viernes, 8 de abril de 2022

Monica Bellucci: La tentación morena

 

“Con el tiempo las cosas han cambiado, pero al principio me costó que me tomasen en serio. Después de todo, empecé siendo una modelo con ínfulas de actriz entre un millón de modelos con ínfulas de actriz. La industria me observaba con actitud sospechosa, lo cual, en retrospectiva, era totalmente natural”

De hecho no se puede decir de Monica Bellucci, al hilo de estas palabras suyas, que haya conseguido ser una gran actriz, lo que no quita que si haya logrado ser una gran estrella del cine. El cine tiene mucho de visual y los 177 centímetros de mujer que se gasta esta morena, adornados de un pelo, unos ojos y unos labios que cortan el hipo, le han dado el pasaporte para instalarse definitivamente en el imaginario masculino y en las referencias femeninas de qué es lo que nos hace "tilín" a los hombres. No es una mujer de aspecto fino y delicado, pero es indudablemente bellísima y tiene un "nosequé queseyo" que te atrapa, en definitiva un bellezón mediterráneo que habla tres idiomas, y que pasó de los estudios de derecho directamente al mundo de la moda y después al cine. No tiene grandes películas, y posiblemente la mejor sea "Malena" donde se nos muestra arrebatadoramente hermosa en una historia bien conseguida gracias al buen hacer de su director, el maestro Tornattore. Uno puede entender perfectamente las inquietudes del pobre chico que bebe los vientos por ella. Son dignas de recordar también las películas "Irreversible" donde aparece la escena de una brutal violación, en la que es difícil mantener la mirada, "La pasión de Cristo""Manuale d'Amore" y algunas pequeñas interpretaciones en "Drácula de Bran Stoker" o en la saga "Matrix". No cabe duda de que con la Bellucci se recupera la tradición italiana por las mujeres rotundas, tipo maggiorattas, alegrando la vista a los que no gustan de las tallas 38, tan frugales en sus encantos. No se si ella también se lo deberá todo a la pasta como afirmaba la Loren... Y el caso es que después de un buen tiempo volviendo locos a toda la peña todavía dice:

“Es difícil ser consciente del efecto que se provoca en los demás. La verdad es que es algo que siempre me sorprende"



Algunos momentos de Malena con la bellísima música de Morricone. Y yo, aún sin bicicleta....


No volvería a pasearse igual hasta el anuncio de Martini de 2010... aunque me gusta mucho más como Malena



Imagen 1: de Wikimedia Commons (CC POR 3.0)
Imagen 2: De Flickr - Mariusz Szczepanik - (CC BY-NC-ND 2.0)

miércoles, 6 de abril de 2022

Fritz Lang y el origen de la "Cuenta atrás"


Fritz Lang, es sin duda uno de los más grandes directores de toda la historia del cine y demostró con creces su carácter visionario y ultramoderno en la soberbia "Metrópolis"; de hecho en esta película construyó la imaginería  que marcaría la arquitectura de todas las películas de ciencia ficción que vendrían después, desde "Blade Runner" a "El quinto elemento", nos mostró los peligros de la industrialización y la amenaza del hombre alienado en un futuro distópico, nos regaló a María, la sensacional robot femenina que bien podría ser la pareja de C3PO en una fecha tan lejana como 1927, cuando George Lucas ni siguiera había nacido, y en un tiempo en el que a pesar del estreno de "El cantor de jazz", el cine mudo aun campaba a sus anchas. Pero no serían esas imágenes imperecederas las únicas que Lang logró robarle al futuro. Todos hemos escuchado esas tensas y emocionantes cuentas atrás cuando se va a lanzar un cohete espacial y después las hemos remedado hasta el infinito en nuestros juegos infantiles, pero ¿de dónde viene esa fórmula de contar hacia atrás?

Fritz Lang cuenta con otra película fantástica, posterior a "Metrópolis", la también futurista "Die Frau im Mond“ (La Mujer en la Luna), de 1929 (su última película muda) en la que continua dejándonos perplejos ante la visión de cómo podría resultar el lanzamiento de un cohete espacial una posibilidad que por entonces aún quedaba en el terreno de la pura fantasía. Allí están los inmensos hangares, los mastodónticos tractores remolcadores que llevan el cohete hasta la rampa de lanzamiento que se ubica en una amplia explanada, y no faltan las gradas repletas de un público expectante ante el espectáculo de ver el despegue. Todo al más puro estilo "Cabo Cañaveral", y prácticamente idéntico a como lo hemos visto decenas de veces por la televisión en los lanzamientos espaciales de la NASA, solo que esto ocurre en 1929, muchos años antes de que comenzaran este tipo de lanzamientos en la realidad. Pero lo más curioso y lo podréis ver en el vídeo que adjunto al texto, es que Lang también ideó la cuenta atrás para marcar el momento en el que se inicia el despegue. Tal y como diría el propio Fritz Lang sobre esta escena:

“Si empezamos a contar a partir de uno, no sabremos cuándo terminar. Pero si empezamos desde diez hacia atrás, todos sabrán que la cuenta acabará en cero. Eso da un dramatismo inusitado a la situación.”

La idea cuajó y fue adoptada como recurso técnico para los despegues reales de la NASA, que además de lograr un método eficaz para iniciar la secuencia de despegue, dotaba a los lanzamientos de un indudable suspense "cinematográfico". Las cosas del admirado Lang….

Aquí dejo estos minutillos con el despegue del cohete de la película "La mujer en la luna". Sobre el minuto 2 podréis ver la primera cuenta atrás de la historia y al comienzo del vídeo se ven retirándose los tractores que desplazaban el cohete y que en otros vídeos se ven más claros.



Imagen 1: De Flickr - Dominio Público (CC0) - Fuente Original - 
Imagen 2: De Wikimedia Commons - Dominio Público - (CC0) - Fuente Original

domingo, 3 de abril de 2022

Jean Harlow, la vampiresa que surgió del frío

 

"A los hombres les gusto porque no uso sostén. A las mujeres les gusto porque no parezco una chica que robaría un marido... al menos no por mucho tiempo."

Son palabras de Jean Harlow, la primera de las tentaciones rubias de la historia del cine, la original. La apodaban "La rubia platino", un rol del que después se apoderaría Marilyn Monroe sin rubor alguno. No solo se hizo con el color de su pelo, con aquel misterioso lunar que cambiaba de posición en cada foto o con su provocadora actitud, puede que incluso se inspirara en aquella cuando dijo que solo dormía con unas gotas de Chanel nº 5, toda vez que la Harlow siempre presumió de no usar ropa interior y de dormir completamente desnuda: "La ropa interior me incomoda y además, mis partes tienen que respirar" decía la actriz con toda picardía para poner a funcionar la calenturienta mente de sus fans. Por buscar algún otro paralelismo entre la Harlow y su versión 2.0, la Monroe, aparte de morir jóvenes y en la cima de su fama, diremos que curiosamente las dos filmaron su última película con Clark Gable, la primera con "Saratoga" (rodaron seis películas juntos) y la segunda con "Vidas rebeldes" que sería también el último trabajo de el Rey

Poco dotada para la actuación con mayúsculas, Jean Harlow (Harlean Harlow Carpenter de nacimiento) sabía sin embargo muy bien cómo ganarse al público y su enorme popularidad, su picardía y su imagen de vampiresa la consolidaron como el sex-symbol por excelencia de los años 30. La actriz era perfectamente consciente de su atractivo e intentaba realzarlo todo lo posible mediante cualquier truco, ya fuera con zapatos de tacón desmedidos para disimular su escasa estatura (1'55), con trajes de satén que se pegaban oportunamente a su cuerpo o con aquella costumbre suya de frotar sus pezones con hielo antes de rodar, para hacer más turgentes sus senos y así resultar más provocadora y sexy a los ojos de los espectadores. Se ve que no la asustaba el frío.

Murió en 1937 con tan solo 26 años de un problema renal. Participó en películas como: "Scarface", "Cena a las ocho". "Los ángeles del infierno", "Una mujer difamada" o "El enemigo público"... No le hizo falta más para pasar a la historia del cine.

Algunas frases de la actriz:

"Yo no era una actriz nata. Nadie lo sabe mejor que yo. Si tenía algún talento latente, he tenido que trabajar duro, escuchar con atención, hacer las cosas una y otra vez para sacarlo a relucir."

"Hay un Dios, incluso en Hollywood."

"Para mí, el amor siempre ha significado amistad."


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Peter Sellers: Un puzzle sin resolver

 

Se cuenta que durante el rodaje de una de aquellas sensacionales películas en las que Peter Sellers encarnaba al Inspector de la Sûrete francesa Jacques Clouseau, el actor  llamó por teléfono al director Blake Edwards, ya avanzada la noche, para comunicarle que había dado con la tecla sobre la forma en la que abordar una escena problemática que tenían pendiente y exultante le decía: "Acabo de hablar con Dios y me dijo como hacerlo". Al día siguiente Blake Edwards consciente de la sensacional capacidad de Sellers para la improvisación le siguió la corriente al actor, lo que habitualmente era garantía de éxito. El resultado, por una vez, resultó todo un desastre. Edwards se limitó a decirle: "Peter, la proxima vez que hables con Dios, dile que no se meta en el mundo del espectáculo"

El genial y camaleónico Peter Sellers, el único humorista por el que sentía admiración el perfeccionista Kubrick, -trabajó en dos de sus películas (Lolita y Dr. Strangelove)-, luchó durante su vida contra la depresión y las inseguridades, lo que unido a su carácter egocéntrico, a sus problemas con diversas adicciones y a su afición por los "Guateques" con espuma, hacia que tratar con él fuera todo un suplicio. El mismo decía: "Soy como todos los humoristas, solo soy divertido cuando estoy trabajando". Se cuenta que cuando abandonó el rodaje de "Bésame tonto" con Billy Wilder, sin dar explicación alguna tras recuperarse de un problema cardíaco, le preguntaron al director sobre ello y este simplemente contestó: "Para tener un ataque al corazón, se necesita tener uno"

Otro director, Peter Hill, decía del actor: "Peter tenía la capacidad de indentificarse completamente con otra persona, y adentrarse en ella física, mental y emocionalmente. ¿De dónde le venía eso? No tengo ni idea. ¿Es una maldición? Suele serlo. Creo que en este oficio no basta con tener talento. Necesitas tener talento para gestionar el talento. Y creo que eso Peter no lo tenía". No era fácil tampoco en el matrimonio (se casó cuatro veces) y al respecto sentenciaba: "Solo sabes lo que es la felicidad una vez que estás casado. Pero entonces es demasiado tarde." 

En no pocas ocasiones manifestaba no tener identidad propia y para Blake Edwards, que lo tuvo a sus ordenes en siete películas, era casi un enfermo mental cuyos problemas cada vez iban a más. El humorista inglés John Cleese recordaba que cuando conoció a Peter Sellers, tuvo la oportunidad de verlo al despertarse, y contaba que primero se dirigió a él con voces extrañas, incluyendo los más variados acentos ya fueran de la distinguida clase alta o el humilde cockney, para pasar a hablar con acentos de Europa del Este o cualquier otro imaginable hasta llegar a usar su propia voz. Cleese llegó a la conclusión de que Peter Sellers era tan experto en encarnar a otros personajes que cada mañana tenía que esforzarse por encontrar su propia voz para comenzar el día. Algunas de las frases del actor apuntan por ese camino: 

"Carezco de personalidad. No soy nadie. Si me piden que interprete a Peter Sellers, no sabría: por suerte, trabajo tanto que pocas veces tengo que representarme a mí mismo.

"No hay un yo. Yo no existo... solía haber un yo detrás de la máscara, pero me lo extirparon quirúrgicamente"

"Soy un fantasma. Alguien irreal. Hasta que me hago de carne y hueso en la gran pantalla" 

"Camino alrededor, probando diferentes acentos, tanteando mi camino hacia el personaje. Miro mi propia imagen en el espejo todas las mañanas, esperando que el otro tipo, el hombre que voy a interpretar, emerja y me devuelva la mirada. Estoy esperando que el extraño entre en mi vida. Cuando sucede, tengo este rubor de felicidad."

"Soy una persona muy ambiciosa. No creo de ninguna forma que haya ni comenzado a mostrar lo que está dentro de mí. Tengo una especie de fuego ardiente dentro de mí para realizar ciertas cosas que sé que voy a hacer. Voy a derrotar a todos estos idiotas que están a mi alrededor y lo voy a hacer. Quiero decir, tengo fama de ser muy difícil, no soy difícil en absoluto, simplemente no puedo soportar la mediocridad, simplemente no puedo soportarla en ningún nivel."

"Verme como una persona en la pantalla sería una de las experiencias más aburridas que podrías desear experimentar."

"Me retuerzo cuando me veo en la pantalla. Soy una imagen descomunal terriblemente torpe. Me digo a mí mismo: "¿Por qué no se baja? ¿Por qué no se baja?" Quiero decir, me veo como un idiota. Una cosa gorda e incómoda extraída de una compañía de drama de tercera categoría. Debo dejar de pensar en ello, de lo contrario no podré seguir trabajando"

"¡Caballeros! ¡No pueden pelear aquí, esta es la Sala de Guerra! Como "Presidente Merkin Muffley" en Dr. Strangelove (1964) 


Algunos de sus gags como el Inspector Clouseau:


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sábado, 2 de abril de 2022

Deborah Kerr: Una rosa inglesa


"Adoro no ser yo. No soy muy buena siendo yo. Es por eso que adoro tanto actuar"

Antes de convertirse en una estupenda y camaleónica actriz, Deborah Kerr era una jovencita muy tímida, una verdadera rosa inglesa, como la apodarían más tarde, y tras renunciar a una inicial vocación de bailarina fue narradora de cuentos infantiles en la radio. Su tía era profesora de interpretación y con la idea de ayudarla a superar su timidez, la introdujo en el mundillo del teatro londinense en el que llegó a realizar algunos pequeños papeles. La manera en la que dio el salto al cine no deja de ser bastante curiosa. 

En 1940 Gabriel Pascal buscaba una cara nueva para su película "Major Barbara". La elegida habría de dar vida a una angelical chica del Ejército de Salvación. El descubrimiento surgió en un restaurante donde Pascal explicaba a un invitado ese matiz de inocencia y pureza que necesitaba para su nueva protagonista, y mientras hablaba paseaba la vista por los rostros de las demás personas presentes en el lugar hasta que, milagrosamente, detuvo su mirada en una de las chicas que se encontraba sentada en una mesa contigua y vio la mirada más pura y etérea que imaginarse pueda. Aquel rostro y aquella mirada eran la sublimación de su propia idea, y como quien encuentra un tesoro se dirigió decidido a hablar con aquella maravilla de mujer. Las primeras palabras que le dirigió a aquella tímida chica fueron de antología: "¿Eres virgen?"

Deborah Kerr se puso como un tomate, pero antes de que ella pudiera dar una respuesta a la altura de su insolencia, el propio Pascal le explicó lo que andaba buscando. Tras normalizar con su tranquilizadora explicación el encuentro, le pidió que le recitara algo, y Deborah que como ya hemos dicho tenía experiencia en la radio, empezó a recitarle "Canción de cuna".

A las pocas palabras, de nuevo Pascal la interrumpió y le preguntó "¿Conoces el evangelio?" y ella nuevamente asintió. Era sin duda la candidata perfecta para aquel papel, un papel con el que Deborah Kerr tuvo éxito y que la convirtió rápidamente en una incipiente estrella del cine británico de la mano de la compañía cinematográfica Rank. No tardarían en llegar inolvidables papeles, como el de la virginal monja de "Narciso Negro", por decir solo uno que tenga algo que ver con estos curiosos y virginales orígenes. Por aquellos entonces la actriz estaba un tanto encasillada en papeles de dama decente e intachable y según contaba Lawrence Olivier, Debora Kerr tenía fama de mujer "irrazonablmente casta".

Desde luego eso de revolcarse en la arena junto a Burt Lancaster mientras las olas chocaban sensualmente contra sus cuerpos en "De aquí a la eternidad" estaba lejos todavía. Una muestra más de que no es posible ponerle puertas al campo. Tras aquella tórrida escena de una mujer ávida de atenciones, Los Ángeles Times sentenció: "Era una época de arquetipos: había mujeres que eran sex-symbols como Marilyn Monroe y otras que ejercían de grandes damas como Audrey Hepburn. Deborah Kerr podía ser las dos".

Entre sus películas figuran maravillas como: "Quo Vadis", "Julio Cesar", "El rey y yo", "Té y simpatía", "Buenos días, tristeza", "Tres vidas errantes", "La noche de la iguana"..... y por supuesto "Tu y yo" de Leo McCarey, otra deliciosa historia de amor que dejó en nuestra memoria a una enamorada Deborah Kerr. Ella misma diría de la película:

"Cary y yo sabíamos cómo besar. Cuando hacíamos una escena de amor no nos intentábamos engullir el uno al otro, pero por esos breves instantes, nos amábamos. Creo que entiendo lo que las mujeres ven en esa película. Hay una dulzura muy atractiva y que está alejada de la crudeza de hoy. Les hace entender que el mundo ha perdido algo entrañable"

Estuvo nominada seis veces a los premios Oscar y solo en 1994 le fue concedido uno honorario en cuya entrega la definían con las siguientes palabras:

"Una artista de impecable gracia y belleza, una actriz dedicada que a lo largo de toda su carrera siempre ha defendido la perfección, la disciplina y la elegancia". 


En definitiva, una pelirroja maravillosa por la que no me importaría subir a la terraza del Empire State, aunque fuera por la escalera, para encontrarme con ella.




Algunos momentos para recordar:


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viernes, 1 de abril de 2022

Thomas Mann y la falsa modestia

 

"El escritor es aquel al que escribir le resulta más difícil que a las demás personas"

Eso decía Thomas Mann, sabedor de que lograr la excelencia en algo que en principio puede hacer todo el mundo es ciertamente muy complicado. En cierta ocasión este escritor alemán, autor de obras como "La muerte en Venecia""Los Buddenbrook" o "La montaña mágica" y Premio Nobel de Literatura en 1929, conoció a otro escritor de obra mucho menos reconocida y valorada que la suya pero que tenía a su propia persona y a sus libros como el epicentro absoluto de su conversación a la par que no podía evitar pecar de cierta pedantería. Puede que en la línea de aquella máxima que dice "Humíllate y serás ensalzado", ante Thomas Mann aquel escritor no dejaba de empequeñecerse, pero no de manera puntual y humilde, si no de forma llamativamente persistente, de modo que cada poco intercalaba en la conversación frases del tipo: "Yo no soy sino un pobre principiante", "A mí, que todavía nadie me conoce", "Mi nombre no puede compararse con el suyo"....  Mann terminó hastiado del escritor y en cuanto pudo zafarse de su presencia y en el tono cáustico que solía utilizar frecuentemente en sus afirmaciones le comentó a la persona que le acompañaba:

"Ese hombre no tiene derecho a empequeñecerse de esta forma. Para tener ese derecho, hay que ser bastante más importante de lo que él es"

Y leyendo esta anécdota no pude evitar recordar aquel adagio que en cierta ocasión le escuché a un amigo y que tanto me gustó: "No seas tan humilde que no eres tan grande", frase que en algunos sitios se atribuye a la estadista israelí Golda Meir.

Otras frases del escritor:

"La guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz"

"Con el tiempo, es mejor una verdad dolorosa que una mentira útil"

"El cambio de costumbres es el único medio de que disponemos para mantenernos en vida y rejuvenecernos. Tal es el objetivo del cambio de aires y de lugar del viaje de recreo"

"La belleza, como el dolor, hace sufrir"

"La desdicha puede proporcionarnos una ocasión inesperada para conocer la vida"

"La fe en valores absolutos, por ilusoria que sea, me parece una necesidad vital"

"Nadie que volviese de la muerte podría decir que vale la pena, pues no se tiene vivencia alguna de la muerte. Salimos de las tinieblas y entramos en las tinieblas. Entre esos dos instantes hay muchas experiencias, vivencias, pero no vivimos ni el principio ni el fin, ni el nacimiento ni la muerte; ninguno de los dos tiene carácter subjetivo; en tanto procesos, caen enteramente en el terreno de lo objetivo"

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

jueves, 31 de marzo de 2022

Hitchcock, Grace Kelly y el sexo


La prácticamente debutante Grace Kelly y el fauno de Gary Cooper, ya entradito en años, parece ser que compartieron algo más que rodaje en "Solo ante el peligro", al menos eso se desprende de aquellas picantes e inapropiadas declaraciones en las que Cooper decía de ella:

"Parece fría como un témpano, pero le bajas las bragas y se convierte en un volcán en erupción" 

Unas palabras que parecen reafirmar como Grace Kelly, tan inmaculadamente bella y aparentemente distante, servía a la perfección a las teorías de Alfred Hitchcock sobre el erotismo, la belleza y el sexo en el cine. No en vano la Kelly fue una de las grandes musas del mago del suspense, una de sus rubias favoritas. Nos lo contaba el propio director inglés en el famoso libro-entrevista con François Truffaut:

"François Truffaut: Fue en "Atrapa a un ladrón" cuando los periodistas se interesaron por su concepción de la heroína cinematográfica. Usted ha declarado en varias ocasiones que Grace Kelly le interesaba porque, en ella, el sexo era “indirecto”.

Alfred Hitchcock: Cuando abordo cuestiones sexuales en la pantalla no olvido que, también ahí, el suspense lo es todo. Si el sexo es demasiado llamativo y evidente, no hay suspense. ¿Por qué razón elijo actrices rubias y sofisticadas? Buscamos mujeres de mundo, verdaderas damas que se transformarán en prostitutas en el dormitorio. La pobre Marilyn Monroe tenía el sexo inscrito en todos los rasgos de su persona, como Brigitte Bardot, lo que no resulta muy delicado.

François Truffaut :Es decir, usted desea ante todo conservar una paradoja: ¿mucha reserva aparente y mucho temperamento en la intimidad? 

Alfred Hitchcock :Sí, y creo que las mujeres más interesantes, sexualmente hablando, son las británicas. Creo que las mujeres inglesas, las alemanas y las escandinavas son más interesantes que las latinas, las italianas o las francesas. El sexo no debe ostentarse. Una muchacha inglesa, con su aspecto de institutriz, es capaz de montar en un taxi con usted y, ante su sorpresa, desabrocharle la bragueta. 

François Truffaut: Comprendo muy bien su punto de vista, pero no estoy seguro de que la mayoría comparta sus gustos. Me parece que al público masculino le gustan las chicas de aspecto muy carnal y esto queda confirmado por ciertas mujeres que llegaron a ser estrellas, aunque sólo rodaban casi siempre malos films, como Jane Russel, Marilyn Monroe, Sophia Loren, Brigitte Bardot; me parece, por tanto, que la gran masa del público aprecia el sexo evidente o, como usted dice, “inscrito en el rostro”.

Alfred Hitchcock: Es posible, pero usted mismo dice que no pueden rodar más que películas malas. ¿Por qué? Porque con ellas no puede haber sorpresa y, por tanto, buenas escenas; no se produce con ellas el descubrimiento del sexo. Observe el comienzo de Atrapa a un ladrón. Fotografié a Grace Kelly impasible, fría, y casi siempre la presento de perfil, con un aire clásico, muy hermosa y muy glacial. Pero cuando circula por los pasillos del hotel y Cary Grant la acompaña hasta la puerta de su habitación, ¿qué hace? Hunde directamente sus labios en los del hombre."



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miércoles, 30 de marzo de 2022

Las peonzas enloquecidas de Kerouac (En el camino)

 

"Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un «¡Ahhh!»."

El fragmento pertenece a "En el Camino" (On the Road - 1951), obra de Jack Kerouac, arriba retratado por Tom Palumbo.

Imagen: De Wikimedia Commons - (CC BY-SA 2.0) - Fuente Original

martes, 29 de marzo de 2022

"Las uvas de la ira", Rusia y la pobreza sobre ruedas


 

“El Cine es la más importante de todas las artes y puede y debe desempeñar un gran papel en la revolución cultural como medio de educación generalizada….”

Lenin lo tenía muy claro cuando decía esas palabras. El cine era una herramienta primordial en los albores del comunismo para afianzar la revolución y crear una solida conciencia social colectiva capaz de soportar los rigores iniciales del sistema; con estas premisas  nacieron un buen puñado de obras maestras de la historia del primer cine de manos de directores de la talla de Eisenstein, Dovzhenko, Kuleshov o Pudovkin, que con su buen hacer asombraron al propio Hollywood por la fuerza de sus obras, logrando mejoras técnicas y narrativas esenciales en el desarrollo posterior del séptimo arte, especialmente en el terreno del montaje. En definitiva, en aquella Unión Soviética el cine debía servir a unos fines concretos que iban mas allá del puro entretenimiento  y las películas norteamericanas con su narrativa burguesa, su exceso de lujo y ostentación estaban muy lejos de lo admisible por las autoridades soviéticas y muy difícilmente se admitía que una película "made in Hollywood" llegara a sus cines. Aunque hubo alguna que logró pasar el filtro. 

Una de aquellas excepciones fue "Las uvas de la Ira" (1940), sin duda una de las grandes obras de John Ford, una película en la que brillan a gran altura Henry Fonda, la oscarizada Jane Darwell y John Carradine. La historia se basaba en el libro del mismo título del gran escritor y premio Nobel de literatura John Steinbeck, un autor que no ocultaba sus simpatías hacia el comunismo.  

"Las uvas de la ira" relataba con crudeza y realismo las severas consecuencias que la "Gran depresión capitalista" estaba causando entre los más desfavorecidos de Estados Unidos. Las autoridades soviéticas vieron una excelente oportunidad propagandística en la película y permitieron que se exhibiera públicamente en las salas para que se pudiera observar la decadencia occidental y la bancarrota provocada por el consumismo y la liberalidad económica. Lo curioso es que las mismas autoridades no tardaron mucho en pegar un frenazo a fondo a dicho permiso cuando se dieron cuenta de que la población de Moscú se quedaba boquiabierta por el hecho de que, en Estados Unidos, hasta una familia arruinada y totalmente acorralada por la pobreza podía permitirse el lujo de tener una camioneta propia, por muy destartalada que esta fuese, algo totalmente imposible para ellos. No era ese precisamente el mensaje que pretendían mandar las autoridades rusas. La pobreza siempre tiene gradaciones.


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lunes, 28 de marzo de 2022

"Brindemos por los locos": Piensa diferente.


 

"Esto es para los locos. Los inadaptados. Los rebeldes. Los alborotadores. Las clavijas redondas en agujeros cuadrados. Los que ven las cosas de otra manera. No son aficionados a las reglas y no tienen ningún respeto por lo establecido. Puedes alabarlos, puedes no estar de acuerdo con ellos, puedes citarlos, puedes no creer en ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero la única cosa que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas. Ellos inventan. Ellos imaginan. Ellos curan. Ellos exploran. Ellos crean. Ellos inspiran. Ellos impulsan la humanidad hacia delante. Quizás tienen que estar locos. ¿Cómo si no puedes enfrentarte a un lienzo vacío y ver una obra de arte? ¿O sentarte en silencio y escuchar una canción que nunca ha sido escrita? ¿O contemplar un planeta rojo y ver un laboratorio sobre ruedas? Mientras algunos les ven como los locos, nosotros vemos genios. Porque la gente que está lo suficientemente loca como para pensar que pueden cambiar el mundo, son los que lo hacen."

Este texto, del que desconozco el autor (aunque hay muchos lugares en internet que lo atribuyen falsamente a Jack Kerouac y a su obra "En el camino", es el original que sirve de base a una campaña publicitaria de Apple de 1997 titulado "Think different". En el anuncio se utilizó una versión reducida, muy parecida a la posteriormente aparecería en la película "Jobs" (2013 - Joshua Michael Stern) en labios del propio Steve Jobs y que reproducimos más abajo.  En el citado anuncio aparece una serie de personalidades de la ciencia y la cultura como ejemplos de esa rebeldía hacia lo establecido, entre ellos:  Albert Einstein, Bob Dylan, Martin Luther King, Richard Branson, John Lennon (con Yōko Ono), Richard Buckminster Fuller, Thomas Edison, Muhammad Ali, Ted Turner, María Callas, Mahatma Gandhi, Amelia Earhart, Alfred Hitchcock, Martha Graham, Jim Henson (con Kermit the Frog), Frank Lloyd Wright y Pablo Picasso. Alguna vez leí, en línea con estas palabras, que el mundo avanza gracias a los "tontos", que mientras los supuestos "inteligentes" simplemente se adaptan a lo que hay, aquellos luchan sin descanso por cambiar las cosas a su nueva visión de la realidad. La inmensa mayoría de las veces fracasan en sus intentos, pero cuando logran alcanzar su meta cambian todo para siempre. Parece como si no supieran que aquellos cambios que pretendían fueran imposibles y por eso mismo los consiguieran. Así que brindemos por todos ellos con la versión de la citada película: 

“Brindemos por los locos, por los inadaptados, por los rebeldes, por los alborotadores, por los que no encajan, por los que ven las cosas de una manera diferente. No les gustan las reglas y no respetan el statu-quo. Los puedes citar, no estar de acuerdo con ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero lo que no puedes hacer es ignorarlos. Porque cambian las cosas. Empujan adelante la raza humana. Mientras algunos los ven como locos, nosotros los vemos como genios. Porque las personas que se creen tan locas como para pensar que puedan cambiar el mundo, son las que lo hacen…” 



Imagen: Tomada de PublicDomainPictures donde figura Dominio Público (CC0) - Fuente Original

domingo, 27 de marzo de 2022

La presentación de Don Vito Corleone: "El Padrino"


 

"Don Vito Corleone era un hombre a quien todos acudían en demanda de ayuda, y nadie salía defraudado. Nunca hacía promesas vagas ni se excusaba alegando que sus manos estaban atadas por fuerzas más poderosas que él mismo. No era necesario que uno fuera amigo suyo, como tampoco tenía importancia que uno no tuviera medios de devolverle el favor. Sólo existía una condición: que uno, uno mismo, proclamara su amistad hacia él. Y luego, por pobre que fuera el suplicante, Don Corleone asumía sus problemas y no se concedía descanso hasta haberlos solucionado. ¿Su premio? La amistad, el respetuoso título de "Don", a veces el más íntimo de "Padrino", y tal vez, sólo en prueba de agradecimiento y nunca con ánimo de lucro, algún que otro regalo, como una botella de vino casero o una canasta de taralles hechas especialmente para ser saboreadas en la mesa de Don Corleone el día de Navidad. Así pues, sólo se trataba de pruebas de amistad, una forma de reconocer que se estaba en deuda con él y que Don Vito, en cualquier momento, tenía el derecho de pedir, en pago, cualquier pequeño servicio que precisara."

Así nos presentaba Mario Puzo, en su novela "El padrino" (1969) Don Vito Corleone, uno de los personales más sobresalientes de la historia del cine. No cabe duda de que la película logró captar la atmósfera del texto. Una obra maestra del cine que este año cumple 50 años.

Imagen: De Flickr - (Fuente: Komers Real) donde figura como (CC BY-SA 2.0) 

sábado, 26 de marzo de 2022

Humphrey Bogart y los oportunos patinazos de George Raft

 

Humphrey Bogart es hoy en día todo un mito del cine, pero cuando su estrella estaba aún pendiente de empezar a brillar con intensidad entre las sombras del cine negro, era otro actor el que acaparaba la atención en el cine de gangsters, el hoy poco recordado George Raft, quien junto a James Cagney y Edward G. Robinson eran  los protagonistas indiscutibles de todas las películas de ese género. De este modo, en sus primeros pasos en el cine, a Bogart, por mucha pinta de tipo duro que pudiera lucir, no le quedaba otra que estar a la sombra de aquellas estrellas consagradas e incluso participó en algunas con Raft asumiendo un rol secundario como en "Barreras invisibles" (1939 - Lloyd Bacon) o "La pasión ciega" (1940 - Raoul Walsh). Nadie diría que la cosa cambiaría radicalmente en poco más de un año merced al desastroso ojo clínico de George Raft a la hora de elegir o rechazar las películas que le ofrecían. No cabe duda de que todos los actores han cometido fallos imperdonables rechazando papeles maravillosos, pero lo de Raft clama al cielo y con sus patinazos le puso una alfombra roja rumbo a la fama a Bogart, a la vez que se construía para si mismo un profundo pozo hacia el olvido. Si al menos hubiera lanzado la moneda al aire para decidir...

El primer patinazo vino con "El último refugio" (High Sierra - 1941), una sensacional película de Raoul Walsh en la que un supersticioso Raft se negaba a que su personaje, Roy Earle,  mueriera en el film y además en soledad, lo que le abrió la puerta a Bogart, menos aprensivo, para realizar ese papel protagonista que sería el primer peldaño serio en su carrera. 

La cosa no había hecho más que comenzar y cuando ese mismo año llamaron a Raft para hacer de "Sam Spade" en la maravillosa película "El halcón maltes" (1941), considerada la obra con la que el cine negro nace como género, se negó a actuar para el primerizo John Huston, un "novato" que debutaba con aquel título en la dirección y además con una obra que tenía dos versiones anteriores que no funcionaron nada bien en taquilla, hecho que terminó de convencer a Raft de que esta sería un nuevo fracaso. Curiosamente el guionista tanto de "El último refugio" como de "El halcón maltés" era John Huston, quien estoy seguro que después del rechazo recibido de Raft estaría contento de haber ayudado, aunque fuera indirectamente, a defenestrarlo. Ni que decir tiene que el papelito fue a manos de Humphrey Bogart que gracias a su interpretación, supo de que material estaban hecho los sueños y empezó a brillar más que las monedas que tan bien lanzaba al aire el gafado Raft, que dándose cuenta de los traspiés que había dado intentó achacar sus decisiones a casi una labor caritativa para con Bogart. Contaba Leonard Lyons, un columnista del "Post" de Nueva York, que al salir de una proyección de "El halcón maltés" en la que la sala había estallado en aplausos al final de la película en honor a Bogart, se encontró con Raft y al preguntarle que le había parecido esos aplausos solo acertó a decir: "Serían para mí, si no fuese por mi benevolencia".

La cosa podría quedar aquí, pero no.... Siendo quién era, evidentemente Raft fue uno de los candidatos a encarnar a Rick en "Casablanca" (1942 - Michael Curtiz) y en este caso ya no queda clara la cosa si simplemente lo rechazó como en los anteriores casos, tal y como apuntan muchos, ("Casablanca" en principio no dejaba de ser una película sin guion definido) o simplemente Bogart ya le había tomado la delantera y Raft no tuvo opción; aunque estoy seguro de que con los amiguitos que se gastaba Raft (Bugsy Siegel, Meyer Lansky y otros del mismo paño) podría haber presionado lo indecible para conseguir el papel de haberlo querido.

En este estado de cosas, no es de extrañar que cuando, en una nueva metedura de pata -y van cuatro-, rechazó hacer el papel de Walter Neff en "Perdición" (1944 - Double Indemnity) que finalmente hizo magistralmente Fred MacMurray, su director, el admirado Billy Wilder dijera, con su ácido humor característico, que al saber de la negativa de George Raft, en ese mismo instante, "supimos que haríamos una buena película". Y es que los rechazos de Raft se medían por éxitos espectaculares, eran casi como las predicciones del Pulpo Paul, toda una garantía.

Hay quien dice que Raft no había tenido una buena educación de pequeño y que leía con mucha dificultad, casi como un niño de párvulos, motivo por el que puede que tomara decisiones tan erróneas como las que hemos relatado. Años después tuvo el acierto de autoparodiarse en "Con faldas y a lo loco" (Billy Wilder - 1959) dando vida a Botines Colombo, un gánster arquetípico, con monedita al aire y todo, que es casi la imagen que de él nos ha quedado a la mayoría.

Siempre me ha quedado la curiosidad de saber si Bogart le haría algún regalito a Raft... desde luego se lo tenía bien ganado. Pero más allá de tanto desatino, hay que decir que Raft nos dejó también un buen ramillete de estupendas películas dignas de recordar: "Scarface" junto a Paul Muni (1932 - Howard Hawks)"Almas en el mar" (1937 - Henry Hathaway)"La pasión ciega" (1940 - Raoul Walsh) o "Alta tensión" (1941 - Raoul Walsh).



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viernes, 25 de marzo de 2022

"Si los tiburones fueran hombres": Bertolt Brecht


"-Si los tiburones fueran hombres –preguntó al señor K la hija pequeña de su patrona–, se portarían mejor con los pececitos? 

-Claro que sí –respondió el señor K–. Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones. 

Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Estos necesitarían tener nociones de geografía para localizar mejor a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando. Lo principal sería, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones. 

Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre sí para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una medalla al coraje y se le otorgaría además el titulo de héroe. Si los tiburones fueran hombres, tendrían también su arte. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces. Habría asimismo una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños.

Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos y se harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas, etcétera. En resumen: si los tiburones fueran hombres, en el mar habría por fin una cultura."

Este cuento aparece en "Historias de almanaque" (1949) una obra en la que se condensan un buen ramillete de escritos de Bertolt Brecht tanto poesía como narrativa pertenecientes a distintas épocas. 

Imagen: De Wikimedia Commons - (CC BY SA 3.0 DE) - Fuente Original

jueves, 24 de marzo de 2022

"La pequeña muerte" según Eduardo Galeano

 

"No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace. "

"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.- El mundo es eso - reveló-. un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende."

Los fragmentos perteneces a "El libro de los abrazos" (1989) de Eduardo Galeano. El cuadro es "El beso" (1907-8) de Gustav Klimt, obra que se expone en la vienesa Österreichische Galerie Belvedere.

Imagen: De Wikimedia Commons - Dominio Público (CC0) - Fuente Original

miércoles, 23 de marzo de 2022

Ava Gardner se confiesa en 20 citas

 

"Cuando pierdo los nervios, cariño, no puedes encontrar ni un sitio para esconderte".

"En cierto modo llegué a odiar mi belleza muy a menudo. Ahora que el tiempo se la ha llevado me proporciona casi un alivio. No me importa envejecer, pero me asusta ser olvidada y volver al anonimato"

"Llega un momento en el que te enfrentas al hecho de que te has convertido en un viejo putón"

"Se piensa que el amor loco puede curarlo todo. Pues no. Si quieres que el matrimonio funcione, necesitas tener algo más en común. Me casé con tres hombres atractivos, de mucho talento, que sabían fascinar a las damas. Supongo que ellos podrían decir lo mismo de mí. Pero teniendo en cuenta que entre mis tres maridos han reunido una colección de veinte esposas, no creo todo fuera culpa mía"

"Nunca fui uno de aquellos bebedores silenciosos, que beben día y noche sin parar. Me encantaban las fiestas y trasnochar. Cuando bebía, era sólo por el efecto. Con todas las copas que he tomado, no recuerdo haber disfrutado de ninguna. El único motivo por el que bebía era para superar mi timidez"

"No me gusta en absoluto todo lo que se ha escrito de mí, por la sencilla razón de que no es cierto"

"Ser estrella de cine es muy aburrido. Lo hago por el dinero, eso es todo. Después de todos estos años sigo sin tener ni idea de qué es el cine. Nunca he sido actriz, pero no sé escribir, ni pintar, ni hacer ninguna otra cosa."

"Aunque nadie me cree, llegué a Hollywood como una chica de campo, con los valores simples y ordinarios de una chica de campo."

"La vida no ha sido buena conmigo. Me ha dado fama, riqueza y todo lo que se quiera, pero por lo demás me lo ha negado todo. La mujer que había y hay en Ava Gardner siempre ha sido maltratada y ha sufrido decepciones. A pesar de todo soy una mujer que se esfuerza en vivir y amar la vida."

"Con mis fotografías se podría haber alfombrado el Hollywood Boulevard de acera a acera."

"Me duele tremendamente que la vida me haya privado de la alegría de ser madre."

"Si los actores no se estuviesen besando continuamente ante la cámara, se tirarían al cuello para morderse."

"Soy estrella de Hollywood y a pesar de ello, nunca me he cortado las venas, ni he tomado pastillas para dormir, y eso hoy en día es todo una hazaña."

"Supongo que mi inseguridad se explica por mi tremenda timidez. Soy una persona totalmente tímida en todos los sentidos."

"Todo lo que saqué de mis matrimonios fueron mis dos años de psicoanálisis pagados por Artie Shaw. "

"Vine a este mundo a las diez de la noche y, a menudo, pienso que tal vez por eso me convertí en un ave nocturna. Cuando se pone el sol, me siento más despierta. Se necesita talento para vivir de noche y esa es la única habilidad que siempre he estado convencida de poseer."

"La fama y el dinero no dan la felicidad. Si no tienes un hogar feliz no significan nada".

"Alguna de las cosas que más lamento en mi vida ocurrieron cuando estaba bebiendo. No soy buena con el alcohol. Y no me importa qué momento o qué hora del día es, sólo bebo demasiado.

"Dios sabe que yo misma tengo tantas debilidades que debería ser capaz de entenderlas y perdonarlas en otros. Pero no lo hago."

"Deseo vivir hasta los 150 años, pero el día que muera, deseo que sea con un cigarrillo en una mano y un whisky en la otra".



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lunes, 21 de marzo de 2022

Marilyn: Sin derecho al descanso eterno


Marilyn Monroe siempre estuvo acosada por los hombres en vida; incluso había quien decía que si no te habías acostado con Marilyn no eras nadie en los EEUU, pero resulta que ese acoso ni tan siquiera cesó con el fallecimiento de la actriz en 1962. Siempre hubo muchos hombres que juraban estar loquitos por sus huesos y parece que ciertamente era o sigue siendo así.

Los restos de Norma Jean descansan en un humilde nicho del cementerio Westwood Memorial Park de Los Ángeles, donde también se encuentran los de Billy Wilder, Jack Lemmon, Burt Lancaster,  Natalie Wood  o Dean Martin. 

Cuando en 1992 Hugh Heffner, el dueño de Playboy, la revista que en su primer número lanzó aquellos incendiarios desnudos de Marilyn y por los que la estrella no cobró más de 50 dólares, supo que el nicho que estaba al lado del de Marilyn había quedado disponible, no lo dudó  y pagó 75.000 dólares para hacerse con él. Decía: "Creo en lo simbólico, pasar la eternidad junto a Marilyn es demasiado dulce para no hacerlo". A la muerte de Heffner, en 2017, este cumplió su sueño y ocupó su lugar junto a la actriz. Muchos bromeaban con el imaginario encuentro de ambos y el  "qué haces aquí tan sola" del siempre picaron Heffner. 

La cosa podría acabar aquí, pero la mitomanía crece con los años y aquellos 75.000 dólares de Heffner quedaron casi en chiste cuando el nicho que se encuentra encima del de Marilyn entró en subasta. El nicho superior había sido propiedad de Joe DiMaggio, el famoso jugador de béisbol y uno de los maridos de Marilyn. Con el tiempo DiMaggio lo vendió a Richard Poncher, un hombre de negocios que llegó a construir dos coches blindados para Al Capone. Cuando supo que debajo de su nicho enterrarían a Marilyn, hizo prometer a su esposa Elsie, bajo amenaza de perseguirla desde el más allá, que a su muerte sería enterrado en el mentado nicho boca abajo para mirar por siempre a Marilyn -los hay majaretos- y el caso es que su temerosa esposa se encargó de que al ser introducido su ataúd en el nicho, le dieran la vuelta al mismo para cumplir los deseos de su "amoroso" marido. De haber podido, me imagino a Marilyn como en la foto de la derecha, con cara de sorpresa por tanto baboso. 

Con los años llegarían las deudas y Elsie, la viuda de R. Poncher, se decidió en 2009 a vender aquel "solicitado" nicho por el que esperaba conseguir unos buenos dólares que la sacaran de problemas. Al mirón de su difunto marido ya lo mandaría a otros sitio a contemplar otras vistas. Las pujas por el nicho se dispararon, porque una cosa es estar al lado de la tentación rubia y otra muy distinta para algunos obsesos, es estar encima de Marilyn por toda la eternidad. En la subasta se alcanzó la cifra de 4'6 millones de dólares y aunque el ganador después dio un pasito atrás por problemas económicos, hubo otras 12 personas que superaron en la puja la cantidad de 4'5 millones de dólares y que a buen seguro tomaron su testigo. La tentación ahora viviría debajo suya, vestida de verde y con un pañuelo del mismo color al cuello que es como la enterraron. Como dijo la escritora Sarah Nicole Prickett al respecto de esta morbosa persecución: "Dios... ni siquiera después de muerta puedes estar tranquila sin que un hombre se acerque a decirte 'Hay alguien aquí sentado?' al tiempo que se sienta a tu lado"

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El mal estilo de Hemingway con Scott Fitzgerald


Hubo un tiempo en el que dos de los más grandes literatos del siglo XX, los pesos pesados de la denominada Generación Perdida, Francis Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway, fueron grandes amigos y compartieron su mutua admiración y alguna que otra botella de champán francés. Después, con el tiempo y el descenso a los infiernos del autor de "El gran Gatsby"Hemingway le perdió todo el respeto a un atribulado Fitzgerald y lo criticaba abiertamente por vender su talento a Hollywood por cuatro cuartos, sin entender que los necesitara, siempre con urgencia, para pagar los tratamientos de Zelda, su enferma esposa. Lo tildaba además de cobarde e inmaduro y llegó un momento en que incluso, con poquísima elegancia llegó a hablar mal de él hasta en sus relatos. 

El suceso se dio en agosto de 1936, en la revista Squire, donde se publicó la versión original del relato corto "Las nieves del Kilimanjaro" en el que aparecía un pasaje en el que el narrador del cuento al describir a los ricos dice:

“Eran aburridos y bebían demasiado, o jugaban al backgammon. Se acordó del pobre Scott Fitzgerald y de su romántico, reverencial respeto por esas gentes; se acordó del comienzo de uno de sus relatos: ‘Los multimillonarios son diferentes de ti y de mí'. Y se acordó de algo que alguien le había dicho a Scott: sí, es que ellos tienen más dinero: por eso son diferentes. Pero eso a Scott no le hizo gracia. Creía que los millonarios formaban una raza especial, y cuando descubrió que no era así se sintió destrozado, tanto o más que con todo lo que le había hecho sentirse fatal. Él despreciaba a la gente que se quedaba hecha polvo. Que comprendieras una cosa no significaba que tuviera que gustarte. Se creía capaz de superar cualquier cosa porque nada podía afectarle si no le importaba."

Fitzgerald se sintió dolido con esta "puñaladita" pública de Don Ernesto y se decidió a escribirle la siguiente carta:

“Querido Ernest:
Por favor, no hables de mí en tus libros. Si a veces decido escribir de profundis, eso no significa que quiera que los amigos recen en voz alta sobre mi cadáver. Sin duda que tu intención fue buena, pero me costó una noche de insomnio. Y cuando incorpores el relato a un libro, ¿te molestaría quitar mi nombre? Es un bello relato, uno de los mejores que has escrito aunque eso del “pobre Scott Fitzgerald, etc.” más bien me lo haya estropeado.  Siempre tu amigo Scott.

P. S.: Los millonarios nunca me han fascinado, a menos que les adorne el mayor encanto o distinción”

La respuesta que Hemingway dio a esta carta se perdió, pero el propio Fitzgerald afirmaba que en ella Hemingway se mostraba dispuesto a retirar el nombre de Scott Fitzgerald del relato cuando fuera publicado en un libro. 

Cuando a finales de año aparecieron los mejores relatos de 1937 el cuento seguía sin modificar y cuando Hemingway envió a la editorial la primera versión del libro en que se recopilarían sus primeros cuarenta y nueve relatos cortos se limitó a sustituir "pobre Scott Fitzgerald" por "pobre Scott". Fitzgerald escribió al editor y le recordó: "No olvides que ha prometido eliminar mi nombre. Fue una perrería, y aun cualquiera que no fuera Ernest se la hubiera devuelto". En la publicación difinitiva de su recopilación de relatos de 1938 "Scott" fue sustituido ya para siempre por "Julián".

A pesar de todo, Fitzgerald siguió hablando en términos amistosos de Hemingway mientras que este alternaba los comentarios diplomáticos con las habituales críticas que incomprensiblemente continuaron incluso después de la muerte de Scott en 1940, a cuyo entierro, por cierto, no asistió. Poco antes, en una carta fechada en 1939, Hemingway tuvo un momento de lucidez al escribir:

"Siempre he tenido un estúpido e infantil sentimiento de superioridad ante Scott, como el de un chico duro y resistente que desprecia a otro, más delicado quizá, pero con talento" 


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