Otras formas de seguir nuestro blog

lunes, 22 de junio de 2026

Charlie Parker, el verdadero rey del pollo frito

 


De todos es conocido que Charlie Parker, ese genio del saxofón alto que revolucionó el jazz dando carta de naturaleza al Be-Bop, vivía de forma tan vertiginosa como manaban las notas de su instrumento. Como diría Julio Cortázar en el cuento «El perseguidor», dedicado a Parker, lo que tocaba no era de hoy, lo estaba tocando mañana, tal era su forma de adelantarse a todas las ideas preconcebidas sobre el jazz. De esta manera no es difícil que su sobrenombre, «Bird», pueda ser entendido como una metáfora de su ansia de volar con su música hacia otra realidad, de encadenar nota tras nota, buscando desesperadamente, como decía en la película que le dedicó Eastwood, el imposible de tocar dos notas a la vez. Pero el caso es que la realidad siempre es menos poética y el apodo de "Bird" tiene un origen bastante menos elevado.

Mucho antes de que Ramoncín quedara etiquetado como «El rey del pollo frito» a causa del título de una de sus primeras canciones, Parker ya hacía méritos para agenciárselo. Al parecer Charlie Parker tenía una desmedida afición al pollo frito y según cuenta la leyenda, esta querencia gastronómica tuvo mucho que ver con su apodo. En cierta ocasión el vehículo en el que viajaba nuestro protagonista atropelló a una gallina, momento en que se activaron las glándulas salivares del músico y le pidió al conductor que parara de inmediato a fin de poder recoger la gallina ya muerta, para después cocinarla y dar buena cuenta de ella.

A raíz de esta anécdota sus compañeros empezaron a llamarlo «Yardbird», que puede ser traducido por «ave de corral» y por extensión «pollo», nombre con el que incluso Charlie Parker tituló una de sus composiciones más líricas, la conocida como "Yardbird Suite". Con el tiempo y derivando de ese inicial «Yardbird» con el que todavía es nombrado en multitud de discos y artículos, se llegó al conocido «Bird» que ha terminado por ser su seña de identidad. Y es que lo que se come se cría… de una forma u otra.

El apodo incluso dio lugar a la más famosa esquina de jazz del mundo, el conocido local «Birdland» de Nueva York, que adoptó ese nombre en homenaje al saxofonista. Sin duda, aquella pobre gallina atropellada no era consciente de que acababa de entrar, por la puerta menos solemne posible, en la historia del jazz. 

Imagen: Tomada de Wikipedia - CC0 - Dominio Público - Fuente Original

domingo, 21 de junio de 2026

Hoagy Carmichael, Cricket y "Am I blue?"

 

Howard Hawks confió a Hoagy Carmichael el papel del pianista de «Tener y no tener» (To have and have not - 1944), para que aquel personaje no fuera un simple músico de fondo, sino alguien con entidad propia. Carmichael no las tenía todas consigo pero logró un personaje de gran peso en la película: Cricket, un pianista que, como todos esperamos de alguien sentado frente a un teclado en un local lleno de humo, parece saber todas las historias y todos los secretos de quienes le rodean. Nada puede ocultársele. Apostaría a que intuyó el romance que ya incendiaba a Bogart y a Lauren Bacall entre bastidores. Alguien como Cricket ha vivido ya 88 vidas, una por cada tecla de su piano, y Carmichael solo tuvo que hacer de sí mismo, cargando al personaje de ese delicioso puntito de ironía.  

Inolvidable es la escena en la que comienza a cantar «Am I blue?» y le sigue una preciosa Lauren Bacall con su profunda voz:

«¿Que si estoy triste? ¿No te lo dicen estas lágrimas en mis ojos? ¿Que si estoy triste? Tú también lo estarías si tus planes, como tus sueños, se hubieran venido abajo. Hubo un tiempo en que yo era su único amor. Ahora estoy triste y solitario, sí, así estoy. ¿Fui feliz? Hasta hoy. Ahora ella se ha ido y lo nuestro terminó. ¿Que si estoy triste? »

Pero no había lágrimas en los ojos de Lauren Bacall. Una cosa es lo que dijeran sus labios y otra muy distinta lo que decía su mirada que invitaba a Bogart a silbar una y otra vez. 

Hoagy Carmichael, recordado para los aficionados al cine por su papel de Cricket, era mucho más. Su talento como compositor nos dejó algunas de las canciones más celebradas de la canción americana, entre ellas «Georgia on My Mind», «Stardust», «“The Nearness of You» o «Heart and Soul»

Visto así, no parece que se equivocara mucho cuando abandonó su carrera como abogado, decidido a observar el mundo desde su piano para cantarlo después.



Imagen: Cortesía de Doctor Macro - Fuente original

sábado, 20 de junio de 2026

El Mulhacén, la legendaria tumba de un sultán nazarí

 

El Mulhacén, que con sus 3.479 metros de altura, es el pico más alto de la Península Ibérica, guarda escondida en su nombre una bonita leyenda.

Uno de los últimos sultanes nazaríes fue Mulay Hasán, padre de Boabdil, aquel al que, según la leyenda, su madre Aixa le dijo, una vez se volvió para observar por última vez su perdida Granada: "Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre".

Mulay Hasán, casado posteriormente con Isabel de Solís, una cautiva cristiana que al convertirse al islam adoptó el precioso nombre de Zoraida, murió agotado y decepcionado del trato con los hombres. La leyenda cuenta que en sus últimos momentos pidió alejarse lo más posible del mundo terrenal, de la corte y sus traiciones palaciegas. Anhelaba la más absoluta soledad, sin que lo perturbaran ni los vivos ni los muertos. Para ello pidió a su querida Zoraida ser enterrado en la más alta cumbre de sus dominios, el lugar más lejano posible de las personas que lo defraudaron y el que, a la vez, más lo acercara al cielo sin perder de vista el paisaje de las tierras por las que tanto luchó. Esa montaña no es otra que el Mulhacén, que desde ese legendario enterramiento adoptó el nombre contraído de su singular huésped. Mucho se especuló sobre las posibles riquezas y tesoros que podrían haber acompañado el cuerpo del sultán y muchos han sido los que han intentado encontrar la tumba sin éxito.

La realidad dice que esas piedras que se pueden observar mientras se sube la montaña y que muchas veces brillan como si fueran de plata poco tienen de tesoro, son simplemente un tipo de mica y la tradición histórica, mucho menos poética, añade que Mulay Hasán más que en aquella soberbia cumbre terminó enterrado, primero en la Rawda de la Alhambra y después en Mondújar.

Pero así son las leyendas, invencibles desde que se convierten en mito.  Todos seguiremos pensando que Mulay Hasán sigue por allí, disfrutando de unas vistas incomparables y con un tesoro esperando ser descubierto.

Pero ojo: si subes pensando solo en riquezas por descubrir, como si aquello fuera una pirámide natural llena de tesoros, no dejes de vigilar donde pones los pies, que la montaña también tiene su orgullo.


Imagen: De Wikimedia Commons - Carlos Serra CC BY-SA 3.0 - Fuente original

martes, 9 de junio de 2026

Marilyn Monroe cumple 100 años



El pasado 1 de junio se cumplieron 100 años del nacimiento de Norma Jeane, una mujer tan frágil como poderosa que desde que se convirtió en Marilyn Monroe comenzó a navegar lo que para ella sería un «Río sin retorno». Las «Vidas rebeldes» siempre buscan su camino, aunque esté lleno de peligros. Así, decidida a alejarse de los orfanatos, de las familias de acogida, de los abusos y de los matrimonios de supervivencia, pronto empezó a ser fotografiada como pin-up e incluso como si de una exuberante «Eva al desnudo» sobre sábanas rojas se tratase. 

Era una época en la que abrirse camino en el cine era como adentrarse en «La jungla de asfalto» que era Hollywood, ese lugar en el que, según la frase atribuida a la propia Marilyn «te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma» mientras uno queda deslumbrado entre «Luces de candilejas»

Fue construyendo su criatura cinematográfica poco a poco e, inspirándose en Jean Harlow, no dudó en renunciar al pelirrojo de su pelo y convertirse en la nueva rubia platino de las pantallas, no en vano sabía que «Los caballeros las prefieren rubias», aunque el subtítulo añadiera «pero se casan con las morenas». El dilema de «Cómo casarse con un millonario» solo la tuvo ante la cámara; su hombre soñado no tenía que ser «El multimillonario» ansiado por otras, ella buscaba otro tipo de relación, hombres de carácter como DiMaggio o Miller que le dieran el calor que nunca encontró desde la infancia. Pero tampoco ellos supieron ahuyentar la «Niebla en el alma» que parecía perseguir a la actriz. Su necesidad de ser querida más allá del personaje hacía que le sobrara amor; era como si tuviera «Amor en conserva» para dar y regalar. 

El personaje podía con la mujer y no dudaba en usar todas las argucias posibles para deslumbrar, como aquel mito de su celebrado contoneo por supuestamente limar el tacón de uno de sus zapatos en «Niágara». Su turbulenta vida sentimental podría hacer pensar que vivía «Con faldas y a lo loco», pero no era un mundo fácil para una chica que quería triunfar a toda costa. Tal vez habría necesitado una «Bus Stop», una parada en mitad de aquella carrera desbocada desde la que decidir hacia dónde quería ir realmente. Pero más allá de la controversia de su enigmática y prematura muerte, y de una vida tantas veces convertida en espectáculo, queda la certeza de que «Me siento rejuvenecer» tras ver sus películas y que sus mohines me siguen sacando una sonrisilla cómplice. 

Curiosamente a pesar de tanta película sobresaliente, de demostrar ser una comediante brillante —a pesar de los dolores de cabeza que hizo sufrir a Billy Wilder—, no tuvo en vida el reconocimiento profesional que merecía, aunque eso no impidió que terminara convertida en todo un mito del cine. 

Cien años después todavía sentimos la brisa del vuelo de su falda en nuestra mirada, aunque ya hacen bastantes años que no pertenece a este mundo. Ahora, «La tentación vive arriba», en el firmamento de las estrellas más luminosas del séptimo arte. 

Imagen: Tomada de Doctor Macro

¡Por los clavos de Carol Reed!


"Hacer películas es a menudo pura miseria. Planificarlas es muy divertido. Rodarlas es más o menos como subir a una montaña rusa de feria; apenas te atreves a imaginar lo que vendrá después."

Son palabras atribuidas a Carol Reed, director de cine inglés ganador de un Oscar por «Oliver!» (1968), del que se cuenta que era un hombre extremadamente respetuoso con los actores que trabajaban en sus películas y que buscaba mil formas para conducir su trabajo sin herir sus sentimientos. A tal fin, el creador de títulos como «El tercer hombre» (1949), «Trapecio» (1956) o «Larga es la noche» (1947) disponía de argucias muy refinadas para conseguir sus propósitos sin traicionar su forma de ser. Uno de sus trucos más logrados, según cuenta César Bardés en su libro «Imprimir la leyenda» tuvo lugar durante el rodaje de «El tormento y el éxtasis» (1965), la película sobre la vida de Miguel Ángel en la que podemos disfrutar de un verdadero duelo actoral entre Charlton Heston y Rex Harrison. En una de aquellas escenas en las que ambos talentos se encontraban frente a frente, Carol Reed, que había impuesto un silencio absoluto a los presentes, no acababa de quedar satisfecho con cómo se desarrollaba la toma. De forma discreta sacó un clavo que llevaba en el bolsillo y lo dejó caer al suelo para gritar de inmediato:

—¡Corten! Tiene que haber silencio, ya lo saben. Bueno, ya que de todos modos hemos parado... ¿les importaría repetirla?

Y, por supuesto, aquel director genial, nunca suficientemente reivindicado, aprovechaba el pequeño parón para dar las indicaciones necesarias a fin de conseguir la escena tal y como él la había concebido.

Imagen: Tomada de la siguiente página

sábado, 6 de junio de 2026

Las incansables Cariátides del Erecteion: ¿Doncellas o esclavas?

 

Más allá del Partenón, uno de los atractivos de la Acrópolis ateniense es el Erecteion, un santuario atribuido tradicionalmente a Mnesicles —aunque algunas fuentes mencionan también a Filocles— que servía para el culto, entre otros, a Atenea Polias, a Poseidón-Erecteo y a Hefesto. Los arquitectos decidieron usar un recurso ya visto antes en Delfos utilizando figuras femeninas como columnas para sustentar parte del templo; son las famosas Cariátides relacionadas frecuentemente con el taller del escultor Alcámenes. Las sufridas esculturas llevaban desde el siglo V a. C. soportando estoicamente su carga hasta que en 1979 fueron relevadas por copias y llevadas al Museo de la Acrópolis, salvo una, retirada por el avispado Lord Elgin a comienzos del siglo XIX y conservada hoy en el British Museum.

Esculpidas en mármol pentélico, los profundos pliegues verticales del peplo dórico que visten las cariátides recuerdan a las estrías de las columnas tradicionales y parecen portar una especie de cesto en su cabeza que hace las veces de capitel.

Pero lo que de verdad las trae hoy por aquí es la posible significación de su presencia en el templo.

Para algunos son la representación de las seis hijas de Erecteo, uno de los reyes míticos y fundacionales de la ciudad, que en su enfrentamiento con Eleusis entregó como sacrificio a una de sus hijas para conseguir la victoria y vio morir después a otras de sus hijas, unidas por un juramento de muerte. De ser así, los nombres de las seis cariátides, según una tradición tardía, podrían ser: Protogeneia, Pandora, Procris, Creúsa, Oritía y Ctonia.

Para otros tan solo son la representación de doncellas que danzaban en honor de Artemisa Caryatis, haciendo gala de su equilibrio mientras portaban sobre sus cabezas un cesto con ofrendas.

Pero puede que la más controvertida de las explicaciones sea la más atrayente. Contaba el arquitecto Vitrubio, sobre el 20 a. C., que las Cariátides no eran sino la representación de un castigo sin final. La ciudad de Caryae, muy cercana a Esparta, se alineó con los persas durante las guerras médicas. En uno de los lances del conflicto los griegos pasaron a cuchillo a los varones de la ciudad y se llevaron a sus mujeres como esclavas, convirtiéndolas, ya en mármol, en el incansable sostén de uno de los templos más emblemáticos de la Acrópolis, en símbolo del castigo eterno de la traición de su ciudad.

Pueden elegir la historia que más les seduzca, aunque no todas gocen del mismo respaldo entre los historiadores. Todas, eso sí, ofrecen un plus de magia para las doncellas que siguen de guardia en el Erecteion mirando el horizonte para siempre.

Imagen: Tomadas de Pxfuel.com - Imagen libre de derechos -Imagen 1