mismas razones"

Hay personajes que tienen una verdadera habilidad para resultar ingeniosos y que acumulan anécdotas gracias a su afilado talento para la réplica. Uno de estos personajes es el escritor irlandés George Bernard Shaw, que ya con la frasecita de arriba solamente, merece ser recordado. De él se cuenta que un día recibió una carta en la que únicamente había escrita una palabra: "Imbécil". Nuestro protagonista se quedó mirando la carta y comentó a quien le acompañaba en aquel momento: "Curioso, he recibido muchas cartas sin firma, pero es la primera vez que recibo una firma sin carta"

Y es que Bernard Shaw, era todo un personaje, talentoso como él solo. Fue el primero que logró con su obra ganar un Nóbel de literatura y un Oscar (por el guion para el cine de su obra "Pigmalión"), un premio este del Oscar que por supuesto despreció airadamente, al igual que se negó con el tiempo a aceptar la Orden del Mérito británica, y si bien aceptó el Nóbel rechazó la cantidad monetaria, nada despreciable, que lo acompañaba, arguyendo: "Mis lectores y mi público me proporcionan dinero más que suficiente para mis necesidades"

Como ya intuiréis era además un polemista de marca mayor con ideas tan singulares como su apoyo a la eugenesia, o su oposición a las vacunaciones. No tenía empacho en alabar dictaduras tanto de izquierdas como de derechas y simpatizaba, por supuesto a contracorriente, con las ideas de Hitler o Stalin. Supongo que sería un cascarrabias maravilloso, de esos que siempre quieren llevar la razón. Una persona con la que cualquiera, si se tiene la paciencia suficiente, desearía intercambiar ideas.... si él te lo permite claro está.

Por que eso de intercambiar ideas no era algo que Bernard Shaw hiciera con cualquiera. A pesar de su difícil carácter, todo el mundo quería tenerlo en sus fiestas sociales como invitado debido a su prestigio. Eran reuniones que él en realidad aborrecía soberanamente y a las que intentaba por todos los medios no acudir. En una ocasión, al abrir la invitación de turno, nuestro protagonista encontró el siguiente texto "Lady "X" comunica al Sr. George Bernard Shaw que permanecerá en su residencia desde las 7 de la tarde en adelante". Al imaginativo Shaw no se le ocurrió otra cosa que contestarle con otra carta de esta forma: "George Bernard Shaw comunica a Lady "X" que hará exactamente lo mismo"

En una de las ocasiones que no tuvo más remedio que acudir a una de aquellas reuniones sociales Shaw intentó ser lo más cortés posible y al ser presentado a una señorita le dijo: "Qué hermosa es usted". La "dama" que no sabría con quien se jugaba los cuartos, le respondió con desagrado: "Caballero, no puedo decir lo mismo de usted. ¿Qué me recomienda?". El escritor no pudo refrenarse y le contestó: "Le sugiero que haga lo que hice yo, que mienta". Touché!


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viernes, 12 de noviembre de 2021

If... Carta de Rudyard Kipling a su hijo

 
Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
Todos la pierden y te echan la culpa;
Si puedes confiar en tí mismo cuando los demás dudan de tí
Pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;

Si puedes esperar y no cansarte de la espera,
O siendo engañado por quienes te rodean, no pagar con mentiras,
O siendo odiado, no dar cabida al odio,
Y no obstante, ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad:

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
Si puedes encontrarte con el Triunfo y la Derrota
Y tratar a estos dos impostores de la misma manera;

Si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho
Tergiversada por bribones para tender una trampa a los necios,
O contemplar destrozadas las cosas a las que dedicaste tu vida,
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas:

Si puedes hacer una pila con todos tus triunfos
Y arriesgarlo todo de una vez en un golpe de azar,
Y perder, y volver a comenzar desde el principio
Y no dejar escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;

Si puedes hacer que tu corazón, tus nervios y tus músculos
Te respondan mucho después de que hayan perdido su fuerza,
Y permanecer firmes cuando nada haya en ti
Excepto la Voluntad que les dice: “¡Adelante!”.

Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud,
O caminar junto a reyes sin perder tu sentido común;
Si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte;
Si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;

Si puedes llenar el preciso minuto
Con sesenta segundos de un esfuerzo supremo,
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
Y, lo que es más, serás un Hombre, ¡hijo mío!

Rudyard Kipling

En esta carta - poema escrita por Kipling en 1910, muy conocida por su nombre en inglés "If", el escritor trata de volcar todos los consejos y convencimientos acerca de los valores morales que dignifican a una persona como ser humano y como hombre. Rudyard Kimpling, nacido en Bombay en 1865 ha pasado a la posteridad por varias obras, entre ellas destacan: "El libro de la selva" (1894) -"El hombre que pudo ser rey" (1888) y Kim (1901). En 1907 recibió el Premio Nobel de Literatura. En otro tiempo los amantes escasos de habilidades para mostrar bellamente sus sentimientos copiaban las obras de los poetas para quedar bien ante su amada; no se sí sería un gran pecado copiar a Kipling y enviar esta carta a cada uno de nuestros hijos comenzándola con "Un buen amigo me decía". En una época en la que los valores brillan por su ausencia... creo que sería hasta disculpable.

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jueves, 11 de noviembre de 2021

Bette Davis: ¡Cuidado que araña!


 

Prácticamente todos los aficionados al cine, si tuviéramos que hacer mención rápida de una gran actriz, es posible que coincidiéramos en un mismo nombre: Bette Davis. Durante su carrera abordó un amplísimo abanico de papeles y así la pudimos ver como mujer fría e insensible, calculadora, endiosada, asesina, adultera, alcohólica, egoísta, lúbrica, torturadora y por supuesto cuando el guion lo requirió también fue capaz d abordar, sin mayor problema, los papeles opuestos a los antes citados. Era una actriz de carácter, difícil de tratar y de dominar que, con el tiempo y dos Oscar ya en su haber por su actuación en "Peligrosa" y "Jezabel" amén de 9 nominaciones más confesaba:

"He llegado a la cumbre a fuerza de mucho arañar, e incluso el asesinato hubiese empleado para conseguirlo" "Cuando el público me ve en la pantalla está viendo muchos años de sudor"

Y no pararía de luchar nunca, así cuando su carrera sufrió un lento pero inexorable declive, no se le ocurrió otra cosa que poner un anuncio en la revista "Variety" en el que decía:

«Busca empleo actriz. Madre de tres hijos -10, 11 y 15 años-. Divorciada. Americana. Treinta años de experiencia en el cine. Capaz aún de moverse y más afable de lo que dicen los rumores. Desea empleo estable en Hollywood (estuvo ya en Broad­way). Bette Davis. c/o Martin Baum G. A. G. Referencias so­bre la demanda»

Y el caso es que le sirvió, tras ese anuncio llegaron papeles como "Que fue de Baby Jane" (que da para una jugosa publicación con la cantidad de cosas que ocurrieron durante el rodaje con su enemiga Joan Crawford) o "Canción de cuna para un cadáver" que la llevarían de nuevo a la cumbre de la actuación…..esta vez un poco más arrugada, pero desde luego siempre arañando.


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miércoles, 10 de noviembre de 2021

El entierro de Molière: De cuando los actores aún no eran Dioses


“Aquí yace Molière, el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y de verdad que lo hace bien”.

Ese es el epitafio que supuestamente Jean-Baptiste de Poquelin, por todos conocido como Molière, preparó en vida para si mismo, aunque en su tumba en el cementerio de Père-Lachaise no hay rastro alguno de esas palabras. En realidad todo Molière es una incógnita. No hay rastro tampoco de su obra en documentos manuscritos originales, y este gran comediógrafo soporta sobre su figura tantas dudas e incertidumbres como Shakespeare e incluso, tal como le ocurre a este último, hay muchos que ponen en entredicho que las obras de Moliere sean realmente suyas y apuntan a Corneille como presunto autor en la sombra. Parece que los humildes no pueden tener talento y obras del calado de "El tartufo" o "El avaro" resultan para muchos una creación inabordable para el ingenio de aquel que solo era el hijo del modesto tapicero del rey... Lo dicho, las mismas dudas que con el bardo inglés.

El caso es que Moliere muere prematuramente, con solo 51 años, el 17 de febrero de 1673, tras finalizar, a duras penas, una representación de su última obra: "El enfermo imaginario", en la él mismo daba vida a su protagonista Argan, un hipocondriaco de tomo y lomo que, a pesar de su salud de roble, vive temeroso de sus supuestas dolencias y entregado al cuidado constante de los médicos, de los que depende tanto que incluso quiere que una de sus hijas case con un galeno para tener los cuidados más cerca y que estos y los medicamentos no le costasen tantas monedas. Así lo cuenta el personaje:

“La razón de que, encontrándome enfermo -porque yo estoy enfermo-, quiero tener un hijo médico, pariente de médicos, para que entre todos busquen remedios a mi enfermedad. Quiero tener en mi familia el manantial de recursos que me es tan necesario; quien me observe y me recete."

Molière, como se apuntaba hacía el papel de Argan, pero en su caso no era imaginaria la enfermedad ni el actor estaba ni mucho menos como un roble, muy al contrario, la tuberculosis minaba su salud desde tiempo atrás y puede que incluso estuviera ya un poco harto de las facturas de los médicos, no en vano decía: "Casi todos los hombres mueren de sus remedios, no de sus enfermedades". El caso es que Molière sufrió, cuando estaba en escena, una hemoptisis (un vomito de sangre) y un desvanecimiento del que a duras penas pudo reponerse para finalizar la obra y recibir el aplauso del público. Después fue trasladado a su domicilio donde falleció horas después, vistiendo aún las mismas ropas que llevaba en escena, ropas que por cierto no eran amarillas como reza la leyenda y que sería el supuesto motivo por el que vestir de amarillo en el teatro es motivo de mala suerte. En realidad, sus ropas eran de color amaranto (entre el rojo y el rosa), por lo que se presupone que hubo una mala traducción al reseñar la muerte del dramaturgo aquí en España que dio carta de nacimiento a la citada superstición. Curiosamente en Francia el color de la mala suerte en el teatro es el verde, en Inglaterra el azul y en Italia el morado, aunque por otros motivos.

Siendo evidente a los ojos de Moliere que su final estaba cerca pidió asistencia religiosa, pero Armande, su esposa, no encontró a nadie que le diera la extremaunción, máxime si como él, no renegaba de su condición de actor. Hoy los actores son casi dioses que caminan entre los mortales, pero según los rituales vigentes en aquella época, los actores y los cómicos se encontraban en el lumpen de la sociedad, junto a los usureros, las rameras y los brujos, personas a las que se les tenía terminantemente prohibido recibir la comunión durante toda su vida y mucho menos recibir un entierro cristiano. El destino de sus cadáveres, el que también esperaba a los restos del famoso Molière, no era otro que un triste agujero junto a un camino a las afuera de la ciudad.

La mujer de Moliere, harta de las trabas puestas por la Iglesia, se empestilló en que su marido, ya muy famoso en todo París, fuera enterrado decentemente, por lo que acudió al Rey Luis XIV, mecenas y padrino de uno de sus hijos y le rogó que el cadáver de su esposo pudiera descansar en un cementerio de una forma honrosa. El rey, puede que para evitar un escándalo, logró darle solución al problema de una forma ciertamente ingeniosa; preguntó al Arzobispo de París hasta que profundidad llegaba la tierra consagrada y como quiera que este le respondió que hasta los cuatro metros, el rey ordenó que enterraran el cadáver de Molière más abajo, a cinco metros, pero dentro del recinto del cementerio de Saint Joseph, argumento contra el que nada pudo el Arzobispo. Y así se hizo… más o menos. El entierro se llevó a cabo  de noche, sin ceremonia ni cortejo, casi a escondidas puede decirse y por supuesto, en la zona del cementerio reservada para los niños no bautizados. Solo con el tiempo su famoso cadáver sería trasladado al recién inaugurado Cementerio de Père Lachaise, poco querido inicialmente por los parisinos. Al cadáver de Moliere le acompañó en el traslado, a modo de reclamo, los de Abelardo y Eloisa y el de La Fontaine, haciendo de aquel camposanto un lugar prestigioso en el que todo el mundo quería su parcelita.


"La virtud es el primer título de nobleza; yo no me fijo en los títulos de una persona, sino en sus actos" (Molière)

El retrato de cabecera es obra de Pierre Mignard, el busto de Houdon, la escultura de interior de Caffieri (Louvre) y la escultura final, en los jardines del Chateau de Chantilly, es obra de Tony Noël.

Imágenes: De Wikimedia Commons - Imagen 1 - 3 (CC0) - 3 (CC BY-SA 4.0)-  4 (CC BY 3.0)

martes, 9 de noviembre de 2021

Jhon Ford y Katharine Hepburn: El amor de "El hombre tranquilo"


John Ford era un director ingobernable y todos de una manera u otra habían de transigir con él, hasta que en el rodaje de María Estuardo (1936) se encontró con una mujer de carácter tan indomable como el suyo, ante la que no tuvo más remedio que rendirse y enamorarse. 

La actriz no podía ser otra que Katharine Hepburn, modelo de mujer libre y emancipada en una época en la que eso no era nada corriente y menos en el mundo del cine; Kate era un torbellino que arrasaba allá por donde iba y que no agachaba la cabeza nunca. "Por supuesto, tengo un rostro angular, un cuerpo angular y, supongo, una personalidad angular, que golpea en la gente" así se definía la actriz, que al encontrarse con Ford decidió poner a prueba al supuesto ogro con constantes provocaciones que el director no sabía bien como encajar; la actriz lo descolocaba tanto con su comportamiento que su interés por ella no paraba de crecer. Era como si aquella irreverencia hacia él actuara a modo de afrodisíaco. La Hepburn incluso le afeaba su falta de higiene y le llegó a marcar con un bolígrafo la camisa que llevaba puesta el director para comprobar "científicamente" que no se cambiaba regularmente de ropa. Ford por su parte respondía al juego con otro tipo de bromas que aludían al estilo tan masculino de vestir de la estrella: "Escúchame, Katharine. Te desafío a jugar un partido de golf. Si pierdes, te comprometes, al menos por una vez, a presentarte en el estudio vestida como una mujer”.

Y claro entre dimes y diretes, Ford y Kate se fueron enamorando. Un amor que permaneció oculto durante muchos años, pero que fue motivo casi de separación de John Ford de su esposa Mary, de hecho llegaron a plantear las condiciones del divorcio de Ford y la Hepburn incluso participaría económicamente en el modo en que se cerraría el acuerdo. Joseph McBride, biógrafo de John Ford, decia: "Se enamoraon. Jack (Ford) estaba obsesionado con Kate y con ella alcanzó un grado de felicidad y paz de espíritu que no había conocido hasta entonces"Barbara Leamig, biógrafa de la Hepburn lo corroboraba: "Kate era una explosión de vida. Él nunca había experimentado algo así con una mujer, y la aparición de un amor así le sumió en una confusión que nunca había vivido antes”.

Ford era un hombre tradicional y digamos que no se dio prisas en acabar con su matrimonio para unirse a Katharine Hepburn definitivamente, y cuando esta marchó a un nuevo rodaje y conoció al magnate Howard Hugues, con quien también estuvo a punto de casarse, la relación con Ford se enfrió y le escribió a este unas lineas que sonaban a final: "En las relaciones románticas la gente debe decir sí o no, pero no quizás. Quizás es una tímida manera de decir no”.

Era lo lógico siendo Kate quien era. A una mujer así no se la puede hacer esperar. No volvieron a trabajar nunca juntos, pero cuando John Ford creó una de las criaturas femeninas más maravillosas de toda la historia del cine, la ingobernable pelirroja de "El hombre tranquilo" (1952), la sensacional Mary Kate Danaher, a la que dio vida Maureen O'Hara, no tuvo la más mínima duda en bautizarla con los nombres de las dos mujeres principales de su vida, Mary por su esposa -de la que nunca se separó-, y Kate por el amor soñado que se le escapó llevándose el último atisbo de luz. Lo que le quedó a partir de entonces fue buen cine y alcohol.

En "El hombre tranquilo", a través de su alter ego, John Thorton (John Wayne), Ford pudo finalmente casarse con ella, con Mary Kate:


Imágenes: Imagen 1, 2 y 4 Cortesía de Doctor Macro - Imagen 3 de Wikimedia Commons (CC0)

domingo, 7 de noviembre de 2021

Dean Martin, el boxeador que bebía zumo de manzana

 

"¿Por qué no subes al escenario y matas a alguien?".

Esa fue la peligrosa broma que Dean Martin dedicó a un capo mafioso que presenciaba una de sus actuaciones en un Casino de Las Vegas. Aparte de jugar en casa con el destinatario de la broma, el actor tenía tal magia en sus shows que lograba que se lo perdonaran todo y que su más mínimo gesto se convirtiera en una carcajada. Era el rey del espectáculo, de hecho, Dean Martin logró algo de lo que muy pocos pueden presumir, lucir en el Paseo de la Fama de Hollywood hasta tres estrellas con su nombre, una como actor de cine, otra como estrella de la televisión y otra como cantante. Pero el camino inicial no fue nada fácil.

Su nombre real era Dino Paul Crocetti y pertenecía a una familia muy humilde de emigrantes italianos. Como los estudios no se le daban nada bien, los abandonó muy pronto para intentar ganarse unos dólares. A los 16 años ya estaba subido sobre un ring, boxeando como peso walter con el nombre de "Kid Krochet". Con el tiempo, con su habitual sentido del humor, el actor describiría su carrera entre las doce cuerdas de la siguiente manera: "Gané todas menos 11 peleas", para posteriormente, cuando le preguntaban con cuantos rivales había combatido, apostillar: "Una docena". En realidad, aunque ciertamente su carrera pugilística no fue del todo brillante, si que tuvo más victorias que derrotas: peleó 36 combates y ganó 25 de ellos.

Después de algunas derrotas consecutivas tuvo claro que el boxeo no iba a ser la solución, por lo que harto de golpes e intentando mantener la nariz en su sitio, empezó a buscarse la vida como pudo lejos del ring, daba igual que fuera repartiendo periódicos, como peón, acarreando bolsas en un supermercado, como mozo de gasolinera, en una acería o incluso como croupier en un garito de dudosa reputación. Por entonces se hacía llamar Dino Martini y nunca olvidó esta época: "Actuar no es nada, quien diga que el trabajo de actor es duro, es que no se ha pasado un día entero de pie tras una mesa de blackjack". No en vano fue allí donde encontró la senda a seguir. Las luces con su nombre en los casinos de Las Vegas anunciando sus shows todavía quedaban muy lejos para él, pero fue en aquel local de juego donde empezaron a darle la oportunidad de contar algunos chistes y canturrear alguna canción, cosa que como demostró, no hacía nada mal.

Pronto conoció a Jerry Lewis con el que hizo 17 películas perfectamente olvidables pero que resultaron verdaderos exitazos en taquilla. Fue en esas películas en las que forjó su rol de seductor italoamericano y aprendió que el público lo prefería como un vivaracho calavera al que, como el Juan Charrasqueado de la canción, bien se le podía definir como borracho, pendenciero y jugador. El actor captó el mensaje y creo para su público un personaje a la medida. En sus shows y en sus películas parecía beber sin fin, incluso parecía tambalearse y hasta olvidar sus chistes; en "Rio Bravo", donde realiza una de sus mejores actuaciones, borda su rol como alcohólico y para más inri era miembro del grupo de crápulas más singular de aquel entonces, el famoso Rat Pack de Frank Sinatra (al que enseñó cómo se contaban los chistes y a darles el ritmo necesario) y sin embargo, Dean Martin, lo que bebía del omnipresente vaso o botella que llevaba en la mano era zumo de manzana, lo que no quita que fuera del escenario se tomara sus copas, aunque casi nunca en exceso, es más, en las fiestas sin fin de la pandilla de ratas siempre era el primero en abandonar la jarana y meterse en la cama. Sus supuestas borracheras eternas no eran sino una pose. Lo de fumar ya es otra cosa, una chimenea lanzaba menos humo que él.

Cuando se separó de Jerry Lewis, cansado de soportar todas sus bromas, demostró ser un gran actor, destacando en títulos como "Rio Bravo", "Los cuatro hijos de Katie Elder" o "Bésame tonto" en la que se parodia a si mismo, pero al estilo de su amigo Frank Sinatra, todavía destacaba más como cantante colocando decenas de sus temas en los primeros puestos de las listas de éxitos. Con "Everybody love somebody, sometimes" saltó la banca, desbancando a Elvis Presley de la cima, de hecho, le mando una carta en la que le decía: "Querido Elvis, si no puedes con los Beatles, yo lo haré por nosotros. Junio ​​de 1964". Y también los superó. Era sin duda un crooner maravilloso. Su éxito como cantante y actor le llevaron a tener su propio programa de televisión "The Dean Martin Show", todo un bombazo que le mantuvo en lo más alto durante bastantes años, convirtiéndolo en un fenómeno de masas, por sus éxitos paralelos como cantante, actor y estrella de la televisión durante décadas.

Dino, como le decían los amigos, era una persona compleja, al que gustaba reír y hacer reír a los demás, simpático y afable cuando el ambiente de fiesta o el trabajo lo requería, muy amigo de sus amigos, mujeriego y vividor y a la vez era un tipo que necesitaba sus momentos de introspección, resultando entonces reservado y distante. Sus amigos decían que en realidad no sabían nunca que estaba pensando. Cuando en 1987 murió uno de sus ocho hijos en un accidente de aviación, prácticamente se recluyó en su domicilio durante 8 largos años, presa de la depresión y el dolor, esperando la muerte, que le llegaría por un cáncer de pulmón (era un fumador empedernido) en 1995, a los 78 años.

Y para escucharlo cantar, que menos que ese temazo que es "The memory are made of this":


Imágenes: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Imagen 1 - 2 - 3 - 4

"La verdad desnuda saliendo del pozo" - Jean-León Gerôme



Cuenta una leyenda, de la que no logro encontrar su origen y que paso a reproducir de una forma muy libre, que en cierta ocasión, a la orilla de un lago, se cruzaron los caminos de la verdad y la mentira. "¡Buenos días!" dijo la mentira y la verdad contestó a su saludo: "Buenos días". "Hermoso día" continuó diciendo la mentira, mientras la verdad, siempre cautelosa, miró hacia el cielo y lo vio de un azul resplandeciente y sin nubes, escuchó los trinos de los pájaros y comprobando que ciertamente era un día hermoso asintió. Siguió la mentira diciendo que era un día caluroso, algo que la verdad tuvo por cierto, y la invitó a tomar un baño en las cristalinas aguas del lago. La mentira se desnudó alegremente y dejando sus toscas y grises ropas en la orilla, se zambulló en el agua y dijo a la verdad que el agua estaba deliciosa. La verdad, precavida, tocó las aguas con las puntas de los dedos de uno de sus pies y confirmó que ciertamente el agua invitaba a tomar un baño, por lo que, confiando en la mentira, se desnudó igualmente y dejó sus blanquísimas y delicadas ropas junto a las de la mentira y se lanzó también, despreocupada, al agua. Después de nadar un rato tranquilas y de que la verdad terminara por olvidar sus recelos de la mentira, esta, aprovechando un momento en que la verdad no miraba, salió del agua y se vistió con las exquisitas ropas de la verdad y marchó apresuradamente, mientras que esta cuando salió del agua se negó por completo a vestir las oscuras ropas de la mentira y comenzó a andar desnuda provocando el horror de todos los que la veían. Es así que, ayer como hoy, la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo.

Eso decía la leyenda sobre la desnudez de la verdad y ya de muy antiguo, el filósofo griego Demócrito apuntaba: "De verdad sabemos nada, pues la verdad es un bien encendido... en un pozo abismal". Puede que fuera allí, en un oscuro pozo, el lugar en donde la verdad hubo de esconder su intimidante y resplandeciente desnudez, y saliendo de ese pozo, en cueros vivos, fue como la pintó Jean-León Gérôme en 1986, en un soberbio cuadro que lleva por título: "La verdad que sale del pozo con su látigo para castigar a la humanidad". Se cuenta que el pintor tenía este cuadro sobre el cabecero de su cama y que cuando murió lo encontraron con uno de sus brazos extendido, señalando a su obra, en un postrero gesto de despedida. Ahora el cuadro se expone en el Museo de Anne-de-Beaujeu, de la escondida ciudad francesa de Moulins.

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sábado, 6 de noviembre de 2021

Howard Hawks y la dentadura de Walter Brennan


Pocos actores de Hollywood han despertado tantas simpatías como el gran Walter Brennan. En 1932 sufrió un accidente que le hizo perder los dientes, obligado a utilizar dentadura hizo de este suceso desgraciado una ventaja para ampliar sus registros interpretativos y con el tiempo llegó a dividir sus trabajos entre aquellos que había rodado con dentadura y los que no. En medio se quedó "Rio Rojo", película en la que su dentadura se convirtió en un gag más de film, en el que, jocosamente, tras jugársela su personaje al póker con un indio, en unas escenas aparecía con ella (se la dejaban para que pudiera comer) y en otras escenas no. La película fue una de las siete que rodó con Howard Hawks y era casi lógico que el director introdujera esta chanza en la película si sabemos el modo en que ambos se conocieron, momento que contaba el propio Howard Hawks en una entrevista:

"Creo que Walter Brennan fue el mejor ejemplo de una personalidad que yo usé. No hay más que mirarlo para echarse a reír. Cuando componía el reparto de "La ciudad sin ley" (1935) alguien muy listo de la productora me dijo: "¿Recuerdas ese personaje del que hablamos el otro día? Conozco a alguien que es exacto". Dije: "Bueno, ¿por qué no le echo un vistazo?". "Este tipo", dijo este tipo, "no ha hecho nada nunca. No creo que siquiera haya abierto la boca. Es un extra. Pero por Dios que es el personaje que describiste. Pero ni siquiera sé si puede actuar o no". Dije: "Tráelo, pero ponle ropa y dale una  o dos frases. Así ahorramos tiempo y no tengo que verlo varias veces". Fue así que me trajo a Walter Brennan y no más verlo solté la carcajada. Le dije: "Mr. Brennan, ¿le dieron alguna frase?". "Sí" contestó él. "¿Quiere leérmela?" le pedí y me preguntó: "¿Con o sin?". Dije yo: "¿Con o sin qué?" a lo que me contestó: "Los dientes". Ya estaba contratado; no tenía ni que leer sus diálogos. Me reí de nuevo y le dije: 'Sin'. Se dio la vuelta, se sacó los dientes, se volvió de nuevo y empezó a hablarme. Se suponía que iba a trabajar solo tres días y se quedó todo un mes".

El actor llegó a ganar hasta tres Oscar al mejor actor de reparto por "Rivales" (1937) - "Kentucky" (1939) y "El forastero" (1941) y además en el corto espacio de cuatro años. Sus premios eran sin duda merecidos, quien puede dudar de su papel del Juez Roy Bean -el rendido enamorado de Lily Langtry en "El forastero" (imagen de la izquierda) película en la que le robo todo el brillo a Gary Cooper -que ya es decir- y sin embargo, había quien le ponía reparos a sus merecimientos y mantenía que en esa formidable concatenación de premios el actor contaba con cierta ayuda. En aquella época los extras podían participar en las votaciones de los premios de la Academia y se especula que al haber sido Brennan uno de ellos tenía demasiadas simpatías dentro de este colectivo, asegurándose demasiados votos a su favor. 

Tras el tercer premio recibido se prohibió a los extras participar más en las votaciones y Brennan no consiguió desde entonces un Oscar más, para más inri, después de aquella injusta sombra, Brennan, solo consiguió una nominación más, la del año de la prohibición, por su papel en "El sargento York", lo que no deja de ser una total injusticia dada la calidad de los papeles, totalmente inolvidables que nos regalaría desde entonces: el vagabundo Coronel de "Juan Nadie" (1941 - Fran Capra), Eddie, el borracho y fiel amigo de Bogart en "Tener y no tener" (1944 - Howard Hawks), el viejo Clanton de "Pasión de los Fuertes" (uno de sus pocos papeles de malvado -parece que no se llevaba muy bien con John Ford-), el desdentado Nadine Groot de "Rio Rojo" (Howard Hawks - 1948) o por cerrar la lista y que no resulte interminable, el sensacional "Stumpy" de Rio Bravo (1959 - Howard Hawks)... Posiblemente Walter Brennan sea el mejor secundario de la historia, con y sin dentadura. El consejo que daba sobre cómo actuar dice mucho de su naturalidad ante las cámaras:

"¿Mi consejo para los actores? Muy sencillo. Haz tu interpretación, hijo, pero que no te pillen en ella".



Imágenes 1 - 3 - 4 y 5 Cortesía de Doctor Macro - Imagen 2 Wikimedia Commons (CC0)

viernes, 5 de noviembre de 2021

"Contra Jaime Gil de Biedma" Vs Hopper


 

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!


El poema, titulado "Contra Jaime Gil de Biedma" (de "Poemas póstumos" - 1968), es obra del propio Biedma, quien ya decía: "En mi poesía no hay más que dos temas: el paso del tiempo y yo" y sobre este descarnado poema en particular apuntaba que era una «metáfora dramatizada» «de la íntima y sórdida relación que toda persona mínimamente lúcida y reflexiva mantiene consigo mismo y con los avatares de su autoconciencia». Biedma siempre se mostró lleno de contradicciones vitales y en una de sus memorables frases dijo:

"Todo fue una equivocación, yo creía que quería ser poeta, pero en el fondo quería ser poema"

La imagen es un detalle de la obra "Nighthawks" (Noctámbulos) de Edward Hopper, óleo que se expone en el Art Institute de Chicago.

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CCO) - Fuente Original

jueves, 4 de noviembre de 2021

El mito de Sísifo, Albert Camus y el absurdo de la vida

 

"Levantarse, coger el tranvía, cuatro horas de oficina o de fábrica, la comida, el tranvía, cuatro horas de trabajo, la cena, el sueño y lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado con el mismo ritmo es una ruta que se sigue fácilmente durante la mayor parte del tiempo. Pero un día surge el “por qué” y todo comienza con esa lasitud teñida de asombro. “Comienza”: esto es importante. La lasitud está al final de los actos de una vida maquinal, pero inicia al mismo tiempo el movimiento de la conciencia. La despierta y provoca la continuación. La continuación es la vuelta inconsciente a la cadena o el despertar definitivo. Al final del despertar viene, con el tiempo, la consecuencia: suicidio o restablecimiento."

El fragmento pertenece a "El mito de Sísifo" (1942) ensayo filosófico en el que Albert Camus utiliza esta historia y el castigo de su mitológico protagonista como ejemplo del absurdo de la vida humana. Sísifo, fue el fundador y rey de Éfira, ciudad que con el tiempo sería conocida como Corinto. Según se cuenta tenía fama de ser el más astuto y fullero de los hombres, además de un gran avaro y mentiroso que era capaz de cualquier artimaña para conseguir más riquezas. Aunque el motivo no está del todo claro y cambia según las fuentes, Sísifo, encontrándose ya en el inframundo, fue castigado por Zeus a perder la vista y a subir una gran roca cuesta arriba por una empinada montaña, tarea en la que siempre, antes de alcanzar la cima, la roca escapaba de sus manos y rodaba hacia abajo, hasta el valle, desde donde había de comenzar una y otra vez su repetitiva, agotadora e interminable tarea de volverla a subir. Para Camus, en su filosofía del absurdo, la vida humana carece de significación, y los esfuerzos realizados por la humanidad para encontrarlo solo conducen al fracaso, cómo cuando a Sísifo se le escapa una y otra vez la roca cuesta abajo. Una vida cargada de repeticiones inútiles y vacías, que se realizan más por tradición e inercia que por coherencia y lógica, y ante la que solo caben tres salidas: el suicidio, la religión o la aceptación del absurdo, resultando esta última la opción por la que aboga Camus, añadiendo que la falta de significación de la vida no deja de ser un motivo de regocijo, pues invita a que cada ser humano pueda libremente moldear su propia vida, su significación particular y su porvenir. Habrá que seguir con la lucha diaria, no nos queda otra.

La fotografía, en la que a la escultura de Sísifo le cambian la montaña por una suntuosa escalera, es obra de Paolo Monti y sin bien no menciona la ubicación concreta, debe tratarse de un palacio de Bolonia.

Imagen: De Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0) - Fuente Original

martes, 2 de noviembre de 2021

El tango "La Cumparsita" y "Por qué canto así" de Julio Sosa


La maravillosa música del tango "La Cumparsita" compuesto por Gerardo Matos, es una obra de arte por si sola, pero aún así, con el tiempo llegó a tener más de una letra asociada; la más famosa es aquella que decía: "Si supieras, que aún dentro de mi alma, conservo aquel cariño que tuve para ti, quién sabe si supieras que nunca te he olvidado, volviendo a tu pasado te acordarás de mí...", una verdadera joya que todos asociamos a la voz de Carlos Gardel. Pero quizás resultan menos conocidos, al menos por este lado del charco, los versos "Por qué canto así", obra de Celedonio Esteban Flores, que con su poderosa voz utilizó el cantante uruguayo Julio Sosa, conocido como "El varón del tango" (abajo en la foto) para acompañar a "La Cumparsita" y que decían así:



"Pido permiso, señores, este tango habla por mí, y mi voz entre sus sones dirá por qué canto así.

Porque, cuando pibe, me acunaba en tangos la canción materna pa’ llamar el sueño y escuché el rezongo de los bandoneones en el empedrado de mi patio viejo. Porque vi el desfile de las inclemencias, con mis pobres ojos, llorosos y abiertos. Y en la triste pieza de mis buenos viejos, cantó la pobreza su canción de invierno.

Y yo me hice en tangos, me fui modelando en barro, en miseria, en las amarguras que da la pobreza. En llantos de madre, en la rebeldía del que es fuerte y tiene que cruzar los brazos cuando el hambre viene. Y yo me hice en tangos, porque el tango es macho, porque el tango es fuerte, tiene olor a vida, tiene gusto a muerte.

Porque quise mucho y porque me engañaron, y pasé la vida masticando sueños. Porque soy un árbol que nunca dio frutos, porque soy un perro que no tiene dueño. Porque tengo odios que nunca los digo, porque, cuando quiero, me desangro en besos. Porque quise mucho y no me han querido, por eso canto tan triste, por eso."

Imágenes: Imagen 1 de Flickr (CC BY 2.0) - Imagen 2 de Wikimedia Commons (CC0)

Kavafis Vs Camille Claudel: La edad madura


Recuerda, cuerpo, cuánto te amaron;
no sólo las camas que tuviste,
sino también los deseos que brillaron abiertamente
en los ojos que te vieron;
las voces temblorosas, que algún obstáculo frustró.
Ahora que todos están en el pasado,
parece como si en realidad te hubieras
entregado a esos deseos.
Cómo deslumbraban.
Recuerda los ojos que te vieron,
las voces que temblaron por ti.
Recuerda, cuerpo.


El poema, titulado "Recuerda cuerpo" (1918), es obra del poeta griego Constantino Cavafis (Kavafis), que hemos emparejado con el impresionante grupo escultórico "La edad madura" -L'age mûr- (también conocido como El destino, El camino de la vida, o La fatalidad), una obra maestra de la maravillosa Camille Claudel que tan injustamente ensombrecida quedó por la figura de Auguste Rodin, su maestro y amante, al que dedicó sus mejores años y no pocas ideas. La obra puede interpretarse tal y como lo hizo un inspector para validar su encargo y realización en bronce para el estado francés:

"El hombre al final de su madurez (es) vertiginosamente arrastrado por la Edad, mientras que tiende una mano inútil hacia la juventud que quisiera en vano seguirlo. [...] La señorita Claudel separó la mano del personaje principal de la mano de la figura de la Juventud para expresar mejor su alejamiento de ella. Además, envolvió a la figura de la edad con ropajes flotantes que acusan la rapidez de su marcha [...] de una factura muy moderna, merecería la ejecución en bronce"

Y a pesar de que esta lectura del inexorable paso del tiempo y de las tres edades es totalmente evidente, la escultura guarda otra mucho más personal, la joven de rodillas (La implorante), que desnuda intenta alcanzar la mano del hombre que marcha, sería la propia Claudel, que ve como su amor, Auguste Rodin (24 años mayor que ella) marcha de su lado arrastrado por su esposa Rose Beuret que aquí ya aparece como una anciana, resultando el grupo una dolorosa representación de dolor y del abandono que la misma Claudel sufrió en sus propias carnes. La escultura se expone en el parisino Musée d'Orsay. Sobre amor entre Claudel y Rodin y del doloroso final de ella ya hablaremos otro día. 


Imágenes: De Wikimedia Commons - Imagen 1 (CC BY 2.0) - Imagen 2 (CC0)

lunes, 1 de noviembre de 2021

Frida Kahlo, Julio Cortazar y las cejas de los romanos


"Sus cejas juntas son una golondrina en pleno vuelo"

Así se refería Chavela Vargas a las cejas de la bella Frida Kahlo, a la que nunca le importó lo más mínimo el puente que las unía convirtiéndolas en una sola. Aun existiendo una corriente que pretende ponerlas de moda, esa ceja corrida es para muchos casi un indicador de embrutecimiento o ignorancia, olvidando, por ejemplo, lo estiloso que se mostraba Julio Cortazar con ese look. Los romanos, sin embargo, tenían una visión de la uniceja muy diferente de la que se pueda tener hoy en día. Para ellos unas cejas unidas era señal de una gran inteligencia y por supuesto, todo el mundo quiere resultar bello pero además no parecer tonto, por lo que las mujeres romanas, a la hora de maquillarse, se esforzaban en aumentar la densidad de sus cejas y no dudaban en unirlas artificialmente ya fuera utilizando una mezcla de huevos de hormiga machacados con moscas secas o directamente con postizos de lana de cabra que se pegaban entre las cejas con resina de árbol. Como diría Obelix: "¡Están locos estos romanos!", o puede que lo seamos nosotros, que somos legión los que vamos depilando nuestra romana inteligencia a los ojos del mundo.


Imágenes: De Wikimedia Commons: Imagen 1 (CC BY-SA 4.0) - Imagen 2 (CC0)

viernes, 29 de octubre de 2021

El beso prohibido de "Encadenados"



"Un beso sólo podía durar tres segundos. Nos besamos y hablamos, nos separamos y volvimos a besarnos. El teléfono medió entre nosotros y nos trasladamos al otro lado del aparato. Fue un beso que empezaba y concluía; los censores no tuvieron motivo para suprimir la escena, porque nunca nos besamos más de tres segundos. Hacíamos otras cosas: nos mordisqueábamos las orejas y nos besábamos la mejilla, por lo cual pareció interminable y se convirtió en la sensación de Hollywood"

Alfred Hitchcock logró de esta forma, tal y como cuenta la preciosa Ingrid Bergman en sus memorias, sortear el puritanismo e hipocresía hollywoodiense que todavía en la fecha de esta película -"Encadenados" (Notorious) es de 1946-  seguía atenazando a directores y guionistas con el conjunto de normas morales que se habían autoimpuesto en el mundo del cine a través del conocido Código Hays. Un código que todavía estaría dando serios coletazos hasta 1966 y que prohibía entre otras cosas que un beso pudiera durar más de tres segundos. No contaban los censores con el ingenio de Don Alfredo ni con la química que había entre la Bergman y el sensacional Cary Grant.

Y ahora que menos que disfrutar de esa escena….



Una pareja maravillosa


Imágenes: Cortesía de la estupenda página Doctor Macro: Fuente original

miércoles, 27 de octubre de 2021

Chuck Berry: el verdadero rey del Rock

 

"Solo hay un verdadero rey del Rock'n'roll, y ese es Chuck Berry"

Son palabras de Stevie Wonder, pero no es el único que opinaba de esa manera, Jerry Lee Lewis solía comentar como en cierta ocasión su madre se dirigió a él y le dijo: "Tu y Elvis sois bastante buenos, pero no sois Chuck Berry". Y por si le faltaban credenciales para ocupar el lugar que verdaderamente le corresponde en la historia del rock, John Lennon afirmaba con rotundidad: "Si tuviera que renombrar el Rock n' Roll, lo llamaría Chuck Berry"

Este chico tan talentoso se llamaba en verdad Charles Edward Anderson y aparte de su nombre artístico, recibió en sus inicios el apodo de "Crazy legs" -piernas locas- por sus bailes e increíble puesta en escena. Nació en la ciudad de San Luis, en una familia medianamente acomodada y en una época en la que había una gran hostilidad entre la comunidad negra y la blanca por unos disturbios raciales que ensangrentaron la ciudad pocos años antes y que hacía que la vida en la urbe estuviera estrictamente segregada en todos los aspectos y la población negra se viera confinada en un sórdido gueto. Todo esto marcaría mucho a Chuck que siempre quiso vivir con las comodidades que veía a los blancos, montar en sus coches, ir a sus cines y... salir con sus chicas, lo que a la larga le traería bastantes problemas. Pero la realidad es que es un chico de color, que ya había pasado un par de años en un reformatorio y al cual en aquella ciudad no le queda otra que dedicarse a otras distracciones más cercanas, los piano-bares, bailes y radios negras que poco a poco van inundando sus venas de blues y rhythm & blues.

Si bien es cierto que ha habido otros supuestos reyes del rock, parece que su padre no es otro, tal y como ya defendíamos antes, que Chuck Berry, quien influido por el Boogie-woogie y el fraseo a la guitarra de T-Bone Walker se decide a crear su propia versión de aquella música que le llega en su entorno, la que va naciendo en su interior, y así va engarzando poco a poco los elementos que formaran posteriormente todo el andamiaje del rock posterior: introducciones incisivas con la guitarra, solos sin mucha dificultad pero reconocibles de inmediato, melodías fáciles de recordar, un ritmo alegre y divertido y algo de humor, intentando hacer con todo ello creaciones que se mostraran cercanas a la vida diaria de cualquier adolescente de los cincuenta.

Chuck empleaba un determinado tipo de guitarra, siempre el mismo, la Gibson "335" que daba aquel sonido, más grueso y redondo que el de otros rockeros. Era un instrumento de caja hueca, pero estrechada que conservaba la amplitud de las guitarras de jazz y añadía un ataque más seco, un sonido más saturado y que por sus virtudes sería también la guitarra de B. B. King o John Lee Hooker. Era el "Sonido Berry".

En 1955 llega el bombazo de "Maybellene" que vendió un millón de discos, temazo al que seguirían otros del calado de "Johnny B. Goode", una canción en la que se cuenta la historia de un chico que podía tocar una guitarra como si de una campana se tratase, y que fue la primera canción de rock que viajó al espacio en aquella sonda espacial "Voyager I" que Carter lanzó con ejemplos de lo que era la cultura de la humanidad por si había algún contacto con alguna cultura extraterrestres (y allí estaba Chuck Berry, sería a él lo primero que escucharan!!!). Otros éxitos fueron: "Roll over Beethoven", "Thirty days", "Carol", "Little Queenie" o "Let it rock" entre muchos otros... 

Si Elvis Presley y otros reyes del rock sólo eran interpretes, Chuck Berry era autor y compositor de todas sus canciones, se encargaba de la guitarra rítmica y de los solos lo que hace de él un artista más completo y totalmente reconocido por artistas como Eric Clapton o los Rollings Stones que siempre han expresado la deuda de todos los guitarristas de rock para con él. 

Alcanzada la fama y el éxito y siendo ya famoso su "duck walk" (que seguro que inspiró en alguna media a Angus Young de AC/DC) llegan los problemas y la cárcel por algunos affaires con chicas blancas, lo que provoca que tras salir de la cárcel, todo sea distinto y el rock que encuentra haya cambiado, además de encontrarse con todas las puertas cerradas... hasta que los Rolling Stones, igual que hicieron con otras figuras de la casa Chess Records, rehabilitaran su imagen, al ir pregonando a los cuatro vientos, que su música era la de Chuck, que bebía de ella, como también lo hizo la de los Beatles en sus inicios y la de muchos otros. A su vuelta a escena no todo sería igual y se haría patente un furibundo resentimiento por los blancos que estropearon su infancia con la segregación y lo privaron de su éxito por affaires que quizás hubieran sido considerados más normales y disculpables de no haber sido negro.

No ha dejado de tener sus rarezas Chuck Berry, y hasta poco antes de morir, cuando empezaba una gira no llevaba músicos, iba sólo, y hacía un pequeño casting de músicos locales para ver quien tocaba con él, dando por sentado que todas sus canciones debían ser conocidas de antemano ya que son clásicos, y como consideraba que tocar con él era un honor suficiente no pagaba un dólar por la colaboración. Si acaso una foto juntos.  Todo un personaje que nos dejó en 2017 a los 90 años..

Roll over Beethoven


Johnny B. Goode


Maybellene


Imágenes: De Wikimedia Commons - 1, 2  y 3 (CC0) - 4 (CC BY 3.0)

lunes, 25 de octubre de 2021

¿Qué libro famoso se publicó el año en que naciste?

 
1911 - El árbol de la ciencia (Pio Baroja)
1912 - La muerte en Venecia (Thomas Mann)
1913 - El jardinero (Rabindranath Tagore), Hijos y amantes (D.H. Lawrence), El gran Meaulnes (Alain-Fournier), Por el camino de Swann (Marcel Proust)
1914 - Dublineses (James Joyce), Niebla (Miguel de Unamuno), Platero y yo (Juan Ramón Jiménez), La taberna errante (G.K. Chesterton)
1915 - La metamorfosis (Franz Kafka)
1916 - Retrato de un artista adolescente (James Joyce)
1917 - Cuentos de amor, de locura y de muerte (Horacio Quiroga), La bendición de la tierra (Knut Hamsun)
1918 - Cuentos de la selva (Horacio Quiroga)
1919 - Demian (Hermann Hesse)

1920 - La edad de la inocencia (Edith Wharton)
1921 - La tía Tula (Miguel de Unamuno)
1922 - Ulises (James Joyce), Siddhartha (Hermann Hesse), El hombre que sabía demasiado (G.K. Chesterton)
1923 - Dersu Uzala (Vladimir Arseniev), El buen soldado Svejk (Jaroslav Hasek) Bambi: una vida en el bosque (Felix Salten)
1924 - La montaña mágica (Thomas Mann)
1925 - El proceso (Franz Kafka), La señora Dalloway (Virginia Woolf), El gran Gatsby (Francis Scott Fitzgerald), Seis personajes en busca de autor (Luigi Pirandello)
1926 - El castillo (Franz Kafka), La bailarina de Izu (Yasunari Kawabata), Tirano Banderas (Valle Inclan), La connfusión de los sentimientos (Stefan Zweig), El asesinato de Roger Ackroyd (Agatha Christie), Don Segundo Sombra (Ricardo Güiraldes)
1927 - El lobo estepario (Hermann Hesse)
1928 - Contrapunto (Aldous Huxley), El amante de Lady Chatterley (D.H. Lawrence), Nadja (André Breton)
1929 - El ruido y la furia (William Faulkner), Adiós a las armas (Ernest Hemingway), Los siete locos (Roberto Arlt), Doña Bárbara (Rómulo Gallegos)

1930 - Mientras agonizo (William Faulkner), El hombre sin atributos (Robert Musil)
1931 - Gog (Giovanni Papini), Los lanzallamas (Roberto Arlt), Las lanzas coloradas (Arturo Uslar Pietri)
1932 - Un mundo feliz (Aldous Huxley)
1933 - El jorobadito (Roberto Arlt), La condición humana (André Malraux)
1934 - Trópico de Cáncer (Henry Miller), Huasipungo (Jorge Icaza)
1935 - Historia universal de la infamia (Jorge Luis Borges), Asesinato en la catedral (Thomas Steams Eliot), Canaima (Rómulo Gallegos)
1936 - ¡Absalón! ¡Absalón! (William Faulkner), Lo que el viento se llevó (Margaret Mitchell), Auto de fe (Elías Canetti), Las paradojas del señor Pond (G.K. Chesterton)
1937 - El hobbit (J.R.R. Tolkien), Tener y no tener (Ernest Hemingway), País de nieve (Yasunari Kawabata)
1938 - La nausea (Jean-Paul Sartre)
1939 - Finnegans Wake (James Joyce), Las uvas de la ira (John Steinbeck), Las palmeras salvajes (William Faulkner), El sueño eterno (Raymond Chandler), Trópico de Capricornio (Henry Miller), Diez negritos (Agatha Christie)

1940 - Por quién doblan las campanas (Ernest Hemingway), La invención de Morel (Adolfo Bioy Casares), El cero y el infinito (Arthur Koestler), El desierto de los Tártaros (Dino Buzzati)
1941 - Entre actos (Virginia Woolf), Los hijos de Matusalén (Robert A. Heinlein)
1942 - El extranjero (Albert Camus), Viaje al fin de la noche (Louis-Ferdinand Céline)
1943 - El juego de los abalorios (Hermann Hesse)
1944 - Ficciones (Jorge Luis Borges), El enano (Pär Lagerkvist)
1945 - Rebelión en la granja (George Orwell), La colmena (Camilo José Cela)
1946 - Historia de una escalera (Antonio Buero Vallejo), El señor presidente (Miguel Ángel Asturias)
1947 - La peste (Albert Camus), Bajo el volcán (Malcolm Lowry), La espuma de los días (Boris Vian), El diario de Ana Frank (Anne Frank)
1948 - Confesiones de una máscara (Yukio Mishima), El túnel (Ernesto Sábato)
1949 - El Aleph (Jorge Luis Borges), 1984 (George Orwell), Hombre de maíz (Miguel Ángel Asturias), El segundo sexo (Simone de Beauvoir), El hombre que calculaba (Malba Tahan)

1950 - Crónicas marcianas (Ray Bradbury), La vida breve (Juan Carlos Onetti), Yo, robot (Isaac Asimov), Barrabás (Pär Lagerkvist), Nadie encendía las lámparas (Felisberto Hernández), El león, la bruja y el ropero (C.S. Lewis)
1951 - Bestiario (Julio Cortázar), El principito (Antoine de Saint-Exupéry), El hombre ilustrado (Ray Bradbury), Molloy (Samuel Beckett), Malone muere (Samuel Beckett), El guardián entre el centeno (J.D. Salinger), Memorias de Adriano (Marguerite Yourcenar), Fundación (Isaac Asimov), El criador de gorilas (Roberto Arlt)
1952 - El viejo y el mar (Ernest Hemingway), Esperando a Godot (Samuel Beckett), Mil grullas (Yasunari Kawabata), Confabulario (Juan José Arreola)
1953 - El llano en llamas (Juan Rulfo), Fahrenheit 451 (Ray Bradbury), El largo adiós (Raymond Chandler), El innombrable (Samuel Beckett)
1954 - El señor de los anillos (J.R.R. Tolkien), El señor de las moscas (William Golding), Una fábula (William Faulkner), El maestro de Go (Yasunari Kawabata), El rumor de la montaña (Yasunari Kawabata), Buenos días, tristeza (Francoise Sagan)
1955 - Pedro Páramo (Juan Rulfo), Lolita (Vladimir Nabokov), El fin de la eternidad (Isaac Asimov)
1956 - Final del juego (Julio Cortázar)
1957 - Fin de partida (Samuel Beckett), En el camino (Jack Kerouac), Doctor Zhivago (Boris Pasternak), El barón rampante (Italo Calvino)
1958 - Desayuno en Tiffany's (Truman Capote)
1959 - Las armas secretas (Julio Cortázar), El tambor de hojalata (Günter Grass), La tregua (Mario Benedetti), Las sirenas de Titán (Kurt Vonnegut)

1960 - Matar a un ruiseñor (Harper Lee), Cántico por Leibowitz (Walter M. Miller), Tropas del espacio (Robert A. Heinlein)
1961 - La casa de las bellas durmientes (Yasunari Kawabata), El astillero (Juan Carlos Onetti), Sobre héroes y tumbas (Ernesto Sábato), Solaris (Stanislav Lem), Trampa 22 (Joseph Heller)
1962 - Historias de cronopios y de famas (Julio Cortázar), La naranja mecánica (Anthony Burgess), Los funerales de la Mamá Grande (Gabriel García Márquez), El hombre en el castillo (Philip K. Dick), Alguien voló sobre el nido del cuco (Ken Kesey), La muerte de Artemio Cruz (Carlos Fuentes), Aura (Carlos Fuentes), El siglo de las luces (Alejo Carpentier), El cuaderno dorado (Doris Lessing),
1963 - La ciudad y los perros (Mario Vargas Llosa), Rayuela (Julio Cortázar), V (Thomas Pynchon)
1964 - Lo bello y lo triste (Yasunari Kawabata), Una cuestión personal (Kenzaburo Oe)
1965 - Tres tristes tigres (Guillermo Cabrera Infante), El lugar sin límites (José Donoso)
1966 - Paradiso (José Lezama Lima), La casa verde (Mario Vargas Llosa), Todos los fuegos el fuego (Julio Cortázar), A sangre fría (Truman Capote), La subasta del lote 49 (Thomas Pynchon), Cinco horas con Mario (Miguel Delibes)
1967 - Cien años de soledad (Gabriel García Márquez), La broma (Milan Kundera), El maestro y Margarita (Mijaíl Bulgákov)
1968 - ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick), 2001: Una odisea espacial (Arthur C. Clarke)
1969 - Conversación en la Catedral (Mario Vargas Llosa), Ubik (Philip K. Dick), El padrino (Mario Puzo), El mal de Portnoy (Philip Roth), Boquitas pintadas (Manuel Puig), Matadero 5 (Kurt Vonnegut), Hasta no verte, Jesús mío (Elena Poniatowska)

1970 - El informe de Brodie (Jorge Luis Borges), Juan Salvador Gaviota (Richard Bach), Ojos azules (Toni Morrison), Mundo anillo (Larry Niven), Un mundo para Julius (Alfredo Bryce Echenique)
1971 - Nuestra pandilla (Philip Roth), Cartero (Charles Bukowski), Miedo y asco en Las Vegas (Hunter S. Thompson)
1972 - Los propios dioses (Isaac Asimov), Cita con Rama (Arthur C. Clarke)
1973 - Pantaleón y las visitadoras (Mario Vargas Llosa), Momo (Michael Ende), El arcoiris de gravedad (Thomas Pynchon), El desayuno de los campeones (Kurt Vonnegut)
1974 - Abaddón el exterminador (Ernesto Sábato)
1975 - El otoño del patriarca (Gabriel García Márquez), El libro de arena (Jorge Luis Borges), Terra Nostra (Carlos Fuentes)
1976 - El beso de la mujer araña (Manuel Puig)
1977 - La tía Julia y el escribidor (Mario Vargas Llosa), El resplandor (Stephen King)
1978 - Mujeres (Charles Bukowski), La vida: instrucciones de uso (Georges Perec), Casa de campo (José Donoso)
1979 - La historia interminable (Michael Ende), La zona muerta (Stephen King), Guía del autoestopista galáctico (Douglas Adams), La decisión de Sophie (William Styron)

1980 - La conjura de los necios (John Kennedy Toole), El nombre de la rosa (Umberto Eco), Queremos tanto a Glenda (Julio Cortázar)
1981 - Crónica de una muerte anunciada (Gabriel García Márquez), La guerra del fin del mundo (Mario Vargas Llosa), Hijos de la media noche (Salman Rushdie), La vida exagerada de Martín Romaña (Alfredo Bryce Echenique)
1982 - La casa de los espíritus (Isabel Allende), Paisaje después de la batalla (Juan Goytisolo)
1983 - El entenado (Juan José Saer), Vida y época de Michael K. (J.M. Coetzee)
1984 - La insoportable levedad del ser (Milan Kundera), El amante (Marguerite Dumas), Neuromante (William Gibson)
1985 - El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquez), Ciudad de cristal (Paul Auster), Meridiano de sangre (Cormac McCarthy), Ruido de fondo (Don De Lillo), El perfume (Patrick Süskind), Beloved (Toni Morrison), El juego de Ender (Orson Scott Card)
1986 - La ciudad de los prodigios (Eduardo Mendoza), It (Stephen King)
1987 - Tokio Blues (Haruki Murakami), Noticias del imperio (Fernando del Paso), La hoguera de las vanidades (Tom Wolfe), Misery (Stephen King), Sorgo rojo (Mo Yan)
1988 - La inmortalidad (Milan Kundera), El alquimista (Paulo Coelho)
1989 - El palacio de la luna (Paul Auster), Como agua para chocolate (Laura Esquivel), Los pilares de la tierra (Ken Follet)

1990 - Un hogar en el fin del mundo (Michael Cunningham), Anochecer (Isaac Asimov), El misterio del solitario (Jostein Gaarder)
1991 - El evangelio según Jesucristo (José Saramago), El jinete polaco (Antonio Muñoz Molina), El mundo de Sofia (Jostein Gaarder)
1992 - Doce cuentos peregrinos (Gabriel García Márquez), Leviatán (Paul Auster), Todos los hermosos caballos (Cormac McCarthy), Corazón tan blanco (Javier Marías)
1993 - Lituma en Los Andes (Mario Vargas Llosa), Cuando ya no importe (Juan Carlos Onetti), La pasión turca (Antonio Gala), Trainspotting (Irvine Welsh)
1994 - Del amor y otros demonios (Gabriel García Márquez), Mañana en la batalla piensa en mí (Javier Marías)
1995 - Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (Haruki Murakami), Santa Evita (Tomás Eloy Martínez), Ensayo sobre la ceguera (José Saramago), No me esperen en abril (Alfredo Bryce Echenique)
1996 - Pulp (Charles Bukowski), El club de la lucha (Chuckm Palahniuk), Estrella distante (Roberto Bolaño), El capitán Alatriste (Arturo Pérez Reverte)
1997 - Pastoral americana (Philip Roth), Mason y Dixon (Thomas Pynchon), Todos los nombres (José Saramago), Memoriasde una Geisha (Arthur Golden)
1998 - La identidad (Milan Kundera), Los detectives salvajes (Roberto Bolaño), Las particulas elementales (Michel Houellebecq), Me llamo rojo (Orhan Pamuk)
1999 - Sputnik, mi amor (Haruki Murakami), Desgracia (J.M. Coetzee). Sed de Champan (Montero Glez)

2000 - Ángeles y demonios (Dan Brown); La fiesta del chivo (Mario Vargas Llosa), Rabos de lagartija (Juan Marsé)
2001 - Las correcciones (Jonathan Franzen); Expiación (Ian McEwan); Soldados de Salamina (Javier Cercas) - La aventura del tocador de señoras (Eduardo Mendoza), Plataforma (Michel Houellebecq)
2002 - Kafka en la orilla (Haruki Murakami); La sombra del viento, (Carlos Ruiz Zafón) - La reina del sur (Arturo Pérez Reverte) - El mal montano (Enrique Vila-Matas)
2003 - Ébano - (Ryszard Kapuscinski) - Desgracia (John Maxwell Coetzee) - El codigo da Vinci (Dan Brown) - El gaucho insufrible (Roberto Bolaño)
2004 - La conjura contra América (Philip Roth);  2066 (Roberto Bolaño) - Escapada (Alice Munro)
2005 - Brooklyn Follies (Paul Auster); Los hombres que no amaban a las mujeres (Stieg Larsson); Aquí nos vemos (John Berger)
2006 - La carretera (Cormac McCarthy) - El olvido que seremos; (Hector Abad Faciolince); Nieve (Orham Pahmuk)
2007 - Suite francesa (Irene Nemirovsky) - Crematorio (Rafael Chirbes)
2008 - Sale el espectro (Philip Roth); En el café de la juventud perdida (Patrick Modiano)
2009 - La soledad de los números primos (Paolo Giordano); Anatomía de un instante (Javier Cercas)
2010 - El mapa y el territorio (Michel Houellebecq); El otoño del celta (Mario Vargas Llosa) - Verano (John Maxwell Coetzee) 

La lista es una mezcla de varias listas presentes en la red y algunos añadidos propios. 
La fotografía es obra de Henry Cartier Bresson y tiene por título "Martine's legs"

Imagen: Tomada de Flickr (CC BY-NC 2.0) - Fuente Original